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	<title>augusto-monterroso &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "augusto-monterroso"</description>
	<pubDate>Sat, 26 Jul 2008 09:39:10 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA[Vida y literatura en la literatura]]></title>
<link>http://elpezvolador.wordpress.com/?p=107</link>
<pubDate>Wed, 23 Jul 2008 16:11:56 +0000</pubDate>
<dc:creator>Martín Cristal</dc:creator>
<guid>http://elpezvolador.wordpress.com/?p=107</guid>
<description><![CDATA[Por Martín Cristal
Quiero citar un pasaje de Milorad Pavic que creo haber leído en su novela Paisa]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Martín Cristal</strong></p>
<p>Quiero citar un pasaje de Milorad Pavic que creo haber leído en su novela <em>Paisaje pintado con té</em>; reviso el libro completo y hasta me ayudo con los motores de búsqueda de internet, pero —como es natural con las obras hipertextuales del serbio— reencontrar un fragmento de Pavic resulta difícil. Lamento no haber subrayado el libro. Según lo recuerdo (o invento), en ese pasaje el autor invocaba una imagen: la de un viñedo que puede regarse con agua... o con vino.</p>
<p>El agua es la vida; el vino, el producto del propio viñedo. En el mismo sentido, siempre ha habido textos nacidos de la vida y textos nacidos de otros textos. Es lógico: para nosotros, como hombres o mujeres, la vida es el máximo misterio, de ahí la corriente vitalista al escribir; pero, como escritores o escritoras, es normal que los textos en sí  también nos interesen muchísimo... de ahí la vertiente metaliteraria. No me expido taxativamente por una o por otra vertiente —las dos hacen a la literatura completa—, pero he explorado en mi interior preguntándome: ¿qué porcentaje de vitalismo y metaliteratura son los que me seducen <em>hoy</em>?</p>
<p>En lo personal, luego de haber escrito una novela con una alta dosis de <a title="Definicion (Wikipedia)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Intertextualidad" target="_blank">intertextualidad</a> como <em>La casa del admirador</em> —donde trato de citar a Borges hasta el empacho, en una especie de manifiesta "última curda" borgeana—, encuentro que mi elección entre este tipo de obras y las que se basan en la experiencia vital —como fue mi novela anterior, <em>Bares vacíos</em>—, se decanta a futuro en favor de estas últimas. En adelante, elijo regar el viñedo de mi narrativa con mucha más agua que vino.</p>
<p>Me resultó muy entretenido el trabajo de escribir una novela metaficcional, no lo niego; era algo que quería probar. Pero sobre el final, ¿qué queda de mí, como persona más que como mero escritor, en esa narración? ¿La —falsa— imagen de amplitud/profundidad de lecturas que da la abundancia de fechas y citas, abiertas o sugeridas? ¿La —falsa— imagen de inteligencia que sucede a la conexión de eventos aparentemente sin relación? Todo termina siendo un juego de espejos donde el autor, como hombre, como individuo, se desvanece al desviar permanentemente la luz en otras direcciones, hacia otras obras, otros autores y textos… “¿Quién escribió este libro y cómo era él?”, se podría preguntar después de leerlo. Poco y nada se sabría del hombre que lo escribió, salvo que ubicaba bien o mal los espejos que reflejan la imagen de otros. Su predilección por este tipo de juegos sólo daría cuenta de sus preocupaciones literarias, intelectuales... y de nada más por fuera de eso. ¿Dónde están su sensibilidad, sus emociones, el ánimo con que ha enfrentado el tiempo que le tocó vivir en este mundo?</p>
<p>No olvido que hay escritores que parecieran no vivir por fuera de lo que leen; a mí, aquello de "he leído más de lo que he vivido" me parece una confesión de lo más triste. Quizás la metaliteratura esté reservada para esos ratones de biblioteca, aunque ¿por qué no apelar al género del ensayo, entonces? ¿Qué los mueve a disfrazar sus ensayos de novela en el nombre del bendito cruce de géneros? Quizás los motivos de esto sean más comerciales de lo que en primera instancia parece: un ensayo disfrazado de novela tiene hoy más posibilidades de venderse que un ensayo propiamente dicho. Y así nos encontramos con personajes que se encuentran en un bar o un club de provincia y hablan... ¿de? Literatura. Citan y teorizan. No respiran, son por completo artificiales. O encontramos narradores que se ponen a escribir su diario... ¿sobre? Escritores que dejaron de escribir...</p>
<p>Libros de escritores que hablan de escritores. Tom Wolfe —según cita David Lodge en <em>El arte de la ficción</em>—, se quejaba:</p>
<blockquote><p><em><br />
“¡Otra historia sobre un escritor que escribe una historia! ¡Otro </em>regressus ad infinitum<em>! ¿Quién no prefiere un arte que, ostensiblemente al menos, imite algo distinto de sus propios procesos?”</em></p></blockquote>
<p>Por otra parte, la metaliteratura tiende a necesitar de lectores expertos en literatura para que sus juegos sean mejor apreciados: captar las citas, reconocer las variaciones en ellas, sospechar de las referencias inventadas.... Así segrega al lector de a pie; esto no contribuye a ampliar las fronteras de la propia literatura, el universo de lectores, sino a confinarla dentro del <em>ghetto </em>literario de los entendidos. En el fondo se vuelve también una <em>speculation of schoolboys for schoolboys</em>, como dice <a title="Leer articulo anterior sobre el Ulises" href="http://elpezvolador.wordpress.com/2008/05/27/leer-el-ulises-entero/" target="_blank">Joyce</a>. Y no contribuye en nada a paliar ese mal del que tanto se quejan editores y escritores: “la gente ya no lee…”. Sin duda, hay una oposición entre lo popular y lo metaliterario.</p>
<p>No quisiera dar la sensación de que me propongo descartar por completo a la metaliteratura, ni como autor ni (mucho menos) como lector; mi pregunta aquí es acerca de la <em>proporción</em> que quisiera darle a su rol dentro de un todo narrativo creado por mí (esto no es una preceptiva). Augusto Monterroso —en <a title="Leer la entrevista de Betina Keizman" href="http://www.lainsignia.org/2000/octubre/cul_074.htm" target="_blank">una entrevista</a> realizada por Betina Keizman y publicada en <em>Página/12</em>—, opinaba:</p>
<blockquote><p><em><br />
"...yo creo que hay que combinar los dos aspectos, esa conjunción de vida y literatura. El problema es qué hace uno en la vida con lo que lee y qué hace uno en la literatura con lo que vive."<br />
</em></p></blockquote>
<p>Combinar los dos aspectos, razonable, pero ¿cuál es el porcentaje ideal para cada uno? Pienso que los libros son una parte de la vida, están contenidos en ella, no al revés. Esta sencilla constatación —que para otros, como Piglia o <a title="Intertextualidad y Metaliteratura (audio)" href="http://www.march.es/Conferencias/anteriores/voz.asp?id=2503" target="_blank">Vila-Matas</a>, es tan sólo un parecer— me orienta respecto de la correcta proporción que deberá haber en mis obras entre experiencia vital y literatura. Creo que debo escribir siempre sobre la vida, la real o la imaginada; y en ocasiones sobre la literatura, pero sólo como una parte más de la vida.</p>
<p><a href="http://elpezvolador.files.wordpress.com/2008/07/ventanalibros.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-117" src="http://elpezvolador.wordpress.com/files/2008/07/ventanalibros.jpg" alt="" width="500" height="330" /></a></p>
<p>Me gusta hablar de literatura, claro, y pensar en literatura, por qué no; pero, si tengo ganas de hacer eso, puedo intercambiar <em>e-mails</em> con otros escritores o lectores, o conversar en un bar con ellos. Puedo fundar una revista literaria, también. Puedo estudiar.  Puedo asistir a mesas redondas y <a title="Acervo de la Fundacion Juan March (Madrid) " href="http://www.march.es/Conferencias/anteriores/index.asp?ciclo=&#38;conferencia=&#38;conferenciante=&#38;materia=11&#38;tipo=&#38;anio=&#38;activador_busqueda=Buscar&#38;busqueda=avanzada" target="_blank">escuchar conferencias</a>. Puedo escribir un libro de ensayos. Puedo también abrir un blog como <strong>El Pez Volador</strong>, para que me sirva como esos umbrales japoneses donde se dejan las sandalias embarradas antes de entrar a una casa de papel y maderas pulcras, llena de historias reales o fantásticas: un hogar para la imaginación que se ocupa de la vida. A las teorías literarias las dejo fuera de la obra narrativa, en el felpudo de la puerta; ni siquiera un prólogo me parece un buen lugar para guardarlas.</p>
<p>Creo que está bien si los libros o las lecturas participan en un relato, pero sólo si es en una proporción menor. Lo que hoy prefiero es que la motivación para escribir una pieza narrativa sea exterior a la literatura misma: una motivación <em>humana</em>, del individuo en tanto persona, y no en tanto escritor. Prefiero que no vuelva a pesar más el escritor (y sus asuntos literarios) que la persona que escribe: esta persona es mucho más amplia y rica que el mero rol de escritor que a veces se reduce a cumplir.</p>
<p>El problema, sabemos, radica en que hay que descubrir quién es esa persona...</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Un largo camino hacia el estilo propio]]></title>
<link>http://elpezvolador.wordpress.com/?p=76</link>
<pubDate>Tue, 24 Jun 2008 22:21:20 +0000</pubDate>
<dc:creator>Martín Cristal</dc:creator>
<guid>http://elpezvolador.wordpress.com/?p=76</guid>
<description><![CDATA[Por Martín Cristal
Estilo proviene de la palabra griega que designaba el punzón con que se escrib]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Martín Cristal</strong><em></em></p>
<p><em>Estilo</em> proviene de la palabra griega que designaba el punzón con que se escribía sobre tablas enceradas. Hoy, en literatura (y en las artes en general), el término se refiere al modo particular de expresarse que distingue a cada autor o artista.</p>
<p>El estilo de un autor es la sumatoria de a) sus <em>preferencias</em>, y b) las <em>recurrencias</em> de las que adolece su obra. Mientras sus preferencias le sirven como perros fieles que repiten las suertes que han aprendido (“sentado”, “echado”, “ataque”, etcétera), las recurrencias son como gatos molestos que lo sobresaltan desde cualquier tejado con un maullido inesperado en medio de la noche. El autor apenas puede trabajar una parte de lo que él llama su estilo: sus preferencias. Las recurrencias (temáticas, formales), aun cuando las reconozca y las combata, son ingobernables.</p>
<p>El autor cree que elige o cincela un estilo, cuando la verdad es que —al menos en parte— lo padece, porque también sus defectos como escritor —esos incorregibles, que se van sumando— también son parte fundamental de lo que él llamará su estilo. Convendrá que reconozca pronto esos defectos invencibles, que acepte sus limitaciones y las incorpore a sus maneras lo más naturalmente que pueda.</p>
<p>Un ejemplo, desde la música: se dice que el día en que Miles Davis comprendió que no podría tocar tan rápido, agudo y caliente como Dizzy Gillespie y Charlie Parker, fue el día en que prefiguró el estilo que lo distinguiría del <em>be bop</em> y lo haría mundialmente famoso: el <em>cool</em> <em>jazz</em>. Davis reconoció sus limitaciones y las convirtió en virtud. (Después, dejaría el <em>cool</em> para reinventarse a sí mismo y al jazz otras dos veces... Una nueva lección de Miles. No hay nada peor que un autor conforme con su estilo, porque no hay nada peor que un artista conforme).</p>
<p><a href="http://elpezvolador.files.wordpress.com/2008/06/mdavis.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-77" src="http://elpezvolador.wordpress.com/files/2008/06/mdavis.jpg" alt="" width="500" height="330" /></a><br />
Son los lectores quienes canonizan —y así congelan, y estancan— el estilo de un autor. Son ellos los que lo definen teóricamente, por más que el autor crea que nadie puede conocer mejor que él mismo en qué consiste su estilo. Para muchos lectores el estilo de un autor es, primero, un descubrimiento, un hallazgo; después una expectativa, un deseo de reencuentro; y, finalmente, la razón principal de su saciedad o hartazgo, el motivo para buscar un nuevo autor que leer.</p>
<h3>Un largo camino</h3>
<p>El camino hacia el estilo personal es largo. Nacemos analfabetos; con algo de suerte, doce años de educación pública nos enseñarán a escribir <em>pésimamente</em>. Se deja de escribir mal después, cuando uno por algún motivo se interesa en el oficio y aprende a <em>redactar</em>. Pero, en la literatura —que, suele olvidarse, es un arte—, sólo se empieza a escribir <em>realmente bien</em> cuando por fin uno <em>deja de redactar</em>. Y es que, con un poco de aplicación y algo de estudio, cualquiera puede escribir "correctamente" una historia; pero para las artes, la corrección no es suficiente. La técnica debe ser aprendida y luego superada.</p>
<p>Un ejemplo, ahora desde la pintura: en el Museo Picasso de Barcelona puede verse <a title="Ver el cuadro de Picasso" href="http://www.spanisharts.com/history/del_impres_s.XX/arte_sXX/imagenes/picasso_primeracomunion.jpg" target="_blank">un gran cuadro</a> que el pintor terminó a los quince años de edad (!). Es la escena de una primera comunión. Es un cuadro técnicamente perfecto, luego del cual nadie podría reclamarle a Picasso ninguna clase de explicaciones acerca de lo que era o no capaz de hacer en el campo técnico de la pintura. Su temprano dominio está demostrado ahí, en esa obra. Pero aquí hablo de perfección para decir que el cuadro es <em>técnicamente correcto</em>. Correcto: nada más. Una obra maestra precisa algo más por fuera de su virtuosismo o corrección técnica, por más que la técnica perfecta sea difícil de alcanzar. De hecho, ese “algo más” es tan importante que hay obras maestras que prescinden por completo de la corrección técnica porque ese “algo más” las lleva <em>más allá</em>: es algo <em>trascendente</em>.</p>
<p>Dentro de la obra completa de Picasso, el cuadro de la Primera Comunión difícilmente podría ser reconocido —por un neófito— como un Picasso. No se parece al arquetipo delimitado por la memoria de los cuadros más famosos del artista. Los “Picassos” que hoy reconocemos al primer golpe de vista llegaron después, cuando la técnica estaba <em>superada</em> y el artista comenzó a llevar sus propias creaciones al límite, imponiendo lo personal a la escuela. Lo que vendría serían las apropiaciones varias de los distintos períodos y por fin el desarrollo del "estilo Picasso".</p>
<p><a href="http://elpezvolador.files.wordpress.com/2008/06/avignon.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-78" src="http://elpezvolador.wordpress.com/files/2008/06/avignon.jpg" alt="" width="500" height="330" /></a></p>
<p>Al aprendizaje de "lo correcto" mediante el estudio, se le suma también la herramienta de la imitación. Imitando a otros se aprende; pero escribir a la manera de otro escritor no debería pasar de ser un ejercicio (de estilo, justamente).</p>
<p>Querer romper reglas que se desconocen: triste papel de quien no sabe ni siquiera qué es lo correcto. Querer romper las reglas de la misma manera en que otros ya las han roto antes: triste papel de quien no consigue superar la imitación, la influencia. Por eso conviene que las influencias sean múltiples: de ese concierto de lecturas procesadas, quizás surja más claramente nuestra propia voz.</p>
<p>En el cuento "<a title="Leer el cuento" href="http://ar.geocities.com/elspamesmierda/Borges/El_espejo_y_mascara.htm" target="_blank">El espejo y la máscara</a>" (<em>El libro de arena</em>, 1975), Borges plantea para el poeta un secuencia de tres etapas (a las que yo antepondría, como grado cero, "la iniciación", el momento en que uno "se prueba", a ver si le sale, si le gusta, escribir). En síntesis, Borges propone:</p>
<ul>
<li>1) La "corrección" clásica, lo aprendido (el manejo, la destreza);</li>
<li>2) la ruptura vanguardista, que "supera todo lo anterior y también lo aniquila", y que tal vez sólo entenderán los doctos; y</li>
<li>3) por fin, la consecución de la verdadera Belleza.</li>
</ul>
<p>En ese camino se iría desovillando el estilo que, a la larga, distinguirá al poeta (al escritor).</p>
<h3>¿Algo que decir?</h3>
<p>La gran trampa del estilo radica en que su perfeccionamiento consume tantas energías que a veces aleja al autor del descubrimiento de aquello que tiene para decir. La belleza del "cómo" nos desvela y nos olvidamos de la relevancia del "qué". Creo que el éxito, la verdadera felicidad del escritor, es lograr la máxima integración entre ambas categorías, "qué" y "cómo": volverlas inseparables. En “<a title="Leer el ensayo" href="http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/carver.htm" target="_blank">Escribir un cuento</a>”, Raymond Carver apunta:</p>
<blockquote><p><em><br />
Son muchos los escritores que poseen un buen montón de talento; no conozco a escritor alguno que no lo tenga. Pero la única manera posible de contemplar las cosas, la única contemplación exacta, la única forma de expresar aquello que se ha visto, requiere algo más. [...] Cualquier gran escritor, o simplemente buen escritor, elabora un mundo en consonancia con su propia especificidad.</em></p>
<p><em>Tal cosa es consustancial al estilo propio, aunque no se trate, únicamente, del estilo. Se trata, en suma, de la firma inimitable que pone en todas sus cosas el escritor. Este es su mundo y no otro. Esto es lo que diferencia a un escritor de otro. No se trata de talento. Hay mucho talento a nuestro alrededor. Pero un escritor que posea esa forma especial de contemplar las cosas, y que sepa dar una expresión artística a sus contemplaciones, tarda en encontrarse.</em></p></blockquote>
<p>Lo cual no quiere decir que haya que escribir como Carver (eso sería no haber entendido a Carver). Tarda en encontrarse a sí mismo, el escritor, porque en forma paralela al desarrollo del propio estilo —a dar “una expresión artística” a sus “contemplaciones”—, la gran pregunta que tiene que hacerse es <em>qué historia es la que tengo que escribir yo</em><em>, esa que, si no es contada por mí, no será contada por nadie.</em> La respuesta se tomará su tiempo en llegar.</p>
<p>No es sólo encontrar un modo de decir, sino también descubrir un mundo personal que espera ser revelado. Porque, atención: el tipo de escritor "más socorrido (más universal)" —según piensa <a title="Leer " href="http://elpezvolador.files.wordpress.com/2008/06/monotema.jpg" target="_blank">el Mono</a> en la fábula de Monterroso—, es aquel "que cuando ha perfeccionado un estilo, se encuentra con que no tiene nada qué decir".</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El post mas corto]]></title>
<link>http://lac07.wordpress.com/?p=1355</link>
<pubDate>Mon, 09 Jun 2008 15:38:28 +0000</pubDate>
<dc:creator>Anto</dc:creator>
<guid>http://lac07.wordpress.com/?p=1355</guid>
<description><![CDATA[&#8220;CUANDO DESPERTÓ, EL BLOGGER TODAVÍA ESTABA ALLÍ&#8221;
Agradecimientos:
A mi editor, porqu]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<h2>"CUANDO DESPERTÓ, EL BLOGGER TODAVÍA ESTABA ALLÍ"</h2>
<p>Agradecimientos:<br />
A mi editor, porque supo apoyarme en su momento.<br />
A <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Augusto_Monterroso">Augusto Monterroso</a>, sin ninguna duda, la <a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/monte/dinosau.htm">inspiración</a> que necesitaba para este post.<br />
A Bombay Sapphire, Smirnoff y a muchos otros...</p>
<p><em>By Anto (Memorias de un camarero II) (Donde pone memorias quiso decir desvaríos, y en camarero se refería a desequilibrado mental)</em></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Fábulas para el fin de semana]]></title>
<link>http://doriselisabustamante.wordpress.com/?p=474</link>
<pubDate>Sun, 18 May 2008 04:05:15 +0000</pubDate>
<dc:creator>Deb</dc:creator>
<guid>http://doriselisabustamante.wordpress.com/?p=474</guid>
<description><![CDATA[


Tratando de despejarme un rato comencé a mirar qué podía leer que no me limara la cabeza. Reen]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://doriselisabustamante.wordpress.com/files/2008/05/autorretrato-de-monterroso-en-la-pagina-de-la-universidad-de-princeton.jpg"><br />
</a></p>
<p><a href="http://doriselisabustamante.wordpress.com/files/2008/05/el-dinosaurio.gif"><img class="alignleft size-medium wp-image-477" src="http://doriselisabustamante.wordpress.com/files/2008/05/el-dinosaurio.gif?w=260" alt="" width="201" height="218" /></a></p>
<p>Tratando de despejarme un rato comencé a mirar qué podía leer que no me limara la cabeza. Reencontré a <strong><a href="http://cvc.cervantes.es/actcult/monterroso/" target="_blank">Augusto Monterroso</a></strong>,el cuentista guatemalteco de cuentos breves y hiperbreves, uno de los más grandes del siglo XX. Se dice que <strong>El dinosaurio</strong> es el cuento más corto de la literatura en español:</p>
<blockquote><p><span style="color:#008000;"><em><span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;">Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba      allí.</span></em></span></p></blockquote>
<p>Parece que<strong><a href="http://cvc.cervantes.es/actcult/monterroso/acerca/zavala.htm" target="_blank"> tan sencillas palabras han sido objeto de múltiples aproximaciones, análisis, estudios</a>, </strong>traducciones<strong> </strong>y han sido citadas en varias antologías, relacionadas metafóricamente con situaciones y símbolos políticos, etc, etc. La verdad es que sus fábulas son lapidarias y como dice Gabriel Gacía Márquez en el comentario sobre <strong><a href="http://cvc.cervantes.es/actcult/monterroso/obra/oveja.htm" target="_blank">La oveja Negra y demás fábulas</a></strong>:</p>
<blockquote><p><span style="color:#008000;"><em>Este libro hay que leerlo manos arriba: su peligrosidad se funda en la sabiduría solapada y la belleza mortífera de la falta de seriedad.</em></span></p></blockquote>
<p>Les comparto algunas:</p>
<blockquote><p><span style="color:#008000;"><em><strong>El Rayo que cayo dos veces en el mismo sitio</strong></em></span></p>
<p><span style="color:#008000;"><em><strong></strong>Hubo una vez un Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio; pero encontró que ya la primera había hecho suficiente daño, que ya no era necesario, y se deprimió mucho.</em></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><em><strong>El Burro y la Flauta</strong></em></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><em>Tirada en el campo estaba desde hacía tiempo una Flauta que ya nadie tocaba, hasta que un día un Burro que paseaba por ahí resopló fuerte sobre ella hacíendola producir el sonido más dulce de su vida, es decir, de la vida del burro y de la flauta.</em></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><em>Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían  en la racionalidad, se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia. </em></span></p>
<p><span style="color:#008000;"><strong><em>El Paraiso imperfecto</em></strong></span></p>
<p><span style="color:#008000;"><em>- Es cierto - dijo mecánicamente el hombre, sin quitar la vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche de invierno-; en el Paraiso hay amigos, música, algunos libros; lo único malo de irse al Cielo es que allí el cielo no se ve. </em></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><em><strong>La Oveja negra</strong></em></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><em>En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.</em></span></p>
<p><span style="color:#800000;"><em>Fue fusilada.</em></span></p>
<p><span style="color:#008000;"><span style="color:#800000;"><em>Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así en los sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura. </em></span><br />
</span></p></blockquote>
<p><strong><a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/toneladas/Monterroso/elpepicul/20080416elpepicul_1/Tes" target="_blank">Toda su obra reposa ahora en la Universidad de Oviedo en España, donada este año por su viuda.</a></strong></p>
<p>Espero que anden descansando...</p>
<p><a href="http://doriselisabustamante.wordpress.com/files/2008/05/autorretrato-de-monterroso-en-la-pagina-de-la-universidad-de-princeton.jpg"><img class="size-medium wp-image-475" src="http://doriselisabustamante.wordpress.com/files/2008/05/autorretrato-de-monterroso-en-la-pagina-de-la-universidad-de-princeton.jpg?w=215" alt="autorretrato de Monterroso" width="107" height="150" /></a></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[moral da (minha) história]]></title>
<link>http://borrasdecafe.wordpress.com/?p=128</link>
<pubDate>Tue, 29 Apr 2008 22:29:03 +0000</pubDate>
<dc:creator>.joana.</dc:creator>
<guid>http://borrasdecafe.wordpress.com/?p=128</guid>
<description><![CDATA[O Raio que caiu duas vezes
no mesmo lugar
Era uma vez um Raio que caiu duas vezes no
mesmo lugar; ma]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>O Raio que caiu duas vezes<br />
no mesmo lugar</strong></p>
<p>Era uma vez um Raio que caiu duas vezes no<br />
mesmo lugar; mas reparou que já da primeira<br />
vez tinha feito estragos bastantes, que já não era<br />
necessário, e ficou muito deprimido.</p>
<p>* <em><strong>Augusto Monterroso</strong>,<br />
in A Ovelha Negra e outras fábulas,<br />
tradução de Ana Bela Almeida, Editora Angelus Novus</em></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Ni sus libros regresarán...]]></title>
<link>http://homohominilupus.wordpress.com/?p=968</link>
<pubDate>Tue, 22 Apr 2008 03:44:32 +0000</pubDate>
<dc:creator>condottiero</dc:creator>
<guid>http://homohominilupus.wordpress.com/?p=968</guid>
<description><![CDATA[Donaron la biblioteca de Monterroso a la Biblioteca de Oviedo (lean la alegre noticia en ElPaís.com]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin:0 0 10pt;"><span style="font-family:Calibri;font-size:small;">Donaron la biblioteca de Monterroso a la Biblioteca de Oviedo (<a title="elpais.com - monterroso en oviedo" href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/toneladas/Monterroso/elpepucul/20080416elpepicul_1/Tes" target="_self">lean la alegre noticia en ElPaís.com</a>).<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0 0 10pt;"><span style="font-family:Calibri;font-size:small;">Uno de los grandes escritores de Guatemala salió al exilio.<span> </span>Defendió sus ideales, escribió grandes obras y murió cumpliendo su palabra.<span> </span>Juró que no regresaría a Guatemala mientras los malditos que gobernaban, gobiernan y gobernarán no se fueran.<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0 0 10pt;"><span style="font-family:Calibri;font-size:small;">Ahora, ni su biblioteca de más de 12,000 libros deberá tocar esta tierra sucia, podrida y descompuesta.<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0 0 10pt;"><span style="font-family:Calibri;font-size:small;">Ojalá y los libros de Arévalo hubieran tenido la misma suerte.<span> </span>Mientras tanto, siguen pudriéndose olvidados por el tiempo en la Biblioteca Nacional de Guatemala.<span> </span>Imagínense, y eso que Juan José Arévalo es uno de los “grandes líderes” de batalla de muchos.<span> </span>Claro, ellos están muy ocupados viendo el partido en la tele.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0 0 10pt;"><span style="font-family:Calibri;font-size:small;">En honor a esa fantástica donación a partir de mañana en la noche le dedicaré 30 minutos a leer Triptico (el libro de Monterroso que más me gusta).</span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La Oveja negra y demás fábulas - Augusto Monterroso]]></title>
<link>http://clubsdelectura.wordpress.com/?p=20</link>
<pubDate>Thu, 28 Feb 2008 15:00:09 +0000</pubDate>
<dc:creator>condottiero</dc:creator>
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<description><![CDATA[


 Leído: 27 de febrero de 2008.  páginas: 74.  Categoría: Fábulas

Un libro de fábulas en que]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://clubsdelectura.wordpress.com/files/2008/02/oveja-negra-monterroso.jpg" title="La Oveja Negra y demás fábulas - Augusto Monterroso"></a></p>
<div style="text-align:center;"><a href="http://clubsdelectura.wordpress.com/files/2008/02/oveja-negra-monterroso.jpg" title="La Oveja Negra y demás fábulas - Augusto Monterroso"><img src="http://clubsdelectura.wordpress.com/files/2008/02/oveja-negra-monterroso.jpg" alt="La Oveja Negra y demás fábulas - Augusto Monterroso" width="200" /></a></div>
<div style="text-align:center;"></div>
<div style="text-align:center;"><b> Leído: 27 de febrero de 2008.  páginas: 74.  Categoría: Fábulas</b></div>
<div style="text-align:center;"></div>
<div style="text-align:center;" align="left">Un libro de fábulas en que ovejas, moscas, búhos, monos, leones y otros animales reflejan las debilidades humanas más peligrosas. El hombre, ahora animal, enseña a lo largo de estas páginas su carácter a través de la envidia, el temor, el miedo, la sed de poder, la lucha constante, el eterno retorno, la fuerza de la naturaleza y la búsqueda de una identidad.</div>
<p>¡Un libro exquisito que recomiendo sea leído por todos más de 10 veces en una sola vida!</p>
<p>Acá van dos de mis fábulas favoritas:</p>
<div><b></b></div>
<div align="left"></div>
<div align="left"></div>
<div align="left"></div>
<div align="left"></div>
<div style="text-align:center;">
<h2><b>El Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio</b></h2>
</div>
<div style="text-align:center;">Hubo una vez un Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio; pero encontró que ya la primera había hecho suficiente daño, que ya no era necesario, y se deprimió mucho.</div>
<div style="text-align:center;">
<h2> <b>La Mosca que soñaba que era un Águila</b></h2>
</div>
<div style="text-align:center;">Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.</div>
<div style="text-align:center;">En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.</div>
<div style="text-align:center;">En realidad no quería andar en las grandes alturas, o en los espacios libres, ni mucho menos.</div>
<div style="text-align:center;">Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.</div>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La Oveja Negra y demás fábulas - Augusto Monterroso]]></title>
<link>http://clubsdelectura.wordpress.com/2008/02/13/la-oveja-negra-y-demas-fabulas-augusto-monterroso/</link>
<pubDate>Wed, 13 Feb 2008 00:30:31 +0000</pubDate>
<dc:creator>condottiero</dc:creator>
<guid>http://clubsdelectura.wordpress.com/2008/02/13/la-oveja-negra-y-demas-fabulas-augusto-monterroso/</guid>
<description><![CDATA[
La Oveja Negra y demás fábulas - Augusto Monterroso
leído: 12 de febrero de 2008.  63 páginas. ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><img src="http://www.puntodelectura.com/upload/portadas/2000/8466300473_med.jpg" alt="" /></p>
<p align="center"><strong>La Oveja Negra y demás fábulas - Augusto Monterroso</strong></p>
<p align="center">leído: 12 de febrero de 2008.  63 páginas.  categoría: literatura hispanoamericana</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Más pequeños paraísos]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=391</link>
<pubDate>Thu, 07 Feb 2008 06:50:46 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
<guid>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=391</guid>
<description><![CDATA[

 (Foto de The Tourist)
No está tan seguro el Duende de que les guíe a los políticos solamente ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/02/olivetti-roja.jpg" title="Olivetti Roja"></a><a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/02/olivetti-roja.jpg" title="Olivetti Roja"></a><a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/02/olivetti-roja.jpg" title="Olivetti Roja"></p>
<p style="text-align:center;"><img width="413" src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/02/olivetti-roja.jpg" alt="Olivetti Roja" height="346" style="width:372px;height:288px;" /></p>
<p align="center"> (Foto de <a target="_blank" href="http://flickr.com/photos/thetourist/">The Tourist</a>)</p>
<p></a>No está tan seguro el Duende de que les guíe a los políticos solamente el afán de poder. O se lo va a creer ingenuamente, al menos por esta noche, porque bastante caña les estamos dando últimamente. Algunos lo explican fatal, pero la parte sana del animal político es que se siente capaz de transformar la realidad a su alrededor. Muchos la empeoran, desgraciadamente, pero las buenas intenciones, como el valor al soldado, se le supone. Los demás tenemos un hijo, plantamos un árbol o escribimos un libro. Cuando se acuñó esta  trilogía aún no había nacido internet ni existían los blogs. Ahora, un comentario como los que los lectores ofrecen al Duende también sirve de pequeño libro. <b>Augusto Monterroso</b> escribía cuentos mucho más breves</p>
<p>Dos de los amigos recientes del Duende que no se conforman con cualquier cosa son <b>Paco Gil</b> y <b>Jesús Solís</b>. A uno le conoció hará un año, y al segundo lo encontró a finales de enero en el feliz cumpleaños del <b>Candil de la Sierra</b>. No se conocen entre sí, pero son vidas paralelas, de esas que envidia el Duende por concretarse en resultados. Ambos son de edad parecida, esa que <b>Ágatha Christie</b> en sus novelas definía como la <i>mediana edad.</i> Paco, d<a target="_blank" href="http://elduendedelaradio.com/2007/08/20/el-hombre-que-creyo-en-los-juguetes-de-hojalata/">el que ya hablamos en una ocasión </a>es de <b>Candeleda</b>, provincia de <b>Ávila</b>, y Jesús de <b>Peñafiel</b>, en <b>Valladolid</b>. Paco es hijo de un maestro, se hizo matemático, fundó un colegio en <b>Madrid</b>, y es un apasionado divulgador de las bellezas de su región, alimentando con ellas varias páginas web y poniendo en marcha algunas iniciativas turísticas y culturales muy interesantes. Jesús nació de una familia muy modesta, y sólo pudo estudiar el bachillerato elemental. Se puso a trabajar a los catorce años, se trasladó a <b>Barcelona</b> y a base de tesón e ingenio, y después de haber creado veinte empresas se ha retirado en su pueblo, donde guarda como un tesoro una impresionante colección de libros, incunables y manuscritos antiguos. También tiene una bodega muy singular de la <b>Ribera del Duero</b>, pero su pasión es la bibliofilia, en la que ha encontrado largamente el saber que tanto echaba de menos. En realidad ya ha transformado tanto su realidad que ahora se puede permitir el lujo de dedicarse a leer, a pasear con su perro por los pinares de Peñafiel y a cocinar, por cierto, con mano maestra. Se basta con el rabillo del ojo para vigilar esa bodega que es, además, otro hobby.</p>
<p>El Duende siempre ha admirado a la gente con iniciativa y que sabe crear cosas. Cosas que se ven, que se tocan, que funcionan y que, a su vez, generan vida a su alrededor. Él es de estirpe contemplativa, divagadora, funámbula siempre en el cable de la duda, pelín apocada. Un desperdicio para el <b>PIB</b>. Cuando tenía veinticinco años lo único notable que había hecho es una pequeña colección de juguetes de hojalata, y un librillo de cuentos inspirados por ellos e ilustrados de su propia mano. Los tecleó en una vieja <b>Olivetti</b>. Su mérito es que lo hizo en su totalidad en horas de trabajo, y nadie a su alrededor se percató de ello.</p>
<p>Ahora Paco Gil ha tenido la humorada de teclear otra vez los cuentos en su ordenador, escanear las ilustraciones -es un ejemplar único- y subirlos a este blog por si alguien quiere conocer otros pájaros de la cabeza del Duende que aún no habían revoloteado por aquí. El libro se tituló <b><i>Paraíso de hojalata</i>, </b>aunque el auténtico paraíso es haber encontrado a estas alturas de la vida tantos amigos que hacen de su espíritu inquieto y creador un excelente argumento para relacionarse con los demás.</p>
<p>Y otro  día hablará el Duende de <b>Wallace 97</b> y de <b>Julián 29. </b>Han leído estas historias y les han gustado. Es lo malo, cualquier día el Duende se siente como <b>Max Estrella</b> y se nos pone estupendo. </p>
<p><strong>(Podéis ver el <em>Paraíso de hojalata</em> pinchando en la imagen de la moto de hojalata, en la esquina superior derecha de este blog)</strong></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Entrevista con el novelista colombiano afincado en México Marco Tulio Aguilera Garramuño: ‘Con mi obra no busco consensos, sino la verdad interior’, por Edgar Onofre]]></title>
<link>http://escritores.wordpress.com/?p=984</link>
<pubDate>Wed, 06 Feb 2008 09:58:50 +0000</pubDate>
<dc:creator>franciscocenamor</dc:creator>
<guid>http://escritores.wordpress.com/?p=984</guid>
<description><![CDATA[



Hemos entrado en contacto con el escritor colombiano afincado en México Marco Tulio Aguilera Ga]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><a href="http://escritores.wordpress.com/files/2008/02/entrevista-1.gif" title="entrevista-1.gif"></p>
<div style="text-align:center;"><img src="http://escritores.wordpress.com/files/2008/02/entrevista-1.gif" alt="entrevista-1.gif" height="533" width="399" /></div>
<p></a>
</p>
<p class="MsoNormal"><span>Hemos entrado en contacto con el escritor colombiano afincado en México <u><a href="http://www.santillana.com.co/alfaguara/detalleAutor.php?autorID=394">Marco Tulio Aguilera Garramuño</a></u>, a través del cual, el autor de la siguiente entrevista nos la ha cedido amablemente, junto con la foto del autor. Se publicó recientemente en el número 296 de <i><u><a href="http://www.uv.mx/universo/296/index.htm">Universo. El periódico de los universitarios</a></u></i>. En el blog del autor (<u><a href="http://mistercolombias.blogspot.com/">ver</a></u>) encontraréis bastante información sobre el mismo, así como algunos cuentos suyos. En España, actualmente puede conseguirse su libro <i>Cuentos para después de hacer el amor</i> (<u><a href="http://www.puntodelectura.com/">Editorial Punto de lectura</a></u>, Madrid, 2005). Os dejamos con la entrevista.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>En su libro <i>Movimiento perpetuo</i> (<u><a href="http://www.puntodelectura.com/">Editorial Punto de lectura</a></u>, Madrid, 2000), el escritor guatemalteco <u><a href="http://cvc.cervantes.es/actcult/monterroso/">Augusto Monterroso</a> </u>asegura que para el escritor sólo hay tres temas posibles: el amor, la muerte y las moscas. Por su parte, el colombiano Marco Tulio Aguilera Garramuño dice en su novela <i>El amor y la muerte</i> (Alfaguara, 2002): “Sólo hay dos misterios grandes en la vida de los seres humanos, la muerte y el amor”.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span> En consecuencia, la obra de Aguilera Garramuño ha estado marcada por su interés en “el amor, la mujer y el erotismo, como puede verse en los títulos de mis obras: <i>Cuentos para antes de hacer el amor</i>, <i>Cuentos para después de hacer el amor</i> y <i>Cuentos en lugar de hacer el amor</i>, <i>Mujeres amadas</i>, <i>Juegos de la imaginación</i>”, explica el propio escritor.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span>El ejercicio literario de estos intereses, no obstante, ha hecho de la trayectoria de Marco Tulio una polémica que se ha prolongado durante años. Mientras en un lado del mundo recibe el reconocimiento de su obra por parte de personajes tan importantes como el propio <u><a href="http://sololiteratura.com/ggm/marquezprincipal.htm">García Márquez</a></u>, de este lado del mundo ha coleccionado numerosos desdenes que, incluso, incluyen en el anecdotario la intentona por desterrarlo de su ciudad adoptiva.<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span> En su empecinamiento por construir una obra honesta ha pagado el precio de remar a contracorriente, pero también se ha hecho acreedor a los premios Internacional de novela ‘José Eustasio Rivera’ en Colombia; Nacional ‘San Luis Potosí’ de cuento en México; Nacional ‘Juan de la Cabada’ de literatura infantil en México; Latinoamericano de cuento de la revista <i>Plural</i> en México; Internacional de ciencia ficción ‘Bogotá, una ciudad que sueña’; Internacional de cuento ‘Gabriel García Márquez’; Internacional de cuento de ‘La Palabra y el hombre’; y ha sido finalista en los concursos de novela de las editoriales Alfaguara y Planeta.<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><a href="http://escritores.wordpress.com/files/2008/02/amor-muerte.jpg" title="amor-muerte.jpg"><img src="http://escritores.wordpress.com/files/2008/02/amor-muerte.jpg" alt="amor-muerte.jpg" align="left" /></a> <span>En una entrevista realizada a finales del año pasado, Marco Tulio Aguilera Garramuño reflexiona acerca de su obra y su circunstancia, pero también ejerce su derecho a no callar y dar a conocer su punto de vista sobre algunas de las polémicas que se han generado en torno suyo:<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span> “(La novela) <i>El amor y la muerte</i> fue finalista del Premio ‘Alfaguara’ 2001, cuando ganó <i>La piel del Cielo</i>. El libro de <u><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Elena_Poniatowska">Elena (Poniatowska)</a></u> recibió pocos comentarios y muy destructivos en México; en cambio, mi novela recibió muchos comentarios muy positivos. Esto demuestra que no es la calidad la que gana los concursos sino la publicidad: los premios crean escritores que luego se echan a perder”.<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span> ”El (premio) ‘Alfaguara’ ha caído, en muchas ocasiones, en novelas pésimas. No entiendo cómo (el escritor <u><a href="http://www.mvargasllosa.com/">Mario) Vargas Llosa</a> </u>puede firmar un acta que premia la novela de un señor que se llama <u><a href="http://www.20minutos.es/noticia/210562/0/alfaguara/luis/leante/">(Luis) Leante</a> </u>que no es sino la novela de un analfabeto, absurda, una copia de la escritura de <u><a href="http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/carlosfuentes/index.htm">(Carlos) Fuentes</a>”</u>.<br />
</span>
</p>
<p class="MsoNormal"><span> ”Hay gente que se quedaría callada, yo no, porque la novela ganadora es muy mala. Ganó porque forma parte de la ronda de la izquierda, mientras que yo no soy nadie: apenas un provinciano y eso me ha mantenido en un bajo nivel de difusión”.</span></p>
<p class="MsoNormal"><b><span>Asumir esta postura a contracorriente de la hegemonía literaria, ¿ha significado un precio que pagar? </span></b><span><br />
Sí, pero se debe pagar si se quiere conservar la integridad y la honradez, las cuales terminan por permear hacia la literatura. Y desde mi provinciana actitud sigo escribiendo lo que quiero. Podría atreverme a decir que soy auténtico y que no rindo cuentas a editores ni editoriales. Tengo amigos en México, buenos escritores -porque así como he sido crítico he sido también un difusor de los buenos escritores-, por ejemplo: <u><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_Serna">Enrique Serna</a></u>, <u><a href="http://www.sololiteratura.com/vill/juanvilloro.htm">Juan Villoro</a></u>, <u><a href="http://laseleccionesafectivasmexico.blogspot.com/2007/02/eusebio-ruvalcaba.html">Eusebio Ruvalcaba</a></u>, sobre los que he escrito. Y ellos lo han hecho sobre mí, pero no es elogio mutuo, sino franca admiración. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span> <b>¿Cómo evita el riesgo de que esta pandilla de amigos se parezca a una capilla?</b><br />
Siendo caprichoso y obedeciendo a lo que decía <u><a href="http://www.geocities.com/Athens/9505/kafka.html">Kafka</a></u>: el mandato interior. ¿Qué quieres hacer? Lo que sientes. ¿Qué debes hacer? Lo que te nace. Por eso el artista y el escritor son individualistas: no andan buscando consensos para hacer su obra, porque la obra no es estadística, sino una corriente interior. Por eso es que muchos de los grandes escritores son marginados, porque no buscan agradar a nadie, sino expresar una verdad interior. Y las pruebas están en la historia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><b><span>Hablando sobre su literatura, su particular interés en el erotismo, ¿éste tiene que ver con una naturaleza personal sicalíptica o se puede pensar que en el erotismo encuentra verdades humanas? </span></b><span><br />
Definitivamente, las dos vertientes están presentes. Soy una persona con una naturaleza expansiva, con una energía muy grande que necesita expresarse. Tanto es así a mis 58 años, época en la que la generalidad de los hombres echan panza y comienzan a aceptar el paso del tiempo, todos los días, a las tres de la tarde, me encontrarás en la cancha de básquetbol de la colonia Magisterial, jugando con muchachos de 20-25 años y peleando de tú a tú durante seis días a la semana.<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span> Recuerdo que cuando tenía 20 años estudiaba filosofía en la Universidad de Cali, pero también psicoanálisis, alemán, griego antiguo, todo lo que podía, mientras entrenaba (para competencias atléticas de) fondo.<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><a href="http://escritores.wordpress.com/files/2008/02/pequena.jpg" title="pequena.jpg"><img src="http://escritores.wordpress.com/files/2008/02/pequena.jpg" alt="pequena.jpg" align="left" /></a> <span>Además, soy persona de proyectos muy ambiciosos. Por ejemplo, el proyecto del <i>Libro de la vida</i> son cuatro volúmenes -<i>Las noches de Ventura</i> (Planeta), <i>La pequeña maestra de violín</i> (Universidad de Puebla), <i>La hermosa vida</i> (Conaculta) y <i>La plenitud del amor</i> (aún inédita)-, tirándole a un proyecto grande como (la obra cumbre del escritor francés <u><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marcel_Proust">Marcel Proust</a></u>) <i>En busca del tiempo perdido</i>.<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span> También como ejemplo, (la serie) <i>Cuentos para antes de hacer el amor</i>, <i>Cuentos para después de hacer el amor</i> y <i>Cuentos en lugar de hacer el amor</i> fue pensada así desde el principio. Y tengo una novela terminada, pero sin corregir, que se llama <i>El sentido de la melancolía</i>. Son mil ciento once páginas en las cuales exploro uno de los problemas más graves de la actualidad y más soslayados: la depresión.<br />
</span>
</p>
<p class="MsoNormal"><span> Muy poca gente no conoce a alguien deprimido, que está en cama y no se levanta en meses o años: misterios de la naturaleza humana. Esa novela sigue a <i>Agua Clara en el Alto Amazonas</i> (que ya estoy negociando), que empecé a escribir en un viaje que hice a la Amazonia colombiana: la recorrí, hablé con los indígenas, disfruté de un mundo paradisíaco y, regresando a Xalapa, comencé a leer todo lo que encontré sobre el Amazonas. Esa novela, en una versión abreviada, fue finalista en Premio ‘Radio Francia Internacional’, hace como tres años, y ya ampliada la estoy negociando con Siruela y Mondadori, ambas de España.</span></p>
<p class="MsoNormal"><b><span>¿Y por lo que hace al erotismo como manifestación profunda del hombre? </span></b><span><br />
El erotismo es el modelo de todos los comportamientos del humano. Es la expresión de una energía original. Es, en cierta forma, una manera de buscarle sentido a la vida, a la existencia. Es por eso que cuando uno tiene un amor correspondido y una vida sexual plena duerme en paz y se levanta feliz. El erotismo satisfecho es la clave para una existencia feliz, mientras que, paradójicamente, la desventura tiene mucha relación con el origen del arte. Muchos escritores artistas han sido profundamente desgraciados y uno podría hacer una lista de tipos geniales que han tenido depresiones profundas: <u><a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1812">Hemingway</a></u>, <u><a href="http://www.gustav-mahler.es/">Mahler</a></u>, <u><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Virginia_Woolf">Woolf</a></u>, etcétera.</span></p>
<p class="MsoNormal"><b><span>En una entrevista usted sostuvo que las relaciones humanas parecen al borde del cataclismo, ¿podría abundar al respecto?</span></b><br />
<span>Cuando me hicieron esa entrevista no estaba contento con el mundo, pero siempre defiendo mi derecho a cambiar de opinión constantemente; en mi trabajo y mi casa a veces digo una cosa y luego otra. ¿Por qué? No sé, serán cambios de humor.<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span> No obstante, me parece que sí es concebible el fin de la raza humana. Nos estamos acabando la naturaleza, y así como hemos visto ciclones y tsunamis, es dado pensar que posiblemente veamos un tsunami que arrase con toda América. Sí, es posible que se acabe la raza humana. Incluso podría ser hasta deseable. Y si se conserva una sola pareja, mejor, tienen todo un mundo nuevo para inaugurar.<br />
</span>
</p>
<p class="MsoNormal"><span> Pero otra cosa que podría terminar con la humanidad es la depresión. Aunque no la veamos en la provincia, que todavía conserva algo de paradisíaca, sino en el DF y las grandes ciudades que cada vez más son un mundo de gente desagradable. Basta ir en el metro y ver 20 ó 30 personas con la mirada perdida. </span></p>
<p class="MsoNormal"><b><span>¿Se puede hablar de una infelicidad crónica?</span></b><span><br />
Yo creo que sí, particularmente en las grandes ciudades, porque en las ciudades chicas todavía existe el aire limpio y una relativa salud. Si la humanidad se salva, será en las pequeñas ciudades. </span></p>
<p class="MsoNormal"><b><span>¿Su energía interior y su obra oscilan entre lo sublime y lo trágico?</span></b><span><br />
Y también lo truculento. Si lees mis cuentos, hallarás muchos de ellos truculentos. Incluso, copiando el estilo de (el escritor brasileño) <u><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rubem_Fonseca">Rubem Fonseca</a></u>, tengo un cuento que se llama <i>Olor a cuero</i>, otro que se llama <i>El suave olor de la sangre</i> y otro que lo inicio diciendo: “<i>Quiero copiar a Rubem Fonseca</i>”. Estos cuentos son de los que más han llamado la atención, al grado de que de <i>El suave olor de la sangre</i> se hizo película, radio y teatro en Colombia.<br />
</span>
</p>
<p class="MsoNormal"><span> Por cierto, hablando de Rubem Fonseca, él me dijo el elogio más grande de toda mi vida. Lo conocí en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y me dijo: “<i>Precisamente en la comida estábamos hablando de ti y estuvimos de acuerdo en que eres uno de los grandes cuentistas del mundo castellano</i>”. Me sentí muy contento porque para mí, como cuentista, Fonseca está hasta arriba, junto con <u><a href="http://sololiteratura.com/rib/ribeyro.htm">Julio Ramón Ribeyro</a></u>. Y yo le dije: “<i>Te presento a tu más fiel imitador, yo</i>”. Nos hicimos amigos e incluso estamos negociando para ver si me convierto en el revisor oficial de sus traducciones al español, que son muy malas. </span></p>
<p class="MsoNormal"><b><span>Estando un día de un lado de la acera y al día siguiente en el otro, ¿ha tenido la sensación de que unos lo halagan y otros lo ningunean?</span></b><span><br />
Definitivamente, tanto es así que han llegado al <i>Diario de Xalapa</i> artículos muy importantes de España y otras partes del mundo, muchos, y no los publican. No sé por qué.</span></p>
<p><b>¿Y qué le hizo usted a los xalapeños?</b><br />
Es muy sencillo. Vivimos en una ciudad que se precia de intelectual, artística, y todo el mundo se siente artista. Y todos ellos, particularmente los que no son artistas de verdad, son muy envidiosos. Yo quiero que le preguntes a algún muchacho que escriba actualmente cómo he sido con él. Aquí, en Xalapa, he formado a escritores que me niegan. Siempre he sido un apoyo para la otra gente y lo que entiendo es que la gente que me tiene animadversión no ha leído nada de lo que he escrito.</p>
<p><b>¿No será que se resistió a entrar a las capillas locales?</b><br />
¿Y qué capillas hay aquí? El juego de sentirse artista lleva a ningunear a los otros y, personalmente, no creo ningunear a nadie. Incluso tengo amigos que son grandes escritores veracruzanos, que han publicado libros malos y pésimos, que compro sus libros, no me los regalan, y digo: esto es una vergüenza y le llamo para decírselo. Pero si es un buen libro, me sobran palabras para elogiar a la gente. No soy tacaño. Yo quisiera encontrar gente talentosa para ayudarla. Y está canijo encontrar un buen escritor o cuentista: leo inéditos tras inéditos y rechazo el 99 por ciento.</p>
<p><a href="http://escritores.wordpress.com/files/2008/02/cuentos.jpg" title="cuentos.jpg"><img src="http://escritores.wordpress.com/files/2008/02/cuentos.jpg" alt="cuentos.jpg" align="left" height="337" width="213" /></a> <b>Ha encontrado amistades y odios, amores y desprecios en la literatura, ¿cuáles han sido los amores más importantes? Y no me refiero sólo al calor de mujer. </b><br />
La lista de gente valiosa que ha reconocido mi trabajo de forma elogiosa es muy larga: <u><a href="http://www.her.itesm.mx/academia/profesional/humanidades/literatura/edvalades.html">Edmundo Valadés</a></u>, <u><a href="http://www.radioredam.com.mx/grc/homepage.nsf/main?readform&#38;url=/grc/redam.nsf/vwALL/MALZ-5K3TVP">Humberto Musacchio</a></u>, Gabriel García Márquez, Germán Vargas, <u><a href="http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/memorias/textocontexto/tepoz/agust.htm">José Agustín</a></u> se deshizo en elogios, Eusebio Ruvalcaba, Enrique Serna, <u><a href="http://www.seix-barral.es/fichaautor.asp?autor=324">Rosa Beltrán</a></u>. Incluso, hace años, en Colombia, una viejita me dijo: “<i>Pasé el fin de semana más delicioso con usted, en la cama, con un libro suyo</i>”. Puedo coleccionar a los amigos, lectores y críticos internacionales: Peter Broad, John Brushwood, Wolfgang Luchting y Raymond Williams. Y la lista de gente que ha mostrado aprecio por lo que hago no se conforma de gente que uno se topa por la calle, sino gente acreditada.</p>
<p>En cambio, en Xalapa pareciera que hay un movimiento para demostrar que no existo. A toda la gente que respeta mi trabajo le digo lo mismo: metan mi nombre al Internet y vean cuántas entradas les salen: más de cuatro mil quinientas. Tal vez en Xalapa no sea nadie, pero en Internet sí lo soy…</p>
<p><b>¿Y es importante ser alguien en Xalapa?</b><br />
Sí, porque uno vive su vida aquí. Lo que vale la pena es que tengo el respeto y el apoyo de mi Universidad. A esta institución le debo el 90 por ciento de lo que soy. Llegué aquí hace 30 años y aquí me voy a morir (dentro de 80 años, pues mi plan es llegar a los 150).</p>
<p>Aunque también es satisfactorio no ser nadie porque no tienes que escaparte de nadie ni tienes que esconderte y eso es muy bueno. He tenido experiencias profundamente desagradables a partir de que algunas personas han tenido problemas con lo que escribo. Irrepetibles, incontables. Prefiero ser cola de ratón en provincia y poder salir a jugar básquetbol.</p>
<p>Y si se trata de farandulear, me voy a la FIL de Guadalajara. Xalapa no es el mundo. Es lo que le dije una vez a <u><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Adolfo_Casta%C3%B1%C3%B3n">(Adolfo) Castañón</a></u>, quien a partir de ciertas críticas que hice públicamente, me dijo: “<i>Mientras yo esté en el Fondo de Cultura Económica (FCE), nunca vas a publicar ahí</i>”. Y yo le dije: “<i>Ni el FCE es todas las editoriales ni México el único país</i>”. Punto.</p>
<p>Es bueno y malo ser alguien. Yo no aspiro a tener la vida de García Márquez; sí a escribir las cosas que escribe él, en términos de calidad, pero no quiero ser perseguido ni ser Britney Spears.</p>
<p>Edgar Onofre
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<title><![CDATA[El cortejo]]></title>
<link>http://contraportada.wordpress.com/2007/12/09/el-cortejo/</link>
<pubDate>Sun, 09 Dec 2007 20:20:11 +0000</pubDate>
<dc:creator>Pat</dc:creator>
<guid>http://contraportada.wordpress.com/2007/12/09/el-cortejo/</guid>
<description><![CDATA[
En su Utopía [de Tomás Moro] se establece como ley que las parejas de jóvenes deben verse el uno]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://contraportada.wordpress.com/files/2007/12/la-molestia-del-cortejo.jpg" alt="la-molestia-del-cortejo.jpg" /></p>
<p>En su Utopía [de Tomás Moro] se establece como ley que las parejas de jóvenes deben verse el uno al otro completamente desnudos antes de casarse. Sir Willian Roper, de Eltham, en Kent, se presentó una mañana muy temprano a ver a Milord, Sir Tomás Moro, para perdirle en matrimonio a una de sus hijas. Ambas hijas de Milord se encontraban dormidas juntas en una cama en la recámara de su padre. Milord introdujo a sir William en la recámara, y tomando la sábana por una esquina la levantó de pronto. Ellas estaban sobre sus espaldas con el camisón levantado a la altura de las axilas. Cuando despertaron se dieron vuelta inmediatamente y quedaron sobre sus barrigas. Dijo Roper:</p>
<p>- He visto ambos lados -y pasándole la mano sobre las nalgas a una de ellas, la escogió diciendo: Tú eres mía.</p>
<p>Y esa fue toda la molestia del cortejo...</p>
<p>Augusto Monterroso, <strong>La vaca</strong>.</p>
]]></content:encoded>
</item>

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