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	<title>ex-sacerdote-numerario &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/ex-sacerdote-numerario/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "ex-sacerdote-numerario"</description>
	<pubDate>Mon, 08 Sep 2008 17:46:46 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Mi experiencia en el Opus Dei: entrada y salidad de otro gay más]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=373</link>
<pubDate>Wed, 16 Jul 2008 19:34:07 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
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<description><![CDATA[

Publicado originalmente en Opuslibros.org
 Iinformación relacionada: GAY EN EL OPUS DEI 
Efectiv]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><strong><em><img src="http://www.opuslibros.org/Imagenes/federico_obediencia.jpg" alt="" width="182" height="251" /></em></strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em></em></strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>Publicado originalmente en </em></strong><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=11202"><strong><em>Opuslibros.org</em></strong></a></p>
<p style="text-align:center;"> <strong>Iinformación relacionada: <a href="http://opusvalladolid.wordpress.com/2008/04/15/gay-en-el-opus-dei/"><strong>GAY EN EL OPUS DEI</strong></a><em><strong> </strong></em></strong></p>
<p style="text-align:justify;">Efectivamente, soy un gay que entró en la obra con 14,5 recién cumplidos y que salió 7 años después de no poco sufrimiento...</p>
<p style="text-align:justify;">En este punto tengo que hacer una aclaración necesaria. Siempre me han gustado los tíos. Desde que tengo memoria. Nunca he tenido ninguna duda de esto. Y nunca me he sentido culpable por ello. Nunca. Soy así. Gracias a dios, absolutamente impermeable al sentimiento de culpa en este tema. Superficialidad, egoísmo, ceguera o simplemente instinto de supervivencia. Porque todos sabemos la carga, el machaque continuo, con el tema sexo en el opus. Imagínate con una transición adolescencia-juventud-medurez, más salido que el pico de una plancha, en el opus y gustándote los tíos. La llevas clara, majo. Porque, no te olvides nunca de esto, tus pecados tienen doble puntuación. Porque son contra natura. Tú tienes bonus extra. Cuando echo la vista atrás, cuesta créelo.</p>
<p> </p>
<p><!--more--></p>
<p style="text-align:justify;">Evidentemente, proyecto sentimientos de culpa en muuuchos otros campos. En un sistema en equilibrio (precario, pero en equilibrio) cuando reduces un parámetro a tope, los otros subirán o bajarán de manera incontrolada para buscar ese equilibrio del conjunto, química pura.</p>
<p style="text-align:justify;">Retomo el hilo. Con 14 y medio recién cumplidos me encuentro en una convivencia Torreciudad, organizada por el club de bachilleres que dirige el club de enanos que he frecuentado de manera intermitente, porque mis amigos del colegio (de Tormento) van ahí, y, es verdad, lo pasamos muy bien. Siempre me he llevado bien con gente mayor que yo, nunca me han interesado demasiado las actividades deportivas propias de nuestras edades (soy taaaan maduro para mi edad) Me empato muy bien con la gente mayor de la convivencia. Además como soy el más pequeño, soy algo así como la mascota oficial. Yo encantado. Hago muy buenas migas con el director de la convi (porque sí, a mí los de mi edad pues como que no, yo las cosas la prefiero en su punto, que quieres que te diga), y (no se si decir "cometo el error") le abro mi corazón para decirle que: me gusta ayudar a los demás, quiero ayudar a la gente. Bang. Antes de que acabe la convivencia ya estoy escribiendo la carta al padre. Evidentemente en mí ya habían hecho labor de zapa previo. Uno de los numerarios hiperactivos del club ya nos había ido enderezando previamente. Manifiesto mis dudas ante tanta velocidad: no sería mejor ver que tal lo voy haciendo durante el curso que va a empezar, antes de tomar una decisión tan comprometedora? No, hijo, es lo que Dios quiere hagas, y es lo que tienes que hacer.</p>
<p style="text-align:justify;">Esta sencilla frase encierra todo un prodigio de presión y manipulación, además de ser una falsedad. Esta sencilla frase me perseguirá durante 7 años de mi vida. La voluntad de dios y hacer lo que debes hacer. Cómo saben tocar la fibra que hace pupita!</p>
<p style="text-align:justify;">El resto de mi "aventura" es un retablo de pocas luces y muchas sombras.<br />
En el colegio de Tormento no lo paso demasiado bien. Con el paso del tiempo, la falta de profesionales capacitados (ser licenciado en una materia no te hace profesor, por muy numerario que seas, algo tan obvio que parece que no se dan cuenta) y la mezcla explosiva de ciertos sujetos, hace que en mi promoción haya un "mal ambiente" alucinante. Como han fallado en su apreciación psicológica (porque en el fondo no me conocían) no soy ese líder que arrastra a las masas. No, yo bastante tengo con lidiar con lo mío. Si no acabo de encajar esta vocación que me ha caído encima, adaptarme a ese brutal plan de vida inflexible, cómo voy a contar a mis amigos: vente para aquí, que ya ves que bien. Así que apostolado, mal, mal. Así que tengo que lidiar con el estigma de ser el único del popus de mi clase, con la culpabilidad de no hacerlo bien, con el tormento del plan de vida medieval, con el plus de que mis masturbaciones cuentan doble, con que cada dos por tres crucifico de nuevo al señor, cuando no le clavo una lanza más en el costado... planón de vida. Baja mi rendimiento en el colegio y con el tiempo empiezo a tener migrañas. El ambiente del centro es de un tufillo rancio que a día de hoy no me explico como lo aguanté. Mantengo mis amistades del colegio, a pesar de ser una mala influencia evidente. Tío, no pareces del opus, contigo se puede hablar, es una frase que en mi interior me reconforta, porque veo que en el fondo me devuelven una imagen de ser el mismo de siempre, pero también me hace daño, porque me culpo de no hacerlo bien, soy un mal numerario.</p>
<p style="text-align:justify;">Como soy un rebelde que no acaba de hacerse con algo tan sencillo como el plan de vida y dejar de tocarse, cada cierto tiempo cambio de hermano con el que hacer la charla (suplicio donde los haya) hasta acabar con el director del centro. Percibo con claridad que he pasado de ser una brillante promesa a ser un elemento a vigilar. El machaque con el tema sinceridad es constante. Se introduce con fuerza el concepto de que fuera de la obra no es posible la salvación, que al haber salido de la "ignorancia" estás comprometido para los restos, que sin la barrera de contención que es la moral cristiana, católica y opusina caería en la depravación total. En este sentido, me resulta clarificador el ejemplo brutal que me ponía uno de los numerarios con los que hacía la charla, decía que si él no fuese del opus estaría follando (siento si a alguien molesta esta palabra, es literal) todo el rato con toda tía que se le pusiese por delante. Años después lo he visto por la calle empujando un carrito de bebe de lo más formalito, oiga. Si no fuese tan tímido, me acercaría a recordarle un par de cosas, sin acritud, buen rollito. Como ese episodio en el que estuvo apunto de cascarme (pegarme) por no bajarle a comprar tabaco al bar, al grito de los adscritos deben obedecer a los mayores, mientras en mi cabeza resonaban las palabras de uno de los supermayores director de la región o similar: a los directores sólo se les debe obediencia en las cuestiones espirituales, en el resto sois libérrimos. Ja.</p>
<p style="text-align:justify;">Me marcho a hacer el centro de estudios a Pamplona, como debe ser. Este quizás sea el punto que más agradezco de esta etapa de mi vida, el poder estudiar fuera de mi ciudad. En una de las últimas charlas con mi director me advierte que la gente que me voy a encontrar ahí ya me conoce. Intuyo lo que quiere decir, pero prefiero no pensar mucho en ello, porque tiene tela. El verano pasa bajo el monográfico sinceridad, donde he de relatar todo todito todo de mi vida. Como soy un poco zorro y con bastante memoria, se lo que cuento, y como lo cuento para no pillarme en un renuncio. Dejo ver un costado para que vean que sí, que soy sincero, pero me estoy construyendo por dentro un muro que me va ocultando poco a poco. Este muro, a día de hoy, intuyo que sigue en parte en pié. No se si es algo de mi propio carácter, o de la (de)formación recibida, o una maneara más de protegerme, pero mi intimidad está bajo siete llaves, aunque soy capaz de hablar con una sinceridad brutal de otras cosas que la gente (de dentro y fuera) se sorprende. Todo esto va a repercutir en dar y recibir cariño.</p>
<p style="text-align:justify;">Empiezo a percibir con cierta nitidez que una de mis razones internas para haber acabado donde estoy es haber huido de un mundo que rechaza a la gente homosexual. Si te preocupa mínimamente el que dirán, si eres ligeramente sensible a las burlas del exterior, ni te imaginas el infierno que es ser gay, incluso hoy en día, que parece que la presión de los grupos activistas es tan grande (creo que el tema lobby gay lo dejo para otro día, pero si alguien conoce algún miembro de este lobby que me lo presente, joer) Aunque en cuestiones de formas no he tenido problema, sí he visto la caridad cristiana con la que los entonces líderes del mañana tratan a sus compañeros, cómo la crema de la sociedad de mi ciudad vapuleaba, humillaba y vejaba al que presentaba ese cierto atisbo de amaneramiento (Tormento again)</p>
<p style="text-align:justify;">Pero en ese momento el opus representa la anulación de mi sexualidad, la coartada para no tener que justificarme dolorosamente, ni a hombre ni a mujer. Pero está claro que he saltado de la sartén a las brasas. Y mi resistencia interior empieza a debilitarse, y yo empiezo a crujir.</p>
<p style="text-align:justify;">Tengo varias crisis profundas donde estoy apunto de tirar la toalla y marcharme. Pero al final la culpa puede conmigo. Y es que ahí dentro se juega fuerte: fuera de la obra NO hay salvación, al infierno de cabeza. Pecattaminutta, oiga. Escucho unas cuantas veces que para entrar en el opus hay que empujar con fuerza las puertas pero que para salir siempre están abiertas. Es para llorar.</p>
<p style="text-align:justify;">No se que hacer, como plantearlo, cada vez tengo más claro que tengo que salir de ahí, pero cómo? Tiemblo pensando en todos esos apuntes que he ido recogiendo mentalmente sobre la gente que se ha marchado. Esos comentarios, esas medias frases, que he oído en 7 años, y que pintan un panorama no muy alentador: presión, bloqueo, posibles represalias, acoso...</p>
<p style="text-align:justify;">Pero, como muchas veces en esta vida, siento que tengo suerte. Una serie de hechos hacen que tenga que volver a mi ciudad, coincidiendo con el fin del plan de estudios y un cierto revés familiar. Si no es dios, es el cosmos que me habla. Veo la puerta abierta, y concierta alegría contenida, lo preparo todo para poder plantarme en casa de mis padres (que ya no será nunca más la casa de mis padres, es MI casa, joder) Desaparezco dos días del control del opus, el plazo que me he dado para poner en claro que voy a hacer con mi vida. En este momento hay un punto crucial. Es el segundo día de mi escapada. Entro en la habitación de mi hermano mayor y la mirada se me va directa a un libro apoyado en una estantería. Es la historia de la sexualidad de Foucault. De los cinco o seis millones de libros que hay en el cuarto sólo me fijo en ese. Primer tomo. Leo por encima los capítulos en una tarde. El cielo se abre encima. Llueve. Y la lluvia se lleva siete años de penas. Me quedo dormido en el cuarto de mi hermano y me despierto llorando. Qué coño he hecho yo durante 7 años de mi vida.</p>
<p style="text-align:justify;">Llamo por teléfono al centro y lo digo: hasta aquí hemos llegado, no quiero llamadas, ni presiones, está decidido. Desde luego, el opus no suelta fácilmente lo que considera que es suyo, pero está decidido. Evidentemente sacan artillería pesada, pero estoy demasiado aliviado y feliz para perder el tiempo oyendo tonterías. Recuerdo una conversación con un numerario en misión de rescate, donde no supo que decirme de manera convincente al tema gula/lujuria. Porque machacártela sí y una tarta mihojas de crema y nata no? Porque es evidente que no necesitas una tarta milhojas para cumplir la función de comer que es mantenerte en forma. Pero machacártela sí, al infierno de cabeza porque te apartas del fin último que es tener niños. Mira, yo me quedo con lo mío y la tarta de milhojas. Es tan pueril, que da risa recordarlo. Pero en dos semanas dejan de darme el coñazo. Supongo que no soy lo suficientemente bueno para seguir insistiendo.</p>
<p style="text-align:justify;">Siento que no ha sido una manera muy elegante, pero no he visto mejor manera de hacerlo, porque fundamentalmente se trataba de mí y mi superviviencia. Y si a alguien no le gustó, ajo y agua.</p>
<p style="text-align:justify;">Por suerte he mantenido un hilo de conexión con el último amigo que me quedaba en la ciudad. En cuanto le cuento mi papelón se convierte en mi tabla de salvación durante los primeros años de mi nueva vida. Volver a empezar me cuesta un curso de universidad en blanco, y no pocos sinsabores. Poco a poco voy rehaciendo mi vida. Sin mirar atrás. Viviendo al día. Sin hacer planes. Cogiendo las cosas como vienen. Descubriéndome un poco más. Las migrañas remiten considerablemente en los primeros años.</p>
<p style="text-align:justify;">El opus, la fe, dios y tantas cosas han quedado atrás. Los buenos sentimientos con los que entré han quedado atrás. Las lecturas y pensar por mi cuentan van desmenuzando el mito de la iglesia. Todo se va haciendo polvo, se desmorona. Pero no hay oscuridad, hay más luz, hay más aire. También hay más soledad. Porque sigo siendo un gay.</p>
<p style="text-align:justify;">Encuentro gente normal, y poco a poco recupero el placer de la amistad. El día que un amigo me dijo que le perdonase por hablar de chicas, que si yo veía algún tío que me gustase que lo comentase, joer, casi se me saltan las lágrimas. Normalidad, al fin. Sí, realmente he tenido suerte.</p>
<p style="text-align:justify;">Tardo casi tres años en tener mi primera experiencia sexual con otro hombre. Es evidente que el sexo además de satisfacciones está lleno de sinsabores. Pero es la vida. Sin filtros. Dos años después encuentro al hombre con el que llevo diez años viviendo, juntos. Sí, he tenido suerte.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero sueño, ahora ya mucho menos, que de repente vuelvo a estar dentro. Vuelvo a tener que contar, explicar, justificar. Vuelvo a tener que disimular, tragar, contener. No es un sueño brusco, de pesadilla. Es un sueño desasosegante.</p>
<p style="text-align:justify;">La memoria, que es una cabrona, ha borrado muchas cosas, nombres, datos, situaciones... A mí el olvidar creo que me ha hecho más bien que mal. No se si esta manera de pasar página es la mejor, si dentro de unos años necesitaré terapia. Pero me encuentro bien. Reconozco que se me ha escapado una lágrima escribiendo esto, no me permito más. Pero no hay odio. Lo que sí he descubierto es que hay mucha indiferencia. Ha habido muchos textos de la página que no he leído aunque pudiesen darme más datos. Para qué? No me interesa. Mi vida ya no gira entorno al opus.</p>
<p style="text-align:justify;">Escribo todo esto para liberarme un poco más, para soltar más lastre, y por si a alguien puede servirle de ayuda. Si alguien encuentra un punto de apoyo, o consuelo, habrá cumplido parte de su misión. Y perdón por la extensión.</p>
<p style="text-align:justify;">Yo, sí me encuentro mejor ahora. Gracias.</p>
<p style="text-align:justify;">Un abrazo a todos.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>JM</strong></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Las tres generaciones de supernumerarios españoles del Opus Dei]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=255</link>
<pubDate>Tue, 03 Jun 2008 10:15:21 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
<guid>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=255</guid>
<description><![CDATA[ 
Publicado originalmente en Opuslibros.org
información relacionada:
La profunda crisis del Opus D]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><em> <img src="http://www.opuslibros.org/spaw/images/escriBa.jpg" alt="" /></em></p>
<p style="text-align:left;"><em><strong>Publicado originalmente en <a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=7750">Opuslibros.org</a></strong></em></p>
<p align="center"><em><strong>información relacionada:</strong></em></p>
<p align="center"><strong><a href="http://opusvalladolid.wordpress.com/2007/06/20/la-situacion-actual-del-opus-dei-en-espana-tras-la-campana-de-los-500/">La profunda crisis del Opus Dei en España tras 'la campaña de los 500'</a></strong></p>
<p style="text-align:center;"> <strong>***</strong></p>
<p align="center"><strong>LA TERCERA GENERACIÓN DE SUPERNUMERARIOS: LA ESPERANZA DEL OPUS DEI EN LA REGIÓN DE ESPAÑA.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">La prioridad absoluta del Opus en estos momentos es que <em>piten</em> muchos supernumerarios jóvenes que conozcan la Obra desde niños, que <em>piten</em> como supernumerarios personas que lleven toda su vida en contacto con la Obra, programados desde la infancia.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Ante el fracaso de <a href="http://www.opuslibros.org/html/500_vocaciones.htm">los 500</a>, la Obra se centra en la labor de san Gabriel con gente muy joven:</strong></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">La Obra se encuentra seguramente en su más grande crisis de vocaciones desde el inicio. El 1 de enero de 1951, el Fundador predicó una meditación en el centro de Villanueva en Madrid donde pidió 500 vocaciones de numerarios ¡ya! Y cuenta la historia oficial que <em>pitaron</em> unos 500 numerarios en poco más de un año en toda la Obra (en 1950, había unos 3.000 socios de la Obra en todo el mundo). El Prelado Echevarría en septiembre de 2003 pidió que <em>pitaran</em> 500 numerarios en cada Región también ¡ya! A día de hoy esa cifra no se ha conseguido, actualmente no llegan a <em>pitar</em> 500 numerarios al año ni siquiera en la Región de España que cuenta con 35.000 miembros según fuentes oficiales.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">El tema de los 500 es muy complejo porque está envuelto en una nebulosa de artificio. Para no admitir el fracaso de este proyecto en el Opus se recurre a todo tipo de argumentos, verbigracia: <em>"Son 500 contando los que ya hay"</em>, o tal vez "<em>son 500 contando a los que ya iban a </em>pitar<em> y los que tienen que </em>pitar<em> para llegar a esa cifra"</em>. Quizá <em>"son 500 contando los que </em>piten<em> y los que no se marchen"</em> y, en todo caso, <em>"son 500, pero cuando lleguen, tal vez en 50 años"...</em></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Es un fracaso y no hay manera de decir lo contrario. Cuando el Prelado nos informó a todos los de la Obra de que el Señor quería 500 vocaciones en cada Región, muchos miembros (sobretodo numerarios) vibraron con la arenga, no se hablaba de otra cosa. Los más -en cambio- miraron para otro lado considerando esta afirmación como, poco menos,  la prueba irrefutable de que el Padre vive totalmente desconectado de la realidad.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Recuerdo una tertulia que tuvimos en 2003 con el Vicario Regional de España, Ramón Herrando recién nombrado, que dijo a los numerarios que <em>"este proyecto va a salir adelante si somos fieles... va a salir, </em>tiene<em> que salir. Multipliquemos todo por dos: mortificación. En lugar de dormir un día en el suelo por semana, que sean dos. En lugar de dos horas de cilicio, cuatro. El doble de tiempo de disciplinas, dos días por semana y no uno"</em>.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Dos años después de que el Prelado realizara este llamamiento, se cierran la mitad de los Centros de Estudios de España. A día de hoy el tema de los 500 ha quedado relegado al olvido y no se comenta. Como mucho se dice: <em>"¿los 500?, están viniendo"</em>.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"> <!--more--></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>El cambio de estrategia: si no quieren <em>pitar</em> de numerarios/agregados que -por lo menos- sean los que engendren a los  numerarios/agregados del mañana:</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;">En vista de que la presión por las vocaciones de numerarios y agregados no surte efecto se ha producido un cambio de táctica. Ahora la Obra quiere invertir en los numerarios del mañana porque esta generación (de personas entre 15 y 25 años) se ha perdido para la labor de san Miguel. En la carta mensual que el Prelado escribe a los miembros de la Obra, fechada el 1 de marzo de este año, decía más o menos, al final: <strong><em>"Encomendad también los frutos de una convivencia especial que ha tenido lugar aquí, en Roma, estos días pasados para dar un nuevo impulso a la labor de San Gabriel". </em></strong><strong>Dos convivencias paralelas, una de varones y otra de mujeres, para impulsar la labor de san Gabriel. Se asume que se ha perdido una generación, se ha producido una ruptura muy brusca en los <em>pitajes</em> de numerarios y agregados. </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Los Centros de Estudios cerrados masivamente el año pasado son la prueba, aunque el Opus los ha cerrado con -por lo menos- 8 años de retraso. En 1998 estaban ya casi vacíos pero se decidió esperar a ver si las cosas mejoraban, no fue así y en 2005 resultó imposible prolongar más esa situación y hubo que reconocer la derrota.</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;">Los Centros de Estudios de las grandes delegaciones: Madrid-este, Madrid-oeste, Barcelona, Pamplona, Valencia y Sevilla: pasaron de tener entre 60 y 90 alumnos, cada uno al año en la década de los 80, a unos 10-25 por Centro de Estudios al año en esta primera parte de los años 2000. En las pequeñas delegaciones: Granada, Valladolid, Galicia y Zaragoza, las cifras pasan de 20 a 60 alumnos en los 80, en cada uno al año, a 3 ó 5 a finales de los años 90. En la actualidad los Centros de Estudios de Granada, Valladolid, Galicia, Zaragoza y Madrid-oeste están cerrados definitivamente desde 2005.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">El Opus necesita de una tercera generación de supernumerarios que se asemeje a la primera y corregir los errores cometidos con la segunda generación de supernumerarios que no han facilitado (por lo general) que sus hijos <em>piten</em> de numerarios/agregados.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:center;"><strong>La primera generación de la labor de san Gabriel. Años 50 y 60.</strong> </p>
<p style="text-align:center;"><strong>EL ARDOR DE LOS PRIMEROS TIEMPOS.</strong></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">El Opus fue aprobado como Instituto Secular en 1947 pero los problemas de tipo jurídico para la incorporación de personas casadas no quedaron resueltos hasta 1948. Había, sin embargo, desde varios años antes, un grupo <em>"con vocación matrimonial"</em>, que se dirigía con Escrivá, y que cuando éste marcha a Roma, deja a cargo de Amadeo de Fuenmayor: <em>"...en particular a los tres jóvenes profesionales - Tomás Alvira, Víctor García Hoz y Mariano Navarro Rubio - </em><strong><em>admitidos de hecho en el Opus Dei</em></strong><em> y en espera de poder  incorporarse de derecho". </em>Finalmente a lo largo de 1948 se logró el mecanismo necesario. Y así: <em>"Los tres primeros, que no habían podido incorporarse anteriormente a la Obra, por falta de cauce jurídico, lo hicieron el 21 de octubre de ese año de 1948."</em></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Lo que ocurrió cuando se intensificó la labor en los años cincuenta fue que los primeros supernumerarios eran reclutados también en el mundo donde actuaban los numerarios, principalmente en la Universidad, de modo que se tardaría cierto tiempo hasta que entraran candidatos de sectores más activos como el comercio, las profesiones económicas, los militares, que luego conformarían la mayoría relativa de este nuevo grupo de socios. Esta generación de supernumerarios fue influyendo, a partir del año 53 cada vez más, en el gobierno de Franco. Muchos supernumerarios -como Faustino García Moncó, Gregorio López Bravo, Ramón San Román, José Vicente Izquierdo, Alvaro de Lacalle y José María Saenz de Tejada- ocuparon cargos importantes, de la mano de destacados numerarios. Al entrar en el mundo de la política hombres que habían protagonizado con anterioridad la expansión económica, como ejecutivos de las sociedades auxiliares de la Obra, y el caso prototípico era Alberto Ullastres, se produjo una cierta fluidez entre ambas zonas, lo que permitió intentar la consolidación de las finanzas del Opus y alentó un sinfín de iniciativas de cooperadores y amigos viejos y nuevos para aprovechar, en beneficio personal y corporativo, la nueva situación.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Este corporativismo y esa primacía de lo propio (lo de la Obra) sobre todo lo demás se ha convertido en un rasgo característico y esencial del Opus de nuestros días, sobretodo, en un país como España donde la Obra cuenta con una enorme estructura. El Opus que, en sus comienzos, pretendía que cada miembro influyese e hiciera apostolado <em>"individual, de amistad y confidencia"</em> en su propio ambiente, se ha convertido hoy en la máquina del <em>"apostolado"</em> institucional. Hoy el apostolado personal de cada miembro se reduce -en la práctica- a introducir a gente en la maquinaria fría y calculadora del Opus. En añadir a gente que acuda a los colegios, a los centros, a las actividades, etc y sobre las que aplicar las reglas de actuación previstas corporativamente.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Los hijos de esta primera generación de supernumerarios fueron los primeros <em><strong><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=27"><em><strong>hijos en el Opus</strong></em></a></strong></em>. La base apostólica del Opus era enorme, en los años 60 y 70 fue cuando se abrieron la mayoría de clubs juveniles y cuando dio comienzo la desventura de Fomento. En estos años fue cuando arrancaron casi todos los Centros de Estudios (exceptuando el de Galicia y el de Zaragoza, abiertos en los años 80, y el de Diego de León 14, Madrid, abierto en 1941). El fruto de este experimento del Opus adoctrinando al individuo desde el momento de su nacimiento fue una gran cantidad de <em>pitajes</em> de numerarios entre los años 72-82. El ambiente católico de la sociedad de esos años (un catolicismo hispano y -por lo tanto- muy cercano al <em>catolicismo</em> del Opus) y la existencia de muchos buenos colegios llevados por religiosos beneficiaron todo este proselitismo con los hijos de los supernumerarios. Dicho sea de paso, este enorme florecimiento de la labor de san Miguel fue seguido por una estampida, inédita hasta entonces, en los años 90. Una desbandada tan grande que obligó a la Obra a tomar medidas excepcionales de urgencia, como prueba el documento interno <em><strong><a href="http://www.opuslibros.org/html/La%20voz%20de%20los%20que%20disienten.htm"><em><strong>Dirección espiritual: Formación de la conciencia. Fidelidad</strong></em></a></strong></em>.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Parece que la aventura del Opus creando un sistema educativo/doctrinal dirigido y ordenado a obtener vocaciones tampoco funcionó plenamente. Muchos <em>pitajes</em>, pero poca perseverancia. De todos modos el balance fue positivo aunque cientos de personas tuvieron que pagar un altísimo precio de sufrimientos porque, desde que estaban en la cuna, les habían asignado una vida que no era la suya, la vida de numerario. La primera generación de supernumerarios fue muy pujante, muy vibrante: muchos hijos, mucho dinero, mucho prestigio profesional, mucha iniciativa y mucha influencia en la sociedad. Mucho fanatismo.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:center;"><strong>La segunda generación de la labor de san Gabriel. Años 70 y 80.</strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>LA INDOLENCIA, NI FRÍO NI CALIENTE.</strong></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Para el análisis de los supernumerarios de la segunda generación me centraré en los matrimonios formados por  supernumerario y supernumeraria, y los formados por un supernumerario/a con cónyuge no de la Obra pero cooperador o simpatizante del Opus. Omito a aquellos supernumerarios casados con una persona que no simpatice con la Obra porque los <em>pitajes</em> entre sus hijos son casi nulos y los que hay muy raramente perseveran, me parecen muy interesantes los correos <em><strong><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=4402"><em><strong>La soledad de algunos supernumerarios</strong></em></a></strong></em>  y <em><strong><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=7045"><em><strong>Esposa supernumeraria, ¿qué hacer?</strong></em></a></strong></em>.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">La segunda generación de supernumerarios fue muy distinta de la primera, una gran cantidad de personas pidieron la admisión sin tener ningún sentimiento de identificación con la Obra ni con su <em>"espíritu"</em> y procedentes de familias sin ningún vínculo con el Opus. Algo así como apuntarse a un club social. Fue un error táctico (que hoy la Obra reconoce en privado) no expulsar de la institución a aquellos que no se consideraran <em>aptos</em> como se hacía y se hace con los numerarios.  Otras muchas <em>pitaron</em> con gran ardor, seducidas por los ideales sobre la familia que propugna la Obra, pero en poco tiempo desconfiaron de la doctrina del Opus por su rigidez antinatural y gélida. Los pocos matrimonios de supernumerarios que aceptan <em>a pies juntillas</em> las pautas que desde el Centro marcan para su familia exigen a sus hijos un comportamiento inadmisible para ellos, que engendra una enorme distancia entre los padres y los hijos.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Como sucedió en la primera generación, esta segunda <em>hornada</em> de supernumerarios conocieron la Obra y <em>pitaron</em> siendo ya adultos pero, por lo general, su actitud con respecto al Opus fue muy diferente. Por un lado no se implicaron tanto y por otro se trataba de personas con menor poder adquisitivo, menos recursos y menos capacidad de influencia. La base apostólica, los hijos, era mayor que nunca. En los años 90 hay muchísimos hijos de supernumerarios en contacto con la Obra pero muy pocas vocaciones de numerarios/agregados y el número de abandonos entre las vocaciones recientes de la labor de san Miguel es mayor que el de perseverancia.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Ahora es cuando el Opus está lamentando el poco empuje que han tenido los supernumerarios de la segunda generación que no han podido o no han querido inculcar a sus hijos la vocación a la Obra pese a todos los medios a su alcance. Muchos de estos  supernumerarios permanecen en la Obra porque la exigencia que se tiene sobre ellos es muy baja o nula, el Opus sabe que nunca hubieran tolerado un control mayor sobre sus vidas. Tienen una manera propia de concebir la Obra: son capaces de llorar de emoción recordando la ceremonia de Canonización de Escrivá pero no dudan en disuadir a sus hijos de <em>pitar</em> de numerarios <em>"ni con 14 años y medio, ni nunca"</em>. Son capaces de ir a la Delegación y poner de tonto de remate al Vocal de san Miguel en su propia cara por las presiones que están recibiendo sus hijos para que <em>piten</em> de numerarios y de escandalizarse si uno de sus hijos deja de ser de la Obra, de negarle la palabra y de convencerse de que ese hijo suyo está, poco menos, que endemoniado. Todos los abusos que se cometen en el Opus obedecen, según ellos, a errores y miserias de personas concretas. Errores que se repiten con extraña frecuencia pero que -en ningún caso- son institucionales. <em>"La idea de la Obra es maravillosa. Imbéciles hay en todas partes, también en el Opus Dei"</em>, a los supernumerarios que así discurren les diría que por muy maravilloso que sea el ideal es obvio que a la hora de materializarlo (en la Obra) no queda nada.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Si tienen un hijo que se está planteando ser numerario/agregado y que al final decide que no, le reciben con los brazos abiertos porque consideran a los numerarios casi como migrañas que hay que soportar y no desean que un hijo suyo se convierta en eso. Si el chaval se plantea ser supernumerario  recibe todo el apoyo de sus padres porque éstos consideran la vida del miembro de san Gabriel como la mejor de las vidas posibles. Pero, en todo caso, si el retoño (ya miembro) decide salirse de la Obra aplican contra él la durísima censura oficial <em>"si una persona desea realmente ser santo no se marcha de la Obra. Dejar el Opus Dei implica </em>necesariamente<em> alejarse de Dios"</em>. En muchos casos unos padres supernumerarios no recobran nunca la confianza que tuvieron en ese hijo, por la afrenta y la vergüenza que supone -para ellos- el hecho de que haya decidido abandonar la Obra. Este es el motivo de que haya tantísimas familias desgajadas y rotas para siempre con hijos de primera y de segunda categoría.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Su manera de sentir la Obra suele ser, con excepciones, la siguiente: <em>"yo tomo de la Obra lo que me interesa, lo que me acerca a Dios. Lo que me parece inadecuado lo rechazo"</em>. Esta segunda generación no está dispuesta a consentir fácilmente que sus hijos <em>piten</em> de numerarios porque desean que sus hijos puedan estar en la Obra como ellos: tomando lo que desean y rechazando el resto. <em>"Que piten de supernumerarios cuando hayan terminado la Universidad y no antes"</em>. La mayoría de miembros del Opus en España -por tanto- vive instalada en una cómoda y personal versión de la Obra: <em>"doy lo imprescindible y me involucro lo justo"</em>. Pueden defender fanáticamente el buen nombre de la Obra en público y criticar atrozmente a los Directores (Prelado incluido) en privado sin percibir ningún signo de contradicción en ello. Pueden acusar a la Obra de infinitos fraudes económicos y afirmar que la Obra no es una verdadera familia, en privado y -al mismo tiempo- buscar cooperadores que contribuyan económicamente con esta <em>"familia trabajadora y pobre que es el Opus Dei"</em>. Nunca abandonarán la Obra pero tampoco nunca se interesarán por solucionar los problemas que tiene. <em>"Muy bonito lo de las 500 vocaciones pero que dejen en paz a mis hijos"</em>. Si un hijo les <em>pita</em> de san Miguel gran disgusto (mala suerte) pero que no se le ocurra dejar la Obra.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Tenemos al Opus de España sobrado de estructura (edificios, dinero, instituciones, testaferros de todo género, editoriales, medios de comunicación, webs, etc) pero carente del <em>"espíritu"</em> que a la Obra le interesa. Que bueno sería -dicho sea de paso- que los jerarcas de la Obra se preocuparan un poco menos de fomentar el <em>"espíritu del Opus Dei"</em> (que nadie sabe lo que es, ni en que consiste y que sufre constantes mutaciones según los intereses del momento) y un poco más por la labor del Espíritu Santo, que es quien santifica a las almas.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Otro error tremendo que cometió la Obra en esta segunda generación fue permitir que muchas personas expulsadas de la obra de san Miguel por ser consideradas <em>no aptas</em> (algunos, hijos de la primera generación) pasasen a ser supernumerarios inmediatamente después de dejar de ser numerarios/agregados. Tal vez el contraste que experimentaron en sus vidas al pasar de ser numerarios/agregados a ser supernumerarios (con libertad y autonomía) les hizo sustituir bruscamente el fanatismo por el pragmatismo en beneficio propio. Y tal vez también por la falta de libertad a la que estuvieron sometidos siendo numerarios/agregados no quieran ni oír hablar de la posible vocación a san Miguel de sus hijos. Esta práctica hizo que muchas personas (también muchos miembros) concibiesen la vocación a la obra de san Miguel como algo transitorio, exclusivo de los años de juventud. Este fallo táctico se reconoce muy en privado y, desde hace unos años, está indicado que no se permita a un ex numerario o ex agregado pedir la admisión como supernumerario hasta transcurridos muchos años.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">La segunda generación de san Gabriel se pone como contraejemplo ante los supernumerarios jóvenes hablando de los <em>"supernumerarios que no se enteran de nada"</em>. La manera de proceder de esta segunda generación se juzga muy duramente porque a la Obra no le ha reportado <em>beneficios apostólicos</em> con los que llenar las estadísticas internas, sólo eso importa. No se puede poner en ridículo ni llamar fracasado a un supernumerario, que ha hecho con su familia lo que le han dicho en el Centro, porque todos sus  hijos sean exmiembros (<em><strong><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=6294"><em><strong>La importancia de los Supernumerarios</strong></em></a></strong> </em>). Para los jóvenes de san Gabriel no hay ningún referente entre los supernumerarios de la segunda generación. El único ejemplo a seguir se encuentra entre los supernumerarios de la primera, como Tomás Alvira (admitido en la Obra en 1948 ) y <strong><a href="http://www.opusdei.es/ssec.php?a=2344" target="_blank"><strong>Ernesto Cofiño</strong></a></strong> (admitido en 1956), y en proceso de beatificación .</p>
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<p style="text-align:justify;"> </p>
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<p style="text-align:center;"><strong>La tercera generación de la labor de san Gabriel.</strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>Años 90...</strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>SUPERNUMERARIOS CON <em>PEDIGREE</em>, LA ESPERANZA.</strong></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Entre los hijos de la segunda generación de san Gabriel ha habido sobretodo vocaciones de supernumerarios. Hay de todo, los más permanecen en la Obra como mucho 5 años muy desvinculados de la institución y constituyen un gran problema para el Opus por la cantidad de tiempo y de medios que tiene que emplear para atenderlos, finalmente se marchan sin traumas, sin casi darse cuenta de que fueron alguna vez miembros del Opus y con el único problema de dar un disgusto a sus padres (supernumerarios de la segunda generación).</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Otros están muy identificados y muy implicados con la Obra. El adoctrinamiento recibido durante toda la vida se nota y funcionan con unos esquemas mucho más rígidos de los que tienen sus padres. Para estos últimos la exigencia es mucho mayor que en la generación anterior. A esta tercera generación de supernumerarios (hijos y -a veces, incluso- nietos de supernumerarios) se le exige una vida de cuasi-numerarios, por lo menos, hasta que contraigan matrimonio. La contradicción de sus vidas es más evidente que en los numerarios.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">El numerario joven -actualmente- se refugia en el Centro y es incapaz de tener ninguna iniciativa ni de pensar fuera de los límites del Opus, pero el supernumerario joven tiene que enfrentarse de un modo más intenso con el  mundo real, más allá de la Obra. Un mundo en el que, cada vez más, los esquemas del Opus resultan obsoletos y extraños y conducen al aislamiento. En la mayor parte de los casos no sabe como adaptarse al mundo real con los parámetros que le marcan desde el Centro. Aparece, entonces, el juego de la culpabilidad por no ser capaz de vivir del modo en que se les exige. Esta semejanza entre el grado de exigencia que se marca a los numerarios y a estos supernumerarios <em>‘entregados'</em> a la Obra hace que los traumas que tienen unos y otros sean muy semejantes. Cuando uno de estos jóvenes de san Gabriel se sale de la Obra arrastra, muchas veces, los mismos trastornos psiquiátricos que padecen tantos ex de san Miguel. Es muy habitual ver a supernumerarios jóvenes reventados (y desequilibrados) a los que se les carga de trabajo, como a los numerarios.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">El Opus delega tareas subalternas en estos supernumerarios, nunca trabajos importantes porque no confía en ellos. La posibilidad de que, en un futuro, la Obra encomiende a supernumerarios tareas de gobierno (el trabajo en una Delegación o la intervención en algún Consejo Local, por ejemplo) que corresponden a numerarios -como solución de emergencia ante la falta de miembros de san Miguel- no parece cercana. Nada de esto, el Opus no confía en los de san Gabriel. Es muy importante cuidar el equilibrio entre miembros numerarios y supernumerarios, a día de hoy se estima que un numerario laico puede <em>‘cuidar'</em> de 10 supernumerarios. Esta es la proporción ideal que la Obra desea. La Obra preferiría recortar su actividad por la carencia de numerarios que transmitir esas obligaciones a los supernumerarios. De todos modos esta cuestión resulta superflua porque en un futuro es verdad que no habrá numerarios y la Obra tendrá que replegarse pero tampoco habrá -visto lo visto- supernumerarios que pudieran desempeñar las tareas que hasta ahora estaban asignadas sólo a numerarios. Desde hace poco algún supernumerario escogido puede ser Encargado de Grupo, pero nada más, y siempre bajo la atenta vigilancia de uno de san Miguel.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">El numerario joven se aísla del mundo y toda su actividad gira en torno a la Obra, el Opus le proporciona un universo paralelo del que no necesita salir y donde puede permanecer toda la vida. El supernumerario -aunque quiera- no puede permanecer en ese mundo a parte y percibe que las conductas que le marcan en la Obra no son válidas. El ejemplo más evidente es todo lo relativo a las relaciones sentimentales y el exhaustivo control que la Obra quiere ejercer sobre los noviazgos de los supernumerarios jóvenes. Esta actitud de control genera situaciones muy dolorosas y tremendamente ridículas, se fomenta la delación entre supernumerarios a través de la corrección fraterna porque es el mejor (y único) instrumento de control sobre un supernumerario que -por motivos evidentes- pasa la mayor parte de su tiempo fuera del Centro. Persecuciones patéticas, broncas e interrogatorios continuos y acusadores sobre lo que uno hace o deja de hacer, sobre si le vieron hacer tal o si dijo cual. Prohibiciones extrañas, como la de fumar para las supernumerarias o la de ocultar al novio/a. La obligación de romper la relación con una chico/a para no tener un noviazgo de más de dos años. La obsesión con el sexo que se convierte en el principal tema de la charla fraterna. La sombra de la sospecha que cierne sobre un supernumerario/a si no hay manera de que encuentre novio/a, ¿será homosexual?, con recomendaciones como <em>"ten cuidado con la afectividad que puede sufrir desórdenes"</em>. El sexo, siempre, es el tema central cuando se trata de jóvenes. A la Obra le interesa que sus supernumerarios vivan la pureza, hagan proselitismo, den dinero y cumplan las normas.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Esta obsesión con reprimir las manifestaciones naturales (y preciosas) entre dos personas que se aman tal vez proceda del temor que tiene la Obra a que sus supernumerarios no lleguen <em>"puros"</em> al matrimonio y que -por tanto- sus hijos (los numerarios/agregados del futuro) vengan al mundo disminuidos. Esto es lo que dijo el Prelado el miércoles 9 de abril de 1997 ante 1500 personas procedentes de toda Sicilia: <em>"un sondeo dice que el 90 por 100 de los disminuidos físicos y psíquicos </em>[en italiano <em>handicappati</em>]<em> son hijos de padres que no han llegado puros al matrimonio"</em>, estas aberrantes declaraciones de Javier Echevarría, publicadas en el <em>Giornale di Sicilia</em>, provocaron un escándalo en toda Italia, y no es para menos.  Luego -cuando el supernumerario esté casado- vendrá el numerario de turno y en la charla te indicará cuando tienes que tener un hijo <em>"porque ya va siendo hora de tener otro"</em>, no vaya a ser que <em>"estés poniendo barreras a la vida" </em>(muy interesante el escrito titulado <em><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=6374"><em><strong>Interferencia de la obra en las relaciones íntimas de los casados</strong></em></a></em><strong> </strong>). Nace de aquí la distancia que todo joven de san Gabriel marca -con el tiempo y por muy fanático del Opus que haya sido- respecto de la Obra y que conduce al espíritu crítico que genera una profunda fractura interna en la organización, cada vez más lacerante.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Existen dos bandos en el Opus, dos modos de pensar y de sentir totalmente distintos. Por un lado está la manera de concebir las cosas de los de san Miguel y -por el otro- la manera de estar de los de san Gabriel. Por esto cada vez más jóvenes supernumerarios abandonan, por propia iniciativa, al Opus que se ha convertido para ellos en un obstáculo para llevar una vida normal.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">De esto es consciente la Obra, a medida que un supernumerario joven comienza a desvincularse y no cede ante las presiones de los numerarios del Centro, el Consejo Local cambia de táctica. Hay un punto de inflexión: la amenaza. Cuando a un supernumerario, muy <em>‘entregado'</em> hasta ese momento, se le está presionando durante un tiempo para que haga o deje de hacer lo que sea y se le amenaza con que <em>"si sigues así no puedes continuar en la Obra"</em> pueden ocurrir dos cosas. Puede que el supernumerario ceda y consienta en que desde el Centro se siga dirigiendo su vida o que haga oídos sordos porque considera que el control ha llegado demasiado lejos. En este último caso el Consejo Local se vuelve más flexible y la exigencia desciende porque sabe que si continua exigiendo y condenando la conducta del supernumerario en cuestión es muy probable que no vuelva a aparecer por el Centro y que deje la Obra. El Opus no se puede permitir perder vocaciones de gente joven de san Gabriel porque son el único medio que tiene para esperar vocaciones de numerarios y agregados en el futuro. <em>"Lo que la Obra necesita hoy son muchos Supernumerarios en edad de procrear"</em>, afirmación hecha muy de puertas adentro de la Obra y, tan fría y calculadora, que produce miedo.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">La Obra necesita desesperadamente de supernumerarios fanáticos y simples que elijan la pareja más conveniente para formar una familia muy muy numerosa y empapada de Opus. Que llenen los colegios y los clubs del Opus y que incidan en la sociedad convirtiéndose en activistas políticos en defensa de la educación diferenciada, por ejemplo. "<em>¡Hay que llenar los Centros de la Obra!"</em>, por increíble que parezca esta ha sido la consigna de varias convivencias de supernumerarios jóvenes. La idea que machaconamente se repetía: <em>¡os tienen que pitar todos vuestros hijos de numerarios y numerarias, veréis que alegría!</em> Hijos a los que dirigir desde el momento en que nacen hacia la vida de numerario, por ejemplo: desde hace un par de años se ha puesto en marcha una red de guarderías llevadas por el Opus. De manera que la programación comience lo antes posible. El Opus ya no se conforma con iniciar el adoctrinamiento institucional en el colegio, ahora da un paso más. El Opus amamanta a los hijos de sus supernumerarios, los cuida y los protege desde bebés para poder robarlos a los catorce años y medio. Espera que ahora esta tercera generación esté lo suficientemente bien programada para facilitar y alentar las vocaciones de san Miguel entre sus hijos.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">La edad mínima para poder <em>pitar</em> de supernumerario son los 21/22 años. Salvo casos muy excepcionales, ningún joven puede pedir la admisión como miembro de san Gabriel con menos de 21 años cuando ya la Obra haya perdido toda esperanza de conseguir que <em>pite</em> de numerario. Esta frialdad del Opus -que sólo sugiere la vocación de supernumerario al rebasar esa edad- es vista como un escándalo por muchísimos miembros. El los clubs no se habla de supernumerarios sino únicamente de numerarios/agregados, cuando un joven manifiesta su deseo de ser supernumerario se le presiona para que no tenga <em>"una media generosidad"</em>, para que sea totalmente de Dios y renuncie al matrimonio. Si no es posible que <em>pite</em> de san Miguel, con el paso del tiempo, y siempre si ya ha cumplido los 21 años, se le permitirá pedir la admisión como supernumerario.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">De este modo todos los supernumerarios jóvenes que hay hoy en España han sido presionados antes de los 21 años para que fueran numerarios/agregados. Han sido testigos de como se denosta la vocación del supernumerario, y el matrimonio, anteponiendo la de numerario/agregado. Muchos de ellos fueron <em>aspirantes</em> a san Miguel pero lo dejaron antes de los 17 años, sin tener hecha la admisión. Saben que la Obra les ha dejado <em>pitar</em> de supernumerarios porque es consciente de que no puede sacar nada más de ellos, como una especie de premio de consolación de miembro del Opus de segunda clase. Ningún supernumerario joven se cree esa patraña de la <em>"unidad de vocación del Opus Dei: la misma vocación con tres modos de vivirla según las circunstancias personales de cada uno"</em>.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">La explicación oficial de puertas adentro, para justificar la imposibilidad de <em>pitar</em> de  supernumerario antes de los 21 años, es que a esas edades es muy difícil vivir la santa pureza, es mejor que los jóvenes que quieran ser supernumerarios sean impuros sin pertenecer a la Obra y que cuando pidan la admisión a la Obra se les hayan pasado los ardores de la adolescencia. Que pequen todo lo que quieran contra la pureza, pero antes de ser de la Obra. Cuando esta virtud les sea más fácil de vivir (se supone que a partir de los 21 años) ya podrán ser supernumerarios.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">La nueva estrategia del Opus, para conseguir numerarios y agregados en la siguiente generación, está también avocada al fracaso porque esta degradación del supernumerario en un ente engendrador de los numerarios del futuro produce un profundo rechazo que las autoridades de la Obra parecen no percibir. Es hasta divertido ver como los supernumerarios jóvenes se protegen unos a otros de cara al Centro, la manera en que se ponen de acuerdo para mentir sin delatarse unos a otros. La Obra parece considerar que concede un gran honor a los supernumerarios jóvenes permitiéndoles ser los procreadores de la labor de san Miguel del futuro, pero éstos lo perciben de un modo muy distinto.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Que la Obra vea a las supernumerarias sólo como el gran útero de cigotos-numerarios y a los supernumerarios como los <em>preñadores</em> de los embriones de san Miguel no hace ninguna gracia. Al intentar entender si el Opus es o no una secta y enfrentarse a la pregunta de <em>"</em><strong><em>¿Se dice </em></strong><strong>[en el Opus]<em> que las relaciones sexuales deben servir al grupo, directa o indirectamente?"</em>, en el caso de la Obra la respuesta sólo puede ser afirmativa, (del </strong>test:<em> <strong><a href="http://www.geocities.com/SoHo/Cafe/3627/sectatest.htm" target="_blank"><strong>¿Estoy en una secta?</strong></a></strong> </em>).<strong></strong></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Lo de <strong><em>"clase de tropa"</em> </strong>y lo del <em><strong>"egoísmo de la carne"</strong></em> (<em>Camino</em>, 28 ) sigue escociendo y mucho, la conciencia de ser vistos por la Obra como peldaños para aumentar la labor y conseguir muchos numerarios de sus hijos es cada vez más hiriente. Sólo importan los numerarios, el ser supernumerario es un estado imperfecto que sólo se dignifica con hijos de san Miguel. A medida que el control y la exigencia sobre los supernumerarios jóvenes se han hecho más férreos ha aumentado el número de abandonos de manera que hoy, en España, es más fácil encontrar a un numerario con menos de 25 años que a un supernumerario de la misma edad.</p>
<p style="text-align:justify;">UN ABRAZO!</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>EscriBa</strong></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Libro de ENRIQUE PEREZ AMEZ ex sacerdote agregado, promotor del Opus Dei en Castilla y León]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=246</link>
<pubDate>Wed, 14 May 2008 20:02:07 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
<guid>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=246</guid>
<description><![CDATA[ 
 
 
 REFLEXIONES A LAS OREJAS DEL BURRO FELISARIO
 
&#8220;&#8230; el que olvida o perdona es]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="center"> </p>
<p align="center"><img src="http://www.opuslibros.org/spaw/images/enrique_perez.jpg" alt="" /> </p>
<p align="center"> </p>
<h2 style="text-align:center;"> REFLEXIONES A LAS OREJAS DEL BURRO FELISARIO</h2>
<p style="text-align:center;"> </p>
<p align="right"><strong><em><span style="text-decoration:underline;">"... el que olvida o perdona es cómplice..."</span></em></strong><strong><span style="text-decoration:underline;"> (Ana Binocur)</span></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>ENRIQUE PEREZ AMEZ, doctor en teología por la Universidad de Navarra; primer sacerdote agregado del Opus en León; promotor de la Obra en Castilla y León, Asturias, Toledo, etc.; director de diversos medios de comunicación, profesor y Canónigo Penitenciario de la Catedral Primada de Toledo, a lomos del "BURRO FELISARIO", intenta descubrir (con este libro) el COGORZÓN EGÓLATRA del Santo Escrivá y la villanía e ingratitud de su institución. Aborda sus años en el OPUS desde el sarcasmo y la ironía mezclados con un poco de desprecio socarrón.</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Pequeña síntesis: </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong></strong>A lo largo de 50 capítulos en 170 páginas el autor va desgranando con agilidad, osadía y atrevimiento su experiencia tanto dentro como fuera del Opus y de la Iglesia Católica.</p>
<p style="text-align:justify;">...Cuentan - yo no estaba presente- que hace una temporada salieron de caza S. José y su hijo Jesús. De repente una paloma cruza el cielo y S. José echándose la escopeta a la cara, encañonó y disparó. Instantáneamente "el pájaro" cayó inerte a sus pies. Ante el asombro del niño Jesús, S. José le dio esta explicación: "hijo mío, hay cosas que no se olvidan". <em><span style="text-decoration:underline;">De eso se trata, San Chema Escrivá, de eso, de las cosas que no se olvidan y que vosotros tratáis de ocultar...</span></em></p>
<p style="text-align:justify;"><em></em></p>
<h3 style="text-align:center;">PEDIDOS: al correo electrónico: <a href="mailto:enriquemolego@hotmail.com">enriquemolego@hotmail.com</a></h3>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;">PRECIO: 13,90 </span></strong><span style="text-decoration:underline;">euros más gastos de envío.<strong> </strong></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[19 DE MARZO: Carta a alguien con crisis de vocación al Opus Dei]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/2008/03/14/19-de-marzo-carta-a-alguien-con-crisis-de-vocacion-al-opus-dei/</link>
<pubDate>Fri, 14 Mar 2008 21:57:01 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
<guid>http://opusvalladolid.wordpress.com/2008/03/14/19-de-marzo-carta-a-alguien-con-crisis-de-vocacion-al-opus-dei/</guid>
<description><![CDATA[ 
19 DE MARZO, CADA UNO A LO SUYO
Publicado originalmente en Opuslibros.org

Esta carta es para aqu]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="center"> <img border="0" width="300" src="http://www.opuslibros.org/Imagenes/19_marzo_autovia_1.jpg" alt="renovar incorporacion opus dei 19 marzo" height="197" /></p>
<p align="center"><a href="http://opusvalladolid.wordpress.com/2008/02/14/19-de-marzo-bienvenidos-a-los-que-se-van-del-opus-dei-y-a-los-que-se-quedan-tambien/"><strong>19 DE MARZO, CADA UNO A LO SUYO</strong></a></p>
<p><strong><em>Publicado originalmente en <a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/">Opuslibros.org</a></em></strong></p>
<p><strong><em></em></strong></p>
<p align="justify"><strong><i>Esta carta es para aquellas actuales numerarias confundidas y presas dentro del opus dei, entre ellas, tu "M"., si es que puedes volver a entrar en esta web sin que lo sepan en tu centro. (La autora)</i><br />
</strong><br />
Si eres todavía numeraria y estás pasando por lo que allí llaman "crisis vocacional" o como dicen ellas... "hay que encomendar a fulanita que esta mal", por favor no dejes de leer los <a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=Search&#38;author=&#38;topic=3%&#38;min=10&#38;query=%&#38;type=&#38;category=">testimonios</a> de tantas personas buenas que han sido víctimas del opus por tantos años. Son testimonios sinceros de mujeres, hombres y sacerdotes, cuyas vidas al igual que las nuestras han sido marcadas, por ese dañino y sutil endoctrinamiento y "lavado cerebral" que te hacen desde que te consideran "pitable" hasta que o te vas o te echan por el motivo que sea.</p>
<p align="justify">Cuando yo pedí la admisión al opus, se me dijo que Dios me había llamado a un camino de santificación del trabajo en medio del mundo siendo una cristiana corriente. Me dijeron también que Dios me estaba pidiendo aún más. Que dejara el amor humano por el amor con MAYUSCULA, todo era cuestión de generosidad. Yo no era ninguna "loca" sino más bien alguien joven con grandes ideales y sueños en la vida. Tenía 20 años y una gran sensibilidad por la gente. Poseía grandes deseos de influir y cambiar el mundo, motivo por el cual había decidido estudiar Educación.</p>
<p align="justify">Yo sabia que al "pitar de Numeraria" estaba renunciando al matrimonio y a tener algún dia mi propia familia. Las numerarias que me trataban me habían dicho también que ahora me unían al opus lazos más fuertes que los lazos de sangre y que ELLOS eran mi primera familia. Luego me fui enterando de tantas otras cosas, al igual que tú seguramente. Supe más tarde que tenía que renunciar a la amistad de personas que no fuesen "candidatas para la obra" o "pitables", pues sería una pérdida de tiempo. Más adelante me pidieron además que dejara mi carrera de Educación y me cambiara a otra universidad ya que en la universidad donde yo estudiaba, La Universidad Catolica, "los curas eran jesuitas" y ellas decían que los jesuítas no querían mucho a la obra y que me estaban influenciando con mala doctrina.</p>
<p align="justify">Dar este paso me costó bastante, pues ya había estudiado dos años y medio de mi carrera, Educación. De igual forma obedecí y me cambié a estudiar Idiomas Modernos en otra universidad. Por suerte, más delante me gustó muchísimo mi carrera de Idiomas, gracias a Dios, y me gradué entre las mejores de mi promoción.</p>
<p align="justify">Como tú sabes a uno no le dicen todo al principio. Luego se entera del cilicio y de las disciplinas. Para los que no saben: el cilicio es una cadena con puas, que se ata en la parte de arriba del muslo atando las dos cintas extremas causando pequeñas heridas en la piel, el cual las numerarias deben usar dos horas al dia menos algunos dias de fiesta durante el año. Las disciplinas consisten en una pequeña cuerda o látigo pequeño, que sirve de autoflagelación que se usa en las nalgas desnudas mientras se dice alguna oración, una vez a la semana o en algunos casos se puede usar más veces con permiso de las directoras.)</p>
<p align="justify">Entonces, viene de nuevo mi pregunta: ¿por qué ese misterio y no decir las cosas como son realmente, TODAS las cosas, con verdad, desde el principio? Seguro que te suena conocido el cuento de que "a los bebés se les da primero leche y luego comidas sólidas y que es igual con una vocación reciente a quien no se les puede decir TODO al principio, sino que poco a poco se le van explicando las cosas". Esto no es más que una de sus tácticas para engañar y mantener a las vocaciones recientes. Lo que pasa es que cuando uno está ya dentro uno está como ciego, pues uno ya le ha dado su vida a Dios allí. Esto hace que todo lo demás pase a ser secundario y se acepte como parte de la misma entrega. ¡ESO ES UNA FALSEDAD! Pero qué claras se ven las cosas desde afuera y con el pasar de los años.</p>
<p align="justify">Algo que nunca supe hasta el final de mi vida en esa institución, fue el hecho de que las directoras y sacerdotes comentan entre ellos, es decir, chismean sobre nuestras intimidades y pensamientos más ocultos los cuales debíamos comentar siempre "con sinceridad salvaje", por el "buen espiritu" en la charla. Yo creía erroneamente que lo que yo le comentaba a la directora, sólo ella lo sabía, pero qué equivocada estaba.</p>
<p align="justify">Otra cosa que me sorprendió mucho, (antes de que me dieran la dispensa para poder irme) fue que la directora del último centro donde viví pretendía que me quedara allí en el centro hasta que ellos así lo decidieran. "V" pretendía que me quedara metida en un cuarto para que no me vieran las que venían por el centro, para evitar escándalo. Se me dijo que NO podía llamar a mi familia. Tampoco me pasaban llamadas de nadie, y al yo revelarme y tratar de salir del centro, escondieron las llaves y me dieron un calmante fuertisimo, "Ropinol", para doparme y según ellas para que descansara. En mi caso era un 23 de febrero y querían que me quedara en el centro hasta el 19 de marzo. Eso es un atropello, una falta de caridad y sin duda va en contra de la dignidad humana.</p>
<p align="justify">Yo, no lo permití por supuesto, y grité y patalié hasta que por fin esa noche la numeraria 'C' (quien vivió por años en Roma muy cerca del fundador) vino al centro y me dijo como les conté antes en mi <a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=1466">Carta abierta a la numeraria 'C'</a>, para informarme que el padre había dado la dispensa para que me fuera al dia siguiente. "C" me dijo: "Tú nunca hiciste el apostolado de la obra, tú siempre hisistes Tu apostolado" y su amenaza: "Si algun dia me entero de que has hablado mal de la Obra, ese día las puertas del Opus Dei estarán cerradas para ti". También me dio a entender que no me metiera con la obra, porque ella misma personalmente se encargaría de arruinar mi reputación.</p>
<p align="justify">Esto es un resumen bien corto de mi salida ya que es imposible expresar por escrito todos los sentimientos que uno tiene en ese momento, al pensar que uno tendrá que recomenzar y enfrentarse a la vida. En ese momento uno puede tener la tentación de sentir como que perdió su tiempo allí, su juventud, sus mejores años, sus ilusiones, por un sueño que en realidad era una sola mentira. En mi caso fueron 5 años, pero hay otras a quienes la obra les ha robado mucho más.</p>
<p align="justify">¡NO DEJES TU, TU VIDA ENTERA, EN ESA MENTIRA! Si hay algo que no te da paz, no les hagas caso, ten espiritu crítico. POR FAVOR, SI ERES UNA NUMERARIA CON DUDAS DE VOCACION, NO SIGAS OBEDECIENDO A CIEGAS, NO ES UNA TENTACION DEL DEMONIO, ABRE TUS OJOS. TODOS EN ESTA WEB TE PODEMOS ASEGURAR QUE AFUERA LA VIDA ES MUCHO MEJOR. No te digo que no hayan sufrimientos, pues son parte de la vida, pero al menos AFUERA, eres LIBRE y se puede ser muy feliz!</p>
<p align="justify">Si estas pasando por algo similar, por favor, lee el testimonio de tantas personas que han pasado por lo mismo. Yo pensaba que ese mal trato que me dieron al final me pasó a mi sola. Pensaba que se habían equivocado conmigo, pero cuando descubrí esta web y por fin lei el excelente libro de María del Carmen Tapia, <a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=33">"Tras El Umbral: Una Vida en el Opus Dei"</a> , fue que descubrí que yo no estaba sola y que esas son sus "tácticas": hacer que uno se sienta mal, culpable, infiel y que nunca podrá ser feliz fuera del opus que según ellas "es el mejor lugar para vivir y para morir." NADA QUE VER CON LA REALIDAD! Allí yo me sentía como que mi vida estaba en manos de esas mujeres, disfrazadas de representantes del padre e instrumentos de Dios.</p>
<p align="justify">En la obra siempre había un "misterio", al final, me costaba mucho el no saber dónde me mandarían la próxima vez y el tener que abrirle mi alma a la persona que me imponían ellas en la charla fraterna. Como tú sabes, había cosas que no te decían. Si alguna dejaba la vocación había que actuar como si esa persona nunca existió. Ya no se hablaba más nunca de ella. ¿Qué clase de caridad es esa donde se desechan a las tan queridas "hermanas" cuando ya no sirven más para la obra, por la razón que sea?</p>
<p align="justify">Después de mi salida, me han contado personas, amigas que también han dejado la opus, que a ellas, cuando me fui les dijeron que a mi "me faltaba una tuerca". Gracias a Dios, en mi caso nunca tuve necesidad de psiquiatra ni tuve grandes depresiones, pero sí sé de varias, que han terminado muy muy mal y de otras que casi se volvieron locas allí dentro por la presión y el sentido de culpa y la condena por parte de la obra. También hay una pobre Nume en Valencia, la cual creo que sigue de numeraria, que la tenían escondida de todos porque aparentemente enloqueció (la volvieron loca en el opus dei.) Hay que tener cuidado también con las directoras, pues te podrían dar calmantes muy fuertes para doparte y para que no pienses con claridad. Esto es VERDAD y Dios no es el causante, sino la obra, yo lo viví y tengo testigos.</p>
<p align="justify">NUMERARIA, SI ESTAS DUDANDO, Y TE CUESTA LA SUPUESTA VIDA DE FAMILIA, SI "VIVES LA VOCACION A TU MANERA", SI NO ESTAS DE ACUERDO CON TODO ESE ADOCTRINAMIENTO, CON ESA VIDA FALSA, CORRE, CORRE BIEN LEJOS DE ALLI! (Lée el testimonio de <a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=1469">Antonieta</a>) VETE, AUNQUE LUEGO DIGAN QUE TU TAMBIEN TENIAS UNA "TUERCA FLOJA", O QUE ERAS ESTO O LO OTRO, AUNQUE TE AMENACEN CON DISFAMAR TU PERSONA, NO HAGAS CASO, NUNCA ES TARDE. CUANDO POR FIN SALGAS EN LIBERTAD, VERAS QUE PUEDES SER FELIZ COMO UNA CRISTIANA CORRIENTE EN EL MUNDO, FUERA DEL OPUS DEI. LO IMPORTANTE ES QUE NO ESTÁS SOLA. RECUERDA QUE TIENES A CRISTO EN TU CORAZÓN.</p>
<p align="justify"><strong>Mary</strong></p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[LA VOCACIÓN SACERDOTAL EN EL OPUS DEI: "En la Obra nadie se ordena porque 'quiere' sino porque 'debe' "]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=202</link>
<pubDate>Tue, 04 Mar 2008 23:25:26 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
<guid>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=202</guid>
<description><![CDATA[
 
19 DE MARZO, CADA UNO A LO SUYO

&nbsp;

 Publicado originalmente en Opuslibros.org

La contrad]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong></strong><strong></p>
<p align="center"> <img border="0" width="300" src="http://www.opuslibros.org/Imagenes/19_marzo_autovia_1.jpg" alt="renovar incorporacion opus dei 19 marzo" height="197" /></p>
<p align="center"><a href="http://opusvalladolid.wordpress.com/2008/02/14/19-de-marzo-bienvenidos-a-los-que-se-van-del-opus-dei-y-a-los-que-se-quedan-tambien/"><strong>19 DE MARZO, CADA UNO A LO SUYO</strong></a></p>
<p align="center"><img border="0" width="140" src="http://www.opuslibros.org/Imagenes/immendorf_solo.gif" alt="vocacion sacerdotal sacerdote opus dei" height="189" /></p>
<p align="center">&#160;</p>
<p></strong></p>
<p align="justify"><strong> <strong><em>Publicado originalmente en <a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/">Opuslibros.org</a></em></strong></strong></p>
<p align="justify"><strong></strong></p>
<p align="justify"><strong>La contradicción</strong></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Si bien ya se ha tocado este tema más de una vez, me pareció interesante aportar un «texto canónico» sobre el asunto.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Para quienes no conozcan mucho esta institución, vale la aclaración: una cosa es la Obra como institución laica y otra es la SSS+ o Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, asociación vinculada íntimamente a la Obra. El tema que trata este artículo es sobre la vocación sacerdotal de los miembros laicos de la Obra, no sobre la de los socios de la SSS+. Esto es importante porque los miembros laicos de la Obra no tienen ninguna relación jurídica con la SSS+ y sus labores de proselitismo apuntan a objetivos distintos: a los laicos por un lado y a los sacerdotes diocesanos por el otro (en el caso de la SSS+). La Obra tiene sus propias labores que denomina: de San Rafael (jóvenes con posible vocación de numerari@ o agregad@), de San Gabriel (labor orientada a todas aquellas personas que, para la Obra, nunca tendrán vocación de numerari@ o agregad@ -de vivir el celibato- sino únicamente de supernumerari@ -para vivir en el matrimonio, generalmente-; en esta labor se incluyen tanto las potenciales vocaciones como quienes ya son supernumerari@s) y por último la labor de San Miguel (orientada a quienes ya son numerari@s y agregad@s).</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">***</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Es sabido que para ingresar a la Obra como numerario o agregado se requiere claramente no tener vocación sacerdotal.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">De hecho, quien presentara una inclinación al sacerdocio se lo ‘clasificaría' como candidato para el seminario diocesano y próximamente dejaría de estar en la labor de San Rafael. Por supuesto, no tendría ninguna posibilidad para la de San Miguel. Su futuro no estaría en la Obra (aunque podría estarlo para la SSS+, pero ese es un tema aparte).</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">En resumen, la Obra cuida mucho este "carácter laico" como requisito «sine qua non» para ser miembro.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Pese a lo dicho, el hecho de ingresar a la Obra cambia las reglas del juego. Porque sorpresivamente uno se entera, entonces, que «todos los Numerarios y muchos Agregados están ordinariamente dispuestos (...) a ser sacerdotes, si son invitados por el Padre» (Catecismo de la Obra, 5* ed, n. 44.).</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Para que quede claro, no se trata de una «estadística» resultado de una «encuesta» en base a la libre decisión u opinión de sus miembros. Al contrario, se trata de un principio o norma del Catecismo de la Obra que rige la vocación de «todos los numerarios y muchos agregados».</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Aquí no se habla de «aquellos que posteriormente descubran un llamado al sacerdocio...» etc. Aquí la Obra dice oficialmente que -en el caso de los numerarios-, «todos» están ordinariamente dispuestos a ser sacerdotes. El cambio es radical.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Lo interesante es que «todos» están dispuestos, aunque «no lo sepan» y de hecho hayan dejado en claro -cuando ingresaron- que «no lo estaban» para nada. ¿Cómo puede ser que, a quien no tenía vocación al sacerdocio, se le imponga semejante compromiso? Es posiblemente porque la Obra tiene una irremediable predisposición por la coacción.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">La Obra declara explícitamente que nadie cambia de «estado» cuando ingresa; sin embargo «todos los numerarios y muchos agregados» potencialmente han cambiado de estado, porque «están ordinariamente dispuestos a ordenarse», algo que no es «ordinario» en el resto de los cristianos laicos o «cristianos corrientes».</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Es esta una muestra más de cómo la Obra engaña y manipula voluntades: compromete moralmente a las personas sin que den su consentimiento y, más aún, a pesar de haber dado un consentimiento en contrario.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Con el argumento de que la vocación de numerario y agregado implica una «entrega total», la Obra dispone de las personas como quiere y presenta la vocación sacerdotal como parte de esa entrega. Este argumento de la «entrega total» hace posibles muchos imposibles y muchas incoherencias, es el argumento con el cuál más fácilmente la Obra extorsiona y que resulta muy difícil de resistir.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify"><!--more--></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">***</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Como en tantos otros casos, lo que era la norma se vuelve la excepción. El acuerdo inicial se tornó en engaño.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">No se trata de que algunos hayan descubierto su vocación sacerdotal «tardíamente». De hecho, el catecismo de la Obra dice claramente que no puede llamarse «vocación tardía» el caso de quienes se ordenan ya mayores, porque desde un principio están «todos los numerarios y muchos agregados» dispuestos a ordenarse.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Esto quiere decir que, por un lado, «todos los numerarios y muchos agregados» se incorporaron a la Obra teniendo clara conciencia de que no tenían vocación al sacerdocio, pero una vez "adentro" debían estar dispuestos a ordenarse si eran «invitados por el Padre».</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">La Obra cambia las condiciones contractuales: lo que era un requisito para entrar (no tener vocación al sacerdocio), una vez adentro se vuelve un impedimento para permanecer (al menos con "buenas disposiciones").</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">El texto eliminado entre paréntesis dice "-con plena libertad, para aceptar o no esa llamada-" dando así a entender que tal llamada es un hecho y que puede o no ser aceptada. En ningún momento el texto pone en duda la "llamada". Es parte del lenguaje coactivo dar por hecho la «llamada» y pasar por encima de la conciencia de las personas. Es que «la llamada» no surge en la conciencia del candidato sino de una decisión de quienes gobiernan: ellos «deciden» quién tiene vocación y quién no (para todo).</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Es la voluntad de poder: la Obra busca constantemente imponer su voluntad, busca la hegemonía, la preeminencia, la supremacía.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Por eso, para el caso de los numerarios, habla de «todos», porque así lo decidió la Obra. La vocación al sacerdocio -«esa llamada»- está implícita en cada numerario (aunque se entere por sorpresa), cosa impensable y contradictoria con los requisitos para inicialmente «tener vocación» de numerario o agregado.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Como en el caso de la vocación a la Obra, la doctrina oficial aquí también habla de "libertad" para aceptar o no el llamado. Sin embargo, tenemos experiencia sobrada de la coacción para aceptar el llamado de la Obra, por lo cual no es de extrañar la coacción para el llamado al sacerdocio, más cuando una persona ha dado un dramático testimonio de ello (cfr. el interesantísimo artículo de Antonio Pérez Tenessa en el diario El Pais). Es muy impresionante leer ese artículo y contrastarlo con lo que el mismo fundador decía: «<i>rezad también con el fin de que nadie en Casa sienta coacción de ningún género, para venir al sacerdocio</i>» (Meditaciones, V, pág. 482).</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Los textos oficiales y del fundador muchas veces dicen exactamente lo contrario de lo que se hace. Pero no siempre, porque otras tantas veces, esos textos son sinceros y dicen lo que en la práctica se hace. Es por ello que en los textos abundan las contradicciones, la oposición entre una doctrina que defiende la libertad y otra que la somete hasta esclavizarla. Lo importante es comprobar quién vence en ese combate. Y por lo vivido y testimoniado por tantas personas, en la Obra la libertad siempre pierde. Por lo cual esas contradicciones parece más bien una manipulación planificada.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Hay que reconocer que la ingeniería jurídica y mental de la Obra es bastante complicada, por sus excepciones y contradicciones, porque no responde a una lógica clara.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">***</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify"><strong>La lógica detrás de la contradicción</strong></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">La contradicción señalada en este artículo no parece inocente o una simple «esquizofrenia».</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">De hecho no creo que exista ninguna esquizofrenia en muchos de sus niveles donde la Obra manifiesta contradicciones. La característica de la Obra y de su fundador es la planificación anticipada de absolutamente todo, por lo cual hablar de «errores» es muy difícil.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Se trata más bien de otra cosa, de un doble estándar premeditado. Hay toda una elaboración y justificación alrededor de semejante actitud incoherente.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Se trata de un mecanismo perverso que quita derechos e impone deberes (mecanismo que la Obra aplica en todos sus ámbitos). Es un mecanismo que actúa a nuestras espaldas, ocultamente, sin que nos demos cuenta.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">A los derechos se los "entrega" (renuncia) o se los deja en la puerta, pero nadie que entre a la Obra ha de portar consigo sus derechos, porque esto va contra el clima de sometimiento y entrega absoluta que la Obra demanda.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify"><strong>La propiedad de la vocación</strong></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Si la Obra necesita vocaciones al sacerdocio, ¿por qué rechaza las que espontáneamente se presentan para ingresar a la Obra? ¿Por qué, en cambio, se la asigna a quienes ni siquiera se la plantearon o incluso no se identificaron con ella desde un principio?</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Está claro que no tiene que ver con el aspecto laical (como parecía y se argumentaba inicialmente) ya que «todos los numerarios y muchos agregados» están llamados al sacerdocio (aunque no lo sepan). ¿Entonces, cuál es la razón de este proceder?</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Al poner como requisito la ausencia de vocación al sacerdocio, la Obra desarticula toda posibilidad de «exigencia» o derecho por parte de cualquier miembro agregado o numerario a ser aceptada su posible llamada al sacerdocio.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Por un lado, se le impone a quien no la tiene, y por otro se le quita a quien la tiene. El tema es que ninguno sienta su llamada al sacerdocio como propia sino como concedida por la Obra.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Porque quien manifiesta una vocación y muestra aptitudes para llevarla a cabo se gana un derecho. Y en la Obra la vocación es «concedida», nunca «reconocida» porque esto otorgaría derechos, algo contrario al «espíritu» de la institución. Por eso la Obra puede un día «otorgar» la vocación y al otro «retirarla» (esa es la metáfora de la dispensa: «devolver» la vocación como si fuera propiedad de la Obra). En la Opus Dei se juega con las personas, poniendo y sacando vocaciones, otorgando y retirando dones sobrenaturales, como si se tratara de un experimento que no termina de salir bien.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">En la Obra nadie tiene propiamente derechos sino que todo es «concedido» por la misma institución (con ánimo de «recuperarlo», parafraseando al fundador). Lo que hace a la vocación a la Obra, está todo diseñado para que la propiedad de tal vocación pertenezca y sea retenida por la institución.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Así como para ingresar, uno debe «ser llamado por la Obra», del mismo modo para ser sacerdote uno debe «ser llamado por el Padre», y no me refiero a la frase del Evangelio, Juan 6, 44 (de todos modos, en la Obra «el llamado del Padre-Prelado» está íntimamente ligado a la voluntad de Dios, lo cual de alguna manera la Obra se arroga la autoridad de llamar en nombre de Dios, como si se tratara de la misma situación de Juan 6, 44).</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Ningún numerario puede presentarse al seminario de la Prelatura para ordenarse sacerdote: sin la «invitación» del Padre, la entrada no está permitida.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Es un sacerdocio originado en la «llamada del Padre» (esto es, del Prelado) y orientado a servir a los fines de la Obra. Por eso no es extraño que la salida de la Obra, para un sacerdote numerario, implique una crisis de su misma vocación sacerdotal (distinto es el caso de los sacerdotes diocesanos que ingresaron a la SSS+ y egresaron: el origen de su vocación es muy diferente).</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Si bien «<i>el sacerdocio es lo más grande que Dios puede dar a un alma</i>» (del fundador, Meditaciones V, pág. 479), la vocación a la Obra está por encima, a tal punto que -dice el fundador- «<i>para nosotros, el sacerdocio es una circunstancia, un accidente</i>» porque «<i>la vocación de sacerdotes y laicos es la misma</i>» (ibídem anterior). Veo muy difícil encontrar un modo de «explicar» esa afirmación o de «contextualizarla» teológicamente: en realidad esa afirmación inevitablemente manifiesta lo que su literalidad indica. Más aún cuando tal literalidad se corresponde con la práctica de la vida misma: a nadie en la Obra se le «reconoce» su vocación sacerdotal sino que se le «concede» a modo de «accidente». En la Obra el sacerdocio es realmente un «accidente» por cómo está subordinado a otros valores.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Ni siquiera de la vocación profesional ha dicho el fundador que sea «un accidente», al contrario, le ha asignado la función de «quicio» (posiblemente porque la vocación profesional hace -al menos en la teoría- a la vocación a la Obra y, en cambio, la vocación sacerdotal no).</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Ahora bien, esa afirmación ¿es simplemente un desacierto teológico? Creo que tiene un sentido que va más allá de la rigurosidad teológica: se trata de no darle al sacerdocio una dignidad autónoma de la vocación a la Obra, a la cual debe estar sujeto. Se trata de que la vocación sacerdotal esté subordinada al gobierno de la Obra y que sea éste quien la «administre».</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">El sacerdocio, en la Opus Dei, no es propiamente una vocación sino «una función» que se asigna (por eso "no existe" previamente al ingreso a la Obra).</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Si el sacerdocio -que imprime carácter- es un accidente, ¡cuál será la dignidad de «la sustancia» que le da sustento! No resulta muy difícil deducir que la vocación a la Obra está por encima de la dignidad de ese sacramento. Es por esto que la vocación sacerdotal cobra sentido -en la Opus Dei- a través de «la sustancia» que es la vocación a la Obra y sin ella «ese accidente» pierde su referente (no sólo como metáfora filosófica, también como identidad psicológica).</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Pienso en el refrán «a mar revuelto ganancia de pescadores» y creo que la confusión que la Obra genera le es funcional a ella misma. De hecho es imposible coordinar las distintas afirmaciones que se encuentran en las enseñanzas oficiales de manera tal que formen un cuerpo coherente. En este caso, en medio de la exaltación de la vocación sacerdotal, la Obra introduce de manera equívoca y ambigua la idea de la superioridad de la vocación a la Obra por encima de un sacramento que imprime carácter.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Lo dicho sobre «el origen de la llamada» explica, asimismo, la falta de conocimiento que tiene la mayoría de las personas cuando ingresan a la Obra (ya sea como numerari@s, agregad@s, supernumerari@s): es que su ingreso no fue iniciativa propia. Más bien fue la Obra quien «les descubrió» la vocación y «los llamó», mediante el uso -generalmente- de un activísimo proselitismo. Y la respuesta a esa llamada siempre ha sido «de pura confianza» pero sin saber cabalmente de qué se trataba aquello (¿quien leyó, acaso, los estatutos antes de ingresar a la Obra? Nadie, porque ni aún hoy los miembros pueden leerlos, salvo quien sepa latín). Y la Obra inspiraba confianza porque todo lo hacía y lo decía en nombre de Dios, usando su nombre (de ahí la gravedad que supone la defraudación que sufren los miembros de esta institución).</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">***</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Una vez consagrada, la vocación sacerdotal no puede ser «retirar» por la Obra, pero esto no le impide arrogarse el derecho de «otorgarla». Por eso se la «concede» a quien ella decide aunque no se la «reconoce» a nadie.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">No hay nadie que haya venido a la Obra con una vocación sacerdotal previa, porque no se permite y, además, porque todos los sacerdotes le deben su vocación al fundador: «<i>recé tanto, que puedo afirmar que todos los sacerdotes del Opus Dei son hijos de mi oración</i>» (del fundador, Meditaciones V, pág. 476). Es una afirmación que pesa demasiado.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">En la Obra nadie se ordena porque «quiere» sino porque «debe». </p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Quien «quiera» ordenarse, no podrá ingresar a la Obra -como numerario o agregado- y quien ingrese «deberá» estar dispuesto a ordenarse. He aquí la alienación personal más profunda, el despojo del propio yo y de la propia identidad, de la propiedad de sí mismo: se aliena tanto el que niega una vocación que tiene como el que recibe por imposición una que no tiene.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Porque así como «los derechos se han convertido, con la llamada, en deberes» (cfr. libro Meditaciones IV, pág. 583), el llamado al sacerdocio pasa a ser una «imposición universal» y es «la Obra» la que se arroga el derecho y el privilegio de seleccionar explícitamente a quienes ella quiera sean sacerdotes («el llamado del Padre»), de la misma manera que selecciona a sus directores.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Para no inventar groseramente la vocación sacerdotal de manera caprichosa, la Obra declara entonces que «todos» los numerarios están dispuestos -en razón de su «entrega total» más que de una llamada íntima de Dios- a ordenarse y la Obra es la que "selecciona" quién se ordena y quién no.</p>
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<title><![CDATA[MI PRIMER UNIV, MI ÚLTIMO 19 DE MARZO EN EL OPUS DEI]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=198</link>
<pubDate>Wed, 27 Feb 2008 14:59:25 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
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<description><![CDATA[ 
19 DE MARZO, CADA UNO A LO SUYO
Publicado originalmente en Opuslibros.org

Mucho se ha escrito es]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="center"> <img border="0" width="300" src="http://www.opuslibros.org/Imagenes/19_marzo_autovia_1.jpg" alt="renovar incorporacion opus dei 19 marzo" height="197" /></p>
<p align="center"><a href="http://opusvalladolid.wordpress.com/2008/02/14/19-de-marzo-bienvenidos-a-los-que-se-van-del-opus-dei-y-a-los-que-se-quedan-tambien/"><strong>19 DE MARZO, CADA UNO A LO SUYO</strong></a></p>
<p><strong><em>Publicado originalmente en <a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/">Opuslibros.org</a></em></strong></p>
<p><strong><em></em></strong></p>
<p align="justify">Mucho se ha escrito estos días acerca del 19 de marzo, y he de decir que por estas fechas hay otro evento importantísimo dentro del calendario Opus: El UNIV.</p>
<p align="justify">Traigo a colación este evento ya que hace 11 años marcó el devenir de mi existencia. El viernes 25 de marzo de 1994, dos días después del fallecimiento de D. Alvaro del Portillo, embarcamos rumbo a Roma desde una ciudad española. Ni que decir tiene que ese año fue algo especial por el motivo antes comentado. D. Alvaro estaba en todas partes, y seguramente fue uno de los argumentos más utilizados para que aquel año pitaran (pidieran la admisión) muchos universitarios.</p>
<p align="justify">Pues bien, en aquellos momentos yo no conocía nada del Opus, o mejor dicho, lo que conocía no era muy positivo, si bien, el trato con alguna persona de dentro era muy bueno. Allí llegaba yo sin tener ni idea de lo que posteriormente me iba a suceder. Entre meditaciones, lecturas, misas, charlas con mi acompañante (al que no conocía de nada, pero con el que aún conservo cierta amistad) fui conociendo el espíritu opus. Después fue el cura, luego el director de la convivencia, quienes fueron introduciéndose en mi cabeza, mi intimidad, mi vida. Eso durante los 10 días que duró la convivencia. Tres semanas después me vi sentado en una mesa con unas cuartillas y una pluma ante mí, pitando.</p>
<p align="justify">Y yo me pregunto en este momento, ¿cuántos chicos de San Rafael que además forman parte de la lista de San José 2005 se encuentran en estos momentos en Roma? ¿Cuántos de ellos habrán pitado ya? ¿Cuántos, en definitiva, van a cambiar su vida para una supuesta entrega a Dios que les va a dar la plena felicidad? ¿Cuántos universitarios, como lo era yo en aquel lejano 1994 pitarán para al fin de cuentas pasar por este Calvario que se llama Opus Dei?. Creo que todos aquellos que hayan ido a un UNIV sabrán de qué estoy hablando. La presión a la que se somete a los chicos en esta convivencia es impresionante. Como diría aquél "se me pone la gallina de piel" sólo de recordarlo.</p>
<p align="justify">Aunque también tengo que señalar que no es la única convivencia de Semana Santa en la que se lleva a cabo un atroz proselitismo. No nos olvidemos de Fátima y Torreciudad. Pero esta es otra historia que deberá ser contada en otro momento.</p>
<p align="justify">Pues bien, y volviendo a Roma, aquél fue mi primer UNIV, aquél que cambió radicalmente mi vida. Ese UNIV hizo que también viviera mi último 19 de marzo dentro. Lo recordaba este sábado junto a mi novia (asidua lectora de nuestra web). Recuerdo que mi último 19 de marzo fue lunes. En aquel momento ya residía en Madrid, pero pasaba por el centro del que dependía en otra ciudad todos los fines de semana. Ese fin de semana también estuve allí pese a la oposición de parte del consejo local del centro, que me quiso persuadir de ello diciéndome que iba a resultar una situación muy violenta, ya que mi salida del Opus era cosa hecha desde hacía semanas, si no meses, como ya tuve ocasión de contar en otro de mis escritos. Pues bien, como ya he dicho, por allí aparecí como si nada y continué haciendo vida normal (si a ese tipo de vida se le puede denominar normal). El domingo 18 era día de retiro mensual con la consabida charla sobre vocación y todo eso. Ni que decir tiene que no hice tal retiro mensual, y aproveché la mañana para hacer deporte ante el asombro de propios y extraños. Por la tarde, tras la comida y bendición me despedí de la gente y me fui camino de Madrid, ya que al día siguiente, 19 de marzo trabajaba. Por el camino fui pensando en los 7 años que había pasado dentro, y que me quedaban menos de 36 horas para dejar de ser jurídicamente miembro del opus, ya que de facto ya había dejado de ser hacía varias semanas.</p>
<p align="justify">Esa noche me dormí pensando en la gente que celebraría las misas de medianoche que al salir de ellas se acercarían al director de turno para renovar su entrega hasta el siguiente año, bien por devoción, bien por obligación. El día 19 me levanté como un día cualquiera, y fui a mi lugar de trabajo, no sin antes ir a misa, cosa que aún hago siempre que puedo. Gracias a Dios pude centrarme y cumplir sin problemas con mis obligaciones. No obstante, se me pasó por la cabeza llamar al director del que hasta ese día aún era mi centro y decirle que había renovado, más que nada por jorobar un poco, aunque la desestimé, ya que por teléfono no iba a ver la cara que se le iba a quedar cuando le dijera que iba de coña. Así llegó el final del día. Tardé en dormirme, no lo hice hasta pasadas las doce de la noche. En ese momento me encontraba en la cama, con los ojos abiertos, mirando al techo, oyendo roncar a mi primo, con el que compartía habitación en su casa, y la cabeza apoyada en las manos entrecruzadas. Cuando oí las doce campanadas en el reloj de la sala de estar de la casa, me dije para mí: "Al fín esto se ha acabado, gracias a Dios". Tal vez esa haya sido la noche que mejor he dormido de mi vida. Sólo faltaron las uvas y los petardos. Empezaba mi nueva vida, se acabó por fín una pesadilla que había durado algo menos de siete años (6 años, 10 meses y 25 días para ser más exactos).</p>
<p align="justify">Ahora han pasado ya cuatro años desde aquello y soy feliz. He rehecho mi vida desde 0, tengo un trabajo estable, gran cantidad de amigos, una novia estupenda, y espero en unos años tener una familia de las de verdad, sin nada etéreo ni lazos extraños que a veces no unían, ahogaban.</p>
<p align="justify">Y todo empezó en un autobús, un 25 de marzo de 1994 camino de Roma, en un UNIV.</p>
<p align="justify"><b>GUTTEMBERG</b></p>
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