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	<title>opus-dei-you-tube &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "opus-dei-you-tube"</description>
	<pubDate>Sun, 27 Jul 2008 00:20:05 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[VIDEOS OPUS DEI: novedades del Canal OpusLibros en YouTube]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=262</link>
<pubDate>Tue, 10 Jun 2008 10:11:29 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
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<description><![CDATA[



Os pongo al día de cómo van las cosas en el Canal Opuslibros en YouTube.
1. Me he tomado la li]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><img src="http://www.opuslibros.org/Imagenes/aquienpueda_interesar.jpg" alt="" /></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>Os pongo al día de cómo van las cosas en</strong> <strong>el </strong><a href="http://es.youtube.com/opuslibros"><strong>Canal Opuslibros</strong></a><strong> en </strong><a href="http://es.youtube.com/"><strong>YouTube</strong></a>.</p>
<p><strong>1. Me he tomado la libertad de incluir los vídeos con los testimonios de Heidi:</strong></p>
<p><strong>            </strong><a href="http://es.youtube.com/watch?v=3J9cAjeVBCc"><strong>Heidi, testimonio</strong></a></p>
<p><strong>            </strong><a href="http://es.youtube.com/watch?v=G5FmHmjSll8"><strong>Heidi al Papa</strong></a></p>
<p><strong>            </strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=qC7JKKK_LvA"><strong>Heidi a los indecisos</strong></a></p>
<p><strong>2. Estoy recopilando los momentos estelares del documental "La Cruzada Silenciosa" sobre el Opus Dei en Chile. De momento hay dos fragmentos. El de la vocación explicada por las niñas del club me parece entrañable y muy esclarecedor.</strong></p>
<p style="padding-left:30px;"><a href="http://es.youtube.com/watch?v=4c1MPMWdp9Y"><strong>San Josemaría en Chile</strong></a></p>
<p style="padding-left:30px;"><a href="http://es.youtube.com/watch?v=qiUVFGbPZd4"><strong>La vocación explicada por niñas del club</strong></a></p>
<p><strong>3. Algunas estadísticas (me encantan).</strong></p>
<p style="padding-left:30px;"><strong>Antigüedad: 5 de noviembre de 2007</strong></p>
<p style="padding-left:30px;"><strong>Vídeos subidos:  38</strong></p>
<p style="padding-left:30px;"><strong>Reproducciones vídeos: 104374</strong></p>
<p style="padding-left:30px;"><strong>Reproducciones del Canal: 4358</strong></p>
<p style="padding-left:30px;"><strong>Suscriptores: 31</strong></p>
<p><strong>Top 3 vídeos más vistos:</strong></p>
<ul>
<li><strong>1. </strong><a href="http://es.youtube.com/watch?v=JQDD-JM3jNk"><strong>Entrevista a Carmen Charo (Parte 3)</strong></a><strong>: 19255 reproducciones</strong></li>
<li><strong>2. </strong><a href="http://es.youtube.com/watch?v=TCaWcwV9xOE"><strong>Entrevista a Carmen Charo (Parte 1)</strong></a><strong>: 14456 reproducciones</strong></li>
<li><strong>3. </strong><a href="http://es.youtube.com/watch?v=fapO0RPLx0s"><strong>Entrevista a Miguel Fisac (Parte 1)</strong></a><strong>: 8527 reproducciones</strong></li>
</ul>
<p><strong>Top 3 vídeos más comentados</strong></p>
<ul>
<li><strong>1. </strong><a href="http://es.youtube.com/watch?v=TCaWcwV9xOE"><strong>Entrevista a Carmen Charo (Parte 1)</strong></a><strong>: 156 comentarios</strong></li>
<li><strong>2. </strong><a href="http://es.youtube.com/watch?v=fapO0RPLx0s"><strong>Entrevista a Miguel Fisac (Parte 1)</strong></a><strong>: 89 comentarios</strong></li>
<li><strong>3. </strong><a href="http://es.youtube.com/watch?v=JQDD-JM3jNk"><strong>Entrevista a Carmen Charo (Parte 3)</strong></a><strong>: 74 comentarios</strong></li>
</ul>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>4. Por último os copio una carta que nos han enviado al </strong><a href="http://es.youtube.com/opuslibros"><strong>Canal Opuslibros</strong></a><strong> que, en realidad va dirigida a todos:</strong></p>
<p style="padding-left:30px;"><em>¡Ánimo y que la paz sea con vosotros! </em></p>
<p style="padding-left:30px;"><em>...</em></p>
<p style="padding-left:30px;"><em>¡Ánimo y que la paz sea con vosotros! </em></p>
<p style="padding-left:30px;"><em>Os sigo, hermanos y hermanas "del Libro" ;D , desde hace años. No soy cristiana, dejé la Iglesia por haber sido abusada, aunque el Señor puso en mi camino a algunos curas Vallekanos con los que vivir el dia a día.</em></p>
<p style="padding-left:30px;"><em>Por eso me fascina la forma tan cruda, pero tan alegre y divertida, que tenéis de retratar vuestra experiencia. Yo todavía no puedo reírme tanto de mí misma.</em></p>
<p style="padding-left:30px;"><em>Veo que los talibanes del cilicio ya se han pasado por aquí: un saludo también para ellos, que son los que más os leen XDDDDD</em></p>
<p style="padding-left:30px;"><em>Bienvenidos a Youtube.</em></p>
<p style="padding-left:30px;"><em>SmallBlueThing</em></p>
<p><strong>Pax Christi</strong></p>
<p><strong>Spiderman</strong></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Última entrevista en vida a Miguel Fisac, ex numerario del Opus Dei]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=241</link>
<pubDate>Sun, 04 May 2008 14:51:32 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
<guid>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=241</guid>
<description><![CDATA[ 
 TAMBIEN SE PUEDE VER EN YOUTUBE 


&#8220;Cuando se identificaba y se arrestaba a un enemigo, s]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="center"> <img src="http://www.opuslibros.org/spaw/images/fisac1.jpg" alt="" width="200" height="241" /></p>
<p align="center"> <a href="http://es.youtube.com/view_play_list?p=4A575AD67B1056FA" target="_blank"><strong>TAMBIEN SE PUEDE VER EN YOUTUBE</strong></a><strong> </strong></p>
<div><em></em></div>
<p><em></p>
<p align="right"><em><strong>"Cuando se identificaba y se arrestaba a un enemigo, se destruían sus libros y se borraba o tachaba su nombre de todos los ejemplares de todas las enciclopedias existentes. A consecuencia de todo ello, había más personas ocupadas en censurar la literatura que en crearla".</strong> </em></p>
<p> </p>
<p></em></p>
<p align="right"><em> </em></p>
<p align="right">Donald Rayfield, Stalin y los verdugos, editorial Taurus, página 270.<em></em></p>
<p align="right"> </p>
<p style="text-align:justify;">Olvido. Censura. Calumnia. Si tuviera que resumir cual es la filosofía institucional para aquellos que dejan el opus dei, me quedaría con estos tres calificativos. Y a este respecto viene de perlas la cita, que un buen amigo me recordaba hace poco, del libro de Donald Rayfield que encabeza este mensaje. La gracia es que la temática del libro no es sobre prelaturas sino del régimen stalinista. ¿Será que al final los extremos se tocan? ¿O cómo algunos apuntan, qué todas las sectas operan con los mismos medios?</p>
<p style="text-align:justify;">Hace tiempo que no participo en la web y me he quedado helado leyendo <strong><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=9855">la historia de Antonio Petit</a></strong>. Felicitaciones a todos aquellos que habéis recopilado y escrito en esta web sobre su persona. Por lo bien que esta documentada se ve que es un ejemplo de olvido, censura y calumnia en su máxima expresión.</p>
<p style="text-align:justify;">Los que estuvimos dentro sabemos del vacío que se crea para los que se fueron. Desaparecen literalmente. Son censurados dentro. Y también fuera si pueden. Y como se les ocurra opinar públicamente de forma contraria al ideario de la institución son tildados de locos, enfermos, obsesos... o de cualquier otro disparate. Un ejemplo fue Miguel Fisac. Creo que todos los que estábamos en el opus dei entre 1985-1994 recordamos los apelativos que circulaban sobre su persona: resentido, enfermo mental, obsesionado,... y todo por <strong><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=7977">sus apariciones en medios de comunicación</a></strong> a raíz del proceso de beatificación de Escrivá. Era la forma que tenia el opus de defenderse: desprestigiarlo e invalidar sus argumentos para que no hicieran mella entre sus miembros. En el magnifico escrito de Oráculo, "<strong><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=10218">La historia inmoral del opus dei</a></strong>", aparecen algunas lindezas (como dice Oráculo) que se dijeron sobre Miguel Fisac, nada menos, que durante el proceso de beatificación de Escrivá y por el actual prelado.</p>
<p style="text-align:justify;">Miguel Fisac fue entrevistado antes de su muerte para el programa EPILOGO de Canal Plus España. La productora de este programa charla con personajes célebres que graba y guarda para luego emitirlos una vez que fallecen éstos. Y fue lo que hicieron el 15 de mayo del 2006 a los tres días de la muerte de Miguel. Hemos colocado, por su interés testimonial, la segunda parte de la entrevista en la que habla de fe, Iglesia, Opus Dei... Ha pasado algo más de un año y me parecía una buena idea aportar esta entrevista a la web junto a otros testimonios.</p>
<p style="text-align:justify;">Saludos a todos,</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Pepe</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><a href="http://es.youtube.com/view_play_list?p=4A575AD67B1056FA" target="_blank">VER EN YOUTUBE</a> </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>PD: ASPECTOS TECNICOS</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Se necesita Quicktime para ver el video. Si no lo tenéis instalado se puede bajar gratuitamente para mac y PC de <a href="http://www.apple.com/" target="_blank"><strong>www.apple.com</strong></a>. Dura 21 minutos. Paciencia con el streaming pues es un archivo pesado de 40Mb y depende del tráfico que haya en ese momento.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://www.opuslibros.org/Archivos_imagen/Fisac/Epil...00Kbps.mov" target="_blank"><img class="aligncenter" src="http://www.opuslibros.org/spaw/images/Fisac_epilogo.jpg" alt="" /></a></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Link</strong>: haciendo doble clic en la imagen superior, que es:</p>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://www.opuslibros.org/Archivos_imagen/Fisac/Epil...00Kbps.mov" target="_blank"><strong>http://www.opuslibros.org/Archivos_imagen/Fisac/Epil...00Kbps.mov</strong></a> </p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[ Opus Dei in Manhattan]]></title>
<link>http://opusvideos.wordpress.com/?p=27</link>
<pubDate>Thu, 01 May 2008 12:22:18 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvideos</dc:creator>
<guid>http://opusvideos.wordpress.com/?p=27</guid>
<description><![CDATA[This video is an explanation on Murray Hill Place, the Opus Dei headquarter in Manhattan. The vid]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>This video is an explanation on Murray Hill Place, the Opus Dei headquarter in Manhattan. The video is commented by Terri Carron. She is a supernumerary of Opus Dei, married, mother of four. She is the fist spokesperson in the Opus Dei USA Office of Communications.</p>
<p>As you know, Manhattan is one of the most important center in the United States. Many organizations are based in Manhattan. There are many things incluiding museums, universities, zoos, aquariums, shops... ¿Why not Opus Dei in the Big Apple? They are the good neighbours in the northeast corner of Lexington Avenue and 34th Street.</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/ekmb9oqs2tA'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/ekmb9oqs2tA&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
<p> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Madres de familia del Opus Dei]]></title>
<link>http://opusvideos.wordpress.com/?p=26</link>
<pubDate>Fri, 25 Apr 2008 18:46:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvideos</dc:creator>
<guid>http://opusvideos.wordpress.com/?p=26</guid>
<description><![CDATA[¿Qué hacen las madres de familia del Opus Dei? Pues de todo, como tanta gente. Unas se dedican m]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué hacen las madres de familia del Opus Dei? Pues de todo, como tanta gente. Unas se dedican más al hogar y a los hijos, otras trabajan fuera compaginando la atención a su familia, algunas tienen ya hijos mayores... Todas quieren alcanzar la santidad en medio del mundo.</p>
<p>Por eso de empezar por algún sitio hemos cogido testimonios de aquellas que se llaman Cristina. Otro día, con más tiempo, daremos paso a las que se llaman Rosa, Almudena o Patricia.</p>
<p>1. Cristina Rubio es gestora de proyectos, tiene una familia joven aquí explica cómo <span>compatibiliza su trabajo profesional y su dedicación a la familia. Es supernumeraria del Opus Dei. </span></p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/uKYazbpFLyM'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/uKYazbpFLyM&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
<p><span>2. La segunda Cristina es otra madre de familia, supernumeraria del Opus Dei también, y madre de familia. Nos habla de una cuestión candente para novios y matrimonios: el amor y el sentimentalismo. </span></p>
<p><span><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/3aCto5I65ig'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/3aCto5I65ig&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></span></p>
<p><span>3. Para terminar Cristina Agundez, que también se dedica a su familia, aunque estudió Derecho. Es gente corriente, hace y dice lo que le da la gana y se siente muy libre. Es supernumearia del Opus Dei. Y un dato: ni Rajoy ni Zapatero.</span></p>
<p><span><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/57vSVM7WsZo'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/57vSVM7WsZo&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[But, what is Opus Dei?]]></title>
<link>http://opusvideos.wordpress.com/?p=25</link>
<pubDate>Wed, 23 Apr 2008 19:04:40 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvideos</dc:creator>
<guid>http://opusvideos.wordpress.com/?p=25</guid>
<description><![CDATA[Oh, we prefer you listen their explanations. In the next short video eight Opus Dei members give th]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Oh, we prefer you listen their explanations. In the next short video eight Opus Dei members give their view to us. Ready?</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/ISvAgE4ObsU'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/ISvAgE4ObsU&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
<p> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[San Josemaría en dibujos animados]]></title>
<link>http://opusvideos.wordpress.com/?p=24</link>
<pubDate>Tue, 22 Apr 2008 08:44:06 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvideos</dc:creator>
<guid>http://opusvideos.wordpress.com/?p=24</guid>
<description><![CDATA[La vida de San Josemaría Escrivá ha sido llevada al cine en forma de dibujos animados. La películ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>La vida de San Josemaría Escrivá ha sido llevada al cine en forma de <em>dibujos animados</em>. La película que presentamos tiene tres partes y cuenta la vida de San Josemaría. Son sin duda tres vídeos que harán las delicias de grandes y pequeños y que ponen de manifiesto la innegable universalidad de esta figura de la Iglesia y la actualidad de su mensaje y del Opus Dei para el cristiano de todos los tiempos. Con ustedes, sin más preámbulos, San Josemaría Escrivá en dibujos animados.</p>
<p>Parte 1:</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/y6zDjAucHNA'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/y6zDjAucHNA&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
<p>Parte 2:</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/TdtOlM2tx4o'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/TdtOlM2tx4o&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
<p>Parte 3:</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/o3w0CJ-IGPY'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/o3w0CJ-IGPY&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span><a href="http://es.youtube.com/watch?v=o3w0CJ-IGPY"></a></p>
<p> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[OPUS DEI: “Su lado más oscuro es el proselitismo con los niños”]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=226</link>
<pubDate>Mon, 07 Apr 2008 09:06:06 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
<guid>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=226</guid>
<description><![CDATA[Marcela Said, directora del documental &#8220;Opus Dei. Una cruzada silenciosa&#8220;
VER DOCUMENTAL]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="center">Marcela Said, directora del documental <strong>"Opus Dei. Una cruzada silenciosa</strong>"</p>
<p align="center"><a href="http://es.youtube.com/view_play_list?p=6D15F18731B227E5"><strong>VER DOCUMENTAL EN YOUTUBE, CANAL OPUSLIBROS</strong></a></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>En una escena, un grupo de niñas comenta cómo su sueño es ser numeraria y cómo en las noches rezan para que en ese momento no se aprobara la ley de divorcio. Ahora Said prepara un documental sobre el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong></strong></p>
<p style="text-align:justify;">La Nación<em>, Chile, </em><em>Miércoles 28 de febrero de 2007</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>MARCOS MORAGA LOVERA</em> </p>
<p style="text-align:justify;">Durante sus cuatro años de convivencia con el Opus Dei, los documentalistas Marcela Said y Jean de Certau estaban ya resignados a distribuir su última película en quioscos. "Opus Dei. Una cruzada silenciosa", circulará el próximo 8 de marzo con "The Clinic", pero con el Premio Pedro Sienna que ganó como mejor mediometraje documental, se abrieron las puertas de exhibición. El mismo día la cinta se estrenará en el Centro Arte Alameda. Todo coherente dentro del plan de Said: "Quería que se viera, y por eso fue producida para televisión".</p>
<p style="text-align:justify;">El entusiasmo ha tenido eco. "Ya ha sido comprada por siete canales de televisión extranjera, la han transmitido en prime time y ha sido bien evaluada", cuenta la realizadora. A Chile, la llegada fue más tímida y la directora no le ve un espacio en la TV. "Por su temática. Pasa lo mismo que pasó con ‘I love Pinochet' (su anterior trabajo). Esta gente está en el poder y tiene amigos".</p>
<p style="text-align:justify;">Una maraña de silencios que motivaron su incursión en el tema, según describe, "extremadamente difícil de hacer". El Opus abre sus puertas a las cámaras de Said y De Certau: los pasillos de la Universidad de Los Andes, residencias universitarias con nanas que enceran pero no hablan, comedores con 12 hijos a la mesa. "Lo que más me chocó fueron los ex miembros de La Obra y las cosas que te cuentan. Dan para otra película. Conocí varios en Chile y ninguno quiso dar la cara. ¿A qué le tienen miedo? Eso habla mucho del poder real que tiene la organización".</p>
<p style="text-align:justify;">"El lado más oscuro de La Obra es el proselitismo con los niños", dice. "¿Es legal a los 13 años lavarle el cerebro así? Te van decir que ese niño es libre de decidir y que no entra a ser numerario hasta los 18 años, pero en la práctica, a los 14 vive como un numerario: no va a fiestas y va a misa todos los días".</p>
<p style="text-align:justify;">A horas de su estreno, Marcela Said adelanta su próximo proyecto: un documental sobre el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, en el que se encuentra trabajando.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong> ***</strong></p>
<p align="justify"><strong><em>VER TAMBIÉN:</em></strong></p>
<p align="center"><strong><a href="http://opusvalladolid.wordpress.com/2007/12/30/%C2%BFcomo-capta-el-opus-dei-a-los-menores-de-edad-%C2%BFcomo-les-endosa-una-vocacion-divina-con-14-anos/">¿Cómo capta el Opus Dei a los menores de edad?, ¿Cómo les endosa una "vocación divina" con 14 años?</a></strong></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[UN MAL SUEÑO, UNA PESADILLA (mi experiencia en el Opus Dei)]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=225</link>
<pubDate>Mon, 07 Apr 2008 08:50:49 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
<guid>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=225</guid>
<description><![CDATA[

Publicado originalmente en Opuslibros.org
A.R.M.

Quería contar mi experiencia en el opus dei,]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><strong><em><img src="http://www.opuslibros.org/Imagenes/gervasio_cadena.jpg" alt="" /></em></strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em></em></strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>Publicado originalmente en </em><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=10085"><strong><em>Opuslibros.org</em></strong></a><a name="arriba"></a></strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>A.R.M.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">
Quería contar mi experiencia en el opus dei, porque lo necesito, porque quiero y me apetece hacerlo, que al menos las lágrimas que derramé, no fueran en vano.</p>
<p>Yo ingresé con 19 años de edad, es curioso porque yo sí sabía ya lo que era salir con chicos, tener novio, "vivir" entre comillas, la verdad es que quizá yo creía saber demasiado y había muchas cosas que no sabía. Contaré un poco mis antecedentes porque quiero que se comprenda como era yo y cómo acabé.</p>
<p style="text-align:justify;">Yo era alguien muy deportista, fui subcampeona de mi provincia de salto de altura y con mi equipo de baloncesto campeonas de la provincia un año y otro año subcampeonas, hacía ballet, actuaba en los teatros de mi ciudad, sacaba matrícula en gimnasia y hasta la profesora me dejaba hacer coreografia de las tablas que se harían a final de curso, tenía mi tabla de windsurfing, de las pocas chicas que por el año 87 practicaba ese deporte en mi ciudad.</p>
<p style="text-align:justify;">Con esto no quiero dar mi curriculum deportivo, sólo decir que era una chica muy sana de cuerpo y mente, era muy lider, y también muy responsable en mis estudios, quizá por eso que cazaron.</p>
<p style="text-align:justify;">Es curioso porque el psicólogo al que he ido siempre me preguntaba porqué me metí en el opus dei, y nunca encontraba una respuesta a dicha pregunta. Ahora leyendo vuestras paginas la he encontrado.</p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;"><!--more--></p>
<p style="text-align:justify;"> </p>
<p style="text-align:justify;">Yo estudié desde 2º de E.G.B hasta C.O.U en un colegio de centros familiares, "ya sabéis" y siempre tuve clarísimo que no me atraía ni el hecho de ir al centro y mucho menos ser del opus, siempre me he preguntado el por qué y ahora lo sé, venir a vivir aquí en mi ciudad para una numeraria era casi como un castigo, no es capital de provincia y veia a muchas muy amargadas, en un lugar donde no querían estar, muchas eran mayores, y ya sabemos lo que reflejan la gente mayor de la obra, cualquier cosa menos felicidad, por eso hasta COU, lo máximo que consiguieron de mi fue ir a Torreciudad, pero yo allí me reía un poco de todo, además fui más a ligar que otra cosa, no me refiero a hacer nada malo, a ver los chicos que estaban bien, para pensar, pobrecillos algunos numerarios, vestirme muy bien, cosa por la que me llamaron la atención porque me dijeron que iba muy transparente. Tiene gracia, si vierais el vestido que yo llevaba no tenía nada de de sexy ni nada por el estilo, era casi de punto inglés, vamos de niña de 16 años modosita, pero yo pasaba como por un tubo de las numerarias, por eso mis amigas nunca entendieron que posteriormente yo me hiciera de la obra.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero acabé COU y comencé una carrera fuera de mi ciudad, allí estás por primera vez lejos de tu familia, necesitas compañía, ambiente de estudio para sacar una carrera adelante, llegué a un centro que me gustó, no tenía nada que ver con el de mi ciudad había gente de mi edad, haciendo mi misma carrera u otras a las que yo podía preguntar dudas, el ambiente de estudio era estupendo, había libros para consultar, numerarias en 5º o 4º de carrera y yo en 1º, empezaba a hacerme un modelo en mi mente de lo que yo quería , las veia alegres sinceras e inocentes como yo, en la residencia en la que yo vivía antes de hacerme de la obra las chicas eran mas normales pero menos simpaticas, menos amigas, menos generosas, con mas "mala leche", creia que yo quería a aquellas como amigas y no a estas otras, pero sin embargo comencé a llevarme algunos palos cuando iba a retiros o convivencia y tu amiga numeraria no iba, eso no lo entendía, yo pensaba: si me había invitado ella por qué no venía conmigo.</p>
<p style="text-align:justify;">A mi no me chocaban demasiadas cosas cuando entré en el opus dei ya que en el colegio poco a poco te ibas enterando de todo, del cilicio, la ducha de agua fria, lo de serviam, de los libros de la obra y lo que decían, aunque yo hacía oración en el colegio y para mi era un suplicio, no me enteraba de nada de los puntos de camino porque lo que quería era moverme y hacer deporte y no estar quieta, nunca fui muy espiritual, mas bien algo frivolilla, para ellos me refiero, ya que me gustaba mucho salir divertirme, tener muchos amigos y amigas, y muchas aficiones, por eso quizá no me daban mucho la lata en el colegio.</p>
<p style="text-align:justify;">Digo esto porque algunos en esta web dicen que hemos tenido la misma experiencia, sí la misma experiencia negativa, pero muy distinta, para cada uno ha sido diferente, y sufrida de modo distinto.</p>
<p style="text-align:justify;">Puedo decir que aquel año fue hermoso para mí, la directora se preocupaba por mí más que mi propia madre, las numerarias eran amigas mías, el cura era majo, y los estudios me fueron bien. Yo dije de ser supernumeraria porque tenía novio y me dijeron que esperara. En cuanto acabó la relación con mi novio, me acosaron para ser numeraria yo; dije que no que queria ser numeraria, pero a pesar de ello me siguieron insistiendo vários días seguidos, varias veces, incluso por teléfono. Terminé diciendo que sí, estaba absolutamente convencida de que era Dios quien me llamaba para hacer algo grande, pero yo no entendía por qué no podía ser supernumeraria ¿además no era lo propio del opus dei? La vocacion genuina según decían era la de ser supernumerario, ¿entonces los numerarios qué eran unos "palolis" que entregaban una vida llena de sacrificio al servicio de los supernumerarios?, esto nunca lo entendí del espiritu de la obra unos de los errores que yo veo es la contradicción de las llamadas a la vocación.</p>
<p style="text-align:justify;">El otro día lei un texto hablando de que los sacerdotes en el opus dei no debían tener vocación al sacerdocio; yo esto no lo sabía, pero lo que menos se parecía a vivir en medio del mundo era la vida del numerario por eso yo lo que quería era ser supernumeraria; ahora me alegro de no haberlo sido porque quizá aun lo sería ya no me habría dado cuenta de la mitad de las cosas que ves siendo numeraria sobre todo cuando comencé a ser subdirectora de un centro, y no lo digo por las personas sino por la obra en sí.</p>
<p style="text-align:justify;">En mis años de centro de estudio tuve buenas amigas y no lo pasé mal del todo, me centré mucho en mis estudios y trataba de que no me afectara demasiado la formación tan estricta y agolpaba que te daban, de forma que intentaba no dejarme absorver demasiado, poniendo mis estudios en primer lugar, esto me salvó bastante en esos momentos junto con las amistades que haces, hasta que acabé el centro de estudios y la carrera.</p>
<p style="text-align:justify;">Primero me salió un trabajo y me hicieron renunciar a él porque "la obra tenía otros planes para mí", eso me costó muchísimo, ahí empecé a darme cuenta de muchas cosas y entonces me mandaron a un centro de subdirectora. Allí empezó mi calvario.</p>
<p style="text-align:justify;">La directora tenía mi edad 24 años más o menos, y yo la veía bastante déspota conmigo y con las que no les caia bien, hacía unas deferencias muy descaradas, por ejemplo, con la secretaria del centro. Siempre se estaba riendo y a mi lo unico que hacía era ponerme malas caras y mandarme cosas, luego haciendo la charla aquel verano con una numeraria también subdirectora de un centro me confesó que a ella le sucedía lo mismo con la directora de su centro, que no podía ni verla, porque constantemente le estaba exigiendo cosas y recriminando otras, pero me dijo que eso era para fortalecernos y hacernos santas, que cuando esa directora se fue de su centro me dijo que hasta le dio pena, yo pensaba si esa era la fraternidad de la que tanto se habla en el opus dei y me preguntaba si algunas personas se aprovechaban de los cargos de gobierno para actuar déspotamente.</p>
<p style="text-align:justify;">La cuestión es que el problema que yo tenía era que la directora me hacía la vida muy amarga ya que no solo no me daba ninguna muestra de afecto sino que parecía como si constantemente quisiera ponerme a prueba mandándome cosas injustas. En temas de apostolado ella intentaba llevarse la palma con el mayor número de niñas en su lista, era muy egocéntrica en las tertulias.... Recuerdo un día que se le aconsejó a una supernumeraria que fuese al médico porque psicológicamente estaba muy mal, entonces ella acompañó a dicha supernumeraria al médico a otra ciudad. En ese tiempo llamó la madre de dicha supernumeraria para preguntarme donde estaba su hija y yo le dije que había viajado a esa ciudad. Cuando vino la directora me echó una bronca cuando yo le conté lo ocurrido. Me dijo que yo no debía informar a su madre de aquel viaje.</p>
<p style="text-align:justify;">Este tipo de reprimendas o exigencias las hacía con bastante frecuencia y de hecho el cura me dijo que le habían consultado correcciones fraternas a él para decirselas a la directora en referencia a como ella me trataba y el cura me dijo que me estaba haciendo santa, pero lo que yo no sabía, ni el cura tampoco era que yo comenzaba a caer en una depresión muy fuerte, ahora después de 10 años me doy cuenta lo fuerte que fue.</p>
<p style="text-align:justify;">Reconozco que comencé a obsesionarme con el tema, pero era normal, yo hacía la charla con la directora y para mi en vez de un desahogo era mayor sufrimiento. Ella era mi problema y yo no podía hablarlo mas que con el cura, que al final me dijo que yo me estaba obsesionando con el tema. Recuerdo que un día me fui a la calle, y lloraba y lloraba, pero fue curioso porque gemía y moqueaba y no me salían lágrimas; es un llanto que no se si tiene explicación fisica, era un llanto sin lágrimas.</p>
<p style="text-align:justify;">Otro día vino la delegada de numerarias y le dije el problema y que no me gustaba como ella trataba a algunas del centro y que me hablaba de algunas con desprecio en concreto, casi me daba a entender que no soportaba a la numeraria que estaba tomando antidepresivos. Se lo indiqué a la de la delegación y me dijo que era normal que la directora tenía que desahogarse con alguien. Me quedé peor, incomprendida.</p>
<p style="text-align:justify;">Otro día yo no podía más y me fui a hablar con la persona con la que la directora hacía su charla fraterna, yo me sentí extraña al hacerlo porque parecía que estaba traicionándola, pero ya no podía más, vi que esta numeraria me escuchó pero la vi algo extraña conmigo y para colmo me vió en el centro una que vivía conmigo y lo comentó en la comida delante de la directora y me preguntó: ¿qué hacías tu en ese centro?. La directora me miró como si yo la hubiese traicionado, porque sabía a lo que yo había ido.</p>
<p style="text-align:justify;">A partir de aquel momento ya no tuve fuerzas para acudir a nadie. Yo veia que lo que me decían del espíritu de la obra allí no se vivia. A mi mente empezó a venirme la palabra ¡márchate!, ¡márchate!. Tenía que haberlo hecho en ese momento para no padecer lo que después sufrí.</p>
<p style="text-align:justify;">Además el centro no reflejaba para nada felicidad en la gente que allí vivía más bien todo lo contrario. Por ejemplo yo al estar recién llegada veía que dos de las que allí vivían se levantaban muy tarde, luego me dijeron que tenían problemas de insomnio, otras dos de las que alli vivian no se hablaban entre ellas, hasta tal punto que si una leia en la oración, la otra se marchaba del oratorio, ya que en el lugar donde trabajaban juntas una trataba muy mal a la otra, según me dijeron, ni se miraban a la cara. Otra numeraria tomaba antidepresivos porque estaba bastante mal, hacía la charla conmigo y a mi me daba mucha pena de ella. A las chicas de la limpieza externas no se las trataban nada bien, hasta las despidieron, nunca entendí por qué; un caos de centro.</p>
<p style="text-align:justify;">Empecé a caer empicada mentalmente, y lo curioso era que yo no sabía lo que me sucedía, solo que me sentía muy muy mal, hasta que al cabo del tiempo una amiga me explicó que hacía unos años había ella caido en una depresión y al decirme los sintomas yo me dije a mi misma: eso es justo lo que a mi me pasa!. Fui a la directora y le dije que yo creia tener una depresión ya que según los sintomas que me explicaron yo me sentí identificada, (ya que yo jamas padecí ni vi nunca a nadie ni de mi familia ni cercano a mi con sintomas similares). La directora se empezó a reir y me dijo que yo no tenía ni idea de lo que era una depresión, que yo no tenía eso.</p>
<p style="text-align:justify;">Pasaron los dias y las semanas. Cada vez me podía mover menos. Al final la directora, y después de mucho insistirle, me llevó a un medico supernumerario pero ella me seguía repitiendo que yo no tenia nada. Este médico me miró con cariño, me dijo que las numerarias eramos muy buenas y muy santas y me recetó "pharmaton complex", esas vitaminas no solo no me curaron sino que me daban un dolor de estomago espantoso.</p>
<p style="text-align:justify;">Pasaron los dias y las semanas, y ya casi lo unico que podía hacer era era leer un poco unas frases de algun libro y despues descansar una media hora para luego lograr leer otra frase y asi seguir luchando por sobrevivir, pero como el médico me dijo que yo estaba sana seguían pasando las semanas y yo no podía ni pensar, solo pude llegar a una conclusión, que no quería seguir viviendo y que seguro que Dios no quería eso de mí, por ello empecé un poco a ver la luz, sola, como pude sin consejo externo de nadie y a plantearme la vocación ya que mi lucha interna por querer ser fiel era muy fuerte.</p>
<p style="text-align:justify;">Logré irme a una librería ya que incluso me costaba andar y compré el libro de Vallego Nájera que habla sobre la depresión que supongo conoceis. Al leerlo sentí mucho alivio; me dije tengo "esto y haber como salgo de aquí" porque el futuro lo veia tan mal... Al menos alguien aunque sea un escritor ya muerto, al menos alguien me entiende. Le di el libro a la directora. Me volvio a decir que yo no tenía ni idea de lo que era una depresión porque yo no tenía ansiedad (eso era cierto). Me dijo ¿qué sabrás tu lo que es una depresión hasta que no veas lo que yo he visto, una numeraria en la cama tomando mas de 20 pastillas al día, eso si es una depresión. Y yo pensé : ¿a eso tengo que llegar para que me ayuden?</p>
<p style="text-align:justify;">Yo estaba absolutamente paralizada. Cuando tenía que subir la escalera para ir a comer se convertía eso en un suplicio, me encerré en mi cuarto durante dias, alli, en una silla, sin poderme mover, paralizada, catatónica, solo me levantaba para comer y hacer la oración y misa de la mañana, hasta que vino la de la delegación, yo le enseñé el libro de Vallejo Nájera le dije que yo tenía eso y que no me agobiaran y que eso era lo que me pasaba. La de la delegación se quedó a cuadros, yo no quería fallarle a la obra porque me habían dado un cargo de responsabilidad ¿cómo iba a irme? La de la delegación me dijo que no me preocupara que me llevarían a un médico especialista, y allí me recetaron 3 pastillas al día , pero yo ya estaba fatal, y después de ir al medico la directora seguía diciéndome que yo no tenía ninguna depresión, hasta se lo pregunté a la médico y no me dio una respuesta clara. Las pastillas gracias a Dios me ayudaron, cambié de centro y me busqué un trabajo, que por cierto me dijeron que renunciara también a este segundo trabajo. Esta vez yo me negué.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando poco a poco fui saliendo de esa depresión y con la ayuda del trabajo, vi que estaba en condiciones de tomar la decisión de irme y dije que me iba que no pensaba irme por una ventana o a escondidas, que me iba por la puerta y para ello me hicieron escribir una carta a pesar de que yo aun no había hecho la fidelidad y quiero decir que al igual que una amiga que nos ha escrito esta semana, a mi también me hicieron repetir la carta al padre, pero yo solo lo repetí una vez y dije que no se quedaran conmigo que no la iba a volver a repetir.</p>
<p style="text-align:justify;">Había pasado 1 año y medio desde que mi mente me dijo ¡vete!. Por no hacer caso y luchar contra mí misma había sufrido mucho, y puedo decir que diez años después y escribiendo estas líneas, yo aún no he superado aquello. No quiero decir con ello que eche de menos el opus dei, todo lo contrario. Jamás he vuelto a pensar en ello, puedo decir que esto que aquí relato apenas lo he hablado casi ni con mi familia ni amigas, lo había borrado de mi mente por el daño que en ella produjo. Muchas veces me he preguntado por qué tuve que soportar aquello.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando digo que no lo he superado me refiero a las secuelas psicológicas que me han quedado ya que he vuelto a necesitar tomar pastillas en algunas ocasiones; mi forma de ser se transformó, pasé de ser alguien muy alegre, natural, espontanea y deportista a ser alguien acomplejada, de una discreción enfermiza, absolutamente cerrada en mi misma, sin querer salir ni conservar apenas mis amistades. Ahora despues de 10 años me enfrento a esto, para mi, es ahora el momento, despues de todo este tiempo.</p>
<p style="text-align:justify;">Hace unos 6 meses que he comenzado a hacer mucho deporte como hacía antes, creo que ahora comienzo a ser la que era antes de los 19 años. Es una pena que esto me pase a los 10 años de haber salido de la Obra, pero supongo que más vale tarde que nunca. Ahora veo una barbaridad el tema de la mortificación ya sea fisica o mental.</p>
<p style="text-align:justify;">Quiero dejar claro que agradezco mucho a esta directora lo que me hizo pasar porque antes o después sé que me hubiese ido del opus dei, porque yo pienso que lo que hace daño, con independencia de las personas, ya que puedo decir que la gran mayoría eran muy buenas personas, aún recuerdo a muchas y tenían un gran corazón que iban con su mejor intención y que si hacían daño a su familiares o amigos no era porque fueran malas personas sino porque vivían fielmente el espíritu del opus dei.</p>
<p style="text-align:justify;">Yo pienso, al igual que muchas textos que he leido (aunque he llegado a esta conclusión yo sola después de ir al psicólogo) que es el espíritu del opus dei, la institucionalización, la aceptación rendida a la obediencia, ese carácter sectario que el opus dei tiene y que precisamente hace que nos quedemos sin recursos cuando nos empezamos a dar cuenta que algo no funciona. No fue la directora la que me hizo daño, fue mi conciencia formada y educada para no saber tener recursos propios, para no poder tomar decisiones diferentes al "espíritu del opus dei" y aunque veia cómo me consumía, mi mente era absolutamente incapaz de tomar una decisión para ayudarme a mi misma.</p>
<p style="text-align:justify;">Ahora comienzo a darme cuenta que la vida merece la pena, que valgo mucho, tengo un buen trabajo y ya me voy pareciendo un poco más a la que era, pero... ¡cuantos años sin ser yo misma!</p>
<p style="text-align:justify;">Os pido que me ayudéis porque aun lo necesito y si con mi escrito puedo ayudar a alguien aquí lo tenéis, este texto me hace llorar y a la vez sentir un gran alivio.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Documental ‘Opus Dei, una cruzada silenciosa’, en Youtube]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/2008/04/02/documental-%e2%80%98opus-dei-una-cruzada-silenciosa%e2%80%99-en-youtube/</link>
<pubDate>Wed, 02 Apr 2008 19:55:58 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
<guid>http://opusvalladolid.wordpress.com/2008/04/02/documental-%e2%80%98opus-dei-una-cruzada-silenciosa%e2%80%99-en-youtube/</guid>
<description><![CDATA[ Publicado originalmente en Opuslibros.org
Ya se puede ver en youtube el documental: &#8220;Opus]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p> <b><em><strong>Publicado originalmente en </strong></em><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=10085"><em><strong>Opuslibros.org</strong></em></a></b></p>
<p>Ya se puede ver en <b>youtube</b> el documental: "<b><a target="_blank" href="http://www.youtube.com/watch?v=EPrHry88H_I">Opus Dei: una cruzada silenciosa</a></b>".</p>
<p>Recorte de prensa sobre el documental titulado "<b><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=9280">Mientras los medios callan, el cine documental los recoge</a></b>", colocado en OpusLibros:</p>
<blockquote>
<p align="justify">[...] El nombre "Opus Dei" (Obra de Dios) resulta sorprendentemente familiar en Chile. Todo el mundo lo ha oído alguna vez y muchos -sabiéndolo o no- lo viven en su vida diaria, especialmente en la educación. Muy pocos, por lo demás, se escandalizan al escuchar sobre su presencia en los círculos económicos y de poder. Y es que casi nadie sabe exactamente qué es la organización católica extremista fundada por Josemaría Escrivá de Balaguer. [...]  Cuatro años después, y tras todo tipo de dificultades, Opus Dei, una cruzada silenciosa vio la luz con algunas presentaciones en salas y festivales, pero principalmente al pasar por televisión, para la que fue concebido.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">[...] Memorables resultan las imágenes de archivo de un increíblemente carismático Escrivá de Balaguer en Chile apoyando a la junta militar en Chile en 1974, o la "generosidad" de José Miguel Ibáñez Langlois (a.k.a. Ignacio Valente, por largos años la figura más importante de la crítica literaria en Chile) comentando sobre la selección de títulos en la biblioteca de la Universidad de Los Andes que -según dice- no censura sino que les ahorra a los jóvenes la terrible experiencia que él vivió con la lectura de Nietzsche. "Opus Dei, una cruzada silenciosa" deja al espectador con una sensación de frustración y de inquietud. Funciona no tanto como la revelación de un gran secreto, sino como una señal de alarma sobre un tema que, si en Chile se trata como algo en apariencia inocentemente familiar, en otros países sigue siendo delicado, como descubrieron los realizadores. [...]</p>
<p align="justify">&#160;</p>
</blockquote>
<p align="center"><b></b></p>
<h3 align="center"><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=9280">Leer reportaje y entrevista con la autora, Marcela Said</a>.</h3>
<h3 align="center"></h3>
<h3 align="center"><a href="http://www.youtube.com/watch?v=EPrHry88H_I">Ver el documental en Youtube</a>.</h3>
<p align="center"><b></b></p>
<p><strong>Brian</strong></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El mejor testimonio jamás visto de alguien del Opus Dei  ]]></title>
<link>http://opusvideos.wordpress.com/?p=8</link>
<pubDate>Tue, 01 Apr 2008 19:55:05 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvideos</dc:creator>
<guid>http://opusvideos.wordpress.com/?p=8</guid>
<description><![CDATA[Andrea Feehery es estadounidense y es del Opus Dei. No se dedica a las grandes finanzas ni es un ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Andrea Feehery es estadounidense y es del Opus Dei. No se dedica a las grandes finanzas ni es un broker que ha cruzado grandes operaciones. No la han visto en la Quinta Avenida de NY. No tiene premios por sus investigaciones científicas. No ha participado en ningún largometraje y no actúa más allá de este vídeo. No compone música ni ha dado conciertos. No ha escrito ningún best-seller. Nadie la conoce en Silicon Valley. No es famosa. Pero va camino de serlo porque ahora su testimonio sobre el Opus Dei en este vídeo recorre el mundo entero a gran velocidad.</p>
<p>Andrea Feehery ss una numeraria auxiliar del Opus Dei. </p>
<p>En el siguiente vídeo explica su vocación, cuenta lo que hace y por qué lo hace. Trabaja en un centro del Opus Dei y se encarga de las tareas domésticas como cualquier madre de familia, sólo que en este caso su familia es la Iglesia y el Opus Dei. Trabaja en <a title="Shellbourne Conference Center Opus Dei" href="http://www.shellbourne.org" target="_blank">Shellbourne Conference Center</a>, en la intersección de Highway 30 y County Road, a cuatro millas de Valparaiso, en Indiana, EEUU.</p>
<p>Casi que nos lo cuente ella...</p>
<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/Gcq6qUdDmPc'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/Gcq6qUdDmPc&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[RECUERDOS DEL CAMINO. Carmen Charo Pérez de San Román, numeraria auxiliar del Opus Dei de 1972 a 1990 ]]></title>
<link>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=217</link>
<pubDate>Fri, 28 Mar 2008 23:10:06 +0000</pubDate>
<dc:creator>opusvalladolid</dc:creator>
<guid>http://opusvalladolid.wordpress.com/?p=217</guid>
<description><![CDATA[



Para quienes hacemos OpusValladolid es un verdadero honor reproducir el importantísimo testimon]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><b></b></p>
<p align="center"><b></b></p>
<p align="justify"><b></b></p>
<p align="justify"><b></b></p>
<p align="justify"><b>Para quienes hacemos <em>OpusValladolid</em> es un verdadero honor reproducir el importantísimo testimonio de la gran Carmen Charo, gran amiga de corazón oceánico, impulsora -entre otras iniciativas en ayuda de otros- de <b><a href="http://www.vuelalibre.org/">Vuelalibre.org</a></b>, web de todo tipo de ayuda para miembros y ex miembros del Opus Dei.</b></p>
<p align="justify"><strong>¡Miles de besos, preciosa amiga Carmen!</strong></p>
<p align="justify"><strong><em>OpusValladolid</em></strong></p>
<p align="justify"><strong><em>***</em></strong></p>
<p align="justify"><b><em><strong>Publicado originalmente en </strong></em><a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&#38;file=article&#38;sid=10085"><em><strong>Opuslibros.org</strong></em></a></b></p>
<p align="justify"><strong></strong></p>
<p align="center"><img border="1" width="450" src="http://www.opuslibros.org/Imagenes/Carmen_CharoZaragoza.jpg" alt="Carmen charo" height="543" style="width:388px;height:466px;" /></p>
<p align="center"><strong>Fotografía de la autora.</strong></p>
<p align="center"><strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=TCaWcwV9xOE">Ver video - testimonio de Carmen Charo en el Canal Opuslibros en YouTube</a></strong></p>
<p align="justify"><strong>INTRODUCCIÓN</strong></p>
<blockquote>
<p align="justify"><i><strong>Me llamo Carmen Charo Pérez de San Román, fui numeraria desde agosto de 1972 hasta abril de 1990, en que escribí una agradecida y cariñosísima carta de dimisión, sometida a la presión y al engaño por la directora de la delegación de Valencia en ese momento.</strong></i></p>
<p align="justify"><i><strong>Quiero dejar claras dos cosas:</strong></i></p>
<p align="justify"><i><strong>El daño tan grande sufrido durante los años de pertenencia a la obra (lo escribo con minúscula porque no creo que se merezca más) se debe no sólo a la perversidad de dicha institución, sino, y sobretodo, a la experiencia vivida en mi infancia. Verdaderamente ahí está la raíz y el comienzo de todos mis malos pasos.<br />
</strong></i></p>
<p align="justify"><i><strong>Esto no excluye de responsabilidad ni de maldad al Opus Dei, del que sostengo que es perverso y anticristiano.</strong></i></p>
<p align="justify"><i><strong>Carmen Charo<br />
</strong></i></p></blockquote>
<p align="justify"><strong>Queridos todos:</strong></p>
<p align="justify">Os hago llegar el testimonio de mi vida, desde mi infancia hasta mi salida de la obra. Lo escribo con total sinceridad. Pretendo contar los sucesos y mis vivencias tal y como los recuerdo. No pretendo ninguna revancha contra la obra, ni justificarme yo, es más, creo que yo no quedo, muchas veces, precisamente bien.</p>
<p align="justify">Escribo para intentar entender, yo misma, qué pasó en mí para vivir tantos años aniquilándome como persona.</p>
<p align="justify">Escribo para unir mi testimonio al de tantos y demostrar que la obra no es una obra divina, sino una gran mentira que me ha hecho gran daño a mí como a tantos otros.</p>
<p align="justify">Escribo para que mi experiencia pueda servir de ayuda a quienes están cerca del Opus Dei y dudan.</p>
<p align="justify">Me identifico con mi nombre y apellidos y doy también los nombres de los centros y ciudades por donde pasé ya que no tengo por qué ocultar nada. No tengo miedo, aunque sé que muchas personas han sufrido una persecución durísima.</p>
<p align="justify">Me gustaría, con este testimonio unirme a una de las Orejas, Agustina, que ha tenido que dar la cara por todos. Yo también quiero ponerme de pie y decir a todo el que quiera escuchar, que aquí estoy, viva y bien viva, felicísima de VIVIR y agradecida hasta el infinito de haberme marchado de ese Infierno, de ese lugar de aniquilación que, para mí, ha sido el OPUS DEI.</p>
<p align="justify">Sin semejante experiencia de muerte a todos los niveles, hoy me sería imposible disfrutar de la vida como lo hago, poder intuir la hondura de la vida humana, el valor de la persona, cualquier persona, comenzar a experimentar a Dios en todo mi ser.</p>
<p align="justify">Queda una tercera parte, la de mi renacimiento. Me está costando escribirla, ya que yo he ido saliendo adelante por la propia vida, de la mano de Dios, sin la ayuda de un análisis psicoterapéutico exhaustivo y profundo. Así que he decidido dejar esta parte para más adelante, cuando sea capaz de analizar de forma sintética cómo he sido capaz de renacer.</p>
<p align="justify">Sólo quiero decir que hoy me encuentro humanamente mejor que nunca, feliz de vivir cada día mi vida, de ser dueña de ella, consciente de cada decisión que tomo. Quedan también en mí muchas secuelas del daño sufrido en mi infancia y en los años en la obra. Quedan muchas cosas por recomponer en mi personalidad humana y en mi vida espiritual. Creo que necesito un tiempo para poder poner orden en mi cabeza y poder compartir con todos vosotros mi experiencia actual.</p>
<p align="justify">Me gustaría que os sintierais en la libertad de hacer los comentarios que os surjan y que me puedan ayudar.</p>
<p align="justify">¡Gracias por todo a todos los que cada día participais en esta página compartiendo vuestra vida con todos! ¡Un fuerte abrazo para cada uno!</p>
<p align="justify">Carmen Charo</p>
<p align="justify"><strong>2. INFANCIA</strong></p>
<p align="justify">Nací en octubre de 1956. Soy melliza con un chico, Juan. Mi padre se casó con mi madre, después de enviudar y perder, a un tiempo, a su esposa (en el parto) y a uno de sus hijos por malformaciones, a los dos meses del nacimiento. La otra hija también sufría serias deficiencias físicas y psíquicas. Vivió 13 años, muriendo cuando nosotros teníamos 7 años. Mi padre también vivió la guerra civil española, en el frente, como voluntario por ser muy joven, huyendo de la persecución, que le pudo haber llevado a la muerte debido a haber pertenecido por breve tiempo a las juventudes socialistas.</p>
<p align="justify">A los 18 años era maestro y, por el mismo motivo (haber sido socialista), fue desterrado y castigado a trabajar como maestro en un pueblo perdido de León. Viendo que su vida se cerraba, tuvo que ir a Madrid a estudiar lo que entonces se llamaba Ciencias Naturales. Fue un estudiante muy brillante. Eran bastantes hermanos y sus padres no le facilitaron los estudios. El se los costeó trabajando y con mucho esfuerzo.</p>
<p align="justify">Cuento todo esto para dar a conocer con más amplitud a mi padre, porque quizá vaya a dar una impresión negativa de él. Creo que es una persona, -aún vive- que ha sufrido mucho en lo personal, que se ha hecho a sí mismo con mucho esfuerzo, que es fruto de un tiempo político, cultural y religioso que le ha marcado grandemente.</p>
<p>En realidad, esto, en mayor o menor medida, se nos puede aplicar a todos. Nunca podemos juzgar la actuación de nadie. Todos, a veces, podemos hacer daño sin ninguna intención de hacerlo. En la vida de cada uno se suelen agrupar un cúmulo de factores: limitaciones, circunstancias, personas..., que nos dan una visión parcial o deformada de las personas y de los momentos, y nos llevan a actuar de una determinada manera. En realidad, rara es la persona que actúa con verdadera malicia.</p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify"> <!--more--></p>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">Esto lo pienso ahora, pero me ha costado mucho llegar a aceptarlo. El modo de actuar de mi padre me ha hecho mucho daño. Aún no he resuelto el problema con él, pero vamos dando pasos, y estoy segura de que llegaremos a un cariño y una comprensión profunda antes de que nos vayamos ambos de este mundo. Creo que es una de las tareas importantes que he venido yo a hacer a esta vida.</p>
<p align="justify">Tengo que decir que siento un cariño profundo por él, y él también me quiere, aunque yo a veces no entienda sus modos.</p>
<p align="justify">Sigo con la historia de mi familia:</p>
<p align="justify">Mi hermano y yo éramos los hijos mayores, nacimos sanísimos y llenos de vida. Luego llegaron otros dos más.</p>
<p align="justify">Tengo poquísimos recuerdos de la infancia y los que tengo son bastante desgraciados.</p>
<p align="justify">Recuerdo el colegio de monjas al que nos llevaron con 4 años. Ahí comienzan mis recuerdos de martirio. Había una disciplina severísima. Yo era zurda y tuve que aprender a escribir con la mano derecha a base de tortas, burlas, gritos...</p>
<p align="justify">Viene a mi memoria con total lucidez cómo lloraba porque no quería ir al colegio y me tiraba al suelo, en plena calle, sin importarme el número que montara. No sé por qué, pero caí en desgracia y, en 4º curso de primaria, con unos 8 ó 9 años, venía la prefecta todos los sábados por la mañana (entonces había clase) a comprobar nuestros progresos escolares. Siempre me sacaba a la pizarra y disfrutaba poniéndome en ridículo, haciendo ver a todas las niñas que era lenta, torpe...</p>
<p align="justify">Cada trimestre y a final de curso, se repartían bandas de distintos colores, según se tratara de premiar el comportamiento, la brillantez en los estudios, la puntualidad... Yo jamás obtuve ninguna. Tardé en aprender a leer, escribir, sumar... Quisieron que mi hermano y yo hiciéramos la Primera Comunión separados porque yo no daba la talla. De hecho repetí un año, e iba un curso atrasada con respecto a mi hermano.</p>
<p align="justify">Una vez conté en casa lo que me hacían. Fue mi madre a hablar al colegio -era el mismo al que asistió ella de pequeña, y conocía a las monjas más antiguas- y la represalia fue mayúscula. Así que decidí callar y aguantar lo que cayera.</p>
<p align="justify">En fin, así podría seguir contando detalles. De esta forma yo conseguí ser una niña encogida, temerosa, muda. No vivía, no disfrutaba, sobrevivía, estaba en una alerta continua, a la defensiva, como con la respiración contenida. El miedo era mi compañero de juegos.</p>
<p align="justify">No sé si mi padre se creyó realmente que era tonta, o su convencimiento fue anterior, pero como tal me empezó a tratar.</p>
<p align="justify">Hacía los deberes del colegio conmigo y mi bloqueo era total conforme aumentaban sus gritos porque yo no daba pié con bola.</p>
<p align="justify">Creo que de siempre mi hermano mellizo fue su ojo derecho. Era inteligente, muy líder, buen deportista, muy brillante en los estudios...Todo lo hacía bien.</p>
<p align="justify">Yo me sentía fatal, aunque no juzgaba mi situación ya que no tenía referencia de otra posible vida. Es como el niño que nunca ha tenido zapatos. No sabe si el frío o dolor por las durezas, son normales porque no tiene otra referencia. No sabe lo que supone ir con zapatos. En mi caso se trataba de sobrevivir, de pasar desapercibida para sufrir lo menos posible. Así era mi vida.</p>
<p align="justify">Mi autoestima, si en algún momento la tuve, iba desapareciendo totalmente a la par que crecía el convencimiento de mi falta total de valía intelectual y en general, humana.</p>
<p align="justify">Sentía cada vez con más fuerza que lo lógico era que yo hiciera las cosas mal. Era lógico que no fuera creativa, que fuera torpe físicamente, que tuviera poca destreza para las habilidades manuales y artísticas... Este sentimiento absolutamente negativo de mi persona me ha acompañado hasta hace bien poco, y aún no ha desaparecido totalmente.</p>
<p align="justify">Tengo buenos recuerdos de los juegos con mis hermanos. Nos queríamos y lo pasábamos bien juntos. Otro buen recuerdo es el de las Navidades. Resultaban entrañables y alegres. ¡Cuántas sensaciones y buenos recuerdos me traen el olor a compota por toda la casa, la tarde de Nochebuena!</p>
<p align="justify">A los 10 años me cambiaron de colegio. Me debí de volver hermética y creé cierta preocupación en casa. Digo esto porque nada más llegar al nuevo colegio me cogió la directora y me animó a hablar y preguntar sin temor todo lo que no entendiera.</p>
<p align="justify">Cuando pienso en esa época de mi vida se me pone un nudo tremendo en la garganta. No sé a qué compararlo. Ahora mismo revivo con total realismo el nudo en la garganta que me imposibilitaba hablar y la rigidez total en todo mi cuerpo.</p>
<p align="justify">Mis padres no supieron ver mi situación y valorar el tremendo sufrimiento que yo estaba padeciendo. No quisiera dejar una visión negativa de ellos. Es cierto que no han sido ninguno de los dos la ternura personificada, pero quizá, yo también he sido excesivamente sensible.</p>
<p align="justify">De cualquier manera, esta es la vida. En ellos no veo, y lo digo con la visión que me dan hoy mis 47 años, mala voluntad. Me dieron lo que tenían y no lo supieron hacer mejor. Cuento todo esto para que os hagáis idea de mi situación personal.</p>
<p align="justify">A los 12 años, una compañera del colegio nos habló del club de bachilleres de la obra. Comenzamos a ir los sábados a clases de cocina, manualidades... También solía haber meditaciones. Yo lo pasaba bien, y las meditaciones no me parecían mal, ni aburridas. Tenía inquietud espiritual. Admiraba a las numerarias que venían de Pamplona, del centro de estudios. Humanamente me resultaban personas muy atractivas, alegres...</p>
<p align="justify">La verdad es que las había bien pesadas en el seguimiento personal. Y reconozco que a mi me faltaba carácter para mandarles a la porra, como hicieron varias compañeras de mi colegio, que no aparecieron más por el club. Yo era carne de cañón fácil. De cualquier manera, el balance era más positivo que negativo y decidí seguir.</p>
<p align="justify">En el club no me encontraba distendida, porque no sabía lo que era eso. Pero, no estaba mal. Me hacían caso. Me sentía valorada. Parecía importarles. Creo que ellas reconocían mis valores: era responsable, formal, discreta, estudiosa, piadosa... en fin, buena persona. En mí había una gran inquietud espiritual y de servicio a los demás. En el colegio, también venían de vez en cuando, monjas que estaban en misiones y nos contaban de su labor apostólica. Me resultaba una vida muy atrayente, aunque nunca me planteé ser monja pues no me resultaban humanamente atractivas.</p>
<p align="justify"><b>VOCACIÓN - CENTRO DE ESTUDIOS</b></p>
<p align="justify">Así que a partir de los 14 años me bombardearon para que pitara. Como el seguimiento no era diario la cosa fue dilatándose. Yo no lo tenía nada claro. Realmente no sentía ninguna llamada y tampoco me sentía feliz y plena como para tomar semejante decisión. Tampoco se puede decir que fuera amiga íntima, de las que se puede decir, con plena confianza, de ninguna de las que iba por el centro. Yo no buscaba nada. Más bien me perseguían a mí.</p>
<p align="justify">Me presionaron diciéndome que Dios me llamaba y, recuerdo que en un curso de retiro o convivencia de pitables, no sé qué era aquello (creo que yo era la única "no de la obra") me "invitaron" a entrar en el oratorio y salir con una respuesta. La responsabilidad, desde luego que fue mía. Podía perfectamente haber dicho que no, aunque no sé que hubiera pasado, pero hacía falta conocerme poco o tener pocos escrúpulos, para plantearme a mí aquello.</p>
<p align="justify">Yo era demasiado obediente, no tenía peso para plantarme y decir que no, no disponía de claridad mental para razonar mi respuesta. La conciencia que tenía de mí misma era muy vaga. Me atraía el ideal, pero no sentía el impulso necesario como para tomar semejante decisión.</p>
<p align="justify">Salí y dije que sí, que pitaba, aunque, visto desde la perspectiva actual, con muy poca convicción. Desde luego que sí sabía a qué me comprometía y fui consecuente desde aquel momento. Yo sabía que le daba mi vida a Dios, renunciando al amor humano, para vivir donde la obra me necesitara y realizando la tarea que de mí se requiriera, sin perder mi condición de persona normal, es decir, sin ser monja.</p>
<p align="justify">Pité el 15 de agosto de 1972. Como en otros casos... los consejos de "no digas nada a tus padres", cosa por otra parte de sentido común. También los besos y abrazos de las 100 del centro de estudios, a las que no había visto nunca, o sea, "todo el mundo sabía mi historia"... Esto tampoco me escandalizó pues me pareció lógica la alegría de una más para la familia.</p>
<p align="justify">Ahora pienso cómo era yo entonces, y me veo como una niña tímida, encogida, sin espontaneidad. Estaba acostumbrada a sufrir y era excesivamente seria y responsable. Yo no pasé la rebeldía de la adolescencia, ni la despreocupación. Era muy formal, obediente y estudiosa.</p>
<p align="justify">No destacaba en nada porque había aprendido que pasando desapercibida se vivía mejor. Esa era mi máxima. Por lo tanto yo no era, no existía, no tenía vida. No me conocía. Así que para mí la obediencia en la obra no supuso gran cosa, ya que mi vida siempre estuvo marcada desde fuera. Yo no tenía criterio ni opinión. No tenía ilusiones ni objetivos.</p>
<p align="justify">Ahora me doy cuenta realmente, que entonces, inconscientemente, lo único que me importaba era encontrar un sitio donde sufrir lo menos posible.</p>
<p align="justify">Seguía convencida de mi nulidad, por lo que cualquier reconocimiento exterior era muy reconfortante.</p>
<p align="justify">Esta era mi realidad interior. Por otra parte, externamente no debía de dar la sensación de rara, ya que no me hubiesen perseguido. Aunque quizá, vieron en mí el peón fiel, un buen burro de carga. No sería una estrella, pero hacía mi papel.</p>
<p align="justify">Y fui de Guatemala a Guatepeor.</p>
<p align="justify">Siendo ya adscrita, íbamos un grupo de amigas, los domingos por la tarde, a hacer pasar unas horas agradables a personas con discapacidad psíquica. Esta era una actividad ajena totalmente a la obra. Yo era la única adscrita, y puesto que no se vivía de forma permanente en la ciudad, tenía que seguir haciendo mi vida.</p>
<p align="justify">En el centro no había ninguna sensibilidad por este tipo de actividades sociales. No tenían ni idea de que yo me dedicaba a ello. Pero les preocupó mucho que allí fueran también chicos del colegio de marianistas, majísimos, por cierto. Así que lo dejé.</p>
<p align="justify">Otra cosa que recuerdo que me chocó de aquel entonces, fueron las visitas a los pobres. Con otra chica del club que no era de la obra, íbamos a visitar a gente necesitada. Planteamos hacer una labor continua con alguna señora mayor que vivía sola, pero nos dijeron que no, que no era lo nuestro. La atención continua a personas pobres, enfermas... era para otros. Algo crujió dentro de mí pero así quedó. Ya lo entendería en su momento.</p>
<p align="justify">Mi vida de adscrita fue realmente rara. Era una santidad extraña, hecha de normas de piedad y apostolado o más bien proselitismo para llevar a mis compañeras por el centro, pero una vida aislada. Yo tenía una gran inquietud social, pero aquello no tenía cabida. La verdad es que el apostolado, tal y como se entendía en la Obra, o sea, buscar gente para acercarla a la Obra, nunca se me dio. Yo siempre enganchaba con las personas inadecuadas.</p>
<p align="justify">Mi situación personal de desprecio por mi misma era tal, que pensé que la que hacía las cosas mal era yo, y esto ha sido una constante durante muchos años. No sabía hacer apostolado. No enganchaba con la gente adecuada.</p>
<p align="justify">Como he dicho antes, algo crujió en mi interior, porque pude comprobar que de cien almas no interesan las cien, que sólo nos movíamos entre niñas bien, sin problemas. Nos dedicábamos a actividades absurdas y siempre para pasarlo bien nosotras, nunca para dar nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestras energías a los necesitados. Algo sentí con lo que no estaba de acuerdo, pero no supe racionalizarlo.</p>
<p align="justify">No fui a ningún curso anual, porque ni me dijeron de su existencia. Si asistí a un curso de retiro, cosa más fácil de entender para mis padres.</p>
<p align="justify">Como he dicho antes, durante un año fui la única adscrita de Vitoria. Al año, pitó otra chica de mi clase, pero despitó enseguida, así que seguí sola otro año más hasta que me fui al centro de estudios. No recuerdo nada de la primera formación, de los compromisos con la obra, costumbres... Seguro que me explicaron todo, pero de tal forma, o yo estaba tan hipnotizada que no se me quedó nada.</p>
<p align="justify">Recuerdo que fueron dos años de bien poco entusiasmo, en el que planteé varias veces el dejar de ser numeraria porque llevaba una vida muy solitaria, me sentía descolgada de todo. Todo lo que me resultaba gratificante, no encajaba con la vida que debía llevar.</p>
<p align="justify">Entonces, no fui capaz de ver que lo que me pedían era llevar una vida no precisamente normal, que había excesiva preocupación por proteger (todo era ocasión de tentación, de caer), no me ayudaron a crecer en libertad interior para poder vivir realmente en cualquier situación mi vocación. Se hablaba mucho de que la vocación es como una llama tenue que cualquier viento puede apagar. Ahora veo que realmente se dejaba, o mejor, se empujaba a pitar a personas con muy poco convencimiento. No era realmente una decisión libre.</p>
<p align="justify">Siempre se me presionó para que siguiera. Vivía como en una especie de nube, sin sentir la vida, sin la ilusión propia de los 16, 17 años.</p>
<p align="justify">Terminé COU y me dijeron que tenía que ir al centro de estudios a Pamplona. A mi me correspondía estudiar en Valladolid, donde había ido mi hermano a estudiar Medicina. Yo, a través de mi madre, presionaba a mi padre, al que no me atrevía a dirigirme personalmente. Reconozco que le tenía terror y no teníamos ninguna confianza mutua.</p>
<p align="justify">Yo quería estudiar Psicología, pero me aconsejaron en la Obra que cambiara a Pedagogía y así lo hice.</p>
<p align="justify">Fui a Pamplona, con la oposición total de mi padre, que tampoco quiso enfrentarse a una institución de la Iglesia Católica, (es una persona muy temerosa de Dios) pero con la que no simpatizaba en absoluto. Sólo mi madre vino a las convivencias para padres que se organizaron a lo largo de los dos años, ya que mi padre nunca quiso aparecer por el centro de estudios.</p>
<p align="justify">El 24 de Julio de 1974, me fui al semestre anterior al centro de estudios, tras una bronca fenomenal de mi padre por mi marcha. Recuerdo que para mi fueron buenos momentos. Me sentía de alguna manera libre, al estar fuera del alcance de mi padre. Pero, seguía sin estar distendida, relajada y a gusto. Seguía practicando lo aprendido de vivir a la defensiva, con mucha dificultad para abrirme, para ser espontánea.</p>
<p align="justify">Realmente la obra no era mi casa, mi familia, el lugar donde una se encuentra plenamente a gusto, centrada... pero como tampoco me encontraba así con mis padres, no era capaz de tomar una decisión o de valorar la situación. Seguía en mi huequecito, pasando desapercibida.</p>
<p align="justify">No hice la admisión hasta el 26 de julio de 1974, es decir, cuando llegué al semestre. A mí, nunca se me habló claro sobre lo que se pensaba de mí, o si en algo no daba la talla. Tampoco se me informó de que estaba en periodo de prueba y de que la admisión suponía el visto bueno de la Obra respecto a mi vocación.</p>
<p align="justify">El centro de estudios fue más de lo mismo. El hecho de que fuéramos más de cien personas, me ayudó a pasar más desapercibida. Recuerdo la charla fraterna con horror porque me costaba muchísimo abrirme y pasé por un montón de manos, unas más agradables que otras. Yo creo que la recuerdo con horror porque allí yo no iba a explayarme, a mostrarme como era, sino a dar cuenta de una serie de normas, costumbres, criterios..., más o menos como a quedar bien, a dar la talla. Había que hacer la charla y confesarse semanalmente, y hacer la charla con el sacerdote cada quince días. Así que no tenía descanso.</p>
<p align="justify">Vienen a mi memoria personas entrañables con las que pasé muy buenos ratos, que solían ser personas no precisamente con buen espíritu, y en las que me relajaba su libertad para mostrase como eran, cosa que yo era incapaz de hacer.</p>
<p align="justify">Recuerdo a una de mi curso, completamente resuelta, a la que le regalaron un abrigo de piel y una sortija muy vistosa. Realmente llamaba la atención ver una numeraria, en primero de carrera, con un abrigo abultadísimo de piel por el campus. Se debió montar bronca buena porque no quiso dejar en la mesa de dirección, ninguno de los dos regalos, y se quedó más ancha que larga. ¡Claro que no acabó el centro de estudios! Yo sentí verdadera pena cuando se fue porque era completamente gratificante en la vida de familia. Era de esas personas que ensanchan el alma y dan oxígeno a su alrededor.</p>
<p align="justify">Otro recuerdo de entonces fue la muerte del fundador. Fue un día terrible. Se mascaba la tensión. La subdirectora Tere Negre, ya fallecida, nos fue dando personalmente la noticia a cada una. Cada quien bajaba al oratorio y ponía cara de gran pesar o lloraba. Aquella situación era de todo menos natural. Todo el mundo estaba a la expectativa de lo que correspondía hacer para quedar bien, y no hacía falta ser un lince para darse cuenta. Era como si se tratara de dar un ambiente de dolor solemne y profundo a toda la casa.</p>
<p align="justify">Yo era bien experimentada en la tarea de estudiar las situaciones y actuar en consecuencia. Realmente, yo no sentí precisamente dolor o pena, pero ni me atrevía a ser consciente de ello, cuánto menos a decirlo a nadie. No se vivía ambiente de dolor, de unión familiar, que hubiese sido lo lógico. He de reconocer que puede salvar la situación el hecho de que éramos mucha gente y gente muy joven.</p>
<p align="justify">Hasta que me tocó pasar a mi a recibir la noticia, la tensión fue tremenda. Me dio tiempo a pensar de todo: que nos echaban a un montón de la obra, que se iba la directora... ¡yo que sé! Nadie hablaba con nadie. El silencio durante toda la tarde en la casa, fue sepulcral.</p>
<p align="justify">Por cierto, que tiempo después, nos pidieron a todas que escribiésemos un testimonio para la causa de beatificación. Prácticamente todas habíamos tenido ocasión de ver al fundador cuando vino a Pamplona el año 73 ó 74. Y, todas con muy buen espíritu, nos estrujamos el cerebro para sacar muestras de santidad, prácticamente de haberle visto pasar por una puerta, como fue mi caso, al salir del edificio central de la universidad.</p>
<p align="justify">Un tema importante para mí del centro de estudios, fueron las correcciones fraternas, que se prodigaban por doquier con el fin de que nadie viviera de forma espontánea y relajada. Externamente, el fin era empaparnos del "buen espíritu", exigirnos hasta en los detalles más nimios por vivir el espíritu que el fundador había recibido de Dios.</p>
<p align="justify">A mi vinieron a darme donde más me dolía, pues vivía en una pura tensión, llegando a ser aún menos auténtica de lo que ya era, a aprender a interpretar constantemente el papel de buena hija del Padre.</p>
<p align="justify">Recuerdo sobretodo dos correcciones, que me marcaron. Una de ellas fue por criticar lo que contaba un artículo de Noticias. Dicho artículo hablaba de la labor apostólica en Vitoria. Se suponía que una numeraria tenía una conversación conmigo, aún adscrita, y yo le decía que quería ser periodista... Yo comenté que lo que decía allí era inventado todo, porque yo jamás había dicho semejante cosa (¡Ya ves tú, periodista! ¡si mi máxima era pasar desapercibida!). Me corrigieron diciéndome, ¡que quién era yo para juzgar lo que decía en las publicaciones internas! Si acaso, no me acordaría de lo que había dicho.</p>
<p align="justify">La segunda corrección fraterna fue al protestar por tener que ir al monte de excursión con la faldita, absurda y dando un cante total. La misma persona que en la anterior corrección, me dijo que el que fuéramos con falda era una querer del Padre que yo debía aceptarlo con libertad, como algo propio, y con agrado. No era algo opinable, ni discutible, y no tenía derecho ni a que interiormente me sentara mal. Directamente debía de amar semejante disposición.</p>
<p align="justify">Así se trataba de hacer con todo. Aunque cualquier cosa te pareciera absurda integral, o fuera mentira total, tú no cuentas para nada. No tienes capacidad para pensar, juzgar, decidir, o incluso para ver. Así, una empieza a tener una desconfianza total de sí misma. Puedes no estar segura, incluso de si lo que tienes delante es una persona o una farola. Es un detalle, pero esto cultivado constantemente y en temas grandes y pequeños, te llega a deshacer como persona.</p>
<p align="justify">Otro tema que ya me empezó a pesar fue la separación de mi familia. La relación que tuve con ellos fue a través de mi madre, cuando venía a verme. Mi hermano mellizo cortó la relación conmigo. Mi hermana, dos años menor que yo, pitó y despitó a los pocos meses, única ocasión en la que me pidieron que fuera a casa de mis padres. Por cierto, fue el mismísimo día en que murió el generalísimo, así que no tuve que perder clase. MI hermano pequeño tenía 12 años, y pasaba de mí.</p>
<p align="justify">La verdad es que me costó volver de casa de mis padres. Yo, en casa no di a conocer mi situación, más bien al revés, tuve que demostrar que estaba encantada y feliz.</p>
<p align="justify">La relación con mi padre seguía muy tensa, pero mi madre derrochó mucha ternura conmigo. Yo me sentía muy sola y muy perdida. No sentía ningún calor humano, no percibía un cariño personal, no había intimidad, ni confianza. Todo me parecían risas huecas y disciplina. Llegar al centro suponía empezar a interpretar un papel de teatro. Empecé a pensar si me compensaba volver a casa de mis padres. A esto tampoco le di demasiada importancia pues pensaba que una casa con cien personas tampoco iba a ser lo habitual en el futuro.</p>
<p align="justify">Acabo el relato de esta etapa con una anécdota que he recordado muchas veces en los años posteriores, con gran cariño por la persona que la protagonizó.</p>
<p align="justify">Una del centro de estudios, andaluza, de Almería, graciosísima, que aún persevera, nos contó cómo en sus años de bachiller, su padre la mandó interna a un colegio y no le mandaba apenas dinero, o se lo tenía bastante recortado. Ella salió en una película del oeste americano haciendo de extra, sin que nadie lo supiera, claro. Así gano, 500 Pts y un bocadillo.</p>
<p align="justify">Bueno, la cuestión es que ella le escribía a su padre, pidiéndole dinero, y su padre le contestaba otra carta en la que se enrollaba contándole de su madre, sus hermanos, el pueblo, la abuela.... Y siempre terminaba diciéndole: ¡¡Bueno, y de lo del dinero!!.... Tu padre que te quiere. Y firmaba.</p>
<p align="justify">Realmente nos reímos con aquello, y yo he tenido ocasión de usar la expresión, muchas veces en la vida, y siempre acordándome de ella.</p>
<p align="justify"><b>VALENCIA- APOSTOLADO</b></p>
<p align="justify">Más o menos bien pasaron los dos años, ¡y por fin comenzaba la vida ordinaria!</p>
<p align="justify">A mi me tocó ir a vivir a Valencia, a un centro de universitarias - Tetuán - en la Plaza de Tetuán, al lado de la Capitanía General, donde oíamos cada mañana y cada atardecer a los reclutas que izaban o arriaban la bandera, y al "turuta" que se pasaba el día ensayando.</p>
<p align="justify">Allí continué la carrera, gracias a Alejandro Llano, numerario, entonces decano de Filosofía en la Universidad de Valencia. El traslado a una universidad pública no era fácil ya que podía cursar Pedagogía en Valladolid, universidad que me correspondía por distrito.</p>
<p align="justify">Con mi maleta de cartón plastificado y liada con una cuerda, ya que se abría de puro mala que era, me pusieron en el tren y llegué a Valencia. Esas no eran, claro, las maletas que me había comprado mi madre. (Ese era uno de los misterios sin resolver del centro de estudios: todo el mundo llegaba con maletas nuevas y buenas, y se iba con auténticas reliquias, pero, ¡que todo fuera eso!).</p>
<p align="justify">Salió a recibirme la secretaria del centro. La casa era antigua, de techos muy altos, bonita, si no fuera porque se estaba cayendo. En una esquina de la casa había una grieta que controlaban los arquitectos del ayuntamiento, creo. Casi se veía la calle, y corría un fresco riquísimo. Pero, era una casa entrañable.</p>
<p align="justify">Al llegar al centro, saludé a la directora y me recibieron con cena fría. La verdad es que noté otro calor de familia. Me gustó el recibimiento.</p>
<p align="justify">Vivía en el centro Rosario Grases, la hermana de Montse, a la que abracé como a una reliquia viviente. Por cierto, que no me atreví a preguntarle nada acerca de ella, y luego, en los años en que coincidí con ella, jamás se habló del tema, a pesar de que es una persona en proceso de beatificación. Ahora lo lamento, porque sí me gustaría saber qué pensaba su propia hermana de su normalidad y santidad.</p>
<p align="justify">Me dieron una buena habitación. Ninguna era dormitorio personal. La mía era salita de día y dormitorio de noche, así que no había forma de perderse. Todas estábamos igual. Cuando hubo un poco más de confianza pasé a dormir encima de una mesa del estudio, y compartía el estudio con otras dos más. Eso sí, cada una dormíamos en una mesa.</p>
<p align="justify">También había clases en lo que a tablas de dormir se refiere. Las tablas de aglomerado eran más llevaderas por ser más blandas. Aquella no, aquella era una madera buenísima, gordísima y dura como la piedra. Extendía la cama por la noche y la recogía por la mañana, guardándola en el armario de un trastero-cocina que había, donde también guardábamos los zapatos. La ropa la tenía en un armario del pasillo. Era una casa incómoda, pero tengo que decir que guardo un gratísimo recuerdo de ella.</p>
<p align="justify">Tengo para mí, que cuanto más incómoda he vivido en la obra, he sido más feliz, porque se creaba un ambiente más especial, de mayor complicidad y sintonía.</p>
<p align="justify">En la casa había tres duchas para las nueve que vivíamos en el centro, la de la directora y otras dos más. En una había algún cable que hacía contacto y con bastante frecuencia te daba un buen calambrazo. Y, en la otra, no había agua caliente y no se podía cerrar completamente la ventana, así que había que ducharse con el relentillo.</p>
<p align="justify">Era una casa viejísima y las cucarachas campaban por sus fueros. Rosario Grases, era la encargada nada más levantarse, de sacar todos los cajones de la cocina y matar las cucas. Lo hacía con verdadera naturalidad. Todas estas cosas eran la sal de la vida, y las recuerdo con verdadero cariño.</p>
<p align="justify">De la directora, hoy guardo un cariñoso recuerdo, pero me hizo sufrir mucho, porque era de una disciplina germánica y, por entonces le faltaba humanidad a raudales. Años más tarde volví a coincidir con ella y la encontré como una mujer encantadora y humana.</p>
<p align="justify">La verdad es que nos unimos en aquella casa un grupo variado de gente y lo pasamos bien. Viene a mi mente, una de ellas, libre totalmente de espíritu, que como tal, dejó la obra a los pocos años. Le tengo que agradecer especialmente su cariñosísima bienvenida al centro, y su ayuda en lo profesional cuando abandoné la obra.</p>
<p align="justify">Había poco dinero, y ella consiguió que le regalaran un pavo, al que cuidaba en un patio interior y lo alimentaba, con el fin de que llegara a Navidad. El pavo, mal comido, estaba como una piedra en Navidad.</p>
<p align="justify">Otra anécdota curiosa que le sucedió a ella, fue con la portera de la casa. Se llamaba Atala, era coja y tenía muy mal genio. Cuando llegó ella al centro, en su afán por ser cariñosa, saludó a la portera y le dijo: ¡Hola Atila! ¿Qué le ha pasado en el pié? Ella, con la cara seria y los brazos en jarras, le contestó: Me llamo Atala, y lo del pié es de nacimiento. Ya no intentó ser más amable.</p>
<p align="justify">A mi me sorprendía la naturalidad con la que hacía lo que creía que tenía que hacer, tanto si caía bien como si caía mal. Así, era la única numeraria que yo haya conocido, que llevara al centro a un compañero (hombre) de curso porque tenían que hacer un trabajo conjunto. A mí esas libertades de espíritu me encantaban. No conseguía que nadie le condicionara, y yo la admiraba porque no me sentía capaz de tanto.</p>
<p align="justify">Allí se me fue esponjando el alma. La vida de familia era distinta que en el centro de estudios. Yo dejé de estar tanto a la defensiva y comencé a disfrutar. Recuerdo que tuve una temporada a toda la casa intrigada con un juego, que hoy me avergüenza por lo infantil. A nadie la pareció mal y no me cayó ninguna corrección fraterna.</p>
<p align="justify">Quizá, quien entonces ponía la nota amarga era la directora y su tensión apostólica agobiante.</p>
<p align="justify">Por este tema sí que lo pasé mal. Llegué al centro en fechas ya de hacer la matrícula en la universidad, y me tenía amargada, exigiéndome que le diera cuenta diaria de mis gestiones apostólicas: a quién había conocido en la cola de secretaría, en la calle, de qué había hablado...</p>
<p align="justify">Se trataba de salir a la calle y hablar a quien fuera del centro, pegase o no. Me exigía resultados diarios. Era antinatural y absurdo, pero yo era incapaz de hacérselo ver. Es más, me sentía torpe por ser incapaz de trabar una relación personal de golpe y porrazo.</p>
<p align="justify">Fue llegar y empezar a rendir. Me sentí mal porque nadie se preocupó de mi adaptación: vivir en un centro pequeño, lejos de mi tierra, de mi familia,... todo era nuevo y no tuve tiempo ni de comentar cómo me sentía. No había que perder un minuto. Me sentí mal, pero como siempre, no fui capaz de analizar.<br />
Para colmo, mi horario de clases era el último de la tarde. A ese grupo, por la hora de clases, asistían fundamentalmente, personas mayores, maestros que hacían el curso puente para seguir con Pedagogía, monjas, frailes... Mi campo apostólico se veía reducido a nada. Yo vivía con esa obsesión constante y un sentimiento cada vez mayor de hacer las cosas mal, de inutilidad personal.</p>
<p align="justify">El apostolado, o sea, el compartir mi vida espiritual con las personas, que debiera ser la consecuencia lógica de una gran vida interior, un desbordamiento del amor de Dios en el propio corazón, y un compartir con todo tipo de personas, se convirtió en una tarea postiza y artificial, algo obligado, algo incómodo y antinatural.</p>
<p align="justify">Yo no era capaz de darme cuenta de que me estaban pidiendo algo postizo. Eso no era apostolado cristiano, y me echaba la culpa de mi ineficacia.</p>
<p align="justify">En todo este modo de proceder puede haber bastante de limitación de las personas, pero era lo habitual en la vida de todas las del centro, lo que quiere decir que era la directriz que marcaba la Obra.</p>
<p align="justify">Ahora soy capaz de ver, cómo faltaba una verdadera unidad de vida. El apostolado, nuevamente no era fruto de la vida interior.</p>
<p align="justify">En nuestra vida personal había como apartados: hacer las normas de piedad, hacer apostolado, vivir la vida de familia, trabajar o estudiar... En todos esos apartados había que cumplimentar una serie de requisitos, y así parecía que todo funcionaba bien. Era el modo de llegar a ser santas.</p>
<p align="justify">No se formaba a personas humanamente maduras, libres, a las que se les daban los medios para ahondar en su amor a Dios, y por tanto en su compromiso con El. De esta forma, todo lo que haríamos a lo largo del día, sería una consecuencia de ese convencimiento interior, de esa base cada vez más sólida y profunda.</p>
<p align="justify">Parece que lo lógico sería que cada quien viviese su compromiso cristiano en cualquier situación y momento del día, con todo tipo de personas.</p>
<p align="justify">Cada persona se santifica contando con sus cualidades, capacidades, dones personales, que Dios le ha dado, y por tanto la respuesta de cada uno es personal, única e irrepetible,</p>
<p align="justify">En la Obra, al revés, se te niega el pensamiento propio, el sano espíritu crítico. No se da a conocer el espíritu, y cada quien le da vida según su personalidad y dones particulares. No se vive de forma personal. No, en la Obra, todos, concretamos de la misma forma el modo de vivir cualquier virtud. Se da a conocer el espíritu, y se concreta hasta el más mínimo detalle el cómo vivir aquello. Esto uniforma a las personas, les anula la personalidad, les hace inmaduras.</p>
<p align="justify">No se trata de sacar lo bueno que cada uno guarda en su interior, sino de vestirse todos con el mismo traje. La vocación pasa a ser un corsé, más que un traje a medida, un ir por el carril indicado más que una respuesta personal y libre a la llamada de Dios. Poco a poco, la vocación va empobreciendo a la persona más que llenándola de plenitud.</p>
<p align="justify">A lo largo de aquel primer año en el centro, se fueron unas cinco adscritas de las diez que había, más una de las que vivía en el centro.</p>
<p align="justify">A ésta, la veíamos llorar y llorar, pero nadie le decía nada. Nadie podía o se atrevía acercarse a ella para consolarla, para hablar... No es que hubiera una prohibición expresa, pero todas entendíamos que no era cuestión personal de nadie. A la directora era a la única que le correspondía hablar con ella. Todas sabíamos de sobra que la vida personal es cuestión del consejo local.</p>
<p align="justify">La verdad es que estas situaciones en los centros son muy duras y difíciles de comprender cuando se trata de hacer ver que la obra es una familia.</p>
<p align="justify">Recuerdo también, que por aquel entonces, la familia de una de las del centro pasó unos apuros económicos tremendos. Su padre era un empresario bastante importante y se arruinaron. Bien, pues yo no me enteré absolutamente de nada. Conocí la situación años más tarde, cuando era evidente para todo el mundo. Eran conocidos en Valencia y tuvieron que marchar a trabajar a otro país...Me dolió mucho, y no creo que fuera yo la que vivía al margen de todo, aunque en ese momento también me eché la culpa de eso y pensé que iba a lo mío de tal forma que no me había dado cuenta de nada.</p>
<p align="justify">Me dolió la falta de confianza que tuvieron conmigo. No sé si las demás se enteraron, lo que sí es cierto que jamás se hizo un comentario sobre el tema en grupo, en la vida de familia.</p>
<p align="justify">Cambiamos de casa, a una nueva y el encanto de la vida de familia pasó a mejor vida. Yo permanecí en ese centro los dos años últimos de carrera.</p>
<p align="justify">Pasada la alegría y relajo de los primeros momentos, la vida pasó a ser más dura. Me sentía desenganchada totalmente en lo apostólico, me creía inútil y eso me hacía sentir muy mal. Por otra parte, la carrera fue un desastre. No podía leer nada, no podía asistir a ninguna actividad extraacadémica, no conectaba humanamente con nadie del curso... ¡Completamente frustrante!</p>
<p align="justify">Tengo muy buen recuerdo de los veranos. El primer año lo pasé entero en Yeste, en convivencias con bachilleres. Nos dejaron unas casas que llenaron de literas de la Marina. No había armarios ni nada. El desorden, la austeridad, la vida al aire libre...fueron muy positivas. Disfruté mucho con las niñas que pasaban por allí en tandas cada diez días. Yo no era del consejo local, sino peón de apoyo. No sabía, ni me sentía cómoda persiguiendo a nadie para que pitara. Ese verano disfruté verdaderamente de las personas. Humanamente fue muy reconfortante.</p>
<p align="justify">El segundo y tercer año, estuve en Cuatretonda, un pueblo de Valencia de unos 2.000 habitantes. Se trataba de una promoción rural con universitarias del centro. Una señora mayor del pueblo nos cedió su casa y vivíamos con ella. El sacerdote del pueblo era supernumerario y se llevaba a mal traer con el alcalde, que era socialista. Ahora me parece verdaderamente meritorio. El alcalde hizo gala de un sentido de la libertad que en la obra no hubieran tenido ni en los días de fiesta. ¡A buenas horas se ha dejado a ningún socialista entrar en un centro y dejarle que hable! Eran el coco, el demonio.</p>
<p align="justify">La cuestión política es otro tema de que hablar. Teóricamente, la Obra no debe influir sobre el pensamiento político de nadie. Es cierto que no se dan círculos ni charlas sobre pensamiento político, pero, como en tantos temas, el ambiente, el modo de vida...van inclinándote hacia un modo de pensar. Yo he llegado a ser "facha" y fanática donde las haya. También es cierto que he encontrado auténticas excepciones, personas que han tenido ideas claras y bien definidas en cuanto al tema político. Siempre tendían hacia un pensamiento liberal y de izquierdas. Se notaba claramente que no eran la norma y debían defenderlo.</p>
<p align="justify">También se procura que haya un buen botón de muestra que haga ver de forma patente que el Opus Dei no tiene opinión política y se respetan todas las tendencias. En mis tiempos se hablaba muchísimo de Calvo Serer, al que Franco mandó a la cárcel y tuvo que exiliarse, y por contra, los ministros Lopez Rodó y López Bravo, numerario y supernumerario, respectivamente.</p>
<p align="justify">A propósito de esto, recuerdo que en junio del año 77, creo que fue, no me dejaron votar al partido de Democracia Cristiana de Ruiz Jiménez. Fue la propia directora quien me preguntó qué es lo que iba a votar, y me lo dejó bien claro. La numeraria "libre de espíritu", de la que he hablado anteriormente, dijo que "pasaba", pero yo no. Esto, fue un error personal de la directora, que yo debía haber corregido, pero como lo mismo pasaba con distintos temas, la verdad es que no creí que fuera yo la equivocada. Sería una cosa más que entendería con el tiempo. Estaba claro que la Obra no influía en la opción política, pero...sus razones habría para aquella imposición.</p>
<p align="justify">Siguiendo con el tema político, años más tarde, cuando el golpe de estado de Tejero, también recuerdo que nadie dijo nada, pero en el ambiente se vivía cierta euforia, cierto gusto por el hecho de que el golpe de estado prosperase.</p>
<p align="justify">Sigo con la promoción rural. Dábamos clase a los niños por la mañana, y por la tarde, charlas a las chicas y señoras. Íbamos a la piscina del pueblo y enseñábamos a nadar a los niños. Eso sí, dimos el cantazo con nuestros bañadores de faldita antidiluvianos.</p>
<p align="justify">El fin de la promoción no era el bien de la gente del pueblo, sino conseguir que pitaran las universitarias que iban. Yo seguía sin encajar en aquello. La verdad es que todas las que por allí pasamos nos volcamos en la gente del pueblo y disfrutamos. No nos volcamos nadie de forma antinatural en la labor proselitista y fue una experiencia bonita para todas.</p>
<p align="justify">Llevar una vida normal, mezclada con la gente, hacer tertulias en la puerta de la casa hasta altas horas de la noche...en fin, romper todas las normas de la vida de una numeraria era completamente gratificante.</p>
<p align="justify">La gente se admiraba de que fuéramos a Misa todos los días, de que hiciéramos oración en la iglesia del pueblo, ayudáramos a limpiar bien la iglesia...Fuimos un punto de color, aquellos años, para mucha gente del pueblo. Eso sí que creo que fue verdadero apostolado.</p>
<p align="justify">De allí, la verdad es que sólo pitó una supernumeraria, que salió de la obra años más tarde.</p>
<p align="justify">Estas actividades me daban gasolina para el resto del año. Así se hacía llevadera la vida.</p>
<p align="justify">Otro recuerdo que no quiero dejar pasar por lo que me marcó hace relación de nuevo a las visitas a los pobres.</p>
<p align="justify">Me encargaron que fuera con unas chicas de San Rafael a hacer una visita a un orfanato. Las chicas no eran amigas personales mías. Eran las típicas niñas del colegio de la Obra, no sé si hijas de supernumerarios o afines. Iban por el centro como por rutina. Había que tirar de ellas para que asistieran cada semana al circulo, meditación... Es decir, y no es menosprecio hacia ellas, que no tenían excesivo interés. Parece que se trataba de que se removieran un poco viendo la desgracia de fuera, en contraste con su vida acomodada.</p>
<p align="justify">Llegamos al orfanato y se nos pegaron nada más entrar dos hermanitos, el niño de unos 7 años y la niña de 3 ó 4. Aquello fue inenarrable. El niño era como un hombre adulto. Se sentían solos. El protegía constantemente a su hermana. En su cara se reflejaba una madurez impropia de su edad, una seriedad y una tristeza que no sé describir. A mi se me hizo un nudo en la garganta terrible. Hicimos de tripas corazón y procuramos hacerles reír y que sintieran cariño. Cuando nos fuimos, yo ya no pude más y sin poderlo remediar lloré hasta hartarme, sin pudor por las chicas, por la gente que pasaba por la calle...No podía parar. Las lágrimas salían a borbotones, con hipo...No entendía nada. ¿Qué hacíamos nosotras allí? Nunca más íbamos a volver. No pretendíamos solucionar nada. Me pareció cruel y absurdo que nosotras lleváramos una vida tan fácil y hubiera niños tan pequeños dándonos verdaderas lecciones sobre la vida. Me duró la impresión, pero como todo se fue diluyendo con el tiempo.</p>
<p align="justify">Interiormente yo no había cambiado mucho. Seguía sin ser yo, sin pensar por mi cuenta, sin tener criterio ni opinión. Pasé por la carrera como por un túnel, sin ver nada. Aprobé sin conseguir enterarme de nada, ¡una auténtica obra maestra! Mi autoestima era muy baja. Todo el tema apostólico me hacía sentir bastante inútil. En alguna ocasión volví a plantear mi deseo de abandonar mi condición de numeraria y siguieron insistiéndome en la gravedad de dar la espalda a Dios, en que aquella era mi vocación y mi sitio. De fondo no era feliz. Había muchas cosas que no encajaban. Yo me sentía mal, sólo sabía identificar mi dificultad para el apostolado. En cuanto a lo demás no era capaz de criticarlo de forma concreta. Ahora veo que no llevaba una vida de persona corriente. Salía a la calle e iba a clase pero vivía inmersa en una burbuja. Era como una niña, consultaba absolutamente todo sin adquirir nunca criterio...Vivía ajena a la situación política del momento, de transición democrática. La universidad estaba muy movida, pero aquello no iba conmigo. Yo tenía bastante con subsistir y obedecer.</p>
<p align="justify">De nuevo mi familia no casaba nada en mi vida. Mis padres fueron a visitarme en alguna ocasión y la situación era del todo extraña. Me encontraba en medio entre ellos y mis hermanas del centro, no me sentía parte de ninguno.</p>
<p align="justify">Me dolía que fueran como de visita a mi propia casa, que no pudieran ver mi habitación, que no pudiera invitarles a comer...Cuando se volvían yo me quedaba fatal, volviendo a sentir de una manera crudísima la soledad, la falta de verdadero calor humano. Otra vez me pasaba como en el centro de estudios. Llegaba al centro y había que volver a colocar la sonrisa de que todo iba bien, había que volver a interpretar.</p>
<p align="justify">Nunca podía hacer lo que me diera la gana, el día estaba completamente marcado. Tenía que dar cuenta de todos los minutos del día. No existía el cansancio. Había que aprovechar el tiempo y se trataba de estar en permanente actividad. Jamás me fui sola a dar una vuelta. No tenía aficiones personales...</p>
<p align="justify">Recuerdo a una compañera de clase, hija única, que mantenía una relación muy estrecha y buena con sus padres, pero notaba la falta de hermanos. Nos hicimos muy amigas, pero no compartía nada la forma de ver la vida de la Obra. Me invitó muchas veces a ir con ella a una casa que tenían en un pueblo cerca de Valencia, a ir a comer con sus padres, a pasar días en su casa, ya que estaba bastante sola. Nunca me permitieron nada de eso. Sólo pude pasar ratos estudiando con ella o dando una vuelta. Pero, como tampoco quería venir por el centro, era más bien una pérdida de tiempo.</p>
<p align="justify">En muchos momentos me empezó a pesar no tener vida propia, no tener ningún descanso, pero a mi aire. Esto también soy capaz de verlo ahora. Entonces sólo lo identificaba como un sentirme mal, sin saberle poner nombre.</p>
<p align="justify">En el centro había buenos ratos pero la relación era muy superficial. Yo tampoco podía manifestar mi dolor por la marcha de mis padres. Sólo me consolaba pensar, y lo hice muchas veces, que cuando se murieran ellos no me dolería nada, pues el dolor ya lo estaba pasando en ese momento.</p>
<p align="justify">Las muestras de cariño con ellos eran extrañas. No se les podía llamar por teléfono por aquello de la pobreza. Si estaba bien visto escribirles, pero la relación no era directa. Las cartas se leían previamente por la directora. Recuerdo que en centro de estudios me hicieron eliminar algo que les comentaba a mis padres en una carta.</p>
<p align="justify">No se podía tener detalles, en el sentido de regalarles nada. Lo que ellos te regalaban, no te lo volvían a ver porque había que dejarlo en la mesa de dirección.</p>
<p align="justify">Era imposible estar en los avatares de su vida. Recuerdo que operaron a mi madre de un oído y no me dejaron ir, ni siquiera llamar por teléfono. Lo tuvieron que hacer ellos. Estas cosas duelen hasta el infinito. ¿Y, qué sentido se les da? Pues que una le ha entregado al Señor las 24 horas del día y no tiene tiempo. Todo el tiempo y todas las energías se deben de gastar en el encargo apostólico que a una le han encomendado. Por otra parte, somos pobres, "somos padres/madres de familia numerosa y pobre".</p>
<p align="justify">Si te duele excesivamente separarte de tus padres es porque estás apegada, y eso es una falta de generosidad con el Señor, es que realmente no te has entregado con total radicalidad, no has quemado las naves...</p>
<p align="justify">Ellos siempre me llamaban el día de Nochebuena para felicitarme la Navidad. Un año, me mandaron por Navidad a hacer el curso anual a Ampuero, un pueblo cerca de Santander, bien cerca de casa de mis padres. No me permitieron ir a verlos, así que ese año, lo que sí me permitieron es que les llamara yo por teléfono, con el fin de que no se enteraran de que estaba tan cerca de casa.</p>
<p align="justify">Me costaba la falta de libertad para tomar decisiones, todo había que consultarlo (gastos, empleo del tiempo, lecturas, estudios...) Pese a que todo, absolutamente todo se consultaba y cada semana se daba cuenta exhaustiva de la vida personal en todos los aspectos (pensamientos, deseos, tentaciones, acciones, omisiones...) nunca sentí que nadie me conociera realmente. Esto lo sufría especialmente el día de mi cumpleaños. Los detalles nunca me resultaron personales, como de quien te conoce bien. Me hacía sufrir mucho, aunque siempre pensé que era una egoísta y no sabía agradecer lo que me daban. Puede que lo hicieran con toda su buena voluntad, desde luego, pero también con gran desconocimiento. Quizá a mi me pasó lo mismo con las demás. Pido perdón por ello a las personas que han pasado a mi lado.</p>
<p align="justify">En la Obra nadie se supo adelantar a mis necesidades. Es cierto que yo debía ser quien marcara mis necesidades y mis límites, por lo que en gran parte me considero responsable de ello. Pero, creo que lo que voy a contar es un botón de muestra de la obra como familia, y por otra parte, de lo poco que se conoce a las personas...</p>
<p align="justify">Por otra parte creo que sí se llega al fondo de cada persona en cuanto a lo que puede rendir o dónde y cómo puede ser más eficaz, y esto se aprovecha bien. Se estira a la persona hasta que se rompe.</p>
<p align="justify">Esto me induce a ver malicia en el desconocimiento personal y falta real de amor cristiano y humano.</p>
<p align="justify">Mientras escribo este testimonio, muchas veces pienso, que la experiencia personal depende, en gran medida, de las personas con las que una ha vivido. Esto es cierto. Pero, como digo ahora, en la Obra, se llega a conocer muy bien, cómo es cada una y dónde puede ser más eficaz, lo que me hace pensar que no hay interés en ayudar a formar personas adultas, maduras y santas. Para mí este es un dato importante a la hora de juzgar al Opus Dei como perverso. Creo que hay más que falta de conocimiento o preparación en las personas que gobiernan. Es un estilo, un modo de hacer.</p>
<p align="justify">De lo que sí estoy segura es que no existe verdadero cariño humano, no se busca el bien de la persona, por parte de la obra como institución, representada por las directoras (consejos locales, delegación, asesorías)</p>
<p align="justify">No conozco ningún caso en el que la Obra se haya adelantado a parar a una persona en su actividad, antes de que fuera demasiado tarde, antes de que se rompiera. Esto supone para mí un gran motivo de escándalo</p>
<p align="justify">Creo que nadie esperaba un agradecimiento humano por su tarea, pero sí algo de humanidad. Conozco algunos casos que han dejado la Obra y se han escandalizado, dudando de su sobrenaturalidad, precisamente por esto, por su inhumanidad, por su desprecio hacia la persona destrozada e inútil ya para su labor.</p>
<p align="justify">Como muestra del desinterés en lo referente a mi persona, éste es un botón de muestra. Nunca fui al dentista en los quince años que viví fuera de casa de mis padres. Recuerdo que en el último año de carrera pasé un dolor de muelas terrible, y perdí uno de los parciales de final de curso. La directora, después de mucho quejarme, me llevó a un dentista amigo de su familia y sin más me sacó la muela. No sé si había otra solución posible, pero aquella era la más fácil y más barata. Me dolió que actuaran así conmigo.</p>
<p align="justify">Tampoco recuerdo ningún reconocimiento médico serio en todos esos años. Íbamos a la consulta de un médico de la Obra, aunque sólo lo recuerdo entre los años 79 y 82, en que residí en la administración de Albalat. Creo que nunca me hicieron análisis clínicos...</p>
<p align="justify">Años más tarde, comencé a tener un dolor muy fuerte en la espalda, que me bajaba por toda la pierna. Me llevaron a un traumatólogo, no sé si de la Obra o no. Sólo recuerdo la cara de pasmo que se le quedó cuando al desnudarme vio las marcas que el cilicio me había dejado en las piernas. No comentó ni palabra. A la directora se le iban y se le venían los colores, y yo me quería morir, por la marca del cilicio y por el pudor absurdo e impropio de una mujer de 30 años, al verse en paños menores delante de un hombre.</p>
<p align="justify">El médico, sin mediar radiografías ni más historias, así, ¡a ojo!, me dijo que tenía una pierna más corta que otra y que me pusiera un alza en un zapato. Ahí quedó resuelto para ellas mi problema. Naturalmente le dolor no cesó, pero me aguanté. Cuando abandoné la Obra, dependiendo de los esfuerzos físicos que hiciera, el dolor reaparecía con más fuerza. Resultó ser una hernia discal, que me tuvieron que operar el año 92.</p>
<p align="justify">Yo era una persona muy austera, jamás pedí nada, ni me creí con derechos. Era de las personas que intentó vivir el espíritu de la Obra con su infinidad de indicaciones al pié de la letra, sin permitirme conscientemente ningún escape. Para mi no había cosa pequeña. Todo era importante.</p>
<p align="justify"><b></b></p>
<p align="justify"><b>LA</b><b> ADMINISTRACIÓN</b></p>
<p align="justify">Al terminar la carrera, te piden que hagas una propuesta profesional. Yo, como he dicho, no sabía si había cursado Pedagogía o Peritaje Mercantil. No tenía ilusiones profesionales. Creo que propuse dar clase en el colegio Guadalaviar, obra corporativa. También planteé preparar oposiciones... No sé.</p>
<p align="justify">Entre las propuestas, está bien visto, y por si no se te ocurre, te lo aconsejan..., es bueno decir que una está dispuesta a dedicarse a la administración de los centros de la obra. Yo también lo dije, y realmente con ilusión. Quería estar completamente disponible, y me apetecía. Tengo que decir que me gustaba y me gusta mucho el trabajo de la administración.</p>
<p align="justify">Por otra parte quería descargar económicamente a mis padres. Les había supuesto una carga costosa darnos a todos mis hermanos una carrera. Yo durante los cinco años de mi carrera, tuve que dar clases particulares para contribuir a mi sostenimiento económico. Me sentía incapaz de pedirles que siguieran manteniéndome mientras preparaba oposiciones o algo similar, por un tiempo indefinido.</p>
<p align="justify">El hecho de que todos en la Obra, fuéramos responsables de nuestro mantenimiento económico, es algo que he agradecido muchas veces, porque se aprende a ser responsable y a mi me produce gran satisfacción poder decir que no les debo nada. Mucha gente tiene la idea de que nos han pagado la carrera, como pasa en las congregaciones religiosas.</p>
<p align="justify">Aunque no creo que se nos exigiera el mantenimiento personal a cada uno como algo que favoreciese nuestro crecimiento personal, sino por puro interés pesetero. Siempre he comprobado cómo en la obra el dinero importa mucho. Todo era pedir y pedir y nunca dar. Pedir a las supernumerarias, cooperadoras, las propias familias... y todo era poco.</p>
<p align="justify">He conocido varias campañas de pedir dinero. Por otra parte, escatimar con los propios hijos de Dios en la obra, en su salud (conmigo sí que se gastaron un buen dinero cuando ya no tenía remedio y me aconsejaron ingresar en la clínica universitaria dos meses), en el tema laboral. Esto, además de tacañería, supone delito.</p>
<p align="justify">En la obra ha habido muchísimos años en los que no se hacía contrato laboral ni se pagaba el seguro social a ninguna numeraria ni auxiliar que trabajaran en la administración. A las auxiliares, no sé si actualmente también, se les asegura como empleadas de hogar, trabajadoras de una unidad familiar, de forma que el seguro salga más barato, y no tengan derecho a paro. Realmente, los centros no son unidades familiares sino empresas y tendrían que estar aseguradas en el régimen general, que es más caro y sí da derecho a cobrar el paro en caso de baja laboral o rescisión de contrato, por ejemplo, cuando una decide irse.</p>
<p align="justify">Me salgo completamente de mi historia, pero sí quiero aprovechar para comentar, sobre este tema, el caso de una auxiliar que acudió a mí queriendo abandonar la obra y le sucedió lo siguiente: ella estaba contratada como empleada de hogar en un centro. Tuvieron que operarla, y, antes de la operación la despidieron de ese trabajo y le dieron de alta en el régimen general, con el fin de que mientras estuviera de baja pudieran cobrar por ella la baja. Hay que añadirle el agravante de que estando de baja, a los diez días de la operación, le obligaron a levantarse a las seis de la mañana, como a todas, para hacer todas las limpiezas, como si estuviera bien. Más adelante quisieron que fueran sus padres los que corrieran con los gastos de su rehabilitación.</p>
<p align="justify">¡Si esto es una familia que baje Dios y lo vea! Una vez más se vuelve a repetir mi teoría de que la obra ve lo que quiere, y siempre actúa en beneficio propio y perjudicando a los que son sus hijos. Una vez más me resulta patente la malicia.</p>
<p align="justify">En cuanto al tema del dinero, a mí también me dijeron el año 79 que fuera al UNIV, y quisieron que les pidiera el costo del viaje, a mis padres. Me sentí incapaz de hacer semejante cosa, con el sacrificio que ya les costaba mantenerme. Esta, por cierto, fue una experiencia espantosa, en gran medida por lo que tiene de agresividad proselitista esta convivencia, cosa que yo no me sentía capaz de ejercer. Entonces, esta incapacidad la interpretaba como inutilidad y no como inmoralidad o incapacidad moral.</p>
<p align="justify">Las visitas a Villa Tevere y Villa delle Rose, me dejaron una profunda sensación de miedo y desazón interior, siempre con la sensación de tener que estar a la altura, comportándote de una forma rígida, y yo, con la certeza de que antes o después metería la pata. Todo estaba controlado, guiado...No me sentí para nada en casa, no ví ningún calor humano, descomplicación, acogida sincera...Yo me sentía permanentemente como amenazada y vigilada.</p>
<p align="justify">No pitó ninguna de las que iba conmigo, y me vieron tan descolgada que me mandaron a dar paseos por Roma con las descolgadas como yo, en vez de ir a más tertulias con el Padre. Yo, interiormente, sentía que algo iba mal en mí, no que no era mi sitio. Recuerdo que me asignaron una numeraria para que recibiera mi charla en la convivencia. Ni que decir tiene que me tuvo que perseguir porque yo no quería tener que comentar semejante tapón interior a una persona a la que no iba a volver a ver, y era absurdo decir que todo iba bien, cuando era evidente que no era así. No tuve más escapatoria y me agarró por las bravas en el autobús ya de vuelta para España. Ahí no había posibilidad de escapatoria.</p>
<p align="justify">Por otra parte, podría decir que he recibido una formación humana, doctrinal... Francamente, lo humano, creo que cada uno lo llevamos dentro y en la obra se puede dar el ambiente adecuado para practicar ciertas virtudes, como por ejemplo, la austeridad, la responsabilidad, el espíritu de trabajo... Yo crecí humanamente, pero porque la exigencia era mía, surgía de mi interior. Sólo cuando se asume este crecimiento de forma libre y personal, se crece humanamente. La imposición supone una atrofia en la persona y antes o después ésta salta.</p>
<p align="justify">En cuanto a lo doctrinal, puedo decir que no me caló realmente en mi interior nada. No eran conocimientos que dieran otra visión a mi fe, a mi vida espiritual. Era más bien, como una peluca, un postizo que te colocas, pero que no forma parte de ti. La formación doctrinal y espiritual que recibí no contribuyó para nada a tener una experiencia profunda de Dios. Eso lo he conocido después, a mi salida del Opus Dei.</p>
<p align="justify">Lo que sí creo que he aprendido en la Obra es a trabajar bien cuando viví en la administración. Me gustaba la forma ordenada y responsable de trabajar, y el hecho de que cada una escribiera la praxis del servicio por el que pasaba con el fin de facilitar el trabajo de quien continuase con el mismo.</p>
<p align="justify">Siguiendo con la formación doctrinal, sí que recibí de la Asesoría, cuando lo pedí, el certificado con las calificaciones de todo el bachiller teológico. Me quedé de piedra, porque figuraban unas notas estupendas, que jamás conseguí ni en la carrera ni en el bachiller. Puedo decir al día de hoy que no me queda nada, absolutamente nada de dicha formación.</p>
<p align="justify">Con mi estancia de tres años en Tetuán, y hasta que acabé la carrera, se terminaba otra etapa en mi vida.</p>
<p align="justify">Volví a sentir el alivio de cuando dejé el centro de estudios. Cambiaba de casa y de tarea. Seguro, que estaría mejor. Ahora me doy cuenta de que mi estado interior iba permanentemente a peor con el paso del tiempo, pero parecía que mejoraba algo al cambiar de ciudad, situación, centro, personas... Al poco tiempo volvían a aparecer los síntomas, cada vez más agudos, de que algo no iba bien en mi vida.</p>
<p align="justify">Así pase a vivir en la administración de Albalat, del centro de estudios de los chicos.</p>
<p align="justify">Ese año fue fantástico. Lo recuerdo como un vivir para dentro, con un trato con el Señor más íntimo o más dulce, más sereno. Me entusiasmaba la rutina de las tardes enteras planchando camisas, en silencio o en conversación con las auxiliares.</p>
<p align="justify">Mi cuerpo agradeció un trabajo físico duro, movimiento, cansancio... porque luego descansaba mejor.</p>
<p align="justify">Desapareció la tensión constante de buscar pitables debajo de las piedras. Si embargo, a lo largo de ese año tuve bastante relación con una antigua compañera de curso y salía solo el hablar de lo entusiasmada que estaba con mi vocación, con mi tarea: encontrar a Dios en las tareas sencillas, humildes, escondidas. Buscar sólo Su contento y aprobación... Fue una especie de experiencia mística. Creo que este fue el único verdadero apostolado que hice en todos mis años en la obra.</p>
<p align="justify">Por otra parte, ya había aprendido a vivir en un centro. Ya no chocaban tantas cosas que he comentado anteriormente. Las asumía con más naturalidad.</p>
<p align="justify">Conocer a las numerarias auxiliares fue también algo fantástico. He conocido personas de una talla humana y espiritual tremenda, y me gustaría nombrarlas para rendirles un pequeñísimo homenaje. Entre ellas, y posiblemente me olvide de muchas, están María del Moral, Charo Pascual, Marian Andrés, Rosario Lázaro, Lute, Mari Pernía, Isatxu Abin, Nati Pagés, Charo y Toñi Piñeiro, Sinda Vazquez, Deme San Andrés, Carmina Calvelo, Salomé, Conchin Moliner, Basi Díaz, Lola Fernandez, Mª Carmen Castro, Mercedes Sales, Maru Sala,...Hay muchas de las que me acuerdo y he olvidado sus nombres. En los últimos años tomé tanta droga que tengo verdaderas lagunas de memoria.</p>
<p align="justify">De todas estas personas recibí mucho cariño. Por ellas sí que me sentí verdaderamente acogida. Con ellas sí que tuve la experiencia de familia.</p>
<p align="justify">Quizá también me hacían sentir importante. Era la primera vez que me sentía presente y valiosa.</p>
<p align="justify">Cualquier numeraria era un poco la referencia para ellas. Aunque no tuvieras ni idea de nada, la delicadeza era exquisita para enseñarte sin que te sintieras humillada o ignorante. Te consultaban cualquier modo de hacer, aún a sabiendas de que no tenías ni idea. Hace falta auténtica categoría humana para vivir así. A mí, esa sencillez, y ese cariño me facilitaron mucho la vida. No me costó quererlas mucho y creo que puedo decir que las quise mucho a todas las que conocí.</p>
<p align="justify">Sí que había numerarias auxiliares con espíritu infantil, por otra parte, necesario muchas veces, para ser grata a algunas directoras.</p>
<p align="justify">Yo, el primer año, sólo me dediqué a disfrutar, disfrutar de la rutina del horario, del cansancio del trabajo físico, de la sencillez de las auxiliares, de la tranquilidad en la vida de piedad...</p>
<p align="justify">Ese año hice la fidelidad en el colmo del fervor por mi entrega al Señor.</p>
<p align="justify">La fidelidad iba precedida del testamento manuscrito, en el que se dejaba a disposición, no de la Obra, no, sino de una serie de personas o entidades, todos tus bienes. Te daban un modelo que se debía copiar sin ninguna equivocación, con letra meridianamente clara. Yo lo tuve que repetir como 6 ó 7 veces. Estaba ya aburrida. A pesar de eso, como nadie me explicó, (reconozco que yo tampoco lo pedí. Simplemente me fié) no me acuerdo de nada, ni de las personas a las que yo dejaba mis bienes, ni qué significaban muchas expresiones que para una persona de a pié no son habituales. Yo entonces tenía 24 años. Ni que decir tiene que no me quedé con ninguna copia del mismo. A mi salida de la Obra, lo pedí varias veces y ni siquiera me respondieron, simplemente no me lo dieron. Tuve que volver a un notario para hacer uno nuevo e invalidar el anterior.</p>
<p align="justify">Este es otro detalle en el que se puede valorar la confianza que yo y muchos pusimos en la Obra como verdadera familia. Nos saltamos todas las medidas de prudencia que se deben tomar a la hora de una decisión importante, como conocer perfectamente a qué nos comprometemos y leer de forma exhaustiva el documento que vamos a firmar.</p>
<p align="justify">Yo actué como lo hice porque me fié absolutamente, como lo hubiese hecho si mi padre me hubiese pedido que firmara aquel testamento. Porque sé que me quiere, a su modo, pero me quiere. De las personas que representaban al Opus Dei en ese momento, pensé lo mismo. Años más tarde comprobé que no había cariño, ni familia, ni nada.</p>
<p align="justify">De ese año 1980, recuerdo bien el curso de retiro. En general tengo gratísimo recuerdo de los cursos de retiro. Muchos los hice en Torreciudad, en los meses de invierno, cuando no había un alma por allí, corría un aire helador que te cortaba la cara, y se disfrutaba de una vista fantástica de los Pirineos nevados al fondo del pantano. Cinco días de absoluto silencio, para mí eran una delicia.<br />
Poder disfrutar de una casa tan bonita, decorada con un gusto exquisito, aquel olor a madera y a cera, los detalles de la administración cuidados al máximo, todo en orden, perfecto, la comida caliente y en su punto, cosa no habitual en los centros de la sección femenina. Yo puedo decir que sólo he comido bien en los centros en los que había numerarias auxiliares.</p>
<p align="justify">Ese año, 1980, el curso de retiro fue especialmente fuerte para mí, y creo que el momento supremo de mi holocausto. Nunca más volví a tener tentaciones de abandonar la obra, mi vocación. Aquello sí que fue una entrega total, anulando mi persona de forma radical, exigiéndome una entrega absoluta. Allí enterré mi ser personal para disolverme en la masa del Opus Dei.</p>
<p align="justify">Aun conservo algunas notas que tomé y en las que decía cosas como: "He descubierto que mi vida no es mía, mi vida no es para mi. Le debo una lealtad absoluta a la Obra". "El Señor me ha pedido la vida, el corazón entero. Tengo que renunciar a todo lo mío, que no sirve. Tengo que tener menos compasión conmigo, poner todo lo que soy, tengo y hago, al servicio del Señor" "No tengo derechos. Le he dado al Señor mi forma de pensar y mi forma de ser" "Tengo que salir de mi, olvidarme de mí, por los demás. Lucha decidida contra mis defectos" "Los demás siempre tienen derecho a enriquecerse de mi"...</p>
<p align="justify">Hago referencia al Señor, pero luego todos los propósitos se traducían en una entrega ciega y rendida a la obra a través de sus directores. Me planteé la vida como una negación de todo lo mío, una renuncia a todo, un sacrificio absoluto por la obra...</p>
<p align="justify">Crecer en el amor de Dios suponía pisar todo lo que fuera personal (todo era soberbia, egoísmo...), dudar del propio juicio, obedecer todas las indicaciones de las directoras. Era una negación y una imposición más que una descomplicación del alma y un crecer en libertad interior. La vida interior se reducía a cumplir las normas y costumbres conforme se indicaba por el Padre y los directores...Era más una contabilidad que un crecer en la infancia espiritual de que hablaba Santa Teresa del Niño Jesús.</p>
<p align="justify">Yo creo que poco a poco, a partir de este momento, me fui complicando interiormente, haciéndome rara, cuadriculada, maniática de las "cosas pequeñas".</p>
<p align="justify">Me debieron ver en disposición excepcional, y me nombraron subdirectora del centro, cargo en el que permanecí los dos años siguientes.</p>
<p align="justify">Aquí comenzó nuevamente mi calvario. Puse los pies en la tierra, y llegaron los desencuentros. Choqué con la directora, a la que no veía coherente ni entregada. Este era un tema personal suyo, por lo que no voy a abundar en él.</p>
<p align="justify">Las reuniones del consejo local muchas veces consistían en cotillear y hablar con poca caridad sobre las personas. Reconozco que me chocaba, pero también pensaba que si la directora llevaba tantos años en consejos locales y era muy bien considerada por la delegación, a mi me faltaría algún dato.</p>
<p align="justify">Recuerdo que una auxiliar, que estaba pasándolo fatal, le escribió por su cuenta al Padre, sin entregar la carta para que se mandara a través de la delegación, y la bronca que le cayó por parte de la directora fue monumental. Había gran preocupación por el qué dirían en la delegación y la asesoría, más que por la situación de la persona.</p>
<p align="justify">Nuevamente al contar esto, veo que los fallos con los que topé se debían en gran parte a las personas más que a la Obra como institución, sin embargo, no eximo a la Obra de su responsabilidad, porque nunca vi que se actuara con claridad, transparencia y verdadera fraternidad cristiana. Todo eran dimes y diretes por aquí, consultas a la delegación... Ellas actuaban por su cuenta sin que tú te enteraras... ¡Un lío!</p>
<p align="justify">Lo que sí puedo decir es que no se vive como en una familia, en la que se puede hablar abiertamente y a la cara, con cariño, en la que se pueda dar una reconciliación clara y sincera.</p>
<p align="justify">Yo, hice saber en delegación lo que me pasaba con la directora. Siempre se me recomendaba que rezara, tuviera paciencia...El sacerdote del centro, un recién ordenado con exceso de celo, me molía tachándome de soberbia. Ahora veo que se debiera haber actuado con más transparencia. Como yo no llevaba su charla personal, no tenía libertad para decirle abiertamente lo que pensaba de ella, lo que creía que estaba mal...</p>
<p align="justify">En la Obra no se vive un cariño abierto y transparente. Siempre tiene que haber alguien haciendo de árbitro, quizá para controlar y estar al tanto de lo que pasa en cada casa. Eso hace que la convivencia sea retorcida y difícil.</p>
<p align="justify">Dos recuerdos que uno a este tema son, por una parte la complicación del correo interno que los centros tienen con la delegación. Ya no recuerdo cosas concretas, pero sí que me chocó que hubiera claves para hacer distintas cosas, creo que con el fin de que si aquello caía en manos de una persona ajena, no se enterara de lo que ponía. Por ejemplo, si se nos hablaba de un tema de una persona, el nombre de la misma iba en otra hoja separada. Quizá todo esto se pueda ver como medida de prudencia. Yo más bien pensé en retorcimiento y complicación, excesivo misterio, manía persecutoria. Por otra parte, el correo siempre se lleva en mano ya sea al centro o a la delegación, incluso cuando los centros están en una ciudad distinta a la delegación.</p>
<p align="justify">Aquel año tuvimos una comisión de servicio, o una visita de una directora de la Asesoría Central, para comprobar cómo se vivía el espíritu. No conocí ninguna antes, ni después. Tengo un recuerdo penoso. Aquello no fue una visita de familia. Se creó un ambiente tensísimo en la casa. Todo debía estar perfecto, la casa, los uniformes de las auxiliares, las sonrisas bien colocadas. Había que tratarla de usted...A mí, con semejante ambiente ni se me ocurrió plantearle mis problemas con la directora. Más valía malo conocido, que bueno por conocer.</p>
<p align="justify">Entre los recuerdos personales, me vienen a la memoria dos que hacen referencia, al cariño por la propia familia y el desapego.</p>
<p align="justify">Mi hermana vivió en Valencia, con una beca de investigación, los dos últimos años que estuve en este centro. Reconozco que yo, en mi éxtasis, no le hice ni caso. Entonces no compartíamos nada. Ella se alejó completamente de la iglesia y de la fe, tras su experiencia como numeraria. Yo, las pocas veces que estuve con ella, me dediqué bien a examinarla y recriminarla por su vida descarriada. Es cierto que nadie me dio el encargo expreso, pero todo, los medios de formación, los estudios doctrinales... nos hacían ver que la verdad era una, y nosotros estábamos en posesión de ella. Reconozco, y pido perdón por ello, que fui despiadada y dura. Pero, creo que lo peor fue el dejarla absolutamente sola, e ir yo a lo mío.</p>
<p align="justify">Ella se sentía muy sola y mi madre vino algunas temporadas a pasarlas con ella. Una de estas veces, coincidió que era el cumpleaños de mi madre. Quise comer con ella, ya que mi hermana no iba a poder por su trabajo, y no me lo permitieron. Me dolió infinitamente. Sólo pude estar con ella un ratito por la tarde. No había razones reales, así que tuve que mentir, fingir mi grandísima ocupación, y además estar animosa y alegre para que mi madre no se preocupara por mí. Me pareció cruel y absurdo.</p>
<p align="justify">Aquel año, mis padres cumplían sus bodas de plata. Volví a pedir permiso, prueba patente de la madurez y libertad con la que las personas actúan en la Obra. Estaba mal visto decir esto: "que se pedía permi