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	<title>de-la-colina &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/de-la-colina/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "de-la-colina"</description>
	<pubDate>Mon, 08 Sep 2008 13:15:14 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[La ley de la herencia]]></title>
<link>http://lacanciondelasirena.wordpress.com/?p=646</link>
<pubDate>Mon, 19 May 2008 15:30:02 +0000</pubDate>
<dc:creator>Ea Pozoblock</dc:creator>
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<description><![CDATA[

Moni Litmanovitch: Photo net.com
José de la Colina. Durante más de diez años habíamos vivido s]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="font-style:normal;line-height:200%;text-align:center;" lang="es-ES" align="justify"><a href="http://lacanciondelasirena.wordpress.com/files/2008/05/moni-litmanovitch.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-645 aligncenter" src="http://lacanciondelasirena.wordpress.com/files/2008/05/moni-litmanovitch.jpg" alt="" /></a></p>
<p style="font-style:normal;line-height:200%;" lang="es-ES" align="justify">
<p style="font-style:normal;line-height:200%;text-align:center;" lang="es-ES"><span style="font-family:Verdana,sans-serif;"><span style="font-size:medium;"><a href="http://photo.net/photodb/photo?photo_id=5914401">Moni Litmanovitch: Photo net.com</a></span></span></p>
<p style="font-style:normal;line-height:200%;" lang="es-ES" align="justify"><span style="font-family:Verdana,sans-serif;"><span style="font-size:medium;"><span style="font-family:Verdana,sans-serif;"><span style="font-size:medium;"><span><span style="font-style:normal;"><strong>José de la Colina. </strong></span></span></span></span><span style="font-family:Verdana,sans-serif;"><span style="font-size:medium;"><span><span style="font-style:normal;"><span>Durante más de diez años habíamos vivido sin problemas en este edificio habitado por empleados gubernamentales o profesores de escuela como yo hasta que un día en el terreno baldío que se ve desde la ventana de nuestro piso apareció una vieja y esquelética mendiga despiojándose al sol y como nos dios lástima le llevábamos por las noches mi mujer o yo las sobras de nuestra comida a aquel lugar de muebles despanzurrados y maquinarias paralíticas y latas herrumbrosas y ratas furtivas y la mendiga se arrojaba al plato de cartón apenas lo poníamos en el suelo y devoraba el contenido lanzando temerosas miradas a un lado y a otro como si alguien fuese a robarla pero al poco tiempo ya no se resignaba a esperarnos y poco después de caer la noche la oíamos subir la escalera con sus pies pesados y tocaba a nuestra puerta y gemía larga y rítmicamente si tardábamos en abrir y presentarle lo que sin duda ya consideraba un obligado tributo y así una noche tras otra y a veces nos hundíamos en la habitación más retirada conteniendo el aliento y mi mujer apretándose temblorosa contra mi pecho mientras la mendiga permanecía allá junto a la puerta del departamento lloriqueando sin pausa y mecánicamente de modo que como temíamos el escándalo de los vecinos, terminábamos saliendo y dándole la pitanza bajando los ojos ante los suyos resentidos o irónicos y ella se alejaba envolviendo el plato en su raída y remendada y sucia capa bajo cuyo peso se inclinaba y así inexorablemente por no sabemos cuánto tiempo hasta que los vecinos que ya se quejaban mucho ante nosotros hicieron que la policía se llevara a la mendiga y con algun remordimiento nos sentimos exentos de aquella servidumbre sin prever que una semana después se presentaría un hombre con aspecto de pulcro burócrata que decía venir de cierta Sociedad y nos entregó una caja con unos sucios andrajos que fácilmente reconocimos sobretodo por la remendada caja y nos hizo firmar un recibo informándonos de que éramos depositarios de esos bienes y no lo entendimos del todo sino hasta unos días después cuando mi mujer se asomó a la ventana y lanzó un grito y empezó a llorar y yo me asomé y allí en el terreno baldío había otra mendiga tal vez menos vieja y menos flaca enteramente desnuda y rascándose las costras y mirando hacia nuestra ventana y entonces comprendimos que había que bajar llevando mi mujer el plato de sobras y yo la caja con los andrajos y que no serviría de nada cambiarse de casa ni de colonia ni de ciudad ni tal vez de país.</span></span></span></span></span></span></span></p>
<p style="font-style:normal;line-height:200%;" lang="es-ES" align="justify">
]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[LA DAMA CULTA]]></title>
<link>http://sauceverde.wordpress.com/?p=124</link>
<pubDate>Thu, 31 Jan 2008 13:27:20 +0000</pubDate>
<dc:creator>Sauceverde</dc:creator>
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<description><![CDATA[José de la Colina
 
Le pregunté a la culta dama si conocía el cuento de Augusto Monterroso titul]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><strong>José de la Colina</strong></p>
<p align="justify"> <img src="http://sauceverde.wordpress.com/files/2008/01/colina.thumbnail.jpg" alt="colina.jpg" /></p>
<p align="justify">Le pregunté a la culta dama si conocía el cuento de Augusto Monterroso titulado “El dinosaurio”.</p>
<p align="justify">Ah, es una delicia –me respondió– ya estoy leyéndolo.</p>
]]></content:encoded>
</item>

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