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	<title>cuento-contigo &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/cuento-contigo/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "cuento-contigo"</description>
	<pubDate>Mon, 08 Sep 2008 12:57:59 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA[El día del padre]]></title>
<link>http://illyakin.wordpress.com/?p=159</link>
<pubDate>Sat, 22 Mar 2008 23:59:03 +0000</pubDate>
<dc:creator>illyakin</dc:creator>
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<description><![CDATA[Querido Papá:
Te escribo esta carta aunque te voy a ver mañana mismo, porque tengo muchas ganas de]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Querido Papá:</p>
<p>Te escribo esta carta aunque te voy a ver mañana mismo, porque tengo muchas ganas de decirte muchas cosas que no me atrevo a decirte en voz alta. Y se me ha ocurrido que quizá escribiendo lo que siento me atreva a darte este trozo de papel.</p>
<p>Sé que quieres que te quiera, y que estás enfadado siempre desde que ya no vives en casa. Yo sólo quiero que sepas que yo intento quererte, pero me dices cosas que hacen que no me resulte fácil. Para quererte mucho tendría que olvidar cada vez que me prohíbes llorar cuando paso mis vacaciones contigo porque eso es que echo de menos a mamá, y entonces me dices que si no me has pegado ni me he hecho daño entonces no tengo motivos para llorar; o cada vez que no me permites llamar a mamá para tranquilizarme porque es cierto que la echo de menos. Yo creo que es normal echar de menos a mi mamá, mucho más porque es con quien vivo. No comprendo por qué te enfadas tanto cuando me ves triste o quiero hablar con ella, no entiendo por qué me dices que si la echo de menos es porque te quiero menos a ti. No entiendo por qué no te pones en mi lugar en vez de regañarme con ese rollo con el que empiezas a machacarme desde que nos encontramos hasta que vuelvo con mamá. No comprendes que vivo con muchos nervios desde que me entero de que tengo que irme contigo a pasar mis vacaciones porque sé que tengo que estar todo el tiempo controlando todo cuanto digo, todo cuanto hago y todo cuanto pienso. Porque no te basta con eso, que además me acusas de haber querido decir lo que no he dicho. Me paso todo el tiempo muy nerviosa esperando que cualquier cosa que diga provoque que te enfades y me digas cosas que no quiero oír. Y al final todo eso me hace llorar porque me hace echar de menos la tranquilidad y las caricias de mi mamá, pero me tengo que esperar hasta que se hace de noche y tú te has dormido para que no me oigas.</p>
<p>Te enfadas porque crees que quiero más a mamá y quisieras que te quisiera más a ti. Pero no comprendes que me tratas de una forma que consigues todo lo contrario. Quieres que te quiera pero no sabes quererme. A veces creo que me he acostumbrado a dejar de oírte cuando empiezas con tus reproches, pero el caso es que me duelen siempre. Mamá te echó de casa porque ella tuvo valor para decirte que dejaras de tratarla igual que ahora haces conmigo. Yo no puedo echarte porque me obligan a estar contigo sin preguntarme con quién quiero estar.</p>
<p>En estos días pasaremos juntos el Día del Padre y quiero hacerte un regalo. No sé si regalarte esta carta o mejor te doy sólo la tarjeta con cartulinas de colores que hemos hecho en el colegio, como cada año.  No creo que me atreva a dártela, porque me da mucho miedo que pienses cosas que no son ciertas y te enfades conmigo. A lo mejor sería buena idea dártela al final, cuando mamá me recoja y me despida de ti con un beso. O quizá mejor sería si la rompiera ahora mismo, en cuanto acabe de escribirla. No sé qué hacer.</p>
<p>Por si acaso te la doy y la lees, quiero que sepas que te quiero, te quiero mucho. Tanto como te temo.</p>
<p>Feliz Día del Padre.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Eau d'orage]]></title>
<link>http://illyakin.wordpress.com/2008/01/03/eau-dorage/</link>
<pubDate>Thu, 03 Jan 2008 19:18:41 +0000</pubDate>
<dc:creator>illyakin</dc:creator>
<guid>http://illyakin.wordpress.com/2008/01/03/eau-dorage/</guid>
<description><![CDATA[


&nbsp;
-¿La lluvia me verá al revés?
-Yo sí que me siento al revés.
-No consigo ver más all]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://illyakin.wordpress.com/files/2008/01/gotitas.jpg" title="Gotas"></p>
<div style="text-align:center;"><img src="http://illyakin.wordpress.com/files/2008/01/gotitas.jpg" alt="Gotas" /></div>
<p></a></p>
<p align="left">&#160;</p>
<p align="left">-¿La lluvia me verá al revés?</p>
<p align="left">-Yo sí que me siento al revés.</p>
<p align="left">-No consigo ver más allá de mi nariz.</p>
<p align="left">-Bizco estás muy interesante.</p>
<p align="center">&#160;</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Confirmaciones]]></title>
<link>http://illyakin.wordpress.com/2007/12/03/confirmaciones/</link>
<pubDate>Mon, 03 Dec 2007 18:54:29 +0000</pubDate>
<dc:creator>illyakin</dc:creator>
<guid>http://illyakin.wordpress.com/2007/12/03/confirmaciones/</guid>
<description><![CDATA[- Tú y yo tenemos una amistad sincera.
Al oirle, dos lagrimones se le escaparon conducto lagrimal a]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>- Tú y yo tenemos una amistad sincera.</p>
<p>Al oirle, dos lagrimones se le escaparon conducto lagrimal adentro, rodando por la cara interna de sus mejillas hasta su boca. Degustó su sabor salado mientras le miraba con cara de completo acuerdo.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://illyakin.wordpress.com/files/2007/12/confirmaciones-1.jpg" title="Confirma"><img src="http://illyakin.wordpress.com/files/2007/12/confirmaciones-1.jpg" alt="Confirma" /></a><a href="http://illyakin.wordpress.com/files/2007/12/confirmaciones.jpg" title="Confirmaciones"> </a></p>
<p>Era algo que ya sabía.</p>
<p>Simplemente, no hubiera querido oírselo decir.<a href="http://illyakin.wordpress.com/files/2007/12/confirmaciones.jpg" title="Confirmaciones"></a></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Ocurrió en la escalera]]></title>
<link>http://illyakin.wordpress.com/2007/11/18/ocurrio-en-la-escalera/</link>
<pubDate>Sun, 18 Nov 2007 17:01:22 +0000</pubDate>
<dc:creator>illyakin</dc:creator>
<guid>http://illyakin.wordpress.com/2007/11/18/ocurrio-en-la-escalera/</guid>
<description><![CDATA[Aquel primer día no entendió muchas cosas. Al igual que algunas películas necesitan más de un vi]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Aquel primer día no entendió muchas cosas. Al igual que algunas películas necesitan más de un visionado y más de dos para pillarle todos los dobleces al argumento, el nítido revivir de los recuerdos arrojaba luz nueva según el momento en que lo hiciera.</p>
<p>Aquel primer día no entendió, por ejemplo, por qué sus padres insistían una y otra vez en preguntarle si le había tocado <em>ahí,</em> si le dolía, si la llevaban al médico, a lo cual se negó rotundamente, bastante había tenido ya en aquella, por otra parte, apacible tarde de viernes. Le gustó que sus hermanos, mucho mayores que ella, hubieran salido como alma que lleva el diablo detrás de un fantasma, el cual sí que había tenido que salir huyendo, casi volando, escaleras abajo, tras retumbar fieramente en aquel entorno el grito más desgarrador que una garganta aún sin madurar podía emitir.</p>
<p>Aquel primer día sólo sacó en claro que nunca jamás volvería a preguntar a un desconocido si éste conocía a su hermano, porque claro, ella misma le había dado la pista para que él supiera que tenía hermano, con cuya información no tuvo más que contestar con un escueto <em>"sí"</em> para tranquilizarla. También comprendía perfectamente que preguntarle <em>"¿Eres de la tuna también?"</em> era una forma igualmente fácil de darle más información y seguir tranquilizándola con sus respuestas afirmativas. Demasiado pronto en la vida había comprendido, sin que nadie se lo explicara, que nunca hay que contar tu vida en las preguntas que formules. Mucho menos a desconocidos. Mucho menos a hombres desconocidos.</p>
<p>Al cabo de otros seis años, más o menos, reunidos un grupillo de amigos, no recuerda muy bien qué comentario hizo alguno de ellos que, de pronto, una sábana protectora de incomprensión cayó por fin hecha jirones provocados por toneladas de silencioso polvo acumulado. <em>"Andá</em> -dijo, hablando lenta y asombrada-<em>, entonces, lo que me pasó aquella vez fue que ese tío intentó violarme".</em> Lo dijo mirando a los ojos a la chica mayor del grupo, la hija de la casa en la que estaban, que se había unido en aquella ocasión a los pequeños amigos de sus hermanos para ejercer de adolescente veterana. La calló, la muchacha no supo qué decir durante aproximadamente cinco segundos, tras los cuales, carraspeando casi, contestó quitando importancia al asunto <em>"no, mujer, seguro que no era eso".</em> Pero ya nada las convencería, a una y a otra, de que no había sido <em>eso</em>. La muchacha le comentaría luego a su madre, absolutamente vencida por el aplomo de la niña preadolescente, con qué serenidad había asimilado un hecho tan traumático, con qué entereza había asumido que, demasiado pronto, fue víctima de las peores bajezas de que son capaces las personas.</p>
<p>Aquél primer día cambiaron muchas cosas. Pero no tantas como cabía esperar. Ante la falta de miedo que hubiera sido esperable tras un acontecimiento tal, ante la insistencia de la niña por seguir yendo y viniendo sola del cercano colegio, habiendo tomado conciencia de que nunca más entraría en el portal si un hombre conocido o desconocido entraba antes o después que ella, todo transcurrió de forma que parecía que allí no había ocurrido nada, al menos para ella, porque su padre la siguió en la distancia en su recorrido durante mucho tiempo. Si no fuera por un comentario apuntado por ella misma a una conversación adulta entre su madre y su tía, de la que era oyente distraída <em>-"Tita, yo sí que me acuerdo de aquello, no podré olvidarlo en la vida"</em>-, nunca estas mujeres hubieran asegurado que la trágica experiencia no había caído en el olvido infantil.</p>
<p>Afortunadamente, el grito llegó justo a tiempo, justo cuando el pudor de verse sin falda y sin bragas pudo más que la amenaza del bofetón prometido si gritaba. Decidió en décimas de segundo que prefería el bofetón a la desnudez. Decidió en décimas de segundo que prefería provocar un ataque mayor que seguir sufriendo una situación no deseada. Decidió en décimas de segundo que quería la presencia inmediata de sus padres, que aquella puerta situada a tres metros de infranqueable distancia se abriera de par en par y saliera por ella la familiar paz capaz de detener aquella angustia intolerable.</p>
<p>Aquel primer día también aprendió a no obedecer cuando estimara que no se estaba haciendo justicia con ella o con cualquier otro. Todavía sin traumas, treinta años después, tiene bien claro que defenderá y atacará con uñas y dientes, con furia desmedida, al que la ataque a ella o a su sangre, sin entrar a valorar las consecuencias negativas que puedan tener lugar tanto para ella como para su atacante. Todavía sin traumas, treinta años después, sabe que, llegado el indeseable caso, tomará justa venganza contra aquél que se reencarne en su violador.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Desconexión]]></title>
<link>http://illyakin.wordpress.com/2007/07/12/desconexion/</link>
<pubDate>Thu, 12 Jul 2007 06:25:44 +0000</pubDate>
<dc:creator>illyakin</dc:creator>
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<description><![CDATA[Los modelos nuevos a partir de la octava generación venían de fábrica con un botón de utilidad s]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Los modelos nuevos a partir de la octava generación venían de fábrica con un botón de utilidad subjetiva.</p>
<p>Había gente que pasaba por toda su existencia con el dedo puesto encima, pero que nunca se habían atrevido a pulsarlo, y así morían, con el dedo deformado en un ángulo imposible, siempre presto a apretar. Esta gente pasaba por la vida siempre en estado de angustia, porque no sabían qué deseaban. La solución a todos sus problemas que les habría proporcionado el reseteo les asustaba más que la vida que llevaban. Lo cual les hacía plantearse si tan mala era en realidad. ¿Y si la próxima es peor?</p>
<p>Otros se olvidaban de la existencia del botón desde el mismo momento de nacer, porque estaban tan convencidos de que la vida es la que es, y también lo que se hace con ella, que asumían que eran capaces de cambiar lo que no les gustaba sin llegar a perder la experiencia vivida para conseguirlo.</p>
<p>No se conocían datos sobre la reincidencia. Mejor dicho, no se podían aplicar datos científicos sobre el índice de reincidencia, dado que, con cada reseteo, la conciencia quedaba absolutamente borrada, lo cual equivalía a decir que el individuo ya nunca más podía llegar a ser el mismo, nada en su carácter tendía a la repetición. Era, en todos los sentidos, nacer adulto y con el mapa en blanco. Así que nada podía hacer prever si, en su nueva faceta, volvería a pulsar el botón o no.</p>
<p>Él lo apretó.</p>
<p>Lo apretó porque la única vez que fue feliz en su vida fue a costa de la felicidad de otros. Cuando decidió no hipotecar la felicidad de nadie a su costa, ya no fue feliz. Y pensó que eso no era justo. Necesitaba dejar de pensar en ello, dejar de vivir en continuos altibajos.</p>
<p>Ella no lo apretó.</p>
<p>Se quedó con sus recuerdos, con su amor, con su tristeza, aprendiendo a vivir de nuevo, aceptando que no podía olvidar ni desprogramarse. Decidió que seguir amando era más balsámico que luchar contra uno mismo. El amor es universal, la capacidad para amar no tiene límites. Amamos la vida, el sol, la familia, los hijos, los amigos, incluso el trabajo, ¿por qué no al amor prohibido? Incluso y a pesar de que él sí apretara el botón.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[De muchos colores, formas y texturas]]></title>
<link>http://illyakin.wordpress.com/2007/07/06/de-muchos-colores-formas-y-texturas/</link>
<pubDate>Fri, 06 Jul 2007 18:40:15 +0000</pubDate>
<dc:creator>illyakin</dc:creator>
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<description><![CDATA[Un crecimiento lento pero contínuo, imparable e irremisible. Avanza serpenteando durante más de o]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><em>Un crecimiento lento pero contínuo, imparable e irremisible. Avanza serpenteando durante más de ocho metros, formándose hasta conseguir su forma final al llegar a la meta. Retrasándolo, el final se hace más doloroso. Su olor es hediondo, el monstruo se hace más grande y vientos en descomposición arrasan a su paso la conciencia, sumiendo en una atmósfera de tinieblas a quien esté alrededor, aunque el sol esté brillando con fuerza. ¿Cómo convences a alguien que es mejor no retrasar ese final? Lo sabes por experiencia propia, muy propia, lo has sufrido en tus carnes, es mejor atajar el problema cuando aún es posible agarrarle la cabeza, que asoma indecisa y que se vuelve a esconder ante el espasmo involuntario del miedo, miedo a sufrir. Retrasarlo es una agonía, porque el final siempre es el mismo, pero así será más doloroso y sangrante.</em></p>
<p><em>........</em></p>
<p>Pues eso, chicos, necesito consejo. A mi niño le he quitado el pañal hace algo más de una semana, lo lleva aceptablemente bien, salvo que antes hacía caquita cada día puntualmente (de pie) y ahora, no sé muy bien por qué, cada vez que la tortugilla asoma la cabeza, él hace todo lo posible para que no salga, así que se está estriñiendo al hacer cada dos día. Zumos le estoy dando, fruta (macedonia) quiere regular, supositorios aún no quiero recurrir a ellos para no malacostumbrar a sus pequeños intestinos. Más bien me gustaría algún consejo tipo "qué historia le contásteis al vuestro para que le perdiera el miedo a hacer caca en el váter". (((Nanny, échame una manita con un cuento..., que lo de que así le damos de comer a los peces no se lo traga))).</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El pijo pródigo]]></title>
<link>http://illyakin.wordpress.com/2007/06/03/el-pijo-prodigo/</link>
<pubDate>Sun, 03 Jun 2007 19:12:16 +0000</pubDate>
<dc:creator>illyakin</dc:creator>
<guid>http://illyakin.wordpress.com/2007/06/03/el-pijo-prodigo/</guid>
<description><![CDATA[¿Alguien ha oído alguna vez hablar de las parábolas?
a) Aparatos para recibir la señal del Digit]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>¿Alguien ha oído alguna vez hablar de las parábolas?</p>
<p>a) Aparatos para recibir la señal del Digitalplús.<br />
b) El arco que dibuja en el aire la pelota cuando la lanzas.<br />
c) Forma de narrar una historia, generalmente ficticia, para explicar una enseñanza.</p>
<p>Lo planteo porque, cuando se leen blogs, se debería partir de la base de que aquí la gente es (y lo consiguen, con más o menos fortuna, ahí estamos y ahí nos encontramos) escritora (porque aquí todos escribimos, ¿no?), y las licencias literarias están para algo... por favor, no nos creamos todo lo que se lee por ahí al pie de la letra. Es que leo algunos posts que me dejan reflexionando sobre algún <em>"quid de la cuestión"</em>, y entiendo que quien lo escribe ha usado sus medios literarios, es decir, su experiencia, su imaginación, su inventiva, su capacidad reflexiva... pero ni me creo ni me dejo de creer (es más, es que ni me lo planteo) que lo que cuenta le haya ocurrido tal cual. Luego entro a leer los comentarios... y  veo que el autor recibe algunas acusaciones del tipo <em>"eso no te ha pasado, no te lo crees ni tú".</em> Y me quedo un poco a cuadros... Precisamente porque creo que <u><em>ése</em></u> no es <em>"el quid de la cuestión"</em>. Así la gente se pierde la enseñanza o la reflexión que el autor tenía la intención de transmitir cuando creó ese artículo.</p>
<p>¿No?</p>
<p>____________________________________________________________________</p>
<p>NOTA: Insertar aquí una carita con el labio inferior absolutamente sacao fuera de la boca.</p>
<p>____________________________________________________________________</p>
<p>Por cierto... ¿conocen la parábola del Pijo Pródigo?</p>
<p><font color="#ffcc99">Un hombre de clase media-alta vivía con sus dos hijos. Ambos habían pasado ya la etapa adolescente y estaban ya bien polluícos. Uno de ellos siempre estaba chinchando al otro a espaldas del padre. Le decía cosas tales como <em>"a que no tienes huevos de irte de casa", "a que no eres capaz de decirle al viejo que te dé pelas para irte por ahí",</em> y cosas por el estilo (simplemente porque quería que se largara y le dejara para su único usufructo la play, el pc y el dormitorio). El otro, hasta los mismísimos de que su hermano estuviera siempre dándole por donde nunca brilla el sol, un día habló con el padre y le dijo:</font></p>
<p><font color="#ffcc99">- Papá, me voy de casa. Me he matriculado en Aeronáutica y voy a compartir piso con ocho compañeros más, además voy a trabajar a tiempo parcial en un Macdonals para que no tengas que preocuparte de mi manutención. Ya sé que tu economía te permite darme estos estudios, pero permíteme demostrarte y demostrarme a mí mismo que soy capaz de sobrevivir en el caótico mundo actual y salir a flote. Si fracaso, volveré humilde a pedirte cobijo. Si triunfo, volveré para mostrarte que has hecho de mí un hombre capaz. </font></p>
<p><font color="#ffcc99">El padre, visiblemente emocionado, le puso la mano sobre el hombro y asintió.</font></p>
<p><font color="#ffcc99">Durante la ausencia de su hermano, el que se quedó en casa se dedicó a jugar todo el puñetero día a la play, a perder el tiempo en el campus jugando al mus y a los dardos, suspendió todo lo suspendible y encima se liquidó todo el presupuesto anual que el padre le dejó para que se autoadministrara en el primer cuatrimestre, así que, hasta el verano, se convirtió en uno de esos morrones que te van gorroneando el tabaco, el café y el ron de los botellones.</font></p>
<p><font color="#ffcc99">Cuando acabó el curso, volvió el hijo que había aprobado todo sobresalientes y dos matrículas (era un fiera el tío) y puso sobre la mano del padre un sobre abultado. Contenía:</font></p>
<p><font color="#ffcc99">- 15.000 euros provenientes de los beneficios en la compraventa de acciones del Banco Popular en el que invirtió para sacar para los intereses del préstamo estudiantil que había solicitado.</font></p>
<p><font color="#ffcc99">- La foto de la chica más guapa (a sus ojos) y más inteligentes (a los ojos de sus profesores) con la que salía, para ir haciéndole el cuerpo de que tenía pre-nuera.</font></p>
<p><font color="#ffcc99">- El formulario de ingreso en la Armada convenientemente rellenado a nombre de su hermano. Al menos lo tendrían tres meses haciendo instrucción.</font></p>
<p><font color="#ffcc99">El padre se secó dos lágrimas que aún no habían rodado por sus mejillas, miró a su hijo con orgullo y le dijo riéndose:</font></p>
<p><font color="#ffcc99">- El pródigo de tu hermano se va a alegrar mucho de verte.</font></p>
<p><em>Dedicado a todos los que, como yo, después de que les leyeran algunos pasajes bíblicos en el Catecismo, tuvieron que estudiar Derecho Civil para enterarse de que la prodigalidad no era "volver a casa por Navidad".</em></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Un rato a solas]]></title>
<link>http://illyakin.wordpress.com/2007/05/29/23/</link>
<pubDate>Tue, 29 May 2007 10:57:22 +0000</pubDate>
<dc:creator>illyakin</dc:creator>
<guid>http://illyakin.wordpress.com/2007/05/29/23/</guid>
<description><![CDATA[Desembarcó en la ciudad desconocida cargando con una pequeña mochila que contenía justo lo necesa]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/dibujo1.jpg" title="La señora, el gato y las palomas"></a><a href="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/dibujo2.jpg" title="dibujo2.jpg"></a>Desembarcó en la ciudad desconocida cargando con una pequeña mochila que contenía justo lo necesario para pasar unas pocas horas. Una botella de agua era probablemente lo único que no había echado, y lo único que el día parecía decirle que justo era lo que más iba a necesitar. No tendría problema, tiendas de turistas y heladerías habían a porrillo en aquella fortaleza, y le habían informado que allí aceptaban los euros con alegría comercial.</p>
<p>En la primera heladería que entró para abastecerse no pudo por menos de admirar la vitrina tras la que se ofrecían cromáticamente armoniosos los diferentes sabores. Tuvo que esperar a que la atendieran, y los turistas precedentes eran generosamente servidos con aquellos cucuruchos. Fue demasiado para su débil determinación. Cuando le llegó el turno, además del agua, pidió uno de aquellos manjares helados. Recordaba lo absolutamente deliciosos que estaban los de melón en Italia, y optó por comprobar si aquella ciudad le brindaba con un gusto semejante. Pagó y salió a la calle, lamiendo el placer que llenaba de frescor su boca. Si le daba tiempo, a la vuelta compraría de otro sabor, definitivamente ningún helado de melón le podía hacer sombra al italiano.</p>
<p>Comenzó a deambular por aquí y por allá, llenándose los ojos con las mercancías de los escaparates de aquella calle, todas las tiendas arquitectónicamente iguales, puerta y ventanal enmarcadas en un arco de piedra natural, como todas las edificaciones que alcanzaba la vista. Le decepcionó un poco la profusión de miles de objetos sin valor, guías turísticas, camisetas y chorradas por el estilo. Así que, cuando una tienda parecía distinguirse de las demás, entraba a curiosear.</p>
<p>Era un auténtico placer desembarazarse del tiempo y de la compañía. Sentía que era su cuerpo el que iba indicando a las piernas a dónde dirigirse. Los ojos veían algo y el cerebro decidía en décimas de segundo encaminar sus pasos hacia esa dirección, y ella se dejaba llevar por esos impulsos, libre de complicadas tribulaciones, libre de acoplamientos con las decisiones de otro cerebro, aprovechando así los instantes al máximo, sin tiempos muertos. Anduvo por los sitios típicos, entró en algunos portales indicados en la guía turística, y al cabo de tener que estar esquivando cuerpos sudorosos enfundados en bermudas, camisetas, zapatillas deportivas, gorras, gafas de sol y cámaras de fotos, se hartó.</p>
<p>Salió de la farmacia más antigua de Europa (ya conocía al menos dos que se disputaban ese título), miró a su alrededor y se decidió por una estrecha calle perpendicular al abarrotamiento general. El fresco corría por la sombra de los edificios tan cercanos unos frente a otros. Se topó con un gato que desdeñosamente dejó que lo acariciara. Miraba con curiosidad las ventanas de aquellas casas habitadas por lugareños, los tendederos disponiendo ropa que se secaba ondeando en la brisa. De una de aquellas ventanas asomaba una mujer regordeta y con moño, los codos apoyados en el alféizar, que charlaba animosamente con la vecina de enfrente. Un gato romano descansaba perezoso recostado junto a ella, mirando las cuerdas del tendedero como quien ve la tele, el programa que emitía aquel canal era un documental sobre las palomas. Éstas se paseaban por los cordeles a medio metro del hocico del felino con total tranquilidad. Una de dos, o se respetaban mucho mutuamente, o contaban con que el cazador no sería tan tonto como para intentar atraparlas a más de nueve metros de altura. Al minino no se le veía preocupado. La cámara de fotos se deslizó en su mano y, con mucho disimulo, captó un par de instantáneas de la escena.</p>
<p><a href="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/dibujo1.jpg" title="La señora, el gato y las palomas"></a><a href="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/dibujo1.jpg" title="La señora, el gato y las palomas"></a><a href="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/dibujo1.jpg" title="La señora, el gato y las palomas"></a><a href="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/dibujo1.jpg" title="La señora, el gato y las palomas"></a><a href="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/dibujo1.jpg" title="La señora, el gato y las palomas"></a><a href="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/dibujo1.jpg" title="La señora, el gato y las palomas"></a><a href="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/dibujo1.jpg" title="La señora, el gato y las palomas"></a><a href="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/dibujo1.jpg" title="La señora, el gato y las palomas"></p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/dibujo1.jpg" alt="La señora, el gato y las palomas" /></p>
<p><font color="#808080">Conforme iba subiendo la cuesta se iba alejando del bullicio. Una gran escalinata se empinaba en aquella montaña, y sin dudar la tomó. Sólo unos pocos turistas habían llegado hasta aquella altura. Una calle más adelante prometía perderla definitivamente, y no lo dudó. Sus pasos pronto la llevaron por calles estrechas y soleadas, sólo se cruzaba con alguien esporádicamente mientras seguía ascendiendo. Al cabo de un rato se dio cuenta de que había llegado a la pared de la muralla de la fortificación, ahora paseaba paralela al mar, el cual podía atisbar por los torreones de defensa de la ciudad. Siguió subiendo. Hacía un calor insoportable, el cuerpo lo tenía absolutamente empapado, pero no sentía cansancio alguno, podría haber seguido andando todo el día en aquellas circunstancias. Pero algo la hizo parar. La calle seguía estrechándose allá adelante. Eran casas particulares. Un habitante de aquellos domicilios salió a la calle. Era joven y, según podía distinguir desde los quince metros que los separaban, estaba bastante bien el muchacho. La miró, se sonrió y le espetó:</font></p>
<p><font color="#808080"><em>- It's very hot, isn't it?</em></font></p>
<p><font color="#808080">Y ella, que no tenía que preocuparse de que se le subieran los colores porque con el calor los tenía ya todos fuera, le respondió:</font></p>
<p><em><font color="#808080">- Too hot, certainly.</font></em></p>
<p><font color="#808080">Pero ya no se atrevió a cruzarse con él, que no se movía de donde estaba. Así que tomó por una calle lateral, al tiempo que una parte de su cerebro le reprochaba: <em>"Vaya, sí que has olvidado pronto que era yo quien mandaba hoy".</em></font></p>
<p><a href="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/dibujo2.jpg" title="dibujo2.jpg"><font color="#808080"><img align="right" src="http://illyakin.wordpress.com/files/2007/05/dibujo2.thumbnail.jpg" hspace="6" alt="Callejuelas" /></font></a><font color="#808080">Tras fotografiar tres gatos más que tomaban el fresco en los callejones, volvió sobre sus pasos. Era hora de ir enfilando el camino de regreso. Al doblar la esquina de antes, miró buscando al muchacho. Ya no estaba. Lástima.</font></p>
<p></a><font color="#808080">De pronto encontró una abertura en la piedra, una puerta esculpida por la que había que agacharse un poco para pasar. La franqueó y la vista se le llenó de luz y de mar. Se encontró asomada a más de treinta metros de altura. La superficie del agua brillaba al sol, un islote cercano se alzaba majestuoso en mitad de la postal. Allá abajo se escuchaban gritos animados. Al parecer, la ausencia de playas no impedía a los habitantes darse un buen chapuzón entre las rocas. Hizo un intento para plasmar tanta belleza en su cámara, consciente de que no había objetivo que pudiera atrapar aquella sensación de inmensidad.</font></p>
<p><font color="#808080">La última visión que tuvo del emplazamiento fue desde el barco. La navegación ofrecía una vista privilegiada de las rocas y la muralla. Los bañistas no se cansaban de saludar. La caída de la tarde coloreaba el aire de tonos anaranjados. Abrazada a su marido y a su hijo en la terraza del camarote, el cuerpo refrescado por la ducha, los pies doloridos por la caminata, se sintió agradablemente cansada.</font></p>
<p><font color="#808080">- ¿Te lo has pasado bien? -le preguntó él.</font></p>
<p><font color="#808080">- Mucho. Pero la próxima excursión a ver si la podemos hacer juntos.</font></p>
<p><font color="#808080">- ¿Y quién se queda con el peque? Aún no se ha recuperado de la fiebre.</font></p>
<p><font color="#808080">Ella miró al niño. Se había quedado muy delgadito después de tres días vomitando.</font></p>
<p><font color="#808080">- El año que viene veraneamos en casita, ¿de acuerdo? -le contestó ella.</font></p>
<p><font color="#808080">El sol se puso, grabando en la memoria las sensaciones de aquel día. Eran especialmente preciosas precisamente porque eran efímeras, porque ella no estaba destinada a vivir así el resto de los días. Escapar de la rutina estaba bien por unas horas, pero no como forma de vida. Sonrió para sí misma, agradecida de tener un sitio donde volver, y se abrazó a sus hombres mientras el barco se sumergía en la noche.</font></p>
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<title><![CDATA[Ocho segundos]]></title>
<link>http://illyakin.wordpress.com/2007/05/26/ocho-segundos/</link>
<pubDate>Sat, 26 May 2007 21:53:44 +0000</pubDate>
<dc:creator>illyakin</dc:creator>
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<description><![CDATA[La puerta del ascensor se cerró detrás de ellos. Pulsó el uno y las puertas mecánicas sellaron e]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/ojo-ascensor.jpg" title="en el ascensor"><img src="http://illyakin.files.wordpress.com/2007/05/ojo-ascensor.jpg" alt="en el ascensor" align="left" hspace="8" vspace="0" /></a>La puerta del ascensor se cerró detrás de ellos. Pulsó el uno y las puertas mecánicas sellaron el espacio de apenas un metro cuadrado. Avanzó medio paso y sus labios se unieron. Por primera vez se dejaron llevar y dejaron libres sus mentes. Por primera vez sintieron la intimidad acogedora que daba un poco de paz a sus miedos. Por primera vez sintieron que eran los únicos habitantes de la Tierra. El tiempo se detuvo durante una eternidad para dejarles esculpir aquel momento en sus corazones.  Las ilusiones hilvanadas a solas durante las horas de oscuridad enaltecían cada célula implicada en aquel contacto. Las promesas no enunciadas se cumplieron. Nunca antes ni después lograrían capturar una vida entera sólo para ellos.</p>
<p>El ascensor vibró al anunciar que se detenía. Se separaron con una mirada profunda, al tiempo que las puertas dejaban escapar el aliento contenido durante los escasos ocho segundos que habían tardado en subir.</p>
<p>Cayendo en la cuenta, al cabo de varios días le preguntó:</p>
<p>- Me dio la sensación de que tardó mucho en subir, ¿seguro que sólo era un primero?</p>
<p>- Había un entresuelo en medio -le contestó sonriendo.</p>
<p>Cada vez que la memoria le devolvía a aquel ascensor, agradecía en silencio que no sólo el tiempo, sino también el espacio, se hubieran alargado aquel día. Sobre todo porque, por entonces, ninguno de los dos sabía aún que aquella sería la última vez.</p>
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