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	<title>la-sagrada-escritura &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "la-sagrada-escritura"</description>
	<pubDate>Sun, 12 Oct 2008 08:09:04 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA[La Sagrada Escritura, Palabra de Dios]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=1471</link>
<pubDate>Sun, 28 Sep 2008 15:47:16 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[La Sagrada Escritura conserva y transmite la Revelación de Dios destinada a los hombres de todos lo]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La Sagrada Escritura conserva y transmite la Revelación de Dios destinada a los hombres de todos los siglos. No obstante, la Biblia no sólo contiene la Palabra, sino que es realmente Palabra de Dios. El pueblo de Israel siempre consideró la Torah como algo divino, ya que fue dada por Dios y transmitida por Moisés. Esta Ley fue puesta por escrito a lo largo del tiempo adaptándose a las circunstancias del momento, considerándose la expresión codificada de la Revelación divina, a la que está prohibido sustraer o añadir nada. El profeta es quien comunica al pueblo un mensaje de parte de Dios como ponen de manifiesto las fórmulas proféticas: “vino sobre mí la palabra del Señor”, “la palabra del Señor que recibió el profeta” u “Oráculo del Señor”. Por tanto, la palabra escrita por el profeta, por ser Palabra de Dios, no puede perderse.<!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">En el Nuevo Testamento ocurre el mismo fenómeno que con el Antiguo Testamento, la palabra escrita asume el mismo valor que la palabra hablada y se considera Palabra de Dios. Jesucristo es la Revelación definitiva de Dios y Él mismo es consciente de ser el portador definitivo de la Revelación y del plan Salvador. Cristo cita y reconoce la autoridad del Antiguo Testamento, pero se pone por encima de él: “Aquí está uno que es más grande que el Templo” (Mt 12, 6). Así, el rabino Jesús de Nazaret no sólo se sitúa como legítimo interprete de la Torah, sino que se coloca en contraste con la misma Torah. La palabra de Dios no es una realidad extrínseca en Cristo, sino que hay una clara identidad entre Jesús y la Palabra de Dios, por tanto la Iglesia ve en el Nazareno la Palabra hecha carne.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Todo aquello que Jesús hizo y enseñó se convirtió en palabra escrita en los Evangelios – lo mismo que aconteció en el Antiguo Testamento – y saltó la conciencia de tener encarnada en un libro la definitiva Palabra de Dios presente en la figura de Jesucristo. Jesús, que es la salvación para cuantos creen, se convierte en evangelio escrito. </span></p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[La palabra humana en la Biblia (II)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=1397</link>
<pubDate>Tue, 02 Sep 2008 10:24:57 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[La Sagrada Escritura se encuentra expuesta en tres lenguas – el hebreo, el arameo y el griego –.]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La Sagrada Escritura se encuentra expuesta en tres lenguas – el hebreo, el arameo y el griego –. La totalidad del Antiguo Testamento nos habla en hebreo salvo contadas secciones donde lo hace en arameo (Esd 4, 8-6; 18, 7, 12-26; Dn 2, 4-7, 28; dos palabras en Gn 31-47 y una frase en Jer 10, 11) y algunos libros en griego (el libro de la Sabiduría y 2 Macabeos). Otros libros que fueron escritos en hebreo originariamente nos han llegado en antiguas versiones griegas como es el caso de: 1 Macabeos, Judit, Tobías, algunas secciones de Daniel, y partes añadidas en griego al libro de Ester. Encontramos una particularidad en el libro del Eclesiástico, pues se presenta como una versión griega del hebreo. El texto original fue perdido en tiempos de San Jerónimo y no se supo más hasta 1896 cuando se encontraron dos tercios del libro. En 1931 se encontraron otros fragmentos originarios del Eclesiástico en la Genizah de El Cairo, así como en Qumrán y en Massada. También en Qumrán se encontraron fragmentos del libro de Tobías. La totalidad del Nuevo Testamento se halla escrito en griego.<!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La lengua es mucho más que un sistema convencional de comunicación, sino que es, sobre todo, el modo que tenemos los humanos de interpretar la realidad y de fijar las características espirituales de una comunidad de fieles atendiendo a su sensibilidad y a su modo de estar ante la realidad. De este modo hemos de comprender que las distintas lenguas existentes no son irreductibles entre sí ya que los distintos aspectos de la experiencia humana de las personas de cada pueblo son expuestos en sus lenguas de manera muy particular y única. Por tanto, en toda traducción se perderá parte del sentido de la versión original. Así, toda la traducción de la Biblia sólo es un vehículo de ayuda, pues en sentido pleno, sólo podemos comprender todo el significado que encierra la Escritura si comprendemos el lenguaje original en el que nos habla. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">En los siguientes puntos hablaremos de las distintas lenguas en particular que configuran la Sagrada Escritura, de las formas literarias y de la verdadera autoria de los escritores bíblicos antes de estudiar el texto bíblico.</span></p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[La palabra humana en la Biblia (I)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=1372</link>
<pubDate>Thu, 28 Aug 2008 20:57:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[La Biblia, a diferencia de El Corán, no es un libro caído del cielo, sino que es memoria escrita d]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La Biblia, a diferencia de El Corán, no es un libro caído del cielo, sino que es memoria escrita del antiguo y del nuevo Israel que camina en el tiempo y en la historia. Por ello, la Biblia es palabra humana. Es palabra humana porque incluso el ateo puede servirse de la Sagrada Escritura como fuente histórica. La Biblia, a diferencia de otro libro de otra religión, no es un único libro, sino que es en sí una colección caracterizada por la variedad en la forma y en el contenido. En la Biblia hallamos prosa, leyes, proverbios, moral, epístolas, poesía lírica y drama. <!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Incluso para el creyente que se aproxima a la Biblia como Palabra de Dios experimenta la sensación real de que la Escritura se presenta muy humana. Y es así. En ella encontramos imperfecciones, limitaciones científicas, filosóficas e incluso religiosas, para no hablar del atraso moral de algunas actitudes o las divergencias acerca de las mismas palabras de Jesús. Entonces, cómo se concilia la palabra humana y la Palabra de Dios de la Biblia y, sobre todo la inerrancia de la Escritura. Es complicado, en cuanto que se trata de descubrir cuando el Espíritu Santo ha cerrado los ojos. J. Levie dice que la Biblia es palabra humana y mensaje de Dios y C. Mesters habla de la Palabra detrás de la palabra. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">En sí la Biblia es un misterio tan profundo como el del Verbo encarnado: “Las palabras de Dios expresadas por medio de una lengua humana, se asemejan al habla del hombre, lo mismo que el Verbo Eterno del Padre, habiendo tomado la debilidad de la naturaleza humana, se hizo semejante al hombre” (Dei Verbum, 13). Para resultar fieles al misterio de la Biblia es necesario dar cuenta de su humanidad, sobre todo para no caer en el monofisismo bíblico, pues la Palabra no absorbe a la palabra, sino que la asume y no encontraremos la Palabra de Dios si no es penetrando en la palabra humana. </span></p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[La formación del Nuevo Testamento (IV)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=1277</link>
<pubDate>Wed, 30 Jul 2008 11:18:21 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
<guid>http://opusprima.es.wordpress.com/2008/07/30/la-formacion-del-nuevo-testamento-iv/</guid>
<description><![CDATA[Otros escritos apostólicos (carta de Santiago, de Judas, 1 y 2 de San Pedro, 1, 2 y 3 de San Juan) ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Otros escritos apostólicos (carta de Santiago, de Judas, 1 y 2 de San Pedro, 1, 2 y 3 de San Juan) se agrupan, después del siglo IV, bajo la denominación de <em>Epístolas católicas</em>, es decir, universales, ya que no están destinadas a comunidades particulares, sino a todos los cristianos. Estas epístolas son mensajes en forma de carta, escritas por apóstoles o por hombres de su círculo que todas las generaciones de creyentes deben acoger y vivir: la fe debe ser verificada por medio de obras (Santiago); los falsos doctores están ya juzgados (Judas); debemos estar prontos a responder a cualquier que nos pida razón de la esperanza que está en nosotros ( 1 Pedro); vivir a la espera del día del Señor ( 2 Pedro); vivir en el amor y amar en la verdad (1, 2, 3 de Juan).<!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Por otro lado es la obra de San Juan la que cierra el Nuevo Testamento. Además de las cartas antes citadas, la tradición cristiana desde sus albores atribuye al apóstol Juan el cuarto Evangelio, un escrito lentamente cocinado a lo largo de diversas redacciones las cuales, sin embargo, conservan viva e intacta la impronta del testigo ocular, el apóstol Juan, su primer autor. En este evangelio encontramos, al margen de la fuerte personalidad y tradición de Juan, una muy madura reflexión sobre la persona de Jesucristo. Clemente de Alejandría llamó al evangelio de Juan el <em>evangelio espiritual</em>, pues perfectamente podría ser el evangelio del creyente contemplativo que ha llegado a una esperanza cristiana madura. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Al leer el evangelio de Juan se tiene la impresión de estar asistiendo a un prolongado proceso, resultado de la revelación progresiva en las acciones y palabras de Jesús, que pone al espectador en estado de alerta y de lucha y que concluye en un juicio, en una separación: la incredulidad culpable de los judíos y la fe de los discípulos. Pero el proceso continúa, los contemporáneos de Jesús representan todos los hombres de todos los tiempos, en cuyo corazón sigue desarrollándose este mismo drama hasta el definitivo desenlace. La Palabra de Jesús no deja a nadie como antes, sino que juzga: la fe o la incredulidad culpable anticipan el juicio final. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Respecto al Apocalipsis, el autor de la obra lleva el nombre de Juan (Ap 1, 9) y aunque algunos pasajes guardan perfecta afinidad con el cuarto evangelio, su lenguaje se distancia de él totalmente, lo que hace suponer que fuera escrito por algún discípulo del apóstol. El Apocalipsis es un libro profético: “Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella, porque el tiempo está cerca” (Ap 1, 3). Está escrito en un lenguaje simbólico-misterioso cuyo objeto es despertar la conciencia de la Iglesia en los tiempos difíciles de la persecución de Domiciano, pero al mismo tiempo escapar al control de los perseguidores y de la censura. La Iglesia es urgentemente llamada a la conversión y a la purificación para comprender, desde el punto de vista de Dios, las cosas que han de suceder (Ap 4, 1), entender cuál es su hora dentro de la historia de la salvación. El libro sellado traza las líneas de su compromiso en la historia; la Iglesia peregrina en el mundo, testigo y mártir en un perpetuo itinerario pascual, camina hacia la Nueva Jerusalén. <span> </span></span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La formación del Nuevo Testamento (III)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=1225</link>
<pubDate>Sat, 26 Jul 2008 17:39:33 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
<guid>http://opusprima.es.wordpress.com/2008/07/26/la-formacion-del-nuevo-testamento-iii/</guid>
<description><![CDATA[La redacción definitiva de los tres primeros Evangelios – Marcos, Mateo y Lucas – marca un peri]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La redacción definitiva de los tres primeros Evangelios – Marcos, Mateo y Lucas – marca un periodo (65 y 80 d.C) en el cual la Iglesia se difunde por el mundo. Lejos quedan los días de Jesús en la tierra y la tradición oral y viva se diluye con el paso del tiempo. Era necesario, pues, para no desvirtuar la figura, el mensaje y el misterio de Cristo, poner por escrito toda esta esencialidad. De este modo nacen los evangelios sinópticos, llamados así porque dispuestos en columnas paralelas, los podemos leer de un golpe de vista y descubrir sus semejanzas y divergencias. La conformidad existente entre ellos se debe a que beben de una misma tradición oral y de las mismas fuentes escritas; mientras que las divergencias son debidas al punto de vista de cada uno de los tres evangelistas.<!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El evangelio de Marcos está escrito para cristianos que proceden del paganismo. Presenta un lenguaje narrativo popular y un estilo vivo que sitúan de inmediato al lector con los hechos, que revelan progresivamente el misterio de “Jesucristo, Hijo de Dios” (Mc 1, 1), culminando en la Pasión. Se dice que Marcos es el evangelio catecúmeno, que introduce en el misterio del Reino de Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El evangelio de Mateo tiene como particularidad el hecho de estar escrito para judeo-cristianos. Nos presenta a Jesús como el Mesías anunciado por las Escrituras hebreas: Jesús es el <em>Emmanuel</em>, el Dios-con-nosotros; afirmación que abre y cierra el evangelio de Mateo (Mt 1, 3 y Mt 28, 20). Mateo, convencido de que el verdadero judío es el que se hace cristiano y entra en la <em>Ekklesia</em>, es el único de todos los evangelistas que pone en boca de Jesús la Palabra Iglesia (Mt 16, 18 y Mt 18, 17). Reagrupa las palabras de Jesús en cinco grandes discursos pensando en todo momento en la comunidad. Por esta razón se suele referir a este evangelio como el evangelio del catequista, pues en sí es una perfecta catequesis que guía a los cristianos hacia la formación de una comunidad y traza para ello un código de vida comunitaria. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El evangelio de Lucas alcanza su singularidad en el hecho de ser el primer cuadro del díptico Lucano: el evangelio, que es el tiempo y la historia de Jesús; y los Hechos de los Apóstoles, que es el tiempo y la historia de la Iglesia. Cuando se escribe el evangelio la Iglesia ya es una institución madura en el tiempo de la historia de la Salvación y comprometida en la evangelización y en la conversión. Este evangelio invita a la Iglesia a contrastarse con la solidez de los orígenes, con la tradición de Jesús, la única que garantiza una auténtica contemporaneidad de la Iglesia en cualquier momento de la historia. Lucas nos presenta un Jesús que es Señor y Salvador de todos los hombres, un Cristo misericordioso en continua búsqueda de los pecadores, de los pobres, de los marginados; pero cuya misericordia no atenúa las radicales exigencias del Evangelio. Este es el evangelio del cristiano que da testimonio en el mundo. Los Hechos de los Apóstoles son una continuación del Evangelio. La Buena Nueva de Jesús Salvador de todos los hombres, se hace ahora la Buena Nueva de la salvación anunciada y testimoniada por la Iglesia apostólica ante todos los pueblos conocidos. </span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La formación del Nuevo Testamento (II)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=1168</link>
<pubDate>Wed, 23 Jul 2008 10:09:27 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
<guid>http://opusprima.es.wordpress.com/2008/07/23/la-formacion-del-nuevo-testamento-ii/</guid>
<description><![CDATA[Al principio la predicación de los Apóstoles era exclusivamente oral. Las Sagradas Escrituras eran]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Al principio la predicación de los Apóstoles era exclusivamente oral. Las Sagradas Escrituras eran al comienzo, para ellos y los demás cristianos, las mismas de Israel, el Antiguo Testamento. El órgano que transmite el mensaje cristiano es la Iglesia, que se estructura jerárquicamente entorno a los Apóstoles, cuya cabeza es Pedro. De todos modos, ya desde un principio parecen escritos cristianos como testimonios e instrumentos de la tradición viva. <!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Los primeros escritos son del apóstol San Pablo, que dirige distintas cartas a las comunidades que ha fundado. Entre los años 50 y 60 d.C. escribe 1 y 2 a los Tesalonicenses, 1 y 2 a los Corintios, a los Filipenses, Galatas y Romanos. Del año 61 al 63, mientras está prisionero en Roma, escribe “las cartas de la cautividad”: Colonenses, Efesios, Filemón. La última serie de cartas los destinatarios son pastores de almas, de ahí el título “cartas pastorales” que se da a 1 y 2 Timoteo, a Tito. <span> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Todas estas cartas de San Pablo constituyen un maravilloso testimonio de cómo el Evangelio transforma a las personas y a las comunidades. Las esperanzas de la comunidad naciente, sus éxitos, los conflictos internos y el enfrentamiento constante con otras religiones y con las culturas externas son las mismas de la Iglesia de siempre. La carta a los Hebreos, obra de un discípulo de San Pablo, desarrollan una esplendorosa tesis sobre la universal mediación sacerdotal de Cristo y anima a los cristianos, tentados de apostasía. </span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La formación del Nuevo Testamento (I)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=815</link>
<pubDate>Sat, 19 Jul 2008 23:27:33 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
<guid>http://opusprima.es.wordpress.com/2008/07/19/la-formacion-del-nuevo-testamento/</guid>
<description><![CDATA[
Jesús inicia su ministerio de Mesías una vez que recibe el bautismo de manos de Juan. De un buen ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://opusprima.files.wordpress.com/2008/07/a1.jpg"></a></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"><a href="http://opusprima.files.wordpress.com/2008/07/a3.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-871" src="http://opusprima.wordpress.com/files/2008/07/a3.jpg?w=206" alt="" width="206" height="220" /></a>Jesús inicia su ministerio de Mesías una vez que recibe el bautismo de manos de Juan. De un buen comienzo, sus palabras y sus obras impresionan porque habla con una autoridad jamás vista antes en un profeta. Perdona los pecados a todos, sin hacer distinciones, y plantea a la gente las cuestiones más graves acerca de las relaciones con Dios y con los demás. Elige a sus discípulos para que le sigan y compromete sus vidas en la construcción del Reino de Dios. <!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Nada más comenzar su predicación, Cristo anuncia que “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva” (Mc 1, 15). Muchas cuestiones se levantan desde siempre entorno al Reino de Dios. Los cristianos hemos de entender, básicamente, que este Reino anunciado por el Rabbí Jesús de Nazaret es, al mismo tiempo, presencia de Dios como acción salvífica en la historia presente y estado final-escatológico que pondrá fin al viejo mundo, dominado por el pecado y por la muerte, y que inaugurará el mundo nuevo de la resurrección universal. La soberanía de Dios es para el presente, convoca y compromete en el presente, se acoge mediante la fe, ella libera del mal y libera para el bien. El Reino de Dios – Juicio final, Parusía del Señor, nueva creación – es para el futuro, es decir, no hay discontinuidad, aquello que en el mundo futuro será plenamente visible y transparente, ya está actuando ahora, aunque de modo oculto. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Toda la figura de Cristo es parábola del Reino de Dios: “El Reino de Dios está ya presente en medio de vosotros” (Lc 17, 21). Su vida entera está marcada por el efecto de choque (Mc 2, 1-12) que invita a la persona a tomar posición: el perdón de los pecados al paráclito, la comida con los pecadores y los publicanos, la defensa de los discípulos que no ayunan y que cogen espigas durante el descanso del sábado, la curación en día de sábado. Estos pasajes anticipan lo que ocurrirá al final: “Y los fariseos salieron de repente con los herodianos y celebraron consejo contra El para hacerle morir” (Mc 3, 6). Y es que Jesús debía morir, rechazado y crucificado por los dirigentes del pueblo como El mismo anunció (Mc 8, 31-33; Mc 9, 30-32); pero también dijo que “después de tres días resucitaría de entre los muertos”. Su resurrección confirma la verdad de sus palabras y de toda su misión, como enviado de Dios, Mesías y Señor vivo. Los discípulos, por su parte, reconfortados por la aparición de Jesús e iluminados por el Espíritu Santo en Pentecostés, empiezan a proclamar su fe, pues Jesús no sólo es el Mesías, sino que es el Señor y Salvador único, el verbo de Dios hecho carne </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La formación del Antiguo Testamento (IV)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=760</link>
<pubDate>Thu, 10 Jul 2008 12:54:40 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
<guid>http://opusprima.es.wordpress.com/2008/07/10/la-formacion-del-antiguo-testamento-iv/</guid>
<description><![CDATA[
El último período de la historia del Antiguo Testamento se inicia con el ocaso del régimen persa]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://opusprima.files.wordpress.com/2008/07/a23.jpg"></a></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El último período de la historia del Antiguo Testamento se inicia con el ocaso del régimen persa. La persecución religiosa de </span><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ant%C3%ADoco_IV_Ep%C3%ADfanes"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Antioco IV Epífanes</span></a><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> induce a la revuelta de los Macabeos (167-135 a.C.). Son testimonio de esta época el I y II libro de los Macabeos. Mientras tanto, ya hacia mucho que se había apagado la voz de los profetas. El último, el Deutero-Zacarías (IV a.C.) preveía ya el final del profetismo, jamás acreditado (Zac 13, 2-3). Israel se lamenta por la falta de un profeta (Sal 74, 9), ya que todo se vuelve más incierto (Mac 4, 46; 9, 27; 14, 41). No obstante, después de un largo silencio “la Palabra de Dios descendió sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto” (Lc 3, 2). Juan Bautista es el último profeta del A.T., enviado por Dios “para preparar el camino del Señor” (Lc 3, 3-6), para “dar testimonio de la Palabra de Dios que se ha hecho carne” en Jesús (Jn 1, 6-34). </span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La formación del Antiguo Testamento (III)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=691</link>
<pubDate>Tue, 01 Jul 2008 13:45:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[
El exilio en Babilonia supone el periodo de mayor crisis de la historia del pueblo de Israel. La co]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://opusprima.files.wordpress.com/2008/07/a1.jpg"></a></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El exilio en Babilonia supone el periodo de mayor crisis de la historia del pueblo de Israel. La conversión, que dura cincuenta años, es la reconciliación con la memoria del pasado. Los círculos sacerdotales vuelven a escribir, en el destierro, la antigua historia desde la creación hasta la muerte de Moisés, a la que los críticos del Pentateuco llaman tradición sacerdotal. Esta fuente muestra interés por el sábado, por la circuncisión y la Pascua. Al mismo tiempo recopilan a sus autores, reinterpretan y actualizan un gran número de leyes y costumbres culturales.<!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Los círculos sacerdotales son asistidos y mantenidos por un profeta, también el sacerdote, Ezequiel, cuya larga profecía comienza con la visión de la Gloria de Dios que abandona el templo y la ciudad de Jerusalén en dirección al Oriente: es el signo del destierro; y termina con la visión de la vuelta de la Gloria del Señor a la ciudad santa y al templo: signo de la inminente liberación. Otro profeta, el Deutero-Isaías (llamado así porque sus oráculos se incorporaron al libro de Isaías), poco antes del edicto del rey persa Ciro (538 a.C.), canta la inminente vuelta de Israel a su patria, como si se tratase de un éxodo más exultante que el primero. Al final del exilio pertenecen las Lamentaciones, llamadas ‘de Jeremías’, que evocan el dolor, el arrepentimiento y la humildad de Israel ante las ruinas de la Ciudad Santa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El pueblo regresa jubiloso a Jerusalén el 538 a.C.; no obstante, la restauración política y religiosa resulta problemática. Israel se convierte en una comunidad eminentemente religiosa de la que nace el judaísmo (la religión y la cultura del pueblo hebreo tal y como se define desde la época posterior al exilio y hasta el surgimiento del cristianismo). Durante este periodo gran parte de los libros del Antiguo testamento reciben su definitiva redacción y se da vida al actual Pentateuco, los cinco primeros libros del AT: Génesis, Éxodo, levítico, Números y Deuteronomio. A finales del siglo V a. C. nace la llamada <em>obra del Cronista</em>, que comprende el libro I y II de Crónicas, los libros de Esdras y de Nehemías, y abarca el periodo de tiempo más largo de la historia sagrada: desde la creación hasta la reconstrucción del templo y la restauración del judaísmo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">La intención de hacer historia no es ajena al Cronista, sin embargo su pretensión es justificar los fundamentos de la vida judaica: la ley (el Pentaeuco), las instituciones (que giran entorno al culto y al sacerdocio jerárquico de Jerusalén), la esperanza (centrada en el Mesías davídico. Después del exilio se desarrolla la <em>literatura sapiencial</em>, la recopilación de los Salmos y de los Proverbios. Se escriben Job, el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares y el Eclesiástico. El último libro en componerse es el de la Sabiduría, en el 50 a.C. en lengua griega. Aparece también el género literario llamado Midrash, que consiste en una libre utilización de las tradiciones y de los datos de la historia antigua, con el objeto de instruir para la vida: libro de Tobías, Ester, Judit, Jonás y Rut. <span> </span><span> </span></span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[La formación del Antiguo Testamento (II)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=655</link>
<pubDate>Sun, 22 Jun 2008 18:32:48 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[
Josué es quien recoge el testigo de Moisés y conquista la tierra de Canaán (del 1220 al 1200 apr]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://opusprima.files.wordpress.com/2008/06/a2.jpg"></a></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Josué es quien recoge el testigo de Moisés y conquista la tierra de Canaán (del 1220 al 1200 aprox. a.C.). Algunos momentos se recogen en el libro de Josué y en el de los Jueces. Con la llegada de la monarquía se inicia la historia oficial del pueblo de Israel. Saúl será el primer monarca (1030-1010 aprox.) al que le sucederá David (1010-970 aprox.), que conquista Jerusalén y la convierte en capital. Salomón (970-931) levanta el Templo. A finales de su reino, uno de los más expertos narradores del Antiguo Testamento (llamado el Yahvista (sigla J) porque el Dios de la creación lleva en su narración el nombre de Yahvé) hace que la memoria religiosa de Israel haga un salto formidable. Sobre la base de antiguas tradiciones orales el Yahvista redacta una “historia de la salvación” que, partiendo de la creación y pasando por la historia de los patriarcas y de Moisés, llega hasta la entrada a la tierra de Canaán. <!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Del mismo modo, un siglo después, un autor anónimo (llamado Elohista<span>  </span>(Sigla E) por los críticos) recoge las tradiciones orales desde Abraham hasta Josué. Por otro lado, la composición de los Salmos, iniciada en David, termina en el siglo II a.C. También es de este periodo la formación del libro de los Proverbios, cuya última redacción se realizará después del exilio de Babilonia. En el 931 a.C. muere Salomón y se divide el reino en dos. El del Norte, con capital en Samaría, durará dos siglos; el del Sur, con Jerusalén como capital, llegará hasta el 587, cuando la capital es asediada y destruida por Nabuconodosor e Israel es deportado a Babilonia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Durante el período en que Israel permanece dividido aparece la figura de los Profetas. Heraldos de Dios, estos hombres extraordinarios son enviados a Israel para poner al pueblo en guardia contra la ruptura del Pacto. Los profetas tienen la misión de anunciar el Juicio y la Salvación. Los profetas Elías, Eliseo, Amos y Oseas predican en el renio del Norte y sus palabras se encuentran recogidas en los libros de los Reyes. En el Sur predican Isaías, Jeremías, Miqueas, Sofonías, Nahum y Habacuc. Durante el siglo VII a.C. se pone por escrito la parte central del actual Deuteronomio, llamado “código deuteronómico”, que representa la Torah de Moisés. La idea central es la de la Alianza, don gratuito de Dios y llamada que exige fidelidad por parte del pueblo, que goza de la tierra que Dios le da mientras no rompa el pacto. Las etapas en las que Israel rompe la Alianza son: la división del reino (931), la caída de Samaría y del reino del Norte (931) y la caída de Jerusalén y exilio a Babilonia (587). Está es la teología que inspirará la obra deuteronomista, que comprende los libros de Josué, Jueces, I y II de Samuel, I y II de los Reyes. </span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Escritura y teología]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=643</link>
<pubDate>Thu, 19 Jun 2008 23:39:22 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[
“La comprensión nace exclusivamente de la fe. Por eso, una tarea primordial de la fe cristiana e]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://opusprima.files.wordpress.com/2008/06/aa.jpg"></a></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">“La comprensión nace exclusivamente de la fe. Por eso, una tarea primordial de la fe cristiana es la teología: discurso comprensible, lógico (rationale, racional-inteligible) sobre Dios. Aquí radica el derecho inamovible de lo griego sobre lo cristiano. Estoy plenamente convencido de que no fue pura casualidad el que el mensaje cristiano – en su primera configuración – entrase en el mundo griego, y que así se mezclara con el problema de la comprensión de la verdad. La fe y la comprensión van parejas como la fe y la permanencia, porque permanecer y comprender no son separables” (Joseph Ratzinger, <em>Introducción al cristianismo</em> (1968), 70).<!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La fe y el pensamiento son los elementos constitutivos e indispensables de la teología, la disciplina que intenta abordar científicamente los datos de la fe que proceden de la Escritura. La Biblia no es solo una fuente para la historia, sino para la vida misma y la teología, por lo que requiere una interpretación más amplia que la puramente histórica. Tanto Karl Rahner como Ratzinger, durante el Concilio Vaticano II, llegan a la conclusión de que la Escritura y la Tradición no constituyen dos fuentes distintas, sino solo una en la que fluyen. De este modo se llega a la conclusión de que Cristo es el centro de la Revelación, es decir, que Él es, en sentido propio, la Revelación, y que la Tradición es siempre, por esencia, interpretación, explicación o exposición de la Escritura.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Del mismo modo que es importante para la teología entender la relación Biblia y Tradición, también lo es la relación de la Escritura con la Iglesia. Hay que entender que fuera de la Iglesia no hay Palabra de Dios, esta se comunica siempre y solo dentro de la Iglesia; pero la Iglesia no es la palabra, sino el lugar, el contexto natural donde vive. La Iglesia es necesaria para explicar y entender la Escritura, no se puede hacer una exégesis del texto bíblico sin el dogma y sin que el texto no se comprenda en y a partir del organismo vivo de la Iglesia. La Biblia necesita del contexto de la Iglesia para poder hallar en ella la revelación. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Tanto la Revelación, la Sagrada Escritura y la Tradición pertenecen a un mismo ámbito hermenéutico que no puede ser separado. A la Biblia no se puede acceder sino dentro del organismo viviente que ella ha creado y que mantiene viva, pues el pasado y el futuro se encuentran en el hoy de la fe cuando la Escritura vive en la Iglesia. Cualquier interpretación de la palabra fuera de la Iglesia no trasciende, no va más allá de una interpretación histórica de los hechos y la Escritura no solo proporciona datos sobre algo que ya ha tenido lugar, sino que habla de lo que es verdad. <span> </span><span> </span></span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La formación del Antiguo testamento (I)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=599</link>
<pubDate>Sat, 14 Jun 2008 13:47:47 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[
 Los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob cuentan sus aventuras al atardecer, delante de su tienda. L]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://opusprima.files.wordpress.com/2008/06/a39.jpg"></a></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"> <span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob cuentan sus aventuras al atardecer, delante de su tienda. Los hijos escuchan de la boca de sus padres una historia viva y aprenden una sublime lección: su vida y su historia están en las manos de Dios, dirigidas por Él hacia un gran futuro que interesa a toda la familia humana. Estas tradiciones orales cargadas de verdadera inspiración religiosa y llenas de promesas, como se puede reconocer en algunas páginas del Génesis, constituyen la etapa más primitiva de la compleja formación del Antiguo Testamento.<!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Abraham, ante la llamada de Dios, emigra de Mesopotamia a la tierra de Canaán y la familia de Job de Canaán a Egipto, donde su hijo José es elevado al más alto rango en la corte del Faraón, en el momento de la dominación de los </span><a href="http://www.egipto.com/museo/es/history/r-intermedio3.html"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Hyksos</span></a><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">, raza semita que ocupa el poder desde el 1720 a.C. hasta el 1552 a.C. La marcha de Abraham no tuvo influjo en el clan de los israelitas, instalados pacíficamente en el dleta del Nilo, pero a principios del siglo XIII a.C. sucede una crisis. Los nuevos faraones, que ya no son semitas, condenan a la esclavitud a los esclavos descendientes de Jacob. De nuevo un “llamado” de nombre Moisés, escucha en el desierto la voz del Dios de sus padres, que enciende en él y en sus hermanos hebreos la sed de libertad. Éxodo fue el de Abraham; más éxodo fue el de Moisés (1250 a. C.), quien guía esta vez no a un clan, sino a todo un pueblo para servir libremente a Dios y a la promesa universal de salvación. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Las antiguas tradiciones orales sobre las vicisitudes de los patriarcas se enriquecen con la narración popular y las epopeyas de los abusos que los egipcios cometían con los israelitas y la liberación de los hebreos de la tierra de Egipto bajo el liderazgo de Moisés. El Dios de los Padres ha roto el silencio y Moisés ha conocido su nombre: Yahvé, “El que está ahí, el que está presente” para cumplir su antigua promesa. Se traza un puente que une largos siglos: el Dios de Moisés es el mismo que el de Abraham, de Isaac y Jacob. Dios “ha pasado” para salvar, Israel “pasa” de la esclavitud a la libertad. Es la primera Pascua, que significa paso. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Moisés guía al pueblo a través del desierto hasta el Sinaí, donde Israel vive una decisiva experiencia. El pueblo entero oye la voz de Dios, que por medio de Moisés lo convoca y establece con ellos un Pacto, una Alianza (Ex 19). Dios quiere ser “el Dios de Israel” para hacer de él “el pueblo de Dios”. Un Pacto exige un documento escrito y Moisés lo redacta como testimonio de un compromiso comunitario y oficial. En la estructura del documento de la Alianza (Ex 20, 2; Ex 20, 3-17; Ex 24, 3-7; <span> </span>Ex 24, 8; Dt 31, 9-13, Dt 31, 24-28) se hallan las bases de la urdimbre de toda la Torah (el Pentateuco): una historia de elección y de salvación gratuita por parte de Dios; la ley como respuesta obediente a Dios que ha llevado a cabo la salvación; el rito que sigue el Pacto; las bendiciones y las maldiciones, según se observe o quebrante el Pacto. Moisés muere sobre el monte Nebó en tierra de Moab, frente a Jericó, con una doble nostalgia: la de ver el rostro de Dios (Ex 33, 18 ss) y tocar la tierra prometida. Pero tiene que contentarse con verla desde lejos (Dt 34). </span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Conceptos sobre la Tradición ]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=579</link>
<pubDate>Wed, 11 Jun 2008 13:45:43 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
<guid>http://opusprima.es.wordpress.com/2008/06/11/conceptos-sobre-la-tradicion/</guid>
<description><![CDATA[
Por tradición entendemos el sujeto, el proceso y el contenido de la transmisión de la fe, a trav]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://opusprima.files.wordpress.com/2008/06/a31.jpg"></a></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Por tradición entendemos el sujeto, el proceso y el contenido de la transmisión de la fe, a través de la cual es posible la identidad, la continuidad y el desarrollo fructífero del mensaje revelado en la comunidad creyente. De este modo, la tradición cristiana es la continua transmisión de la Palabra de Dios, en virtud del Espíritu Santo, en el seno de la Iglesia. La tradición se refiere tanto al modo de transmisión del Evangelio como al contenido del mismo y a los sujetos que los transmiten. El sujeto primordial es la palabra misma de Dios, hecha hombre en Cristo y presente de manera viva en el Espíritu Santo (en todo lugar y en todo tiempo). La Iglesia es sujeto ministerial de la Tradición del Evangelio. Sólo el Espíritu Santo capacita a la Iglesia para transmitir auténticamente la Palabra de Dios.<!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La Tradición viva dice que la acción redentora de Dios se transmite en la Palabra de la predicación y en la fracción eucarística del pan (“Porque yo recibí del Señor lo que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan” (1 Co 11, 23), no sólo verbal, sino realmente. La forma constitutiva de la tradición es el testimonio de fe de los Apóstoles y de sus comunidades “en la doctrina, la vida y el culto” (DV8), pues en su fe encontró la revelación la primera respuesta de la Iglesia realizada por el mismo Espíritu. La Sagrada Escritura, inspirada por el Espíritu Santo, da testimonio de la fe apostólica y es, por lo mismo, norma para la tradición eclesial continua. La Tradición es “presencia viva” de la Palabra de Dios y no colecciones de verdades (DV8).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">La Tradición es acto de entregar, la entrega de Cristo mismo: “cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: Todo está cumplido”. E inclinando la cabeza entregó el espíritu” (Jn 19, 30). Hay una conexión cristológica y trinitaria con la Tradición. El contenido constitutivo de la Tradición es la autocomunicación de Dios que se revela (la Revelación) y su punto culminante es la entrega por Dios de su propio Hijo en manos de los hombres por todos nosotros: “Él que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entrego por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas?” (Rom 8,32); y al mismo tiempo la autoentrega del mismo Jesucristo: “y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma” (Ef 5, 2). Cristo mismo es el contenido de la Tradición. La Tradición es la Buena Nueva de Cristo que transmite, conserva y explica la Palabra de Dios interpretando la Biblia (DV9). <span> </span></span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La tradición de Jesús]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=530</link>
<pubDate>Fri, 06 Jun 2008 10:55:09 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[
Jesús se presenta como acusador y adversario de los abusos de la tradición puramente humana: “D]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://opusprima.files.wordpress.com/2008/06/a13.jpg"></a></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Jesús se presenta como acusador y adversario de los abusos de la tradición puramente humana: “Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: “¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición!” (Mc 7, 8-9). Y se lo demuestra a los Fariseos y a los Doctores de la ley con el ejemplo del <em>korbán </em>(ofrenda): “Por que Moisés dijo: honra a tu padre y a tu madre y: el que maldiga a su padre y a su madre, será castigado con la muerte. Pero vosotros decís: Si uno dice a su padre o a su madre: ‘lo que de mí podrías recibir como ayuda lo declaro Korbán – es decir: ofrenda –‘, ya no le dejáis hacer nada por su padre y por su madre, anulando así la Palabra de Dios […]” (Mc 7, 10-13). <!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Esto no quiere decir que Jesús sea enemigo de la auténtica tradición de Israel: “No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento” (Mt 5, 17-18), ni que condene la tradición interpretativa de la Sagrada Escritura (Mc 1, 44; Mt 23, 3); sino que da origen a una tradición nueva como portador definitivo de la Revelación y de la salvación y como tal obra y habla (importante este dato obra y luego habla). El “pues yo os digo” (Mt 5, 22) expresado por Jesús como antítesis de la ley prepara la novedosa reivindicación de Jesús, según el cual la salvación o condenación de los hombres se decide según la postura que adopten frente a Él: “Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos” (Mt 10, 32). Estas palabras de Jesús se caracterizan por expresar la formación de una Tradición (de Jesús) y por la orden de transmitirla. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">La tradición sobre Jesús (aunque la misión autoritativa ya está encomendada a los apóstoles antes de la Resurrección) arranca con la Resurrección y con Pentecostés. Es preciso recordar y apuntar para aquellos que les gusta recordar la distancia temporal entre la muerte de Jesús y la escritura del Evangelio, que tanto el Evangelio <em>de </em>Jesús (lo transmitido por Jesús) como el Evangelio <em>sobre</em> Jesús (los 4 evangelios que hablan de Jesús) ha sido vivido y predicado antes de ser puesto por escrito. Las recopilaciones de Mateo, Marcos, Lucas y Juan no dicen algo nuevo, sino que sólo fijan sustancialmente una tradición ya existente que es la tradición de Jesús, eso si manteniendo siempre el carácter de predicación. Los Apóstoles reciben de Jesús la misión autoritativa, sostenida por el Espíritu Santo, de dar testimonio de la paradosis (tradición) de Jesús, de conservarla, explicarla y aplicarla a las nuevas situaciones. <span> </span><span> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La tradición en el Antiguo y en el Nuevo Testamento (I)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=456</link>
<pubDate>Sat, 24 May 2008 15:12:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[En la religión de Israel la tradición no es sólo un dato de hecho: “Lo que hemos oído y que sa]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">En la religión de Israel la tradición no es sólo un dato de hecho: “Lo que hemos oído y que sabemos, lo que nuestros padres nos contaron, no se lo callaremos a sus hijos, a la futura generación lo contaremos: Las alabanzas de Yahveh y su poder, las maravillas que hizo” (Sal 78, 3-4). Es un imperativo de Dios: “Él estableció en Jacob un dictamen, y puso una ley en Israel; Él había mandado a nuestros padres que lo comunicaran a sus hijos, que la generación siguiente lo supiera […] y que estos se alzaran y se lo contaran a sus hijos, para que pusieran en Dios su confianza, no olvidaran las hazañas de Dios, y sus mandamientos observaran” (Sal 78 5-7). <!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La relación histórica de Dios con el pueblo de Israel está confiada a una memoria viva de modo que todos los hijos de Israel pongan su fe en Dios y en la observancia de sus mandamientos. La tradición (oral y escrita), no obstante, no tiene la misma autoridad normativa que la Escritura. Se desarrolla en la familia: “El día que estabas en el Orbe en presencia de Yahveh tu Dios, cuando Yahveh me dijo: reúneme al pueblo para que yo les haga oír mis palabras a fin de que aprendan a temerme mientras vivan en el suelo y se las enseñen a sus hijos” (Dt 4, 10), “Cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: “¿qué son estos estatutos, estos preceptos y estas normas que Yahveh nuestro Dios os ha prescrito?”, dirás a tu hijo:”éramos esclavos del faraón en Egipto, y Yahveh nos sacó de Egipto con mano fuerte” (Dt 6, 20-21) y en el culto en torno a los santuarios o, desde Salomón, al Templo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La tradición, cuyo contenido se enriquece con las sucesivas intervenciones de Dios en medio del pueblo de Israel, combina la estabilidad (los elementos fundamentales son fijos en materia de fe, de derecho y de culto) y el progreso (la revelación misma se desarrolla a medida que los nuevos enviados divinos van completando la obra de sus predecesores en función de las necesidades concretas de su tiempo). </span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El caracter cristológico y trinitario de la revelación]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=380</link>
<pubDate>Fri, 09 May 2008 11:03:51 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[Cristo es al mismo tiempo mediador y plenitud de toda revelación. Mediador porque es el último Env]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Cristo es al mismo tiempo mediador y plenitud de toda revelación. Mediador porque es el último Enviado del Padre: “yo soy el Camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí” (Jn 14, 6). Y es la plenitud porque en Él se revela Dios definitivamente y porque es a la vez el mensajero y el contenido del mensaje: el revelador a quien se debe creer y la Verdad personal revelada en la que se debe creer (Ef 1, 1-14). <!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">De todos modos, la Revelación no se resuelve en un puro Cristocentrismo, sino que tiene un carácter trinitario. La Revelación arranca de Dios Padre, alcanza al hombre mediante Jesucristo y nos otorga el acceso a la comunión con Dios en el Espíritu Santo. Por otro lado, Cristo es la Palabra del Padre, realiza las obras que le encomienda y nos lo muestra y completa la Revelación mediante el envío del Espíritu Santo, que nos introduce en la verdad de Jesús y nos capacita para comprenderla: “pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn 14, 26). </span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Historia y revelación]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=362</link>
<pubDate>Sun, 04 May 2008 10:20:49 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[Dios se revela actuando en la historia del hombre. Colabora con él en la búsqueda del sentido de l]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Dios se revela actuando en la historia del hombre. Colabora con él en la búsqueda del sentido de la vida, pues en realidad la historia del hombre ha recibido ya un sentido de la actuación divina. El peregrinar del hombre en la tierra no tiene final incierto, sino que tiene un futuro real que se sustenta en la promesa de Dios. Por ello el viaje del hombre requiere la toma de conciencia de que es una aventura que se toma en común con Dios: la salvación del hombre sólo tiene sentido y significado en la historia y a lo largo de ella. <!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La Revelación de Dios se produce en la historia del hombre mediante hechos y palabras. Las obras del plan divino en la historia de la salvación del hombre explican y fundamentan la realidad de la Palabra y viceversa. Con ello, la verdad de Dios resplandece en Jesucristo, que es la culminación de la revelación de Dios. Es en la historia que Dios se da a conocer y desvela su designio misterioso. “Yo Yahveh, soy tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre” (Ex 20, 2). Para explicar el nombre de Yahveh se acude a la acción liberadora de Egipto y no a la naturaleza de Dios oculta en el misterio. Dios está presente, se revela a su Pueblo en la historia y a lo largo de ella, y en especial en Cristo mediador y plenitud de toda revelación, para hacerle despertar en la nueva vida. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">El ejemplo más claro de que historia y revelación van unidas es que el centro de la Revelación es una persona histórica: Jesús de Nazaret, que es hombre verdadero y la definitiva Palabra de Dios (Jn 1, 1-18). Sin embargo no hay que entender la historia como revelación, pues bastaría interpretar la historia para conocer la Revelación. Lo revelador no es un hecho aislado, sino una historia de sucesos. La historia no es reveladora por sí misma, sino la historia acompañada de la Palabra, pronunciada en la historia con plena autoridad, y que es consciente de ser mucho más que una mera interpretación de la historia. <span> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"><span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El Magisterio de la Iglesia discípulo de la Palabra de Dios]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=308</link>
<pubDate>Wed, 23 Apr 2008 10:50:13 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[El Concilio Vaticano II reafirma la indisoluble trascendencia de la Palabra de Dios sobre el Magiste]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El </span><a href="http://www.archimadrid.es/princi/princip/otros/docum/magigle/vaticano/vati.htm"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Concilio Vaticano II</span></a><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> reafirma la indisoluble trascendencia de la Palabra de Dios sobre el </span><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Magisterio_de_la_Iglesia"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Magisterio de la Iglesia</span></a><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">. La </span><a href="http://www.archimadrid.es/princi/princip/otros/docum/magigle/vaticano/dei.htm"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Dei Verbum</span></a><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> señala la subordinación del Magisterio a la Palabra de Dios, pues ningún enunciado de la Iglesia reproduce íntegramente la Palabra de Dios, que es inagotable e impenetrable al ser palabra personal de Dios. La Iglesia, por tanto, es discípula de la Palabra de Dios para cumplir su misión de transmitir con fidelidad el mensaje y el plan divino.</span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La lectura sapiencial de la Sagrada Escritura]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=266</link>
<pubDate>Thu, 10 Apr 2008 11:22:05 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[La lectura de la Sagrada Escritura tiene un fin que no es un conocimiento intelectual, sino más bie]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">La lectura de la Sagrada Escritura tiene un fin que no es un conocimiento intelectual, sino más bien un conocimiento vital que pone en juego todas las facultades de la persona y confluye en la ‘fe obediente’ de la que nos habla Pablo (Romanos 2, 8; Romanos 3, 27; Romanos 6,16-17; Romanos 10, 8-13). La fe en Dios implica asentimiento, abandono y un compromiso para toda la vida. El Evangelio es rotundo en condenar a todos aquellos que procuran la comunión con Dios en términos intimistas o puramente intelectuales. La relación con Dios no es intelectual, sino filial (Mt 12, 46-50), para Cristo se es hermano, hermana o madre si se está con disposición de cumplir la voluntad del Padre Celestial. </span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La Palabra de Dios pide un corazón dispuesto a escuchar]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=248</link>
<pubDate>Thu, 03 Apr 2008 10:10:02 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[Ya que la Revelación es la palabra personal de Dios esta debe ser escuchada: ¡Oh, si escucharais h]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><span style="font-family:Times New Roman;">Ya que la Revelación es la palabra personal de Dios esta debe ser escuchada: ¡Oh, si escucharais hoy su voz! (Sal 95,8). La escucha es la respuesta del hombre a la Revelación de la Palabra y representa el modo en que la religión cristiana se apropia de la divina revelación. La escucha es fundamental para acoger la Palabra de Dios, por eso el rey Salomón pidió a Dios “concede, pues, a tu siervo, un corazón que entienda para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal” (1 R 3. 9, 12). Y es que ante el diálogo misterioso de Dios sólo cabe ser un oyente atento, como María Magdalena que reconoce al Señor por como pronuncia su nombre: “Le dice Jesús: “mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”. Ella, pensando que era el encargado del huerto le dice: “Señor, si tú lo has llevado dime dónde lo has puesto y yo me lo llevaré”. Jesús le dice: “María”. Ella se vuelve y le dice en hebreo: “Rabbuní”, que quiere decir Maestro” (Jn, 20, 15-16).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;"> </p>
<p><a title="Direct link to file" href="http://opusprima.wordpress.com/files/2008/04/a1.jpg"></a></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La Revelación, símbolo de amor conyugal entre Dios y la humanidad]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=166</link>
<pubDate>Tue, 11 Mar 2008 15:37:42 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[ 
 
 
                                         
 
 
La ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"> </font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"> </font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"> </font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman">                                         <a href="http://opusprima.wordpress.com/files/2008/03/a9.jpg" title="Enlace directo a archivo"><img width="123" src="http://opusprima.wordpress.com/files/2008/03/a9.thumbnail.jpg" alt="a9.jpg" height="128" /></a></font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"> </font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"> </font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman">La Revelación es el diálogo entre Dios y el hombre con vistas a la comunión de vida que la Escritura denomina Alianza. La Revelación evoluciona a medida que el amor entre Dios y la humanidad se hace más estable. Esta empieza en el momento en que la divinidad interpela al ser humano: “¿Dónde estás?” (Gn 3,9). Pues el amor divino necesita del hombre para llevar a cabo su obra, la construcción de la ciudad humana de Dios. </font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"></font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"></font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"><!--more--></font></p>
<p><font face="Times New Roman"> </font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman">Al principio la relación de Dios con el hombre es más distante, pero a medida que la Alianza cobra profundidad y toma como símbolo el amor conyugal, tanto Dios como el hombre se dirigen a un diálogo entre amantes, pasando del “Vosotros sois mis siervos” (Lv 25,42), “Yo soy vuestro Rey” (Ez 20,33), “Vosotros sois mis testigos” (Is 43, 10; 44,8), “Tú eres nuestro Señor” (Sal 8, 2-10), “Dios es nuestro Rey” (Is 33,22) y “Tú eres nuestro Creador” (Is 45, 7) a “Yo os amo…” (Jr 31, 2), (Mal 1, 2), “Mi Amado es para mí”, “Te haré mi esposa para siempre”, “Amad a Dios, amantes de Dios” (Sal 31, 24; 97,10), “y yo para Él” (Ct 2,16) y “y tú me llamarás Esposo mío” (Os 2, 18-20). </font></p>
<p><font face="Times New Roman"> </font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman">Este amor conyugal entre Dios y el hombre muestra que la Revelación, lejos de ser una mera información doctrinal y un contenido ético, se convierte en participación de un mismo destino común de lo Divino y de lo humano. <span> </span></font></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La Sagrada Escritura (III)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/2008/03/03/la-sagrada-escritura-iii/</link>
<pubDate>Mon, 03 Mar 2008 10:49:53 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[La Biblia expresa el carácter interpersonal, dinámico y comunicativo de la Revelación. Dios inter]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman">La Biblia expresa el carácter interpersonal, dinámico y comunicativo de la Revelación. Dios interpela a los hombres: quienes acogen y viven la Palabra de Dios son los <i>kletoi </i>(Así llama el Apóstol Pablo a los cristianos), los llamados; la comunidad de los creyentes es la <i>Ekklesia</i>, la asamblea de los convocados. Dios, por otro lado, pone al descubierto el misterio del hombre, conociendo a Dios el hombre se conoce a sí mismo, la plenitud de su ser y su destino (mediante la escucha de la Palabra). Mediante la Palabra Dios se expresa a sí mismo, se hace presente y se revela a los hombres para invitarlos a vivir en comunión con Él. </font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"></font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"></font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"><!--more--></font></p>
<p><font face="Times New Roman"> </font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman">Es importante saber que Dios está presente, que no habla a distancia. La Palabra de Dios tiene su meta en un Hombre que es la Palabra de Dios hecha carne (Jn 1, 14), Jesús es la Palabra de Dios. El Proemio de la Dei Verbum, tomando las palabras de San Juan dice: “Os anunciamos la vida eterna que estaba junto al Padre y se manifestó a nosotros; os anunciamos lo que hemos visto y oído, a fin de que vosotros tengáis comunión con nosotros y nuestra comunión sea con el Padre y con su Hijo Jesucristo”. </font></p>
<p><font face="Times New Roman"> </font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman">El objeto de la Revelación es la vida eterna, es el mismo Dios que se abre a los hombres y se comunica como Verdad y Vida. Esta vida terna se manifiesta mediante Jesucristo, quien revela a Dios mediante la Palabra y su Ser. En Él la Palabra de Dios no sólo se oye, sino que se ve y se toca: Jesucristo es la definitiva </font><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teofan%C3%ADa"><font face="Times New Roman">teofanía</font></a><font face="Times New Roman"> del padre. La transmisión de la Revelación es en la Iglesia, fundada sobre el testimonio de los Apóstoles. Antes de ser “Maestra” la Iglesia es discípula, antes de anunciar la Palabra de Dios la escucha. Como dice la Dei Verbum 8: “La Iglesia perpetúa y transmite todo cuanto ella es, todo cuanto cree”. La finalidad última es la comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo.</font></p>
<p><font face="Times New Roman"> </font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman">La finalidad es la vida eterna, manifestada y dada a los hombres por el Verbo hecho carne. El encuentro con Cristo pasa a través de su Sacramento que es la Iglesia, signo visible y eficaz de la comunión fraterna.</font></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La Sagrada Escritura (II)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/?p=141</link>
<pubDate>Fri, 29 Feb 2008 15:25:13 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[La Revelación es una conversación amical de Dios con los hombres: “El Señor hablaba con Moisés]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman">La Revelación es una conversación amical de Dios con los hombres: “<i>El Señor hablaba con Moisés cara a cara, lo mismo que un hombre habla con su amigo</i>” (Ex 33, 11). Sin embargo, Dios no tiene rostro humano, no se deja ver (Ex 33, 18-23) hasta la llegada de Cristo (Jn 1, 14; Jn 14, 8-9). En Él la Palabra de Dios se hace carne, se hace presencia visible y diálogo, pues Jesús comunica la revelación entera: “<i>… Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mi, conocéis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto</i>” (Jn 14, 6-7) y la comprendemos mediante el don del Espíritu Santo (Jn 14, 26). </font></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La Sagrada Escritura (I)]]></title>
<link>http://opusprima.wordpress.com/2008/02/26/la-palabra-humana-en-la-sagrada-escritura-i/</link>
<pubDate>Tue, 26 Feb 2008 16:46:52 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusprima</dc:creator>
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<description><![CDATA[El Cristianismo, a diferencia del Islam que es una religión infundida, es una religión revelada: ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman">El Cristianismo, a diferencia del Islam que es una religión infundida, es una religión revelada: “Dios ha hablado en la Sagrada Escritura por medio de los hombres y de una forma humana” (DV 12). La historia de la Biblia es la historia del continuo encuentro entre Dios y el hombre, primero habló a los profetas y por último mediante su Hijo Jesucristo. El Antiguo y el Nuevo Testamento son ejemplos de este largo diálogo: Crea el mundo (Gn. 1), llama a Abraham (Gn. 12, 1) y a Moisés (Ex 3, 7), cumple la promesa de la tierra prometida (Jos 1, 1; 21, 43-45), toma rostro humano en Jesús de Nazaret (Jn 1, 1-14) y se difunde y crece en la Iglesia Católica (Hch 6, 7; 12, 24; 19, 20) y regula el fin del mundo y el inicio del nuevo (Ap 19, 11-16; 21, 1). </font></p>
<p><font face="Times New Roman"> </font></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman">La palabra de Dios no llega al hombre directamente, sino siempre de una manera huma mediante interlocutores, del mismo modo que el Verbo se hace semejante a los hombres. Esto demuestra la filantropía de Dios, que ama a los hombres hasta el extremo de hablar su mismo lenguaje: Dios se comunica con nosotros. </font></p>
]]></content:encoded>
</item>

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