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	<title>lobo-enamorado &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "lobo-enamorado"</description>
	<pubDate>Sat, 26 Jul 2008 20:43:11 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Caperucita Roja.Versi&oacute;n del lobo enamorado.]]></title>
<link>http://hechizos.wordpress.com/?p=67</link>
<pubDate>Sun, 03 Feb 2008 09:00:33 +0000</pubDate>
<dc:creator>hechizos</dc:creator>
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<description><![CDATA[La adaptación del cuento de Caperucita Roja que os presento a continuación se ha extraído del lib]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">La adaptación del cuento de Caperucita Roja que os presento a continuación se ha extraído del libro <strong>Caperucita roja y otras historias perversas</strong> del escritor colombiano <strong>Triunfo Arciniegas</strong>. Es un relato romántico de un lobo enamorado de una niña perversa… con caperuza roja… Si os gustó la <a title="Hechizos-Caperucita Roja. Versión del lobo." href="http://hechizos.wordpress.com/2007/12/28/caperucita-roja-versin-del-lobo/" target="_blank">versión del lobo</a> con la que iniciamos este recorrido en la historia de Caperucita, no os podéis perder esta otra visión (amorosa) del lobo (feroz).</span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">Pero antes de leer el cuento hagamos una breve reseña del autor.<strong> Triunfo Arciniegas</strong>. Nació en <a title="Municipio colombiano, ubicado en el departamento de Santander." href="http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1laga_(Santander)" target="_blank">Málaga</a>, <a title="Santander es uno de los 32 departamentos de Colombia, situado en el nororiente del pa�s en la región Andina, su capital es Bucaramanga. Limita al norte con los departamentos de Norte de Santander, Cesar y Bol�var, al occidente con Antioquia, al sur con Bo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Santander_%28Colombia%29" target="_blank">Santander (Colombia)</a>, en 1957 y actualmente vive a la orilla del camino de niebla de</span><span style="font-size:x-small;font-family:Verdana;"><strong><img src="http://www.bancodellibro.org.ve/img_gretel/arciniegas_bn.jpg" alt="" width="145" height="217" align="right" /></strong></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"> Monteadentro, en las afueras de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pamplona_(Colombia)" target="_blank">Pamplona</a> (Colombia). Escribe con insistencia </span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">sobre gatos, bandidos, ángeles, vampiros y otros monstruos amados, en tardes de lluvia para matar la nostalgia y en noches de luna llena para alejar las pesadillas. <strong>Ha publicado numerosos libros</strong>:<em> El cadáver de sol, En concierto</em>, <em>La silla que perdió una pata y otras historias</em>, <em>El león que escribía cartas de amor</em>, <em>La media perdida</em>, <em>La lagartija y el sol</em>, <em>Los casibandidos que casi roban el sol</em>, <em>La pluma más bonita</em>, <em>Serafín es un diablo</em>, <em>El Superburro y otros héroes, El vampiro y otras visitas</em> y las obras de teatro <em>El pirata de la pata de palo, La vaca de Octavio, La araña sube al monte, Lucy es pecosa, Después de la lluvia, Mambrú se fue a la guerra</em>. Con <em>Las batallas de Rosalino</em> obtuvo el VII <strong>Premio Enka de Literatura Infantil</strong>, con <em>La muchacha de Transilvania y otras historias de amor</em> el <strong>Premio Nacional de Literatura de Colcultura</strong> y con<em> Torcuato es un león viejo</em> el <strong>Premio Nacional de </strong></span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;"><strong>Dramaturgia</strong>. Fue finalista del concurso A la orilla del viento (México) en 1993, por Bariloche. En 1997 recibió la <strong>Mención</strong><strong> de Honor del Premio Mundial de Literatura José Martí</strong> (San José de Costa Rica) por la totalidad de su obra literaria. Dirigió el teatro de niñas <em>La Manzana Azul</em> durante diez años<em> </em>y ahora </span><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">realiza talleres de literatura en distintas ciudades, un buen pretexto para viajar, ver cine, enriquecer la biblioteca y otras delicias. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Verdana;">Con su obra <strong><em><a href="http://www.panamericanaeditorial.com/cgi-bin/showbook.asp?ISBN=9583002658" target="_blank">Caperucita Roja y otras historias perversas</a></em></strong><em>,</em><strong><em> </em></strong>del cual extraemos el siguiente texto<em> </em>obtuvo en 1991 el <em>Premio Comfamiliar del Atlántico</em> (Barranquilla).</span></p>
<blockquote>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;"><strong><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;color:#800080;">Caperucita Roja de Triunfo Arciniegas</span></strong><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;color:#800080;">.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:large;"><img src="http://farm3.static.flickr.com/2096/2234976088_66d9159429_o.jpg" alt="" align="left" /></span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">"</span><span style="font-size:16pt;font-family:Georgia;">E</span><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">se día encontré en el bosque la flor más linda de mi vida. Yo, que siempre he sido de buenos sentimientos y terrible admirador de la belleza, no me creí digno de ella y busqué a alguien para ofrecérsela. Fui por aquí, fui por allá, hasta que tropecé con la niña que le decían Caperucita Roja. La conocía pero nunca había tenido la ocasión de acercarme. La había visto pasar hacia la escuela con sus compañeros desde finales de abril. Tan locos, tan traviesos, siempre en una nube de polvo, nunca se detuvieron a conversar conmigo, ni siquiera me hicieron un adiós con la mano. Qué niña más graciosa. Se dejaba caer las medias a los tobillos y una mariposa ataba su cola de caballo. Me quedaba oyendo su risa entre los árboles. Le escribí una carta y la encontré sin abrir días después, cubierta de polvo, en el mismo árbol y atravesada por el mismo alfiler. Una vez vi que le tiraba la cola a un perro para divertirse. En otra ocasión apedreaba los murciélagos del campanario. La última vez llevaba de la oreja un conejo gris que nadie volvió a ver.</span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Detuve la bicicleta y desmonté. La saludé con respeto y alegría. Ella hizo con el chicle un globo tan grande como el mundo, lo estalló con la uña y se lo comió todo. Me rasqué detrás de la oreja, pateé una piedrecita, respiré profundo, siempre con la flor escondida. Caperucita me miró de arriba abajo y respondió a mi saludo sin dejar de masticar. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–¿Qué se te ofrece? ¿Eres el lobo feroz? </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Me quedé mudo. Sí era el lobo pero no feroz. Y sólo pretendía regalarle una flor recién cortada. Se la mostré de súbito, como por arte de magia. No esperaba que me aplaudiera como a los magos que sacan conejos del sombrero, pero tampoco ese gesto de fastidio. Titubeando, le dije: </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–Quiero regalarte una flor, niña linda. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–¿Esa flor? No veo por qué. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–Está llena de belleza –dije, lleno de emoción. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–No veo la belleza –dijo Caperucita–. Es una flor como cualquier otra.<br />
Sacó el chicle y lo estiró. Luego lo volvió una pelotita y lo regresó a la boca. Se fue sin despedirse. Me sentí herido, profundamente herido por su desprecio. Tanto, que se me soltaron las lágrimas. Subí a la bicicleta y le di alcance. </span>
</p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–Mira mi reguero de lágrimas. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–¿Te caíste? –dijo–. Corre a un hospital. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–No me caí. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–Así parece porque no te veo las heridas. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–Las heridas están en mi corazón -dije. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–Eres un imbécil. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Escupió el chicle con la violencia de una bala. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Volvió a alejarse sin despedirse. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Sentí que el polvo era mi pecho, traspasado por la bala de chicle, y el río de la sangre se estiraba hasta alcanzar una niña que ya no se veía por ninguna parte. No tuve valor para subir a la bicicleta. Me quedé toda la tarde sentado en la pena. Sin darme cuenta, uno tras otro, le arranqué los pétalos a la flor. Me arrimé al campanario abandonado pero no encontré consuelo entre los murciélagos, que se alejaron al anochecer. Atrapé una pulga en mi barriga, la destripé con rabia y esparcí al viento los pedazos. Empujando la bicicleta, con el peso del desprecio en los huesos y el corazón más desmigajado que una hoja seca pisoteada por cien caballos, fui hasta el pueblo y me tomé unas cervezas. "Bonito disfraz", me dijeron unos borrachos, y quisieron probárselo. Esa noche había fuegos artificiales. Todos estaban de fiesta. Vi a Caperucita con sus padres debajo del samán del parque. Se comía un inmenso helado de chocolate y era descaradamente feliz. Me alejé como alma que lleva el diablo. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Volví a ver a Caperucita unos días después en el camino del bosque. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–¿Vas a la escuela? –le pregunté, y en seguida me di cuenta de que nadie asiste a clases con sandalias plateadas, blusa ombliguera y faldita de juguete. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–Estoy de vacaciones –dijo–. ¿O te parece que éste es el uniforme? </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">El viento vino de lejos y se anidó en su ombligo. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–¿Y qué llevas en el canasto? </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–Un rico pastel para mi abuelita. ¿Quieres probar? </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Casi me desmayo de la emoción. Caperucita me ofrecía su pastel. ¿Qué debía hacer? ¿Aceptar o decirle que acababa de almorzar? Si aceptaba pasaría por ansioso y maleducado: era un pastel para la abuela. Pero si rechazaba la invitación, heriría a Caperucita y jamás volvería a dirigirme la palabra. Me parecía tan amable, tan bella. Dije que sí. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–Corta un pedazo.<br />
Me prestó su navaja y con gran cuidado aparté una tajada. La comí con delicadeza, con educación. Quería hacerle ver que tenía maneras refinadas, que no era un lobo cualquiera. El pastel no estaba muy sabroso, pero no se lo dije para no ofenderla. Tan pronto terminé sentí algo raro en el estómago, como una punzada que subía y se transformaba en ardor en el corazón. </span>
</p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–Es un experimento –dijo Caperucita–. Lo llevaba para probarlo con mi abuelita pero tú apareciste primero. Avísame si te mueres. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Y me dejó tirado en el camino, quejándome. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Así era ella, Caperucita Roja, tan bella y tan perversa. Casi no le perdono su travesura. Demoré mucho para perdonarla: tres días. Volví al camino del bosque y juro que se alegró de verme. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–La receta funciona –dijo–. Voy a venderla. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Y con toda generosidad me contó el secreto: polvo de huesos de murciélago y picos de golondrina. Y algunas hierbas cuyo nombre desconocía. Lo demás todo el mundo lo sabe: mantequilla, harina, huevos y azúcar en las debidas proporciones. Dijo también que la acompañara a casa de su abuelita porque necesitaba de mí un favor muy especial. Batí la cola todo el camino. El corazón me sonaba como una locomotora. Ante la extrañeza de Caperucita, expliqué que estaba en tratamiento para que me instalaran un silenciador. Corrimos. El sudor inundó su ombligo, redondito y profundo, la perfección del universo. Tan pronto llegamos a la casa y pulsó el timbre, me dijo: </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–Cómete a la abuela. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Abrí tamaños ojos. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–Vamos, hazlo ahora que tienes la oportunidad. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">No podía creerlo. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Le pregunté por qué. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">–Es una abuela rica –explicó–. Y tengo afán de heredar. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">No tuve otra salida. Todo el mundo sabe eso. Pero quiero que se sepa que lo hice por amor. Caperucita dijo que fue por hambre. La policía se lo creyó y anda detrás de mí para abrirme la barriga, sacarme a la abuela, llenarme de piedras y arrojarme al río, y que nunca se vuelva a saber de mí. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Quiero aclarar otros asuntos ahora que tengo su atención, señores.<br />
Caperucita dijo que me pusiera las ropas de su abuela y lo hice sin pensar. No veía muy bien con esos anteojos. La niña me llevó de la mano al bosque para jugar y allí se me escapó y empezó a pedir auxilio. Por eso me vieron vestido de abuela. No quería comerme a Caperucita, como ella gritaba. Tampoco me gusta vestirme de mujer, mis debilidades no llegan hasta allá. Siempre estoy vestido de lobo. </span>
</p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Es su palabra contra la mía. ¿Y quién no le cree a Caperucita? Sólo soy el lobo de la historia. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Aparte de la policía, señores, nadie quiere saber de mí. </span></p>
<p style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:10pt;font-family:Georgia;">Ni siquiera Caperucita Roja. Ahora más que nunca soy el lobo del bosque, solitario y perdido, envenenado por la flor del desprecio. Nunca le conté a Caperucita la indigestión de una semana que me produjo su abuela. Nunca tendré otra oportunidad. Ahora es una niña muy rica, siempre va en moto o en auto, y es difícil alcanzarla en mi destartalada bicicleta. Es difícil, inútil y peligroso. El otro día dijo que si la seguía molestando haría conmigo un abrigo de piel de lobo y me enseñó el resplandor de la navaja. Me da miedo. La creo muy capaz de cumplir su promesa."</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;" align="justify"><span style="font-size:8pt;font-family:Arial;"><span style="color:#888888;">© <em>Caperucita Roja y otras historias perversas </em>de Arciniegas, Triunfo. © Panamericana. Editorial Ltda.</span></span></p>
</blockquote>
<div class="MsoNormal" style="text-align:center;">
<hr size="2" /></div>
<p class="MsoNormal"><strong><span style="text-decoration:underline;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Artículos relacionados</span></span></strong><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">:</span></p>
<p><span style="font-size:9pt;font-family:Arial;"><a href="../2008/05/11/2007/12/28/caperucita-roja-versin-del-lobo/" target="_blank">Caperucita Roja. Versión del Lobo</a>. </span><span style="font-size:9pt;"><br />
</span><span style="font-size:9pt;font-family:Arial;"><a href="../2008/05/11/2008/01/09/el-cuento-popular-francs-de-caperucita/" target="_blank">El cuento popular francés de Caperucita</a>. </span><span style="font-size:9pt;"><br />
</span><span style="font-size:9pt;font-family:Arial;"><a href="../2008/05/11/2008/01/23/el-chaperoncito-rojo-de-charles-perrault/" target="_blank">El “chaperoncito rojo” de Charles Perrault</a>. </span><span style="font-size:9pt;"><br />
</span><span style="font-size:9pt;font-family:Arial;"><a href="../2008/05/11/2008/02/03/caperucita-rojaversin-del-lobo-enamorado/" target="_blank">Caperucita Roja. Versión del Lobo enamorado</a>.</span><span style="font-size:9pt;"><br />
</span><span style="font-size:9pt;font-family:Arial;"><a href="../2008/05/11/2008/02/29/caperucita-roja-segn-los-hermanos-grimm/" target="_blank">Caperucita roja según los Hermanos Grimm</a>. </span><span style="font-size:9pt;"><br />
</span><span style="font-size:9pt;font-family:Arial;"><a href="../2008/05/11/2008/03/29/caperucita-roja-politicamente-correcta/" target="_blank">Caperucita Roja políticamente correcta</a>.</span><span style="font-size:9pt;"><br />
</span><span style="font-size:9pt;font-family:Arial;"><a title="Enlace Permanente a El Cuento de la Abuela y otras hermanas orales de Caperucita." href="../2008/05/11/el-cuento-de-la-abuela-y-otras-hermanas-orales-de-caperucita/" target="_blank">El Cuento de la Abuela y otras hermanas orales de Caperucita.</a></span><br />
<span style="font-size:9pt;font-family:Arial;"><a href="../2008/06/19/caperucita-roja-de-gabriela-mistral/" target="_blank">Caperucita Roja de Gabriela Mistral</a></span><span style="font-size:9pt;"><br />
</span><span style="font-size:9pt;font-family:Arial;">En Hechizos: <a href="../tag/caperucita-roja/" target="_blank">Tags Caperucita Roja</a></span></p>
]]></content:encoded>
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