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	<title>hector-abad-faciolince &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/hector-abad-faciolince/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "hector-abad-faciolince"</description>
	<pubDate>Thu, 21 Aug 2008 15:01:37 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA[Literatura y compasión]]></title>
<link>http://jperez.wordpress.com/?p=63</link>
<pubDate>Mon, 07 Apr 2008 19:29:52 +0000</pubDate>
<dc:creator>calamo</dc:creator>
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<description><![CDATA[
De la vibrante elegía que Héctor Abad Faciolince erige a la memoria de su padre, El olvido que se]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><a title="compasion.jpg" href="http://jperez.wordpress.com/files/2008/03/compasion.jpg"><img src="http://jperez.wordpress.com/files/2008/03/compasion.jpg" alt="compasion.jpg" width="373" height="221" align="left" /></a></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family:'Verdana','sans-serif';">De la vibrante elegía que <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/H%C3%A9ctor_Abad_Faciolince" target="_blank">Héctor Abad Faciolince</a> erige a la memoria de su padre, <em>El olvido que seremos</em> (Seix Barral, 2007), extraigo esta perla que ilumina la relación íntima entre imaginación y compasión: </span></p>
<blockquote>
<p class="MsoNormal"><em><span style="font-family:'Verdana','sans-serif';">La compasión es en buena medida, una cualidad de la imaginación: consiste en la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de imaginarse lo que sentiríamos en caso de estar padeciendo una situación análoga. Siempre me ha parecido que los despiadados carecen de imaginación literaria −esa capacidad que nos dan las grandes novelas de meternos en la piel de otros−, y son incapaces de ver que la vida da muchas vueltas y que el lugar del otro, en un momento dado, lo podríamos estar ocupando nosotros: en dolor pobreza, opresión, injusticia, tortura. (pág. 179)</span></em><span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"><br />
</span></p>
</blockquote>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family:'Verdana','sans-serif';">Es verdad. Con el tiempo caen los oropeles.<span> </span>Las piruetas del ingenio semejan sombras de ejercicios bufos. Uno tiende a creer que el valor último de la literatura –extravagante quimera de heridos y buscadores− reside en su capacidad para estimular las sinapsis neuronales propicias a la empatía. </span></p>
<p class="MsoNormal"><em><span style="font-family:'Verdana','sans-serif';">Ya somos el olvido que seremos</span></em><span style="font-family:'Verdana','sans-serif';">, primer endecasílabo de un <a href="http://www.enfocarte.com/3.18/articulo.html" target="_blank">soneto de Borges</a> presta el título al libro (el padre del autor lo llevaba en el bolsillo el día de su asesinato).<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family:'Verdana','sans-serif';">(Excurso. Por una historia portátil de los testamentos literarios encontrados en los bolsillos).</span></p>
<p><span style="font-family:'Verdana','sans-serif';"><span style="font-size:8pt;font-family:'Verdana','sans-serif';">Fotografía: http://www.flickr.com/photos/thomashawk/343437824/</span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Una tendencia...]]></title>
<link>http://elimarcela.wordpress.com/?p=53</link>
<pubDate>Mon, 31 Mar 2008 03:34:38 +0000</pubDate>
<dc:creator>Marcela T</dc:creator>
<guid>http://elimarcela.wordpress.com/?p=53</guid>
<description><![CDATA[“Esa tendencia a traicionar, a mentir y a ser perfectamente franca. A esconderte o a mostrarte muc]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><b><span style="font-size:15pt;font-family:'Bradley Hand ITC';">“Esa tendencia a traicionar, a mentir y a ser perfectamente franca. A esconderte o a mostrarte mucho.<span>  </span>Ese cuidado de cuidarte tanto para acabar narrando tu historia, tu verdad con pelos y señales a un desconocido. Esas ganas de huir, de salir corriendo cuando alguien muestra que empieza a conocerte, aunque no te reveles. Ese vértigo de quedarte. Esa indomable sed de alguien y de no estar con nadie. <span> </span>De envolver las caricias en palabras.<span>  </span>Esas ganas de cambiar sin renunciar a nada.<span>  </span>Esa hambre de imposibles. <span> </span>¿Cómo pensar en esta confusión contradictoria?<span>  </span>Es verdad y mentira, está bien y está mal y no hay salida.</span></b></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><b><span style="font-size:15pt;font-family:'Bradley Hand ITC';">           Nada que hacer.  Tómate un vaso de agua”</span></b></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><b><span style="font-size:15pt;font-family:'Bradley Hand ITC';"></span></b></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><b><span style="font-size:15pt;font-family:'Bradley Hand ITC';"></span></b></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><b><span style="font-size:15pt;font-family:'Bradley Hand ITC';"></span></b></p>
<p align="right"><span style="font-size:10pt;"><font face="Arial">Tomado de: Tratado de Culinaria para Mujeres Tristes.</font></span></p>
<p align="right"><span style="font-size:10pt;"></span><span style="font-size:10pt;"><font face="Arial">Autor: Héctor Abad Faciolince</font></span><span style="font-size:10pt;"><font face="Arial"> </font></span></p>
<p align="right">&#160;</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Tratado de culinaria para mujeres tristes]]></title>
<link>http://elimarcela.wordpress.com/2008/03/30/tratado-de-culinaria-para-mujeres-tristes/</link>
<pubDate>Sun, 30 Mar 2008 14:18:42 +0000</pubDate>
<dc:creator>Marcela T</dc:creator>
<guid>http://elimarcela.wordpress.com/2008/03/30/tratado-de-culinaria-para-mujeres-tristes/</guid>
<description><![CDATA[Las cosas llegan cuando tienen que llegar, dicen por ahí, a mi me gusta que los libros que leo lleg]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span><font face="Arial">Las cosas llegan cuando tienen que llegar, dicen por ahí, a mi me gusta que los libros que leo lleguen de esa forma, cuando alguien llega en un momento inesperado y me entrega un libro diciéndome: “Quiero que lo leas” unas veces regalado, otras veces prestado, pero me gustaba darme cuenta que esa es otra forma como otros piensan en mi. <span> </span>Así hacía Giovanny, un chico que vivía en el piso de arriba, que estudiaba ingeniería mientras yo aún cursaba secundaria y cada ocho o quince días tocaba mi timbre para traerme algo nuevo; era algo así como una iniciación a la buena lectura y eso se lo agradezco.</font></span></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span><!--more--></span></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span><font face="Arial"></font></span></p>
<p><span><font face="Arial"></font></span><span><font face="Arial"></font></span><span><font face="Arial"></font></span><span><font face="Arial"></font></span><span><font face="Arial"></font></span><span><font face="Arial"></font></span><span><font face="Arial"></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span>Pero no todos son libros recomendados o regalados con dedicatoria. <span> </span>Ayer, mientras organizaba mi biblioteca, encontré nuevamente un libro que atesoro desde hace doce años. <span> </span>Abrí nuevamente sus páginas y recordé que lo había leído varias veces, que tenía páginas señaladas, algunas frases subrayadas y que yo misma había leído a mis amigas y a mis amigos una y otra vez.</span></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span></span></p>
<p><span></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span>Recordé como llegó ese libro a mis manos: transcurría el año 1996, estaba en la universidad cursando licenciatura y una tarde necesitaba encontrar un lugar para estudiar. <span> </span>Recorrí varias veces la U hasta encontrar un lugar silencioso con al menos una mesa vacía y me senté en una que tenía un pequeño libro azul encima. <span> </span>Pregunté a los que estaban alrededor si ese libro les pertenecía, recibí respuestas negativas y entonces me dije a mi misma que el dueño o la dueña, llegaría después por él. Me dispuse a sacar mis cosas de mi morral y ponerme a estudiar, pero le di una mirada a ese libro, tan aparentemente insignificante y sencillo y leí el título en la portada: “<b><i>Tratado de culinaria para mujeres tristes</i></b>”. <span> </span>Me llamó la atención, abrí a la primera página y me encontré con la siguiente dedicatoria: “<i>David: ya se que no eres una mujer – aunque tengas la sensibilidad a flor de piel y hayas sido la mujer de esta “relación” - … También se que no eres una persona triste – aunque la melancolía a veces te ahogue - … Pero esto no es un tratado de culinaria – aunque tenga recetas - <span> </span>es mucho mas. Un beso, LP”.</i></span></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span><i></i></span></p>
<p><span><span>Esperé toda la tarde a que alguien llamado David o alguien cuyas iniciales fueran LP fuera a buscarlo a mi mesa. Pero entre ecuación y ecuación mientras estudiaba, decidí darle pequeñas lecturas y ya estaba pensando en comprármelo cuando al llegar la noche y el momento de marcharme, el dueño nunca apareció. <span> </span>Desde entonces tengo el libro en mis manos, y como dije, ha sido leído y releído una y otra vez aunque estuvo guardado por algunos años y hoy <span> </span>que lo vuelvo a leer, me doy cuenta que mis tachones siguen vigentes como la primera vez.</span><em> </em></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span>Mi libro, el que guardo y atesoro, es editado por Celacanto Editores, la primera y segunda edición fueron en marzo y en junio de 1996 respectivamente y en ese momento, Héctor Abad Faciolince, el autor, era director de la Revista Universidad de Antioquia. Posteriormente el libro fue nuevamente editado en 1997 por Alfaguara, luego por Santillana <span> </span>y en el año 2000, Héctor Abad Faciolince ganó el </span><span>Primer Premio Casa de América Narrativa por este libro.</span></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal">&#160;</p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span>En la contraportada del libro dice: “Este <i>Tratado</i> es difícil de clasificar: no es narrativa, no es poesía, no son cartas. <span> </span>Tampoco, aunque tiene muchas, está hecho de recetas de cocina.<span>  </span>Más se parece a esos breviarios viejos que se dejaban en la mesita de noche para conciliar el sueño con algún pensamiento de este insólito <i>Tratado</i> son edificantes; algunos más parecen para mujeres alegres que para mujeres tristes. <span> </span>Como manual de cocina tiene buenas recetas, con la salvedad de que algunas son casi impracticables (¿en qué carnicería venden, por ejemplo, filetes de mamut?). <span> </span>Sus recetas de alegría tampoco son infalibles, pero pueden distraer de la tristeza y arrancar una sonrisa al rostro más adusto. <span> </span>Su estilo, en últimas, se podría definir como agridulce”.</span></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span></span></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span></span></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span></span></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span></span></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span>Este no es un libro sólo para mujeres, arranca también sonrisas a los hombres, ojalá ellos se antojaran también de hacer estar recetas y hacernos felices con ellas.</span></p>
<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal">&#160;</p>
<p></span></span></font></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[EL BAILE]]></title>
<link>http://voxintimus.wordpress.com/?p=168</link>
<pubDate>Fri, 28 Mar 2008 12:03:12 +0000</pubDate>
<dc:creator>qarthadastm</dc:creator>
<guid>http://voxintimus.wordpress.com/?p=168</guid>
<description><![CDATA[Autor: Héctor Abad Faciolince 
     Nunca aprendió a bailar. Pudo ser vanidad, es decir, temo]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Autor: Héctor Abad Faciolince </p>
<p>     Nunca aprendió a bailar. Pudo ser vanidad, es decir, temor a equivocarse y a que todos notaran su torpeza. O tal vez la familia muy católica, los tíos curas, los rosarios, el recóndito temor al pecado; porque sin duda para una religiosidad sexófoba, ese meneo de los cuerpos tiene un fin pecaminoso. Hay otras teorías para su carencia: no nació en la Costa ni en tierra caliente, como los buenos bailarines de su país, sino en unas montañas violentas y tristes, demasiado inclinadas al trabajo, al rencor, la astucia y la circunspección. Ha dominado estas tendencias, pero no tanto como para llegar a bailar.</p>
<p>     También pudiera ser una incapacidad natural para sentir el ritmo o una timidez tan acentuada que lo lleva a vigilarse, a ser conciente de sí mismo siempre que está con él mismo, y a sentir verguenza al hacer esos movimientos por lo menos curiosos que su razón no puede gobernar. Porque sabe que en el baile es inútil cualquier inteligencia racional y hay que apelar a ciertas ancestrales sabidurías del cuerpo.</p>
<p>     Sea lo que sea, envidia sin atenuantes a los bailarines. Los mira con deleite, nota su alegría que va pasando a euforia con las piezas. Mira cómo se mueven y gozan y se gozan. Entonces le da tristeza de sí mismo, se compadece de él, lo cual es un sentimiento muy desagradable. Pero es que sabe que esta limitación ha cercenado una parte importante del precario placer que es posible extraer de nuestra corta experiencia sobre la tierra. Sabe que ha perdido una de las formas más gratas y sutiles del erotismo.</p>
<p>     Ha hecho esfuerzos por superar esta que considera una tara nefasta de su cuerpo. Pero el fracaso ante el baile lo sumerge siempre en una especie de depresión, cuando hace un intento por superar esta derrota. Es lo mismo que debe sentir un impotente perpetuo. Sospecha, sabe, todos le han dicho que el acto es bueno, agradable; su misma pareja lo espera con ansia. Pero él sabe que no consigue hacerlo.</p>
<p><em><font color="#000000">El anterior escrito es un cuento del escritor, editor y periodista colombiano, nacido en Medellín, Héctor Abad Faciolince. Fue publicado en la edición enero-febrero de 1997 de la revista El Malpensante y de alli fue transcrito a este espacio.</font></em></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Tratado de culinaria para mujeres tristes]]></title>
<link>http://catalinatrujillo.wordpress.com/2007/07/24/tratado-de-culinaria-para-mujeres-tristes/</link>
<pubDate>Tue, 24 Jul 2007 16:52:54 +0000</pubDate>
<dc:creator>Catalina Trujillo de la U</dc:creator>
<guid>http://catalinatrujillo.wordpress.com/2007/07/24/tratado-de-culinaria-para-mujeres-tristes/</guid>
<description><![CDATA[Dice en la contraportada del libro que no es un tratado, no es de culinaria y más que para mujeres ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><font face="Times New Roman">Dice en la contraportada del libro que no es un tratado, no es de culinaria y más que para mujeres tristes pareciera escrito para mujeres alegres. Yo, que acabo de leerlo, creo es para todas las mujeres, sea cual fuere el estado en que se encuentren.</font></span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"></span><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><font face="Times New Roman"><!--more-->Como ando muy entusiasmada con la idea de leer toda la obra de Héctor Abad Faciolince, luego de leer <em>El olvido que seremos,</em> decidí continuar con éste de título tan llamativo y que, con seguridad, no lo defrauda a uno cuando lo lee.</font></span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"></span><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><font face="Times New Roman">Los seres humanos somos un mar de misterios, matices, genios… tanto hombres como mujeres somos universos infinitos que a veces son muy difíciles de comprender. Pues bien, teniendo en cuenta el universo femenino, tan incomprensible para los hombres, según sus palabras, <em>Tratado de culinaria para mujeres tristes</em> nos ofrece (a nosotras) la posibilidad de recorrer esos diversos caminos de nuestro ser. Nuestras dolencias, estados de ánimo, comportamientos, situaciones comunes, entre otros aspectos, son abordados por el autor para darnos una receta o simplemente recordarlos para reír de nuevo o llorar quizá.</font></span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"></span><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><font face="Times New Roman">No sé si las recetas sean ciertas, algunas, sin duda, no me atrevería a hacerlas jamás. Quizás todo sea producto de la imaginación del autor. Lo cierto es que son tan originales que quien las lee no podrá evitar más de una mueca al conocerlas.</font></span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"></span><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><font face="Times New Roman">Que si los hombres también pueden leerlo, no sé. Dice también en la contraportada que a ellos les conviene saber lo que se cuece dentro de la cocina. Sé de algunos amigos que lo han leído y disfrutado, aún así, yo creo que es un libro para nosotras. Sin embargo, hay uno que otro fragmento que sería bueno leyeran los hombres. O sea, no debe ser exclusivo para mujeres, pero creo que todas sí deben leerlo.</font></span><span style="font-size:13pt;line-height:150%;"><font face="Times New Roman"> </font></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El olvido que seremos]]></title>
<link>http://catalinatrujillo.wordpress.com/2007/07/24/el-olvido-que-seremos/</link>
<pubDate>Tue, 24 Jul 2007 16:38:59 +0000</pubDate>
<dc:creator>Catalina Trujillo de la U</dc:creator>
<guid>http://catalinatrujillo.wordpress.com/2007/07/24/el-olvido-que-seremos/</guid>
<description><![CDATA[Leí El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince, escritor, periodista y editor antioqueño. De]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><span style="line-height:150%;"><font face="Times New Roman"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';">Leí El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince, escritor, periodista y editor antioqueño. Debo confesar que nunca había leído ninguna de las obras de Héctor, sin embargo, estaba acostumbrada a leerlo porque, domingo a domingo, sigo su columna en la revista Semana, columna que disfruto mucho por su genial forma de escribir.</span></font></span></p>
<p align="justify"><span style="line-height:150%;"><font face="Times New Roman"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';"></span><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';"><!--more-->Es posible, que si el libro no hubiera tenido tanta difusión a finales del año pasado no lo hubiera leído, pero fue una fortuna que así fuera porque, aunque uno nunca se pierde de lo que no conoce, habría sido una lástima perderme de esta obra.</span></font></span></p>
<p align="justify"><span style="line-height:150%;"><font face="Times New Roman"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';"></span><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';">A lo largo del libro, el autor cuenta la vida y obra de su padre, Héctor Abad Gómez, uno de los personajes más importantes del país, reconocido por su incansable lucha por la igualdad y los derechos humanos.</span></font></span></p>
<p align="justify"><span style="line-height:150%;"><font face="Times New Roman"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';"></span><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';">Aunque el libro cuenta muchos aspectos familiares, son estos los que a su vez nos acercan más al corazón de Héctor Abad Gómez, entendiendo así su afán y necesidad de ayudar a otros y no quedarse conforme con su propia comodidad, sino en cambio, procurar un bien común para sus semejantes.</span></font></span></p>
<p align="justify"><span style="line-height:150%;"><font face="Times New Roman"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';"></span><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';">El nombre del libro obedece a un poema de Jorge Luis Borges que llevaba Héctor Abad Gómez escrito en un papel el día de su muerte. El día en que la violencia de este país se lo llevó porque en Colombia no hemos aprendido a tolerar los pensamientos de paz y somos malagradecidos con los que buscan el bien desinteresadamente.</span></font></span></p>
<p align="justify"><span style="line-height:150%;"><font face="Times New Roman"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';"></span><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';">Quizás esta obra sea un esfuerzo de su hijo por tratar de que su padre no quede en el olvido, esa característica tan arraigada en nosotros los colombianos que olvidamos todo tan fácilmente. Y también, sea un esfuerzo por presentarlo a nuevas generaciones que no lo conocen y posiblemente ni en sus colegios o universidades lo llegarán a estudiar.</span></font></span></p>
<p align="justify"><span style="line-height:150%;"><font face="Times New Roman"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';"></span><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';">Yo, antes de leer el libro, conocía algo de la vida Héctor Abad Gómez. Después de leerlo y quedar aún más maravillada con su valentía y tenacidad, me uno a la voz de su hijo para evitar que su nombre quede en el olvido.</span></font></span></p>
<p align="justify"><span style="line-height:150%;"><font face="Times New Roman"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';"></span><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';">Espero que lo lean y, si es posible, profundicen más en la vida de Héctor Abad Gómez, también pueden leer algunas de sus obras ya que, aparte de ser médico, salubrista y docente, entre otros oficios y profesiones, también era escritor.</span></font></span></p>
<p align="justify"><span style="line-height:150%;"><font face="Times New Roman"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';"></span><span style="font-size:12pt;line-height:150%;font-family:'Times New Roman','serif';">Sé que no he hablado en profundidad del libro, pero es que hacerlo significaría entrar en detalles sobre la vida de Héctor Abad Gómez, y el libro está escrito por su hijo, quién mejor que él para hacerlo, cualquier comentario adicional que yo diga sólo sería eso, adicional. Así que yo solo les hago esta invitación, además estoy segura de que les va a encantar la forma en que escribe Héctor Abad Faciolince y, sin duda, se convertirán como yo, en seguidores de su obra. Por ejemplo, ya conseguí Tratado de culinaria para mujeres tristes, espero leerlo pronto, comentarles cómo me pareció y luego… seguir leyendo más libros de él.</span></font></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[The enemies of the people]]></title>
<link>http://albeiror24.wordpress.com/2007/05/31/the-enemies-of-the-people/</link>
<pubDate>Thu, 31 May 2007 15:51:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>albeiror24</dc:creator>
<guid>http://albeiror24.wordpress.com/2007/05/31/the-enemies-of-the-people/</guid>
<description><![CDATA[By Hector Abad Faciolince
Published by the Colombian Magazine Semana and by Colombia Indymedia on Ma]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://bp2.blogger.com/_ndhXOe5eJLs/Rl7vwVIZxRI/AAAAAAAAAG0/AfsqpcOj1co/s1600-h/28009161_487ce64d1c.jpg"><img style="float:left;cursor:pointer;margin:0 10px 10px 0;" src="http://bp2.blogger.com/_ndhXOe5eJLs/Rl7vwVIZxRI/AAAAAAAAAG0/AfsqpcOj1co/s320/28009161_487ce64d1c.jpg" alt="" border="0" /></a>By Hector Abad Faciolince
<p style="text-align:justify;">Published by the Colombian Magazine <a href="http://www.semana.com/" target="_blank" class="blines3" title="Link outside of this blog">Semana</a> and by <a href="http://colombia.indymedia.org/news/2007/05/64849_comment.php#65362" target="_blank" class="blines3" title="Link outside of this blog">Colombia Indymedia on May 14, 2007</a>.</p>
<p style="text-align:justify;"><i>In Colombia the mayority of the people is blind or, even worse, indiferent to the horror.</i></p>
<p style="text-align:justify;" class="article">There is a work of Ibsen called "The enemy of the People". The premier of the sketche was in 1883 and the story line as so actual as now. The resume of the story is like this: Stockmann, a doctor in a public bath in a small Norwegian village, realized one day that some tourists of the thermal baths are seriously sick. He ordered to do some exams in the laboratory and found out that the beach is contaminated by the culverts village and by the mettific remainders of the skin tanners, the other important economic activity of the city. The people were dying by tifo and other infections by bacteries, after they drink the "medicinal" waters of the bath.</p>
<div style="text-align:justify;">The doctor, proud of his finding, hurried himself to say it to the mayor in order to correct the problem. The public bath might be close during two years to allow the works of clean, and it was requiered to publish the true on the press so the visitors could be out of danger. The doctor gave his results to The Voice of the People Newspaper. Everything so far was seen is reasonable, but in the following few hours the entire society became against the doctor. The shareholders of the public bath became angry and accused the doctor to be a political agitator. The workers of the same place became afraid to lost their job and join the position against the doctor. The mayor asked the newspaper not to publish the article of the doctor and The Voice of the People followed his instructions. The major published an alternative report where he tranquilized the people and said that some minor corrections would be done to a problem that was just exagerated with ideological aims.</div>
<p style="text-align:justify;" class="article">It is called a meeting and the citizens booed the doctor. They vowed. All, except a drunker, were against Doctor Stockmann and they declared him an "enemy of the people". He lost his job, the owner of the house where he was staying asked him to get away and the doctor did not find other way that to go into exile. Most of the people, manipulated by the newspaper and by the shareholders of the public bath, beat him, tore his clothes, broke his windows and expelled his children from the school. He bacame hated by everyone because he dared to say the true about the rotted things of the city.</p>
<p style="text-align:justify;" class="article">As you can see, the Ibsen's fable is about the problem to say the true in a sick society, corrupted, rotted from inside. Those who say the true make the investors going away; those who say the true, destroy the image of the country; those who say the true are political agitators looking for power and, to do so, they intend to demote the legitimate goverment. Those who say the true, find it difficult to publish it on the newspapers and the newspapers that publish it are declared also stateless, enemies of the people.</p>
<p style="text-align:justify;" class="article">What is happening here about the true of what the paramilitaries have done in these decades of  revolting crimes (tortures, killing fields, disappearance of people, indiscriminate and selective murders, devastated towns, people displaced by hundreds of thousands), is very similar to the denounce of Doctor Stockmann. People do not want to hear about this true. In the surveys that become, those who denounce the horrors of paramilitarism, lost points and get a bad public image. Those who make them like minor evils go up the surveys. The President gets more support than ever.</p>
<div style="text-align:justify;">Doctor Stockmann, at the end of the work, manifested ironically and serious at the same time his deception for democracy. The majority of the people is blind. Also in Colombia the majority of the people is blind or even worst they are indiferent to the horror they can see. The moral temple of the Colombians is weak to say the less. The allies of the killers, the electoral cheaters, could be re-elected. A high proportion of the surveys support the methods of the paramilitaries. The investments are doing well, the unemployment is going down, the tourists start to come into the country. Therefore, it is requiered to shout up the mouth of the aguafiestas (pessimists) that use to exagerate the crimes of the paracos (paramilitaries) with political aims.</div>
<p style="text-align:justify;" class="article">My conclusion is tragic: there is something dark in the gregarious conscience, submissive, in the majority of the human beings: they love the whip, they are thirsted of leaders who say what they have to do, they do not want to think by themselves, but to be conducted for a strong character. Only the strong hand, the rigid authority, make them to move in line with common aims. The society marchs with discipline when there is an anger oger. It was also during the time of Franco, Hitler, Mussoilini, that great highways were built, the inflation stopped, the investors returned. It is the way we human beings are built. Those who say a true that contradicts the public lie, will be declare the enemies of the people. It is better if they let the country with their sick resentment love and declared what <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Fernando_Vallejo" target="_blank" class="blines3" title="Link outside of this blog">Fernando Vallejo</a> declared (painfully), therefore the moral lynching is assured. Cheers then, blind submissived countrymen! Go ahead making toasts with the rotted waters of the public bath where we are living.</p>
<p style="text-align:justify;" class="article"><i>© Semana.com</i></p>
<p><i>Traduction: Albeiro Rodas / Pictures from <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/Main_Page" target="_blank" class="blines3" title="Link outside of this blog">Wikipedia</a>.</i></p>
<p><a href="http://bp0.blogger.com/_ndhXOe5eJLs/RmAS7VIZxUI/AAAAAAAAAHM/UpG0JAItUr8/s1600-h/812_9570.jpg"><img style="float:left;cursor:pointer;width:53px;height:39px;margin:0 10px 10px 0;" src="http://bp0.blogger.com/_ndhXOe5eJLs/RmAS7VIZxUI/AAAAAAAAAHM/UpG0JAItUr8/s320/812_9570.jpg" alt="" border="0" /></a></p>
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