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	<title>maria-isabel-montiel &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/maria-isabel-montiel/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "maria-isabel-montiel"</description>
	<pubDate>Sun, 07 Sep 2008 21:47:24 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA[Yo invito, ¿y quién paga?]]></title>
<link>http://revistafast.wordpress.com/?p=386</link>
<pubDate>Sat, 26 Apr 2008 05:00:16 +0000</pubDate>
<dc:creator>revistafast</dc:creator>
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<description><![CDATA[Por María Isabel Montiel*
¡Cómo nos lo pasamos&#8230;! Cuando no celebramos un cumpleaños, es un]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:left;"><em>Por María Isabel Montiel*</em></p>
<p style="text-align:justify;"><img class="alignleft" style="float:left;" src="http://voiceofcanada.files.wordpress.com/2006/12/party_cartoon.jpg" alt="" hspace="5" width="174" height="118" />¡Cómo nos lo pasamos...! Cuando no <strong>celebramos</strong> un cumpleaños, es un bautizo, cuando no, una primera comunión o una boda; y si no, una despedida de soltero, o que vamos a irnos de vacaciones; o la <strong>fiesta</strong> de la Primavera o de Halloween, o... La lista sería interminable y me dejaría algo por festejar.</p>
<p style="text-align:justify;">Es bonito que nos reunamos para celebrar <strong>acontecimientos</strong> alegres de la vida, pero ¿no nos parece que hemos <strong>desvirtuado</strong> un poco esa alegría? Nos ocupamos más del <strong>boato</strong> de la celebración que de lo que significa para nosotros, o para quién se ha organizado la fiesta.<!--more--></p>
<p style="text-align:justify;">Los niños ya no se invitan de palabra a sus respectivos cumpleaños, lo hacen con <strong>sofisticadas invitaciones</strong> que no han "fabricado" ellos, utilizando su imaginación, sino que las venden estandarizadas. El "cumple" no suele celebrarse en casa sino en lugares diseñados para tal efecto, con el consiguiente <strong>desembolso económico</strong> del que invita y del invitado, ya que éste tiene que compensar el gasto de la merienda, juegos, magos, etc. que incluye tal celebración. Muy cómodo, pero ha perdido la intimidad y <strong>sencillez</strong> de cuando estaban rodeados del <strong>ambiente familiar</strong> y no desequilibraba ninguna economía.</p>
<p style="text-align:justify;">Los bautizos y, sobre todo, las primeras comuniones, se han convertido en <strong>actos sociales</strong> que empañan un poco su <strong>verdadero sentido</strong>. En la primera comunión de un niño casi lo que menos importa es la ceremonia. Es sobre todo un "macrobanquete", con el consiguiente "<strong>macrogasto</strong>" que lleva implícito, no sólo para los padres de los niños a cuya fiesta nos unimos, sino para los que corresponden a la invitación con caros regalos, que cubrirán en parte el coste del restaurante.</p>
<p style="text-align:justify;">Lo de las bodas es ya <strong>el "no va más".</strong> El gran banquete, precedido del cóctel, y la correspondiente barra libre durante el baile, hipotecan, en no pocas ocasiones, a las parejas o a sus familias por la sencilla razón de que "no van a ser menos que otros", o "que <strong>todo el mundo lo hace</strong>".</p>
<p style="text-align:justify;">¿Y qué decir de las locas despedidas de solteros? Con sus gogós y boys, tan imprescindibles en este tipo de fiestas, a menudo de <strong>dudoso gusto</strong>, pero a las que uno no puede resistirse si no quiere que le tachen de ñoño, y a pesar de que quizá les apeteciera más celebrar una divertida cena con los amigos.</p>
<p style="text-align:justify;"><img class="alignright" style="margin-left:7px;margin-right:7px;float:right;" src="http://fc02.deviantart.com/fs22/f/2007/342/f/8/f8877cd19c7b92ae.jpg" alt="fiesta" width="94" height="94" />Pero sin llegar a esos caros festejos, no se quedan atrás las comidas de empresas, de Navidad, o de otras mil cosas que nos ha impuesto <strong>la moda</strong> y que nos convierten en <strong>esclavos</strong> de ella, por no atrevernos a ir contra corriente por si nos tildan de raros o aburridos.</p>
<p style="text-align:justify;">El asunto es más serio de lo que parece porque se trata, casi siempre, de <strong>consumismo puro</strong> y duro al que nos unimos <strong>por inercia</strong> y movidos por lo que desde fuera nos imponen. No ejercemos nuestra <strong>libertad</strong> y, de forma inconsciente, acabamos yendo por "dónde va la gente..."</p>
<p style="text-align:justify;">Dice un refrán popular: "Si se estila llevar albarda, póntela y calla", y ahí vamos todos con nuestras albardas de la costumbre, la <strong>presión social</strong> y hasta de las ideologías. La adaptación se ha convertido en la primera ley para vivir en este mundo de hoy.</p>
<p style="text-align:justify;">Todos tenemos alguna de esas "<strong>esclavitudes</strong>" pero como estamos tan habituados a ellas, ya ni nos lo parecen. Aunque interiormente nos rebelemos, no nos decidimos a llevar la contraria a la <strong>tiranía de las modas</strong> y del "qué dirán".</p>
<p style="text-align:justify;">Lo curioso es que, en esos momentos de sinceridad con nosotros mismos, hasta tenemos <strong>remordimientos por el despilfarro</strong> que aquí practicamos, mientras en muchas partes del mundo se mueren de hambre. Sí, porque mueren adultos y también muchos niños por <strong>desnutrición</strong>, por <strong>esclavitud</strong>, o por ambas cosas, mientras nosotros nos damos esos "caprichos".</p>
<p style="text-align:justify;">Bastantes objetos de los que consumimos están fabricados por las pequeñas manos de niños de países pobres, a los que se subcontrata para abaratar la mercancía. Algunas de sus <strong>familias malviven</strong> con dos dólares diarios, y son más de 400 millones de niños los que viven bajo diversas formas de esclavitud, sin educación, sanidad y lo <strong>mínimo imprescindible para una vida digna</strong>.</p>
<p style="text-align:justify;">El llamado primer mundo es bastante <strong>responsable</strong> de esa situación, y aunque no esté en nuestra mano el resolverla del todo, sí que podemos contribuir a mejorarla cambiando un poco <strong>nuestro estilo de vida</strong>.</p>
<p style="text-align:justify;">Nos hemos enrolado en esa vorágine del consumo y lo peor es que se lo estamos <strong>transmitiendo a las nuevas generaciones</strong>, que ya se creen con el derecho a malgastar lo que consideran exclusivamente suyo. Pero no olvido nunca algo que en cierta ocasión leí: "Mientras haya hambre en el mundo, no somos enteramente dueños de nuestro dinero". Todo ser humano tiene derecho a los bienes de la tierra, independientemente del lugar en que haya nacido, y por consiguiente, <strong>estamos obligados a compartirlos</strong> y a luchar para que lleguen a todos.</p>
<p style="text-align:justify;">No se trata de que de pronto nos volvamos austeros en extremo, ni de que dejemos de celebrar ciertos acontecimientos, pero sí de que <strong>nos cuestionemos</strong> si es necesario hacerlo con tanta ostentación, y sólo movidos por la corriente imperante de gastar y aparentar. <strong>Empecemos a ser libres</strong> para decidir por nosotros mismos y no nos dejemos manipular porque, a veces, la única libertad que ejercemos es la de elegir nuestra propia "servidumbre".</p>
<p style="text-align:justify;">Que nuestras celebraciones sean momentos para <strong>compartir</strong> con otras personas la alegría de los acontecimientos de nuestra vida y no un mero consumismo. Lo mejor de la fiesta será la oportunidad para <strong>reunirnos y</strong> <strong>encontrarnos</strong> con el otro, y no lo que consumamos en ella.</p>
<p style="text-align:justify;">¡Felices y sencillas celebraciones!</p>
<p style="text-align:left;">* <strong>María Isabel Montiel</strong> es <a href="http://www.cooperadores.org/pralccss.htm" target="_blank">Salesiana Cooperadora</a> y profesora de E. Primaria</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Cristianos ¿comprometidos?]]></title>
<link>http://revistafast.wordpress.com/?p=345</link>
<pubDate>Sun, 24 Feb 2008 05:00:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>revistafast</dc:creator>
<guid>http://revistafast.wordpress.com/?p=345</guid>
<description><![CDATA[Por María Isabel Montiel*
El núcleo de la vida cristiana es la fe en Cristo, y aunque la fe no es ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por María Isabel Montiel*</em></p>
<p><img style="width:167px;height:128px;" src="http://www.globalinfantil.com/FOTOS_2005%20199.jpg" border="0" alt="Compromiso por la justicia" hspace="7" width="640" height="480" align="left" />El núcleo de la <strong>vida cristiana</strong> es la fe en Cristo, y aunque la fe no es algo visible o palpable <em>empíricamente</em>, da sentido y una nueva visión de las cosas y de la propia vida. <strong>La fe proporciona</strong> a los cristianos la <strong>razón última y específica de todos sus compromisos</strong> (porque podría haber otras personas que realizaran esas mismas tareas, con otra motivación).</p>
<p>Al hablar de cristianos comprometidos ¿no sobraría el adjetivo? Se supone que el sustantivo <strong>“cristiano” lleva implícito un compromiso</strong>... El verdadero cristiano no sólo confiesa su fe, sino que la traduce en obras coherentes con los valores que profesa. Una fe sin obras podría ser una fe muerta, o una fe falsa.<!--more--></p>
<p>Dicho esto, ¿qué es entonces el <strong>compromiso cristiano</strong>? No es el cumplimiento de unos preceptos, de unos ritos... Es la <strong>puesta en práctica de lo que dijo y vivió Jesús</strong>. La prueba de fuego consiste en actuar conforme al Evangelio y no reducir todo a pura moral, a buena conducta. Si no nos comprometemos con la justicia y nos solidarizamos con los pobres y oprimidos, no estamos siguiendo la doctrina de Jesús. Sería un error pensar que la historia de la salvación acontece al margen de la historia general de la humanidad.</p>
<p>El <strong>cristiano no debe recluirse</strong> en el mundo del espíritu, ni encerrarse en su intimidad. Dios nos hizo sus “colaboradores” en la obra de la Creación, y estamos especialmente llamados al cuidado y justa administración de los bienes de la Tierra, y a procurar que no se conviertan en ídolos desencadenantes de codicia y violencia entre los seres humanos.</p>
<p>Tampoco podemos adoptar ciertas costumbres y modos de pensar, porque “todo el mundo lo hace”. En lo fundamental, nos tocará muchas veces nadar ”contracorriente”, si queremos ser coherentes con nuestra fe. Jesús nos dijo que estábamos llamados a <strong>ser la sal del mundo</strong> (la que da sabor a “los guisos”). Pero, ¿de qué sirve la sal que se ha “adaptado”, que se ha vuelto insípida, y sabe como el resto de los “alimentos”?</p>
<p>El cristiano, <strong>si se queda de brazos cruzados</strong> ante las injusticias que se cometen en nuestra sociedad y en el mundo, sería corresponsable (o cómplice) de la violación del derecho a la vida y la libertad, con la injusta distribución de la riqueza... y de todos los atropellos que sufren muchos seres humanos. Tiene que actuar y hacer crítica a toda persona, institución y organización, del tipo que sea, que no respete esos derechos.</p>
<p>Y la <strong>jerarquía de la Iglesia</strong> tendrá que orientar a los católicos, cuando están en juego decisiones que contribuirán al reconocimiento de los derechos fundamentales y a la promoción del bien común. Y aunque en muchas ocasiones haya sido y seguirá siendo duramente criticada por ello, no debe callar por miedo a molestar o para evitar conflictos, pues su misión está principalmente con los pobres y oprimidos, procurando conseguir un mundo más humano y más justo. Esa es la doctrina de Jesús y lo que sus seguidores debemos intentar llevar a la práctica.</p>
<p>El <strong>compromiso cristiano</strong> no es una obligación impuesta desde fuera. <strong>Nace de nuestro interior</strong> y será algo que nos realiza humanamente y nos da felicidad. Bien entendida, no será una felicidad “al uso”, exenta de dificultades, sinónimo de “buena vida”. Toda felicidad auténticamente humana y cristiana tiene que ser solidaria, por eso muchas veces está tan próxima a la <strong>renuncia</strong> y al <strong>sacrificio</strong>, por amor a los demás.</p>
<p><a href="http://partido.marianistas.org/injusticias/" target="_blank"><img style="width:183px;height:243px;" src="http://partido.marianistas.org/wp-content/uploads/2007/02/lavarse%20las%20manos.gif" border="0" alt="Rogelio Núñez" hspace="7" width="425" height="523" align="right" /></a>La solidaridad, en ocasiones, aminora ciertas necesidades pero no las resuelve, porque ayudamos en momentos puntuales, como para acallar nuestra conciencia. Ser solidario es sobre todo, reconocer los derechos del otro y hacer posible que los ejercite. Cuando está lejos la justicia, se hace urgente la <strong>solidaridad</strong>, porque es lo único que permite a los pobres sobrevivir. Y aunque nos parezca demasiado tajante, <strong>no es algo opcional</strong>, sino obligatorio, pues toda persona tiene derecho a disfrutar de las condiciones que le hagan posible vivir con dignidad.</p>
<p>Y ahora que los modernos medios de comunicación nos están mostrando a diario muchos de esos dramas humanos, <strong>no tenemos ninguna excusa</strong> para ignorar lo que pasa en el mundo. A veces sentimos impotencia, no sabemos qué podemos hacer. Pero si por lo menos nos interpela e intentamos poner nuestro granito de arena para cambiar algo la situación, ya estamos en el buen camino.</p>
<p>El compromiso cristiano es un asunto de sinceridad, de honestidad, de verdad, para con Dios, los demás y nosotros mismos. Si queremos <strong>encontrarnos con Dios</strong>, salgamos <strong>en busca del hermano</strong> y tropezaremos con Él.</p>
<p>Para <strong>concretar el compromiso</strong> personal en la vida diaria, debemos encarnar el mensaje de Jesús en nuestras circunstancias actuales y ver cuáles son sus exigencias (en la familia, en el trabajo, en las relaciones sociales, en nuestros deberes como ciudadanos...). No es necesario hacer cosas extraordinarias, sino actuar con coherencia, sencillez y grandeza de corazón. Alguien dijo una vez: “No hables demasiado de las cosas grandes, déjalas crecer en ti”.</p>
<p>El estilo de vida del “cristiano comprometido” lo marca el Evangelio. Lo central será vivir <strong>motivados por el amor, el servicio y la oración</strong>. Esta última nos permitirá reconocer a Dios en todas las personas y en las cosas, y a buscar su voluntad en cada acontecimiento de nuestra vida.</p>
<p><strong>Pidamos al Señor</strong> luz y valentía para descubrir nuestra labor en cada situación. Que seamos constructores de paz y transmisores de esperanza allá dónde nos encontremos.</p>
<p>* <strong>María Isabel Montiel</strong> es <a href="http://www.cooperadores.org/pralccss.htm" target="_blank">Salesiana Cooperadora</a> y profesora de E. Primaria.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Juventud, divino tesoro]]></title>
<link>http://revistafast.wordpress.com/2007/12/26/juventud_divino_tesoro/</link>
<pubDate>Wed, 26 Dec 2007 05:00:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>revistafast</dc:creator>
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<description><![CDATA[Por María Isabel Montiel*
Una frase hecha que suscribiríamos todos, especialmente los que hemos cu]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por María Isabel Montiel*</em></p>
<p><img style="width:143px;height:138px;" src="http://www.warrington.gov.uk/Images/Young%20People_tcm31-12493.jpg" border="0" alt="Jóvenes" hspace="7" width="1024" height="1024" align="left" />Una frase hecha que suscribiríamos todos, especialmente los que hemos cumplido cierta edad, y que puede interpretarse de diversas formas. En primer lugar, como un reconocimiento a esa etapa de la vida en que se forjan y realizan los proyectos e ilusiones, y en la que la energía propia de los pocos años ayuda a superar las dificultades del camino.</p>
<p>Por otro lado, también podemos darle una versión más espiritual. Utilizando aquí como espiritual el sentido más elemental del término: “lo que va más allá de lo material”. Ya que hay que reconocer que la juventud que tiene ideales, los aplica con más coraje y altruismo, con el fin de mejorar el mundo. Aunque haya excepciones que “suenan” mucho y pueden enturbiar la imagen de la gran mayoría. Este artículo es sobre todo un <strong>voto de confianza a los jóvenes</strong>, con algún toque de atención, pero no sólo a ellos, sino también a los adultos y a la Iglesia.<!--more--></p>
<p>Empezaré por decir que <strong>creo en los jóvenes</strong>, a pesar de la mala prensa que a veces tienen (en ciertos casos ganada a pulso), porque <strong>son el futuro</strong>. Y como no quiero ver ese futuro con pesimismo, aunque haya razones sobradas que lo justifiquen, <strong>espero en ellos</strong>. El joven, por naturaleza, es inconformista, alegre, solidario, rechaza la injusticia y la mentira, ama la libertad... ¿No nos recuerdan esas cualidades a las de Jesús de Nazaret?</p>
<p><strong>Jesús</strong> no tuvo reparo en situar al hombre por encima de la ley, y no al contrario. Predicó la verdad y fue <strong>contracorriente</strong>, con las consecuencias que todos conocemos. Nos dijo que la raíz del mal está en el corazón del hombre, y que también el remedio está en el corazón. No le importó mezclarse con pecadores porque consideraba que le necesitaban más que los justos. Se compadeció de los que sufrían. Nos recomendó hacernos como “niños”, por su sencillez. Amó a todos, pero de forma especial a los pobres y marginados. Y más todavía, nos mandó que amásemos hasta a los enemigos.</p>
<p>Está claro que no conseguiremos ser como Jesús, ni tampoco le igualarán los jóvenes aunque sea seguidores suyos. Pero si cada uno cambiara su vida, orientándola menos al egoísmo y más a la solidaridad, cambiaría la sociedad entera. Cierto que la realidad manda y es bastante dura en muchísimos casos. Aun así, no hay que ser catastrofistas, se trata de arrimar el hombro y no desesperar, porque los resultados se irán viendo a muy largo plazo. Habrá que ser <strong>soñadores y utópicos</strong>, pues esa utopía con Jesús al lado puede dejar de serlo y convertirse en realidad.</p>
<p>Los jóvenes auténticos <strong>no se conforman con cualquier cosa</strong>. Saben que el hombre no puede reducirse a la esfera de lo material y que el progreso no se puede medir sólo con categorías económicas, a costa de lo que sea. Desearían que la sociedad en la que viven fuera más justa y solidaria y estuviera construida sobre la verdad y la paz. En una palabra, una sociedad digna del hombre.</p>
<p>Todos esos anhelos los ha puesto Dios en la conciencia, pero las circunstancias hacen que algunos jóvenes la desoigan y busquen —en las drogas, el alcohol, el sexo, el vandalismo— lo que creen que va a aliviar sus angustias y satisfacer el ansia de libertad que reclaman. A cambio encuentran <strong>vacío, esclavitud, insatisfacción y apatía</strong>.</p>
<p>Los que tiene la suerte y el coraje de pedir que se les ayude a salir de ese callejón sin salida, pueden reaccionar planteándose <strong>la vida de otra manera</strong>, llenándola de algo más profundo, pero hay otros que se dejan arrastrar por quimeras, no saben decir “no” por miedo a que les señalen como bichos raros y, cuando se dan cuenta, ya no hay solución y se han destruido.</p>
<p>Tendríamos que cuestionarnos todos si no estaremos contribuyendo a fomentar la <strong>enfermedad moral que sufre la sociedad</strong>, con el excesivo consumismo, o con considerar el poder, el dinero y el placer como valores esenciales. También somos en parte responsables de no haber transmitido a los jóvenes valores como el esfuerzo, la responsabilidad, el compromiso, la abnegación, el respeto. Que sepan que <strong>no todo vale</strong> y que el orden y la autoridad son necesarios. Tendremos que ser comprensivos con sus defectos, sí, pero no permisivos y poco exigentes. Eso a la larga conduce a la infelicidad. Porque todo lo que es demasiado fácil, produce insatisfacción.</p>
<p>A los jóvenes les ha venido muy bien acostumbrarse a esa “<strong>vida fácil</strong>”que les hemos ofrecido. Demasiado cómoda, con casi todo resuelto, sujetos de todos los derechos y de casi ningún deber. Como <strong>se les ha querido proteger</strong> tanto de todo lo que suponga esfuerzo, responsabilidad, sufrimiento, contrariedad, no les hemos educado (entendiendo aquí lo de educar como sacar lo mejor del otro). Y ahora nos lamentamos de que “se nos han echado a perder”.</p>
<p>A algunos jóvenes, nada que suene a compromiso les interesa, sino tan sólo lo que les produce una satisfacción inmediata (léase ganar dinero fácil, borrachera o sexo por diversión...). Pero <strong>hay otros</strong> que, a pesar de que la sociedad en la que les toca vivir no predica con el ejemplo, son <strong>responsables, creativos, dinámicos, luchadores, idealistas</strong>, capaces de mover montañas. Estos últimos son nuestra <strong>esperanza</strong> y debemos advertirles que no se dejen manipular, y que sean conscientes de lo que hacen y lo que quieren, por el bien suyo y el de todos.</p>
<p><img style="width:160px;height:161px;" src="http://www.ciudadredonda.org/admin/upload/Image/Quique/JovenesIglesia.jpg" border="0" alt="Jóvenes e Iglesia" hspace="6" width="267" height="277" align="right" />La <strong>Iglesia</strong> tiene una misión importante <strong>con los jóvenes</strong>. Con los que van por buen camino y, especialmente, con los que han tomado el equivocado. A pesar de la secularización y el anticlericalismo que vivimos, la mayoría de la juventud no rechaza a quien, sin imposiciones ni dogmatismos, trata de ayudarles a dar sentido a su vida.</p>
<p>Habrá que empezar por valorarles y enseñarles a que se valoren a sí mismos. El ritmo acelerado con el que viven les produce desgaste físico y psicológico y buscan a veces un respiro. Eso puede llevarles a plantearse la vida de forma menos frívola y más profunda, que les llenará a ellos mismos y lo irradiarán a otros.</p>
<p>La Iglesia (parroquia, grupos...), debe <strong>facilitarles</strong> espacios y momentos para el <strong>recogimiento</strong> y la <strong>interiorización</strong>. Y puesto que dan importancia a los valores sociales, se les puede plantear el deporte, el teatro... y también el voluntariado.</p>
<p>No les gustan las imposiciones ni el exceso de normas, pero como son amantes de la verdad y de lo auténtico, podemos <strong>presentarles la figura de Jesús</strong> como prototipo de ello. Les diremos que les ama como son, aunque busca que mejoren para que sean así más felices. Les hablaremos de su mensaje, que lo que busca es el bien de todos y funde la causa de Dios con la del hombre, y de que ha querido contar con nosotros para llevarlo a cabo.</p>
<p>Si conocen a Jesús y su Evangelio, sin <em>descafeinarlo</em>, sin medias tintas, con toda la exigencia que supone, y ven que nuestro testimonio es coherente con lo que predicamos, es muy posible que se animen a seguirle. Comprobarán que <strong>Jesús nunca defrauda</strong>.</p>
<p>En el fondo todos buscamos la trascendencia, el sentido de la vida. El ser humano no ha nacido sólo para satisfacer sus deseos materiales, sino que algo dentro de él le remite a su dimensión espiritual. Y quien ha experimentado ese encuentro con Dios, ya no buscará llenarse de falsas y fugaces ilusiones.</p>
<p><strong>Queridos jóvenes</strong>, os animo a ser comunicadores de esperanza y de fe, de justicia y de paz. Dad un sí rotundo a la humanidad, pues de esa forma estaréis dando un sí a Dios.</p>
<p>* <strong>María Isabel Montiel</strong> es <a href="http://www.cooperadores.org/pralccss.htm" target="_blank"><span style="color:#515151;">Salesiana Cooperadora</span></a> y profesora de E. Primaria</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Preparemos su venida]]></title>
<link>http://revistafast.wordpress.com/2007/12/02/preparemos_su_venida/</link>
<pubDate>Sun, 02 Dec 2007 05:00:12 +0000</pubDate>
<dc:creator>revistafast</dc:creator>
<guid>http://revistafast.wordpress.com/2007/12/02/preparemos_su_venida/</guid>
<description><![CDATA[Por María Isabel Montiel* 
¡Cómo pasa el tiempo! Ya estamos casi acabando el año. También el A]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por María Isabel Montiel*</em> </p>
<p><img style="width:158px;height:123px;" src="http://www.ison21.es/wp-content/uploads/2007/02/camino.jpg" border="0" alt="Preparad el camino, el Señor llega" hspace="7" width="450" height="352" align="left" />¡Cómo pasa el tiempo! Ya estamos casi <strong>acabando el año</strong>. También el Año Litúrgico se termina, para dar comienzo a otro nuevo con el primer domingo de Adviento. Este tiempo durará las cuatro semanas que preceden a la Navidad, y que nos servirá como <strong>preparación</strong> para el nacimiento de Jesús. Precisamente la palabra <strong>Adviento</strong> (del latín “adventus”), significa llegada, y para los cristianos hace referencia a la <strong>venida del Señor</strong>.<!--more--></p>
<p>Siempre tuvo un sentido penitencial, de preparación, pero ese sentido se está perdiendo un poco. No solemos prepararnos interiormente para esta Venida, porque no caemos en la cuenta de que lo que celebramos es verdaderamente trascendental, algo que cambió el rumbo de la historia. <strong>Dios mismo se hace uno de nosotros</strong>. Se abaja a nuestra condición humana y nos ofrece el mejor regalo: su propia Vida.</p>
<p>Esa <strong>noticia tendría que asombrarnos</strong> tanto que nos dejara sin palabras. Nada de lo que sucede en el mundo, por muy extraordinario que pueda parecer, tiene parangón con ella.</p>
<p>Cuando se acerca la Semana Santa es frecuente que la Iglesia invite a la reflexión, con charlas cuaresmales, ejercicios espirituales, etc. Se nos exhorta a vivir la Pasión de Jesús con recogimiento y sobre todo, se nos invita a vivir con alegría “la razón de nuestra fe”: la Resurrección del Señor.</p>
<p>En Navidad, la <strong>invitación por parte de la Iglesia</strong> a vivirla en profundidad, es mucho más <strong>tímida</strong>. Puede que porque tradicionalmente se ha hecho así, o quizás, contagiada por la parafernalia de luces, comidas, regalos... que la sociedad nos presenta, cada vez con más antelación.</p>
<p>Es cierto que cada cristiano, coherente con su fe, debería preparar esa Venida limpiando su corazón de todo lo que le impida recibir a Jesús como se merece. Pero creo que la <strong>Iglesia podría contribuir</strong> a ello <strong>contrarrestando la parte superflua</strong> que nos invade desde fuera, ayudándonos a penetrar en nuestro interior.</p>
<p>Verdaderamente es difícil sustraerse al oropel que nos rodea cuando se acerca la Navidad, hasta en los rincones más recónditos. Con los adornos, la preparación de las comidas familiares y de empresa, la compra “loca” de regalos, (que no está mal), <strong>olvidamos lo fundamental del acontecimiento</strong> y eso es lo que hace sentirnos un poco “raros” esos días.</p>
<p>Nos produce tristeza el revivir momentos que se fueron, y sobre todo, recordar a los seres queridos que ya no están aquí. Muchas personas comentan que desean que pasen deprisa esas fechas y volver a la normalidad. Seguramente eso nos ocurre porque nos quedamos en la nostalgia de “tiempos mejores”, vividos con toda la familia, y no calamos en el verdadero sentido de la Navidad.</p>
<p>Muy por encima de esas sensaciones tendría que ser un <strong>tiempo de esperanza</strong>. Dios viene a nacer entre nosotros, se queda a nuestro lado y nos anima a vivir de manera nueva. Eso es lo que Él quiere, nacer cada día en ti y en mí, y ayudarnos a descubrir vida donde no esperamos que la haya.</p>
<p>Si el mismo Dios se ha hecho uno de nosotros es <strong>porque nos ama</strong>, porque sabe que tenemos necesidad de Él aunque a veces no sepamos reconocerlo. Viene a llenar el corazón de todo el que acude a su llamada. Abrámosle el nuestro sin condiciones.</p>
<p>Tuvo que hacerse “pequeño” para que pudiéramos abarcarle. <strong>Nació en la pobreza</strong>, y los primeros en recibir la noticia de su nacimiento y la invitación para acoger al Salvador, fueron los pastores; la clase más humilde y menos reconocida en Israel. Eso ya nos empezaba a indicar su <strong>preferencia por los pobres y sencillos</strong>.</p>
<p>Dios no sólo <strong>es luz</strong>, fuerza creadora, también <strong>es Persona</strong>. Y sólo el encuentro con esa Persona llenará los vacíos que el transcurrir de la vida nos depara. <strong>Busquemos</strong> sin descanso <strong>hasta dar con Él</strong>, si aún no lo hemos hecho. Como los Magos, que a pesar de la distancia, la dificultad del camino y algo de incertidumbre, no pararon hasta dar con el mismo Dios-Niño. Su vida cambió, como cambiará la nuestra si nos proponemos como meta el buscar a Dios en todo, y hacemos de Cristo nuestro referente.</p>
<p>Vivamos la Navidad próxima como <strong>el mejor encuentro</strong>. Un encuentro que nos proporcionará el sentido absoluto de la vida y una gran felicidad. Que Dios nos ayude a lograrlo y <strong>María</strong>, la que con su <em>fiat</em> hizo posible que se realizara el mayor de los milagros, nos acompañe en el camino que su Hijo nos vaya marcando.</p>
<p>¡Feliz y esperanzada Navidad!</p>
<p>* <strong>María Isabel Montiel</strong> es <a href="http://www.cooperadores.org/pralccss.htm" target="_blank">Salesiana Cooperadora</a> y profesora de E. Primaria</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Un verano con guinda]]></title>
<link>http://revistafast.wordpress.com/2007/09/02/un-verano-con-guinda/</link>
<pubDate>Sun, 02 Sep 2007 04:00:41 +0000</pubDate>
<dc:creator>revistafast</dc:creator>
<guid>http://revistafast.wordpress.com/2007/09/02/un-verano-con-guinda/</guid>
<description><![CDATA[Un verano diferente. Por María Isabel Montiel* 
Para la mayoría de la gente las vacaciones van to]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><em>Un verano diferente. Por María Isabel Montiel*</em> </p>
<p><img style="width:91px;height:110px;" src="http://www.yagoleria.com/pags/imgilust/guinda.jpg" border="0" alt="Poner la 'guinda' al verano" hspace="7" width="164" height="191" align="left" />Para la mayoría de la gente las <strong>vacaciones</strong> van tocando a su fin. Y habrá alguien que ya estará saboreando las del próximo año, por eso de que, “de ilusión también se vive”... Muy buena idea. Cuando planeamos cada año las vacaciones de verano pensamos, principalmente, en cosas que el resto del año no podemos hacer: descansar, algún viaje, visitar a la familia, reformar la casa... Porque, bien organizadas, suelen cundir.<!--more--></p>
<p>La verdad es que son un buen invento. Hasta Dios paró el séptimo día de la Creación. Son necesarias tanto para descansar como para <strong>romper el ritmo</strong> y <strong>cambiar el chip</strong> de la rutina. Nos suelen dejar como nuevos, aunque a veces nos cansemos más que trabajando; pero eso sí, sin que nadie nos obligue.</p>
<p>Tenemos en cuenta todo a la hora de organizarlas. Intentamos renovar el cuerpo con el descanso; el ánimo con los diferentes tipos de viajes; y hasta la casa, si necesita alguna mejora. Sin embargo, ¿nos damos cuenta de que podemos olvidar una parcela muy importante? Sí, me refiero a la de nuestro espíritu. Con la lectura de buenos libros cultivaremos parte de él, como también con la música. Pero, ¿y si como cristianos que somos dedicáramos <strong>4 ó 5 días a acercarnos más a Dios</strong>? Esa <strong>sería la “guinda”</strong>, el verano perfecto, porque habríamos tocado todos los aspectos de nuestra vida que más nos importan, ¿o no?</p>
<p>Encima, esta última “actividad” es la que más nos llena y más alegría nos proporciona; lo digo por experiencia. Y si la habéis realizado alguna vez, sabéis que es cierto, no un tópico de curas.</p>
<p>Y es que, de todas las otras cosas vividas y realizadas en vacaciones, disfrutamos mucho en el momento y hasta después, con las fotos y los vídeos, con lo preciosa que ha quedado nuestra casa, con lo que nos han aportado los libros, con los recuerdos... pero nada comparable con habernos sentido más cerca de <strong>Dios</strong>. Él <strong>no se va de vacaciones</strong> y nos está esperando siempre, aunque a veces nos resistamos a acercarnos por miedo a que nos pida algo que comprometa nuestra organizada vida. Pero Él nos espera porque nos quiere, porque sabe que si le acogemos y confiamos en su Palabra, seremos más felices.</p>
<p>La ventaja de esta faceta de las vacaciones, dedicada a avivar nuestra fe, es que no va a ser un mero recuerdo (como las fotos), sino que puede seguir siendo real <strong>el resto del año</strong>, y vivirla en primera persona, porque Jesús siempre está ahí. Así que podemos seguir sacando momentos para disfrutar de su presencia y sentir su fuerza y su amor.</p>
<p>Mi experiencia de este verano ha sido muy enriquecedora. He tenido la suerte (porque lo considero una gran suerte), de compartir con un grupo de jóvenes, algunos casados y otros no, <strong>unos días de retiro y oración</strong>, de puesta a punto en lo que se refiere a mi fe, además de lo que supone la convivencia con gente tan “normal” y encantadora.</p>
<p>He intentado cargar las pilas para que, de vuelta a la rutina diaria, esa fuerza recibida del Espíritu me ayude a vivir de forma más auténtica y humana, y sentir la alegría de tener a Dios a mi lado.</p>
<p>Puede que haya quien nos trate de “bichos raros” a los que hacemos algo de esto, porque posiblemente no han tenido la ocasión o la decisión de probarlo alguna vez. Aún están a tiempo de incluir <strong>en las vacaciones del próximo año</strong>, algún día de ejercicios espirituales, de silencio, de introspección, de búsqueda de Dios. Hay muchos lugares en los que se puede hacer, pero eso sí, hay que reservarlos con tiempo, porque aunque parezca extraño, están siempre llenos.</p>
<p>La tarea que tenemos ahora los que hemos vivido esta experiencia es dársela a conocer a otros y procurar que, con sólo nuestra actitud en la vida de cada día, seamos los mejores <strong>testigos</strong> de lo que ha supuesto acoger a Jesús y dejarnos guiar por Él. Si los que tenemos cerca ven algo “especial” en nosotros, quizá intenten averiguar por ellos mismos cuál es ese secreto.</p>
<p>¡Buen año y que os animéis a probar la “guinda” que os propongo para las próximas vacaciones!</p>
<p>* <strong>María Isabel Montiel</strong> es <a href="http://www.cooperadores.org/paginas/CCSS_quien.htm" target="_blank"><span style="color:#515151;">Salesiana Cooperadora</span></a> y profesora de E. Primaria</p>
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<title><![CDATA[María, creyente esperanzada]]></title>
<link>http://revistafast.wordpress.com/2007/08/14/maria_creyente_esperanzada/</link>
<pubDate>Tue, 14 Aug 2007 15:00:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>revistafast</dc:creator>
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<description><![CDATA[Por María Isabel Montiel*
La Asunción de la Virgen es motivo de fiesta en muchos pueblos de Españ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por María Isabel Montiel*</em></p>
<p><img style="width:148px;height:126px;" src="http://adrianwarnock.com/uploaded_images/natstory4-784584.jpg" border="0" alt="Maria, modelo y fuente de esperanza" hspace="3" width="300" height="257" align="left" />La <strong>Asunción</strong> de la Virgen es motivo de fiesta en muchos pueblos de España. En ese día, la Iglesia celebra que María, alguien de nuestra naturaleza humana, ha alcanzado ya la plenitud a la que todos estamos llamados. La <strong>devoción mariana</strong> está muy arraigada entre nosotros, pero <strong>no podemos quedarnos en el sentimentalismo</strong>. Esa piedad tiene que ser la vía que nos acerque más a Jesús a través de su Madre.<!--more--></p>
<p>Desde la antigüedad se han dedicado <strong>a María un sinfín de oraciones</strong>. El “Magníficat” pone en su boca la alabanza a Dios por las maravillas que ha hecho en ella. El “Avemaría” es el saludo a la madre de Jesús, que partió de su prima Isabel, y una petición de intercesión por nosotros pecadores. En el “Ángelus” recordamos la Anunciación del Ángel y el Sí de María...Y así podríamos seguir enumerando bellas plegarias en honor a la Virgen, que nos ayudan a orar.</p>
<p>Pero hay una que a mí me cuesta rezar y sobre todo cantar, (no llego bien al tono en que está escrita la música de la versión en español ), y es <strong>la “Salve”</strong>. La encuentro triste, con demasiados lamentos: “A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas... ” Sinceramente, creo que habría que cambiar alguna estrofa. Que no se diera por parte de la Iglesia una imagen tan negra del paso por este mundo. Porque ciertamente hay mucho dolor, pero <strong>también hay gozo</strong>. En otro verso se dice: “...y después de este destierro, muéstranos a Jesús...” ¡Pero si María nos lo está mostrando aquí ya!. Nos da ejemplo de escucha, seguimiento y fe, y en su momento nos dijo: “Haced lo que Él os diga”.</p>
<p>Es un poco maniqueo considerar malo todo lo de este mundo, y bueno solamente, lo del más allá. Y claro que sabemos que la felicidad completa está al otro lado, pero en éste también hay cosas salidas de las manos de Dios que nos anticipan un poco lo que viviremos en “la otra orilla”.</p>
<p>El dolor, del tipo que sea, nos desgarra el alma, pero Dios que ama por encima de todo a los que sufren nos da la <strong>esperanza</strong> y la fuerza para transformarlo. He oído testimonios de personas que, una vez superados los primeros momentos de incomprensión y rebeldía, se consideran afortunados porque su sufrimiento les ha acercado más a Dios y a sus semejantes.</p>
<p>Por supuesto que se tienen momentos muy bajos y nos desanimamos, pero la vida no es lo que irremisiblemente nos separa de la eternidad, ni algo que resignadamente tenemos que recorrer para alcanzarla. <strong>Dios nos da la vida para que sea nuestra fiesta</strong>, porque Él nos quiere felices. Pero, ¿cómo lograr eso en medio de tanto mal? Pues sencillamente, si entendemos que es una fiesta:</p>
<ul>
<li>Un gesto solidario con el que aliviamos un sufrimiento.</li>
<li>El amor a nuestros hijos, padres, amigos,...y el que recibimos de ellos.</li>
<li>La contemplación de un atardecer, de un bonito paisaje, de la naturaleza en general.</li>
<li>La ternura e inocencia de los niños.</li>
<li>Cada detalle que hacemos o recibimos.</li>
<li>La música, o la lectura de un libro que nos dan paz.</li>
<li>Las cosas sencillas de la vida.</li>
<li>La entrega de lo mejor de nosotros mismos.</li>
<li>En fin, todo lo que nos hace sentirnos más cerca de Dios.</li>
</ul>
<p>Conste que la primera que debe aplicarse todo esto soy yo, porque no siempre consigo ver así la vida, pero habrá que seguir intentándolo. Contribuyamos todos con nuestro granito de arena a mejorar el mundo. A veces nuestra sola presencia y cercanía, llevarán esperanza a los que pasan momentos difíciles.</p>
<p>María, que es modelo de esperanza, nos anima y ayuda si acudimos a ella. Imitemos a María, madre de Jesús y madre nuestra, cuya mayor grandeza es la respuesta incondicional a Dios, su sencillez, y la confianza plena en Él, aún no entendiendo Su voluntad. Oremos con Ella y como Ella.</p>
<p>* <strong>María Isabel Montiel</strong> es <a href="http://www.cooperadores.org/paginas/CCSS_quien.htm" target="_blank"><span style="color:#515151;">Salesiana Cooperadora</span></a> y profesora de E. Primaria</p>
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<title><![CDATA[Libertad y conciencia]]></title>
<link>http://revistafast.wordpress.com/2007/07/08/libertad_y_conciencia/</link>
<pubDate>Sun, 08 Jul 2007 06:00:51 +0000</pubDate>
<dc:creator>revistafast</dc:creator>
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<description><![CDATA[Por María Isabel Montiel*
Algo que ha caracterizado al ser humano a lo largo de toda la historia, e]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por María Isabel Montiel*</em></p>
<p><img style="width:126px;height:128px;" src="http://www.poblette.com/pintura/conciencia.jpg" border="0" alt="Conciencia libre..." hspace="7" width="320" height="316" align="left" />Algo que ha caracterizado al ser humano a lo largo de toda la historia, es la <strong>búsqueda de la libertad</strong> en toda la extensión de la palabra. Es decir, “el estado o condición de quien no es esclavo”, y “la facultad de obrar o de no obrar, de una manera determinada”. <strong>Actualmente</strong>, en muchas partes del mundo, ese <strong>derecho</strong> fundamental está <strong>conculcado</strong> hasta límites alarmantes y denigrantes. En otras, la idea de libertad es <strong>tergiversada</strong>, cuando nos hacen ver que somos libres para elegir lo que queremos (droga, violencia, sexo, consumismo, indiferencia,...), y a lo que nos están llevando realmente es a una forma de <strong>esclavitud</strong> o de <strong>dependencia</strong>.<!--more--></p>
<p>Otras veces, al amparo del ejercicio de esa libertad, se cometen <strong>abusos</strong> y se contravienen normas importantes, sin tener en cuenta el respeto a los derechos de los otros y a su libertad. Por el hecho de ser libres, creemos que podemos sustraernos a nuestro deber o a liberarnos de toda responsabilidad, haciendo sólo nuestro <strong>capricho</strong>.</p>
<p>La posibilidad de ser libres debe ser fruto de nuestra capacidad de <strong>conocer la verdad</strong>. Porque no hablamos de la libertad de hacer lo que queramos, sino de la <strong>libertad orientada al bien</strong>, que es el único modo de lograr la felicidad para la que hemos sido creados.</p>
<p>Y ya que el ser humano ha sido creado libre y puede elegir y dirigir sus actos, es fundamental que esa elección sea orientada por una <strong>recta conciencia</strong>. La conciencia es algo así <strong>como los modernos GPS</strong>, que nos ayudan a caminar hacia el lugar correcto. Esa voz que nos avisa de los obstáculos o peligros. La <strong>brújula interna</strong> que nos hace intuir dónde está el bien o el mal. Por eso es necesario que nuestra conciencia esté bien formada, no sea manipulada, y no se acomode a unas exigencias morales mínimas, porque deberá ser la <strong>guía</strong> que nos recuerde cómo se llega a la libertad de elegir lo que debemos.</p>
<p><img style="width:168px;height:167px;" src="http://www.darfruto.com/libertad_verdad.gif" border="0" alt="Libertad que se basa en la verdad" hspace="6" width="400" height="428" align="right" />La conciencia libera al ser humano del riesgo de actuar guiado por su capricho y le ayuda a descubrir los <strong>valores que conducen al bien común</strong>. Y no vale excusarse con que no nos han educado debidamente, o con que no sabemos discernir lo que nos dicta esa “voz”. Estamos obligados a formarnos una conciencia madura, no influida por la opinión de las mayorías o por los dictados de las modas y los medios de comunicación. <strong>Educar la conciencia</strong> consiste en orientar nuestros actos hacia la responsabilidad y la rectitud, independientemente de la ventaja o desventaja que supongan. <strong>Dios</strong> puso en el corazón del hombre esa <strong>voz que resuena en su interior</strong>, advirtiéndole que debe practicar el bien y evitar el mal, (aunque no siempre queremos escucharla).</p>
<p>Ante esta afirmación, se puede interpretar que lo de la conciencia es un fenómeno que sólo afecta a los creyentes, pero no es así. Incluso algunos no creyentes tiene mayor sensibilidad para valorar moralmente las acciones humanas. Dice San Pablo en su Carta a los Romanos: “Los paganos, aún no conociendo la Ley de Moisés, son guiados al bien por su propia conciencia”. Por eso, si la voz de la conciencia guía a <strong>creyentes y no creyentes</strong> a actuar con justicia y responsabilidad, significa, que su capacidad para orientar es anterior a los mandatos de las diversas confesiones religiosas. Está dentro de cada persona y proporciona la paz interior cuando se actúa conforme a sus verdaderos dictados.</p>
<p>Juan Pablo II, en la encíclica “Veritatis Splendor”, afirma: “No es la libertad la que garantiza la valía de la conciencia, sino que es ésta, cuando adopta como norma valores auténticos, la que logra hacer libre al ser humano”</p>
<p>No olvidemos que para un cristiano, la <strong>formación de la conciencia</strong> no puede separarse del <strong>seguimiento de Cristo</strong> que es Camino, Verdad y Vida.</p>
<p>* <strong>María Isabel Montiel</strong> es <a href="http://www.cooperadores.org/paginas/CCSS_quien.htm" target="_blank"><span style="color:#515151;">Salesiana Cooperadora</span></a> y profesora de E. Primaria</p>
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<title><![CDATA[Reciclaje y fe]]></title>
<link>http://revistafast.wordpress.com/2007/05/30/reciclaje-fe/</link>
<pubDate>Wed, 30 May 2007 04:00:20 +0000</pubDate>
<dc:creator>revistafast</dc:creator>
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<description><![CDATA[Por María Isabel Montiel*
Está muy de moda la palabra reciclaje aplicada a la reutilización de ma]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por María Isabel Montiel*</em></p>
<p><img style="width:126px;height:116px;" src="http://www.fundacionecomar.org/Pagina/aprende/imagenes/reciclaje.gif" alt="Reciclar la fe" hspace="6" width="126" height="116" align="left" />Está muy de moda la palabra <strong>reciclaje</strong> aplicada a la reutilización de materiales desechados, que una vez transformados se pueden volver a usar. Pero también el reciclaje consiste en <strong>reforzar</strong>, <strong>ampliar</strong> y <strong>actualizar</strong> nuestros conocimientos, con vistas a la obtención de un título o un nuevo puesto de trabajo. A esta segunda acepción me refiero al tratar de reflexionar sobre la “puesta al día” de nuestra <strong>formación religiosa</strong>.<!--more--></p>
<p>A lo largo de la vida procuramos informarnos de todo lo que nos interesa, bien sea ciencia, política, cultura, ocio... Igualmente nos formamos, casi siempre con vistas a mejorar en el trabajo, posición social, bienestar familiar, por satisfacción personal, etc. Pero, ¿y el aspecto religioso? Algunas personas <strong>no se han reciclado desde</strong> que se prepararon para <strong>la Primera Comunión</strong>.</p>
<p>Sin embargo, igual que no jugamos como cuando éramos niños, ni leemos los mismos libros, ni tenemos las mismas conversaciones e intereses, también en lo que se refiere a <strong>nuestra fe</strong>, tendremos que <strong>madurar y crecer</strong>. No conformarnos con lo que recordamos de nuestras primeras catequesis, que sí, nos sirvió de base, pero es insuficiente.</p>
<p>Y no se trata de que seamos expertos teólogos, pero sí de que conozcamos más profundamente en qué se basan nuestras creencias religiosas, y así configurar un <strong>estilo de vida</strong> que tenga como centro a Jesús. La <strong>formación</strong> nos servirá para abrirnos y responder a los nuevos retos y cambios de la sociedad, y para adquirir <strong>criterios propios</strong>.</p>
<p>Si nos preocupáramos más de <strong>conocer el Evangelio</strong> y de <strong>vivirlo</strong>, nos daríamos cuenta de que seguir a Cristo no significa sumisión y obediencia, sino colaboración espontánea (“No os llamo siervos, sino amigos...”). No es pues ninguna carga, sino un gozo que nace de haber encontrado la respuesta a las aspiraciones más profundas del ser humano. Cuanto más conozcamos a Jesús más le amaremos, y más amaremos a la Iglesia que es quien nos ha transmitido sus enseñanzas.</p>
<p>La <strong>fe</strong> es un <strong>don que hay que cultivar y alimentar</strong>, y que no hemos conseguido por nuestros méritos, sino porque Dios nos lo ha regalado. Pero no para que lo dejemos dormido ni para que lo guardemos como un tesoro exclusivo.</p>
<p><img style="width:179px;height:127px;" src="http://www.elsingular.com/wp-content/images/622.pic.jpg" alt="Renovar la fe..." hspace="7" width="179" height="127" align="right" />Creer en el mensaje de <strong>Jesús</strong> es saber que Él sigue con nosotros, a mi lado, en mí. Y como cuando tenemos un gran amigo procuramos relacionarnos con él, compartir penas y alegrías, demostrarle nuestro cariño..., así también haremos con el mejor de todos ellos. Y si de verdad le consideramos nuestro mejor amigo, será una <strong>necesidad vital</strong> (no una obligación) la relación con Jesús y la <strong>comunicación</strong> con Él a través de la <strong>oración</strong>.</p>
<p>Pero la oración no puede ser un refugio para aislarme de lo que me rodea —eso sería una falsa oración— sino que me abrirá los ojos para descubrir las preocupaciones y gozos que afectan a la humanidad. A la oración llevaremos la realidad propia y la de todos, principalmente la de los más necesitados.</p>
<p>Si nuestra oración es así, y estamos convencidos de que Dios, a su manera, algo tiene que decirnos a través de ella, viviremos cualquier situación de otra forma, con mayor alegría y esperanza. Ese será el mejor testimonio y la mejor <strong>razón de nuestra fe</strong> que podremos dar a los demás.</p>
<p>La fe en Jesús nos tiene que llenar de una alegría que contagie. Debemos ser <strong>fermento y luz</strong> en medio del mundo, y las mejores armas para conseguirlo serán, la formación permanente, y sobre todo, la oración.</p>
<p>* <strong>María Isabel Montiel</strong> es <a href="http://www.cooperadores.org/paginas/CCSS_quien.htm" target="_blank">Salesiana Cooperadora</a> y profesora de E. Primaria</p>
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