<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><!-- generator="wordpress.com" -->
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	>

<channel>
	<title>colaboraciones-originales &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/colaboraciones-originales/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "colaboraciones-originales"</description>
	<pubDate>Sat, 19 Jul 2008 18:36:59 +0000</pubDate>

	<generator>http://wordpress.com/tags/</generator>
	<language>en</language>

<item>
<title><![CDATA[Textos Creativos de: Lidia Ramírez Mesa]]></title>
<link>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=858</link>
<pubDate>Sat, 19 Jul 2008 00:06:37 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenarterevista</dc:creator>
<guid>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=858</guid>
<description><![CDATA[Escribir, escribir, escribir, escribirme, escribirte, escribirnos, contar, decir, opinar, relatar, i]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">Escribir, escribir, escribir, escribirme, escribirte, escribirnos, contar, decir, opinar, relatar, inventar, dejar en blanco, repasar. ( Lidia Ramírez)</p>
<p style="text-align:justify;"><!--more--></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><span style="text-decoration:underline;"><em>Escrivir, Hescribir</em>, Escribir</span></strong>.  Por <strong>Lidia Ramírez Mesa.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Escribir, escribir, escribir, desde los primeros garabatos que representaban algún objeto cercano, o una copia de mi nombre, ilegible todavía. Seguir con las primeras palabras, copiar tantas veces "mi mamá me ama", "yo amo a mi mamá", poder construir una frase, conseguir aquella letra impecable que la maestra quería, borrar, hacerlo con atención, hacer mi primera lista de la compra con aquella "leche en polbo", dejar una nota en casa: "estamos en la plalla", expresar un pensamiento, un sentimiento y así empezar a cogerle el gustillo a la comunicación.</p>
<p style="text-align:justify;">Escribir, escribir, escribir, escribirme, escribirte, escribirnos, contar, decir, opinar, relatar, inventar, dejar en blanco, repasar. Que salga lo que he sido, lo que soy, lo que deseo, lo que no quiero. Poner con mayúsculas que odio la represión ¡ya tuve bastante dictadura!, elegir una buena letra para expresar que me fastidian las comparaciones -la educación recibida se encargó de mi rechazo visceral hacia ellas-, morir con una brocha en la mano poniendo en los muros ¡no quiero injusticias!</p>
<p style="text-align:justify;">Escribir, escribir, escribir y llega "la internet", el magnífico correo electrónico que me acerca hasta allá lejos, deleitarme con las cartas, volver a encontrarte, explicárselo de aquella manera a mi padre ¡un montón de veces! ¿Internet? y me miraba con su cara de no comprender. Y un foro, un blog, en el que se dice, se contesta y se opina.<br />
Escribir, escribir, escribir, algo he escrito, si me has leído, si has vuelto a leerme, si has dejado de hacerlo, si me quieres, si me odias, si me soportas, eso es cosa tuya. Yo te leo, te pienso, me río, me enfado, lloro, me quedo en Babia, te contesto, opino, me callo. No me queda nada pendiente, ni para septiembre, lo que he querido decir lo he dicho, lo que no he dicho no me hizo falta decirlo y si ya lo han dicho prefiero no repetirlo.<br />
<em>Escrivir</em>, <em>hescribir</em>, escribir ... para comunicar y aprender.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos creativos de: Rolando Revagliatti]]></title>
<link>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=688</link>
<pubDate>Fri, 04 Jul 2008 18:57:05 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenarterevista</dc:creator>
<guid>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=688</guid>
<description><![CDATA[Mientras bajo los modestos tres pisos por el ascensor y traspongo la puerta de calle, trazo mi plan.]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">Mientras bajo los modestos tres pisos por el ascensor y traspongo la puerta de calle, trazo mi plan. (Rolando Revagliatti).</p>
<p style="text-align:justify;"><!--more--></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"><strong><span style="text-decoration:underline;">Pares</span></strong>. Por : <strong>Rolando Revagliatti</strong>.</p>
<p style="text-align:justify;">El despertador suena a las cinco y media. Es de noche. No debo pensarlo dos veces, y no lo pienso. Enciendo la luz del velador. Me incorporo (si puede decirse que ese paquete abotagado y que ofrece sólo una contundencia marmota y atravesada, lo que hace es incorporarse), me desplazo hacia el aparato de radio (debajo del lavatorio, sobre un banquito que hubiera podido construir el tío Pacho, o bien, mi padre), manoteo la perilla que me sitúa en la raspante descarga eléctrica que da paso a la voz del locutor de mis matinatas laborales, me quito el saco del piyama casi sin respetar los tres botones ensartados en sendos ojales (no exactamente los simétricos), y lo cuelgo en la perchita colorada que hará nueve días pegué con Poxipol a una altura cómoda para el Increíble Hulk. Enciendo la luz con la mano izquierda mientras con la derecha abro la canilla que indica "Fría". Surge el chorro con mayores ínfulas que si abriera la caliente, y similar temperatura a esa hora del alba, puesto que la caldera del edificio todavía reposa. Echo despabilante agua sobre párpados, mejillas e inevitables adyacencias, y me complazco con los buches. Cierro la canilla, malseco la superficie salpicante con la toalla que me regalaron, en estas navidades, los únicos que me saludaran por las fiestas, y en el espejo del botiquín escruto las marcas de dobleces de funda que surcan mi frente. Cuelgo la toalla, descuelgo el saco del piyama con el que retorno hacia la cama donde una mujer duerme su intenso despatarro, sobre cama y mujer arrojo la prenda, apago la luz del velador, regreso al baño.</p>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://alenarterevista.files.wordpress.com/2008/07/transversal-ayacucho-con-san-martin.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-687" src="http://alenarterevista.wordpress.com/files/2008/07/transversal-ayacucho-con-san-martin.jpg?w=219" alt="" width="219" height="300" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">Radio Municipal de fondo y bajito, ya higienizado y con mucho talco berreta en el área afeitada, lavo mi ropita con el jabón de tocador y la tiendo en la estropeada cuerda de nailon que cruza la bañera. Preparo mi desayuno y lo tomo. Lavo, seco y guardo los utensilios. Me visto, y depositando besos en quien no cesa de dormir y soñar conmigo o  con su marido, de viaje, yéndome apago las luces y la radio y cierro la puerta de mi departamento. Son las siete.</p>
<p style="text-align:justify;">Mientras bajo los modestos tres pisos por el ascensor y traspongo la puerta de calle, trazo mi plan. Pocos metros por Arenales, llego a Ayacucho. Por esa, una cuadra hasta Juncal. Por Juncal otra, hasta Junín. Por Junín todas las demás, hasta avenida Las Heras, cruzando. Subir al ciento diez (a una cuadra de los paredones de la Recoleta) preferentemente no después de las siete y quince. En Kerszberg S.A.C.I. no debo firmar la planilla de asistencia después de las ocho. Ayer recorrí Arenales hasta Junín y por Junín seguí hasta la parada. El viernes por Ayacucho fui hasta Las Heras y, por esa avenida, hasta Junín. El jueves por Ayacucho llegué a Pacheco de Melo, una por esa y otra por Junín. El miércoles por Ayacucho hasta Peña; por esa, una, y dos por Junín. El otro martes fue como hoy, doblé en Juncal, pero no caminé por las veredas pares.</p>
<p style="text-align:justify;">* Fotografía procedente de la web <a href="http://sullanaantiguo.blogspot.com/2007/09/calle-san-martn-con-calle-junn.html">Sullana Antiguo</a> *</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos Creativos de: Margarita Carrasco y Sagrario Hernández.]]></title>
<link>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=618</link>
<pubDate>Sat, 21 Jun 2008 01:18:02 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenarterevista</dc:creator>
<guid>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=618</guid>
<description><![CDATA[Y se deslizó mi verso&#8230; (Margarita Carrasco).
Decidid qué hacer conmigo&#8230; (Sagrario Hern]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">Y se deslizó mi verso... (Margarita Carrasco).</p>
<p style="text-align:justify;">Decidid qué hacer conmigo... (Sagrario Hernández)</p>
<p style="text-align:justify;"><!--more--></p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;">De una madrugada de junio</span></strong>. Por : <strong>Margarita Carrasco</strong></p>
<p> </p>
<p>Desnuda y sola me parió mi madre.</p>
<p>Dolorosa</p>
<p>Asustada...</p>
<p> </p>
<p>Bajo truenos y relámpagos</p>
<p>dejó fluir sus aguas</p>
<p>y se deslizó mi verso por entre sus piernas...</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;">In Crescendo</span></strong> . Por : <strong>Sagrario Hernández</strong></p>
<p> </p>
<p>Decidid qué hacer conmigo;</p>
<p>vuestro soy  por un instante,</p>
<p>más luego me iré despacio</p>
<p>o con lo que sea el resto.</p>
<p> </p>
<p>Tomad de mi cuanto halléis</p>
<p>de provechoso o de bello</p>
<p>y si  desechable es todo</p>
<p>recordad,  que soy tan sólo</p>
<p>un poemilla pequeño</p>
<p>sin pretensión y sin gloria.</p>
<p>Pero creciendo...</p>
<p>creciendo...</p>
<p> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos Creativos de Luis Enrique Prieto.]]></title>
<link>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=563</link>
<pubDate>Sat, 07 Jun 2008 01:02:54 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenarterevista</dc:creator>
<guid>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=563</guid>
<description><![CDATA[ 
Un escrito en recuerdo de un tiempo, de un acontecimiento- el recital de Raimon en Madrid en el 6]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p style="text-align:justify;">Un escrito en recuerdo de un tiempo, de un acontecimiento- el recital de Raimon en Madrid en el 68-, y un país.</p>
<p> <!--more--></p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;">Al Viento</span></strong>. Por : <strong>Luis Enrique Prieto</strong>.</p>
<p> </p>
<p>La voz</p>
<p>se hizo parapeto de las balas</p>
<p>y el viento</p>
<p>canción de lucha</p>
<p>para desperezar el rojo</p>
<p>que vestía de negro y ocre</p>
<p>las manos.</p>
<p> </p>
<p>Yo estuve allí...</p>
<p>con la garganta inmune</p>
<p>al miedo del golpe y de la cárcel;</p>
<p>yo estuve allí...</p>
<p>apostando por el sufragio</p>
<p>de la paz</p>
<p>sin verdugos ni profetas.</p>
<p> </p>
<p>Un viento bendito</p>
<p>rompía las cuerdas de la ira</p>
<p>descabezando el futuro:</p>
<p>                                         aires</p>
<p>de nuevos horizontes para descubrir la fe</p>
<p>de los hijos de la muerte.</p>
<p> </p>
<p>Al viento, más tarde,</p>
<p>se le quebraron las alas vacías</p>
<p>y los mercaderes siguieron traficando aún</p>
<p>con la sangre sucia</p>
<p>de las venas abiertas tendidas en parasoles sombríos.</p>
<p> </p>
<p>Pero, yo estuve allí...</p>
<p>y el olvido se hizo presagio y marea.</p>
<p> ---</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>En el 40 aniversario del recital de Raimon.</p>
<p>En la Facultad de Económicas de la Complutense.</p>
<p>   ( Mayo del 68 Facultad de Madrid)</p>
<p> <img style="vertical-align:bottom;" src="http://alenarterevista.files.wordpress.com/2008/06/jpg_mayo68complu1.jpg" alt="" width="413" height="650" /></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos creativos de: Catalina Zentner]]></title>
<link>http://alenar.wordpress.com/?p=709</link>
<pubDate>Thu, 05 Jun 2008 01:23:05 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenar</dc:creator>
<guid>http://alenar.wordpress.com/?p=709</guid>
<description><![CDATA[&#8230;En tanto una paloma perdida en el cemento&#8230; ( Catalina Zentner)

Calle de los Suspiros: ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">...En tanto una paloma perdida en el cemento... ( Catalina Zentner)</p>
<p style="text-align:justify;"><!--more--></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><span style="text-decoration:underline;">Calle de los Suspiros</span></strong>: Por: <span style="text-decoration:underline;">Catalina Zentner</span></p>
<p style="text-align:justify;">Calle de los suspiros, amantes clandestinos, luz roja en una esquina.</p>
<p style="text-align:justify;">Silencio tras los pasos de una mujer que busca cerillas y monedas que no pagan la renta, pero sacian el hambre de cigarros y vino.</p>
<p style="text-align:justify;">En tanto una paloma perdida en el cemento queriendo alzar el vuelo, se arrima a una ventana de vidrios empañados, sin estrellas o luces que marquen estaciones.</p>
<p style="text-align:justify;">Salta un gato, ladridos de perros vagabundos, el basural recibe visitantes nocturnos que rebuscan sustento entre restos y mugre.</p>
<p style="text-align:justify;">Muchachas de la noche, sus lágrimas ahogan ilusiones quebradas antes de echar raíces. Varones aburridos después de la oficina y antes de escuchar misa.</p>
<p style="text-align:justify;">Postal de lo sombrío. En el burdel se agitan las almas errabundas. Más allá de las vías se bifurca el camino.</p>
<p style="text-align:justify;">( Boulevard Montmarte. Pissarro)</p>
<p style="text-align:justify;"><img style="vertical-align:middle;" src="http://alenar.files.wordpress.com/2008/06/pisarro.jpg" alt="" width="300" height="246" /> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos creativos de: Vera Guastavino, Javier Muñoz.]]></title>
<link>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=511</link>
<pubDate>Fri, 23 May 2008 21:28:50 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenarterevista</dc:creator>
<guid>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=511</guid>
<description><![CDATA[Como poesía esquiva, habitante ya de la antigua morada. (Vera Guastavino)
 
Por ejemplo, puedo viv]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Como poesía esquiva, habitante ya de la antigua morada. (Vera Guastavino)</p>
<p> </p>
<p>Por ejemplo, puedo vivir sin predicar la verdad. (Javier Muñoz)</p>
<p><!--more--></p>
<p> <strong><span style="text-decoration:underline;">Un Desvarío</span></strong>. Por : <strong>Vera Guastavino</strong>.</p>
<p>Es el antiguo pájaro rondando el borde oscuro de los días.<br />
Y es el denso nunca instalándose desde ahora aquí.<br />
Cómo arrancar de cuajo las palabras, la presencia, el sueño verde.<br />
Voy hacia adelante sin alas, con una huella gruesa, sola,<br />
deshabitada como el desamparo.<br />
Esta voz de arena, estas manos sin luz, este temblor de futuro inexistente</p>
<p>se ríe de mí</p>
<p>como poesía esquiva, habitante ya de la antigua morada.<br />
Adiviné una vez el instante perfecto.<br />
Una vez.<br />
Un instante.</p>
<p>Antiguo pájaro, antigua morada...<br />
Y yo tan lejos, siempre</p>
<p> </p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;">Cuando Fuí un ángel</span></strong>. Por : <strong>Javier Muñoz</strong>.</p>
<p>Siempre he pensado que antes de vivir mi vida fui un ángel,<br />
aunque un ángel muy cuestionado,<br />
no es de extrañar  en un mundo ilusorio y miserable,<br />
lleno de una apariencia pueril e infame.<br />
Bajé del cielo sin juicios falsos y con ideas profundas<br />
y eso no difiere mucho del idealismo absurdo que rodea la tierra.<br />
Digamos que la virtud de ser ahora un hombre<br />
es el designio asombroso de una voluntad libre.<br />
No poseo alma,<br />
en realidad no tengo el conocimiento firme para estar seguro de ello,<br />
sin embargo puedo reflejar el humilde y superficial hastío<br />
que experimenta la inseguridad del hombre<br />
como una máscara sin la franqueza de la bondad.<br />
Por ejemplo, puedo vivir sin predicar la verdad,<br />
pues es tan lúcida la buena conciencia qué,<br />
ante el imperio de la estupidez<br />
sólo debemos poseer buenos modales para alcanzar  la esencia filosófica del alma.<br />
Aunque esa fuerza vital ya no tiene el honor en mi corazón y eso,<br />
sólo eso, es la ciencia exacta  de un ángel caído y aquello sólo admite una teoría:<br />
Un ángel en el cielo, es sólo un ángel y un ángel en la tierra,<br />
es ángel y demonio.</p>
<p> </p>
<p>Epilogo</p>
<p> </p>
<p>Cuando unos van, yo vuelvo.<br />
Aunque a veces el dolor agranda la noche<br />
y el tiempo se convierte en un reino infinito<br />
que florece en mis alas (ángel) caídas.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos Creativos de: Marisa Bermúdez.]]></title>
<link>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=441</link>
<pubDate>Fri, 09 May 2008 20:53:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenarterevista</dc:creator>
<guid>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=441</guid>
<description><![CDATA[ 
Ahora que despliegan sus alas rumbo a la luz las mariposas del amanecer&#8230; (Marisa Bermúdez)]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p style="text-align:justify;">Ahora que despliegan sus alas rumbo a la luz las mariposas del amanecer... (Marisa Bermúdez)</p>
<p style="text-align:justify;"><!--more--></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><span style="text-decoration:underline;">La Primavera Infiel</span></strong>. Por: <strong>Marisa Bermúdez.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Y ahora,</p>
<p>justo ahora,</p>
<p>cuando el esplendor albo</p>
<p>nieva las ramas del cerezo,</p>
<p>cuando la ginesta del paisaje</p>
<p>se abre paso entre el romero</p>
<p>y los palmitos,</p>
<p>en desorden,</p>
<p>ahora,</p>
<p>¡justo ahora!</p>
<p>Ahora que llegan las risas</p>
<p>y el bullicio impaciente</p>
<p>de las margaritas,</p>
<p>de los brotes del jazmín,</p>
<p>y de los aromas del lilo...</p>
<p>Ahora,</p>
<p>¡justo ahora!</p>
<p>Ahora que despliegan sus alas,</p>
<p>      rumbo a la luz,</p>
<p>las mariposas del amanecer,</p>
<p>ahora,  justo ahora,</p>
<p>nos devuelves, Primavera,</p>
<p> al invierno cristalizado</p>
<p>y al infierno de las intemperies.</p>
<p> </p>
<p>(Las borrascas del Norte hielan</p>
<p>los  capullos sin futuro</p>
<p>de las rosas)</p>
<p>(Semana Santa 2008,  "<strong>El Baix Penedès"</strong>, primavera fría y sin lluvias que tanta falta hacen)</p>
<p> <img class="alignleft" style="float:left;" src="http://alenarterevista.files.wordpress.com/2008/05/mar.jpg" alt="" width="300" height="225" /></p>
<p> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Coloquio entre Don Quijote y Hamlet.]]></title>
<link>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=397</link>
<pubDate>Fri, 25 Apr 2008 21:57:43 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenarterevista</dc:creator>
<guid>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=397</guid>
<description><![CDATA[Hemos pedido para conmemorar el día 23 de abril unas palabras a Don Quijote  y Hamlet, personajes ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">Hemos pedido para conmemorar el día 23 de abril unas palabras a Don Quijote  y Hamlet, personajes nacidos de Cervantes y Shakespeare. Y han tenido la gentileza de buenos caballeros de dejarnos este diálogo que mantuvieron.</p>
<p style="text-align:justify;"> <!--more--></p>
<p> </p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;">Coloquio entre Don Quijote y Hamlet</span></strong>.</p>
<p style="text-align:justify;">-Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío.</p>
<p> </p>
<p>-Si hay que hacer alguna buena obra<br />
que te depare alivio y a mí, gracia, háblame.<br />
Si sabes de peligros que amenacen<br />
a tu patria y puedan evitarse, háblame.</p>
<p> </p>
<p style="text-align:justify;">-Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia: no había la fraude, el engaño, ni la malicia mezclándose con la verdad y llaneza. La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p>-¡Ah, Dios, Dios,<br />
que enojosos, rancios, inútiles e inertes<br />
me parecen los hábitos del mundo!<br />
¡Me repugna! Es un jardín sin cuidar,<br />
echado a perder: invadido hasta los bordes<br />
por hierbas infectas. ¡Haber llegado a esto!</p>
<p> </p>
<p style="text-align:justify;">Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo, y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.</p>
<p> </p>
<p>¡Descansa, ánima inquieta!  Señores,<br />
de corazón a vosotros me encomiendo;<br />
y todo lo que un ser tan humilde como Hamlet<br />
pueda hacer por demostraros su estima,<br />
si Dios quiere, nunca faltará.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos creativos de: Luís de Diego. ]]></title>
<link>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=332</link>
<pubDate>Fri, 11 Apr 2008 20:52:50 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenarterevista</dc:creator>
<guid>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=332</guid>
<description><![CDATA[Relato galardonado con el Segundo Premio de Relatos Parque Alcosa. Seviila.

Pinceladas de Juventud ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">Relato galardonado con el Segundo Premio de Relatos Parque Alcosa. Seviila.</p>
<p style="text-align:justify;"><!--more--></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><span style="text-decoration:underline;">Pinceladas de Juventud de Barrio</span></strong>. Por : <strong>Luís de Diego</strong>.</p>
<p style="text-align:justify;">El hombre de mediana edad yacía recostado sobre el sofá de su casa. En el televisor las últimas escenas de <em>"Chisum</em>", uno de los inolvidables weterns de John Wayne iban a dar paso a los títulos de crédito de la misma.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Justo cuando comenzaban a aparecer los mismos y el hombre se levantaba, en la habitación de al lado se comenzaban a oír los primeros compases del <em>"Starways at heaven·" </em> de Led Zeppelín. El hombre sonrió al oír la música. Su hijo, Joaquín, había heredado sus mismos gustos musicales y el rock era su detonante.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Mientras caminaba hacia la cocina iba meditando en su juventud. En sus gustos musicales por grupos de Rock, como los mentados Led Zeppelín, Queen, Pink Floyd, Supertramp y tantos otras bandas que conformaron una revuelta musical y generacional en la España de los años sesenta, setenta y ochenta.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Cogió la bolsa de la basura y se dispuso a salir de casa, mientras oía resonar otro de sus temas favoritos: <em>"The show must to go on"</em> de Queen, en su versión postrera, más lenta y triste con la voz insuperable de Freddy Mercury instalándose en sus oídos.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Cuando Joaquín oyó cerrarse la puerta comentó a sus amigos:</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">-Es hora de oír música de verdad.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Y mientras lo decía, sacó de debajo de su cama un pequeño paquete, envuelto en papel de plata y extrajo de él una pastilla negra.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">-¿Qué tal un porrito ahora?-les indicó a sus colegas, mientras Héroes del Silencio iba abriéndose paso en el CD.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Sus amigos, Conrado, Tomás "Tom" Martínez y Antonio "Toni "  Martínez, estos dos últimos hermanos mellizos, asintieron sin la más mínima duda. Sabía que el padre de Joaquín les recriminaría que lo hicieran si los veía, pero Joaquín sabía que su padre también lo había hecho con su edad, porque se lo había contado en las noches frías de invierno en que uno se hallaba más a gusto en el calor del hogar que en la calle jugando.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Rápidamente el canuto estuvo preparado y Joaquín lo encendió con devoción. Habían vuelto a cambiar de grupo y ahora era Triana quien resonaba en el equipo de música, con le evocación de su música. El porro rudo fue pasando de mano en mano entre los amigos, que lo iban consumiendo entre calada y calada disfrutando de una buena tarde musical, al menos para su gusto.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">El padre sabía lo que se urdía en aquellos momentos en su domicilio, pero decidió dejarlos en paz y hacerse el loco. A fin de cuentas era una noche de verano y apetecía a aquella hora darse una vuelta por el barrio, observando los veladores de los bares, hasta la bola de público, a las parejas sentadas en el parque haciéndose carantoñas y a los abuelos paseando mientras se contaban sus historias, repetidas por enésima vez entre ellos mismos.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Hasta las risas de los niños chicos era hermosa en aquellas noches de verano, donde el calor se hacía dueño de todo y solo dejaba la noche para poder salir y estar meridianamente a gusto.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">El iba pensando en la película. Era una de sus favoritas y más cuando trabajaba John Wayne. La trama era la un vaquero americano que se había tenido que hacer a si mismo en la conquista de un lugar en el asesta americano. Sus vicisitudes, tanto familiares como con algunos de las grandes leyendas del salvaje oeste. En esa película Billy el niño no era tan malo como se ha dicho siempre, ni Pat Garrett tan bueno como se le quería hacer quedar.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">En ello iba meditando cuando su hija Chelo se le acercó pillándole casi desprevenido.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">-Papá,-le dijo con voz melosa y suave-me quedo un rato ahí en la plaza con mis amigas, ¿vale?</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Y él, el gran padre y la gran madre, asintió para que lo hiciera.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">-Pero a las once en casa-casi gritó mientas su hija se iba corriendo en busca de sus amigas.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Al otro lado de la plaza pudo advertir un abanico de gente bastante amplio. Entre los chicos, todos ellos con pelo cortito y pendientes espectaculares colgando de sus orejas, se hallaban: El Chino, el Moro, el More, El Gordi y el Negro, todos ellos impecablemente vestidos con sus ropas habituales. Del coche del More salía una música Regatón que sonaba a tope en todo el barrio, al menos eso pensó el hombre.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Acompañándoles había también unas cuantas muchachas de la misma edad. Entre ellas pudo distinguir a la China, la Nana, la Jessi y otra más de la cual desconocía el nombre. Su hija no tardó nada en incorporarse al grupo, entre el cual andaba en esos momentos circulando una litrona de cerveza que degustaban ávidamente sus componentes.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">No le hacía mucha gracia aquel tipo de gente, peor mientras no se metieran con nadie y no le hicieran daño a nadie no podía decirle nada a su hija por reunirse con tal tipo de gentes. Con gustos tan extraños y forma de vestir tan "pija". El para comenzar siempre había detestado el pelo corto, habiendo llevado sus cabellos bien largos hasta poco después de contraer matrimonio.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Lo que realmente si le molestaba era lo estruendoso de aquella música, su mal gusto en las letras de las mismas y que se pasaran hasta las tantas de la madrugada con aquellos altavoces que parecían de discoteca y que en realidad solo provenían de sus coches, sin dejar dormir a la mitad del barrio, él, el primero incluido.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Con todo este escaparate sus memoria corrió al domingo anterior. Había ido con sus hijos a la piscina del barrio. Estaba bien, era más o menos grande y daba buena capacidad de cabida.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Nadar siempre le había apasionado y era tal vez su deporte favorito, a pesar de que no se perdía ninguno que dieran en la tele. Además el precio por ser socio era bastante módico, al menos para el uso y disfrute que le daban sus hijos y él.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Aquella mañana de domingo el tiempo era estupendo. Aun era el mes de junio y la gente ya se estaba preparando para comenzar a irse de vacaciones, por lo que la piscina estaba especialmente concurrida a la hora que ellos aparecieron por la misma. Sus hijos rápidamente se desvistieron y se metieron en el agua. El se lo tomó con más filosofía. Su vestimenta también se lo permitía, pues llevaba el bañador puesto y encima solo llevaba una camiseta para protegerse del feroz calor de aquella mañana.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Tranquilamente se desprendió de la camiseta, de las gafas, que lo acompañaban siempre, y del reloj de pulsera que llevaba puesto. Antes de introducirse en el agua pasó por la ducha y se dio una buena pasada de agua fría para no tener reacción en el momento de lanzarse a la piscina.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Se introdujo en la misma y enseguida se vio jugando con sus hijos a hacerles ahogadillas, como llevaba haciendo desde tanto tiempo atrás. En un momento dado una pelota cayó justo a su lado. La recogió y miró a ver de quien era para devolvérsela. Su hijo, Joaquín, se la pidió raudo y él se la entregó, en la creencia que él sabría a quien pertenecía, más su sorpresa fue mayúscula cuando vio que este se la devolvía y su hija también le reclamaba el envío de la bola.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Nunca supo como pasó, pero de pronto todos los niños y adolescentes que había en la piscina estaban alrededor de ellos haciendo corro y la pelota pasaba de unos a otros entre risas de todos. Cada vez con más rapidez y fuerza hasta que en uno de los lanzamientos la pelota casi le da en la cara a un hombre maduro.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Los muchachos, con estupor, le pasaron la bola y él se quedó con ella en las manos sin saber a quien devolvérsela, hasta que el socorrista, con amabilidad y una sonrisa en los labios le reclamó la misma. El no tuvo otra opción que dársela.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Cuando salió del agua, el socorrista se acercó a él y le dijo:</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">-No tenía otra opción que pediros la pelota, pues podíais haberle hecho daño o molestado a alguien-dijo con naturalidad y cierto sonrojo-y no quiero problemas con la gente-añadió.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">-Lo comprendo-fue su simple respuesta.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Y mientras continuaba su vuelta, pensaba en la vida del barrio. En su juventud, en la juventud actual. En las grandes diferencias que había de una generación a otra...</p>
<p style="text-align:justify;">  </p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos Creativos de: Sagrario Hernández. Issa Martínez]]></title>
<link>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=219</link>
<pubDate>Thu, 27 Mar 2008 16:54:59 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenarterevista</dc:creator>
<guid>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=219</guid>
<description><![CDATA[El páramo se yergue&#8230; igual que los relojes (Sagrario Hernández).
Así me fui, sin heredar la]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>El páramo se yergue... igual que los relojes (Sagrario Hernández).</p>
<p align="justify">Así me fui, sin heredar la rebeldía que acompaña  a las quimeras (Issa Martínez).</p>
<p align="justify"><!--more--></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify"><strong><u>Páramo.</u></strong>  Por: <strong>Sagrario Hernández.</strong></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Disueltos en la niebla de un paisaje</p>
<p align="justify">donde las piedras son un universo gris</p>
<p align="justify">de inmóviles figuras fantasmales,</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">los días</p>
<p align="justify">suceden a las noches</p>
<p align="justify">en un loco paréntesis</p>
<p align="justify">de tiempo acorralado.</p>
<p align="justify"><img border="0" align="left" width="300" src="http://alenarterevista.wordpress.com/files/2008/03/paramos.jpg" height="348" /></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p>El páramo se yergue</p>
<p>-altivo-</p>
<p>desafiando alturas</p>
<p>igual que los relojes</p>
<p>-metálicos y fríos-</p>
<p>desafían al ojo de la muerte:</p>
<p>cenizas</p>
<p>cubriendo superficies.</p>
<p>Cenizas todo luego</p>
<p>cuando la niebla alcanza</p>
<p>la cima</p>
<p>y oculta entre sus pliegues</p>
<p>la luz del vuelo azul de una gaviota.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify"><strong><u>Ayuno de Milagros</u></strong> . Por: <strong>Issa Martinez</strong></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p>Siempre la sangre sufragando la fe,</p>
<p>en la espera, en la paciencia que acompaña</p>
<p>el respiro y aguarda el milagro.</p>
<p>Tanto demoré la esperanza en los ojos</p>
<p>que no escuché la voz del silencio,</p>
<p>tanto prorrogué la certidumbre del espíritu,</p>
<p>que no miré marchitarse la devoción del pájaro y la flor.</p>
<p>Tanta certeza incólume se hizo piedra invidente,</p>
<p>tumba para las palabras del sol penetrando en las mareas,</p>
<p>regocijo frágil de la liturgia muerta e ignorante,</p>
<p>que no mojó sus manos en el brillo de la estrella,</p>
<p>ni desnudó su piel con las manos de la luna,</p>
<p align="justify">ni lloró con la pintura viva de la gaviota conforme.</p>
<p align="justify"><img border="0" align="left" width="1" src="http://alenarterevista.wordpress.com/files/2008/03/cristo-de-quintana-de-soba.jpg" height="1" /></p>
<p align="justify"><img border="0" align="left" width="300" src="http://alenarterevista.wordpress.com/files/2008/03/cristo-de-quintana-de-soba.jpg" height="386" /></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p>Siempre la sangre sufragando la fe,</p>
<p>en la espera, en la paciencia que acompaña</p>
<p>el respiro y aguarda el milagro.</p>
<p>Y se me agrietó la carne con todas las horas</p>
<p>de insomnios religiosos, y bajo la tierra quedaron</p>
<p>mis esperanzas infieles, que nunca hicieron el amor</p>
<p>con la pureza de la clepsidra en eterna agonía</p>
<p>de tanto contener sueños líquidos.</p>
<p>Así me fui, sin heredar la rebeldía que acompaña</p>
<p>a las quimeras, ni los versos que escribieron las nubes,</p>
<p>ni las frases del mar sin reproches de cansancio,</p>
<p>ni apenas, siquiera, las lágrimas que inundan los ojos</p>
<p>donde el amor se hace prodigio cuando las mujeres paren.</p>
<p>En la metamorfosis de las mariposas</p>
<p>prorrogué mis ojos cerrados y mis oídos sordos.</p>
<p><img border="0" align="left" width="300" src="http://alenarterevista.wordpress.com/files/2008/03/sin-titulo-1-polke.jpg" height="501" /></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos Creativos de: Adalberto Beca, Montse Grao]]></title>
<link>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=124</link>
<pubDate>Fri, 14 Mar 2008 22:45:59 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenarterevista</dc:creator>
<guid>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=124</guid>
<description><![CDATA[Cuando acaso en el ocaso de mi vida,
decida inventariar todo el pasado&#8230;
(Adalberto Beca)
]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Cuando acaso en el ocaso de mi vida,<br />
decida inventariar todo el pasado...</p>
<p align="justify">(Adalberto Beca)</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Ahora estoy aquí desnuda y sin palabras (Montse Grau)</p>
<p align="justify"> <!--more--></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p><b><u>Ocaso</u></b> por <b>Adalberto Beca.</b></p>
<p align="justify">Cuando acaso en el ocaso de mi vida,<br />
me pregunte si en vano yo he vivido,<br />
mi respuesta será bien entendida,<br />
sin dejar dudas y malos entendidos.</p>
<p>Cuando acaso en el ocaso de mi vida,<br />
decida inventariar todo el pasado,<br />
seguro encontraré mis alegrías,<br />
alternando tristezas y por que no, fracasos.</p>
<p>Cuando acaso en el ocaso de mi vida,<br />
nostalgiosos recuerdos fluyan a mi mente,<br />
el barrio, los muchachos y la esquina,<br />
y ese amor que tenía, cuando adolescente.</p>
<p>Cuando acaso en el ocaso de mi vida,<br />
medite con el tiempo suficiente,<br />
comprenderé que mi causa no está perdida,<br />
al ver los ideales, revividos en la gente.</p>
<p>Cuando acaso en el ocaso de mi vida,<br />
por cumplido me daré si he conseguido,<br />
mas allá de conductas muy fallidas,<br />
haber sido útil,<br />
a alguien que ha sufrido.-</p>
<p>Podemos ser útiles por días,<br />
meses, años quizá,</p>
<p align="justify">horas  o un minuto final.</p>
<p>Más,  si hemos ayudado al otro<br />
la certeza tendremos de haber dejado</p>
<p align="justify">una huella difícil de borrar.<br />
Pues, ¿qué somos</p>
<p align="justify">si no hay  nada para dar?</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p><b><u>In Memoriam</u></b>  por   <b>Montse Grao</b><u></u></p>
<p><u></u></p>
<p>He puesto en duda la calidad del viento;</p>
<p>y las gélidas noches que me has dado.</p>
<p>Tus palabras hirientes, tus desplantes,</p>
<p>los dudé con bombones y con flores.</p>
<p>He dudado de mí, haciéndome culpable.</p>
<p>Riendo mis heridas,</p>
<p>me obligaste a regar los crisantemos.</p>
<p>Ahora estoy aquí desnuda y sin palabras,</p>
<p>sin nada que ocultar,</p>
<p>todavía temblándome de miedo;</p>
<p>tras los cristales pasan cien gritos y cien ojos,</p>
<p>inyectados en sangre, impotentes y ciegos.</p>
<p>No deseo el regreso, ya no puedo.</p>
<p>No deben sospechar que me quedo postrada,</p>
<p>dejándome morir en el sosiego.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos Creativos de:  Mario Barranco, Rolando Revagliatti]]></title>
<link>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=71</link>
<pubDate>Fri, 29 Feb 2008 23:39:03 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenarterevista</dc:creator>
<guid>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=71</guid>
<description><![CDATA[    
A veces nos llegan poemas a la Redacción de Alenarte que trastocan la intención del maque]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>    </p>
<p align="justify">A veces nos llegan poemas a la Redacción de Alenarte que trastocan la intención del maquetado. Estábamos cerrando edición cuando anochecieron los escritos de Mario Barranco como un aire de ceniza y silencio.</p>
<p align="justify">No se debían quedar callados. Aquí están para disfrute de todos.</p>
<p align="justify">El micro Relato se puede definir como:</p>
<p align="justify">Cuento en breves líneas, derivado del cuento breve, cuyos principales impulsores fueron Jorge Luís Borges y Julio Cortazar.</p>
<p align="justify">Sus características son la brevedad y la economía lingüística. La diferencia con el cuento breve es la reducción a cuatro o cinco líneas de la narración en las que se condensa toda ella.</p>
<p align="justify">Rolando Revagliatti nos ofrece dos muestras.</p>
<p align="justify"><!--more--></p>
<p><strong>   </strong><strong>Mario  Barranco</strong></p>
<p><u><strong>Ciudad Teclado</strong></u></p>
<p>El teclado está lleno de granos,<br />
es una trama de edificios, ninguno más alto que otro,<br />
todos cuadrados, todos cúbicos bloques grises<br />
con pistas de aterrizaje en sus terrazas,<br />
para dedos ágiles o torpes,<br />
aeropuertos para gramática voladora,<br />
humo parafraseado de sonidos y trazos.</p>
<p>Esa es la contaminación que esta ciudad pulsátil<br />
escupe, ocasionalmente, cuando Dios lo quiere</p>
<p>y decide hacer sombra al barrio numérico,<br />
o vagabundear por las grandes manzanas de las letras,<br />
acariciando, a lo mejor, las lisas paredes de la barra espaciadora,<br />
dejándose llevar por las impertinencias<br />
de las tres flechas enloquecidas,</p>
<p>señalando en todas direcciones indecisas, imperativas;<br />
y muy cerca, el arma, el terrible arma</p>
<p>de la que Dios dispone para SUPRimir.<br />
Acechando al FINal, el INICIO, el principio,</p>
<p>el nacimiento que corona la muerte,<br />
en el lugar que existe entre los números y la poesía.</p>
<p>Sin olvidar, Dios no lo olvida,<br />
aquel edificio lejano, distante y solitario,<br />
en la esquina del mapa, en la cornisa del mundo</p>
<p>que muestra su tatuaje con la fe, la magia y la pasión</p>
<p>a las que el aventurero se aferra cuando decide</p>
<p>ESCapar.</p>
<p><b><u>Pulsión</u></b></p>
<p><b></b></p>
<p>Todo lo que podría haber escrito,</p>
<p>y no escribí,</p>
<p>lo tengo encerrado en la muñeca,</p>
<p>palpitando.</p>
<p><strong>Rolando Revagliatti </strong></p>
<p align="justify"><strong><u>Huir</u></strong></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Claro que pensó en huir, harta de padecer la torpeza de los golpes de esa especie de marido colérico, de pésimo vino y borbotones de sevicia. También pensó en huir cuando su hijo cayera muerto por una bala perdida, entre los cohetes y petardos detonados por los chicos y adultos del barrio, después de transcurridos veinte minutos del año nuevo.</p>
<p align="justify">Pensó. Hasta que dejó de hacerlo. Después de veinte años la vieja sigue, loca, letárgica. Sigue  huyendo.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p><strong><u>Redactor</u></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p align="justify">El chico que no habla es el hijo único de su fallecida única hija, y de su también fallecido yerno. Lo crió ella, viuda, al chico que no habla, su nieto. Es el chico que no habla quien redacta el breve texto que se inicia con: "El chico que no habla es el hijo único de su fallecida..."</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos Creativos de: Emma Rosa Rodriguez.]]></title>
<link>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=21</link>
<pubDate>Sun, 17 Feb 2008 04:52:32 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenarterevista</dc:creator>
<guid>http://alenarterevista.wordpress.com/?p=21</guid>
<description><![CDATA[ Ya estaba harto de tanto viaje y de tantas jóvenes como había tenido que rescatar. (Emma Rosa Ro]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p> Ya estaba harto de tanto viaje y de tantas jóvenes como había tenido que rescatar. (Emma Rosa Rodríguez)</p>
<p><!--more--></p>
<p><img border="0" align="left" width="300" src="http://alenarterevista.wordpress.com/files/2008/02/principe-azul-y-cenicienta-1912.jpg" height="416" /><b><u>El Deseo del Príncipe Azul</u></b>  Por:   <b>Emma Rosa Rodriguez</b></p>
<p align="justify">Al principio había sido bonito. Blancanieves  era preciosa y a él no le importó darle el beso de amor y llevarla a su castillo. La Bella Durmiente también era muy linda y su historia de amor perduró a través de los siglos. Con La Cenicienta también fue muy feliz  y acabaron comiendo perdices...</p>
<p align="justify">Y así, desde que se habían inventado los cuentos.  El Príncipe azul había tenido que correr mil aventuras y visitar muchísimos palacios para terminar casándose siempre al final, pero ya estaba harto de tanto viaje y de tantas jóvenes como había tenido que rescatar.</p>
<p align="justify">Intentó desaparecer, intentó pasar desapercibido transformándose en bestia, en rana, en mendigo...  Probó muchos disfraces para ver si los escritores de cuentos se olvidaban de él y se inventaban otro personaje, pero todo había sido en vano porque en el momento más inesperado aparecía la jovencita protagonista a la que no le importaba su fealdad y al recibir su beso inocente, a él se le despertaba su auténtica personalidad.</p>
<p align="justify">Era ya mucho el tiempo que llevaba ejerciendo de conquistador  y estaba cansado de tanta popularidad,  deseaba con todas sus fuerzas jubilarse como Príncipe azul y convertirse en un simple personaje secundario de cualquier historia.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">( El Principe Azul y Cenicienta: estampa de libro de cuentos de 1912)</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos creativos de: Marianne Díaz Hernández.]]></title>
<link>http://alenar.wordpress.com/?p=680</link>
<pubDate>Fri, 01 Feb 2008 23:50:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenar</dc:creator>
<guid>http://alenar.wordpress.com/?p=680</guid>
<description><![CDATA[Sintió miedo. Era inevitable. Las horas transcurridas en esos momentos de riesgo siempre eran terri]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Sintió miedo. Era inevitable. Las horas transcurridas en esos momentos de riesgo siempre eran terribles y atemorizantes... ( Marianne Díaz )</p>
<p align="justify"><!--more--></p>
<p align="justify"><b><u>Jamais</u></b><b><u> </u></b><b><u>vù </u></b><b><u></u></b></p>
<p align="justify">Ciertos días simplemente no podía levantarse. La inercia la vencía, era más fuerte que cualquiera de sus esfuerzos por ponerse en movimiento, era más fuerte que el hambre o la sed o el dolor de cabeza.</p>
<p align="justify">Si ocurría al despertar, digamos, a las siete u ocho, la mañana podía escaparse, líquida, sin siquiera advertirlo; podían dar las doce, o incluso la una, sin que ella se hubiera levantado de la cama. Si ocurría entrada la tarde, a eso de las cinco, solía ver oscurecerse la habitación, lentamente, mientras la noche se instalaba adentro y afuera, sin que ella tuviese la voluntad para siquiera encender la luz.</p>
<p align="justify">Ésos eran los dos momentos críticos del día. Siempre que lograra salvarlos, anteponerse a ellos y sortearlos con éxito, el resto de su jornada podía discurrir normalmente, sin tropiezos. Pero aquellas veces que, por un descuido, se dejaba resbalar al abismo, no había manera de recuperar las horas que restaban por venir: el día entero se habría convertido en una zona de peligro, en un campo minado, en un enorme dragón inmóvil a punto siempre de saltar y devorarla.</p>
<p align="justify">Cuando era más joven, solía jugar a repetirse una palabra sin cesar-cualquier palabra-, hasta que ésta perdía el significado, convirtiéndose en un sonido tonto e incoherente que rebotaba, hueco, en su cabeza y en su paladar a medida que lo pronunciaba. Después, el juego dejó de funcionarle, pero la sensación regresaba ahora: esa misma sensación de absurdo, de sinsentido, que la agobiaba, al ver sus manos extendidas en la semipenumbra de la habitación.</p>
<p align="justify">Minutos, o quizás horas atrás, había despertado. No lo sabía. La noche anterior, una jaqueca insoportable la había hecho tapar las ventanas con gruesas sábanas, y la oscuridad obtenida de dicho procedimiento no le permitía adivinar la hora. Tampoco le interesaba demasiado. El tiempo transcurría y ella no había logrado ponerse en pie. Tumbada de espaldas sobre la cama revuelta, adivinaba las paredes y el techo de la habitación que apenas lograba distinguir, y en ese instante la irrealidad comenzó a hacerla su presa, tímidamente entonces, cuando, al mirar las paredes, le costaba comprenderlas, y al final, dramática, definitivamente, hasta que ahora -las manos abiertas frente al rostro, los dedos moviéndose con extremada lentitud, con cautela-, no lograba reconocer su propio cuerpo.</p>
<p align="justify">Sintió miedo. Era inevitable. Las horas transcurridas en esos momentos de riesgo siempre eran terribles y atemorizantes. Pero esta sensación de extrañamiento que se iba derramando por todo cuanto la rodeaba, era casi nueva,  desde la última tarde de infancia en que el juego había funcionado, y con toda certeza ya no le resultaba divertida.</p>
<p align="justify">Se levantó y caminó hasta el baño con un esfuerzo que le resultó sobrehumano. Apenas cruzar la puerta de la habitación, la luz le causó un ligero aturdimiento y pensó, sin confianza alguna en dicha afirmación, que era de día. Se lavó el rostro, pero la sensación del agua en la piel le resultó extraña, ajena. Al mirarse al espejo, no se reconoció. Era como ver por primera vez un retrato anónimo en un museo que jamás había visitado. Contempló con detenimiento aquella cara colgada en la pared, y la sensación de irrealidad, de absurdo, se extendió a los ojos, a la nariz, a la boca que no era suya, que desde el espejo se movía lentamente, sin articular ningún sonido.</p>
<p align="justify">Una leve náusea se elevó entre sus costillas y llegó hasta su garganta, y aferrándose al borde del lavabo, se esforzó por no vomitar, como si intentase recomponer el orden perdido y reajustar las piezas de su organismo al lugar donde debían hallarse. Pero no sabía cuál era ese lugar, ese orden, y siguió sintiendo un ligero desequilibrio que la hizo tambalear un poco mientras caminaba hacia la cocina.</p>
<p align="justify">En el pasillo que comunicaba las habitaciones con el resto de la casa, había dos espejos más. Enfrentados entre sí, producían un raro efecto de infinito, reflejándose interminablemente el uno al otro.  A Paulina no le habían gustado jamás, pero el apartamento era alquilado y no podía quitarlos. Aquella mañana, al pasar entre ellos, el desagrado que sentía se vio multiplicado por el hecho de no reconocer a la mujer que, repetida de manera incesante en las paredes, parecía estar a punto de caerse. Apuró el paso cuanto pudo y llegó a la cocina.</p>
<p align="justify">Sin saber el motivo, se encontró revolviendo la gaveta de los utensilios. La mano se movía, casi de manera inconsciente, dentro del pequeño cajón de madera, causando un ruido metálico al entrechocar tenedores y cuchillos. Entonces, cerrándose los largos y finos dedos ajenos, siempre ajenos- sobre un pesado mango de madera, asió uno de los cuchillos de cocina y lo alzó en el aire.</p>
<p align="justify">Pensó en cortar.  Cortarse las manos. Las orejas, la boca, los ojos, los pies, todo cuanto le molestaba y le parecía ajeno. Extirparse a sí misma del mundo. Pero no era posible, y de pronto la náusea alcanzó también al cuchillo que, sostenido en su mano derecha, reflejaba la luz que entraba por la ventana, y entonces, ya no sólo la mano, sino el cuchillo mismo, con su mango de madera y su destello metálico, le parecieron absurdos, y no supo cómo continuar. De pie allí, frente a una pila de platos sin lavar, el cajón aún abierto con su desordenado brillo de aluminio, sintió la última oleada de extrañeza derribarla, casi literalmente, hacerla perder el equilibrio y <i>preguntarse qué hacía allí</i>, parada en mitad de una cocina desconocida, con un cuchillo elevado en el aire, sostenido por una mano <i>que jamás había visto antes</i>. La mirada vagó hasta hallarse de golpe con el espejo del pasillo, donde se reflejaba hasta el infinito esa mujer desconocida. Entonces, con un movimiento que no alcanzó a pensar, arrojó el cuchillo al aire, y su sólido mango de madera fue a estrellarse contra el espejo, que con un estruendo se quebró irregularmente, dejando el suelo tapizado de minúsculos fragmentos de vidrio. Y fue entonces, cuando mirándose de nuevo, esta vez por partes que se reflejaban sin orden ni coherencia, que pudo comenzar a reconocer sus ojos, su nariz, su boca.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos Creativos "En Torno al Haiku": Sergio Palomo, Alena Collar, Luci Garcés, JJ. Cantúa, Virginia Seguí]]></title>
<link>http://alenar.wordpress.com/2008/01/19/textos-creativos-en-torno-al-haiku-sergio-palomo-alena-collar-luciana-garces-jose-juan-cantua/</link>
<pubDate>Fri, 18 Jan 2008 22:54:05 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenar</dc:creator>
<guid>http://alenar.wordpress.com/2008/01/19/textos-creativos-en-torno-al-haiku-sergio-palomo-alena-collar-luciana-garces-jose-juan-cantua/</guid>
<description><![CDATA[Según nos dice gente mucho más seria que nosotros, gente de esta que sabe y que escribe muy en ser]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Según nos dice gente mucho más seria que nosotros, gente de esta que sabe y que escribe muy en serio (o sea, para entendernos la Wikipedia, a ver si se creen ustedes que buscamos más a estas alturas...) el Haiku procede del haikai, forma poética cuyo contenido se basa en lo cómico o en lo divertido.</p>
<p align="justify">Este contenido el haku lo ha ido perdiendo y se ha hecho más espiritual (que no "espirituoso", perdónesenos el palabro) y más serio. En teoría, porque aquí en Alenarte la teoría a veces se la saltan los poetas, que para eso escriben en vez de teorizar, dice la Wikipedia que "El haiku tradicional consta de 17 sílabas dispuestas en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas, sin rima"</p>
<p align="justify">Pues vaya usted a saber...</p>
<p align="justify">Aquí les presentamos unos cuantos, y algo más.</p>
<p align="justify"><!--more--></p>
<p><strong>Haikus en correspondencia</strong>       ( Ideograma: Por Virginia Seguí)</p>
<p>Por Sergio Palomo                      <img border="0" align="absMiddle" width="301" src="http://alenar.wordpress.com/files/2008/01/ideogramas.jpg" height="255" />                  </p>
<p>     I</p>
<p>Árbol marchito,<br />
nieve en el corazón:<br />
hombre sin sueño.</p>
<p>---</p>
<p>Por Alena. Collar.</p>
<p> -  II -</p>
<p>Alto robledal,<br />
trigales en el viento:<br />
mujer de luna.</p>
<p>---<br />
Por Luciana Garcés-</p>
<p>-III-</p>
<p>Airosa aguja</p>
<p>verde dolor vertical</p>
<p>esbelto ciprés.</p>
<p>---</p>
<p><strong>Recopilación y remembranza en haiku y algo más... Por: José Juan  Cantúa</strong></p>
<p>I</p>
<p>Árbol sin sueño,</p>
<p>corazón de nieve,</p>
<p>tu recuerdo</p>
<p>es neblina, vaho,</p>
<p>un bosque sin raíces,</p>
<p>pájaro de hielo.</p>
<p>II</p>
<p>La luna en los trigales</p>
<p>es la mujer que padezco,</p>
<p>caderas de aire,</p>
<p>cabellera y paladar</p>
<p>un viento que deshace hoja por hoja</p>
<p>al roble de mi deseo.</p>
<p>III</p>
<p>Embebido en el follaje</p>
<p>de tus muslos, tu lengua de ciprés</p>
<p>me atravesó el costado</p>
<p>como una aguja enmohecida</p>
<p>de dolor, porque tu bosque es otra voz</p>
<p>y mi bosque, un árbol</p>
<p>que crece vertical de dolor,</p>
<p>esbelto y desnudo en tus pupilas verdes,</p>
<p>airoso árbol sin sueño.</p>
<p><strong>Ideograma</strong> :  <strong>Por Virginia Seguí</strong></p>
<p>Árbol</p>
<p>Montaña y luz: nieve</p>
<p>Hombre.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos creativos de : Carmen Amaralis.]]></title>
<link>http://alenar.wordpress.com/2008/01/04/textos-creativos-de-carmen-amaralis/</link>
<pubDate>Fri, 04 Jan 2008 21:55:40 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenar</dc:creator>
<guid>http://alenar.wordpress.com/2008/01/04/textos-creativos-de-carmen-amaralis/</guid>
<description><![CDATA[ Ahora me deslizo en este cofre azul&#8230;

De Otros Tiempos y Otros Duendes. Carmen Amaralis.
Por ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p> Ahora me deslizo en este cofre azul...</p>
<p><!--more--></p>
<p><b>De Otros Tiempos y Otros Duendes</b>. <b>Carmen Amaralis</b>.</p>
<p align="justify">Por aquellos días me rodeaban los duendes y la luz. Duendes verdes, violetas y amarillos luminosos. Acostumbraba bailar desnuda con el más bello en las profundidades de la vida, reír entre burbujas de pasión, dejar que rayos multicolores penetraran mis cavidades tiernas y lograr que todo, simplemente todo, se detuviera y las mareas se enrizaran en mi piel.</p>
<p>Con el tiempo ya han pasado las aguas, y con ellas la luz se diluyó en el mar donde descansa la alegría sutil de mis delicias. Llevo una eternidad rozando el borde en equilibrios vagos, y ahora me deslizo en este cofre azul. Espero la señal que me indique el momento exacto en que debo detenerme, poner un alto a la magia, descansar, morir al desamparo de las horas.</p>
<p>Todo cambia, nada vuelve y en el vértigo del encierro surge el centro, el origen, la vida. Las manos no me alcanzan para atrapar las claves. Se cubren de reflejos deslumbrantes. Han cesado las aguas, he de beber de su angostura, y entre copa y copa desear que surja nuevamente de entre la niebla ese fantasma que endulzaba mis horas con su suave espalda blanca y aquellos ojos sabios sedientos de mi amor.</p>
<p>Mientras tanto cuento las pequeñas gotas diamantinas sobre mis lentes viejos.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos Creativos de: Forum Literario Letras Libres]]></title>
<link>http://alenar.wordpress.com/2007/12/22/textos-creativos-de-forum-literario-letras-libres/</link>
<pubDate>Sat, 22 Dec 2007 02:40:34 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenar</dc:creator>
<guid>http://alenar.wordpress.com/2007/12/22/textos-creativos-de-forum-literario-letras-libres/</guid>
<description><![CDATA[
Presentamos una breve selección de textos, en formato PDF, que corresponden a algunos de los traba]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><span><font face="Times New Roman"></font></span><span><font face="Times New Roman"></font></span><span><font face="Times New Roman"></font></span><span><font face="Times New Roman"></p>
<p align="justify">Presentamos una breve selección de textos, en formato PDF, que corresponden a algunos de los trabajos creativos llevados a cabo por miembros del Forum Literario Letras Libres en este mes de Diciembre.</p>
<p align="justify">Hemos creído que, tanto los escritos, como sus autores, deberían conocerse por todos los lectores de Alenarte, y no solo en el acceso restringido del Forum Literario Letras Libres.</p>
<p align="justify">Con el formato PDF damos posibilidad a nuestros lectores de conservar dicha Antología y disfrutarla más allá de la simple lectura en Alenarte.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p></font></span></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify"><a href="http://alenar.wordpress.com/files/2007/12/antologia-letras-libres-diciembre-07.pdf" title="antologia-letras-libres-diciembre-07.pdf">antologia-letras-libres-diciembre-07.pdf</a> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos creativos de: Borja de Diego Lozano]]></title>
<link>http://alenar.wordpress.com/2007/12/08/textos-creativos-de-borja-de-diego-lozano/</link>
<pubDate>Fri, 07 Dec 2007 22:16:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenar</dc:creator>
<guid>http://alenar.wordpress.com/2007/12/08/textos-creativos-de-borja-de-diego-lozano/</guid>
<description><![CDATA[ Inventario
La huella de pintalabios
que ondea sobre mis huesos.
Banderas sin textura.
Estas ganas ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong> <u>Inventario</u></strong></p>
<p>La huella de pintalabios</p>
<p>que ondea sobre mis huesos.</p>
<p>Banderas sin textura.</p>
<p>Estas ganas de romper ventanas.</p>
<p>Esta herida abierta.</p>
<p>Todo lo que me transita</p>
<p>Juega a hacerse carne,</p>
<p>                          cuerpo,</p>
<p>                          fiera,</p>
<p>todo es motivo de fiesta</p>
<p>y frustración:</p>
<p>dos pájaros</p>
<p>que habitan mi esqueleto,</p>
<p>¿cómo explicarlos?</p>
<p> <a href="http://alenar.wordpress.com/files/2007/12/figuras-en-estampa-cromatica.jpg" title="figuras-en-estampa-cromatica.jpg"><img src="http://alenar.wordpress.com/files/2007/12/figuras-en-estampa-cromatica.thumbnail.jpg" alt="figuras-en-estampa-cromatica.jpg" /></a></p>
<p><u><strong>Mujer Acurrucada</strong></u></p>
<p>Cómo recorta el horizonte</p>
<p>tu silueta a contraluz,</p>
<p>con qué delicia</p>
<p>se dibuja tu contorno.</p>
<p>Hay tanto de rebelión</p>
<p>en tu respiración inmortal,</p>
<p>la templanza de tu espalda.</p>
<p>Abres tantas preguntas:</p>
<p>si no habré muerto ya</p>
<p>y el cielo es esta cama</p>
<p>que honras,</p>
<p>si morir de verdad</p>
<p>no será</p>
<p>puro trámite.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos creativos de Gustavo Marcelo Galliano]]></title>
<link>http://alenar.wordpress.com/2007/11/24/textos-creativos-de-gustavo-marcelo-galliano/</link>
<pubDate>Fri, 23 Nov 2007 22:07:18 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenar</dc:creator>
<guid>http://alenar.wordpress.com/2007/11/24/textos-creativos-de-gustavo-marcelo-galliano/</guid>
<description><![CDATA[Cuento finalista del XIII Certamen Internacional de Poesía y Narrativa, y seleccionado para partici]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><strong>Cuento finalista del XIII Certamen Internacional de Poesía y Narrativa, y seleccionado para participar de la "Antología Poetas y Narradores Contemporáneos 2007", organizado por De Los Cuatro Vientos Ediciones, presentado el 30 de Junio de 2007. En la ciudad de Buenos Aires, Argentina.</strong><!--more--></p>
<p align="justify"><u><strong>Olvidando  a  Xiara</strong>  </u><strong>  </strong>Por: <strong>Gustavo Marcelo Galliano</strong></p>
<p align="justify">¿Cómo olvidarme de Xiara?...</p>
<p align="justify">Sería como quedar atrapado eternamente, en la cima del magno Aconcagüa.</p>
<p align="justify">Pero sería una utopía. Utopía de aquellos que aún resisten a creer en el olvido. Imposible abstraerse ante ella. Su sola presencia todo lo invade y todo lo torna supremo.</p>
<p align="justify">Es como si una ráfaga de aire fresco, mezcla de pino y  hierba fresca, te insuflara los pulmones, te despertara el alma, te convirtiera en alguien mejor, y a la vez, otra ráfaga de calor intenso, denso,  te lleva a desearla más que a nada en el Universo. A desear su infierno,  si existiera un infierno, o más de uno, según el Gran Dante.</p>
<p align="justify">Su figura felina logra encender hasta el deseo de aquellos que creen que el deseo es algo que ya no lograrían desear, ni encender.</p>
<p align="justify">Esa es Xiara. Mi Xiara.</p>
<p align="justify">¿Cómo olvidarla después que haya posado sus ojos en mí?</p>
<p align="justify">Esa mirada de fuego, fuego de lava. Lava de incontrolable volcán. Corriente infernal que te hace sentir vivo, pleno, átomo repleto de energía.</p>
<p align="justify">Ni el Faro de Alejandría o el Coloso de Rodas, ni el Templo de Artemisa o la Estatua de Zeus,  ni los Jardines Colgantes de Babilonia o el Mausoleo de Halicarnaso... ni siquiera las Pirámides de Guiza... nada es comparable a mis días con Xiara.</p>
<p align="justify">Un inmenso torbellino me envuelve en su fragancia, sin permiso ni descanso. Y me devuelve a la realidad de manera injusta, insensata. Cruel y arrogante. Castigo excesivo a mi testaruda ignorancia sobrecargada de hormonas.</p>
<p align="justify">Como arrojarse sin ataduras desde las Cataratas del Niágara y sentir esa sensación que nace en el estómago, explota en el pecho y estalla en el cerebro, tan intensa y compleja como la muerte misma, tan llena de adrenalina como la vida misma.</p>
<p align="justify">Respirar junto a ella era conocer a las Parcas en un instante... como si Nona, Décima y Morta  se convirtieran en solo una, y poderosas decidieran embriagarme con el destello de Xiara, hasta dejarme satisfecho. O más insatisfecho aún.</p>
<p align="justify">Pero decidí saltar, saltar hacia la duda.</p>
<p align="justify">Como si me arrojase desde la cima de los Cárpatos Occidentales, desde los Alpes de Transilvania, como si lo nuevo fuese bueno, solo por nuevo, solo por aventura, por violar las reglas. Sin necesidad, solo porque sí.</p>
<p align="justify">Saltar hacia la nada y a la vez saltar al todo.</p>
<p align="justify">Saltar sin parapente ni paracaídas. Saltar. Cuando no se conoce hacia donde se salta pero se creyendo firmemente en que vale la pena.</p>
<p align="justify">Y sin embargo, mi interior me lo imploraba.</p>
<p align="justify">Como una voz que te martilla y martilla los oídos desde la mañana hasta la noche. Y vuelta a comenzar. Y término del día me encontraba extenuado, extenuado y más conflictuado que el interior del mismísimo Kafka.</p>
<p align="justify">Hoy el despertar sin ella es como despertar en un tórrido desierto.</p>
<p align="justify">Con la garganta reseca y arterias palpitantes. Con la mente confusa y el corazón casi inerte. Músculo convertido casi en fibra. Fibra sin calor.</p>
<p align="justify">Despertar sin Xiara es como no llegar a despertar nunca. Como no poder volver a soñar, y solo tener acceso a pesadillas constantes.  Como si estuviera en el árido Sahara, cuidándome de oasis y moros. Como si estuviera en el reseco sur del Kalahari, huyendo de bosquimanos.</p>
<p align="justify">Un presagio me ha invadido: estoy comenzando a olvidar a Xiara.</p>
<p align="justify">Olvidar es comenzar a recordar un poco menos.</p>
<p align="justify">Como comenzar a desandar el camino. A ovillar la madeja. Y poco a poco, se obtiene la nada. Xiara es el todo. Yo equivoqué mi camino y hoy soy lamento sin muro. Creí que tras el muro estaba la vida plagada de dicha y escapar a la calle sería solo una aventura. Aventura con retorno. Retorno y regreso. O nó. Después de todo... eso es la aventura.</p>
<p align="justify">Mi anterior hogar era un chalet antiguo, ventilado y soleado. Con eco de risas de niños, perfume a rosas y jazmines cultivados. Con aroma a alegría, dicha, calma. Mi nueva casa es gris, oscura y húmeda, aroma a incienso repulsivo, a hiedra y malva.</p>
<p align="justify">De ellos solo distingo sus zapatos. No son muy cariñosos ni considerados. Hace algunos días, o semanas, como saberlo, me llevaron ante un profesional de la salud, según ellos. Dijeron que era por mi bien, que estaría más calmo.</p>
<p align="justify">Hoy mi voz es apenas un eco desgarrado en la distancia... Una implosión que me destroza... un destello de lo que fuera... si acaso fui... o pude ser.</p>
<p align="justify">Extraño mi antigua casa... aunque cada vez el recuerdo brote más tenue. Extraño mi anterior nombre... aunque "Xum" ya no me resulte tan interesante, jamás me acostumbraré al de "Rodríguez".</p>
<p align="justify">Sí...  extraño tanto a Xiara... paradójico... aunque de a poco haya comenzado a olvidarla... aún a pesar de no desearlo... pero es inevitable... aquí en el sillón frente al TV todo es hastío y sueño sin sueños... como queriendo no ser.</p>
<p align="justify">¿Porqué habré escapado? ... ¿comprenderán algún día los humanos lo que siente un gato esterilizado?...</p>
<p align="justify">El frío de esta casa es mi necrópolis, sin duda, sin Xiara, es tan fría como la cima del magno Aconcagüa.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos Creativos de Esthela Santiago]]></title>
<link>http://alenar.wordpress.com/2007/11/09/textos-creativos-de-esthela-santiago/</link>
<pubDate>Fri, 09 Nov 2007 20:57:37 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenar</dc:creator>
<guid>http://alenar.wordpress.com/2007/11/09/textos-creativos-de-esthela-santiago/</guid>
<description><![CDATA[ Palidez de Cirio  Por Esthela Santiago ( &#8220;Aletse&#8221;)
&#8220;Si te llena el alma de impo]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p> <u><strong>Palidez de Cirio</strong></u>  Por <strong>Esthela Santiago ( "Aletse")</strong></p>
<p><em>"Si te llena el alma de imposibles,</em></p>
<p><em>es que mi soledad viene a besarte."</em></p>
<p align="justify">Para alguien como yo, llegar puntual puede ser desastroso: demasiado espacio para un sexto sentido. Para estos casos es mejor llegar a una hora discreta, casi inadvertible.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Al entrar, saludo con la cabeza a los que ya están en el salón, y busco un apartado lugar para sentarme. A cierta distancia la distingo, es ella, me digo, pues toda la atención se centra en su persona. Va llegando más gente, van dando el pésame y se van formando pequeños grupos. Todos hablan en voz baja, con expresiones circunspectas. Ofrecen café y acepto con gusto una taza con su humeante líquido. Con suerte más tarde estarán ofreciendo -con discreción- un tanto de licor, y hasta canapés, para aguantar la larga jornada que nos espera. A mi lado dos tipos hablan de negocios, en voz baja, tono que tienen que ir controlando, por lo que una y otra risa solo queda en su primera nota. Me les quedo viendo fijamente y callan. Me siento cómodo entre lamentos, quizá para desdibujar un poco los míos.  A mi izquierda hay dos ancianas sentadas en un largo sillón de cuero negro, viudas de seguro, afanosas en sus rezos y plegarias, como si estuvieran dando gracias a Dios de nos ser las elegidas de esta noche, o tal vez refunfuñando por todo lo contrario. ¿Cuándo se acaba la vida? ¿Cuándo uno se queda bien frío, o cuando se le congela el alma?</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Entre Ave Marías y Padre Nuestros, hablan de la vida y milagros de difunto sin pudor alguno, y ante su indiscreción me siento incómodo.</p>
<p align="justify"> <a href="http://alenar.wordpress.com/files/2007/11/ensor.jpg" title="ensor.jpg"><img src="http://alenar.wordpress.com/files/2007/11/ensor.thumbnail.jpg" alt="ensor.jpg" /></a></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Una niña de unos cinco años, sentada entre ellas, se me queda mirando. Se parece a "ella". Muy serio le saco la lengua y suelta una risita que trata de disimular con sus manos. La amonesta la que probablemente es su abuela, pero unos minutos después me regala una sonrisa con tal brillo que opaca el rubio de sus rizos.  Con tal inspiración, me levanto de mi cómodo observatorio para hacer lo propio. Me acerco a un hombre de mediana edad  -parado a cierta distancia del ataúd- que sin lágrimas en los ojos, su expresión es el llanto mismo. "Se nos fue todo un amigo...", me aventuro a decirle ya que no lo conozco, posándole la mano en un hombro. "Como un hermano... como un hermano...", me contesta, con cierto escalofrío. Espero los segundos suficientes para que sepa que comprendo, y luego tras unas cuántas palmadas sigo mi camino. Se habla de los temas más variados, como si hablar de la muerte que ahora nos convoca, fuera a invitarla descaradamente a quedarse con nosotros. Converso con algunos. Son personas cultas, su hablar refleja sus filosofías de goma, de esas que han masticado porque creen que está de moda, pero que no han digerido. Dos mujeres, guapas, de edad dudosa, cuchichean su coquetería al fondo del salón  mientras me miran, y pienso que la desvergüenza del rojo de sus labios desentona con la transparencia de la desolación que me nutre.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Voy por mi séptimo café,  desde el segundo ya con piquete, y han abundado los canapés. Pienso que quizá es hora de retirarme.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Pero la miro a ella, que ahora está sola, y sé que aún habiéndomelo prohibido, que está fuera de mi ética, nuestro encuentro es ineludible. Viste un elegante vestido negro, muy sencillo, y lleva el pelo suelto que le llega a la mitad de su esbelto y bien formado talle. Me acomodo la corbata,  pretendo un paso ligero -para unos huesos demasiado cansados-  y me dirijo a su encuentro. Nunca había visto viuda más desolada ante el féretro de su difunto, y me estremezco. Unas palabras de aliento ante tal escena es casi descortés, por lo que opto por ese abrazo que sin decir nada lo dice todo.  Ella se deja, casi desvanecida entre mis brazos. Su aroma de tristeza se mezcla con su Channel 5 -que me encanta-, el del carnaval de flores, y los solemnes cirios. Aspiro... Sé que este buquet de esencias es un póstumo homenaje para él, para otro, para el que ya no está, pero igual lo exhalo como mío.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Entre sollozos, más allá de lo que pueda decir la gente,  va dejando escapar ondeadas cálidas de desolación, y me vuelvo a estremecer, por lo que la abrazo con más precisión tratando de calmar un poco el estrépito de su alma. Siento, de pecho a pecho,  un dolor mutuo inexplicable,  de esos que acompañados pierden un poco su negrura. Una infinita calidez me invade por dentro. Beso su pelo suavemente, para que ella no lo note y no estropear su indefensura. Pero ella lo siente y levanta su cara para arrostrar su mirada con la mía. Me quedo paralizado al notar en sus pupilas un atisbo de duda, pero casi al instante le gana la pena que ahora la reviste, y me susurra un "gracias" dulce que, como muleta, le sostiene una leve sonrisa. La veo alejarse, y sé que será para siempre...</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Ante tal revelación, rompo mi segunda regla y me acerco por primera vez al ataúd abierto, y lo miro. Irónico, pienso, el invitado principal, y no tiene vela en el entierro. Me permito odiar por unos segundos esos labios que la besaron, sus ojos que la contemplaron, y esas manos ahora inútiles que jamás fueron verdaderamente mis rivales. Me lo imagino erguido, prepotente ante su certeza de saberla suya. Le pienso una sonrisa irónica, firme, desafiante... Mas su palidez de cirio me recuerda la de ella, y caigo de bruces ante mi incordura. Es hora de echar mano de mi formula de escape, la indiferencia, y lo hago sin escrúpulos.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Me dirijo a la salida. No volteo a verla más. Está demasiado viva como para soportarla un segundo más a mi lado. Seré más precavido en el velorio de mañana  -como tantos antes a los que acudo a diario desde hace meses-, y los que siguen. Elegiré a los difuntos con mayor precaución, para que no sean tan intensos como este, Una cosa es tratar de evadir la soledad de una forma peculiar, y otra que me la restrieguen en la cara. Al salir, su aroma quedará en el olvido, y la imagen de su rostro se consumirá en mi memoria como los mismos cirios que mañana no serán más que cera derramada.  No sé su nombre, nunca lo sabré, y casi me importa poco... Pero miento, algo me dice que la chispa de esos ojos ajenos, y a la vez cómplices por un segundo, ha encendido por fin la mía.   Lástima que desde que me siento muerto, desde que murió Alicia, sólo los sentidos me quedan vivos, y que ante el primer rayo de sol, no soy más que esa cera esparcida.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">(*Pintura, James Ensor: <em>Las máscaras y la muerte</em>)*</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p><strong><u>Asombro</u></strong>. Por  <strong>Esthela Santiago</strong> ("<strong>Aletse")</strong></p>
<p align="justify">He perfilado mis dudas por el sendero del asombro, que no quede huella de certeza alguna, asidero para esperanzas vanas. He depositado mi cuerpo en las fauces de noches sin luces, pletóricas en sensaciones acuáticas. Clepsidra que va dejando escapar, inevitable e ingrávida, cada gota de su aliento. No ha quedado prenda alguna que cubra este rubor intraducible.</p>
<p align="justify">Cuando llegue la albura de tu arribo, entontes sí podré colgar al sol todas mis sombras.</p>
<p align="justify"><a href="http://alenar.wordpress.com/files/2007/11/la-mujer-de-la-estrella-alberto-sanchez.jpg" title="la-mujer-de-la-estrella-alberto-sanchez.jpg"><img src="http://alenar.wordpress.com/files/2007/11/la-mujer-de-la-estrella-alberto-sanchez.thumbnail.jpg" alt="la-mujer-de-la-estrella-alberto-sanchez.jpg" /></a> (Alberto Sánchez. <em>La mujer de la Estrella</em>)</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos creativos de Luis de Diego]]></title>
<link>http://alenar.wordpress.com/2007/10/27/textos-creativos-de-luis-de-diego/</link>
<pubDate>Fri, 26 Oct 2007 23:23:18 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenar</dc:creator>
<guid>http://alenar.wordpress.com/2007/10/27/textos-creativos-de-luis-de-diego/</guid>
<description><![CDATA[Un relato Romántico  por: Luís de Diego
Un zumbido, acompañado de una música conocida, aunque o]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong><u>Un relato Romántico</u></strong>  por: <strong>Luís de Diego</strong></p>
<p align="justify">Un zumbido, acompañado de una música conocida, aunque olvidada, interrumpió los pensamientos del hombre. Parsimoniosamente sacó el celular del bolsillo de su camisa y miró quién le llamaba.</p>
<p>Efectivamente, era ella  y oprimió el botón para recibir la llamada.</p>
<p>-Sí-contestó de forma seca.</p>
<p>-Hola-respondió una voz melosa y dulce al otro lado de las ondas.</p>
<p>-Hola-su voz seguía siendo cortante.</p>
<p>-¿Cómo estás?-preguntó la voz amorosa al otro lado.</p>
<p>-Bien-dijo él continuando el monólogo que parecía haberse adueñado de sus respuestas.</p>
<p>-¿Qué haces?-insistió ella.</p>
<p>-Lo que hace cualquier alcohólico social a estas horas-respondió con ironía.</p>
<p align="justify">Al otro lado se comenzó a oir un sonido que él conocía muy bien. El de un lloro sordo y tenue que quería pasar desapercibido. Solo que no aguantaba el lloro, era superior a él.</p>
<p>-¿Quieres dejar de llorar?-le reprendió él.</p>
<p>-Sabes que lloro con facilidad-le contestó ella-.</p>
<p>-Está bien, ¿qué querías?-trató de consolarla.</p>
<p>-Quiero verte-la voz parecía estar más calmada y menos tensa.</p>
<p>-¿Para qué?-inquirió él.</p>
<p>-Quiero que nos veamos y hablemos-dijo ella, ahora con más seguridad.</p>
<p align="justify">El se quedó en silencio durante un momento. Solo se oía su respiración acompasada, el ruido que hacían sus pulmones cargados de tabaco y un largo suspiro que salió de muy adentro.</p>
<p>-¿Sirve para algo?-preguntó finalmente.</p>
<p align="justify">-Necesito verte, estar contigo y sentirte cerca-le dijo ella, lanzándose a decir cosas largamente pensadas y muy escondidas en su interior-Me gustaría-afirmó finalmente.</p>
<p>Nuevamente silencio. Otra vez el mismo ruido de sus pulmones cargados, el negro y temido silencio, el sonido rancio de nada.</p>
<p>-Está bien-dijo por fin-Ven a verme.</p>
<p align="justify">-No-la voz de ella volvía a denotar miedo e inseguridad-En semana santa iré a Granada y me gustaría que te vinieras. Así no estaremos ni en tu territorio ni en el mío.</p>
<p>-Perdona-objetó él-Tu estarías jugando con ventaja-le recriminó.</p>
<p>-Eso es lo que hay-dijo ella cansándose ya de sus respuestas cortantes.</p>
<p align="justify">Había hecho un esfuerzo muy grande para superar sus miedos y llamarlo, para intentar recuperar algo que sabía perdido, lo conocía muy bien, pero vencer a su orgullo era ya una victoria. Tratar de volver a incendiar las ascuas de un fuego que sabía casi apagado, pero con la esperanza de hacerlo volver a resurgir de las brasas.</p>
<p>-Está bien. No sé si podré ir-le dijo por fin-Aun no sé como lo haremos con los niños mi ex y yo. Si puedo te llamo y voy.</p>
<p>-Vale-su voz se notaba ahora mas relajada. Había conseguido que al menos no le diera un no por respuesta. Era algo positivo.</p>
<p>-Bueno, pues, quedamos en eso-dijo finalmente él-Ahora te dejo, tengo cosas que hacer.</p>
<p>-Espero tu llamada-contestó ella.</p>
<p>-Hasta luego-se despidió él.</p>
<p>-Hasta luego.</p>
<p align="justify">Y cortó la comunicación. Lo que no supieron ninguno de los dos es que dos besos salieron en direcciones opuestas, cruzaron el cielo estrellado y se saludaron a mitad de camino, como lo hacen dos viejos conocidos que hace tiempo que no se ven, con alegría y nostalgia. Acabaron por depositarse en algún lugar desconocido para ellos, o tal vez demasiado conocido.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos creativos de Sagrario Hernández, Rolando Revagliatti.]]></title>
<link>http://alenar.wordpress.com/2007/10/12/textos-creativos-de-sagrario-hernandez-rolando-revagliatti/</link>
<pubDate>Fri, 12 Oct 2007 21:32:15 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenar</dc:creator>
<guid>http://alenar.wordpress.com/2007/10/12/textos-creativos-de-sagrario-hernandez-rolando-revagliatti/</guid>
<description><![CDATA[ Efecctu.   Por: Sagrario Hernández
Caminarás descalzo sobre cristales,
se desgarrará tu piel ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p> <strong><u>Efecctu.</u></strong>   Por: <strong>Sagrario Hernández</strong></p>
<p align="justify">Caminarás descalzo sobre cristales,</p>
<p align="justify">se desgarrará tu piel y tus tendones</p>
<p align="justify">quedarán al descubierto,</p>
<p align="justify">pero eso no te hará llorar.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Podrás mirar al sol de frente,</p>
<p align="justify">tocar sus flamas con tus manos,</p>
<p align="justify">ahogarte en todas las aguas,</p>
<p align="justify">pero eso no te dará la muerte, ni el dolor te dará.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Podrás ver más allá de los ojos,</p>
<p align="justify">mirarte en los espejos oscuros,</p>
<p align="justify">saborear los líquidos más amargos,</p>
<p align="justify">pero eso no alterará tu gesto.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Podrás sentirte solo en los desiertos,</p>
<p align="justify">más solo aún en las ciudades,</p>
<p align="justify">única cosa sin destino ni salida en un mundo irreal,</p>
<p align="justify">pero eso no llamará a la locura.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Podrás sentir que toda tu materia es devorada por los perros salvajes,</p>
<p align="justify">que no hay padre ni madre que acuda a tus gritos,</p>
<p align="justify">que no hay vestidos que cubran desnudeces para tu pobre cuerpo,</p>
<p align="justify">pero eso no vencerá tus ansias de hallar</p>
<p align="justify">una sola palabra que defina</p>
<p align="justify">aquello que tú eres</p>
<p align="justify">cuando te ha abandonado</p>
<p align="justify">la dignidad de ser</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p>lo</p>
<p>                   que</p>
<p>se                                es.</p>
<p align="justify">Ignorarte es haber nacido de la muerte del olvido</p>
<p align="justify">al dolor de la memoria.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p><strong><u>Cuento corto</u></strong>  por: <strong>Rolando Revagliatti</strong><u></u></p>
<p><u></u></p>
<p align="justify">En sus cuentos -me refiero a mi hija-, que son breves, hay misterio, suspenso. Y siempre mata a alguien. Acababa de leerme el último, y en ese, moría el protagonista. Le dije: ¿Por qué no hacés que siga vivo? Ella me explicó: No me salía, no sabía cómo continuar, me cansé y, además, ya estuve mucho rato. Le sugerí: Seguí escribiéndolo mañana. Dijo: No; porque es un cuento corto.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p><strong><u>Retazo</u></strong>  por<strong>: Rolando Revagliatti</strong> <u></u></p>
<p align="center">&#160;</p>
<p align="center">&#160;</p>
<p align="justify">Nació por vía de cesárea Cristina, único descendiente que tuvieron sus padres. El nombre lo improvisaron de apuro, por así decir; lo extrajeron de una criteriosa galera, tras evaluar la armonía fonética junto al apellido. Aguardaban a Juan Ramón Ernesto e irrumpió Cristina. El desencanto se fue desplegando corrosivo en sus ánimos.</p>
<p align="justify">La niña, alumna aplicada, fantasiosa y fácilmente ridiculizable, encorvaba la espalda, fruncía los labios cuando se concentraba, bizqueaba a veces y, adolescente ya, padecía ataques de picazón, o lloraba.</p>
<p align="justify">En procura de reducir fatigosa gimnasia (contar paradas de colectivos, o perros, o automóviles con tales o cuales características), ritos incoercibles (sentarse durante unos instantes en determinado sillón, antes de tomar la merienda), sueños repetitivos (su madre obstinándose en ofrecerle muestras de comprensión y cariño), concurrió a un curso de control mental que promocionaban por radio. En esas estaba, cuando ella y el licenciado que dictaba el curso se enamoraron. Sin tropiezos accedieron al altar; y ahora, él la embarazó y la tiene ilusionada con que por fin nacerá Juan Ramón Ernesto, una generación después. Retazo de vida.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos creativos de Iasone Cañada,  Vera Guastavino, Issa.M. Martínez.]]></title>
<link>http://alenar.wordpress.com/2007/09/28/textos-creativos-de-iasone-canada-vera-guastavino-issam-martinez/</link>
<pubDate>Fri, 28 Sep 2007 16:36:34 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenar</dc:creator>
<guid>http://alenar.wordpress.com/2007/09/28/textos-creativos-de-iasone-canada-vera-guastavino-issam-martinez/</guid>
<description><![CDATA[


  Paseo por mi ciudad.   Por  Iasone Cañada
Un día gris y lluvioso&#8230; la ciudad queda ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><span></span></p>
<p><span></span></p>
<p><span></span></p>
<p><span><font size="2">  <strong><u>Paseo por mi ciudad.</u></strong>   Por  <strong>Iasone Cañada</strong></font></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span><font size="2"></p>
<p align="justify">Un día gris y lluvioso... la ciudad queda envuelta en la bruma y huele a humedad. Pasear al borde de la ría, un día como hoy, tiene una belleza especial. Me estoy despidiendo de esta ciudad... mi casa durante estos largos años. Mi hogar.</p>
<p align="justify">Han sido años extraordinarios, de un vivir silencioso y solitario. Quizá ese silencio ha permitido la reflexión profunda que desencadena los cambios necesarios, la transformación anhelada por mi alma.</p>
<p align="justify">Imagino lo que está por suceder... ¡lo intento! Pero no hay nada ahí delante. Es como un salto al vacío, impetuoso y libre.</p>
<p align="justify">Esa libertad, ahora, la puedo sentir y al hacerlo todo me parece posible. El vértigo de la aventura, el murmullo de la vida cambiando de ritmo, de cadencia... poco a poco.</p>
<p align="justify">Es un arte estar viva... es un arte dotar a esa vida de sentido, es un arte amarla y extenderla... como un eco al que llegan los sonidos del mundo, infinito. Sonidos no siempre reconocibles... pero están los que nos tocan más de cerca...esos son los imprescindibles.</p>
<p align="justify">Siempre he tenido la sensación de que la manera en que cada cual diseña su vida corresponde a una línea dibujada por la que vamos pasando día a día... haciendo aparecer un dibujo que ansiamos perfeccionar y convertir en algo bello y hermoso. No siempre tenemos los colores adecuados, ni los lápices pero si el deseo de seguir, para conocer más de ése dibujo que va apareciendo, ver como se entremezcla con otros miles de dibujos, conformando el dibujo del mundo y del universo.... siempre inacabado, activo, transformándose.</p>
<p align="justify">Siento el privilegio de mis actos y mi arte. Privilegio que, como un don divino, me invita a diseñar el mejor dibujo del mundo, para el mundo. Los limites de mi destreza son los limites de unas manos que se ajustan a su saber. Torpes y entusiastas. En mis lápices y colores, caben otras manos y corazones que en muchos momentos acompañaran los pasos que dibujan línea a línea los contornos nuevos del dibujo.</p>
<p align="justify">Entonces me siento compartiendo la vida.  Exquisito regalo, el compartirla.</p>
<p align="justify">No puedo permitirme el desasosiego inquieto de mi alma, porque estoy situada en la parte del mundo donde tengo todos los colores y lápices con los que dibujar. No puedo permitírmelo por  demasiado tiempo. Solo lo justo, para recordar lo inmenso de la vida cuando se sabe una, viajando en ella.</p>
<p align="justify">Sigo haciendo las maletas... me cuesta elegir lo que va en ellas. Ordeno lo que dejo atrás. Recojo y limpio los rincones de estos años. Y... me quedo pensando en el color de este momento.</p>
<p align="justify">Es un azul magnifico. Cielo y mar. Trazo grueso. Al fondo un toque rojo-naranja... amaneceres y atardeceres perdidos en el horizonte.</p>
<p align="justify">Unos toques verdes. Son  todos los seres que andan por mi vida, por mi dibujo, seres amados y seres imposibles de amar.</p>
<p align="justify">Me voy ligera, una línea suave que se irá impregnado lentamente de la intensidad de los colores y pinceladas de los nuevos lápices para mi mano.</p>
<p align="justify">Sonríe mi corazón.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p><a href="http://alenar.wordpress.com/files/2007/09/bilbo-alenarte.jpg" title="bilbo-alenarte.jpg"><img src="http://alenar.wordpress.com/files/2007/09/bilbo-alenarte.thumbnail.jpg" alt="bilbo-alenarte.jpg" /></a></p>
<p><span><font size="2"><em>                   </em></font></span><span><font size="2"><span></span></font></span><span></span><span><font size="2">   </font></span></p>
<p><span></span></p>
<p><span></span></p>
<p><span></span><span><strong><u>El Desencuentro</u></strong>  . Por <strong>Vera Guastavino</strong></span></p>
<p><span></span><span>¿En qué jardín decidí dejarte?<br />
¿Bajo qué luna sin luz<br />
seguí camino?<br />
Ahora son otros ojos<br />
que miran</span><span> </span><span></span><span></span><span></span><span></p>
<p align="justify">No te reconozco</p>
<p align="justify">Ahora lo sé:<br />
Soy la que camina sin sombra.</p>
<p><a href="http://alenar.wordpress.com/files/2007/09/kandinsky1.jpg" title="kandinsky1.jpg"><img src="http://alenar.wordpress.com/files/2007/09/kandinsky1.thumbnail.jpg" alt="kandinsky1.jpg" /></a>( Kandinsky. <em>Estación otoñal en Oberau</em> )</p>
<p><strong><u>Lésbico Floral </u></strong>. Por <strong>Issa Martínez. </strong></p>
<p align="justify">Rosas, orquídeas negras, azules nomeolvides...</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Cóctel de pétalos suaves</p>
<p align="justify">enredados en la voz de los dedos,</p>
<p align="justify">prolongaciones de sexo y labios</p>
<p align="justify">que degluten mieles:</p>
<p align="justify">senos de agua acunados en la lengua,</p>
<p align="justify">carnes de gardenias</p>
<p align="justify">amancebadas donde la boca sufre deleites.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Mujer sobre mujer,</p>
<p align="justify">en dulces aguas sirenas y valquirias en la tierra:</p>
<p align="justify">leyenda de flores menstruadas</p>
<p align="justify">y amaneceres despuntados en el pubis</p>
<p align="justify">donde la caricia de la mejilla duerme,</p>
<p align="justify">manos húmedas del rocío</p>
<p align="justify">en el que el amor es espejo para saciar su sed.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Mujer añil, marea índigo,</p>
<p align="justify">anarquista de orgasmos con sabor a luna llena</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p><font size="2"><a href="http://alenar.wordpress.com/files/2007/09/concierto-de-aves-paul-de-vos.jpg" title="concierto-de-aves-paul-de-vos.jpg"><img src="http://alenar.wordpress.com/files/2007/09/concierto-de-aves-paul-de-vos.thumbnail.jpg" alt="concierto-de-aves-paul-de-vos.jpg" /></a> ( <em>Concierto de Aves</em>. Paul de Vos)</font></p>
<p></span></font></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Textos creativos de Araceli García López, Hugo González Gámez]]></title>
<link>http://alenar.wordpress.com/2007/09/08/textos-creativos-de-araceli-garcia-lopez-hugo-gonzalez-gamez/</link>
<pubDate>Sat, 08 Sep 2007 00:48:42 +0000</pubDate>
<dc:creator>alenar</dc:creator>
<guid>http://alenar.wordpress.com/2007/09/08/textos-creativos-de-araceli-garcia-lopez-hugo-gonzalez-gamez/</guid>
<description><![CDATA[ Palabras inútiles. Por Araceli García López.
Oculto en el límite del enmarañado bosque donde ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p> <strong><u>Palabras inútiles</u></strong>. Por <strong>Araceli García López.</strong></p>
<p align="justify">Oculto en el límite del enmarañado bosque donde no hay caminos ni guías, el lobo espera a la serpiente y ya no sé cual de los dos me asusta más.</p>
<p>Riñen mis miedos, me dominan, creciendo en racimos que no maduran hasta caer, permanecen verdes, tiesos, mamando recelos y sospechas.<br />
Sobre la piedra umbría afilo estrategias y preguntas; avanzo y retrocedo hasta acurrucarme dócil en la caverna donde habitan los imposibles.</p>
<p>Mientras, coso el viento cálido del verano que se extingue a mi vestido de palabras inútiles, mojadas por el duelo y los vestigios de mi antaño sosegado existir, hoy casi agonizante.</p>
<p>Las cuento a media voz, pero sólo la última me abraza.</p>
<p>Tres:</p>
<p>Agonía<br />
Albor<br />
Supervivencia</p>
<p>Dos:<br />
Vuelo<br />
Huída</p>
<p>Una:</p>
<p>CANSANCIO.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p><strong><u>El Indio</u>. </strong><strong> </strong>Por: <strong>Hugo González-Gámez</strong></p>
<p align="justify">Siempre había yo tenido la inclinación de verlo, porque en realidad era hermosamente raro, sin embargo, nunca podía hacerlo por mucho tiempo porque él inmediatamente sentía mi mirada posada sobre los rasgos menos comunes de su rostro.  </p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">De repente y sin avisar, cuando menos hubiésemos esperado que ocurriera, se le ocurrió morirse.  Estábamos todos en el automóvil del Andresito y nos dimos cuenta porque al pasar por un tramo irregular de camino, su cabeza se fue balanceando a la altura de sus hombros con un rítmico y enfermizo golpeteo que acabó por romperle los huesos del pescuezo.  Párate, le dije al Andresito, que ya se nos murió el indio.  Lo más extraño de todo era que el indio era el único que no había sido golpeado o baleado de los cuatro.  De hecho él había sido quien había estado parloteando sin cesar para que no nos fuéramos a dormir pues, según sus creencias de la tribu, es sabido que los heridos que se adormilan tienden involuntariamente sus manos para que la muerte les llegue más pronto.  Así, después de tanto platicar sobre lo que nos había pasado ese día y de cómo pronto volveríamos para romperles sus piernas a los que nos habían emboscado, un silencio de carretera nos envolvió hasta que al indio se le vino la idea de entregar el alma.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Fue hasta entonces que nuestra determinación se derrumbó.  El Marinito, que venía echado en el asiento del copiloto herido de dos balas en la ingle, comenzó a soltar todos los gritos de dolor que se había venido aguantando desde hacía más de dos horas de carretera.  El Andresito se atacó de renqueos al volante, como si el sueño y todas las botellas de mezcal que se había tomado en la semana al fin le estuvieran arrebatando la visión.  Y yo, que había sido el más intranquilo de todos -volteando insistentemente hacia atrás para asegurarme de que nadie nos siguiese-, de pronto me encontré en un estado de plácida resignación y me quedé observando al indio como estupefacto admirador de la belleza de las especies paradójicas de la Tierra. </p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Se le veía rojo, con su mentón toscamente aparatoso y sus pómulos encumbrados hasta los párpados, todo seco y cuarteado de su piel, pero en aparente paz una vez que me las ingenié para ajustarle la cabeza al asiento con el cinturón de seguridad.  Su largo y negro cabello reflejaba la luz del desierto y sus abiertos ojos me fragmentaban el alma en esferas de humedad cactácea.  Así, a sabiendas de que el Andresito no detendría el auto hasta que llegáramos a nuestro destino aunque fuera lo último que hiciéramos en nuestras vidas, desahogadamente y sin reservas me dediqué a contemplar al indio por la eternidad completa de nuestro último viaje en franca huída.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
]]></content:encoded>
</item>

</channel>
</rss>
