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	<title>paraiso &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/paraiso/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "paraiso"</description>
	<pubDate>Sun, 27 Jul 2008 00:53:00 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA[Trechos]]></title>
<link>http://coliseupnelaqui.wordpress.com/?p=11</link>
<pubDate>Fri, 25 Jul 2008 03:40:28 +0000</pubDate>
<dc:creator>bruno b. goode</dc:creator>
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<description><![CDATA[
E se é verdade que o tempo não volta, também deveria ser verdade que os amigos não se perdem]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="line-height:normal;">E se é verdade que o tempo não volta, também deveria ser verdade que os amigos não se perdem...</p>
</blockquote>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle" style="line-height:normal;"><span style="color:#000000;"><em><span style="font-size:10pt;">In: Cartas</span></em></span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle" style="line-height:normal;"><span style="font-size:12pt;color:#000000;"> </span></p>
<blockquote>
<p style="line-height:normal;">Chorar por tudo que se perdeu, por tudo que apenas ameaçou e não chegou a ser, pelo que perdi de mim, pelo ontem morto, pelo hoje sujo, pelo amanhã que não existe, pelo muito que amei e não me amaram, pelo que tentei ser correto e não foram comigo. Meu coração sangra com uma dor que não consigo comunicar a ninguém, recuso todos os toques e ignoro todas tentativas de aproximação. Tenho vergonha de gritar que esta dor é só minha, de pedir que me deixem em paz e só com ela, como um cão com seu osso.</p>
</blockquote>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle" style="line-height:normal;"><span style="color:#000000;"><em><span style="font-size:10pt;">In: Ovelhas Negras – Lixo e Purpurina</span></em></span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle" style="line-height:normal;"><span style="color:#000000;"><em><span style="font-size:12pt;"> </span></em></span></p>
<blockquote>
<p style="line-height:normal;">Ele gostava tanto dessas palavras que começam com in - invisível, inviolável, incompreensível -, que querem dizer o contrário do que deveriam. Ele próprio era inteiro o oposto do que deveria ser. A tal ponto que, quando o percebia intratável, para usar uma palavra que ele gostaria, suspeitava-o ao contrário: molhado de carinho. Pensava às vezes em tratá-lo dessa forma, pelo avesso, para que fôssemos mais felizes juntos. Nunca me atrevi. E, agora que se foi, é tarde demais para tentar requintadas harmonias.</p>
</blockquote>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle" style="line-height:normal;"><span style="color:#000000;"><em><span style="font-size:10pt;">In: Os Dragões Não Conhecem O Paraíso</span></em></span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle" style="line-height:normal;">
<p class="MsoNormalCxSpMiddle" style="line-height:normal;"><span style="color:#000000;"><strong>Caio Fernando Abreu</strong></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Buscando el Paraíso en un Sueño - Capítulo 19: La Mansión Fânali]]></title>
<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/?p=118</link>
<pubDate>Tue, 22 Jul 2008 17:37:11 +0000</pubDate>
<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
<guid>http://trazosdejeshua.wordpress.com/?p=118</guid>
<description><![CDATA[&#8220;Gensokyo was also deemed useless to the new world, so priests sealed it away with a permanent]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" align="center"><span lang="en-GB"><em><span>"Gensokyo was also deemed useless to the new world, so priests sealed it away with a permanent barrier. Youkai and the descendants of the brave humans who kept them in check were sealed away in the process, of course... </span></em></span><em><span>"<br />
(Crónicas de Gensokyo – Varios Autores)</span></em></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES" align="center">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Gill azuzó a su caballo otra vez, no respondiendo mucho más su caballo, agotado por el largo viaje que había recorrido desde Chalyben. Aunque, probablemente, el más cansado de los dos fuera el mismo Gill: La marca que le había puesto el primer traidor le estaba haciendo sufrir una tortura que apenas podía aguantar con cordura. No era capaz de dejar de ver las atrocidades que había cometido en nombre de su Dios... desde la perspectiva de sus víctimas. Y a cada víctima que recordaba, un nuevo estigma se manifestaba en su cuerpo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES"><!--more--></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Después de dos noches y un día de viaje ininterrumpido, ya era capaz de ver la ciudad de Namaste, lugar donde ese traidor le había jurado que acabaría su tormento... pero, la verdad, eso era lo que menos le importaba ahora: Su apariencia ya no era la de un soberbio Noble sino la de un desgraciado soldado cuyo caballo estaba cubierto de sangre por todas partes, que llevaba a un muerto en vida pues su jinete ya ni tenía la compañía de su doppelgänger... Sin embargo, cuando llegó a las puertas, al contrario de lo que pensaba, los guardas no le detuvieron sino que huyeron espantados.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>¿Quién les culpa?” se dijo Gill mirándose las manos, llenas de cicatrices. “Yo hacía días que debería estar muerto” pensó espantando a un cuervo que lo había estado siguiendo desde Chalyben.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Al ver que le dejaban la puerta abierta y que nadie trataba de detenerlo, Gill azuzó a su montura y, en la entrada, dejó caer sus armas. Aunque le dolían todas sus heridas, no forzó a su caballo dejándolo trotar tranquilamente mientras pasaba por esas angostas calles para llegar al cuartel general. Y, a medida que avanzaba, veía como cientos de miradas contemplaban su patética estampa otrora digna y poderosa. Nadie le dijo nada, toda la multitud que le veía pasar mantenía un profundo silencio como si se encontraran ante una marcha funeraria, a cuyo cadáver había que guardar un respeto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Por fin...” se dijo Gill con alegría nada más ver el edificio. Pero más contento se puso cuando vio que su padre salía a recibirle a toda prisa.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Gill! –exclamó el orondo hombre mientras se acercaba a toda prisa al cadáver de su hijo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Alto! –ordenó el hijo, obedeciendo su padre de inmediato. –Si en algo me aprecias, me dejarás darte mi mensaje y luego me dejarás morir.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Pero qué dices!? –gritó el padre. –¡Necesitas un médico!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No voy a necesitarlo... voy a morir aquí. Al fin de al cabo, es cuanto deseo hacer ahora...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Cómo que deseas morir!? Morir sin intentar resistirse es casi un suicidio y eso no lo aceptaría nuestro Señor...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ja! –exclamó Gill asustando aún más a su padre. –¡No me salgas con idioteces de esas ahora! ¡Ahora voy a espichar y punto! Y para ello sólo tengo que decirte esto: “Señores de Namaste, Nobles de Tricápita y resto de tiranos de este mundo, yo, Anerues Altro, defensor de Chalyben, os advierto: No toleraré ni un sólo ataque más a la capital de Arseal, no toleraré ni un sólo ataque a los utukku en general y toleraré aún menos que se os ocurra desafiar a las autoridades de este mundo pues, si se os ocurriera desobedecerme, sufriréis peor pena que la de mi mensajero, aquí presente. Todas las dríadas de este mundo ya están en contra de vuestra causa al enterarse de los planes que habíais urdido contra ellas así os aconsejaría que os replegarais pero, si insistís en hacerme frente, como bien supongo que haréis, yo, el primer traidor, os desafío, Nobles del mundo, a venir al campo de batalla donde vuestra Autoridad se enfrentará contra las huestes de Lord Asriel”.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿De qué diantre estás hablando? ¡Médico! –llamó el padre.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Demasiado tarde, papá –dijo Gill sintiéndose aliviado. –¡Muy bien, Lucifer! –gritó al cielo. –¡Cumple con el pacto!</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y en ese mismo instante, Gill sintió como su piel se rasgaba, como sus músculos se desgarraban, como sus huesos se desmembraban, como su pelo se caía... y ante sus ojos pudo ver, por primera vez, a su muerte...</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede miró distraído el reloj  mientras sostenía sus herramientas con sus pequeñas pero firmísimas manos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>¿Ya es la una?” se preguntó dejando el soplete a un lado y mirando a Rita, la cual descansaba apaciblemente en su cojín ignorando totalmente lo que hacía su persona. “Que diantre... mañana es Sábado así que no habrá ningún problema”. Así pues, volvió a su febril trabajo con todo su cuidado pero sintiendo un ligero temblor en los brazos, un temblor que no había dejado de acompañarle desde que conoció a ese pedazo de demonio. Tal vez fuera terror, tal vez fuera emoción pero lo cierto es que le entusiasmaba y le aterraba al mismo tiempo saber que Anerues volvería por esa casa. Saber que tendría un trozo de la Guillotina de Plata, el material que llevaba años tratando de descubrir con sus trabajos y experimentos era algo que le estimulaba terriblemente pero... no acababa de gustarle que alguien como ése le pidiera ayuda para pelear. “¡Si fue capaz de vencerme!” se gritaba a sí mismo cada vez que pensaba en su primer encuentro. “¡Bien podría acabar con más nueve de ejércitos con semejante poder! ¿Para qué querrá que le ayude?” Kaede sacudió la cabeza y se concentró en la siguiente operación, una de las más frágiles de todo su trabajo: Acercó el soplete para cerrar la estructura del motor de su nuevo aparato y empezó a fundir el metal con mucho mucho cuidado, evitando que no se colara nada de estaño dentro del aparato, con una precisión total, sin...</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Eh! ¿¡Se me escucha!? –gritó de repente una voz.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede se sobresaltó y su mano lanzó el soplete eléctrico dentro del motor del susto. Y lo demás es historia: El motor estalló en llamas lanzando gran cantidad de metal cual metralla en todas direcciones destrozando gran parte de las paredes y alcanzando en plena cara a Kaede. Las llamas y el metal incandescente no tardaron en llegar a los bidones de gasolina que se había traído para probar su nuevo motor provocando que el fuego y la destrucción empezaran a extenderse sin demora.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y el cuerpo de Kaede, muerto en medio de las llamas permaneció inerte por siempre... esto... ¿”por siempre jamás” iba a decir? Más bien, se levantó como si nada hubiera pasado, fue hacia donde estaba su querida medio-daimonion que seguía durmiendo ignorando el sonido de la potente explosión y cogió la mochila bandolera que estaba a su lado de la cual sacó una carta de hechizo tras lo cual masculló:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-...otra vez... demonios...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La carta se disolvió entre sus dedos y enseguida apareció una pequeña criaturilla, una ondina, que, inmediatamente, empezó a apagar el fuego gracias a su poder sobre el líquido elemento. No pasó demasiado tiempo antes de que todo el fuego estuviera extinguido, hecho lo cual, la ondina volvió a su esencia acuática tal como vino.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Llamo en mal momento? –dijo la voz que le distrajo de manera tan desastrosa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A ver, aprendiz de Lucifer... a ver si te enteras... ¡LA PRÓXIMA VEZ TE MATO! ¡OTRO LABORATORIO DESTRUIDO!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo dices como si fuera culpa mía –dijo Anerues sin demasiado respeto por lo que acababa de pasar. –Como me dijiste que te llamara cuando no estuvieras trabajando... pensé que ya estarías durmiendo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno, sí... –dijo Kaede sabiendo que tenía razón. –De todas maneras se supone que tú sabes todo lo que ocurre a tu alrededor, ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sólo cuando sueño. Cuando simplemente duermo, no trato de recordar nada. Y vaya si he dormido...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No me digas que te has reducido a usar tu fuerza contra simples peones?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo justo y suficiente como para dejar bien defendido el Rat durante algún tiempo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">En ese momento, Kaede escuchó un pito sonar en los pisos superiores e inmediatamente se escucharon los pasos rápidos de las doncellas que se acercaban a limpiar los destrozos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">–<span lang="es-ES"><span>Vuelve a llamarme dentro de media hora, ¿quieres? –dijo éste. –Preferiría hablar después de limpiarme un poco.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede cerró la comunicación, cogió el cojín de Rita y ésta y Kaede se volvieron a su habitación: Subieron las escaleras cruzándose con su tropa de doncellas, vestidas para el trabajo que iban a hacer allá abajo, llegaron a la enorme cocina de la mansión, pasaron por el comedor y siguieron por el gran pasillo... tenía gracia: Desde que empezara a experimentar con la alquimia prácticamente ninguna zona de la casa había dejado de oler a cemento fresco. Sonriendo un poco por la ocurrencia, persona y medio-daimonion subieron al tiempo que Amai salía a su encuentro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ani! –exclamó ella lanzándose preocupada a ver cómo estaba su hermano mayor... bueno, eso de mayor es un poco relativo: Ella tenía unos dieciséis años, mientras que él, con más dieciocho primaveras a sus espaldas, no aparentaba tener más de catorce por lo que tenía una apariencia de niño que asustaba. Sin embargo, a los ojos de su hermana, él seguía siendo su “hermano mayor”. –¡Otra vez! ¡Por favor, no me metas estos sustos! ¡No quisiera saber qué pasaría el día que te pasara algo serio!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tranquila –dijo él tranquilizándola. –Tendrían que matarme más de doscientas veces para hacerme algo de pupa –y sonriendo apaciblemente pidió:–Anda, vuelve a la cama. Ya no habrá más explosiones esta noche... tal vez mañana pero...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ni se te ocurra! –gritó Alisa dándole un potentísimo capón por la espalda. –¡A la próxima las chicas sabrán qué es una “huelga”!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La jefa de las doncellas se alejó con paso furioso al lugar del incendio, mascullando cosas con tono iracundo, probablemente molesta por haber sido despertada a esas horas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede llevó a su hermana hasta su habitación mientras sentía el intenso dolor del golpe en su coronilla. Si había algo que supiera hacer Alisa en este mundo era precisamente dar buenos capones y collejas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tras dejar a Amai en su habitación y darse una pequeña ducha junto a Rita, fue al escritorio de su habitación y sacó una carta de hechizo de las muchas que tenía repartidas por toda la habitación. Tras una mínima concentración, la carta se disolvió entre sus dedos y abrió un nuevo vínculo de comunicación con Anerues. E inmediatamente escuchó el sonido de una batalla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Espero no estar interrumpiendo nada grande... –dijo Kaede imitando la actitud de Anerues hacía un rato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te preocupes –dijo él al tiempo que se escuchaba el sonido del aire y de pequeñas explosiones. –Sólo estoy alejando a unos cuantos diablillos que se habían acercado demasiado al campamento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Desde dónde estás hablando? –preguntó Kaede extrañado al reconocer gran parte de los sonidos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Desde la Tierra del Loto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Desde Gensokyo!? ¿¡Pero qué pintas tú allí!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Para eso te llamaba: Hay un pequeño cambio de planes. Necesito que me hagas un pequeño favor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Según...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No será nada que no puedas hacer: ¿Te acuerdas de Amadeo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿El esgrimista aquél del que me habías hablado? Por supuesto. Mis ganas tengo de conocerle.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues se ha quedado tuerto del ojo derecho y, aún a pesar de estar con semejante herida, me ha insistido en que quiere ayudar a los utukku a proteger a Lyra y bueno... ¿podrías hacerme un ojo intuitivo? Sé que una regeneración lleva más tiempo y...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Para eso te has adelantado... ya veo. Vale, empezaré mañana con lo básico. Hasta que no tenga a ese amigo tuyo a mi disposición, no podré hacer nada demasiado preciso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-OK. Mañana nos vemos. Corto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ta’ luego, chaval –dijo Kaede cerrando la comunicación y yendo con paso cansado a su cama.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nunca te das cuenta de lo cansado que estás hasta que te ves delante de tu cama –dijo Rita posando su cojín a los pies de la cama. –Eres un adicto al trabajo.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si no trabajo, el descanso no me es tan placentero pues, ya lo dice el viejo refrán: “Si no existieran los lunes no nos gustarían tanto los viernes”.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">A la mañana siguiente, Amai, acompañada por Tô, el perro de la familia, se acercó hasta el, ahora reconstruido, laboratorio de su hermano mayor lugar donde se lo encontró trabajando febrilmente sobre un pedazo de mármol cristalino.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué estás haciendo? –preguntó ella extrañada porque sabía que todos los sábados se los pasaba durmiendo hasta la una por lo menos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Recuerdas a aquél tal Anerues? –preguntó él sin interrumpirse. –Vuelve hoy. Uno de sus amigos ha perdido un ojo y le estoy construyendo uno nuevo. Y creo que irá perfectamente siempre y cuando este maldito perro no se lo coma –dijo mirando acusadoramente a Tô que siguió jadeando como si eso no fuera con él.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No seas así con el pequeñín –pidió ella acariciando al adorable y, a la vez, estúpido perro. –Si es cosa de regenerar alguna parte del cuerpo, yo podría hacerlo sin ningún problema. No temas pedirme cosas así –dijo sonriendo con su siempre apacible sonrisa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si en eso pensé en un primer momento, hasta que él me dijo que algo semejante le iba a llevar demasiado tiempo. Parece que no va a pararse durante demasiado tiempo en esta casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y tú te marcharás con él... ¿Estás seguro de que quieres luchar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es el precio que he de pagar por conseguir ese metal –dijo él apartando al perro, que insistía en acercarse a la mesa de trabajo, con el pie. –De todas maneras, me ha jurado, perjurado, prometido y repetido más de treinta veces que mi labor va a ser la más fácil de todas, a la vez que la más importante: Ser la escolta de la escolta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Curioso trabajo... Así que si tú escoltas a los suyos, ¿ellos a quién escoltan?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A una pareja de niños que no sé qué diantre van a pintar allá en medio. Yo me encargaré de protegerlos de los diferentes espectros que osen atacarlos y de los que ellos no saben defenderse y, ale: Un pedazo de metal ínter-espacial por un trabajo de menos de día y medio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Sólo por eso?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno... me dijo que el trabajo tenía sus riesgos pero que gracias a mis hechizos iba a salir muy bien parado. También me dijo que tal vez requiriera mis servicios como médico y que, de ahora en adelante, tal vez me pidiera algún favor para llevar a cabo cierto proyecto... un proyecto del que no me ha contado nada de nada. ¡Bah! Lo importante es que me he enfrentado a cosas más difíciles a lo largo de mi vida así que no es cuestión de hacerle ascos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero... ¿no recuerdas su aura? –dijo ella con miedo. –Jamás vi algo tan caótico alrededor de nadie...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya sé que es imprevisible –dijo él riendo, cambiando su risa por una mirada furiosa al perro que había empezado a mordisquear la silla. –Ya has visto lo que me hizo hacer esta noche –mostró levantando el dedo para señalar los restos de la explosión que no habían podido limpiar las doncellas. –Sin embargo, hasta tu péndulo te ha dicho que lo que dijo era verdad y sabes que a él no hay nada que lo engañe.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Cierto... –dijo ella dudando al tiempo que llamaba a Tô para que volviera con ella, cosa que hizo el perrito de inmediato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Que desconfíes es normal: Hasta yo lo hice en su momento pero, tras pelear con él, pude notar que actúa como actúa tan sólo para conseguir sus objetivos y, ciertamente, hasta tú harías lo mismo para liberar a tu madre de lo que le está pasando.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aún así la guerra no me parece una buena solución.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sigue pensando así, chavalina. Y ahora, si me permites tengo que seguir con... –unos golpes en la puerta le interrumpieron. –Adelante –ordenó él, entrando una doncella de inmediato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Un grupo de unas treinta personas está delante del portón principal. Parece que el señor Anerues está con ellos. ¿Les hago pasar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede miró su reloj de bolsillo sorprendido y dijo:</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Caray... No, dejadlo. Ya me encargo yo... diantre con éste. Ha atravesado Gensokyo en menos de... ¡Tô! ¡Quieto! –gritó el chico al ver que el idiota de su perro estaba engullendo su silla.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé miró el portón de la casa, de estilo barroco, ligeramente Rococó pero definitivamente elegante. Al lado de las puertas de la casa había sendos muros de poco más de dos metros cubiertos de algo que parecía hiedra y rematados por un montón de arbustos de aspecto muy bien cuidado. Quien viviera en esa enorme mansión debía tener su buena fortuna y ya se demostraba bastante con sólo ver la puerta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé llevaba esperando con el resto de la tropa más de diez minutos desde que respondieran a su llamada y ya estaba algo cansada de estar de pie sin hacer nada, sensación que parecían compartir Amadeo, Dijuana, María, Trevor, Adrian, la mayor parte de los soldados del Rat y su nuevo capitán, Los Nisboi. Por suerte para todos ellos, alguien abrió la puerta en ese momento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bienvenidos a la Mansión Fânali –saludó un niño de no más de catorce años inclinándose humildemente. –Has tardado menos de lo que me esperaba, Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nunca me subestimes –respondió éste. –De todas maneras, los chicos ya están bastante cansados. Tuvimos que deshacer el campamento y marchar de noche para llegar cuanto antes. Esos malditos espíritus de la primavera están chiflados...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es normal: Este invierno ha sido muy largo... Pero pasemos a otros temas. ¿Dónde está ese monstruo de la espada del que me habías hablado? –dijo el niño frotándose las manos mirando a todas direcciones para encontrarlo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Es que no lo ves? –dijo señalando a Amadeo que estaba justo a su lado con una venda que le tapaba el ojo derecho.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El niño miró sorprendido al chico que apenas le sacaba más de media frente y al poco comentó notablemente desagradado:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Oye! ¡Cuando me hablaste de él pensaba que me estabas hablando de un auténtico armario de tres cuerpos! ¿¡Qué clase de enano es éste!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y tú qué clase de niñatillo eres? –se quejó Amadeo herido en su amor propio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Cuidado con lo que dices! ¡Yo soy...!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tranquilidad, ¿queréis? –pidió Anerues separando a los dos que se estaban mirando con furia mutuamente. –Amadeo, éste es Kaede, el que te va a hacer un ojo nuevo y, Kaede, éste es Amadeo alias, el “joven aruco”. ¿Os importaría dejar las discusiones para más tarde? Llevamos tanto tiempo delante de la puerta que ya empezamos a llamar la atención.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Adelante pues –dijo Kaede abriendo el portón girándose airado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé pasó con el grupo cargando con su enorme alabarda, tan sorprendida como el resto de la apariencia de ese “terrible chaval” que les había descrito Anerues. Lo cierto es que se le notaba que no era precisamente muy niño por sus movimientos, demasiado firmes y precisos para alguien con esa apariencia...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y quién sois vos, joven y bella dama? –preguntó Kaede con expresión de sorpresa nada más verle la cara.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">A Zoé la pregunta le pilló a destiempo por lo que tardó un poco en girarse para ver al chaval que la miraba como si le agradara su presencia. No contestó (más bien, no pudo) pero el chico no cejó en su empeño en que respondiera a sus camelos y la siguió de cerca.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>¿No pretenderá...? “pensó Zoé temiendo la respuesta. ”He ido de un mundo a otro ya más de tres veces, he pasado por persecuciones, batallas, carreras, vejaciones, insultos, bofetadas, peleas, mordiscos y desprecios... ¿y ahora un niño quiere ligar conmigo? Lo que me faltaba por vivir...”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Ku-Te se puso entre ellos para mantener alejado al chico que, aún así, no cejó en intentar llamarle la atención hasta que, una vez dentro de la mansión, algo le distrajo más que un niño dándoselas de moscón.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Bienvenidos a la Mansión Fânali! –saludaron más de cincuenta doncellas al mismo tiempo justo cuando entraba toda la tropa. Inmediatamente todos dieron un paso atrás del susto al tiempo que Anerues sacaba una foto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ale! –exclamó éste riendo nada más guardarse la cámara. –Ya tengo la prueba definitiva de que eres un salido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso díselo a mi padre –dijo Kaede encarando las cejas. –Chicas, por favor, ¿podréis encargaros del equipaje de los señores?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Por supuesto! –dijeron casi todas avanzando en un ordenadísimo tropel al grupo recién llegado para llevarse todas sus armas y suministros a toda velocidad, quedándose tan sólo unas pocas segundos más tarde.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Las demás, guiad a los señores a sus habitaciones. Creo que necesitan descansar un poco. Tú, Amadeo, ven conmigo –dijo el chaval marchando a lo largo del largo pasillo. –Y tú, Alisa, encárgate de llevar a Anerues al salón, por favor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">En un instante, el vestíbulo de la mansión se vació casi por completo de soldados y en él quedaron sólo Anerues, María, Zoé, Adrian, sus daimonions y Alisa, que habían esperado a que se disolviera el tumulto que se había formado por allí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Di... ¡diantre! –fue lo único que acertó a decir Adrian. –¡Jamás en más de cuarenta años de servicio vi semejante organización! ¡Ni que esto fuera un ejército!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Casi lo es, señor –respondió Alisa riendo un poco. –Todas las doncellas de esta casa son muy trabajadoras y cumplen a la perfección todo cuanto se les pide.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero, con tanta gente viviendo aquí, ¿habrá bastante espacio en esta casa para todos los que acaban de llegar? –preguntó Zoé todavía con la impresión del organizado movimiento de ese tropel de cofias.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por supuesto –respondió Alisa. –La mansión Fânali es muy grande.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y si hiciera falta más espacio, Kaede lo crearía –añadió Anerues marchando hacia el salón. –En esta casa podrían caber más de dos mil personas y creo que aún sobraría espacio...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Parece que conoces bien este lugar –comentó Adrian al tiempo que contemplaba las maravillas de ese nuevo mundo en el que acababa de entrar, probablemente sorprendido de ver una construcción que en nada se parecía a ningún Rat que jamás hubiera visto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Desde aquí fue desde donde causamos el cambio en vuestro mundo –dijo María. –Nos pasamos una pequeña temporadita por aquí y conocimos mejor las peculiaridades de la casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me las recuerde... –dijo Alisa llevándose la mano a la cabeza como si recordara algo que la incomodaba mucho. –En fin, señores, ya hemos llegado –dijo la sirvienta retirándose rápidamente tras señalarles el salón.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Esa sala de estar no era excesivamente grande pero tenía un gran ventanal que daba al patio interior de la casa, un precioso jardín que mostraba un aspecto totalmente florido a pesar de que Anerues ya había dicho que la primavera acababa de comenzar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y dentro de esa sala estaba esperándoles una chica joven de rasgos orientales, de pelo corto y de una negrura insondable. Junto a sus pies estaba un pequeño perro de Dios sabrá que raza de color pardo oscuro al cual ella estaba acariciando y una especie de zorro de piel rubia que dormía tranquilamente encogido sobre un cojín.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y cuando, nada más entrar, la vieron, todos se quedaron helados, como si se encontraran ante alguien de terrorífica presencia... pero de signo totalmente contrario. El simple hecho de observarla infundía una sensación de extraña turbación y desequilibrio y, sin embargo, era tan agradable ver a esa chica de movimientos pausados y elegantes...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenos días –saludo la chica. –Soy Amai Fânali, la señora de la mansión.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Nadie se movió, tan sólo Anerues y María parecieron ignorar la fuerza que parecía destilar Amai y se fueron a sentar en un canapé frente a la dueña de la mansión.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué hacéis en la entrada? –preguntó el chico como ignorando a ese precioso ser que esperaba pacientemente mientras sonreía levemente. –Venid a sentaros.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé y los demás, ligeramente cohibidos aún, se acercaron a los asientos y nada más posarse, apareció Alisa con otra doncella trayendo un par de cafeteras una y teteras la otra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Mientras las doncellas se encargaban de servir el té y el café, Zoé sentada a cierta distancia de esa chica, trató de tranquilizarse, controlando esa potentísima impresión que causaba Amai. No sabía qué pero tenía algo que le hacia sentirse extrañamente cómoda pero de una manera tan absolutamente potente e innatural que le daba respingos sólo de mirarla. ¿Pero era posible que pudiera existir una persona así?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tenía ganas de conoceros a todos –dijo Amai nada más estuvo servido el té. –Anerues nos ha contado muchísimas cosas sobre vosotros.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Su voz tan dulce, fina, armoniosa y casi musical, combinada con una pose soberanamente relajada, que no infundía ninguna tensión en los demás, hizo que nadie excepto Anerues, impasible ante sus encantos, respondiera campechanamente:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno, ya que estáis aquí, podríais decir algo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Todos permanecieron en silencio pero Amai no aparentaba tener prisa en que respondieran y permaneció en silencio compartiendo miradas y sonrisas con todos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto... –carraspeó Zoé, tratando de vencer esa positivísima impresión inicial. –¿Podría decirme qué le está haciendo... –Zoé dudó trató de buscar las palabras adecuadas –...el señor Kaede a Amadeo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amai rió con ganas nada más escuchar la palabra “señor”, con una risa que hizo a todos los presentes sonreír.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Si ani te escuchara ahora! –exclamó entre suaves carcajadas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ani? –preguntó Ed extrañada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hermano mayor en japonés –aclaró María. –No lo aparenta pero Kaede tiene un par de años más que esta dama.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Es usted japonesa? –preguntó Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué edad crees que tengo? –preguntó la aludida inclinándose hacia Zoé, la cual se sintió ligeramente presionada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿...eres japonesa? –corrigió Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Mucho mejor –dijo Amai recuperando su posición. –No, yo no, pero oka... –Amai se interrumpió y corrigió lo que iba a decir: –Mi madre si que lo era. En los catorce años que pasamos juntas antes de su muerte, se me pegaron gran parte de las expresiones que usaba.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Descanse en paz... –se le escapó a Adrian.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No hace falta que guardes luto por alguien que no has conocido –declaró ella a lo que el rey Adrian asintió, ignorando que le había tuteado como si fuera un simple hombre más.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amai se levantó y se acercó a sus invitados para verlos más de cerca. Al primero que se acercó fue a Adrian, a cuyo lado se sentó, estremeciéndose ligeramente éste.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No sabía que los vampiros pudierais salir de día –comentó ella esbozando una sonrisita inocente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso no es más que una estúpida leyenda difundida por los Nobles –dijo él tratando de aparentar firmeza. –A casi todos los efectos somos iguales que todos los elatos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Siento haber preguntado pues –dijo ella bajando la mirada. –Espero que no se haya sentido insultado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En absoluto –replicó él algo más suelto ya.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú te llamabas Zoé, ¿no es así? –preguntó Amai mirando a la otra chica de esa sala.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">La aludida asintió y Amai se levantó para sentarse a su lado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Anerues me ha contado alguna anécdota de lo que hiciste en el mundo de Adrian –dijo ésta. –A pesar de sólo haberme contado cuatro cosas, me ha sorprendido muchísimo la valentía que has llegado a tener a pesar de estar totalmente sola.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo... lo cierto es que no estuve tan sola –respondió modestamente Zoé, evitando mirarla directamente a los ojos. –Fue precisamente por la única persona que me ayudó que decidí hacer lo que hice.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Era un chico guapo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No! –dijo Zoé alzando la vista hacia Amai, algo asustada de que se llevara una idea equivocada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Ay, tontina! –rió la otra volviendo a su asiento en un momento. –Anerues, tenías razón al decir que era muy valiente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Soy de los que tratan de mentir lo menos posible –respondió el aludido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">En ese instante, el zorro que dormía plácidamente junto el asiento de Amai, alzó la cabeza y se marchó a toda prisa de la sala. Sin embargo, nadie en la sala se saltó cierto detallito:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Veo doble? –preguntó Adrian.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ese... ese zorro, ¿no tenía dos colas? –preguntó Zoé sorprendida a Amai.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En femenino, por favor –pidió la dueña de la casa. –Es la... ¿cómo dijiste que se llamaba? –preguntó a Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Daimonion.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso, la media-daimonion de Kaede. Se pasa durmiendo la mayor parte del día pero, cuando nota que algo va a pasar, corre a avisarle a toda prisa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Media? ¿Quieres decir que ella se puede separar de él? –preguntó Ed.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Como viene siendo costumbre entre las gentes que conozco, sí –respondió Anerues por Amai –pero la calificación de “media-daimonion” es algo más que eso.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ni yo misma lo entiendo mucho –dijo Amai. –Lo único que sé es que es una criaturilla muy agradable –dicho esto, Amai se levantó. –Alisa, ¿te puedes encargar de los invitados mientras compruebo qué es lo que pasa?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por supuesto, señorita –asintió la doncella mientras su ama salía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y todos se quedaron en silencio, como si esa sala de repente se hubiera quedado completamente vacía. Se quedó en silencio hasta que Ku-Te comentó algo, casi como para sí mismo:</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-...me... me ha tocado...</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo lo notas? –preguntó Kaede tras colocarle el ojo intuitivo a Amadeo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El paciente se alzó y probó a mirar a todas partes. Tras un rato de paseos por ese sótano declaró:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No veo nada por este ojo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nadie ha dicho que sirva para “ver”. ¿Acaso no recuerdas el nombre de ese pedazo de piedra?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ojo intuitivo... ¿pero qué diantre quieres decir con eso?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Kaede se levantó y empezó a caminar distraídamente al tiempo que respondía:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ese ojo que tienes no tiene como finalidad que puedas “ver” sino que cumple una función semeja. Un ojo normal recoge señales luminosas, las procesa, las transmite a un nervio óptico y tras un procesamiento complejo dentro del cerebro, éste te pasa una información. Sin embargo, un ojo intuitivo no está conectado al nervio óptico sino directamente a todo tu cerebro. Ese pedrusco recoge informaciones diversas de cuanto hay a tu alrededor y transmite la información de manera algo difusa, en forma de “intuición”. Si lo que me contó Anerues de ti es cierto, eres una persona de mentalidad fría como el hielo así que no creo que el miedo te afecte a la capacidad de cognición necesaria para distinguir entre pensamientos y las intuiciones enviadas por el ojo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No he entendido ni papa –dijo Goppler. –Eso de la “intuición” me suena a cuento chino.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No debería –replicó Kaede. –Tú eres la viva prueba de que la intuición existe.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué quieres decir? –preguntó Amadeo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Hace cuánto que sabes de la existencia de Goppler?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No mucho...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me refiero desde cuando fuiste capaz de verla, me refiero a desde cuando supiste que estaba ahí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Unos cuantos años más... desde los diez o así –contestó Amadeo tras una breve reflexión.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú sabes que Goppler tiene los mismos sentidos que tú, puede que hasta algo más desarrollados. Durante toda tu vida ha estado sintiendo cosas aparte de ti, cosas que, de alguna manera, tú también notabas a pesar de no tener una comunicación “formal” con ella. Eso, en principio, es la intuición: Sentir cosas por medios diferentes que no sean tus cinco sentidos normales.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Un sexto sentido, quieres decir?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí. Yo no tengo mucha experiencia en esto de tratar con daimonions pero he de imaginarme que existe gente con daimonions pájaro. En el mundo del que viene María Kirisame es muy normal que esa clase de daimonions puedan informar a sus personas de lo que puede esperarles en un camino vigilando desde las alturas. Sin embargo, tanto en tu mundo como en el mío, la comunicación entre persona y daimonion es bastante menor pero, aún así, no deja de existir, de ahí que haya gente que especule con este extraño “sexto sentido”, tratándolo como algo sobrenatural.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo, en principio, no se creyó ni una sola palabra hasta que recordó el viaje que hizo con Trevor hacia el agujero. Recordó que llevó a Goppler en brazos expresamente para que vigilara su espalda. Si Goppler no hubiera estado ahí en ese momento lo que habría hecho sería concentrar todos sus sentidos en su espalda pero, aún así, esperaría a la aparición de esa extraña sensación funesta que le indicaba el peligro siempre que lo necesitaba.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De ahí que –dijo Amadeo –cuando decimos que “sentimos una mirada”, es nuestro daimonion que ha notado algo raro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Premio para el caballero. El ojo intuitivo juega con esas sensaciones y te ayuda a mantenerte alerta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo que tú quieras pero sigo sin poder ver por este lado. ¿No podrías...? –Amadeo interrumpió la frase y paró un golpe por parte de ese chaval. –¿¡Qué haces!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Tú me has visto? –Amadeo se quedó mudo: El golpe que, sorpresivamente, había lanzado Kaede había llegado por su derecha, desde un ángulo muerto y en un punto desde el que, sin un ojo sano, no podría haber detectado. Pero aún así, sabía que iba a llegar aún sin verlo. –¿Entiendes ahora lo que quiero decir?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo, gratamente sorprendido, cerró los ojos y trató de concentrarse en cuanto podía notar a su alrededor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si cierras los ojos tiene menos efecto –advirtió Kaede. –Con luz diurna puede llegar a funcionar al cien por cien.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo lo ignoró y, recibiendo una nueva comunicación del ojo, señaló la puerta de ese sótano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Un zorro –declaró él. Un par de segundos más tarde, el zorro que había anunciado se presentó a toda prisa ante Kaede. Y justo cuando parecía abrir la boca para decir algo, Amadeo dijo a la vez que ella:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Algo se acerca a la mansión a toda velocidad!</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">E inmediatamente, un terrible estruendo resonó en las dependencias superiores.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Sean bienvenidos a la Mansión Fânali! –saludó sonriendo una doncella como si el hecho de encontrarse con un par de amasijos de metal atravesando la pared de la casa fuese una visión de lo más normal.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya es la última vez que lo digo... –musitó Lou: –¡O APRENDES A PILOTAR O YO NO ME VUELVO A SUBIR EN ESTE ATAUD VOLANTE!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Menos lobos, caperucita –dijo David despreocupadamente abriendo la puerta del aparato intencional para poder salir. –Que yo sepa, tú tampoco tienes mucha idea de como pilotar este aparatejo. Aunque la diferencia sea cosa de sólo un día, yo sigo teniendo más experiencia que tú manejando esto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto... ¿es que nadie me echa en falta? –preguntó un tercero atrapado entre los hierros de otro enorme maquinón contra el que había chocado el aparato intencional.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Disculpa –dijo David abriendo con algo de esfuerzo la atorada puerta del otro mecanismo y ayudando a su ocupante a abandonarlo. –He de suponer que usted es Kaede –dijo al ver es aspecto que llevaba ese chico: Era un joven de, más o menos, su misma edad, bastante alto, muy esbelto y de pelo claro. Iba vestido con una bata de laboratorio (que permanecía perfectamente pulcra e impoluta a pesar del viaje que le habían pegado) y llevaba gafas, las cuales le daban cierto aire intelectual.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Yo, ese cateto de la alquimia yokai? ¡Por favor! ¡Mi nombre es Rodolpho Viteri Beildan! ¡Soy el mayor...!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-...cateto de la alquimia mecánica del mundo –completó con desparpajo un chaval de aspecto muy joven. –¿Qué haces aquí? No han pasado ni dos semanas desde tu última derrota.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Rodolpho calló y alzó la barbilla altivamente. No parecía llevarse muy bien con ese niño.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya veo que te alegras de verme... ¡Bah! De todas maneras iba a llamarte –continuó el niño, atrayendo la mirada sorprendida de Rodolpho. –Pero, antes de entrar en detalles, bajad de ahí. Las doncellas se encargarán de arreglar esto un poco.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou, David, Diana, Fu Riong y Rodolpho bajaron con más o menos entereza de ese montón de chatarra que era ahora la máquina de Rodolpho y se acercaron al niño.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Antes de nada, me presentaré –dijo éste: –Soy Kaede Fânali. Bienvenidos a mi humilde morada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Sí, muy humilde la veo” pensó David mirando los lujos que se había cargado con su temerario (y desastroso) vuelo.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Anerues me ha hablado de vosotros. Supongo que querréis verle.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No tengo muchas ganas, la verdad –dijo Lou sosteniendo a la dormida Fu Riong y sus libretas con algo de cansancio. –Todo cuanto quiero hacer ahora es echar una cabezadita.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy bien pues. ¡Mabel! –exclamó llamando a la doncella. –Haz el favor de llevar al señor a una habitación vacía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ahora mismo –dijo ella esperando a Lou junto al umbral de la puerta.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si tú también quieres ir a dormir... –le dijo Kaede a David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No –replicó David. –Por una vez, quisiera ver a Anerues en la realidad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Cómo se nota que no lo conoces... –comentó el chico guiando a David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso es porque te da miedo –comentó la daimonion zorra de Kaede.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Por fin has encontrado la horma de tu zapato? –preguntó Rodolpho con sonrisa de satisfacción.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto no va contigo, Rodolphinho –contestó sin ningún respeto el chico. –Si quieres pasar el rato, ¿por qué no analizas el maquinón que se ha cargado tu...? ¿Tu qué?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Atomx Versión 3.0, si no te importa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-...lo que tú digas... Tú míralo un poco, analízalo, descubre si puedes repararlo y mejorarlo y así, todos contentos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Y por qué tendría que hacer eso!? –preguntó Rodolpho con tono soberbio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú hazlo y me lo agradecerás. Ya me contarás qué te parece a la hora de cenar.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Rodolpho se paró, volvió la vista atrás y, tras una corta reflexión, prefirió volverse al lugar del suceso mientras una tropa de doncellas vestidas con monos y cascos de obrero y equipadas con toda clase de utillaje de albañil se dirigían al lugar del siniestro.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues escuchó el sonido de unos pasos precipitados por el pasillo. No era un sonido ligero como el de una persona que va corriendo sino uno mucho más pausado pero terriblemente más pesado que el de unos pasos caminantes pues, hasta cierto punto, hacía temblar los cristales que se encontraban cerca del sujeto que los causaba. Y ese sujeto no tardó en mostrarse ante el umbral de la puerta que daba al salón.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenas, David –saludó Anerues pasándole el álbum de fotos a María que siguió viéndolo con cara de desconcierto. –¿Has tenido un buen viaje? –Al aludido, semejante saludo le descolocó un poco y, en un buen rato, no supo que decir. –Bueno... –dijo Anerues alzándose para verle más de cerca –al menos hoy no he tenido que derribarte para hablar contigo –dijo alzando la mano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David se la estrechó y tras una simple sacudida, Kaede dijo por él:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No vayas tan rápido: Aún no acepta que lo que tantas veces ha visto en sueños sea algo perfectamente palpable. Dale tiempo... y ahora, si me disculpáis –se excusó cuando vio a una doncella pasar por el pasillo. –Aún tengo que hacer algo importante –dijo sonriendo mientras sacaba una cajita de su bolsillo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ven a sentarte pues –dijo Anerues, ya sentado junto a María. –Me tienes que contar qué es lo que has hecho para llegar hasta aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Yo? –preguntó David. –Pero... ¿tú no sabes todo cuanto acontece con sólo soñar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Otro que me sale con la misma cantinela... Si no sueño, no puedo acceder a esta clase de información, esto es, no he soñado en una temporada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ayer se pasó durmiendo más de catorce horas seguidas haciendo el muerto sobre el agua –dijo María dejando el álbum de fotos sobre la mesita. –Se encontraba un poco cansado después de masacrar un ejército de más de mil hombres.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por suerte no me olvidé de pasarte la información necesaria para que pudieras llevarte el aparato intencional –añadió Anerues. –Cuanto recuerdo es que, en ese momento estabas huyendo de la policía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De “un” policía –comentó Diana con sorna.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En mi vida he corrido de esa manera –dijo David algo más suelto ya –pero, por suerte, tus indicaciones fueron lo suficientemente claras como para lograr escapar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Tienes idea de qué le llegó a pasar al policía que lo persiguió? –preguntó Dijuana a Anerues, asustando a David que ni siquiera se había dado cuenta de que estaba ahí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En la cabezadita que me eché hoy, vi como, de repente, se encontró con que era el único policía que quedaba sano en toda Ginebra –Anerues rió con gracia. –Ya te lo dijo Anstein: La policía de Ginebra se ha metido en camisa de once varas desde que Yukari decidiera ayudaros. –Anerues notó que David aún seguía algo sorprendido por lo rápido que estaban sucediendo las cosas así que cogió la cafetera y le sirvió un poco de café. –Te gustaba con leche y poco azúcar, ¿no?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí... –respondió David cogiendo la taza. –Respecto de lo de la huida... llegué hasta San Gerónimo, salté muralla, subí al campanario de la Sagrada Penitencia, me disfracé, descubrí el aparato intencional, despisté al policía que no había cejado en perseguirme y el resto ya es historia: Huí a toda velocidad, rescaté a Lou y, tras un corto viaje, pude encontrar un momento para dormir. Lo que él hiciera, ya no lo sé. Sólo sé que, cuando desperté, él y Anstein estaban volviendo de un pueblo cercano, Lou llevando una serie de libretas en las que parecía que había estado escribiendo más apuntes que yo en toda mi carrera universitaria.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Serían las predicciones de Anstein –aclaró Anerues. –Lou es una bestia recopilando información: No será muy bueno físicamente pero sabe tomar apuntes taquigráficos a una velocidad pasmosa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y teniendo en cuenta lo plasta que puede llegar a ser Anstein... –añadió Diana. –Le puede haber predicho cosas con más de tres años de antelación...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Para qué puede querer Lou esas predicciones? –preguntó David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Sabes qué es lo que va a hacer Lou en tu mundo? –preguntó Anerues. –Muy sencillo: Enfrentarse a cara descubierta con el poder central de la Iglesia. Va a dejar muy claro a ese montón de adoradores de ídolos quién tiene el poder en tu mundo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David encaró sus cejas y carraspeó sin discreción alguna, notablemente molesto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No me estaba refiriendo a tu tío –se disculpó Anerues. –De todas maneras, deberías saber que Adam es algo diferente a la gran mayoría.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy diferente –añadió María. –Yo soy quien mejor lo sabe.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David miró a la bruja con atención y cuando le vio los ojos, soltó:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Usted... ¿usted es María Kirisame?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso es –respondió Anerues. –La bruja que selló el pacto de Oasis. ¿No os habíais visto nunca antes?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo a él sí –dijo ella. –De vez en cuando me acercaba a ver cómo estaba la aldea desde lo lejos y en algún viaje le vi.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Puedo preguntarle por qué no volvió nunca más a partir del pacto? –preguntó David. –Me extraña mucho que, siendo la que más se ha preocupado por el destino de esa gente, nunca volviera por allí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Adam es la razón ¿Sabes lo que le pasa a un amante que rechaza a una bruja?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David miró con sorpresa a María y tras unos segundos de silencio, María confirmó sus sospechas:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Le ofrecí que fuera mi amante pero él me rechazó. A punto estuve de cortarle el cuello allí mismo pero se salvó por darme una buena razón para que no lo hiciera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Estaba investigando a las brujas para poder demostrar que celebraban ritos herejes –recordó David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De no haber sido por su buena fe hacia las brujas y por su discreción, ahora ya no quedarían ni latvianas ni ainos. Sin embargo, yo seguía sin aceptar que me hubiera rechazado, así que preferí no volver a verlo. En cualquier caso, fue él el que salvó a mi amante actual –dijo señalando a Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No pretendo hacerle nada a Adam pues es uno de los pocos verdaderos creyentes –dijo Anerues. –Hasta cierto punto, ese buen hombre es incluso agnóstico, pues pasa de los ritos de su religión pero nunca renegó de ella pues seguía siendo un buen instrumento para proteger a las brujas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Más te vale ni pensar en hacerle nada –exigió David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tampoco hace falta que te pongas así... Por cierto, ¿dónde está Lou? Aunque sea un lentorro andando, ya debería haber llegado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Prefirió irse a dormir directamente. No dejó de quejarse durante todo el viaje de que le dolían las manos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Anerues asintió y miró hacia el techo, como buscando algo. Segundos más tarde pareció haber encontrado algo y dijo:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Siento no seguir esta conversación pero tengo que preguntarle un par de cosas a Lou así que, buenas noches –cerró los ojos y, en menos de un segundo, se quedó totalmente dormido cayendo sobre el hombro de María.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Quien pudiera quedarse dormido de esta manera... –comentó María reposando el cuerpo de Anerues sobre el sillón.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou estaba contemplando el paisaje de Citagazze tal como lo había visto la primera vez: Sentado en el suelo y dolorido por la caída. Se encontraba solo pero, a pesar de saber lo que había dentro de la ciudad, no sintió miedo sino paz. Fu Riong no estaba ahí pero no sentía su falta, como si supiera que andaba cerca aún sin verla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">De repente, notó una mano posarse en su hombro e inmediatamente se volvió.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenas noches, Lou –saludó Anerues. –Cuanto tiempo sin vernos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou no respondió y decidió seguir observando la ciudad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ya andas más enterado de lo que está pasando? –preguntó Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí... –respondió Lou pesadamente. –No tengo nada contra ti y lo sabes pero, ¿por qué has liberado la agresividad de David? Sabes que al final siempre se arrepiente de lo que hace.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No será siempre así –respondió Anerues sonriendo. –De hecho, ya no lo es.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A qué te refieres?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No le has preguntado a Anstein qué es lo que hizo David? –preguntó sorprendido Anerues. –Machacó de una paliza a uno de los que abusaban de él... Lukas creo que se llamaba.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y eso es bueno? –se quejó Lou dirigiendo la mirada de nuevo hacia la ciudad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Todo depende del contexto: Lo que hizo David fue encontrar a Lukas intentando forzar a una chica. Con la cantidad de combates que hemos estado librando noche tras noche, David ya había despertado una pequeña llama de su auténtica agresividad –Anerues alzó la mano y de ella empezaron a surgir pequeñas gotas de agua que empezaron a formar una pequeña esfera de agua, –gran cantidad de iniciativa –en la esfera se vio un reflejo, una imagen, como si el agua actuara como pantalla, en la que se mostraba a Lukas arrastrando a una chica por un pasillo mientras ella no podía gritar de puro miedo, –impulsé su propio sentido de la justicia, –David, con su típico paso ligero e insonoro se acercó a la pareja a toda velocidad sin que ésta se diera cuenta, –le mostré sus capacidades y limitaciones, –y, antes de que ninguno de esos dos se diera cuenta de su presencia, David lanzó una patada con su talón derecho contra la cabeza de Lukas al tiempo que Diana se lanzaba contra el cuello del ruin daimonion de ese idiota, –y así pudo actuar en consecuencia –los más de veinticinco kilos de puro músculo de la pierna de David casi noquearon a Lukas que, inmediatamente, trató de defenderse al tiempo que la chica huía a toda velocidad. –David no es idiota, no es ningún estúpido, ni es una mala persona por ser más agresivo ahora –Lukas, al poco de empezar esa desequilibrada pelea, se dio cuenta de que esa enorme mole era demasiado para él por lo que trató de llamar ayuda pero no pudo pues Diana agarraba firmemente el cuello de su daimonion casi sin dejar respirar ni a ésta ni a su persona. –David conocía cuáles eran las consecuencias de cuanto hacía y, por ello, casi nunca actuaba por miedo a las represalias. Sin embargo, ésa no es la actitud que hay que mantener –David, ahora prácticamente irreconocible al mostrar una cara asalvajada, seguía dando golpes a toda velocidad a ese estúpido al que se le había ocurrido cometer una estupidez ante el que él creía más estúpido. –Hay gente que utiliza a las personas que más confían en el sistema, denigrándolas hasta niveles insospechados. Lo que uno debe hacer para librarse de ellos es, precisamente lo que siempre nos dicen que hagamos: Plantarles cara y no volver a temerlos jamás pues, son ellos los que siempre nos han tenido miedo, los que temen que destaquemos. Yo ya planté cara hace mucho; tú, en parte, ya lo hiciste y ahora sólo le tocaba a David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou siguió viendo como David sacudía salvajemente a Lukas a base de patadas, puñetazos y golpes contra las paredes y cristales y, cuando Lukas ya estaba totalmente inconsciente, David lo miró con cara aún más agresiva y lo arrastró hacia su habitación, lugar donde lo encerró en su armario. Tras eso, cogió una pluma y tinta, escribió en un papel, metió la carta en un sobre y lo cerró con cuidado al tiempo que respiraba fuertemente para relajar el cuerpo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero tú sabes lo que le va a pasar a partir de ahora –se quejó Lou. –No soy un experto en derecho pero semejante paliza estaría penada con un mínimo de tres años, sin contar el hecho del ensañamiento que lo elevaría hasta más de diez. Y, si encima le acusan de intento de asesinato, ya ni te cuento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-David lo sabía. Pero aún así lo hizo y no se arrepiente de ello. Sin embargo... –Anerues sonrió agradablemente –le saldrán un montón de defensores y, si yo intervengo, hasta el propio Lukas estará de acuerdo en que recibió lo que merecía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De la cárcel no se va a librar, eso lo sabes. Sin embargo, recibirá una enorme cantidad de atenuantes al haber decenas, casi cientos de testigos de los abusos de Lukas hacia David que hablarán en favor de este último, que justificarán la manera en que le apalizó. Y todo eso sin contar el testimonio de la chica por la que decidió intervenir, lo que hará que estuviera casi actuando en legítima defensa. David pagará por el ensañamiento pero no lo hará por las razones de la paliza. Incluso podría hasta librarse de la cárcel... pero es un chico con tanta nobleza que me exigiría que no interviniera para que pudiera pagar con su libertad lo que hizo. David es la mejor persona que he podido dejarte como guardaespaldas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Lou se levantó, se desperezó y empezó a andar hacia la ciudad al tiempo que veía en enorme espejo que había en el cielo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es curioso ver el mundo tal como lo ves tú –comentó Lou. –¿Así es como lo viste la primera vez?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Casi casi. La primera vez, tardé mi buen rato en darme cuenta de que era un sueño y por ello no pude tratar de encontrar la mejor manera de librarme de los espantos –dijo señalando a las criaturas incompletas que se podían ver desde su posición. –Y pensar que lo único que había que hacer era no tenerles ningún miedo... De haberlo sabido, hasta podría haberlos controlado sin ninguna dificultad.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero de haberlo sabido no estaríamos aquí, los de Oasis habrían muerto al pasar las brujas de largo por no ver a Jack o al llevarse una riada el pueblo al no recibir el mensaje de María Kirisame... a todo esto, ¿dónde está Jack? Sé que contigo están Amadeo y Zoé pero de él no he recibido ninguna noticia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Se está acercando a toda velocidad a esta mansión. Quiere dormir y comer cuanto pueda antes de partir hacia la batalla... Lo cierto es que traté de disuadirle de que lo hiciera, que se quedara a salvo en esta mansión pero me insistió diciéndome que iba a necesitar su ayuda...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y Amadeo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Traté de disuadirlo aún más, incluso llegando a darle un par de bofetones por el lado de su ojo tuerto para convencerle de que no estaba en buen estado para hacerlo pero aún así se sobrepuso y me dijo que, o le mataba allí mismo o lo llevaba conmigo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tan cabezón como siempre –rió Lou mientras pasaba junto a cientos de espantos como si tal cosa. –Pero, ¿por qué Zoé no se quedó allí?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Fue a petición del mismo rey de Chalyben y ella no supo negarse. Muchos ya sabían que tenía un talento casi innato como alabardera por lo que, tras una serie de combates de entrenamiento, lo acabó demostrando.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A cuántos ganó?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Veinte de veinte, cinco de ellos contra el rey, que es considerado el mejor guerrero de toda la región de Arseal (de hecho, es conocido como “el aruco” por su habilidad... aunque últimamente su nombre ha quedado ensombrecido por la potencia del “joven aruco”).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Amadeo? ¿Quién lo diría?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Nadie excepto yo. Todo el mundo tiende a subestimarlo porque es bajito pero él siempre lucha con todas sus fuerzas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Vencidos por una chica y un enano... ¿no les habrá molestado eso a los utukku?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No. Son una raza muy modesta y saben que hasta un niño con un cuchillo puede matar al más experto guerrero.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Siempre que tenga de su parte esa terrible fuerza universal que es la suerte –añadió Lou sonriendo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En la guerra muchas cosas son cuestión de suerte –en ese momento, Anerues se paró ante una enorme construcción, una torre en la que destacaban dos enormes estatuas de ángeles a los lados de la puerta de entrada. –Mira este lugar: La Torre de los Ángeles. Es difícil de creer que fuese aquí donde empezara todo nuestro viaje.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aquí es donde se inventó la primera Guillotina de Plata –comentó Lou –y el lugar donde se empezó a fraguar la idea de la creación de un Lucifer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y la de un Satanás –añadió Anerues mirando a Lou. –Espero que no olvides cuál es tu cometido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Olvidar? Si ni siquiera en sueños me han dejado de doler las manos –dijo Lou estirándose los dedos, haciendo que le crujieran sonoramente. –Tengo apuntadas cientos de cosas que a la Iglesia no le gustaría que se divulgaran. Muchas de ellas, en manos de un buen periodista, supondrían el derrumbe de toda la jerarquía eclesiástica.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Recuerda que no es eso lo que queremos. Tú sólo presiona, no te cargues el sistema.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No soy tan estúpido como para querer empezar una guerra civil mundial.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues ellos ya están a punto de comenzarla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Para eso estoy yo: Para detenerla. Y ahora, si no te importa, me gustaría relajarme un poco. Aún tengo que repasarme todos mis apuntes antes de ir al Vaticano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Así sea. Hasta que despiertes.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé se levantó después de dormir una siesta con sueño ligero. Tras estirarse, acarició a su daimonion que permaneció perezosamente quieto. Mientras Ku-Te seguía tratando de conciliar un relajante sueño, Zoé miró el pasillo de esa zona de la casa y, como ya hizo la primera vez, se sorprendió de la longitud del mismo: Era infinitamente más largo de lo que aparentaba desde fuera. Además, tenía unas formas tan regulares que parecía que estuviera viendo un espejo reflejado en otro. Tras un rato de observación con la mirada medio perdida, una de las muchas doncellas de la casa se le acercó por la espalda:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Señorita Zoé –saludó haciendo una leve reverencia, –¿puedo pasar?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, claro –dijo dejándole paso. –Si es para hacer la cama, yo casi no la he desecho.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, no –dijo ella levantando una caja de cartón tras colocarse bien las gafas. –El señor Kaede me ha pedido que le trajera este vestido. Me ha dicho que se sentiría muy complacido si llevara este vestido en la cena de esta noche.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ay, señor... –se dijo Zoé al ver que Kaede seguía intentando llamarle la atención, aunque fuera a base de regalos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Mientras usted lleve este vestido podré limpiarle la ropa –añadió la doncella. –La principal razón por la que el señor Kaede le hace este regalo es sencillamente porque no le gusta verla con esos harapos tan sucios.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé se miró la ropa y vio que la doncella llevaba razón: Hacía más de dos semanas de la última vez que se hubiera lavado la ropa y casi cabría decir que hasta apestaba. Ahí era donde la petición de Kaede tenía mucho sentido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Me dejas verlo? –preguntó Zoé, pasándole la criada la caja.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Mientras ésta se ajustaba de nuevo las gafas, Zoé vio que era un vestido bastante normal, nada excesivamente llamativo, tal como le gustaba a ella. Era un conjunto de falda larga negra, camisa blanca y una blusa de terciopelo escarlata.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Desea que le ayude a vestirse? –preguntó la otra. –Hasta la señorita Amai tiene problemas para abrocharse esa blusa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No hará falta –dijo la misma Amai entrando en ese momento. –Tú encárgate de darle esta carta a nii-san. –La doncella asintió y se dispuso a marchar pero, antes de que cruzara el umbral, Amai le pego un papelito en la espalda. –Este Kaede... –comentó Amai. –No parece que haya crecido nada en diez años...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué es lo que quieres? –preguntó Zoé algo extrañada por lo que acababa de pasar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sencillamente evitar que hagas algo que no quieres hacer –respondió Amai con su dulce risita. –Ninguna de las doncellas de esta casa necesita usar gafas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y qué quieres decir con eso?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues... –respondió Amai inclinando su cabeza hacia el pasillo –cinco, cuatro, tres, dos, uno... –y de una de las habitaciones más cercanas se escuchó una potente explosión tras lo cual Amai rió con cara pícara. –Esas gafas eran una cámara colocada por Kaede para verte mientras te cambiabas. A pesar de que lo intente negar sigue siendo un salido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero... ¿y la doncella? –preguntó Zoé espantada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No te preocupes por ella. Antes de que marchara le coloqué un hechizo protector en la espalda. En muchos aspectos, se me da la magia mucho mejor que a nii-san. Ahora mismo, seguro que estará reorganizando un poco la sala mientras Kaede intenta levantarse después del susto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Por la potencia del sonido...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sólo ruido y un poco de fuego. Probablemente ahora no sea capaz de escuchar nada en un buen rato</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero... –Zoé se alejó asustada de la chica.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Tranquila! –imploró Amai. –Aunque hubiera sido una señora explosión, a Kaede no hay quien pueda matarlo. Siempre lleva encima varios hechizos de resurrección por si acaso se muere mientras hace sus experimentos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-...¿en qué clase de casa estoy? –preguntó Zoé más que extrañada.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No te lo explicó Anerues?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Dijo que íbamos a encontrarnos con un mago muy peligroso pero que nos iba a ayudar con nuestro trabajo...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues eso es lo que es: Una de las personas más peligrosas de este mundo, especialista en lo que él llama la “alquimia yokai”, dominador de cientos de hechizos, más peligroso que una explosión nuclear y que, a cambio de cierta cosa que tiene Anerues, va a protegeros.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Pero si es un niño!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es mi hermano mayor –afirmó Amai con autoridad. –Que haya adoptado esa forma es culpa de la cantidad de veces que ha resucitado pero sigue siendo un hechicero con todas las de la ley. –Amai había adoptado una expresión de seriedad tal que hasta asustaba pero, cuando ésta se dio cuenta de que estaba incomodando a Zoé volvió a su cara serena y miró de cerca la ropa que estaba en la caja. –Hum... Aunque sea un salido, nii-san tiene muy buen gusto. Parece que le has gustado mucho.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues dile que no se haga ilusiones: Cuando acabemos con la batalla volveré a casa y ya no volverá a verme jamás.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Directamente? ¿No deseas despedirte de Frandoll?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿A qué te refieres?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿No recuerdas que discutiste con ella porque querías venir a esta batalla?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo sabes tú eso? ¿Anerues...?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, no ha sido él. Fue gracias a esto –respondió Amai sacando un pequeño péndulo de su bolsillo. –Soy muy hábil leyendo los movimientos del péndulo y, gracias a él, puedo saber qué ocurre a cientos de kilómetros de mí –Amai se lo guardó y volvió a preguntar: –¿No quieres despedirte de ella?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No creo que quiera volver a verme... –respondió Zoé apesadumbrada. –La conozco lo suficiente como para saber que semejante enfado no se le pasará en la vida.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y, aún sabiendo lo que iba a pensar de ti, ¿para qué has querido venir?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Porque siento que no hago lo suficiente para conseguir volver a casa. Todo cuanto he hecho hasta ahora ha sido pelear para sobrevivir y mejorar mis relaciones con los utukku pero... la verdad, es que no creo que haya hecho nada remarcable ni por los utukku ni por Amadeo...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si piensas que intentar mejorar tus condiciones de vida es una estupidez, es que eres estúpida de verdad –declaró muy seriamente Amai. –Nadie tiene el derecho para decidir sobre lo que has de hacer, por mucho talento que tengas para manejar un arma. Aún estás a tiempo: Niégate a ir a la batalla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé no supo que responder ante la seria cara de Amai. Tal vez sólo acabaran de conocerse pero esa chica actuaba como si la conociera desde hace años y, aún así, no se incomodaba por esa actitud. Daba la impresión de que fuera una mujer hecha y derecha, con profundas experiencias a lo largo de su vida. Sin embargo...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Iré de todas maneras –dijo Zoé tras un suspiro. –Tú no sabes cómo viven la guerra los utukku.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y si mueres? –insistió Amai.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Seré un bonito cadáver.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Y estás dispuesta a matar!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí –afirmó categóricamente Zoé. –No será la primera vez que lo hago pero no por ello me va a gustar más. Frandoll no aprobaría que fuera a la guerra por gusto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es que, igualmente, no aprueba que vayas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero, igualmente, deseo un futuro para los más cercanos a mí. No aceptaría que Amadeo se marchara él sólo a la guerra para hacer que el mundo tuviera un futuro. Conozco mi fuerza, sé por qué lucho, sé para quién lo hago y lo hago porque sé que puedo volver. Acepto que insistas en que no vaya a la guerra, yo la odio tanto como tú, pero iré igualmente tan sólo para no sentir remordimientos durante el resto de mi vida por no hacer lo que debía hacer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amai se sentó derrotada y, sencillamente, suspiró.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé fue tras de un biombo que había en la sala y, mientras se quitaba la ropa, preguntó, para cambiar de tema:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué clase de maga eres tú?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo no soy maga –respondió ella recuperando su tono cálido de voz, –sólo manejo magia porque así me lo ha pedido nii-san.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues hace un momento...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si no era yo, acabaría siendo Alisa. De todas maneras, como he sido yo quien le ha enviado ese “mensaje”, no volverá a tratar de espiarte mientras estés en esta casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amai recogió la ropa de Zoé y esperó a que se vistiera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero, a pesar de todo, dices que eres incluso mejor que él –dijo Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tengo más talento que él, eso es algo que él no se niega en aceptar. De él aprendí a manejar las cartas de hechizos y la alquimia yokai y de mi padre aprendí la alquimia de la trasmutación y la vital, todo sea para mantener el prestigio de la familia, ya que soy la cabeza de familia.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Tú, cabeza de familia? –preguntó Zoé asomándose detrás del biombo. –¡Si ni siquiera tienes...! –Zoé interrumpió su exclamación y preguntó, más comedidamente: –¿No tendrás más de dieciocho años?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, tengo sólo dieciséis. En teoría debería ser Kaede el que asumiera esa responsabilidad pero, con la cantidad de experimentos que lleva a cabo y de los peligros que conllevan sus investigaciones para esta hacienda, decidió transferirme los poderes cuando cumpliera la mayoría de edad. Hasta entonces, soy la representante de hecho de la familia Fânali.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Y eso no te molesta? –preguntó Zoé colocándose la falda.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Soy una simple estudiante de instituto y esto debería ser muy incómodo, de no ser porque los Fânali, tradicionalmente, no tenemos demasiadas relaciones sociales, salvo con los círculos de alquimistas. Y a los alquimistas no parece extrañarles demasiado que sea una chica como yo la que se encargue de llevar los asuntos familiares.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-...que ya tienen que ser muchos viendo la cantidad de doncellas que tenéis.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Las doncellas no son humanas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Cómo? –preguntó Zoé extrañada, saliendo vestida con la falda y la camisa mientras se ponía la blusa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A todas ellas las creó mi padre usando sus conocimientos sobre la alquimia vital, gracias a su descubrimiento de la “arcilla insuflada”. Todas ellas están manteniendo la misma apariencia que hace casi veinte años. Cuando nací yo, decidió sentar la cabeza y dejar de fabricar fetiches para sus fantasías –añadió riendo. –Era un buen hombre, hasta cuando puedo recordarle.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, que trataba de abrocharse de la mejor manera posible esa blusa, pensó en el organizado movimiento de esa legión de doncellas y aceptó que semejante organización no podía ser muy humana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Deja que te ayude –dijo Amai ayudando a Zoé con el cierre de la blusa. –Todas ellas hacen un muy buen trabajo y las respetamos mucho. Y, bajo el mando de Alisa, mejoraron en disciplina y ahora hasta se les nota mucho más contentas con su vida, aún sabiendo que se les ha concedido de una manera artificial.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Alisa era la doncella que nos sirvió el café?</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí. Es la única humana de nacimiento en todo el servicio y la que hace las veces de “hermana mayor” en esta casa. Tiene muchísimo carácter pero es muy amigable. –Cuando terminó de abrocharla, Amai se alejó un par de pasos y vio el aspecto que tenía ahora Zoé: –Lo dicho: Le debes de gustar muchísimo.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;"><span lang="es-ES"><span>David se sobresaltó cuando escuchó una potente explosión en los pisos superiores. Sin embargo, semejante ruido no pareció alterar en nada el profundo sueño de Anerues.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Este Kaede... –comentó María tras observar detenidamente el techo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Esto...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Sí? –dijo María. –Dime, David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ha visto lo que ha pasado allí arriba?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No. Sólo he “entendido” lo que ha pasado. Hace muy poco que he aprendido a guiarme por mi intuición pero, a cada segundo que pasa, soy capaz de entender mejor lo que pasa a mi alrededor.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Ha sido él quien te ha enseñado?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, aprendí sola –dijo María acariciando la frente del sereno Anerues. –Pero, si aprendí, fue por imitación. Quería hacer lo posible para evitar separarme de él, para no dejar de sentir ni un segundo su presencia y, si para ello tenía que volverme más poderosa, no lo veía como mala opción.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Reconoce que hasta cierto punto te das miedo a ti misma –dijo Jacob. –Apenas pudiste pegar ojo tras lo que hiciste en la batalla de Chalyben.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tienes razón... De todas maneras, mi miedo viene de que estoy en una situación muy poco común, de que temo lo siguiente que pueda pasar. Seguro que si tu aprendieras a lanzar estrellas fugaces desde el cielo sentirías un ligero temblor en todos tus miembros por lo extraño de la situación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo soy el piloto de un aparato que se controla a base de voluntad así que, sí, lo cierto es que así se siente... –David calló sin saber qué más decir a lo que María reaccionó de inmediato.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Has visto este álbum de fotos? –preguntó ella pasándole un tomo a David para animar el ambiente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eh... no –respondió dubitativamente él al pillarle una pregunta tan campechana desprevenido.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Cogió el tomo y lo miró distraídamente... hasta que vio lo que había en esas fotografías: Todas ellas presentaban la mansión con graves desperfectos, agujeros enormes en lo que parecía ser el ala oeste de la mansión, de múltiples formas, tamaños y consecuencias, como si dentro de esa casa ocurrieran toda clase de explosiones cada día... cosa que, con el reventón que acababa de oír, podía ser cierto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué ha pasado en estas fotografías?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-El señor Kaede y sus experimentos –respondió Alisa. –Es un joven muy hábil pero algo patoso, tanto que ha prohibido a todo el servicio acercarse a ese ala de la casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero... ¿cuántas explosiones de estas habéis tenido?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Hace años que perdí la cuenta. Me preocupaba más por arreglar los desperfectos... lo cierto es que –Alisa rió agradada, –tras tantos años arreglando los desmanes del señor he conseguido conocimientos de ingeniería y arquitectura suficientes como para sobrevivir en caso de que la casa caiga en desgracia, cosa que, sinceramente, no creo que nunca llegue a pasar después de la cantidad de cosas que han pasado desde que empecé a vivir aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya, explosiones a tutiplén...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-...y combates contra alquimistas locos, hechiceros, espectros y un mecánico que está obsesionado con derrotar, aunque sea una sola vez, al señor Kaede.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Se refiere a Rodolpho?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿El señor le ha hablado de él?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, choqué contra su máquina cuando llegué a esta casa. Creo que Kaede le dijo que se pusiera a investigar el aparato en el que llegué...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Si era una buena máquina, le agradecerá por siempre que se la hubiera traído. A pesar de lo desastrosas que son sus visitas a esta casa, es una persona con las ideas más centradas que las del señor y que siempre se responsabiliza de los daños que causa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David volvió a mirar el álbum y, casi de inmediato, exclamó:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Cuántos Kaedes hay en esta casa!?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Déjeme ver... –la doncella se inclinó sobre el tomo y al poco contestó: –En sus experimentos, el señor no sólo hizo reventar la casa, también descubrió nuevos métodos curativos, medios de transporte y desarrolló ideas que recogió de sus viajes y de algunos de sus sueños. En esa fotografía aparece él probando un hechizo al que, en principio,  llamó “Cuatro de una clase”... al final fueron “Doscientos veintinueve de una clase”. Tuve suerte de que al menos no destruyeran nada. Claro que... mire la página siguiente. –David así lo hizo, con el corazón preparado para el susto y allí lo vio: La cabeza de Kaede, una cabeza que bien podía medir más de tres metros parecía haber reventado la mansión desde dentro. –Y a ése le llamó “Poder perdido” y con razón... Alcanzó los veinte metros de altura pero, al estar él dentro del sótano, no pudo moverse hasta que pasaron los efectos del hechizo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No fue porque me sintiera bajito! –aclaró el mismo Kaede entrando en la sala con el pelo chamuscado seguido por una zorrita en el mismo estado. –¡Se lo vi hacer a alguien en Gensokyo!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Gensokyo? –preguntó David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Alisa, ¿podrías ir encargándote de la cena de los invitados? –pidió a la doncella la cual marchó de inmediato. –Sí, así se llama –respondió Kaede. –La Tierra de las Ilusiones o la Tierra del Loto, como la llama Anerues. Allí es donde aprendí la mayor parte de los hechizos que domino ahora: Magia espiritual, estelar, negra, temporal, dimensional, espacial, budista, cristiana, animal, de los poltergeist, la oscura, del ki e incluso magia musical... He visto a tantísima gente hacer magia que sencillamente sería una estupidez no probar. La mayor parte de mis hechizos son copias de los que he visto por allá pero hace poco que he inventado los míos propios... aunque de nada me han servido contra ese monstruo –dijo señalando a Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Peleaste contra él?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-La primera vez que nos encontramos –respondió María –estábamos huyendo de un grupo de espíritus de la primavera que estaban celebrando que ésta había llegado. Cuando nos vio, fue directamente hacia Anerues y le atacó.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Anerues apesta a demonio, normal que le atacara –se defendió Kaede. –En principio le subestimé, pensando que yo sería más fuerte...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-...hasta que te maté yo –interrumpió María riendo suavemente. –Aunque lo de que resucitaras después le pilló descolocado hasta a Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Así que es cierto que puedes resucitar... –dijo David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Así es. Esa vez en concreto tuvieron que matarme diez veces...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-...hasta que sentaste un poco la cabeza –contestó Anerues que se levantó en ese mismo instante –y empezaste a pensar qué sería realmente lo que estábamos haciendo. Muy poderoso, sí pero a veces parece que tengas un pensamiento más corto que el desarrollo de la berza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-...y pensar que me ganaste a puñetazo limpio...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Que uses magia no significa que un simple ser humano no pueda hacer nada contra ti –dijo Anerues con cara agresiva. –Ya lo has dicho tú: “Disparo cortinas de fuego”. Ya se sabe que las cortinas están hechas para ser atravesadas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin, da igual. He venido aquí para...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Para esto? –preguntó Anerues sacando una pequeña caja del zurrón de María cuyo contenido mostró de inmediato: Era un pedazo de metal dorado por un lado y oscuro por el otro, de forma plana como si fuera un pedazo de plancha de metal con apariencia afilada. –Aquí tienes un pedazo de la Guillotina de Plata, tal como te prometí –dicho lo cual, cerró la caja y se la pasó a Kaede que había mirado semi-hipnotizado su contenido. Éste la cogió y miró con cara de alegría ese brillante metal. –Recuerda que ahora has de cumplir tu palabra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso por descontado –dijo Kaede saliendo a toda prisa mientras esbozaba una amplísima sonrisa. –Si a la hora de cenar no estoy, dile a Amai que estoy muy ocupado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Este Kaede... –repitió Anerues tal como lo hiciera María un par de minutos antes. –¿Salimos a dar un paseo? –preguntó a María. –Me parece que Jack debe estar a punto de llegar.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">E, inmediatamente, la pareja abandonó la sala junto a sus daimonions, dejando a David contemplando la cantidad de maravillas (y desastres) que había causado Kaede en esa mansión.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack apenas podía dar crédito del lujoso lugar al que acaba de llegar. Tras pasarse prácticamente una semana en el cielo, durmiendo precariamente como nunca había hecho, huyendo de cantidad de criaturas del abismo, comiendo las sobras de las sobras del día anterior... Ahora se encontraba sobre una mansión barroca, de forma cuadrada, de inmensos jardines, con un patio interior de un preciosismo envidiable (bueno, tenía un par de ventanas por las que salía un humillo sospechoso...) y en cuyo techo se veían varias antenas parabólicas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>¡Al fin! ¡Televisión!” se dijo con lágrimas en los ojos nada más verlas. </span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Nunca antes se había sentido tan alborozado de tener un amigo tan influyente como Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tras hablar con el rey Ogunwe, uno de los máximos mandos del ejército de la República del Cielo y explicar la intervención que iban a efectuar en la batalla final (teóricamente sólo iban a luchar en una zona predeterminada del frente) había sido perseguido repetidas veces por toda clase de seres y personas que lo único que deseaban de él era verle las tripas. Pero ahora... ¡UN DESCANSO! ¿Quién lo diría después de tantos desvelos?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bienvenido a la Mansión Fânali –saludó Anerues nada más Dai apoyó sus garras en el suelo.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Descansa un poco, chavalina –recomendó Dijuana dándole un par de golpecitos en el pico a la pájaro Roc para andar de nuevo hacia la casa. –Ahora te traigo algo de comer.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack, con las piernas algo debilitadas tras estar tanto tiempo sentado en el cuello de su daimonion se apoyó en Anerues para ir a la casa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Aún puedes cambiar de opinión –advirtió Anerues. –Quédate en esta casa acompañando a Lou, que no quiero que mueras por agotamiento.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya me he decidido –fue la decidida respuesta de Jack. –Ahora tan sólo necesito comer, descansar un poco y mañana, cuando salgamos, estaré como una rosa.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Tú mismo. Si al final te mueres, que no sea culpa mía.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues entonces, buenas noches –dijo Dai apartándose hacia una zona un poco más frondosa donde poder descansar. –Ya nos veremos mañana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack, dejando el apoyo de Anerues a un lado, le hizo una reverencia y se retiró dentro del edificio.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Muy formal te has vuelto con ella –dijo Anerues mientras guiaba a Jack por los pasillos en busca de una habitación vacía, cruzándose con Dijuana que llevaba dos piernas de cordero apoyadas en el hombro.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ser formal y educado es lo mínimo que puedo hacer por ella después de las veces que me ha salvado el día –dijo Jack al tiempo que le pasaba su Winchester a Anerues. –Tú habrías hecho algo parecido cuando te reencontraste con Dijuana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Se pasaron días y días sin separarse ni un instante –contestó María. –Parecían una pareja de tortolitos...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Todos los que nos separamos de nuestros daimonions hemos hecho lo mismo tras reencontrarnos –dijo Anerues. –Todos nos volvemos un poco pastelosos...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Tras un breve paseo, Anerues dejó a Jack en una de las estancias superiores del ala este en una zona bastante alejada de donde estaban los soldados de Chalyben descansando, esperando a que llegara la hora de marchar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Descansa y ya te llamaré para que vengas a cenar –dijo Anerues.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-De acuerdo –dijo Jack sin atender a nada más que a la cama que se encontraba ante él. Avanzó con pasos torpes y se dejó caer con mucho gusto sobre el mullido colchón. “Hacer de mensajero de Anerues es un trabajo a tiempo completo...” pensó mientras se quitaba torpemente sus botas. “¡Bah! No lo hace con mala intención... creo. Todo sea para que todos volvamos a casa”.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Aún costándole algún esfuerzo, se levantó y se quitó su molesta ropa de piloto para así dormir más cómodo y al rato se encontraba descansando su dolorido cuerpo en una cama bien blandita, nada que ver con los suelos secos en los que había tenido que reposar durante todos esos días.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Teniendo en cuenta lo relajado que se sentía, supuso que Dai también estaría muy cómoda, probablemente sentada sobre hierbas altas que harían sus veces de lecho descansando torpemente sus enormes alas mientras comía algo merecidamente ganado...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Sin darse cuenta y por su estado de agotamiento general, se quedó profundamente dormido en unos segundos entrando en un estado de sueño tan profundo que no recordaba haber tenido desde las últimas competiciones de tiro... Dejó de lado todo pensamiento, toda experiencia que pudiera haber tenido y se abandonó al placer del descanso que ahora le sabía bien dulce por lo merecido...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Varias horas más tarde, después de levantarse de su sueño más que reparador, Jack se levantó para encender la televisión que había ignorado desde que entrara en esa habitación para así distraerse un poco... sin embargo, cuando escuchó el sonido de un piano interrumpió su movimiento... Era un sonido bastante bien trabajado, no alcanzaba el virtuosismo de algunas composiciones que conocía pero tenía un ritmo firme y seguro. Y cuando cesó esos primeros acordes, sonó un potente solo de trompeta que parecía estar respondiendo al piano con firmeza semeja.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack se vistió rápidamente para ir a escuchar el concierto que se estaba dando allá abajo y  unos segundos más tarde se encontraba corriendo por el pasillo para ver quiénes eran los músicos.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">A medida que bajaba pisos, el sonido se volvía más claro: Ahora piano, ahora trompeta, después un potente contraataque del piano para pasar luego a una respuesta más virtuosa aún de la trompeta... hacía rato que Jack había empezado a notar como el ritmo de quienes tocaban iba aumentando segundo a segundo. Si bien hacía un rato estaban tocando un ritmo firme y tranquilo, casi cadencioso, ahora habían acelerado hasta casi alcanzar un ritmo bailable... y, sin embargo, esa canción no parecía ser prefijada sino improvisada...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Un concierto de Jazz“ pensó él cuando llegó a ver las luces de la sala de música. Y nada más entrar, lo que vio fue... a más de ochenta personas abarrotando esa estancia si dejarle ver quiénes tocaban. Con algo de esfuerzo, mientras la cadencia aumentaba por instantes, Jack se las arregló para atravesar el muro de gente que observaba en completo silencio el complejísimo concierto que se estaba llevando a cabo. Y, cuando por fin pudo verle las caras a las músicas... se sorprendió de ver que la pianista era Zoé. A la trompetista no la reconoció pero, teniendo en cuenta su juventud le sorprendía la habilidad con la que tocaba su instrumento: Parecía tener tanta experiencia arrancando sonidos de su instrumento que ni se veían los movimientos de sus dedos accionando las llaves... claro que Zoé no se quedaba atrás, tocando, aporreando casi, todas las teclas que era capaz de abarcar con sus dos escasas manos a más velocidad que el chico jamás pudiera haber visto en ella.</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Jack contempló la escena y, sobre todo, escuchó y se deleitó en la variedad de sonidos que las dos chicas arrancaban mientras el ritmo iba a más... Cuando la otra se paraba a respirar, Zoé tomaba el relevo y tocaba una composición más rápida y más perfecta que la anterior y, cuando ésta ya no podía soportar la presión que sentía en sus doloridos brazos, la otra, que sonreía con una muy dulce sonrisa ante la música de su compañera de escenario, continuaba, como demostrando que ella no se quedaba atrás ante la técnica de Zoé.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">¿Cuánto se había alargado el concierto? Nadie lo sabía, nadie pensó en atender a un reloj en un momento como ése pues la música estaba realizada de una manera tan espléndida que parecía que nadie quisiera que acabara... El sonido de la trompeta era tan intenso que hasta se podía saborear, el del piano tan fuerte que hasta se podía oler y el ritmo había crecido tanto en tan pocos minutos que alegraba las caras de cuantos estuvieran escuchando ya fueran rudos o jóvenes soldados, ya fueran sirvientas y más sirvientas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y siguieron pasando los minutos. Zoé ya acusaba un cansancio notable que se apreciaba en los goterones de sudor que manaban de su frente y que la despeinaban pero sin tocar una sola mala nota, sin ni tan siquiera alterar el porte elegante que le daba su vestido... y la otra, esa joven chica, casi parecía que no podía respirar de tanto que había soplado y soplado. Su cara, enrojecida por la falta de aire denotaba el cansancio que se había ido ganando según pasaban los minutos... y sin embargo, ahora las dos tocaban con más ímpetu todavía, las dos al mismo tiempo, sin darse cuartel la una a la otra, casi como si eso fuera una pelea callejera en la que no cabía descanso alguno, como si libraran una terrible batalla que ninguna de las dos estaba dispuesta a perder... La velocidad y el virtuosismo de los movimientos de las dos habían llegado hasta unos límites que Jack no habría imaginado en una persona como Zoé ni en una chica como la otra.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Aún cuando el agotamiento parecía estar empezando a entorpecer los movimientos de esas dos mujeres extasiadas por el sonido de su música, ambas hicieron un receso de menos de un segundo en el que Zoé alzó las manos para dar sus notas más potentes, un receso que la otra también aprovechó para tomar aire que poder impulsar dentro de su trompeta. Y cuando los brazos de Zoé bajaron en medio de ese corto silencio, cuando la chica acercó sus labios a la boquilla de su instrumento, una voz sonó:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Quién va ganando?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Zoé, totalmente descolocada, dejó caer sus manos sin cuidado alguno, aporreando las teclas sobre las que cayeron los pesos muertos que ahora eran sus manos, creando un sonido horriblemente discordante, y la chica sopló pero el sonido que surgió de la trompeta fue tan cómico que nadie pudo evitar reír a mandíbula batiente tanto por la frase, como por el escandaloso ruido del piano como por el sonido de trompetilla de juguete que había lanzado la chica.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Y las dos, trompetista y pianista, riendo como no habían reído durante todo el concierto fueron hacia el público donde palmearon a la vez que comentaban agradecidas al chico que había hablado, un tipo bastante grande con una daimonion coyote, por haber detenido esa batalla musical, tras lo cual, todos los presentes aplaudieron alborozados por el espectáculo que acababan de ver, aplauso al que se unió Jack sin dudar.</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David, con el cuerpo algo dolorido por las palmadas que le habían dado prácticamente todos los presentes por su “afortunada” frase, fue a darse una ducha. Casi nadie toleraba estar cerca de él por su apestoso olor a sudor mezclado con grasa (aunque, dijeran lo que dijeran, desde que ese olor le salvó el día, había llegado a pensar que hasta era muy fragante...).</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Después de que una de las doncellas le diera algo de ropa (Kaede no había reparado en gastos desde que Anerues le entregó ese pedazo de metal), se dirigió con paso tranquilo hacia la zona de los baños que, teniendo en cuenta lo populosa que era esa casa, eran más parecidos a un pequeño parque acuático.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>Y la cocina parece casi la del ejército, y hay habitaciones para dar y tomar, un sótano más grande que mi casa...” pensó David. “¿De dónde sacará Kaede el dinero para mantener todo esto?”</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Mientras iba para allá, Diana se paró en unas escaleras ascendentes.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Crees que ese tal Rodolpho estará bien? –preguntó ella. –Ni con el barullo que se armó con el concierto, ése no ha bajado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David pensó que llevaba razón por lo que decidió ir a ver cómo estaba. Cuando llegó al lugar del siniestro de esa mañana, se encontró con que la sala había sido ligeramente remodelada para dar cabida al aparato intencional. El Atomx había sido retirado (más bien, lanzado) fuera del edificio y las doncellas, tras retirar los escombros de la pared y del suelo, habían instalado un pequeño toldo para mantener la sala en la sombra durante el día. Y allí, en medio de la sala, dentro del aparato, Rodolpho seguía trabajando afanosamente sobre los mandos del aparato intencional.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué tal va? –preguntó David. Rodolpho pegó un brinco y sus instrumentos de trabajo se le cayeron al suelo del susto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡No me distraigas! –se quejó el otro pero se calló al ver quién preguntaba. –¡Oh! Eres tú... Gracias por venir, así no he tenido que ir a buscarte.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Querías preguntarme algo?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, sí. Lo primero de todo: ¿De dónde has sacado esta MARAVILLOSA pieza de ingeniería? Dios, dios, dios... –dijo con inmensa alegría –cada una de las piezas de esta máquina destilan brillantez y talento, es realmente inspirador (y además, se deja copiar). ¡Hasta un cateto podría pilotar esto!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Me estás llamando cateto? –preguntó David ligeramente molesto.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Disculpa, no pretendía ofender... pero es que ya, sencillamente, la concepción de las líneas, de los circuitos, de hasta el último cable está planificada al milímetro... Dime de dónde ha salido este maquinón...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Yo no tengo ni idea. Me lo encontré en un monasterio y gracias a los consejos de un amigo, aprendí a manejarme (más o menos...) con él. Tal vez Lou sepa algo sobre el lugar de donde viene realmente...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Bueno, eso da igual... –suspiró Rodolpho mirando embobado, casi enamorado, la maquinaria que había dentro del aparato. –¡Agh! ¡Gracias, gracias, gracias!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué le pasa a éste? –preguntó Diana extrañada por la actitud de inmensa alegría que exudaba el chico ese.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Qué es lo que tiene de importante este aparato? –preguntó David.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Que qué es lo que tiene!? –preguntó Rodolpho sobresaltado, tras colocarse las gafas. –¡Esta cosa funciona a base de voluntad!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Eso ya lo sé. Así es como he llegado hasta aquí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No, no, no... ¡La voluntad es su fuente de energía! Con tus deseos lo diriges pero con tus deseos también eres capaz de hacer que se mueva... ¡Me has traído el instrumento que acabará para siempre con mis problemas para conseguir energía! –dijo con los ojos perdidos en el cielo, como agradeciendo al Grandísimo que el aparato intencional chocara contra él esa mañana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pues date prisa en ojearlo que mañana me lo llevo a la batalla.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Batalla!? –preguntó el otro asustado. –¿No pretenderás arriesgar esta obra de arte en una batalla?</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Es mi arma. Con él protegeré al grupo principal.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡NO puedo consentirlo! –gritó Rodolpho imponiéndose. –Esta máquina es una auténtica pieza de museo...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo siento pero eso no va conmigo. Y te recomendaría que no trataras de discutirme –dijo David alzando el puño amenazadoramente. –Esa máquina irá mañana a la batalla, lo quieras o no.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Rodolpho, sin cambiar su soberbia postura, miró a David y meditó algo. Si bien parecía un tipo muy orgulloso, alguien que no cambiaba por nada de ideas, parecía tener un lado tolerante.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-OK –dijo Rodolpho al cabo de un rato. –Pero yo voy de copiloto. No quisiera dejar esta belleza en manos de un loco como tú...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Como quieras... –dijo David extrañado por la apasionada actitud de ese chaval. “¿Quién está más loco por aquí? El mal piloto o el tipo enamorado de una máquina...”</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">David se alejó del lugar para ir a darse un buen baño dejando a Rodolpho trabajando febrilmente sobre el aparato intencional, por lo que al rato llegó a los baños... y en la puerta se encontró a un niño que espiaba discretamente por el agujero de la cerradura.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El niño tendría unos siete años y vestía una capa de viaje adecuada a su tamaño... vamos, que seguro que iba disfrazado. Su pelo era negro muy oscuro pero, al igual que la daimonion de Anerues, tenía trazos en el pelo, en este caso de color azul. A David eso no le importó demasiado, sobre todo cuando vio que el baño que estaba observando a hurtadillas era el de las doncellas (cosa que se notaba perfectamente por el sonido de risas que venía de dentro) así que, ni corto ni perezoso fue a por el chaval y le agarró de su capa. Pero cuando escuchó su vozarrón de camionero, casi no lo soltó del susto:</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Suéltame, imbécil de bellota!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No sé quién eres –dijo David recuperando la respiración –pero es de muy mala educación espiar a las mujeres cuando no quieren ser molestadas.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Que me bajes! –gritó el chico pataleando salvajemente.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Pero a ver... ¿tú quién te has creído? Como sigas...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El chavalín, ignorando el tono de amenaza de David, empezó a golpear con fuerza inusitada su brazo a lo que David respondió tirando el niño al suelo sin ningún cuidado.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Eso duele! –se quejó el niño apoyando las manos en sus posaderas. –¡Tú no sabes con quien...!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El niño se calló súbitamente e, inmediatamente sacó una vara de detrás suyo. David, quizá esperando un ataque por su parte, se cubrió con los brazos sin temer demasiado al niño pero éste, después de alzar la vara, desapareció del lugar... así sin más, desapareció, se volatilizó, sencillamente ya no estaba ahí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Quién anda ahí? –preguntó una voz femenina desde el otro lado de la puerta.</p>
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No es nada –respondió David algo confundido, –sólo... –no pudo terminar la frase pues inmediatamente sintió un potente empujón que lo lanzó contra la puerta al tiempo que la abrían, empujón que le hizo perder el equilibrio cayendo con fuerza contra el suelo. Y allí se encontró David: Cinco doncellas semidesnudas y, junto a la puerta, Alisa con un buen susto en el cuerpo, con la toalla medio caída, cara de ira y un puño preparado...</p>
<p style="margin-left:100px;margin-right:100px;border-color:#000000;border-style:none none solid;border-width:medium medium 1px;">
<p style="text-indent:0.53cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Buenas noches –saludó Amadeo a David mientras salía de su habitación.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">El aludido masculló algo con cara de enfado y entró en su habitación mientras se sostenía un pedazo de tela humedecido contra el ojo derecho.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-A alguno de los chicos no le habrá gustado el comentario que soltó en el concierto... –comentó Goppler.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo ignoró la frase y se dirigió al sótano donde, esa mañana, Kaede le había colocado el ojo intuitivo. Ya estaba algo harto... harto de ser capaz de notarlo “todo”, de sentir el movimiento de hasta la última mosquita muerta de esa mansión, harto de escuchar todo lo que no tenía necesidad de oír, harto de notar sensaciones que no eran suyas... A primera vista el ojo intuitivo era una bendición del cielo, algo que le permitía tener los sentidos más alerta que nunca aunque luego, su potencia... era “excesiva”: Notaba hasta el último movimiento que se hacía en más de tres kilómetros a su alrededor y, ni cerrando los ojos, conseguía reducir lo suficiente ese alcance. Como resultado, ahora tenía la cabeza como un señor bombo y con un soberano dolor de cabeza.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Algo mareado por la cantidad de cosas que había sentido durante todo el día, abrió distraídamente la puerta del sótano y se encontró con una masa considerable de niebla... allí no se podía ver nada por la cantidad de vapor de agua que llenaba la sala pero, aún así, avanzó hasta donde recordaba haber estado esa mañana.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Alto! –gritó un voz en medio de la niebla. Amadeo “intuyó” de inmediato que la voz era de Kaede pero también notó miedo en el aviso por lo que se paró en seco. –¡Maldita sea! ¡A estas horas no se puede entrar en el sótano!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo siento... venía a...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Si en algo aprecias tu vida, sal ahora mismo de la niebla! –gritó Kaede, recogiendo Amadeo un aviso de terror supremo por parte de su ojo. Éste controló el aviso y se puso en guardia mientras avanzaba lentamente hacia la salida del sótano. Pero no pasó ni un segundo antes de recibir otro aviso: De inmediato se lanzó a la izquierda y escuchó un sonido de viento a su lado. No sabía qué era la cosa que acababa de pasar a su lado pero... pero...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;">“<span lang="es-ES"><span>¡Demonios!” se dijo nada más ver la herida que tenía en su mano izquierda: Apenas sería un rasguño pero el corte era limpísimo, un tajo del que manaba mucha sangre...</span></span></p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡He dicho que largo! –gritó Kaede. –¡Si permaneces más tiempo aquí dentro, morirás!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">Amadeo se levantó de inmediato, ignorando la herida de su mano y se lanzó hacia la puerta pero, tras recibir más de siete avisos de ataques simultáneos, se paró en seco y, lo que fuera, pasó por delante suya a toda velocidad rasgándole la ropa. Tras evitar este ataque intuyó que no le volverían a atacar en un buen rato por lo que se lanzó hacia la puerta y salió del sótano con Goppler en brazos. Inmediatamente subió las escaleras y llegó a la cocina donde se sentó con los brazos aún temblando.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿¡Qué era eso!? –preguntó Goppler temblando de terror.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No... –Amadeo iba a responder “no lo sé” pero de inmediato le vino otra palabra a la cabeza: –Kamaitachi...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¡Exacto! –gritó Kaede enfadado después de subir las escaleras. –¡Un kamaitachi! ¿¡Sabes de que acabas de librarte por los pelos!? ¡Podrías haber perdido un brazo si hubieras seguido allí dentro!</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Lo siento... –rezongó Amadeo realmente arrepentido de haber tenido la idea de bajar.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-En fin... –dijo Kaede tranquilizándose. –¿Qué querías? Para algo bajaste a por mí.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Sí, esto... ¿no podría haber alguna manera de hacer que el ojo intuitivo este “funcione menos”? Recibo tantas señales y avisos que ni siquiera puedo dormir...</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Ya veo... –dijo Kaede tras verle ese ojo de cristal blanco de cerca. –Rita, ve a por un pedazo de terciopelo negro. –La medio-daimonion obedeció de inmediato y volvió a bajar al sótano.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Curiosa daimonion... –señaló Amadeo mientras esperaba a que volviera.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-No es una daimonion, es una “medio” daimonion, que no es lo mismo –apuntilló Kaede.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-¿Hay diferencia? –preguntó Goppler. –Tú has nacido con ella, ergo, ha sido tu daimonion desde siempre.</p>
<p style="text-indent:0.5cm;margin-bottom:0;" lang="es-ES">-Y, ahora que lo pienso –continuó Amad