<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><!-- generator="wordpress.com" -->
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	>

<channel>
	<title>homosexuales-opus-dei &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/homosexuales-opus-dei/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "homosexuales-opus-dei"</description>
	<pubDate>Sat, 11 Oct 2008 12:31:28 +0000</pubDate>

	<generator>http://wordpress.com/tags/</generator>
	<language>en</language>

<item>
<title><![CDATA[Mi experiencia en el Opus Dei: entrada y salidad de otro gay más]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=373</link>
<pubDate>Wed, 16 Jul 2008 19:34:07 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
<guid>http://opusvalladolid.es.wordpress.com/2008/07/16/mi-experiencia-en-el-opus-dei-entrada-y-salidad-de-otro-gay-mas/</guid>
<description><![CDATA[

Publicado originalmente en Opuslibros.org
 Iinformación relacionada: GAY EN EL OPUS DEI 
Efectiv]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><strong><em><img src="http://www.opuslibros.org/Imagenes/federico_obediencia.jpg" alt="" width="182" height="251" /></em></strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em></em></strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>Publicado originalmente en </em></strong><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=11202"><strong><em>Opuslibros.org</em></strong></a></p>
<p style="text-align:center;"> <strong>Iinformación relacionada: <a href="http://opusvalladolid.wordpress.com/2008/04/15/gay-en-el-opus-dei/"><strong>GAY EN EL OPUS DEI</strong></a><em><strong> </strong></em></strong></p>
<p style="text-align:justify;">Efectivamente, soy un gay que entró en la obra con 14,5 recién cumplidos y que salió 7 años después de no poco sufrimiento...</p>
<p style="text-align:justify;">En este punto tengo que hacer una aclaración necesaria. Siempre me han gustado los tíos. Desde que tengo memoria. Nunca he tenido ninguna duda de esto. Y nunca me he sentido culpable por ello. Nunca. Soy así. Gracias a dios, absolutamente impermeable al sentimiento de culpa en este tema. Superficialidad, egoísmo, ceguera o simplemente instinto de supervivencia. Porque todos sabemos la carga, el machaque continuo, con el tema sexo en el opus. Imagínate con una transición adolescencia-juventud-medurez, más salido que el pico de una plancha, en el opus y gustándote los tíos. La llevas clara, majo. Porque, no te olvides nunca de esto, tus pecados tienen doble puntuación. Porque son contra natura. Tú tienes bonus extra. Cuando echo la vista atrás, cuesta créelo.</p>
<p> </p>
<p><!--more--></p>
<p style="text-align:justify;">Evidentemente, proyecto sentimientos de culpa en muuuchos otros campos. En un sistema en equilibrio (precario, pero en equilibrio) cuando reduces un parámetro a tope, los otros subirán o bajarán de manera incontrolada para buscar ese equilibrio del conjunto, química pura.</p>
<p style="text-align:justify;">Retomo el hilo. Con 14 y medio recién cumplidos me encuentro en una convivencia Torreciudad, organizada por el club de bachilleres que dirige el club de enanos que he frecuentado de manera intermitente, porque mis amigos del colegio (de Tormento) van ahí, y, es verdad, lo pasamos muy bien. Siempre me he llevado bien con gente mayor que yo, nunca me han interesado demasiado las actividades deportivas propias de nuestras edades (soy taaaan maduro para mi edad) Me empato muy bien con la gente mayor de la convivencia. Además como soy el más pequeño, soy algo así como la mascota oficial. Yo encantado. Hago muy buenas migas con el director de la convi (porque sí, a mí los de mi edad pues como que no, yo las cosas la prefiero en su punto, que quieres que te diga), y (no se si decir "cometo el error") le abro mi corazón para decirle que: me gusta ayudar a los demás, quiero ayudar a la gente. Bang. Antes de que acabe la convivencia ya estoy escribiendo la carta al padre. Evidentemente en mí ya habían hecho labor de zapa previo. Uno de los numerarios hiperactivos del club ya nos había ido enderezando previamente. Manifiesto mis dudas ante tanta velocidad: no sería mejor ver que tal lo voy haciendo durante el curso que va a empezar, antes de tomar una decisión tan comprometedora? No, hijo, es lo que Dios quiere hagas, y es lo que tienes que hacer.</p>
<p style="text-align:justify;">Esta sencilla frase encierra todo un prodigio de presión y manipulación, además de ser una falsedad. Esta sencilla frase me perseguirá durante 7 años de mi vida. La voluntad de dios y hacer lo que debes hacer. Cómo saben tocar la fibra que hace pupita!</p>
<p style="text-align:justify;">El resto de mi "aventura" es un retablo de pocas luces y muchas sombras.<br />
En el colegio de Tormento no lo paso demasiado bien. Con el paso del tiempo, la falta de profesionales capacitados (ser licenciado en una materia no te hace profesor, por muy numerario que seas, algo tan obvio que parece que no se dan cuenta) y la mezcla explosiva de ciertos sujetos, hace que en mi promoción haya un "mal ambiente" alucinante. Como han fallado en su apreciación psicológica (porque en el fondo no me conocían) no soy ese líder que arrastra a las masas. No, yo bastante tengo con lidiar con lo mío. Si no acabo de encajar esta vocación que me ha caído encima, adaptarme a ese brutal plan de vida inflexible, cómo voy a contar a mis amigos: vente para aquí, que ya ves que bien. Así que apostolado, mal, mal. Así que tengo que lidiar con el estigma de ser el único del popus de mi clase, con la culpabilidad de no hacerlo bien, con el tormento del plan de vida medieval, con el plus de que mis masturbaciones cuentan doble, con que cada dos por tres crucifico de nuevo al señor, cuando no le clavo una lanza más en el costado... planón de vida. Baja mi rendimiento en el colegio y con el tiempo empiezo a tener migrañas. El ambiente del centro es de un tufillo rancio que a día de hoy no me explico como lo aguanté. Mantengo mis amistades del colegio, a pesar de ser una mala influencia evidente. Tío, no pareces del opus, contigo se puede hablar, es una frase que en mi interior me reconforta, porque veo que en el fondo me devuelven una imagen de ser el mismo de siempre, pero también me hace daño, porque me culpo de no hacerlo bien, soy un mal numerario.</p>
<p style="text-align:justify;">Como soy un rebelde que no acaba de hacerse con algo tan sencillo como el plan de vida y dejar de tocarse, cada cierto tiempo cambio de hermano con el que hacer la charla (suplicio donde los haya) hasta acabar con el director del centro. Percibo con claridad que he pasado de ser una brillante promesa a ser un elemento a vigilar. El machaque con el tema sinceridad es constante. Se introduce con fuerza el concepto de que fuera de la obra no es posible la salvación, que al haber salido de la "ignorancia" estás comprometido para los restos, que sin la barrera de contención que es la moral cristiana, católica y opusina caería en la depravación total. En este sentido, me resulta clarificador el ejemplo brutal que me ponía uno de los numerarios con los que hacía la charla, decía que si él no fuese del opus estaría follando (siento si a alguien molesta esta palabra, es literal) todo el rato con toda tía que se le pusiese por delante. Años después lo he visto por la calle empujando un carrito de bebe de lo más formalito, oiga. Si no fuese tan tímido, me acercaría a recordarle un par de cosas, sin acritud, buen rollito. Como ese episodio en el que estuvo apunto de cascarme (pegarme) por no bajarle a comprar tabaco al bar, al grito de los adscritos deben obedecer a los mayores, mientras en mi cabeza resonaban las palabras de uno de los supermayores director de la región o similar: a los directores sólo se les debe obediencia en las cuestiones espirituales, en el resto sois libérrimos. Ja.</p>
<p style="text-align:justify;">Me marcho a hacer el centro de estudios a Pamplona, como debe ser. Este quizás sea el punto que más agradezco de esta etapa de mi vida, el poder estudiar fuera de mi ciudad. En una de las últimas charlas con mi director me advierte que la gente que me voy a encontrar ahí ya me conoce. Intuyo lo que quiere decir, pero prefiero no pensar mucho en ello, porque tiene tela. El verano pasa bajo el monográfico sinceridad, donde he de relatar todo todito todo de mi vida. Como soy un poco zorro y con bastante memoria, se lo que cuento, y como lo cuento para no pillarme en un renuncio. Dejo ver un costado para que vean que sí, que soy sincero, pero me estoy construyendo por dentro un muro que me va ocultando poco a poco. Este muro, a día de hoy, intuyo que sigue en parte en pié. No se si es algo de mi propio carácter, o de la (de)formación recibida, o una maneara más de protegerme, pero mi intimidad está bajo siete llaves, aunque soy capaz de hablar con una sinceridad brutal de otras cosas que la gente (de dentro y fuera) se sorprende. Todo esto va a repercutir en dar y recibir cariño.</p>
<p style="text-align:justify;">Empiezo a percibir con cierta nitidez que una de mis razones internas para haber acabado donde estoy es haber huido de un mundo que rechaza a la gente homosexual. Si te preocupa mínimamente el que dirán, si eres ligeramente sensible a las burlas del exterior, ni te imaginas el infierno que es ser gay, incluso hoy en día, que parece que la presión de los grupos activistas es tan grande (creo que el tema lobby gay lo dejo para otro día, pero si alguien conoce algún miembro de este lobby que me lo presente, joer) Aunque en cuestiones de formas no he tenido problema, sí he visto la caridad cristiana con la que los entonces líderes del mañana tratan a sus compañeros, cómo la crema de la sociedad de mi ciudad vapuleaba, humillaba y vejaba al que presentaba ese cierto atisbo de amaneramiento (Tormento again)</p>
<p style="text-align:justify;">Pero en ese momento el opus representa la anulación de mi sexualidad, la coartada para no tener que justificarme dolorosamente, ni a hombre ni a mujer. Pero está claro que he saltado de la sartén a las brasas. Y mi resistencia interior empieza a debilitarse, y yo empiezo a crujir.</p>
<p style="text-align:justify;">Tengo varias crisis profundas donde estoy apunto de tirar la toalla y marcharme. Pero al final la culpa puede conmigo. Y es que ahí dentro se juega fuerte: fuera de la obra NO hay salvación, al infierno de cabeza. Pecattaminutta, oiga. Escucho unas cuantas veces que para entrar en el opus hay que empujar con fuerza las puertas pero que para salir siempre están abiertas. Es para llorar.</p>
<p style="text-align:justify;">No se que hacer, como plantearlo, cada vez tengo más claro que tengo que salir de ahí, pero cómo? Tiemblo pensando en todos esos apuntes que he ido recogiendo mentalmente sobre la gente que se ha marchado. Esos comentarios, esas medias frases, que he oído en 7 años, y que pintan un panorama no muy alentador: presión, bloqueo, posibles represalias, acoso...</p>
<p style="text-align:justify;">Pero, como muchas veces en esta vida, siento que tengo suerte. Una serie de hechos hacen que tenga que volver a mi ciudad, coincidiendo con el fin del plan de estudios y un cierto revés familiar. Si no es dios, es el cosmos que me habla. Veo la puerta abierta, y concierta alegría contenida, lo preparo todo para poder plantarme en casa de mis padres (que ya no será nunca más la casa de mis padres, es MI casa, joder) Desaparezco dos días del control del opus, el plazo que me he dado para poner en claro que voy a hacer con mi vida. En este momento hay un punto crucial. Es el segundo día de mi escapada. Entro en la habitación de mi hermano mayor y la mirada se me va directa a un libro apoyado en una estantería. Es la historia de la sexualidad de Foucault. De los cinco o seis millones de libros que hay en el cuarto sólo me fijo en ese. Primer tomo. Leo por encima los capítulos en una tarde. El cielo se abre encima. Llueve. Y la lluvia se lleva siete años de penas. Me quedo dormido en el cuarto de mi hermano y me despierto llorando. Qué coño he hecho yo durante 7 años de mi vida.</p>
<p style="text-align:justify;">Llamo por teléfono al centro y lo digo: hasta aquí hemos llegado, no quiero llamadas, ni presiones, está decidido. Desde luego, el opus no suelta fácilmente lo que considera que es suyo, pero está decidido. Evidentemente sacan artillería pesada, pero estoy demasiado aliviado y feliz para perder el tiempo oyendo tonterías. Recuerdo una conversación con un numerario en misión de rescate, donde no supo que decirme de manera convincente al tema gula/lujuria. Porque machacártela sí y una tarta mihojas de crema y nata no? Porque es evidente que no necesitas una tarta milhojas para cumplir la función de comer que es mantenerte en forma. Pero machacártela sí, al infierno de cabeza porque te apartas del fin último que es tener niños. Mira, yo me quedo con lo mío y la tarta de milhojas. Es tan pueril, que da risa recordarlo. Pero en dos semanas dejan de darme el coñazo. Supongo que no soy lo suficientemente bueno para seguir insistiendo.</p>
<p style="text-align:justify;">Siento que no ha sido una manera muy elegante, pero no he visto mejor manera de hacerlo, porque fundamentalmente se trataba de mí y mi superviviencia. Y si a alguien no le gustó, ajo y agua.</p>
<p style="text-align:justify;">Por suerte he mantenido un hilo de conexión con el último amigo que me quedaba en la ciudad. En cuanto le cuento mi papelón se convierte en mi tabla de salvación durante los primeros años de mi nueva vida. Volver a empezar me cuesta un curso de universidad en blanco, y no pocos sinsabores. Poco a poco voy rehaciendo mi vida. Sin mirar atrás. Viviendo al día. Sin hacer planes. Cogiendo las cosas como vienen. Descubriéndome un poco más. Las migrañas remiten considerablemente en los primeros años.</p>
<p style="text-align:justify;">El opus, la fe, dios y tantas cosas han quedado atrás. Los buenos sentimientos con los que entré han quedado atrás. Las lecturas y pensar por mi cuentan van desmenuzando el mito de la iglesia. Todo se va haciendo polvo, se desmorona. Pero no hay oscuridad, hay más luz, hay más aire. También hay más soledad. Porque sigo siendo un gay.</p>
<p style="text-align:justify;">Encuentro gente normal, y poco a poco recupero el placer de la amistad. El día que un amigo me dijo que le perdonase por hablar de chicas, que si yo veía algún tío que me gustase que lo comentase, joer, casi se me saltan las lágrimas. Normalidad, al fin. Sí, realmente he tenido suerte.</p>
<p style="text-align:justify;">Tardo casi tres años en tener mi primera experiencia sexual con otro hombre. Es evidente que el sexo además de satisfacciones está lleno de sinsabores. Pero es la vida. Sin filtros. Dos años después encuentro al hombre con el que llevo diez años viviendo, juntos. Sí, he tenido suerte.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero sueño, ahora ya mucho menos, que de repente vuelvo a estar dentro. Vuelvo a tener que contar, explicar, justificar. Vuelvo a tener que disimular, tragar, contener. No es un sueño brusco, de pesadilla. Es un sueño desasosegante.</p>
<p style="text-align:justify;">La memoria, que es una cabrona, ha borrado muchas cosas, nombres, datos, situaciones... A mí el olvidar creo que me ha hecho más bien que mal. No se si esta manera de pasar página es la mejor, si dentro de unos años necesitaré terapia. Pero me encuentro bien. Reconozco que se me ha escapado una lágrima escribiendo esto, no me permito más. Pero no hay odio. Lo que sí he descubierto es que hay mucha indiferencia. Ha habido muchos textos de la página que no he leído aunque pudiesen darme más datos. Para qué? No me interesa. Mi vida ya no gira entorno al opus.</p>
<p style="text-align:justify;">Escribo todo esto para liberarme un poco más, para soltar más lastre, y por si a alguien puede servirle de ayuda. Si alguien encuentra un punto de apoyo, o consuelo, habrá cumplido parte de su misión. Y perdón por la extensión.</p>
<p style="text-align:justify;">Yo, sí me encuentro mejor ahora. Gracias.</p>
<p style="text-align:justify;">Un abrazo a todos.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>JM</strong></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[GAY EN EL OPUS DEI: descubrir tu homosexualidad siendo numerario]]></title>
<link>http://opusclubjuveniltemperovalladolid.wordpress.com/?p=49</link>
<pubDate>Mon, 21 Apr 2008 11:18:10 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
<guid>http://opusclubjuveniltemperovalladolid.es.wordpress.com/2008/04/21/gay-en-el-opus-dei-descubrir-tu-homosexualidad-siendo-numerario/</guid>
<description><![CDATA[Testimonio de &#8220;E. A.&#8221; publicado originalmente en Opuslibros.org el 16 de agosto de 2003,]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><strong>Testimonio de "E. A." publicado originalmente en <em><a href="http://www.opuslibros.org/">Opuslibros.org</a></em> el</strong> <strong>16 de agosto de 2003, con el título: <a href="http://www.opuslibros.org/escritos/orientacion_sexual.htm">"Descubrir tu orientación sexual siendo numerario"</a></strong></p>
<p style="text-align:justify;">Navegando por la red me encontré con vuestra página y me ha enganchado. Yo fui miembro numerario del Opus Dei varios años. Un familiar mio me recomendó que fuera por un centro de la Obra. Aunque el ambiente no me enganchó en absoluto, ya que lo encontraba muy postizo y superficial, sí empecé a ir a estudiar por allí porque en el club de Madrid al que yo iba había una buena y silenciosa sala de estudios. Me empezaron a llamar a mi casa los del centro, diariamente, para que fuera por allí más a menudo. Me presentaron al cura, Don José Gil, un andaluz, que me cayó muy bien, dicharachero, abierto... además me gustaba estar estudiando y de pronto hacer un alto en el camino y pasarme por el Oratorio y pasar unos momentos junto al Señor.</p>
<p style="text-align:justify;">Aunque había cosas que no me gustaban, (la obesión patológica por la pureza, el clasismo, la utilización de las personas: a los pobres en las "visitas de pobres", a los amigos para que vengan al centro...) la idea de servir a Dios y a los hombres me entusiasmó y sobre todo sin tener que ser cura. Así que pité en un UNIV.</p>
<p style="text-align:justify;">Siendo miembro numerario empecé a darme cuenta de que todas las preocupaciones y trabas que ponían para tratar con las chicas, a mí me parecían una exageración. Soy una persona muy alegre y extrovertida, y contactaba facilmente con chicas y chicos en la Facultad, por eso me parecia una parida eso de "entre caballo y caballero: caballo" en el trato con las chicas. Paulatinamete me di cuenta de que sentía atracción hacia personas de mi mismo sexo. Imaginaros amigos y amigas la lucha interior que se desarrolló en mi conciencia.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"> <!--more--></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Yo considero que la Biblia contiene numerosas exigencias éticas pero las exigencias que se presentan no se centran primariamente en el plano de la sexualidad, sino que el verdadero centro de gravedad, se situa en una adecuada relación con el único Dios y en la justicia interhumana. Es lo que expresará Jesús al afirmar los dos mandamientos principales de la ley y al subrayar la identidad de los dos preceptos del amor a Dios y al prójimo. El que así piensa es Don Javier Gafo, sacerdote jesuíta. "Cristianismo y Homosexualidad" Ed. Desclée de Brouwer. Por desgracia no todos en la Santa Madre Iglesia tienen una actitud de igualdad, respeto, toleraciancia y amor a las personas indipendientemente de cual sea su orientación sexual, y en el Opus Dei no había sacerdotes como don Javier Gafo sino todos estaban cortados en el mismo patrón.</p>
<p style="text-align:justify;">Y allí estaba yo todo el día cubriendo mi cama con agua bendita y pidiendo a Dios que alejara de mi aquella sensación que me hacia tan infeliz. Yo no hacía más que pedirselo a la Virgen, que yo quería ser "normal" como "todos" mis compañeros. Yo repetía la jaculatoria "si vis potes, me mundare", una y otra vez, sobre todo cuando me acercaba a comulgar. Fomenté mucho la piedad al Santisímo Sacramento y me recorrí los principales Santuarios marianos de Europa pidiendo a cada advocación de María en cada país mi "curación": el Pilar, Lourdes, Fatima, y otros en Italia, Suiza, Austria, Baviera, Polonia..... en fin, creía que la Obra me daba unos instrumentos para poder luchar contra esa sensación que tanto me aturdía que tenía dentro de mí (que no era otra cosa que el ser homosexual).</p>
<p style="text-align:justify;">Mientras tanto yo seguía como numerario en mi Centro de Estudios, en el Colegio Mayor Santillana, y con los estudios y la oración procuraba llenar mis días y olvidarme de lo que tanto me aturdía. Tengo que decir que intenté ser un buen numerario: hacía mi plan de vida, apostolado, y mantenía mi lucha siempre en guardia. En mi charla fraterna siempre era "salvajemente sincero" salvo en "eso", porque el que yo sintiera atracción hacía personas de mi mismo sexo, sabía que estaba muy mal visto por los de "casa".</p>
<p style="text-align:justify;">Yo mantenía siempre la guardia: me duchaba con agua fría, (luego me enteré que no había que ducharse, sino sólo estar un rato debajo del agua ofreciendolo por "las intenciones del Padre" y luego seguir con tu ducha con el agua normal. Claro, como no lo sabía, me lavaba hasta la cabeza con agua fría en pleno invierno y siempre pillaba unos gripazos que mi madre no sabía donde los cogía), guardaba siempre la vista (con chicos claro), rezaba el rosario, siempre estar ocupado: deporte, oración, estudio....</p>
<p style="text-align:justify;">Una situación así, mantenida por mucho tiempo, acaba con cualquiera, gracias a Dios que yo soy un tipo fuerte, pero ya estaba harto de los típicos comentarios homófobos que oía en mi "casa". Se suponía que la caridad y el amor al prójimo eran el primer mandamiento, ¿porqué los numerarios y el sacerdorte se comportaban con tantos prejuicios cuando se mencionaba este tema?. Una vez un numerario empezó a llevar al Centro a un chico. Respondía a los patrones: de buena familia, universitario, tenía mucha piedad, acudía a los medios de formación..... y de pronto dejó de venir por el Colegio. Yo pregunté por él, extrañado por su repentina ausencia. Me dijeron que habían recomendado que lo dejaran de tratar porque el chaval en cuestión había comentado al numerario que lo trataba, es decir, a lo que se suponía que era "su amigo" que "era homosexual". Todo esto añadido con cometarios jócosos -para ellos claro está-. Me quedé alucinado, pensé en la falta de caridad que eso suponía, en la homofobia que demostraron con esa acción.</p>
<p style="text-align:justify;">Así que poco a poco me fui desencantado de todo aquello, no eran tan estupendos ni amaban al próximo tanto como yo pensaba; el cura don Juan Luis O´Dogerthy, no hacía más que presionar para que llevaramos "amigos" al Colegio, y de pronto me veía tratando a gente, compañeros que humanamente no me interesaban en absoluto, que sólo me interesaba que fueran a la meditación, pero ellos me daban igual. Me vi usando algo tan bonito como es la amistad, algo que ellos desconocen por completo. Y me asusté de mi mismo, porque yo no era así. Veía a aquellos pobres chicos que yo llevaba al Colegio y a ese cura de infausto recuerdo diciendoles algo así "como que les proponía un plan imponente, imponente", y repetía varias veces el adjetivo al final de la frase.</p>
<p style="text-align:justify;">Se organizó una convivencia a un país europeo y yo fui de Subdirector. Llevaba a un pobre amigo mio, recuerdo que nos llamaron porque el Padre, don Alvaro, estaba en ese país, ya que venía de un viaje apostólico por Africa.</p>
<p style="text-align:justify;">Como en ese país europeo no eran muchos, en la Tertulia estabamos cuatro gatos. ¡Qué gran alborozo para los españoles, tan fogosos y mediterráneos comparados con esos fríos europeos! en la tertulia no seríamos más de treinta personas. Y ahí estaba yo sentado a los pies de don Alvaro del Portillo (si él, se puso el "del" no seré yo quien se lo quite, por mucho que diga nuestro querido amigo Fisac). Recuerdo que fue muy cariñoso conmigo, me besó en las mejillas (¡¡¡a mi!!! ¡¡¡a un gay!!! claro que él no lo sabía, que si no....), me preguntó mi antigüedad en la Obra, y cuando dio la bendición final, la dio con las manos puestas sobre mi cabeza. Yo no hacía más que pedir al Espiritu Santo que en aquella bendición bajara sobre mi y me "extirpara" la homosexualidad. Pedía un milagro, y estaba seguro que se iba a producir: tenía fé, estaba en gracia, y el Espiritu Santo usaría a un hombre tan santo como era don Alvaro para "curarme" y así yo ser mejor cristiano.</p>
<p style="text-align:justify;">Ahora, con los años y con la madurez alcanzada, todo aquello es bastante cómico, pero para un joven universitario sometido a aquella presión psicológica, todo aquello era vivido como una tragedia..... No tardé mucho tiempo en darme cuenta de que no estaba "curado". Siento defraudar a los que rezan por la beatificación de don Alvaro, pues milagros en vida, no sé si hizo alguno, pero ese, desde luego que no.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando llegué a mi Colegio ya en Madrid, leí la Carta que mensualmente mandaba el Padre a todos los centros, (no sé si seguirá ocurriendo eso), y me di cuenta que estaba firmada como siempre en Roma, a 1 de septiembre de aquel año, (fue unos años antes de fallecer él), y me di cuenta que ese día 1 de septiembre, él no había estado en Roma, sino conmigo dándome la bendición en otro país europeo, no precisamente muy cercano a Roma. Si la escribía él personalmente porque quería mucho a sus hijos-as y quería estar en contacto con ellos-as (versión oficial), porqué no estaba firmada donde realmente la había escrito (que no era Roma), a no ser que se las escribieran y firmaran por él. Parece una parida, pero me sorprendió mucho. Lo consulté y me dijeron que no, que el Padre era el que escribía las cartas y punto. ¿No era más sencillo decir, pues puede ser que haya dejado unas indicaciones escritas y las hayan redactado por él por si estaba de viaje? Pues no, no hubo más explicación, y si en esa cosa tan nímia eran tan intransigentes, imaginaros en todo lo demás.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando me fui de la Obra tuve la oportunidad de conocer a varios numerarios y numerarias que también eran gays o lesbianas y que habían estado dentro, alguno de ellos hastas siete años. Otro, sin aceptar su orientación sexual, prefirió seguir con las mentiras en su vida y se casó. Me fui de la Obra sin ningún resentimiento hacia nadie. A las personas con poca madurez e inteligencia que traté prefiero olvidarlas, a las buenas, las recuerdo con afecto. Pienso que la Iglesia debe hacer acto de contricción sobre como trata a sus hijos homosexuales, comportarse como una Santa Madre y no como una madrastrona. Al Opus porsupuesto que le veo incapaz de someterse a semejante catarsis. Tengo entendido que actualmente, y dada la lógica normalización de estos temas en una sociedad cada vez más libre y avanzada, han tenido que realizar una especie de guía de uso para hacer frente a estos temas.</p>
<p style="text-align:justify;">Actualmente soy una persona feliz, vivo con mi pareja en una relación de amor y respeto mutuo como cualquier otra pareja heterosexual, y apesar de la Iglesia sigo considerandome católico aunque vivo la religión con un mayor distanciamiento. Mi pareja, que procede de una familia de tradición laica y liberal, de absoluto respeto a los demás, sean como sean y piensen como piensen (eso sí es educar en libertad), se sorprende de como viví algo que fue tan natural para él. Respeta aunque no entienda que todavía ponga la "X" en mi declaración del IRPF a favor de la Iglesia, y siempre que cuando estamos viajando y yo quiero entrar en una Iglesia (el Espíritu Santo sopla donde quiere, decía en Camino San JoseMaria Escriva, me da pereza quitarle el "San"), me pregunta con curiosidad, por qué"hago esas cosas tan raras" cuando al pasar por el Sagrario hago la pertinente genuflexión ante el Santísimo.</p>
<p style="text-align:justify;">Sé que la Curia actual está muy influida por el Opus, por eso veo con pocas esperanzas que la Iglesia se acerque a las conclusiones del documento "Personas homosexuales en la sociedad" del Concilio Católico holandés para la Iglesia y la sociedad, donde se afirma "que la moralidad de los actos homosexuales debe determinarse por los mismos principios generales que regulan el comportamiento heterosexual. Las expresiones homosexuales -continua el documento- son en si mismas neutras y su moralidad depende del hecho de que sean forma de expresión genuina de amor. Los homosexuales tienen el mismo derecho a la intimidad y a las relaciones que los heterosexuales. Como los heterosexuales , estan también obligados a aspirar en sus relaciones a los mismos ideales.... Las normas que rigen la morarilidad de la actividad homosexual son las mismas que gobiernan toda actividad sexual". Para los obispos holandeses, el "género" sexualidad se realiza en dos "especies" la hetero y la homosexualidad, de las que la primera es mucho más frecuente que la segunda, pero los criterios de evaluación de ambos comportamientos dependen de la existencia de un amor fiel y exclusivo en que se vivan ambas relaciones.</p>
<p style="text-align:justify;">Me uno al sacerdote jesuíta John McNeill en pedir una revisión de la doctrina católica sobre la homosexualidad (McNeill J, La Iglesia ante la homosexualidad, Grijalbo, Barcelona, 1979), donde afirma que en las conductas homosexuales "son aplicables las mismas reglas morales que se aplican a la heterosexualidad", en las que el criterio decisivo es la existencia de fidelidad y estabilidad. Yo, procuro vivir según estos canónes, alejado de todo fanatismo que una vez estuvo en mi vida.</p>
<p style="text-align:justify;">Creo que todos debemos aprender a vivir amando a los demás, y valorandoles según sean en su comportamiento ante los hombres, no dependiendo de a quien amen o con quien vivan su intimidad.</p>
<p style="text-align:justify;">Quiero terminar si me permiten trascribiendo la experiencia que cuenta el personaje Joaquín en la novela "No se lo digas a nadie" del escritor Jaime Bayly:</p>
<p style="text-align:justify;">"Lloraba porque no tenía ganas de decile a mi madre "tienes que entender que soy homosexual, mamá, siempre fui homosexual, probablemente cuando estaba en tu barriga ya me estaba haciendo homosexual, pero no por eso soy una mala persona, no por eso dejo de quererte.... si sólo pudieras entender que soy homosexual porque esa es mi naturaleza y porque yo no la puedo cambiar, y por favor, no veas mi homosexualidad como un castigo de Dios, no lo veas como algo terrible, porque no lo es, míralo más bien como una oportunidad de entender mejor a la gente, para entender que las cosas son más complejas de lo que a veces parecen, que las cosas no siempre son blancas o negras....."</p>
<p style="text-align:justify;">Muchas gracias por publicar mi carta. Un saludo muy afectuoso, y que Dios nos bendiga a todos.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[GAY EN EL OPUS DEI]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=234</link>
<pubDate>Tue, 15 Apr 2008 23:33:09 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
<guid>http://opusvalladolid.es.wordpress.com/2008/04/15/gay-en-el-opus-dei/</guid>
<description><![CDATA[


Testimonio de &#8220;E. A.&#8221; publicado originalmente en Opuslibros.org el 16 de agosto de 20]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><strong><img src="http://www.opuslibros.org/Imagenes/lilas.jpg" alt="Descubrir tu homosexualidad siendo numerario del Opus Dei" width="143" height="198" /></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>Testimonio de "E. A." publicado originalmente en <em><a href="http://www.opuslibros.org">Opuslibros.org</a></em> el</strong> <strong>16 de agosto de 2003, con el título: <a href="http://www.opuslibros.org/escritos/orientacion_sexual.htm">"Descubrir tu orientación sexual siendo numerario"</a></strong></p>
<p style="text-align:justify;">Navegando por la red me encontré con vuestra página y me ha enganchado. Yo fui miembro numerario del Opus Dei varios años. Un familiar mio me recomendó que fuera por un centro de la Obra. Aunque el ambiente no me enganchó en absoluto, ya que lo encontraba muy postizo y superficial, sí empecé a ir a estudiar por allí porque en el club de Madrid al que yo iba había una buena y silenciosa sala de estudios. Me empezaron a llamar a mi casa los del centro, diariamente, para que fuera por allí más a menudo. Me presentaron al cura, Don José Gil, un andaluz, que me cayó muy bien, dicharachero, abierto... además me gustaba estar estudiando y de pronto hacer un alto en el camino y pasarme por el Oratorio y pasar unos momentos junto al Señor.</p>
<p style="text-align:justify;">Aunque había cosas que no me gustaban, (la obesión patológica por la pureza, el clasismo, la utilización de las personas: a los pobres en las "visitas de pobres", a los amigos para que vengan al centro...) la idea de servir a Dios y a los hombres me entusiasmó y sobre todo sin tener que ser cura. Así que pité en un UNIV.</p>
<p style="text-align:justify;">Siendo miembro numerario empecé a darme cuenta de que todas las preocupaciones y trabas que ponían para tratar con las chicas, a mí me parecían una exageración. Soy una persona muy alegre y extrovertida, y contactaba facilmente con chicas y chicos en la Facultad, por eso me parecia una parida eso de "entre caballo y caballero: caballo" en el trato con las chicas. Paulatinamete me di cuenta de que sentía atracción hacia personas de mi mismo sexo. Imaginaros amigos y amigas la lucha interior que se desarrolló en mi conciencia.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"><!--more--></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Yo considero que la Biblia contiene numerosas exigencias éticas pero las exigencias que se presentan no se centran primariamente en el plano de la sexualidad, sino que el verdadero centro de gravedad, se situa en una adecuada relación con el único Dios y en la justicia interhumana. Es lo que expresará Jesús al afirmar los dos mandamientos principales de la ley y al subrayar la identidad de los dos preceptos del amor a Dios y al prójimo. El que así piensa es Don Javier Gafo, sacerdote jesuíta. "Cristianismo y Homosexualidad" Ed. Desclée de Brouwer. Por desgracia no todos en la Santa Madre Iglesia tienen una actitud de igualdad, respeto, toleraciancia y amor a las personas indipendientemente de cual sea su orientación sexual, y en el Opus Dei no había sacerdotes como don Javier Gafo sino todos estaban cortados en el mismo patrón.</p>
<p style="text-align:justify;">Y allí estaba yo todo el día cubriendo mi cama con agua bendita y pidiendo a Dios que alejara de mi aquella sensación que me hacia tan infeliz. Yo no hacía más que pedirselo a la Virgen, que yo quería ser "normal" como "todos" mis compañeros. Yo repetía la jaculatoria "si vis potes, me mundare", una y otra vez, sobre todo cuando me acercaba a comulgar. Fomenté mucho la piedad al Santisímo Sacramento y me recorrí los principales Santuarios marianos de Europa pidiendo a cada advocación de María en cada país mi "curación": el Pilar, Lourdes, Fatima, y otros en Italia, Suiza, Austria, Baviera, Polonia..... en fin, creía que la Obra me daba unos instrumentos para poder luchar contra esa sensación que tanto me aturdía que tenía dentro de mí (que no era otra cosa que el ser homosexual).</p>
<p style="text-align:justify;">Mientras tanto yo seguía como numerario en mi Centro de Estudios, en el Colegio Mayor Santillana, y con los estudios y la oración procuraba llenar mis días y olvidarme de lo que tanto me aturdía. Tengo que decir que intenté ser un buen numerario: hacía mi plan de vida, apostolado, y mantenía mi lucha siempre en guardia. En mi charla fraterna siempre era "salvajemente sincero" salvo en "eso", porque el que yo sintiera atracción hacía personas de mi mismo sexo, sabía que estaba muy mal visto por los de "casa".</p>
<p style="text-align:justify;">Yo mantenía siempre la guardia: me duchaba con agua fría, (luego me enteré que no había que ducharse, sino sólo estar un rato debajo del agua ofreciendolo por "las intenciones del Padre" y luego seguir con tu ducha con el agua normal. Claro, como no lo sabía, me lavaba hasta la cabeza con agua fría en pleno invierno y siempre pillaba unos gripazos que mi madre no sabía donde los cogía), guardaba siempre la vista (con chicos claro), rezaba el rosario, siempre estar ocupado: deporte, oración, estudio....</p>
<p style="text-align:justify;">Una situación así, mantenida por mucho tiempo, acaba con cualquiera, gracias a Dios que yo soy un tipo fuerte, pero ya estaba harto de los típicos comentarios homófobos que oía en mi "casa". Se suponía que la caridad y el amor al prójimo eran el primer mandamiento, ¿porqué los numerarios y el sacerdorte se comportaban con tantos prejuicios cuando se mencionaba este tema?. Una vez un numerario empezó a llevar al Centro a un chico. Respondía a los patrones: de buena familia, universitario, tenía mucha piedad, acudía a los medios de formación..... y de pronto dejó de venir por el Colegio. Yo pregunté por él, extrañado por su repentina ausencia. Me dijeron que habían recomendado que lo dejaran de tratar porque el chaval en cuestión había comentado al numerario que lo trataba, es decir, a lo que se suponía que era "su amigo" que "era homosexual". Todo esto añadido con cometarios jócosos -para ellos claro está-. Me quedé alucinado, pensé en la falta de caridad que eso suponía, en la homofobia que demostraron con esa acción.</p>
<p style="text-align:justify;">Así que poco a poco me fui desencantado de todo aquello, no eran tan estupendos ni amaban al próximo tanto como yo pensaba; el cura don Juan Luis O´Dogerthy, no hacía más que presionar para que llevaramos "amigos" al Colegio, y de pronto me veía tratando a gente, compañeros que humanamente no me interesaban en absoluto, que sólo me interesaba que fueran a la meditación, pero ellos me daban igual. Me vi usando algo tan bonito como es la amistad, algo que ellos desconocen por completo. Y me asusté de mi mismo, porque yo no era así. Veía a aquellos pobres chicos que yo llevaba al Colegio y a ese cura de infausto recuerdo diciendoles algo así "como que les proponía un plan imponente, imponente", y repetía varias veces el adjetivo al final de la frase.</p>
<p style="text-align:justify;">Se organizó una convivencia a un país europeo y yo fui de Subdirector. Llevaba a un pobre amigo mio, recuerdo que nos llamaron porque el Padre, don Alvaro, estaba en ese país, ya que venía de un viaje apostólico por Africa.</p>
<p style="text-align:justify;">Como en ese país europeo no eran muchos, en la Tertulia estabamos cuatro gatos. ¡Qué gran alborozo para los españoles, tan fogosos y mediterráneos comparados con esos fríos europeos! en la tertulia no seríamos más de treinta personas. Y ahí estaba yo sentado a los pies de don Alvaro del Portillo (si él, se puso el "del" no seré yo quien se lo quite, por mucho que diga nuestro querido amigo Fisac). Recuerdo que fue muy cariñoso conmigo, me besó en las mejillas (¡¡¡a mi!!! ¡¡¡a un gay!!! claro que él no lo sabía, que si no....), me preguntó mi antigüedad en la Obra, y cuando dio la bendición final, la dio con las manos puestas sobre mi cabeza. Yo no hacía más que pedir al Espiritu Santo que en aquella bendición bajara sobre mi y me "extirpara" la homosexualidad. Pedía un milagro, y estaba seguro que se iba a producir: tenía fé, estaba en gracia, y el Espiritu Santo usaría a un hombre tan santo como era don Alvaro para "curarme" y así yo ser mejor cristiano.</p>
<p style="text-align:justify;">Ahora, con los años y con la madurez alcanzada, todo aquello es bastante cómico, pero para un joven universitario sometido a aquella presión psicológica, todo aquello era vivido como una tragedia..... No tardé mucho tiempo en darme cuenta de que no estaba "curado". Siento defraudar a los que rezan por la beatificación de don Alvaro, pues milagros en vida, no sé si hizo alguno, pero ese, desde luego que no.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando llegué a mi Colegio ya en Madrid, leí la Carta que mensualmente mandaba el Padre a todos los centros, (no sé si seguirá ocurriendo eso), y me di cuenta que estaba firmada como siempre en Roma, a 1 de septiembre de aquel año, (fue unos años antes de fallecer él), y me di cuenta que ese día 1 de septiembre, él no había estado en Roma, sino conmigo dándome la bendición en otro país europeo, no precisamente muy cercano a Roma. Si la escribía él personalmente porque quería mucho a sus hijos-as y quería estar en contacto con ellos-as (versión oficial), porqué no estaba firmada donde realmente la había escrito (que no era Roma), a no ser que se las escribieran y firmaran por él. Parece una parida, pero me sorprendió mucho. Lo consulté y me dijeron que no, que el Padre era el que escribía las cartas y punto. ¿No era más sencillo decir, pues puede ser que haya dejado unas indicaciones escritas y las hayan redactado por él por si estaba de viaje? Pues no, no hubo más explicación, y si en esa cosa tan nímia eran tan intransigentes, imaginaros en todo lo demás.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando me fui de la Obra tuve la oportunidad de conocer a varios numerarios y numerarias que también eran gays o lesbianas y que habían estado dentro, alguno de ellos hastas siete años. Otro, sin aceptar su orientación sexual, prefirió seguir con las mentiras en su vida y se casó. Me fui de la Obra sin ningún resentimiento hacia nadie. A las personas con poca madurez e inteligencia que traté prefiero olvidarlas, a las buenas, las recuerdo con afecto. Pienso que la Iglesia debe hacer acto de contricción sobre como trata a sus hijos homosexuales, comportarse como una Santa Madre y no como una madrastrona. Al Opus porsupuesto que le veo incapaz de someterse a semejante catarsis. Tengo entendido que actualmente, y dada la lógica normalización de estos temas en una sociedad cada vez más libre y avanzada, han tenido que realizar una especie de guía de uso para hacer frente a estos temas.</p>
<p style="text-align:justify;">Actualmente soy una persona feliz, vivo con mi pareja en una relación de amor y respeto mutuo como cualquier otra pareja heterosexual, y apesar de la Iglesia sigo considerandome católico aunque vivo la religión con un mayor distanciamiento. Mi pareja, que procede de una familia de tradición laica y liberal, de absoluto respeto a los demás, sean como sean y piensen como piensen (eso sí es educar en libertad), se sorprende de como viví algo que fue tan natural para él. Respeta aunque no entienda que todavía ponga la "X" en mi declaración del IRPF a favor de la Iglesia, y siempre que cuando estamos viajando y yo quiero entrar en una Iglesia (el Espíritu Santo sopla donde quiere, decía en Camino San JoseMaria Escriva, me da pereza quitarle el "San"), me pregunta con curiosidad, por qué"hago esas cosas tan raras" cuando al pasar por el Sagrario hago la pertinente genuflexión ante el Santísimo.</p>
<p style="text-align:justify;">Sé que la Curia actual está muy influida por el Opus, por eso veo con pocas esperanzas que la Iglesia se acerque a las conclusiones del documento "Personas homosexuales en la sociedad" del Concilio Católico holandés para la Iglesia y la sociedad, donde se afirma "que la moralidad de los actos homosexuales debe determinarse por los mismos principios generales que regulan el comportamiento heterosexual. Las expresiones homosexuales -continua el documento- son en si mismas neutras y su moralidad depende del hecho de que sean forma de expresión genuina de amor. Los homosexuales tienen el mismo derecho a la intimidad y a las relaciones que los heterosexuales. Como los heterosexuales , estan también obligados a aspirar en sus relaciones a los mismos ideales.... Las normas que rigen la morarilidad de la actividad homosexual son las mismas que gobiernan toda actividad sexual". Para los obispos holandeses, el "género" sexualidad se realiza en dos "especies" la hetero y la homosexualidad, de las que la primera es mucho más frecuente que la segunda, pero los criterios de evaluación de ambos comportamientos dependen de la existencia de un amor fiel y exclusivo en que se vivan ambas relaciones.</p>
<p style="text-align:justify;">Me uno al sacerdote jesuíta John McNeill en pedir una revisión de la doctrina católica sobre la homosexualidad (McNeill J, La Iglesia ante la homosexualidad, Grijalbo, Barcelona, 1979), donde afirma que en las conductas homosexuales "son aplicables las mismas reglas morales que se aplican a la heterosexualidad", en las que el criterio decisivo es la existencia de fidelidad y estabilidad. Yo, procuro vivir según estos canónes, alejado de todo fanatismo que una vez estuvo en mi vida.</p>
<p style="text-align:justify;">Creo que todos debemos aprender a vivir amando a los demás, y valorandoles según sean en su comportamiento ante los hombres, no dependiendo de a quien amen o con quien vivan su intimidad.</p>
<p style="text-align:justify;">Quiero terminar si me permiten trascribiendo la experiencia que cuenta el personaje Joaquín en la novela "No se lo digas a nadie" del escritor Jaime Bayly:</p>
<p style="text-align:justify;">"Lloraba porque no tenía ganas de decile a mi madre "tienes que entender que soy homosexual, mamá, siempre fui homosexual, probablemente cuando estaba en tu barriga ya me estaba haciendo homosexual, pero no por eso soy una mala persona, no por eso dejo de quererte.... si sólo pudieras entender que soy homosexual porque esa es mi naturaleza y porque yo no la puedo cambiar, y por favor, no veas mi homosexualidad como un castigo de Dios, no lo veas como algo terrible, porque no lo es, míralo más bien como una oportunidad de entender mejor a la gente, para entender que las cosas son más complejas de lo que a veces parecen, que las cosas no siempre son blancas o negras....."</p>
<p style="text-align:justify;">Muchas gracias por publicar mi carta. Un saludo muy afectuoso, y que Dios nos bendiga a todos.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Clásico tópico: el Opus Dei rechaza a los homosexuales]]></title>
<link>http://opusdei7.wordpress.com/2007/09/16/clasico-topico-el-opus-dei-rechaza-a-los-homosexuales/</link>
<pubDate>Sun, 16 Sep 2007 11:48:29 +0000</pubDate>
<dc:creator>uno del opus dei</dc:creator>
<guid>http://opusdei7.es.wordpress.com/2007/09/16/clasico-topico-el-opus-dei-rechaza-a-los-homosexuales/</guid>
<description><![CDATA[Recién publicado en Opus Dei al día, bajo el título:  			Tópico: &#8220;fui rechazado en el Opus]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Recién publicado en <a href="http://www.opusdeialdia.org">Opus Dei</a> al día, bajo el título: <a href="http://www.opusdeialdia.org/topico-fui-rechazado-en-el-opus-dei-por-ser-homosexual.html" class="latestnews"> 			Tópico: "fui rechazado en el Opus Dei por ser homosexual"</a></p>
<p><span class="standardText smallText"><span style="display:inline;">Estimado Antonio:<br />
Ya he cumplido 50 y con tu frescura en el video no puedo dejar de recordar mi paso por la Obra. Tal vez fue uno de mis mejores momentos con Dios, sigo siendo un devoto catolico, especialmente adoro a nuestra Madre de Dios en la advocacion de Schoenstatt.<br />
Te pido veas mis favorito, son muchos, como ves alli esta toda mi vida en mil imagenes,canciones,filmes, etc que me impactaron, pero nunca deje de estar con mi Dios.<br />
He estado en Roma, visite la tumba del Padre, etc. pero mi experiencia con el Opus fue fatal cuando le declare al padre Rogelio (Opus Dei Buenos Aires) que <strong>tenia inclinaciones homosexuales y que me habia enamorado de un compañero de estudios</strong>. Fui vilipendiado, echado, maldecido de la pero manera. Ni Cristo frente al Sanedrin fue tantas veces blasfemado.<br />
Es por ello que te digo que siento profundamente que Don Jose Maria, a quien conoci peronalmente en Roma en el 73 no es santo. Bajo ningun aspecto ni siquiera se acerca a cualquier santo que sufrio el martirio o como San Francisco de Asis. Solo crio padre Rogelios y temibles numerarios como vos, que me trompearon, me insultaron. Mi compañero tuvo grandes problemas psicologicos, y gracias a Dios ahora esta casada y con un hijo y nos seguimos amando.<br />
Que me dices de todo esto y de la fantasia que cuentas a tus 23 años..... Dios te perdonara en su inmensa Misericordia pero dudo que a Escriva le de el cielo sino el mas terrible de los infiernos, por su falta de caridad, pero basicamente por su traicion a nuestro Señor. Y pensar que nos contaba a mis padres y ami en Roma que se conocia y rezaba en todas las hornacinas donde estaba expuesta la Virgen desde el Vaticano hasta el Quirinale.<br />
Te mando un saludo desde la invernal Buenos Aires y que Dios te proteja de esa temible organizacion.<br />
Aguardo tus comentarios</span></span></p>
<p>-------------</p>
<p>No tengo el gusto -o el disgusto- de conocer al padre Rogelio del que me hablas. Sólo te diré que no me parece justo que hables de él en esos términos, porque -pese a todo lo que puedas decir- dudo mucho que te haya tratado como dices. Aunque no le conozca, supongo que rezó mucho por ti y trató de ayudarte con todo el empeño de que fue capaz. Y pienso esto, porque este tipo "padres Rogelio" son los que crió san Josemaría: sacerdotes que rezan y hacen sacrificios por las personas a las que atienden. Sacerdotes que se dejan la vida día a día, por sacar adelante la Iglesia católica.</p>
<p>Pienso que exageras notablemente. Y es comprensible, porque <strong>cuando uno se ve afectado personalmente por algo así es difícl ser objetivo</strong>.</p>
<p>Lo mismo digo de lo que dices de San Josemaría: que es santo es algo proclamado solemnemente por el Papa. Si niegas esto estás yendo contra una verdad de fe en la Iglesia católica.</p>
<p><strong>En el Opus Dei no hay ningún rechazo hacia los homosexuales, sino todo lo contrario: se les trata con cariño y respeto</strong>. No obstante, me parecen obvios los motivos para que no esté permitido desde hace siglos que haya homosexuales en instituciones de la Iglesia católica como monasterios, seminarios, etc. Pienso que no es un rechazo por parte de la Iglesia no permitir que vivan en un régimen de vida de este tipo (en lugares en los que continuamente se encuentran con hombres); sino más bien un detalle para con ellos: si no viven en estos lugares será más fácil que sanen de su enfermedad. Porque, aunque sea políticamente incorrecto, la homosexualidad es una enfermedad.</p>
<p>Al ser el Opus Dei una institución de la iglesia católica, tampoco se permite que vivan en centros de la Obra personas con este tipo de inclinaciones. Pero, insisto, se les trata con todo el cariño y la comprensión posibles.</p>
<p>Por último, reitero que siento mucho todo lo que te ha pasado y comprendo tu situación.</p>
<p>Antonio.</p>
]]></content:encoded>
</item>

</channel>
</rss>
