<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><!-- generator="wordpress.com" -->
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	>

<channel>
	<title>asilos &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/asilos/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "asilos"</description>
	<pubDate>Fri, 05 Sep 2008 06:50:32 +0000</pubDate>

	<generator>http://wordpress.com/tags/</generator>
	<language>en</language>

<item>
<title><![CDATA[Como estamos tratando nossos avós?]]></title>
<link>http://kalikalache.wordpress.com/?p=756</link>
<pubDate>Sun, 13 Jul 2008 01:34:29 +0000</pubDate>
<dc:creator>Kali Kalache</dc:creator>
<guid>http://kalikalache.wordpress.com/?p=756</guid>
<description><![CDATA[Gazeta do Povo
O Paraná tem 6.499 pessoas com mais de 60 anos de idade morando em asilos, agora cha]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Gazeta do Povo</p>
<p>O <strong>Paraná </strong>tem <strong>6.499 pessoas com mais de 60 anos de idade morando em asilos, </strong>agora chamados de Instituições de Longa Permanência para Idosos (ILPIs). <strong>Apenas 4 de cada 10 foram para lá por vontade própria e 87% só saem dali mortos. </strong>Grande parte (86%) recebe visitas, mas apenas 8% são reintegrados à família. A maioria tem esses lugares como <strong>último recurso para a doença e a solidão. </strong>Quase um terço buscou a instituição por estar mal de saúde, 25% por viver sozinho e 25% por estar só e doente. Dos internos, 43% vivem em regime semi-aberto, 30% em regime fechado e 27% em regime aberto.</p>
<p>Os dados integram uma pesquisa que o Instituto de Pesquisas Econômicas Aplicadas (Ipea) faz em todo o país. Parceiro do Ipea no Paraná, o Instituto Paranaense de Desenvolvimento Econômico e Social (Ipardes) entrevistou 432 idosos, 405 funcionários e 227 dirigentes de 229 ILPIs com cadastro na Agência Nacional de Vigilância Sanitária (outras 61 não puderam ser pesquisadas por razões diversas). A pedido da Secretaria de Estado do Trabalho, técnicos do Ipardes foram a campo durante um ano, de novembro de 2006 a novembro de 2007. Até então não se sabia quantas pessoas viviam em asilos, quantas dessas instituições existiam nem como elas funcionavam.</p>
<p><a href="http://portal.rpc.com.br/gazetadopovo/vidaecidadania/conteudo.phtml?tl=1&#38;id=786193&#38;tit=PR-tem-65-mil-idosos-em-asilos-Por-vontade-propria-so-40" target="_blank">Leia a reportagem na íntegra.</a></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[¡¡¡¡LUCHA!!!]]></title>
<link>http://jesusrocha.wordpress.com/?p=94</link>
<pubDate>Sat, 12 Jul 2008 13:16:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>Jesús Rocha</dc:creator>
<guid>http://jesusrocha.wordpress.com/?p=94</guid>
<description><![CDATA[¿Y qué anhelas senectud?
juega a tu favor paciencia
y va en contra de tu tiempo
algo a lo que llam]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>¿Y qué anhelas senectud?</p>
<p>juega a tu favor paciencia</p>
<p>y va en contra de tu tiempo</p>
<p>algo a lo que llamas ciencia.</p>
<p>Aunque sé que ya no aguantas</p>
<p>y no te queda entereza</p>
<p>una espera que agoniza</p>
<p>y se prolonga ya eterna.</p>
<p>Vacía la mecedora</p>
<p>que pegada a tu balcón</p>
<p>ha visto pasar mil siglos</p>
<p>al compás del corazón.</p>
<p>Si no lo pudo la guerra</p>
<p>y siquiera inundaciones</p>
<p>cómo lo vas a hacer tú, tiempo,</p>
<p>que no entiendes de pasiones.</p>
<p>Una mano que se arruga</p>
<p>y que ya ni reconoce</p>
<p>aquella mano jovial</p>
<p>con la que jugaba las noches.</p>
<p>Una mano que se aleja</p>
<p>cuando antaño se agarraba</p>
<p>para coger aquel bus</p>
<p>que a la familia llevaba.</p>
<p>Como la mente se aleja</p>
<p>el cuertpo también se marcha</p>
<p>si no sabe ni a quien besa</p>
<p>ni sabe por qué tus lágrimas.</p>
<p>Este post, debería de haberse publicado hace mucho tiempo, porque se ha merecido antes, pero ahora es cuando tiene que estar porque las circunstancias son las que manda. Es un homenaje, corto, muy corto para la grandeza que alguna vez hubo, aunque ahora no quede ni tan siquiera el más mínimo de sus reflejos.</p>
<p>Así va la vida...</p>
<p>Jesús Rocha.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Psicología. Tercera Edad. Envejecer en el asilo: una mirada diferente."Estudios interdisciplinarios sobre el envejecimiento" (5°), por Lucas Graeff]]></title>
<link>http://myriampetrongolo.wordpress.com/?p=16</link>
<pubDate>Tue, 13 May 2008 02:36:42 +0000</pubDate>
<dc:creator>Myriam Noemí Petrongolo</dc:creator>
<guid>http://myriampetrongolo.wordpress.com/?p=16</guid>
<description><![CDATA[Llegamos al último post de esta serie; aquí las conclusiones del autor, Lucas Graeff, el corolario]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Llegamos al último post de esta serie; aquí las conclusiones del autor, <strong>Lucas Graeff</strong>, el corolario de todo su trabajo de investigación y las referencias bibliográficas utilizadas.</p>
<p>El mayor de los agradecimientos al autor, nuevamente, por haber permitido publicar su trabajo; y más aún al <strong>Dr. Ricardo Iacub</strong> (<a href="http://www.ricardoiacub.com.ar" target="_blank">www.ricardoiacub.com.ar</a>), quien, con su espíritu innovador y original, nos acerca siempre materiales abiertos a nuevas visiones (como éste aquí publicado) aportando visibilidad a las diversidades teóricas.</p>
<p><strong>5. CONCLUSIÓN</strong></p>
<p>Contextualizar a los moradores del Asilo Padre Cacique en el cuadro de sus dramas y de su vida cotidiana, cuestiona la construcción social de algunas representaciones compartidas sobre el asilamiento en el Brasil. Una de ellas se basa en la premisa de la “mortificación del yo” causado por el carácter totalizador de cualquier institución dedicada a la vejez. Cuando Erving Goffman (1974) formuló su teoría, las sociedades disciplinarias aún estaban en su apogeo (Deleuze, 2000) y, de hecho, el individuo no cesaba de pasar de un espacio cerrado a otro – de la familia a la escuela, de la escuela a la fábrica, de la fábrica al hospital o, eventualmente, a la prisión o al asilo.<br />
Las instituciones totales eran proyectos de confinamiento por excelencia, con el objetivo de concentrar en el espacio, ordenar en el tiempo, centralizar la autoridad y racionalizar los esfuerzos. En la contemporaneidad, esas mismas sociedades disciplinares se transforman tornándose “reflexivas” o “complejas” <a name="_NotaAlPie10" href="#_NalP10">[11]</a>: los actores sociales se ubican en experiencias diversificadas, cruzando hechos y visiones del mundo contrastantes, demarcando, así, proyectos y trayectorias sociales que son significadas como singulares (Velho, 2004). Es en ese contexto ideológico es que la premisa de la “mortificación del yo” debe ser pensada críticamente.<br />
Dada la política de apertura que estaba siendo aplicada por la dirección, el Asilo Padre Cacique no puede ser definido fácilmente como una “institución total”. El control social aplicado en ese micro-universo simbólico enfrentó resistencias y sufrió cambios, como en los criterios de selección y en los horarios de visitas, pasando por la invitación a la participación de familiares y voluntarios en el día a día y en las fiestas del Asilo, hasta las pequeñas modificaciones en los cuartos, cada vez menores, privados, proporcionando espacios de intimidad.<br />
El Asilo Padre Cacique es parte de un conjunto de reflexiones y acciones dedicadas a la vejez y su política no puede ser comprendida como un hecho aislado. En el mismo período en que venía abriéndose, circulaban en medios de comunicación y televisivos y en los medios académicos y profesionales dedicados al envejecimiento, una serie de ideas-valor que configuraban el discurso de la Tercera Edad. En esa época también fue  promulgado el Estatuto del Anciano en el Brasil, que viene sirviendo como instrumento de reivindicaciones políticas y para el propio Estado, que se apoya en la Ley para fiscalizar las instituciones filantrópicas, religiosas y privadas de amparo a la Vejez y a la Tercera Edad. Por lo tanto, si la política de apertura del Asilo puede considerarse pionera, ella es absolutamente coherente con el contexto socio.político en que estaba inserta.<br />
Desde tales consideraciones se sigue que el propio carácter de las instituciones dedicadas a la vejez está siendo redefinido. Frente a los cambios, nuevas premisas y conceptos precisan ganar espacio para que otras dimensiones  de la experiencia de envejecer en el asilo puedan ser interpretadas. Los tiempos vividos en los espacios sociales y las memorias narradas son fundamentales para contraponer críticamente la premisa de la mortificación del yo. Habitar los lugares, reinventar o “fantasear” la trayectoria social y establecer nuevas relaciones de sociabilidad configurarán situaciones singulares, más complejas que esa “burla ritual de poseer un yo” de la teoría interaccionista (Geertz, 1989) Prefiero hablar de un movimiento de afirmación de diferencias, más que de un simple juego entre aquello que es impuesto por la institucionalización y lo que es negociado estratégicamente por los actores.<br />
La teoría de las Instituciones Totales debe ser asumida en cuanto tal: como una herramienta conceptual que contribuye para comprender el drama del asilamiento y para criticar el carácter totalitario de determinadas gestiones. Mas hay otros aspectos de la cultura asilar, muchos de ellos también dramáticos, que no pueden ser interpretados o explicados exclusivamente a través de esa teoría. –los peldaños de la vejez, que son maneras de vivir y de resignificar la condición de asilamiento, los ritmos cotidianos, que conforman temporalidades propias en la cultura asilar, y las narrativas de los viejos, sujetos de experiencias singulares, que realizan un esfuerzo sistemático de dar sentido a sus experiencias.<br />
Las imágenes de la vejez institucionalizada, en cuanto construcciones sociales, también se vienen transformando. Las descripciones etnográficas presentadas aquí no deben servir  como negación de hechos concretos ligados a imágenes como la exclusión social, la pauperización y el abandono familiar. Su objetivo fue presentar el trabajo que los moradores del Asilo Padre Cacique realizaron para resignificar sus  trayectorias e identidades sociales y para afirmar la dignidad de sus condiciones de vida. Ese esfuerzo sólo es visible cuando un investigador acepta participar, aunque temporariamente, del mundo de la vejez y de sus capas de sentido.<br />
Fue fundamental soportar los “ritmos de la eternidad” del asilo, con sus raras series de acción y tragedias cotidianas <a name="_NotaAlPie11" href="#_NalP11">[12]</a>. La transformación epistemológica propiciada por la etnografía, siempre fundada en categorías y conceptos antropológicos, renovó la cadencia de esos ritmos. Junto con el tiempo las imágenes se transformaron: percibí las redes sociales aparentemente inexistentes y comprendí la dimensión social de los conflictos y la diversidad de las experiencias vividas en el interior de la institución. Así, la heterogeneidad de la cuestión asilar se impuso, invitándome a pensar. Queda hecha la misma invitación para el lector.<br />
   </p>
<p><a name="_NalP10" href="#_NotaAlPie10">[11]</a>Sin entrar en los méritos de la larga e importante discusión que viene ocupando a los científicos sociales e historiadores (Giddens, 1994; Kuper, 1998; Velho, 2004; entre otros), sobre definiciones de centro vs periferia, sociedades complejas vs simples, etc., el dato fundamental aquí es la propia transformación</p>
<p><a name="_NalP11" href="#_NotaAlPie11">[12]</a>¿Hay, de hecho, trajedia mayor que ser derribado por el propio cuerpo debilitado?</p>
<p><strong>REFERENCIAS</strong><br />
BACHELARD, Gaston. A dialética da Duraçäo. 2 ed.Säo Paulo: Ática, 1994</p>
<p>BACHELARD, Gaston. A Poética do Espaço. Säo Paulo: Ática, 2000.</p>
<p>BENJAMIN, Walter. Magia, Técnica, Arte e Política: ensaios sobre literatura e história da cultura. Säo Paulo; Brasiliense, 1996.</p>
<p>BOURDIEU, Pierre. Razöes Prácticas. 3 ed. Campinas, 2001</p>
<p>DEBERT, Guita Grin. A reinvençäo da Velhice: socializaçäo e processos de reprivarizaçäo do envelhecimento. Säo Paulo: EDUSP, 1999.</p>
<p>DE CERTEAU, Michel. A invençäo do Cotidiano: artes de fazer. 2 ed. Petrópolis: Vozes, 1997</p>
<p>DELEUZE, Giles. Conversaçöes. Rio de Janeiro. Ed 34, 2000</p>
<p>DILTHEY, Wilhelm. Critique de la raison historique. Paris: Le Cerf , 1992</p>
<p>ELIAS, Norbert. A Sociedade de Corte. Rio de Janeiro: Jorge Zahar, 1994</p>
<p>FERREIRA, María Leticia Mazzucchi. Folheando o Pasado: estudio antropológico sobre memória e identidade social na velhice. 1995. 215 f. Dissertaçäo (Maestrado) - Universidade Federal do Rio Grande do Sul . Instituto de Filosofía e Ciéncias Humanas. Programa de Pos-Graduaçäo em Antropologia Social. Porto Alegre, 1995.</p>
<p>GADAMER, Hans-Georg. Verdade e Método. Petrópolis: Vozes, 1997</p>
<p>GEERTZ, Clifford. A Interpretaçäo das culturas. Rio de Janeiro: LTC, 1989.</p>
<p>GIDDENS, Anthony. Living in a Post – Traditional Society. In: BECK, Ulrich; GIDDENS, Anthony; LASH, Scott. Reflexive Modernization. Cambridge: Polity Press, 1994. P. 56 – 109</p>
<p>GOFFMAN, Erving. Manicömios, Prisöes e Conventos. Säo Paulo: Perspectiva, 1994.</p>
<p>GRAEFF, Lucas. O “Mundo da Velhice” e a Cultura Asilar: estudio antropológico sobre memória social e cotidiano de velhos no Asilo Padre Cacique, em Porto Alegre. 2005 172 f. Dissertaçäo (Mestrado em Antropologia) -Instituto de Filosofia e Ciéncias Humanas, Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Porto Alegre, 2005. Disponivel em: &#60;<a href="http://www.bibliotecadigital.ufrgs.br/da.php?nrb=000515601&#38;loc=2006&#38;l44bt702768b2fa32">http://www.bibliotecadigital.ufrgs.br/da.php?nrb=000515601&#38;loc=2006&#38;l44bt702768b2fa32</a>&#62;. Acceso em: 12 mar. 2007.</p>
<p>HALBWACHS, Maurice. Memória Coletiva. Säo Paulo:Vértice, 1990.</p>
<p>KUPER,Adam. Among the Anthropologists.: history and context in Antropology. London: Ayhlone Press, 1998.</p>
<p>LE BRETON, David Antropologie du corps et modernité. 4 ed. París: PUF, 2005.</p>
<p>OLIVEIRA, Roberto Cardoso de. Sobre o pensamento Antropológico. Rio de Janeiro: Tempo Brasileiro, 2003.</p>
<p>SAHLINS, Marshall. Ilhas de História. Rio de Janeiro: Zahar, 2004.</p>
<p>TURNER, Víctor. From ritual to Theatre: The human seriousness of play. New York: PAJ, 1982.</p>
<p>VELHO, Gilberto. Individualismo e Cultura: notas para una antropologia da sociedade contemporánea. 7 ed. Rio de Janeiro: Zahar, 2004.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Psicología. Tercera Edad. Envejecer en el asilo: una mirada diferente. "Estudios interdisciplinarios sobre el envejecimiento" (4°), por Lucas Graeff]]></title>
<link>http://myriampetrongolo.wordpress.com/?p=15</link>
<pubDate>Tue, 13 May 2008 02:18:42 +0000</pubDate>
<dc:creator>Myriam Noemí Petrongolo</dc:creator>
<guid>http://myriampetrongolo.wordpress.com/?p=15</guid>
<description><![CDATA[Este cuarto post de la serie &#8220;Instituciones totales y la cuestión asilar&#8221;, nos acerca a]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Este cuarto post de la serie "Instituciones totales y la cuestión asilar", nos acerca a las narrativas y las producciones de sentido que el investigador <strong>Lucas Graeff</strong> pudo recoger durante su estadío en el asilo Padre Cacique; a la vez que nos muestra las diversas maneras en que los residentes reconstruyeron historias y trayectorias de vida.</p>
<p> </p>
<p><strong>4. LAS NARRATIVAS Y PRODUCCIÓN DE SENTIDO</strong></p>
<p>Es una tarea irrealizable la tentativa de recomponer los ritmos de las narrativas en el papel. Se pierden las “performances”, con sus gestos, suspiros, excitaciones y silencios y se fijan grandes divisiones –“en tiempos de Getúlio”,  “en mi época”, pero el esfuerzo total realizado por el pensamiento se acaba perdiendo. El ritmo de lectura no es igual al de escritura, ni el del oyente al del narador. Ordenarlos y componerlos es un desafío sistemático de interpretación y comprensión. Es preciso buscar otros medios de significación, componer imágenes, sonidos, música y escritura <a href="#_NalP9" name="_NotaAlPie9" title="">[10]</a>. Al fin se sugiere que todos los ritmos transcriptos no traducen, de hecho, aquellos de la experiencia de envjecer en el asilo. Sirven, por eso, como recursos múltiples de la imaginación.<br />
La dinámica interactiva de las entrevistas coloca al viejo en posición de prestigio social, lo que implica una conciencia de responsabilidad de transmitir valores y perspectivas sobre el mundo y sobre el asilo: el viejo recupera, así, su condición de pertenencia afectiva a la comunidad de recuerdo. En esos términos, la narración de las trayectorias sociales no lleva al acceso de capas de memoria colectiva, pero agrega densidad a ellas. La percepción de continuidad social fue fortalecida – “mi tiempo pasó, pero tú estás todavía en la lucha”, como confesó Pedro, insistiendo que era preciso retomar una relación con un político local para ayudar a la divulgación del trabajo antropòlógico.<br />
En palabras de Pierre Bourdieu (2001), la creación de sentido por medio de la biografía o narrativa es siempre un “artefacto”. En él se depositan los contenidos sociales que definen las condiciones de transmisión de experiencias. Recordar es un proceso que sigue demarcaciones socialmente compartidas –“en la sociedad están todas las indicaciones necesarias para reconstruir (…) las imágenes de los acontecimientos pasados” (Halbwachs, 1990, pág. 77). Al recuperar las singularidades del proceso de envejecer en el asilo, los artificios biográficos también revelan las direcciones y contra-direcciones de la memoria colectiva y la operación de unificación, dada por el pensamiento, que articula diferentes acciones y circunstancias según órdenes socialmente compartidas.<br />
Recuperar las trayectorias sociales en el vivir cotidiano asilar a través del trabajo de la memoria tiene como finalidad la propuesta de instantes privilegiados, donde los ancianos podrán reconstituir las existencias de sus tiempos vividos a través de las narrativas. Con sus silencios, olvidos y actuaciones, el narrador procura salvar los sentidos de la experiencia (Benjamín, 1996) entrelazando incesantemente un conocimiento sobre sí mismos y sobre el mundo. Una situación de reciprocidad, de interlocución, es fundamental para la transmisión de las formas de existencia social y para el encuadre social de los recuerdos: los relatos son pensados cuidadosamente por el narrador, de acuerdo con las variaciones de entusiasmo e interés del oyente. Reconstruir la existencia es atravesar las ambigüedades, las lagunas y los olvidos que fragmentan la identidad social transformando la imagen de sí a través del trabajo de la memoria.<br />
Pedro narró momentos excepcionales como si constituyesen una epopeya, exaltando sus acciones, los infortunios y las peripecias de la ocasión. Su habilidad poética resulta en una experiencia de continuidad: al construir un personaje, él organizó su identidad y procuró asegurar su autoridad para dar consejos sobre roles sociales y estilos de vida en el mundo de la vejez.<br />
Al manipular su estigma, saltando con las palabras, cantando y danzando, Marieta configuró una identidad narrativa singular, lúdica. Sin abrir más que una táctica cotidiana fundamental –la afectividad y seducción a través de sus músicas- ella procuró mantener su proyecto de retornar a su casa y a la comunidad.<br />
Azevedo eligió el subsuelo del asilo como su espacio afectivo actualizando su identidad de “socio de la soledad”, músico y compañero fraternal de los necesitados. El reconstruyó su historia y, a través de ella, procuró justificar sus interpretaciones sobre la cultura asilar, tornándose un cronista del asilo. El fue uno de los pocos moradores que narró su ciclo de vida, lo que lo inscribe, casi naturalmente en una cultura de clase media (Velho, 2004) generalmente ausente de las representaciones sobre la vejez pobre y asilada en el Brasil.<br />
En la sala de visitas Luduvica realizaba la mediación entre visitantes, voluntarios y moradores del asilo, administrando la sociabilidad y el entretenimiento. En la narrativa ella utilizó categorías de Tercera Edad para interpretar a los colegas de la institución. Cotidianamente se posicionó como portavoz de las actividades lúdicas y colaboró activamente en el cuidado con los “viejitos”, distinguiéndose de ellos.<br />
A través de la literatura Rui dio continuidad a un estilo de vida de formación cultural, al cual no tendría acceso de no haber sido por su desempeño como librero. Comercializar libros fue una oportunidad de circular entre grupos sociales. El organizó una narrativa heroica , mezclando una serie de tácticas cotidianas para vender libros prohibidos durante la dictadura militar. El enfatizó su gusto por películas, relacionándolas a recuerdos de su infancia y juventud.<br />
Mezclando los recuerdos de modificaciones espaciales y los de las relaciones afectivas, Lidia testimonió cambios significativos en el Asilo Padre Cacique. A pesar de la pérdida gradual de la visión, ella aún fue capaz de recuperar imágenes y recuerdos que contrastaban con la condición presente del asilo. En su cuarto, nadie podía faltarle al respeto: las relaciones afectivas mantenidas a lo largo de los años le aseguraban autoridad por el afecto.<br />
Al favorecer la diversidad de sentidos, las entrevistas no directivas sobre las relaciones entre la trayectoria social y el cotidiano asilar, acabaron por formalizar un “ritmanálise” (Bachelard, 1994). Durante los juegos de memoria, los viejos encuadraban por el pensamiento la acción real del tiempo –que marca inexorablemente el cuerpo- a través de la riqueza de pasajes afectivos, de las coincidencias vividas y de las peripecias. Prudentemente se creó una condición de reposo capaz de atravesar los ritmos cotidianos y de asegurar una posición diferenciada, a partir de la cual pudieron, de hecho, afirmar su inteligencia narrativa.</p>
<p><a href="#_NotaAlPie9" name="_NalP9" title="">[10]</a>La disertación de maestría que resultó de la investigación etnográfica, contiene un capítulo en video, dedicado al estudio de los armarios, además de un conjunto de 40 fotografías que procuran restaurar imaginariamente los diversos espacios del Asilo Padre Cacique. Puede ser consultado en la Biblioteca Sectorial de Ciencias Sociales y Humanidades de UFRGS</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Colombia y Costa Rica:cuestión asilo del exsenador Mario Uribe]]></title>
<link>http://rosehyland.wordpress.com/?p=3</link>
<pubDate>Fri, 25 Apr 2008 11:45:54 +0000</pubDate>
<dc:creator>rosehyland</dc:creator>
<guid>http://rosehyland.wordpress.com/?p=3</guid>
<description><![CDATA[Abril 22 de 2008 - 
Presidente Uribe no dio opinión a Óscar Arias sobre solicitud de asilo del ex ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<h5><span style="font-family:Times New Roman,serif;">Abril 22 de 2008 - </span></h5>
<h3><span style="font-family:Times New Roman,serif;">Presidente Uribe no dio opinión a Óscar Arias sobre solicitud de asilo del ex senador Mario Uribe</span></h3>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Antes de negarle el asilo político, el mandatario de Costa Rica llamó a Álvaro Uribe para conocer su punto de vista. El dirigente fue detenido por la Fiscalía anoche.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">EL TIEMPO pudo establecer que el presidente Uribe se abstuvo de hacer cualquier alusión al tema por respeto a la justicia y a la autonomía del mandatario cotarricense, quien debía resolver el pedido.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">El ex senador Uribe había decidido jugarse esa carta después de conocer que la Fiscalía General había expedido una orden de captura en su contra dentro del escándalo de la 'parapolítica'.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Inclusive, cuando el presidente Arias ofreció darle su opinión sobre el tema a Uribe, éste le pidió que por favor no lo hiciera.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Luego, el gobierno costarricense se comunicó con la Fiscalía General de Colombia, para enterarse de la situación jurídica de Uribe Escobar.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Según se pudo establecer, el fiscal Mario Iguarán habló con la vicepresidenta costarricense Laura Chinchilla, a quien le entregó detalles de la situación.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Un par de horas después de que los dos mandatarios pusieron fin a la corta comunicación telefónica, las agencias internacionales de prensa y los portales de internet divulgaron la noticia: "Cancillería considera improcedente asilo del señor Mario Uribe Escobar".</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Al negar el asilo a Uribe, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica argumentó que lo hizo porque considera que "la histórica institución del asilo no debe ser desvirtuada".</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Además, explicó que tomó la decisión de rechazar la solicitud luego de haber recibido información de la Fiscalía colombiana, en el sentido de que el inculpado es procesado "por el delito de concierto para delinquir consistente en concertarse para promover grupos armados al margen de la ley (autodefensas o paramilitares)".</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Según precisó el gobierno costarricense, la Fiscalía colombiana le expresó su preocupación porque Uribe "evadiera los requerimientos de la justicia colombiana".</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Luego de que la Cancillería de Costa Rica hiciera oficial el anuncio, el presidente Álvaro Uribe emitió una declaración en la que admitió que la detención del ex senador Mario Uribe, quien es su primo, le dolía.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">"La medida de aseguramiento contra el senador Mario Uribe me duele. Asumo este dolor con patriotismo sin mengua en el cumplimiento de mis responsabilidades", dijo el mandatario colombiano en su declaración.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Hacia las 7:30 de la noche, una camioneta del CTI ingresó a la sede diplomática y llevó a Uribe al búnker de la Fiscalía, donde pasó la noche.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Desgaste innecesario</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Uribe Escobar, quien llegó a la embajada de Costa Rica acreditada en Bogotá, a eso de las 9:20 de la mañana de ayer, tras conocer la decisión de la Fiscalía de dictar orden de captura en su contra, permaneció todo el día en la sede diplomática.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">De inmediato, Iván Cepeda, líder de uno de los movimientos de las víctimas del paramilitarismo, convocó a decenas de seguidores a apostarse frente a la sede de la embajada, para protestar contra la intención de Uribe, de eludir la justicia.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Cuando se conoció la negativa de la cancillería costarricense de acogerlo, a eso de las 6:30 de la tarde, los manifestantes celebraron con cánticos y arengas. "Fue un desgaste doloroso e innecesario", dijo una de las personas allegadas al ex senador.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Ante los nuevos hechos, la seguridad de la sede diplomática fue reforzada y a las 7:30 de la noche ingresaron a la sede de la embajada para hacer efectiva la detención contra el ex senador del partido Colombia Democrática.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">La orden de detención contra el ex senador se sumó a una serie de hechos dentro de las investigaciones que se iniciaron hace dos años para develar las relaciones entre la clase política colombiana y los grupos armados ilegales.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Mientras en la mañana la Corte Suprema de Justicia recibió el respaldo del Consejo de Estado, el Consejo Superior de la Judicatura y la Corte Constitucional por sus acciones dentro de la 'parapolítica', en el Congreso volvieron los debates sobre la necesidad de buscarle una salida a esta crisis institucional.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Con la decisión de la Fiscalía, las cuentas de este escándalo dan para decir que ya son 63 los congresistas embolatados en la 'parapolítica' y de estos 31 permanecen privados de la libertad.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">El testimonio de 'Pitirri' fue la clave para ordenar la detención del ex senador</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">La orden de captura contra el ex senador Mario Uribe Escobar reconfirma que Jairo Castillo Peralta, 'Pitirri', sigue siendo un testigo sólido de la 'parapolítica'.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">'Pitirri', un ex 'para' que empezó a colaborar con la justicia hace cinco años, fue clave para llevar a la cárcel a los pesos pesados de la política en Sucre, empezando por Álvaro García Romero. </span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Primero la Corte Suprema y ahora la Fiscalía consideran confiables las versiones que dio sobre dos reuniones de paramilitares con el ex senador Uribe Escobar, una en Sahagún (Córdoba), en la finca de Olegario Otero -un allegado al político- y la otra en el Hotel Piscis de Caucasia (Antioquia), en 1999.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">'Pitirri' dice que Uribe estaba interesado en comprar fincas en esa región y que por eso buscó al 'para' 'Ramón Mojana'. </span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">La defensa de Uribe Escobar sostiene que la demostración clara de que 'Pitirri' miente es que el senador no tiene fincas en San Marcos (Sucre), la región en la que supuestamente estaba interesado en hacer adquisiciones.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Contra el ex senador también está la declaración del ex 'para' Salvatore Mancuso, quien ante fiscales de Justicia y Paz dijo que se había reunido con Uribe, a instancias de la ex representante Eleonora Pineda, para tratar temas electorales en el 2002. </span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Mancuso se retractó después, pero la Fiscalía estima que sí hubo un acuerdo electoral.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">La incómoda protesta</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">La primera tarde del ex senador Mario Uribe en la sede de la embajada de Costa Rica, donde se refugió para pedir asilo, no fue la más grata.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Carteles ofensivos, protestas, una inusual serenata y hasta un ataúd de cartón interrumpieron la paz que trató de hallar en esa sede diplomática.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Hasta un cartel de disculpa, en el que se podía leer "Ajeno a la voluntad del consulado y del Gobierno de Costa Rica, no se entregarán documentos el día de hoy", fue colgado en la reja de la casa diplomática, ubicada en barrio Chicó Navarra.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">La protesta fue organizada por el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, que pasado el mediodía llegaron hasta la casona de techo colonial para exigirle al ex senador Uribe que se entregara.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">No tenían una orden de captura, pero si un discurso exaltado: "No puede ser que personas que están siendo buscadas por los organismos judiciales recurran a una figura como la del asilo político para cubrir crímenes que deben ser investigados y sancionados por la justicia colombiana", dijo Iván Cepeda, vocero del movimiento.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Después, jóvenes de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, vestidos con camisetas naranjas y la frase "Sin olvido", comenzaron a pegar en las paredes del lugar decenas de fotos de víctimas de la violencia como Jaime Pardo Leal, ex candidato presidencial, el humorista Jaime Garzón e integrantes de la desaparecida Unión Patriótica.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Una foto tamaño natural de un paramilitar y un policía completaban la escena y sobre el piso armaron un ataúd de 1,80 metros con tablas caoba. </span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">A las 2:30 de la tarde, los accesos a la sede diplomática fueron cerrados y 15 policías llegaron al sitio para empezar a requisar a varios transeúntes.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">La tensión se rompió cuando un grupo de mariachis irrumpió en el lugar con una serenata que nadie esperaba. 'Tú eres mi hermano del alma, realmente el amigo...', se dejó escuchar en la primera tanda. Luego, 'Nadie es eterno en el mundo' y 'No me amenaces' completaron el repertorio.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">El homenaje, dijo el trompetista del mariachi, era para las víctimas del conflicto. La serenata había sido contratado por el Movimiento de Víctimas, que después de las canciones volvió a entonar las arengas.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">A un lado, un grupo de hombres de civil esperaban en taxis la salida del ex senador Uribe. Eran hombres del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) que desde muy temprano se habían trasladado al lugar para hacer efectiva su captura.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Y alrededor de toda esta escena, 30 periodistas con cámaras, grabadoras y micrófonos permanecían atentos a registrar la ingrata tarde del ex senador Uribe en la embajada de Costa Rica.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">Una noticia de primera plana en los principales medios de Estados Unidos, Inglaterra y España</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">1. La edición de elmundo.es destacó al mediodía de ayer la orden de detención del ex senador Mario Uribe y la incluyó en su página de inicio.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">2. El sitio web de la BBC de Londres la tenía como tercera noticia en importancia, justo al lado de las primarias en Estados Unidos.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">3. The New York Times la incluyó en las noticias de última hora con el título de Ordenan arresto del primo de Uribe en Colombia'.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman,serif;"><span style="font-size:medium;">4. La Nación de Costa Rica también destacó el hecho, tras conocer que Mario Uribe pidió asilo en la embajada de ese país.</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify">
<p style="margin-bottom:0;" align="justify">
<p style="margin-bottom:0;" align="justify">
<p style="margin-bottom:0;" align="justify">
<p style="margin-bottom:0;" align="justify">
<p style="margin-bottom:0;border-color:#000000 0 0;border-style:solid none none;border-width:1px medium medium;padding:0.04cm 0 0;" align="justify"><span style="font-family:Arial,sans-serif;"><span style="font-size:xx-small;">Final del formulario</span></span></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="justify">
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Psicología. Tercera Edad. Envejecer en el asilo: una mirada diferente. "Estudios interdisciplinarios sobre el envejecimiento" (3º), por Lucas Graeff]]></title>
<link>http://myriampetrongolo.wordpress.com/?p=14</link>
<pubDate>Sun, 20 Apr 2008 23:11:53 +0000</pubDate>
<dc:creator>Myriam Noemí Petrongolo</dc:creator>
<guid>http://myriampetrongolo.wordpress.com/?p=14</guid>
<description><![CDATA[ Los ritmos personales e institucionales del envejecimiento en el asilo, son el núcleo de este t]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p> Los ritmos personales e institucionales del envejecimiento en el asilo, son el núcleo de este tercer punto (post nº 3) en la investigación "Instituciones totales y la cuestión asilar" que el psicólogo y antropólogo <strong>Lucas Graeff</strong> ha realizado en el asilo Padre Cacique de Porto Alegre, Brasil; quien, amablemente, nos permite su publicación en este blog.</p>
<p>El trabajo se podrá ver en su totalidad al finalizar la publicación del 5º post.</p>
<p><strong>3. LOS RITMOS ASILARES</strong></p>
<p>La atención minuciosa a los ritmos cotidianos fue la clave para la comprensión de las diversas capas de sentido presentes en el Asilo Padre Cacique. Partiendo de la premisa de que el tiempo y el espacio son medios homogéneos donde los fenómenos se desarrollan, pero términos definidos relacionalmente según las prácticas sociales, se pecibe que los ritmos del proceso de envejecer en el asilo asumen diferentes formas y características dependiendo de las ocupaciones, de las distracciones, de los descansos, de los hábitos, de las irregularidades y de los intervalos de la vida cotidiana. Por eso los ritmos asilares no son fácilmente transmitibles a través de conceptos. El uso de la fotografía fue fundamental en ese sentido <a href="#_NalP9x" name="_NotaAlPie9x" title="">[9]</a>, garantizando una mirada paciente, que se deja llevar por la duración de la experiencia de envejecer.<br />
En cada lugar y momento, ritmos diferentes se imponen: ellos están íntimamente relacionados a las experiencias de habitación de los espacios.<br />
El tiempo de la institución engloba los tiempos individuales y está compuesto por ellos. En el comedor del Asilo Padre Cacique, lugar privilegiado para la sociabilidad, el timbre convocaba a reunión. A veces había fiestas, presentaciones y visitas que interrumpían los ritmos habituales de alimentación.<br />
“Una profundización de los instantes” (Bachelard, 1994) tenía lugar.<br />
Los ancianos pasaban a relacionarse afectivamente con el espectáculo, sin dejar las mesas inmediatamente y permaneciendo atentos al desarrollo de la trama.<br />
El límite entre el corredor y el jardín, debajo de una arcada, resguardó muchos momentos de intimidad, siempre silenciosos y solitarios. Rui en su silla de ruedas, dormitó varias tardes allí durante el invierno, aprovechando el calor del sol frente a la entrada del comedor. Nuevamente, para quien contemplaba de afuera, ese reposo remitía a imágenes de vejez desamparada. Pero fue preciso reconocer que la soledad y el silencio acostumbran a andar juntos con la intimidad, proporcionando el reposo necesario a la habitación de un espacio privado. Y, en ese reposo, se constituía una cierta autonomía. Era un silencio a ser interpretado en su positividad, percibido en cuanto misterio íntimo, muchas veces recargado de valor social.<br />
En el ala femenina la ocupación de los corredores osciló al gusto de las estaciones. El frío, que derriba, vaciaba sofás y sillas, y hacía parecer que los ritmos eran más pesados. Las que se arriesgaban a caminar, lo hacían cansinamente, arrastrando los pies. En los cuartos fue preciso saber entrar. Se trataba, antetodo, de un espacio doméstico, -territorios privados “donde todo visitante es un intruso, a menos que haya sido explícita y libremente convidado a entrar” (De Certau, 1997, pág. 203). Aunque invitado, precisé tomar conciencia de “mi lugar”. No era posible, evidentemente, acomodarse en cualquier rincón, sobre la cama o sobre una silla. De igual manera era preciso reconocer los tiempos apropiados para visitas y conversaciones: el cuarto, en cuanto espacio colectivo, englobaba las privacidades. Otros silencios se instalaban allí, lugar de miradas indiscretas y acusadoras.<br />
Siendo bienvenido, se tornó posible percibir los esfuerzos de habitación presentes en cada “rinconcito”: las preferencias y exclusión de objetos, las formas de orden, la disposición de la mesita de luz y de las sillas, las fuentes de luz, los espejos, los libros y periódicos abiertos, en fin; las armonías y discrepancias propias de la función de habitar. Evidentemente esas pequeñas colecciones de objetos, ropas y utensillos representaban el universo singular de sus dueños.<br />
Un armario encadenado, además de remitir al temor de hurtos, también puede servir como tentativas de resguardar recuerdos. Una síntesis entre voluntad y memoria, como diría Bachelard (2000). Objetos socialmente relevantes, secretamente ordenados, sirven como ancla de la memoria y de la identidad.<br />
El armario es la primer referencia para quien viene a vivir en el Asilo Padre Cacique: en torno a él gira lo cotidiano y dentro de él están resguardados los elementos mínimos de la intimidad. Un armario que provoca “devaneios” cortos, suscitados por los detalles de las cosas insignificantes –objetos llenos de polvo, arañados, gastados: fotos perdidas, tomadas de antiguos álbumes familiares; utensillos aún útiles, como un cepillo de cabellos o de dientes, una espuma de afeitar, o los anteojos viejos, a veces amarrados con tela adhesiva.<br />
Un análisis emprendido por Leticia Ferreira (1995) resaltó las rupturas con los ritmos domésticos, a causa de la entrada del anciano en un pensionado. A pesar del contraste entre el “mundo del hogar” y el “mundo del pensionado”, era posible restaurar la identidad social a través de miniaturas afectivas, que contribuían también a reproducir los ritmos y hábitos consolidados con el tiempo. Hogar y pensionado, por lo tanto, eran análogos y revelaban importantes marcos identitarios. En el Asilo Padre Cacique, aunque la investigación realizada no abarcaba los lugares anteriores de los informantes, los armarios también se revelaron como analogías. O mejor: como alegorías de las preferencias y estilos de vida de sus dueños.<br />
Curiosamente los armarios también se transformaban, confesando las aspiraciones del momento y las maneras de reinventar las trayectorias de sus ocupantes. En el ritmo cotidiano, un armario nunca es el mismo armario. Las dádivas, los premios obtenidos por juegos, la selección de ropas, las compras; las riquezas en el subsuelo del asilo, donde los restos y rastros son depositados: todo objeto apropiado es, simultáneamente, un indicardor y un transformador de las preferencias personales en el presente. Por fin, los espacios de intimidad pueden abrigar al cuerpo doliente, sirviéndole de refugio restaurador –“ la cama es para hacer un reposo estratégico, quedarte en la tuya te recupera”, como relató Azevedo.<br />
En el ala masculina, circulaban las “mentiras” y “fantasías”. Los contadores de historias y los chistosos aprovechaban la atención del visitante para contar aventuras y distinguirse. En esos momentos lúdicos, el tiempo oscilaba entre las palabras y las carrasperas. Y se detenía repentinamente cuando llegaba un morador estigmatizado, senil. Instantes de constreñimiento frente a un futuro posible, a un espejo trémulo. En los grandes cuartos del ala masculina no siempre fue necesaria una invitación para entrar, porque la mayor parte de las camas permanecía deshabitada durante el día. Por ello, para conocer el armario de cada persona, lo ideal fue formar parte de los tiempos vividos en los corredores y sólo después, proponer ser invitado a conocer los espacios de intimidad.<br />
En el Asilo Padre Cacique, los aspectos más dramáticos se revelaron en la enfermería. Es allí donde saltaron a los ojos las imprevisibilidades de lo cotidiano, donde el núcleo organizador de los códigos de diferenciación/identificación –el temor a la senilidad- presenta su carácter concreto.<br />
Allá el tiempo presentó su faceta inexorable: las muertes y dolencias indican que los ritmos sucesivos del cuerpo no duran para siempre, transformándose hasta alcanzar la inmobilidad. La construcción social del luto en la cultura asilar pasa, así, por el testimonio sistemático de finitud. Son estas vicisitudes dramáticas de la vida las que establecen los límites de la producción e interpretación de sentidos del envejecer.</p>
<p><a name="_NalP9x" href="#_NotaAlPie9x">[9]</a> Puede accederse a algunas imágenes en: <a href="http://lucasgraeff.googlepages.com" target="_blank">http://lucasgraeff.googlepages.com</a></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Psicología. Tercera Edad. Envejecer en el asilo: una mirada diferente. "Estudios interdisciplinarios sobre el envejecimiento" (2º), por Lucas Graeff.]]></title>
<link>http://myriampetrongolo.wordpress.com/?p=13</link>
<pubDate>Wed, 02 Apr 2008 16:43:20 +0000</pubDate>
<dc:creator>Myriam Noemí Petrongolo</dc:creator>
<guid>http://myriampetrongolo.wordpress.com/?p=13</guid>
<description><![CDATA[En este post (continuación del 1º con igual título) publico el segundo punto del trabajo de inve]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>En este post (continuación del 1º con igual título) publico el segundo punto del trabajo de investigación "Instituciones totales y la cuestión asilar", del psicólogo y antropólogo <strong>Lucas Graeff</strong> , realizado en el asilo Padre Cacique de Porto Alegre, Brasil.</p>
<p><strong>2. EL MUNDO DE LA VEJEZ EN EL ASILO PADRE CACIQUE</strong></p>
<p>La decisión de asilamiento configura un drama social (Turner, 1982) Además de la ruptura con las redes sociales de referencia y los grupos de pertenencia, como la familia, la llegada al asilo convoca a nuevas reflexiones sobre la vejez en cuanto problema social y sobre los riesgos propios del envejecimiento. Las enfermedades, especialmente la senilidad, eventualmente se tornan el horizonte de esas reflexiones: la institucionalización acostumbra ser justificada como la alternativa viable para el mantenimiento de la integridad física del viejo. Pero ingresar al asilo Padre Cacique también puede ser definido como un proyecto. En lugar de permanecer en el espacio doméstico <a title="_NalP1" name="_NalP1" href="#_NotaAlPie1">[3]</a> ocupando una posición ambigua en la familia, el anciano renuncia a ello y opta por recuperar parcialmente o totalmente su autonomía en el espacio asilar.<br />
Independientemente de los motivos de la decisión, los primeros tiempos de institucionalización son marcados por un proceso de ajuste, durante el cual las ambigüedades y el estigma de la nueva condición son vividos junto a una experiencia de aprendizaje de nuevos patrones culturales. Tomar parte en una cultura asilar, de una manera general, significa comprender e incorporar ese conjunto complejo y jerarquizado de maneras de pensar y actuar, que se dan en el propio ritmo de las relaciones establecidas en cada espacio social habitado. Una de las facetas de la cultura asilar en el Asilo Padre Cacique era definida por códigos de diferenciación/identificación <a title="_NalP2" name="_NalP2" href="#_NotaAlPie2">[4]</a> un conjunto de modelos de comportamiento y de control de las emociones, que son gradualmente incorporados cuando se entra en ese nuevo espacio simbólico.<br />
En el Asilo, el núcleo organizador de esos códigos era la preocupación por -o el control de- las facultades fisiológicas y mentales: escapar de la senilidad, manteniendo una condición digna, parecía ser un gran proyecto compartido por todos, el cual corría riesgos en cada caída, en cada muerte. Desde ese núcleo organizador, los códigos podían ser apropiados o reinventados contextualmente, conforme a las trayectorias sociales, los espacios habitados y los ritmos de envejecimiento en el Asilo. Pensando con Marshall Sahlims (2004), los códigos de diferenciación/identificación, pueden ser definidos como una serie de repertorios que los viejos practicaban en sus vidas cotidianas –recombinación de las categorías culturales disponibles-, que producían innovaciones en cada uso y, simultáneamente, eran transmitidas en cuanto estructuras de significaciones.<br />
Esos repertorios nunca eran unívocos. Había una gran diferencia entre las formas en que hombres y mujeres se apropiaban de ellos en el espacio asilar.<br />
Algunas mujeres vivían en tensión entre el cultivo de nuevas relaciones afectivas y el mantenimiento de espacios de intimidad. Para otras, las relaciones con voluntarios y con la familia eran más valorizadas. El vivir cotidiano en el Asilo, en el caso de las mujeres, también era pautado por la preocupación por el respeto y la buena educación. Categorías de acusación, especialmente la de senilidad, estaban siempre en juego, clasificando y organizando los comportamientos. En algunas ocasiones pelear con alguien senil podía implicar una propia estigmatización. Pero los intercambios afectivos con funcionarios, voluntarios y visitantes, al contrario, siempre eran índice de sanidad mental.<br />
El cuerpo es el soporte primario de la comunicación social (Le Breton, 2005) Gestos, ropas, maneras de desplazarse en el espacio; en el asilo pude percibir una variedad significativa de formas de andar (con y sin bastón, arrastrando o no los pies en el piso, apoyándose en un andador o en un voluntario, con sillas de ruedas, etc.). En ese sentido, los ritmos de envejecimiento  también podían ser comprendidos a través del cuerpo. Generalmente progresivo –se esperaba de manera general que las pérdidas y las enfermedades fueran graduales- el tiempo de la vida cotidiana también se podía transformar abruptamente, a través de un infarto, de una muerte. “La vejez derriba” era una frase recurrente que los ancianos y ancianas mencionaban para mí o entre sí.<br />
Frente a esas ambigüedades, el fuero íntimo, pautado por el silencio y por la soledad, acaba siendo un momento privilegiado de tranquilidad.<br />
Resguardarse de las situaciones de sociabilidad y de los momentos lúdicos, crea un tiempo de suspensión, de prudencia en la aplicación de los modelos de autocontrol. En lugar de colocarse sistemáticamente en el flujo de los intercambios y de la sociabilidad, la reclusión y el silencio, se tornan no una señal de una vejez “pasiva”, “abandonada”, “a la espera de la muerte”, sino un momento de afirmación de la intimidad.<br />
Por qué, finalmente, sanidad y salud precisarían estar necesariamente ligadas a la actividad y al esparcimiento?<br />
En el ala femenina muchos conflictos fueron disputas por apropiación de espacios, por relaciones afectivas, y, consecuentemente por distinción social. Además de evitar peleas con personas consideradas seniles, era fundamental resolver los conflictos rápidamente y evitar disputas sistemáticas.”Salir por encima” de la situación, con respeto y dignidad, indica una “buena educación <a title="_NalP3" name="_NalP3" href="#_NotaAlPie3">[5]</a><br />
En esas situaciones, la mediación de autoridades institucionales fue decisiva para la definición de “papeles”; finalmente quién tenía la razón? Quienes defienden adecuadamente sus espacios o sus relaciones afectivas? La intervención del director o de la asistente social podía servir como lugar último para la resolución de conflictos.<br />
Los hombres también vivían los códigos de diferenciación/identificación, tramando sentidos en sus vidas a pesar de las rupturas. Pero con algunas apropiaciones específicas, como el carácter fantaseoso de las trayectorias sociales: aprovechando inteligentemente las oportunidades y el espacio potencial de imaginación creado a partir del distanciamiento de los grupos de referencia –los testimonios de los tiempos vividos- los ancianos contaban relaciones con personajes y momentos de prestigio. “Se autoproclaman”, como diría Guita Deber (1999) generalmente, en el sentido de reestructurar la identidad social, fragmentada por exclusiones sociales sistemáticas: del mercado laboral, de la posición de autoridad en la familia, del espacio urbano.<br />
Ese espacio potencial de imaginación era definido relacionalmente a partir de un hecho concreto: todos estaban en el asilo. Y no era una institución cualquiera, sino Padre Cacique, asilo consideradio por ellos como una de las mejores alternativas de institucionalización en Río Grande do Sul, al menos para quien no posee las condiciones socioeconómicas para escoger una institución privada –“aquí no entra cualquier persona”-, frase repetida por dos de los moradores. Por lo tanto, ellos ponderaban la existencia de méritos para conseguir una vacante, aunque estuviesen allí sin una “jubilación digna” o sin “el respeto de los hijos”. Esos elementos objetivos organizaban las autoproclamaciones, las historias maravillosas, los éxitos y fracasos narrados.<br />
Azevedo, Joào y Rui, informantes de la encuesta, me explicaron que las “mentiras” y “fantasías” ocurrían porque las personas “vao dando trela” <a name="_NotaAlPie4" href="#_NalP4">[6]</a>, en la medida en que el contador de historias no sufría de represalias por parte de quien las oía.<br />
Los mentirosos acostumbran a recibir apodos, que pueden o no, ser conocidos por ellos: “Buffalo Bill”, “Siete lenguas”- dice Joào, y Rui completa:</p>
<p>[…] “y, el tipo dice por ahí que habla siete lenguas, dice que es el primo de “Gaúcho da Fronteira <a title="_NalP5" name="_NalP5" href="#_NotaAlPie5">[7]</a>…Además de viejo es mentiroso! Dice que el Gaúcho quedó mal, que no tiene dinero para nada y que él le llevó unas bergamotas <a title="_NalP6" name="_NalP6" href="#_NotaAlPie6">[8]</a> al hospital. Capaz que el Gaúcho da Fronteira no va a tener dinero! Está allá, en el hospital Madre de Dios, uno de los mejores de Porto Alegre…Allá trabaja el Dr. Lucchese, uno de los mejores del estado!</p>
<p>Se puede decir que es una verosimilitud lo que está en juego en ese tipo de narrativa. Estructuralmente una o dos peripecias son fundamentales para definir una buena historia. Es razonable aceptar que alguien ya ocupó una posición de prestigio o que tuvo una buena carrera, pero que, en determinado momento inoportuno, todo se perdió: la sociedad quebró por causa de las oscilaciones de la economía o por un socio mal intencionado; la muerte del patrón de confianza y la consiguiente dimisión; el sistema de providencia social que falló en la resolución del valor correcto de la jubilación; una enfermedad o accidente de trabajo que provocó una invalidez. El éxito depende de las relaciones establecidas, de los proyectos bien hechos, del esfuerzo. Pero hay eventualidades del destino que interrumpen las iniciativas individuales – ocurrencias de suerte y azar. El asilamiento, así, depende de múltiples factores, de los cuales una parte significativa es ajena a las motivaciones de cada uno.<br />
Las fantasías no implican necesariamente “mentiras o falsedades”, dado que no todas las invenciones son deliberadas. La imaginación es parte constitutiva de los juegos de memoria: todo recuerdo es organizado a través de relaciones imaginarias entre eventos, personajes y espacios sociales. La existencia, diría Gastón Bachelard (1994), es una dialéctica de recuerdos y contra recuerdos.. El resultado de ese proceso, que nunca cesa, son las imágenes, forma y contenido de la memoria, que son experimentadas subjetivamente, pero cuya constitución es colectiva y compartida.<br />
En el Asilo Padre Cacique, la reinvención de trayectorias sociales parecía cumplir la importante función de definir dinámicamente la identidad a través de la narrativa. En ese sentido, los códigos de diferenciación/identificación configuraban criterios de verosimilitud lo mismo que categorías de acusación. “Mentira” y “fantasía” son términos que clasificaban las historias aparentemente falsas, que no correspondían a los códigos socialmente establecidos. “Mentir”  era el verbo aplicado a alguien que quería “llevar ventaja”, creando referencias no condicentes con la condición de vejez o con lo que era comunicado por el cuerpo. “Fantasear” definía una historia incoherente contada por alguien cuyo cuerpo comunicaba senilidad. En ese último caso, la invención podría ser considerada inocente, fruto de una mente que “está fallando”.<br />
La jerarquía de edades fue otro importante factor de las relaciones identitarias en el asilo. Un hombre de 80 o 90 años debía ser respetado a pesar de sus fantasías y de sus incontinencias fisiológicas o emocionales. Lo que no significa que los códigos eran suspendidos una vez que la estigmatización estaba en juego. Pero hay que tolerar a los más viejos porque es el destino inevitable de todo asilado.<br />
Algunos, como Joäo, preferían la muerte rápida a la senilidad. Era generalizada la aspiración de vivir el máximo de días, meses y años, pero con salud, sin la ocurrencia de isquemias o infartos. Ir a la enfermería significaba “traer incomodidad para los otros”, como dijo Joäo cierta vez.<br />
La tolerancia con los más viejos o con los debilitados tenía su límite, revelado en los intercambios humorísticos. Los chistes, de mal gusto o no, refuerzan las diferenciaciones en el asilo –se distinguen los seniles y se afirma que la pérdida de conciencia está, por el momento, aún distante.<br />
La ridiculización también es una manera de minar posiciones de prestigio: ser blanco de un chiste significa ser desplazado temporariamente de la jerarquía social. El estudiante, el voluntario o el funcionario podría ser “tirado abajo” por no saber interpretar los códigos de la cultura asilar. Así se invertían las relaciones de fuerza y un viejo podía aprovechar la ocasión para conquistar “una victoria en un espacio maravilloso, utópico” (De Certau, 1996, pág. 85)<br />
La vejez masculina en el asilo también se definió por el sentimiento de honra, estrictamente ligado a la afirmación y  aplicación de los códigos y de las normas. Entre los hombres, los conflictos fueron fuertemente motivados por acusaciones de no respetar a los más viejos, voluntarios, funcionarios y las reglas de conducta establecidas por la institución. Una discusión sobre si las puertas y las ventanas deben o no permanecer cerradas resulta en la reubicación de uno de los antagonistas, lo mismo en las tentativas de reconciliación mediadas por el servicio social o por la dirección del asilo.<br />
Muchas veces motivos banales terminaban sacando a la luz distinciones de clase, de gusto o de estilo de vida, tornando la convivencia inviable y definiendo la necesidad de un distanciamiento espacial.</p>
<p><a title="_NotaAlPie1" name="_NotaAlPie1" href="#_NalP1">3</a> El proyecto de ir a vivir al asilo también puede ser constituído por alguien que vive en la calle, solo, o en condiciones precarias de existencia.</p>
<p><a title="_NotaAlPie2" name="_NotaAlPie2" href="#_NalP2">4</a> Esos códigos de diferenciación/identificación se asemejan a los modelos de “auto-control”, propuestos por Norbert Elias (1994, pág. 201): son categorías para la adecuación social de los comportamientos y de las emociones que se tornan cada vez más automatizados en la medida en ue avanza el proceso civilizador, o sea, el proceso de constitución de sociedad occidental moderna, que, según el autor, aún está en curso.<br />
Se trata de una “(…) compulsión real que el individuo ejerce sobre sí mismo, sea como resultado del conocimiento de las posibles consecuencias de sus actos, sea como resultado de gestos correspondientes de adultos que contribuyeron para modelar el comportamiento desde niño”</p>
<p><a title="_NotaAlPie3" name="_NotaAlPie3" href="#_NalP3">5</a> Me refiero aquí a las declaraciones de Ludovica Dechuta Ploharski y de Lidia Ferreira, habitantes del asilo en la época de la investigación.</p>
<p><a title="_NotaAlPie4" name="_NalP4" href="#_NotaAlPie4">6</a> Nota de traducción: El contador de fantasías (o mentiras) puede extenderse en su discurso, ya que sus pares o no dan crédito a los dichos, o no los "cortan" o "censuran".</p>
<p><a title="_NotaAlPie5" name="_NotaAlPie5" href="#_NalP5">7</a> Intérprete y compositor gaucho, notable por sus canciones tradicionalistas.</p>
<p><a title="_NotaAlPie6" name="_NotaAlPie6" href="#_NalP6">8</a> Mandarina</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Psicología.Tercera Edad. Envejecer en el asilo: una mirada diferente.  "Estudios interdisciplinarios sobre el envejecimiento"(1°), por Lucas Graeff.]]></title>
<link>http://myriampetrongolo.wordpress.com/?p=12</link>
<pubDate>Mon, 24 Mar 2008 17:54:59 +0000</pubDate>
<dc:creator>Myriam Noemí Petrongolo</dc:creator>
<guid>http://myriampetrongolo.wordpress.com/?p=12</guid>
<description><![CDATA[Invito a todos ustedes a leer este material de investigación que trata sobre el envejecimiento asil]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Invito a todos ustedes a leer este material de investigación que trata sobre el envejecimiento asilar, llevado a cabo en la ciudad de Porto Alegre, Brasil, por el psicólogo y antropólogo <strong>Lucas Graeff</strong>. Todo lo que pueda yo decir para aproximarlos al texto, creo que estaría de más y que podría decolorar la nitidez del trabajo. El mismo es de una lectura agradable y sencilla, de conceptos claros y ejemplos contundentes. De imprescindible lectura para todos los que están interesados en el envejecimiento humano en general y en las características particulares del envejecimiento en los asilos.</p>
<p>Este material que hoy publico con la autorización de su autor, es un hallazgo delicioso que me hizo conocer el Doctor en Psicología <strong>Ricardo Iacub</strong> (<a href="http://www.ricardoiacub.com.ar/" target="_blank">http://www.ricardoiacub.com.ar/</a>) Profesor y Titular de la Cátedra de Tercera Edad y Vejez de la Universidad de Buenos Aires. Él, siempre atento a las investigaciones que se desarrollan en el mundo, seguramente es conocido por ustedes a través de los artículos y las charlas que nos llegan periódicamente por diferentes medios de comunicación, acercándonos la divulgación de las mismas y aportando sus opiniones que, siempre nos dejan pensando... Desde aquí mi saludo y agradecimiento al Dr. Iacub.</p>
<p> Las entregas de este trabajo de investigación, serán publicadas en cinco post numerados (como ya es costumbre) a fin de que sea más ágil su lectura. En éste (1°) presento la Introducción de "Instituciones Totales y la Cuestión Asilar".</p>
<p>Que lo disfruten!</p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>ESTUDIOS INTERDISCIPLINARIOS SOBRE EL ENVEJECIMIENTO</strong></p>
<p><strong>INSTITUCIONES TOTALES Y  LA CUESTIÓN ASILAR<br />
Un Abordaje comprensivo</strong><br />
Lucas Graeff<a title="_NalPx" name="_NalPx" href="#_NotaAlPiex">[*]</a></p>
<p><strong>Resumen</strong></p>
<p>Este es un estudio antropológico sobre el envejecimiento en contexto asilar, resultado de una investigación etnográfica desarrollada entre agosto de 2004 y diciembre de 2005 en el asilo Padre Cacique, en Porto Alegre-RS. Se propone una discusión sobre la Teoría de las Instituciones Totales a partir del análisis de las condiciones de vida y del proceso de envejecimiento de los residentes de aquella institución, con la finalidad de conocer sus prácticas, interpretar sus tiempos vividos, y comprender de qué manera esos viejos piensan sus experiencias y su vejez en el vivir cotidiano asilar.</p>
<p>Palabras clave: Instituciones. Cotidiano. Vejez.</p>
<p><strong>1. INTRODUCCIÓN</strong></p>
<p>Al contrario de varios artículos sobre la cuestión del envejecimiento poblacional en Brasil y de todos los autores que subrayan la construcción social del problema de la vejez y de la Tercera Edad aquí y en otros países del mundo, no voy a presentar datos del Instituto Brasilero de Geografía y Estadística (IBGE) o describir las diversas maneras de cómo tal “problema social” fue o está siendo construído. Opto por abrir este artículo a partir de una questión: por definición, se puede afirmar que todo asilo es una Institución Total? . Hago referencia, naturalmente, al texto clásico de interaccionismo simbólico titulado “Manicomios, Prisiones y Conventos”, escrito por Erving Goffman (1974). Un libro que viene sirviendo de base para buena parte de los análisis sobre el proceso de institucionalización en Brasil.<br />
Así, sin jamás haber colocado un pie en un asilo y aceptando por definición su carácter totalitario, la teoría de Goffman me permitiría afirmar que tales lugares son espacios sociales cerrados, donde reglas minuciosas son puestas en práctica con el sentido de limitar y homogeneizar las actividades diarias de los internos. Ese esfuerzo de reducción sistemática de la autonomía individual, llevaría, gradualmente, a la “mortificación del yo” (Goffman, 1974); o sea : “la economía de acción del internado”, como describe el autor, se va tornando cada vez más estricta. En cuanto actor social, el conjunto de “papeles” con los cuales un anciano asilado podria contar en su “yo” se restringe en igual medida en que la institución es menos abierta al mundo exterior.<br />
Lo que me parece más grave en el parágrafo anterior no es el número de “hechos” típicos que en un asilo se pueden encontrar a través de la teoría interaccionista, sino la propia posibilidad de analizar las condiciones asilares, sin jamás conocer el vivir cotidiano de una institución o las personas que allí habitan. Además, en la medida en que un encuestador, o alguien curioso se interesa por la cuestión asilar y los Manicomios, Prisiones y Conventos (Goffman, 1974) parece encontrar allí todas las interpretaciones posibles del comportamiento de ese “yo” institucionalizado, realizadas magistralmente por Goffman a partir de su experiencia en el St. Elizabeth’s Hospital, en Washington (EUA). Al final, así entre en contacto con una centena de “clínicas geriátricas”, de “casas de reposo” o de “hogares”, si no consigue separarse de las proposiciones interaccionistas, continuará partiendo de una misma ficción de origen, uniforme y explicativa –la Teoría de las Instituciones Totales-, para llegar, sistemáticamente, a las mismas conclusiones del autor canadiense.<br />
Por ser partidario de un abordaje comprensivo de las ciencias humanas (Dilthey, 1992; Gadamer,1997; Geertz, 1989; Oliveira, 2003), prefiero suspender temporariamente las explicaciones totalizantes y buscar la composición de un mundo compartido, a partir del cual espero crear o profundizar una perspectiva sobre un determinado fenómeno social. Fue lo que procuré hacer durante la investigación etnográfica desarrollada entre agosto de 2004 y diciembre de 2005 en el asilo Padre Cacique, en Porto Alegre (Graeff, 2005)<br />
Durante los dieciséis meses de idas y venidas a la institución, me interesé por cómo las personas que vivían allí<a title="_NotaAlPie2x" name="_NotaAlPie2x" href="#_NalP2x">[1]</a> comprendían la experiencia de envejecer en contexto asilar, teniendo en consideración la ruptura con grupos y espacios sociales de referencia, el alejamiento o la muerte de parientes, amigos o vecinos, la pérdida de la posición en la jerarquía social, resultado de proyectos familiares o individuales fracasados, las modificaciones físicas y el extrañamiento del propio cuerpo; en fin, hechos concretos y representaciones de vejez institucionalizada que eran parte del contexto cultural del asilo Padre Cacique en el momento de la investigación.<br />
El objetivo de este artículo es, por lo tanto, describir y sistematizar las diversidades de los encuentros que pude realizar con los moradores del asilo Padre Cacique, durante el tiempo vivido con ellos, en el desarrollo del trabajo etnográfico. Una diversidad que debe servir de contrapunto a las explicaciones fáciles, -y, a veces, gratuitas- de quien percibe el proceso de asilamiento a través de una perspectiva unilateral fundada en el interaccionismo simbólico. Vale recordar, sin embargo, que la comprensión de la cuestión asilar aquí, no inviabiliza necesariamente a la Teoría de las Instituciones Totales,-aunque lo contrario tiene la costumbre de acontecer.<br />
Para la realización de la etnogtafía me fue necesaria la permanencia diaria en el asilo. En los primeros meses priviligié la escucha de conversaciones fortuitas entre los internos y los funcionarios, tanto como la observación de las maneras de ocupar o habitar los espacios institucionales. Me interesé igualmente por las trayectorias sociales de los ancianos y ancianas, y, a partir de entrevistas no dirigidas realizadas con tres hombres y tres mujeres, procuré comprender la organización de la identidad social en el asilo, a través de las narrativas. Durante la encuesta percibí la importancia de los armarios en cuanto espacios de intimidad y de mantenimiento o transformación del “yo”, lo que me llevó a realizar nuevas entrevistas en ese micro contexto.<br />
Vale recordar que utilicé técnicas audiovisuales durante toda la etnografía, especialmente la fotografía, lo cual ayudó a establecer un sistema de trueque y a negociar mi identidad de investigador <a href="#_NalP3x" name="_NotaAlPie3x" title="">[2]</a>. Las tres partes de este artículo están relacionadas a esas diferentes capas de experiencia etnográfica.</p>
<p><a title="_NotaAlPiex" name="_NotaAlPiex" href="#_NalPx">[*]</a> Psicólogo y Antropólogo. Master en Antropología por la Universidade Federal do Rio Grande do Sul (UFRGS). Doctorando en Antropología por la Universidade de París V-Renée Descartes.<br />
E-mail: lucasgraeff@gmail.com</p>
<p><a title="_NalP2x" name="_NalP2x" href="#_NotaAlPie2x">[1]</a> Lamentablemente, no procuré profundizar la relación con los funcionarios y voluntarios durante aquella investigación, lo que yo considero fundamental para una comprensión más global de la experiencia de envejecer en el asilo.</p>
<p><a href="#_NotaAlPie3x" name="_NalP3x" title="">[2]</a>Los límites de este artículo no me permiten discutir con profundidad el uso de técnicas audiovisuales en Antropología, como procuré hacer en mi disertación de Maestría (Graeff, 2005)</p>
]]></content:encoded>
</item>

</channel>
</rss>
