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	<title>morozov &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "morozov"</description>
	<pubDate>Thu, 21 Aug 2008 00:20:33 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Zenit, nuevo príncipe de Europa]]></title>
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<pubDate>Wed, 14 May 2008 21:06:11 +0000</pubDate>
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[por Rubén Uría] 
La alfombra verde de Manchester no era &#8220;El Teatro de los Sueños&#8221;]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://elhacha.wordpress.com/files/2008/05/zenit.jpg"></a></strong></p>
<p><strong><a href="http://elhacha.wordpress.com/files/2008/05/696139_biglandscape.jpg"><img class="size-full wp-image-1337" style="vertical-align:middle;" src="http://elhacha.wordpress.com/files/2008/05/696139_biglandscape.jpg" alt="" width="430" height="230" /></a></strong></p>
<p><strong>[por Rubén Uría]</strong> </p>
<p>La alfombra verde de <strong>Manchester</strong> no era <strong>"El Teatro de los Sueños"</strong>, pero ambos soñaban con dejar huella en la historia del fútbol. <strong>Zenit de San Petersburgo</strong> - un modesto convertido en matagigantes- y <strong>Glasgow Rangers</strong> - un clásico venido a menos- fueron protagonistas de la final de la <strong>Copa de la UEFA</strong>. Ambos dejaron lo que tenían sobre el césped del <strong>City of Manchester</strong>, y el que encontró premio fue el Zenit. Entre otras cosas, porque tuvo más fútbol, más protagonismo, más pegada y apostó por la fórmula más vistosa: tratar bien al balón es tratar bien al espectador. Al otro lado de la ventanilla estuvo el Rangers, prehistórico pero rocoso, lento pero eficaz, sin saber qué hacer con la pelota pero sabiendo cómo no encajar gol. Acudió a la cita con piel de cordero, dejó que los rusos llegaran a puerta una y otra vez y decidió refugiarse en el búnker de su portería, quizá porque su fútbol no daba para más. Porque durante gran parte de la final, pareció que sólo el Zenit quería ganarla. En el choque de estilos, el vodka resultó más fuerte que el whisky, y el sorbo más dulce fue para los camaradas de <strong>San Petersburgo</strong>, los hijos de una antigua fábrica de metal de <strong>Leningrado</strong>. Lejos de aquella versión excelsa de la máquina que era el<strong> Dinamo de Kiev</strong> de los ochenta, pero cerca del <strong>CSKA de Moscú</strong> de los últimos años, el Zenit se alzó con la gloria. Una pared entre el genial <strong>Arshavin y Denisov</strong> sirvió para clavar un puñal en el pecho escocés. La segunda y definitiva puñalada llegó en el descuento, gracias a<strong> Zirinov</strong>, y el <strong>Zenit se coronó nuevo príncipe de Europa bajo el cielo de Manchester</strong>.<!--more--></p>
<p><strong>Advocaat dibujó un mapa previsible</strong>. Su gran problema era la baja del goleador del nombre impronunciable, <strong>Pogrebnyak</strong> - que había enchufado tantos como Luca Toni-, una baja obligada por sanción. Sin embargo, el gran <strong>Dick </strong>planteó la final con el armazón marmóreo que acabó con <strong>Villarreal y Bayern</strong>. Galones a <strong>Malaafev</strong> bajo los palos, rienda suelta para el potente <strong>Denisov</strong>, brújula para el ucraniano <strong>Timoschuk</strong>, autopista por la derecha para <strong>Anyukov</strong>- buen lateral- y toda la aventura y la licencia para crear para ese genio llamado <strong>Arshavin</strong>, una punta de lanza en forma de tanque ligero. La nota exótica, nostálgica y humana quedaba para <strong>Shirókov</strong>. Un delantero reconvertido en central que, después de superar sus problemas con el vodka, ha pasado a ser el líder del equipo. Después de llegar a pedir ayuda de su puño y letra, y de unas cuantas sesiones de terapia de grupo para <strong>Alcohólicos Anónimos</strong>, <strong>Sihrokov </strong>sabía que esta noche, en Manchester, era legítimo tomar una copa de más. La de la UEFA. </p>
<p>Forjado en la <strong>Fábrica de Metal de Leningrado</strong> - también conocida como Stalingrado-, el <strong>Zenit</strong> dio sus primeros pasos futbolísticos a caballo entre los años veinte y los treinta, años en los que fue un clásico asiduo de los torneos locales. En 1936, el club pasó ser conocido como <strong>"Stalinets",</strong> y en 1940, la entidad pasaba a conocerse por su denominación de origen actual: Zenit. Dos entrenadores resultaron básicos para que el Zenit alcanzara la supervivencia en la elite rusa. En los setenta, el perfeccionista <strong>Yuri Morozov; </strong>en los ochenta, el sofisticado <strong>Pavel Sadyrin</strong>.  Pero si en el siglo XX la historia del Zenit no había sido muy prolífica en títulos, todo cambió en el nuevo milenio. En 2001, el Zenit gana el bronce en el campeonato ruso; en  2002, alcanza las finales de la <strong>Copa de Rusia</strong>, en 2003 consigue su primera y única copa de la liga y en 2004, Zenit se clasifica para jugar competiciones europeas. En 2007, de la mano de un extranjero, el holandés <strong>Dick Advocaat</strong>, el Zenit se proclamaba, contra todo pronóstico, Campeón de la Liga de Rusia, por delante del mítico y sempiterno <strong>Spartak de Moscú</strong>. Con Advocaat como maestro de ceremonias, la hinchada del Zenit vive en el éxito. Su equipo ha disputado con cierto éxito la <strong>Liga de Campeones</strong>, ha noqueado al <strong>Villarreal y al Bayern de Munich</strong> en la Copa de la UEFA y, esta noche, se ha coronado Campeón de la Copa de la UEFA. Con esta histórica victoria, aquel modesto club que sobrevivía en los años 30 gracias a la <strong>Fábrica de Metal de Leningrado</strong>,  hoy se ha convertido en un grande de Europa, igualando el cetro uefo del CSKA de Moscú primero y colocando al fútbol de la madre Rusia en primer plano europeo después. <strong>Manchester, esta noche, habló ruso.</strong> </p>
<p><strong>El Rangers</strong>, el orgullo de los protestantes y unionistas de Glasgow, llegaba a la cita de Manchester con un ojo puesto en el campo y otro, en la historia. En el campo, porque el Zenit llegaba con vitola de favorito y los hijos de Escocia llegaban con piel de cordero. Y en el capítulo histórico, los del kilt miraban con atención sus precedentes históricos en Europa, y detenían el reloj en una fecha, concretamente en <strong>1972.</strong> En esa fecha, el <strong>Rangers</strong> alzaba la <strong>Recopa de Europa</strong>, su único título europeo, y lo hacía frente a un rival ruso, el <strong>Dinamo de Moscú.</strong> Y así, con un ojo en el campo y otro en los libros, <strong>Walter Smith</strong> debió premiar la gran virtud de sus hombres: la solidaridad. El Rangers tiró de su libro de estilo: juego rocoso, físico, fútbol de choque y aroma al clásico <em>kick and rush</em> del rugby (patea y corre). Valores poco estéticos y menos efectistas, pero muy éticos y efectivos. En las tierras del whisky era un secreto a voces que, o el Rangers imponía su bloque, su estilo, su juego de equipo, el milagro podría producirse, como ante la <strong>Fiorentina</strong>. </p>
<p>El venerable <strong>Smith</strong> armó a su tropa con la clásica <strong>"línea de fuego"</strong> en defensa, con <strong>Carlos Cuellar</strong> como eje y <strong>Papac</strong> como cabo furriel. Por delante, un sargento chusquero para dirigir el tráfico, <strong>Hemdani</strong>, y un veterano de familia futbolera, <strong>Barry Ferguson</strong>. Arriba, como único estilete, una bestia morena, <strong>Darcheville</strong>. Las hordas de Escocia sabían que el único camino para ser campeones era imponer su estilo. Y en esa tarea murieron cuando quedaban quince minutos para el final. Fue entonces cuando <strong>Arshavin</strong> - un buen futbolista, bueno, bueno - hacía una pared con <strong>Denisov</strong> y clavaba un puñal en el corazón de los seguidores del Rangers, unos tipos tan animosos que hasta coreaban y festejaban los saques de banda. En la prolongación, <strong>Zirianov</strong> confirmaba la desgracia escocesa. <strong>El Zenit era el nuevo príncipe de Europa</strong>. </p>
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