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	<title>gran-houdini &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "gran-houdini"</description>
	<pubDate>Tue, 07 Oct 2008 21:11:06 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Las cosas que hace nadie]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=507</link>
<pubDate>Sun, 04 May 2008 10:18:05 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[Cualquiera que tenga familia lo sabe. Todo el mundo hace algo en la casa, pero a veces  un gran Hou]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Cualquiera que tenga familia lo sabe. Todo el mundo hace algo en la casa, pero a veces  un <strong>gran Houdini </strong>inconfeso que surge en cualquier grupo humano obra el milagro de las  cosas que no son hechas por nadie. Por ejemplo, en una casa de campo es esencial tener localizadas las linternas, por si hay un apagón. A un <em>soi dissant </em> jefe de la familia le puede gustar además tener la suya propia, que es la mejor, a buen recaudo. Pero, ay, si una noche se va la luz y el iluso del jefe quiere echar mano de ella es muy normal no encontrarla en su sitio. Las linternas no vuelan, pero no se procupen: no ha sido nadie. A veces los cuerpos inertes se trasladan por impulso de  fuerzas extrañas que la ciencia no ha sido capaz de describir.</p>
<p>  Tampoco ha sido nadie el que apuró la última cerveza del frigorífico, ni  el que se llevó para siempre las pinzas de la batería porque el coche de su amigo le había dejado tirado, ni el que perdió el mando del garaje , ni el que consumió la botella de malta de veinte años hasta dejarla justo con un dedo de preciado líquido. Este último detalle es muy importante, porque mientras no está totalmente vacía la botella se puede considerar que uno no está moralmente obligado o a reponerla o, como mínimo, avisar de que <em>hay que comprar otra botella del whisky de malta que le gusta a papá. </em>Mejor así, en impersonal: <em>hay que, </em>no se que alguien sugiera que <em>tienes que</em>, lo cual es mucho más molesto.</p>
<p> Nadie deja los CD y los DVD fuera de su funda. Nadie se llevó el segundo tomo de los <strong>Cuentos</strong> de <strong>Allan Poe. </strong>Nadie abandona colillas en el cenicero sin hacerse cargo de ellas. Nadie es tan desalmado como para no  cerrar los tubos de pasta de dientes, horrible felonía donde las haya. Aún así, siguen amaneciendo abiertos. Nadie se va a la cama sin molestarse en apagar las luces, y sin embargo alguien que se levanta temprano se las encuentra encendidas...¿Por qué ese Nadie no se responsabiliza de todo lo que apuntamos?</p>
<p> Supongo que ayer era el día para recordar al <strong>alcalde de</strong> <strong>Móstoles,</strong> a <strong>Daoiz</strong>, <strong>Velarde</strong> y el <strong>Teniente Ruiz</strong>. Pero como a fuerza de efemérides tan gloriosas como abusadoras le acaban aburriendo a uno, hoy el Duende cree que cumple mejor servicio a la sociedad anunciando que a su simpático caballito de madera de color rojo, unos treinta centímetros de alzada, montado sobre una plataforma del mismo material y con unas ruedas parecidas al del <strong>caballo de Troya</strong>, fabricado artesanalmente en <strong>Polonia</strong> y comprado en la tienda de <em>souvenirs </em>de  <strong>Naciones Unidas</strong> en diciembre de 1974, le han cortado la cola. Era lo único de su cuerpo que probablemente había tomado prestado de un conejo, y, por tanto, fue tan fácil de afeitar como agarrarla y tirar de ella. Por la índole del atentado y por la altura del anaquel donde estaba el muy apreciado caballito, el Duende pensó que podía haber sido su nieta Marina la culpable. Pero cuando se lo preguntó sin rodeos, la niña se limitó a abrir los ojos mirando a otra parte mientras paseaba la lengua por sus pequeños labios. Algunos silencios son elocuentes. Le estaba diciendo, Duende, con lo mayor que eres...¿aún no sabes que esas cosas siempre  las hace nadie? <em> </em></p>
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