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	<title>idealismo-trascendental &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/idealismo-trascendental/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "idealismo-trascendental"</description>
	<pubDate>Mon, 13 Oct 2008 07:55:01 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA[Minimalismo e idealismo trascendental (II)]]></title>
<link>http://relatividad.wordpress.com/?p=36</link>
<pubDate>Wed, 14 May 2008 01:16:37 +0000</pubDate>
<dc:creator>javiervidal</dc:creator>
<guid>http://relatividad.es.wordpress.com/2008/05/14/minimalismo-e-idealismo-trascendental-ii/</guid>
<description><![CDATA[En el primer ‘post’ al respecto sostuve que cabe introducir un concepto minimalista de idealismo]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:left;">En el primer ‘post’ al respecto sostuve que cabe introducir un concepto minimalista de idealismo trascendental, tal que todas las instancias del esquema</p>
<p style="text-align:left;">(T) La proposición de que <em>p</em> es pensada-T por nosotros si, y solo si, <em>p</em></p>
<p style="text-align:left;">1) expresan equivalencias necesarias y 2) son cognoscibles <em>a priori</em>. Además, el carácter trascendental de la validez objetiva de nuestro pensamiento, así representado, no compromete al idealista con la tesis de que nuestra forma de pensar sobre las cosas constituye la forma como son las cosas. Pero, ¿qué pasa con la tesis de que el sujeto del pensamiento <em>desaparece</em>?</p>
<p style="text-align:left;"><!--more--></p>
<p style="text-align:left;">Pues bien, el carácter evanescente del sujeto trascendental puede representarse adecuadamente mediante la idea de que 3) las instancias del esquema (T) expresan también equivalencias <em>cognitivas</em>. Tomo la idea del deflacionismo de H. Field sobre el predicado de verdad aplicado a las oraciones de un lenguaje (en "Deflationist Views of Meaning and Content"). Field mantiene que un esquema de equivalencia</p>
<p style="text-align:left;">(V*) “p” es verdadera si, y solo si, <em>p</em></p>
<p style="text-align:left;">puede darnos el <em>significado</em> del predicado “es verdadera”, es decir, que el significado del predicado de verdad puede ser completamente obtenido del significado de las oraciones a las que se aplica: de otro modo, el concepto de verdad tendría un contenido que trasciende su rol desentrecomillador, que es cancelar el ascenso semántico y capacitarnos para hablar sobre el mundo hablando sobre el lenguaje. Pero, de hecho el predicado de verdad solo puede ser aplicado a oraciones que uno comprende: no cabe preguntarse si las oraciones que uno no comprende son o no son verdaderas, porque no hay más comprensión del enunciado de que una oración es verdadera que una comprensión de la oración misma. De manera que una oración de la forma “‘p’ es verdadera” y una oración de la forma “p” tienen el mismo sentido: las instancias del esquema (V*) expresan equivalencias cognitivas. Ahora bien, puede afirmarse que las instancias del esquema de equivalencia</p>
<p style="text-align:left;">(V) La proposición de que <em>p</em> es verdadera si, y solo si, <em>p</em></p>
<p style="text-align:left;">también expresan (y con mayor razón) equivalencias cognitivas: comprender el enunciado de que una proposición es verdadera es pensar la proposición misma.</p>
<p style="text-align:left;">Análogamente, la jugada del idealista consistente en apuntarse a 3) es decir que una oración de la forma “La proposición de que p es pensada-T por nosotros” y una oración de la forma “p” <em>tienen el mismo sentido</em>: comprender el enunciado de que una proposición es pensada-T por nosotros <em>es</em> pensar la proposición misma. El significado del predicado “es pensada-T por nosotros” es completamente derivado de las proposiciones de que se predica, y su única función es cancelar el ascenso semántico y capacitarnos para hablar sobre el mundo hablando sobre las proposiciones que pensamos: hablar de <em>nuestra</em> forma de pensar sobre las cosas no tiene más contenido que hablar de la forma como son las cosas! El concepto de pensar que <em>p</em> trascendentalmente no tiene un contenido que trascienda la función de capacitarnos para pensar <em>desde dentro</em>, por así decirlo, que <em>p</em>. No es como si dejásemos de pensar que <em>p</em> para pensar solamente en el carácter trascendental de nuestro pensamiento, en cuyo caso el carácter trascendental de nuestro pensamiento ocuparía toda la escena pensante: es, más bien, como si pensásemos que <em>p</em> desde el carácter trascendental de nuestro pensamiento, en cuyo caso <em>p</em> (y no nuestro pensamiento) ocupa toda la escena trascendental. La desaparición del sujeto trascendental no es, obviamente, la desaparición de un punto de vista trascendental (con el contenido <em>p</em>) con respecto a la forma como son las cosas sino que es la desaparición de un punto de vista trascendente (con un contenido <em>propio</em> que no es <em>p</em>) con respecto al mundo.</p>
<p style="text-align:left;">Es importante que no haya un malentendido sobre lo que estoy afirmando. No estoy afirmando que el idealista tenga que negar la práctica habitual de referirse a la forma de pensar de alguien en contraposición a la forma como son las cosas. El idealista no tiene que negar que, por ejemplo, tenga sentido decir “Pepe piensa que la hierba es roja pero la hierba no es roja”. Pero, una cosa es un pensamiento trascendental y otra cosa es un pensamiento empírico ordinario: una cosa es el pensamiento de un sujeto trascendental y otra cosa es el pensamiento de un sujeto empírico. En términos de una concepción plural del sujeto trascendental es más fácil entender el asunto. Si <em>nosotros</em> estamos en la posición de decir “Pepe piensa que la hierba es roja pero la hierba no es roja”, es que la hierba no es roja, así que la proposición de que la hierba es roja no es pensada-T por Pepe (pues, no es pensada por nosotros) y, por tanto, decir eso no es formular un contraejemplo a la validez universal del esquema (T) ni tampoco a la tesis de que las instancias del esquema (T) expresan equivalencias cognitivas. Es evidente, debido a anomalías que no tienen que ver con el idealismo trascendental (sino con la naturaleza de la primera persona), que no estamos en la posición de decir “Nosotros pensamos que la hierba es verde pero la hierba no es verde”. Pero, si el idealismo trascendental fuera correcto, habría razones trascendentales por las que es lógicamente imposible decirlo: sería contradictorio aseverar a la vez que pensamos que la hierba es verde y que la hierba no es verde.</p>
<p style="text-align:left;">Supongamos ahora que nosotros somos X. Si X solo fuera una comunidad empírica entre otras, entonces tendría sentido que una comunidad empírica Y dijera “X piensa que la hierba no es roja pero la hierba es roja”. Supongamos, además, que la comunidad Y tuviera razón (lo que a nivel de comunidades empíricas también tiene sentido). Entonces, esta hipótesis cuenta directamente como un caso contra el idealismo trascendental. Pues, después de todo, la hierba es roja, pero la proposición de que la hierba es roja no es pensada por nosotros (ni puede ser pensada-T por <em>nosotros</em>) y, por tanto, la hipótesis es un contraejemplo a la validez universal del esquema (T) y a la tesis de que las instancias del esquema (T) expresan equivalencias cognitivas. Por otra parte, si X es una comunidad trascendental, no tiene sentido decir “X piensa que la hierba no es roja pero la hierba es roja”: sería una consecuencia trivial del idealismo trascendental que la hierba no es roja, así que, por definición, no es un caso contra el idealismo trascendental ni tampoco contra la tesis 3). No voy a profundizar más sobre esta cuestión, y es que en su momento le dedicaré al menos un ‘post’.</p>
<p style="text-align:left;">Paso ahora, como anuncié en el primer ‘post’, a ocuparme de una explicación <em>humeana</em> de la posesión del concepto de idealismo trascendental. De nuevo es pertinente establecer una comparación con la explicación minimalista de la posesión del concepto de verdad. Según 3) la comprensión de una instancia del esquema (V) no consiste más que en captar o pensar la proposición referida en esa instancia. Pero, poseer el concepto de verdad es, sin duda, estar en condiciones de comprender cada instancia del esquema (V). Entonces, la posesión del concepto de verdad no puede demandar la posesión de conceptos explicativos más básicos que los que son demandados para la captación de cualquier proposición: por ejemplo, la comprensión de la instancia del esquema (V) para la proposición <em>La hierba es verde</em> no demanda un equipaje conceptual superior al que es necesario para poder pensar que la hierba es verde. Esto significa que la posesión del concepto de verdad no es dependiente de la posesión de conceptos explicativos como el concepto de correspondencia con el mundo. Téngase en cuenta que no estoy repitiendo el punto (del primer ‘post’) de que la propiedad de la verdad no puede ser explicada en términos de la propiedad de la correspondencia con el mundo, algo que tenía que ver con la naturaleza misma de la verdad: el punto de ahora es que la <em>posesión del concepto</em> de verdad no puede ser explicada en términos de la posesión del concepto de correspondencia con el mundo, algo que tiene que ver con la naturaleza de nuestro pensamiento (sobre la verdad).</p>
<p style="text-align:left;">Ahora bien, supongamos que captar o pensar una proposición superviene en una propiedad del significado como uso de los miembros de una clase de oraciones: digamos, por ejemplo, que el pensamiento de que la hierba es verde superviene en la propiedad de estar dispuesto a asentir a la oración del español “La hierba es verde”. En ese caso, es una consecuencia de la tesis 3) que la comprensión de una instancia del esquema (V) superviene en la propiedad de estar dispuesto a asentir a esa instancia del esquema (V). Luego, si poseer el concepto de verdad es estar en condiciones de comprender cada instancia del esquema (V), el concepto de verdad superviene en una propiedad del significado como <em>uso</em>: poseer el concepto de verdad es estar dispuesto a asentir a cada instancia del esquema (V). El eco humeano de estas consideraciones debe también ser evidente: poseer el concepto de verdad no consiste más que en la inevitabilidad subjetiva de que una naturaleza humana como la nuestra esté dispuesta a asentir a cada instancia del esquema (V).</p>
<p style="text-align:left;">El movimiento a una explicación humeana de la posesión del concepto de idealismo trascendental es inmediato. De entrada, según 3) la comprensión de una instancia del esquema (T) no consiste más que en captar o pensar la proposición referida en esa instancia. Poseer el concepto de idealismo trascendental es, sin duda, estar en condiciones de comprender cada instancia del esquema (T). Entonces, la posesión del concepto de idealismo trascendental no puede demandar la posesión de conceptos explicativos más básicos que los que son demandados para la captación de cualquier proposición. Así que la posesión del concepto de idealismo trascendental no es dependiente de la posesión de conceptos explicativos como el concepto de <em>constitución</em> del mundo. En el primer ‘post’ argumenté que no veía objeciones de peso a que la propiedad de ser pensado-T por nosotros pueda ser explicada finalmente en términos de la propiedad de ser constituyente del mundo. Sin embargo, sostuve que el carácter trascendental de la validez objetiva de nuestro pensamiento no incluye necesariamente un compromiso con una explicación última de la naturaleza misma del carácter trascendental en cuestión. Pero, el punto de ahora es que la <em>posesión del concepto</em> de idealismo trascendental (es decir, la posesión del concepto de ser pensado-T por nosotros) no puede ser explicada en términos de la posesión del concepto de ser constituyente del mundo, algo que tiene que ver con nuestro pensamiento (sobre el carácter trascendental de la validez objetiva de nuestro pensamiento): no hay una explicación última de nuestro pensamiento al respecto.</p>
<p style="text-align:left;">Supongamos, entonces, que pensar una proposición superviene en una propiedad del significado como uso, la disposición a asentir a los miembros de una clase de oraciones. Entonces, es una consecuencia de la tesis 3) que la comprensión de una instancia del esquema (T) tiene que supervenir en una disposición a asentir a esa instancia del esquema (T). Luego, si poseer el concepto de idealismo trascendental es estar en condiciones de comprender cada instancia del esquema (T), poseer el concepto de idealismo trascendental es tener una disposición a asentir a cada instancia del esquema (T). Es importante enfatizar el alcance de la idea wittgensteiniana de que el significado es el uso para el tema que nos ocupa: que poseer el concepto de idealismo trascendental es estar en condiciones de comprender cada instancia del esquema (T) no quiere decir ya que el concepto de idealismo trascendental nos <em>guía</em> en la comprensión y, por tanto, en la disposición a asentir a cada instancia del esquema (T), sino que la disposición a asentir a cada instancia del esquema (T) <em>es</em> poseer el concepto de idealismo trascendental. Aquí es donde una explicación humeana de la posesión del concepto entra en problemas: es claramente falso (o al menos completamente implausible) que poseer el concepto de idealismo trascendental consista en la inevitabilidad subjetiva de que una naturaleza humana como la nuestra esté dispuesta a <em>asentir</em> a cada instancia del esquema (T). En otras palabras, es falso o implausible que todos los que poseemos o podemos poseer el concepto de idealismo trascendental <em>somos</em> o vayamos a ser idealistas! (señalo, de paso, que el escollo fundamental para un asentimiento a cada instancia del esquema (T) está en asentir a una lectura de derecha a izquierda de esa instancia: por ejemplo, si la hierba es verde, entonces la proposición de que la hierba es verde es pensada-T por nosotros).</p>
<p style="text-align:left;">Pero, la cosa no presenta una solución fácil para el idealista. De hecho el idealista trascendental enfrenta un dilema. O bien renuncia a la tesis de que 3) las instancias del esquema (T) expresan equivalencias cognitivas, en cuyo caso el sujeto trascendental, después de todo, no desaparece y el idealismo kantiano es un tipo de subjetivismo humeano, o bien renuncia a la tesis de que pensar una proposición superviene en una propiedad del significado como uso, en cuyo caso el idealismo trascendental es un tipo de platonismo encubierto, donde algo semejante a la intuición intelectual de una proposición es constitutivo de nuestro pensamiento.</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Minimalismo e idealismo trascendental (I)]]></title>
<link>http://relatividad.wordpress.com/?p=34</link>
<pubDate>Thu, 17 Apr 2008 02:43:25 +0000</pubDate>
<dc:creator>javiervidal</dc:creator>
<guid>http://relatividad.es.wordpress.com/2008/04/17/un-concepto-minimalista-de-idealismo-trascendental-i/</guid>
<description><![CDATA[Hay una lectura según la cual el segundo Wittgenstein es un idealista trascendental (es la lectura ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:left;">Hay una lectura según la cual el segundo Wittgenstein es un idealista trascendental (es la lectura Williams-Lear, sus principales exponentes). Según esta lectura el sujeto del pensamiento, un <em>nosotros</em> trascendental (o un yo trascendental constitutivamente plural), <em>desaparece</em>, es decir, se contrae hasta un punto sin extensión y queda la realidad coordinada con él (por usar los términos del primer Wittgenstein sobre el solipsismo, <em>Tractatus</em> 5.64): en efecto, si las condiciones trascendentales del pensamiento le confieren validez objetiva, no hay diferencia entre nuestra forma de pensar sobre las cosas y la forma como son las cosas (a nivel fenoménico), lo que significa que, por ejemplo, “Nosotros pensamos que todo suceso tiene una causa” equivale a “Todo suceso tiene una causa”. Uno está legitimado a pasar de una a otra proposición, y entonces el sujeto desaparece. Desde el punto de vista de Kant, la equivalencia en cuestión es el resultado de que nuestro pensamiento tiene validez objetiva porque puede probarse que nuestra forma de pensar sobre las cosas <em>constituye</em> la forma como son las cosas (a nivel fenoménico). Lo que significa que el sujeto desaparece después de haber hecho su tarea. A la tesis kantiana de que puede probarse que nuestros pensamientos tienen validez objetiva suele oponerse la tesis de Hume de que todo lo que hay es la inevitabilidad subjetiva de que una naturaleza humana como la nuestra está dispuesta a pensar sobre el mundo como lo hacemos. Pero, si en el idealismo trascendental el sujeto del pensamiento desaparece, en el escepticismo humeano nuestra forma subjetiva de pensar ocupa toda la escena.</p>
<p style="text-align:left;"><!--more--></p>
<p style="text-align:left;">Según esta distinción, ver al segundo Wittgenstein como un idealista trascendental está en completa oposición a otra interpretación más actualizada que, tomando pie en las consideraciones sobre seguir una regla, lo ve como un escéptico humeano. No voy a ocuparme de este problema exegético. Mi objetivo es introducir un concepto <em>minimalista</em> de idealismo trascendental: la idea es que podemos conservar el carácter evanescente del sujeto trascendental y, por tanto, el carácter trascendental de la validez objetiva de nuestra forma de pensar, sin comprometernos con el concepto robusto de que nuestra forma de pensar sobre las cosas constituye la forma como son las cosas. Ciertamente, puede cuestionarse hasta qué punto tiene sentido seguir hablando de idealismo trascendental pero, si mi concepto es lo suficientemente conservador, todo se reduciría a una discusión sobre palabras. Lo más relevante es que trato de presentar una explicación humeana del concepto de idealismo trascendental: una explicación que da cuenta de la posesión del concepto en términos de la inevitabilidad subjetiva de que una naturaleza humana como la nuestra esté dispuesta a aceptar el carácter trascendental de la validez objetiva de nuestro pensamiento. Sin embargo, lo implausible de esta última tesis da entrada a un nuevo argumento contra el idealismo trascendental.</p>
<p style="text-align:left;">El punto de comparación es el concepto minimalista de verdad tal y como es formulado por P. Horwich (en <em>Truth</em>, Oxford: Blackwell, 1990). Según Horwich, la verdad es una propiedad y su naturaleza queda esclarecida por una teoría que es la conjunción infinita de todas las oraciones que instancian el esquema:</p>
<p style="text-align:left;">(V) La proposición de que <em>p</em> es verdadera si, y solo si, <em>p</em>.</p>
<p style="text-align:left;">Con respecto a las instancias del esquema (V), Horwich establece dos consideraciones esenciales: 1) “si y solo si” no tiene el significado del bicondicional material sino que expresa una equivalencia <em>necesaria</em>, y 2) cada instancia del esquema (V) es cognoscible <em>a priori</em>, de manera que su verdad no puede ser explicada por una teoría, cognoscible solo <em>a posteriori</em>, que afirme que la propiedad de la verdad es coextensiva con alguna otra propiedad tal como la propiedad de la correspondencia con el mundo.</p>
<p style="text-align:left;">Del mismo modo, a semejanza del predicado “es verdadera” introduzcamos un predicado “es pensada-T por nosostros” (es pensada trascendentalmente por nosostros), que expresa una propiedad y cuya naturaleza es revelada por una teoría que es la conjunción infinita de todas las oraciones que instancian el esquema:</p>
<p style="text-align:left;">(T) La proposición de que <em>p</em> es pensada-T por nosotros si, y solo si, <em>p</em>.</p>
<p style="text-align:left;">De entrada, un par de aclaraciones son relevantes. Primero, nadie excepto el idealista trascendental sostendrá que las instancias de (T) son verdaderas, así que, obviamente, el compromiso con (T) es un compromiso idealista. Segundo, el dominio de “p” tiene que ser restringido, no cuantitativa sino cualitativamente. El idealista trascendental está comprometido con (T) para un dominio de “p” que cubre todas las proposiciones concebidas <em>a nivel fenoménico</em> (a nivel empírico): por tanto, una proposición como la expresada por “Todo suceso tiene una causa” es una instancia de “p” concebida como “Todo suceso tiene una causa <em>al nivel de los fenómenos</em>”. Sin embargo, esta restricción no lleva necesariamente a una restricción cuantitativa pues, por un lado, la crítica a la distinción analítico/sintético significa que <em>toda</em> proposición, incluyendo las proposiciones lógicas y matemáticas, tiene que ser concebida a nivel fenoménico (toda proposición tiene contenido empírico) y, por otro lado, es posible una formulación del idealismo trascendental según la cual las proposiciones metafísicas solo son pseudo-proposiciones. Esto no entraña que nos quedamos con dos conjuntos infinitos de proposiciones, donde la proposición expresada por “Todo suceso tiene una causa” es miembro de un conjunto y la proposición expresada por “Todo suceso tiene una causa al nivel de los fenómenos” es miembro del otro conjunto, de modo que los miembros de ambos conjuntos son instancias de “p” en el esquema (V) pero solo los miembros del segundo conjunto son instancias de “p” en el esquema (T): más bien, las razones que nos llevaron excluir una restricción cuantitativa son también razones para excluir que haya un conjunto de proposiciones que no son concebidas a nivel fenoménico. Lo propio es decir que solo hay un conjunto infinito de proposiciones, del que la proposición expresada por “Todo suceso es una causa” es un miembro, que deben ser concebidas a nivel fenoménico. Por tanto, toda proposición concebible es una instancia de “p” en el esquema (T).</p>
<p style="text-align:left;">Pues bien, con respecto a las instancias del esquema (T), me parece que el idealista trascendental, además de considerarlas verdaderas, está comprometido con las siguientes tesis: 1) las oraciones “La proposición de que p es pensada-T por nosotros” y “p” no son solo extensionalmente equivalentes sino que son <em>necesariamente</em> equivalentes, y 2) cada instancia del esquema (T) es cognoscible <em>a priori</em>, en cuyo caso su verdad no puede ser explicada por una teoría, cognoscible solo <em>a posteriori</em>, que afirme que la propiedad de ser pensado-T por nosotros es coextensiva con alguna otra propiedad tal como la propiedad de ser <em>constituyente</em> del mundo (a nivel fenoménico). Así, la idea minimalista es que el contenido nuclear del idealismo trascendental, <em>el carácter trascendental de la validez objetiva de nuestro pensamiento</em>, está suficientemente representado por las tesis de que las instancias del esquema (T) expresan equivalencias necesarias y son cognoscibles <em>a priori</em>. En otras palabras, el carácter trascendental de la validez objetiva de nuestro pensamiento no incluye necesariamente la tesis de que la propiedad de ser pensado-T por nosotros es coextensiva con la propiedad de ser constituyente del mundo. Como adelanté, me parece que este concepto minimalista de idealismo trascendental es tan conservador como para tener derecho al título.</p>
<p style="text-align:left;">La claúsula final de la tesis 2) dice que la verdad de las instancias del esquema (T) no puede ser explicada por una teoría, cognoscible solo <em>a posteriori</em>, que afirme la coextensividad entre la propiedad de ser pensado-T por nosotros y la propiedad de ser constituyente del mundo. Esta consideración me resulta indiscutible. Lo relevante es que de ahí no se sigue que la verdad de las instancias del esquema (T) no pueda ser explicada por una teoría, cognoscible <em>a priori</em>, que afirme la coextensividad en cuestión. No veo por qué no puede haber una teoría de este tipo. Ciertamente, no cabe la posibilidad de que haya una teoría, cognoscible <em>a priori</em>, que explique la verdad de las instancias del esquema (V) en términos de la coextensividad entre la propiedad de la verdad y la propiedad de la correspondencia con el mundo: la propiedad de la correspondencia entre las proposiciones y el mundo no es cognoscible con independencia de un conocimiento <em>a posteriori</em> sobre el mundo (y nuestra relación con él). Pero, la propiedad de las proposiciones como constituyentes del mundo sería, por definición, cognoscible con independencia de un conocimiento <em>a posteriori</em> sobre el mundo (y nuestra relación con él), en cuyo caso es posible que haya una teoría, cognoscible <em>a priori</em>, que explique la verdad de las instancias (T) en términos de la coextensividad entre la propiedad de ser pensado-T por nosotros y la propiedad, cognoscible <em>a priori</em>, de ser constituyente del mundo. De manera que el hecho de que las instancias del esquema (T) sean cognoscibles <em>a priori </em>no es una objeción a la posibilidad de que la propiedad de ser pensado-T por nosotros sea explicada finalmente en términos de la propiedad de ser constituyente del mundo. Ahora bien, esa posibilidad no toca la idea minimalista: si el idealista trascendental no tiene que comprometerse más que con las tesis 1) y 2), resulta que, en efecto, el carácter trascendental de la validez objetiva de nuestro pensamiento no incluye necesariamente la tesis de que la propiedad de ser pensado-T por nosostros y la propiedad de ser constituyente del mundo son coextensivas, a pesar de que pueda haber una teoría que explique la propiedad de ser pensado-T por nosotros en términos de la propiedad de ser constituyente del mundo.</p>
<p style="text-align:left;"><em>Continuaré en un próximo ‘post’...</em></p>
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