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	<title>prelaturas-personales &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "prelaturas-personales"</description>
	<pubDate>Mon, 13 Oct 2008 12:31:35 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

<item>
<title><![CDATA[¿Es Correcto Que El Opus Dei Sea Una Prelatura Personal?]]></title>
<link>http://exopus.wordpress.com/?p=702</link>
<pubDate>Fri, 04 Jul 2008 02:25:15 +0000</pubDate>
<dc:creator>Ivan de ExOpus</dc:creator>
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<description><![CDATA[
Isabel de Armas (&#8221;La voz de los que disienten”, páginas 159 a 165).
De mentalidad y formac]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><img class="aligncenter" src="http://www.opuslibros.org/spaw/images/lavoz.jpg" alt="La Voz De Los Que Disienten" align="middle" /></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Isabel de Armas ("La voz de los que disienten”, páginas 159 a 165).</strong></p>
<p><span>De mentalidad y formación germánica, como especialista en Ciencias Jurídicas y profundo conocedor del Opus Dei, en amigable charla me habla acerca de la conveniencia de cuestionarse si, desde el punto de vista del Derecho Canónico, es correcto o no que la Obra sea una prelatura personal de la Iglesia, ya que en la actualidad hay competentes especialistas, según los cuales el Opus no se ajusta jurídicamente a la noción ni a la finalidad de las prelaturas personales. Éste es el caso de Heribert Schmitz, catedrático emérito de Derecho Canónico de la Universidad de Munich y miembro del Senado de Baviera (8). Seguidamente, mi interlocutor pasa a comentar, con pelos y<em> </em>señales, lo que este maestro escribe en el <em>Manual del Derecho Canónico católico.</em></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>El profesor Schmitz, en plena sintonía con otros especialistas como Winfried Aymans, Lamberto de Echevarría, Oscar Stoffel, Peter Kaiser, Klaus Steger, etc., ofrece un estudio magistral de lo que es jurídicamente una prelatura personal, para luego compararla con la realidad del Opus Dei. Concluye así que la  Obra no se aviene con la naturaleza jurídica de las prelaturas personales.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>Según los cánones 294-297 del Código de Derecho Canónico, las prelaturas personales son agrupaciones de clérigos pertenecientes al clero secular, las cuales son erigidas por la Sede Apostólica para el cumplimiento de peculiares tareas apostólicas bajo una propia dirección, la del prelado personal, y con unos propios estatutos; a ellas también pueden pertenecer laicos, pero no es estrictamente necesaria la pertenencia de éstos. Tampoco es preceptivo que el prelado sea obispo; basta con que sea presbítero.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>Los derechos y deberes de ese prelado se derivan del carácter de la prelatura personal como agrupación de clérigos en ella incardinados. El prelado, por tanto, tiene el derecho de formar a sus sacerdotes para la realización del concreto objetivo pastoral de esa prelatura y tiene el deber de velar por el sustento económico de aquéllos. Puede erigir un seminario sacerdotal (cánones 237-264), incardinar clérigos a la prelatura personal (cánones 265-272) y hacerlos ordenar al servicio de ella (cánones 1015-1023). En el caso de que algunos laicos pertenezcan a la prelatura con el fin de colaborar en los objetivos pastorales de ésta, sus derechos y obligaciones tienen que especificarse en los estatutos de cada prelatura. En esos estatutos también se han de normativizar las relaciones de la prelatura personal con los obispos de las iglesias particulares en que esa prelatura ejerza su ejercicio pastoral o misionero; eso sí, el obispo diocesano siempre debe dar su previo consentimiento a la actuación de una prelatura personal en el territorio de su diócesis. Las prelaturas personales no están exentas de la autoridad</span></p>
<p style="text-align:justify;">-----------------</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>(8). LISTL y H. SCHMITZ (eds.), <em>Handbucch des katholischen Kirchenrechtr, </em>Rarisbona, Vedarg Friedrich Puster, 1999, pp. 650-655. </span></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><em><span>-</span></em><span>159<em>-</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span>de los obispos diocesanos, a diferencia de las «diócesis personales» y de las «prelaturas nullius», figuras jurídicas que, aun siendo semejantes a las «prelaturas personales», sí disfrutan de esa exención y dependen directamente de la autoridad del Papa.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>El profesor Schmitz observa que la fórmula jurídica de la prelatura personal es tan amplia, que pueden incluirse en ese marco asociaciones con fines muy diversos. Hasta ahora sólo existe una prelatura personal, la «Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei», que fue erigida mediante la Constitución apostólica <em>Ut sit </em>del 28 de noviembre de 1982; pero en el futuro podrán sumarse a esa figura jurídica otras instituciones. Al mismo tiempo Schmitz advierte que, por muy amplias que sean las posibilidades ofrecidas por esta figura jurídica, no sería correcto organizar como prelatura personal a cualquier institución, si no se salvaguarda la esencia y la estructura propias de la prelatura personal, establecidas por los cánones 294-297 del Código.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>A partir de estos presupuestos, Schmitz pasa a comparar la noción general de prelatura personal con la realidad concreta, estructural y espiritual del Opus Dei. Éste no estaba satisfecho cuando, desde 1947 hasta 1982, era un instituto secular, ya que esta figura jurídica no se correspondía debidamente con la espiritualidad laical y secular del Opus. Pero sucede que la adopción de la nueva figura jurídica de prelatura personal también plantea cuestiones controvertidas que se enraízan, por un lado, en la esencia y estructura de la prelatura personal y, por otro lado, en la del propio Opus. Sigamos con detalle la argumentación de Schmitz.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>Según establece la legislación eclesiástica, la prelatura personal es, por su propia naturaleza y finalidad, una agrupación sacerdotal orientada a la resolución de tareas apostólicas «peculiares», algo así como un equipo de sacerdotes especialistas (como una patrulla de bomberos, por poner un gráfico ejemplo proveniente de la sociedad civil). En cambio, el Opus Dei no se concibe a sí mismo de esa manera, sino, por el contrario, como un camino para que los cristianos normales y corrientes logren la santidad ejerciendo el apostolado en medio del mundo, sin que esos cristianos estén marcados por ninguna peculiaridad. ¡Cuántas veces repitió el fundador de la Obra que sus hijos e hijas nunca forman un grupo peculiar, sino que actúan apostólicamente en medio del mundo como el «fermento en la masa»!</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>Cuando el Código de Derecho Canónico establece que las prelaturas personales tienen como finalidad «peculiares obras pastorales o misionales a favor de varias regiones o diversos grupos sociales» (canon 294), los legisladores de la  Iglesia piensan en problemas pastorales que, por estar cargados de una peculiar dificultad, no suelen ser bien cubiertos por el clero diocesano normal; entonces puede convenir que unos sacerdotes especializados en una peculiar tarea se incardinen en una prelatura personal para intentar abordar mejor esos difíciles retos. Pongamos unos ejemplos: la atención pastoral de sordomudos, de gitanos, de inmigrantes, de obreros, etc. Ya el papa Pío XII</span></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;"><span>-160-</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span>hizo erigir en 1952 la «Mission de France» a modo de una prelatura <em>nullius </em>para que los sacerdotes incardinados en ella ejercieran su peculiar tarea pas­toral orientada a los obreros (aquéllos fueron conocidos como los «sacerdotes obreros»); la «Mission de France» fue, pues, un precedente de la actual figura jurídica de la prelatura personal. Esta serie de dificultades pastorales de diversos grupos sociales (sordomudos, gitanos, inmigrantes, etc.) suelen ser cubiertas en la actualidad mediante la fórmula de «delegación episcopal» o la de «capellanías» específicas o la de la «parroquia personal»; es decir, un obispo diocesano nombra a uno de sus sacerdotes «delegado episcopal para la pastoral gitana», o «delegado episcopal para los emigrantes», o «capellán de una determinada prisión», o «párroco personal para los sordomudos de una ciudad o zona», etc.; pero, si una o varias conferencias episcopales así lo determinasen, podrían solicitar a la Sede Apostólica de Roma la erección de una prelatura personal, nacional o internacional, para que los sacerdotes incardinados en ésta cubrieran algunos de esos objetivos peculiares bajo la dirección de un prelado personal, sabiendo que la autoridad de ese prelado no estaría exenta de la autoridad de los obispos diocesanos, a cuyo servicio trabajaría esa prelatura personal.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>Para completar este panorama de actuales y posibles formas de gobierno jerárquico personal en la Iglesia, no debemos olvidar que el mundo militar o castrense suele ser atendido pastoralmente mediante fórmulas jurídicas como la diócesis personal castrense (éste es el caso de países como España o Argentina) o el ordinariato castrense. De todos modos, según la autorizada opinión de mi interlocutor -quien me advierte que esto no está dicho expresamente en el estudio de Schmitz-, las figuras jurisdiccionales de gobierno personal (diócesis personales, prelaturas <em>nullius, </em>ordinariatos castrenses) y las asociativas que se asemejan a las anteriores (prelaturas personales) han de ser en la Iglesia más bien excepcionales. El principio básico de organización eclesiástica es el «territorial» (y no el personal); lo normal en la Iglesia ha sido siempre que una iglesia particular sea gobernada por un obispo diocesano que está al frente de una porción del pueblo de Dios delimitada en un territorio concreto, el de la «diócesis territorial». Si abundaran en exceso las diócesis personales o las prelaturas personales, podría fácilmente originarse entre los creyentes la actitud de querer «apuntarse» a la estructura personal que a cada uno le complaciera más: «Prefiero pertenecer a tal o cual diócesis o prelatura personal porque su obispo me gusta más que el obispo de mi diócesis territorial». Evidentemente, esta forma de comportamiento, consistente en elegir un obispo a la carta, contravendría el sentido cristiano más elemental. Por eso, la prudencia aconseja que las diócesis y las prelaturas personales sean excepcionales.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>El profesor Schmitz concluye con acierto que el Opus Dei no responde en absoluto a esa definición de prelatura personal como asociación de clérigos destinada a la resolución de específicas y peculiares tareas apostólicas</span></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;"><span>-161-</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span>de una región o de un grupo social. El propio Opus no se entiende a sí mismo como un grupo social, sino como la vivencia de un carisma que impulsa, sobre todo a laicos, a llegar a la santidad en medio del mundo de acuerdo a la espiritualidad vivida y enseñada por san Josemaría Escrivá.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>Un segundo argumento aportado por Schmitz se centra en que una prelatura personal es estructuralmente una agrupación de «clérigos» a la que no siempre han de pertenecer laicos; en cambio, el Opus Dei es estructuralmente, a partir de su carisma fundacional, una asociación de «laicos» a la que también pertenecen clérigos. Los sacerdotes de la Obra sirven sacramental y espiritualmente a sus hermanos y hermanas seglares para ayudarlos a vivir la espiritualidad del Opus; ésa es la misma finalidad pastoral que tienen los sacerdotes de cualquier orden religiosa, de cualquier instituto secular y de cualquier otra asociación, también laical, de fieles cristianos. En cambio, la finalidad de los sacerdotes seculares de una prelatura personal es la de especializarse para cubrir «peculiares obras pastorales o misionales» (canon 294) y no es la de vivir -ni ayudar a vivir- un carisma concreto.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>La conclusión de Schmitz es clara: «La nueva forma jurídica que el Opus Dei se ha hecho dar no corresponde a la esencia ni a la estructura de esa asociación, y por eso hay que buscar en adelante una mejor solución»<sup>9</sup>.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>Schmitz no se pregunta por las causas que llevaron a la Sede  Apostólica a erigir en 1982 como prelatura personal al Opus Dei, a pesar de que éste no respondiera a la finalidad pastoral ni a la estructura jurídica de las prelaturas personales. «Yo sí me atrevo a formular tal pregunta -afirma mi interlocutor- y, además, respondo que esa flagrante contradicción se explica con bastante probabilidad como un <em>do ut des </em>de intereses creados entre el Opus y la línea dominante del pontificado de Juan Pablo II. Puesto que resulta penoso que, años después de la celebración del Concilio Vaticano II, todavía se actúe en la Iglesia católica con un voluntarismo tan caciquil, es deseable que un futuro pontífice romano revise de nuevo el <em>status </em>jurídico del Opus para ponerlo en su lugar justo; y es también deseable que así sea, en favor del prestigio mismo de la Iglesia».</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>Pero, a pesar de esas serias objeciones, el profesor Schmitz concede que la forma jurídica de prelatura personal puede contribuir a que la actividad del Opus, al estar introducido en una estructura jurídica claramente precisada en sus estatutos y siempre sometida a una cierta tutela de los obispos diocesanos (canon 297), pueda volverse más transparente.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>También en este punto ha acertado el profesor Schmitz, pues el Opus Dei, desde que el 28 de noviembre de 1982 fue erigido prelatura personal, se esfuerza por dar la imagen de una mayor transparencia ante la sociedad y, especialmente, ante los obispos, y demás eclesiásticos. Al tratar este tema con un sacerdote ex numerario del Opus Dei, me dice que son,</span></p>
<p style="text-align:justify;">-----------------</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>9 J. Listl y H. Schmitz, <em>op. cit., p. </em>654.</span></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><span>-162-</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span>al menos, cuatro los motivos que explican esa mayor transparencia de la Obra en los dos últimos decenios de su historia reciente:</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>1) Uno o dos años después del 28 de noviembre de 1982, Álvaro del Portillo pidió explícitamente a los sacerdotes de la recién erigida prelatura personal que cambiaran de actitud en sus relaciones con los presbíteros y obispos diocesanos y con los monseñores de la curia vaticana (10). Hasta esa fecha los sacerdotes del Opus eran críticos y distantes, incluso algo agresivos, con aquellos sacerdotes diocesanos abiertos a las tendencias renovadoras del Concilio Vaticano II. Pero, a partir de 1982, Álvaro del Portillo se esforzó porque sus hijos clérigos menguaran un poco el talante «lefebvriano» o reaccionario para aproximarse con espíritu fraterno a todos los sacerdotes diocesanos, manteniendo con éstos unas relaciones cordiales, amistosas y serviciales. Y así ha sido. Además, previa autorización del obispo prelado de la Obra, algunos sacerdotes de la prelatura son nombrados oficialmente por el obispo de una diócesis para que desempeñen en ella un cargo como, por ejemplo, miembro de un tribunal diocesano o profesor en el Seminario, etcétera. Por eso, actualmente, muchos obispos y sacerdotes ven el comportamiento de los miembros de la Obra con más transparencia que antes.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>2) Alvaro del Portillo y su sucesor, Javier Echevarría, han autorizado a los laicos de la prelatura -cosa que antes de 1982 estaba casi prohibida y era muy infrecuente- a que colaboren en tareas o iniciativas diocesanas, prestando así un servicio a distintas necesidades pastorales o funcionales de una diócesis. Por eso, no es extraño encontrar a algún supernumerario e incluso numerario del Opus como asesor o gestor en la resolución de dificultades económicas, técnicas o jurídicas de una diócesis. Esta actitud de colaboración contribuye, sin duda, a dar más transparencia al Opus Dei.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>3) Desde que el Opus Dei es prelatura personal, publica dos veces al año un boletín informativo, simultáneamente en varias ediciones (castellana,</span></p>
<p style="text-align:justify;">-----------------</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>10. Uno de los grandes logros de los años en que Álvaro del Portillo estuvo al frente de la obra (1975-1994) fue el establecimiento de unas sólidas relaciones entre la sede central del Opus Dei y la curia vaticana, ambas ubicadas en Roma. La potente inteligencia de del Portillo, su delicada habilidad en el trato personal con los monseñores del Vaticano, sus maduros conocimientos del Derecho Canónico y su eficaz mentalidad de ingeniero (pues fue la carrera de ingeniería la que estudió en su juventud madrileña) se plasmaron en la construcción de un sólido «puente» que desde entonces enlaza el Opus con el Vaticano. Y así ambas instituciones pueden intercambiarse cómodamente servicios y dones de todo tipo. Además, a los directores del Opus les haría ilusión que «puentes» de ese tipo de levantaran en todas las diócesis de la  Iglesia en las que trabajan sacerdotes de la prelatura Opus Dei; pero puede suceder con frecuencia o que esos sacerdotes no sean buenos ingenieros o que esas diócesis no quieran soportar un «puente» así; y, por tanto, las relaciones entre la prelatura del Opus Dei y las diócesis no son, algunas veces, tan fluidas como a los directores del Opus les convendría (aunque otras veces sí lo son, porque todo depende de quién sea el obispo diocesano).</span></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><span>-163-</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span>italiana e inglesa), acerca de las principales actividades oficiales del prelado y de obras corporativas de la prelatura. Ese boletín se edita en Roma, donde el Opus tiene su sede central, y se titula <em>Romana. Boletín de la  Prelatura de la  Santa Cruz y Opus Dei. </em>Además, el Opus Dei difunde también por internet mucha información oficial acerca de sus actividades.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>4) En los últimos años, relevantes teólogos y canonistas del Opus han publicado libros científicos e históricos en los que exponen, siempre desde el punto de vista oficial y al servicio de los intereses de su prelatura, las novedades teológicas y jurídicas que, según ellos, ha aportado a la vida de la  Iglesia la erección del Opus Dei como prelatura personal. Entre esos libros destacan los dos siguientes: P. RoDRíGUEZ, F. OCÁRIZ y J. L. ILLANES-TRAD, <em>El Opus Dei en la  Iglesia: introducción eclesiológica a la vida y al apostolado del Opus Dei, </em>Madrid, Rialp, 1993; A. FUENMAYOR, V. GÓMEZ IGLES-TRADIAS y J<em>. </em>L. ILLANES-TRAD, <em>El itinerario jurídico del Opus Dei: historia y defensa de un carisma, </em>Pamplona, Eunsa, 1990. Este último libro contiene en uno de sus anexos el texto latino de los estatutos de la «Prelatura Personal de la Santa Cruz y Opus Dei».</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>A la vista de estos cuatro datos escuetamente mencionados y de otros similares, tiene algo de razón el profesor Schmitz cuando afirma que el Opus Dei se ha vuelto en los últimos años más transparente. Sin embargo, me permito matizar la afirmación de Schmitz recordando dos ideas que, de forma generalizada, me recuerdan quienes han vivido de cerca el tema:</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>1) Ese cambio de imagen que el Opus Dei ofrece de sí mismo no pasa de ser una hábil estrategia de «política exterior», perfectamente calibrada y diseñada por los directores del Opus. A éstos les interesa transmitir la idea de que la Sede Apostólica de Roma acertó de lleno al otorgar al Opus Dei un «traje a medida» como fue la prelatura personal; por tanto, además de sentirse infinitamente agradecidos al Papa y a las conferencias episcopales, los miembros de la Obra tienen que estar ahora más serenos, más contentos y felices que antes de 1982, e irradiar más transparencia que nunca. Pero, en realidad, todo el mundo sabe que, en lo referente a la información e imagen, la  Obra nunca informa públicamente acerca de sus facetas comprometidas, como son, entre otras, sus fuentes de financiación económica o el elevado número de vocaciones que ha perdido desde que estrenó su nuevo traje a medida. Todo esto, así como el mucho dinero con el que el Opus ha apoyado el pontificado de Juan Pablo II y el modo con que este papa se lo ha gratificado, queda excluido de la versión oficial que el Opus da de sí mismo y permanece en la quietud del silencio.</span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>2) La vida interna de la Obra sigue estando dotada, en la actualidad, del mismo integrismo religioso que ya tenía antes de 1982. Los cambios de «política exterior», esto es, de imagen y de relaciones públicas, apenas han tenido correlato en el seno íntimo de esa institución, en la que todo se sigue practicando como siempre. Es cierto que el Opus Dei se rige por los «estatutos» de la actual prelatura personal y que esos «estatutos» garantizan</span></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><span>-164-</span></p>
<p style="text-align:justify;">en el plano teórico el carácter supuestamente laical de la Obra. Pero no debe olvidarse, al mismo tiempo, que los «estatutos» se complementan en la vida interna y en el funcionamiento práctico de esa institución con una serie de normas, indicaciones, costumbres y experiencias, que, recogidas en libros de uso exclusivamente privado de los directores y directoras, reciben el nombre de «praxis». Pues bien, esa «praxis» de gobierno -y no tanto los fríos «estatutos»- es lo que moldea realmente el pensamiento y el estilo concreto de vida que adoptan los miembros de la Obra. Y es en este nivel de actuación práctica donde el funcionamiento existencial de la gente del Opus se asemeja bastante al de los religiosos y religiosas de antaño; y es también en este nivel donde afloran el integrismo y el talante elitista de esa institución. La «praxis» apenas se modificó después de que el Opus, en noviembre de 1982, estrenara su nuevo traje a medida, teóricamente etiquetado con mentalidad laical; al contrario, esa «praxis» interna quedó así aún más prestigiada y ratificada.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><span>Ha sido para mí muy interesante leer a fondo ese trabajo del catedrático Heribert Schmitz, ayudada por los ilustrados comentarios de un experto que me han llevado a entender y comprender. Y comparto el deseo de ambos de que en un futuro se busque alguna solución para que la Obra reciba la forma jurídica que mejor le corresponda en la Iglesia y que mejor encaje en su verdadera «praxis» de gobierno y de actuación.</span></p>
<p><a title="exopus.jpg" href="http://exopus.wordpress.com/files/2006/12/exopus-tomates-72.jpg"><img src="http://exopus.wordpress.com/files/2006/12/exopus-tomates-72.miniatura.jpg" alt="exopus.jpg" align="right" /></a></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Numerarios Y Agregados Del Opus Dei]]></title>
<link>http://exopus.wordpress.com/?p=706</link>
<pubDate>Fri, 09 May 2008 13:56:08 +0000</pubDate>
<dc:creator>Ivan de ExOpus</dc:creator>
<guid>http://exopus.es.wordpress.com/2008/05/09/numerarios-y-agregados-del-opus-dei/</guid>
<description><![CDATA[
Hoja de Normas del Opus Dei
—oOo—

1 Numerarios y Agregados
2 Diferencias y similitudes entre n]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><a href="http://exopus.files.wordpress.com/2008/05/hojadenormas.jpg"><img class="aligncenter" src="http://exopus.files.wordpress.com/2008/05/hojadenormas.jpg" alt="Hoja de normas del Opus Dei" width="363" height="243" /></a></p>
<p style="text-align:center;"><strong>Hoja de Normas del Opus Dei</strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong>—oOo—</strong></p>
<ul>
<li class="toclevel-1"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Numerarios_y_Agregados"><span class="tocnumber">1</span> <span class="toctext">Numerarios y Agregados</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-1"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Diferencias_y_similitudes_entre_numerarios_y_agregados"><span class="tocnumber">2</span> <span class="toctext">Diferencias y similitudes entre numerarios y agregados</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-1"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Pr.C3.A1cticas_de_piedad_que_realizan"><span class="tocnumber">3</span> <span class="toctext">Prácticas de piedad que realizan</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-1"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Resumen_de_otras_reglas_y_costumbres"><span class="tocnumber">4</span> <span class="toctext">Resumen de otras reglas y costumbres</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-1"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Vida_diaria"><span class="tocnumber">5</span> <span class="toctext">Vida diaria</span></a></strong>
<ul>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Ropa_y_cuidado_personal"><span class="tocnumber">5.1</span> <span class="toctext">Ropa y cuidado personal</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Celebraciones"><span class="tocnumber">5.2</span> <span class="toctext">Celebraciones</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Horario"><span class="tocnumber">5.3</span> <span class="toctext">Horario</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Tertulias_en_los_centros_de_numerarios"><span class="tocnumber">5.4</span> <span class="toctext">Tertulias en los centros de numerarios</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Uso_de_la_televisi.C3.B3n_y_del_cine"><span class="tocnumber">5.5</span> <span class="toctext">Uso de la televisión y del cine</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Comidas_en_los_centros_de_numerarios"><span class="tocnumber">5.6</span> <span class="toctext">Comidas en los centros de numerarios</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Domicilio_de_los_agregados"><span class="tocnumber">5.7</span> <span class="toctext">Domicilio de los agregados</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Control_de_la_correspondencia"><span class="tocnumber">5.8</span> <span class="toctext">Control de la correspondencia</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Viajes"><span class="tocnumber">5.9</span> <span class="toctext">Viajes</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Relaciones_con_las_familias"><span class="tocnumber">5.10</span> <span class="toctext">Relaciones con las familias</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Trabajo_profesional"><span class="tocnumber">5.11</span> <span class="toctext">Trabajo profesional</span></a></strong></li>
</ul>
</li>
<li class="toclevel-1"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Pobreza_y_desprendimiento"><span class="tocnumber">6</span> <span class="toctext">Pobreza y desprendimiento</span></a></strong>
<ul>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Consecuencias_pr.C3.A1cticas_de_la_pobreza"><span class="tocnumber">6.1</span> <span class="toctext">Consecuencias prácticas de la pobreza</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Responsabilidad_econ.C3.B3mica_de_numerarios_y_agregados"><span class="tocnumber">6.2</span> <span class="toctext">Responsabilidad económica de numerarios y agregados</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Bienes_patrimoniales"><span class="tocnumber">6.3</span> <span class="toctext">Bienes patrimoniales</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Testamentos"><span class="tocnumber">6.4</span> <span class="toctext">Testamentos</span></a></strong></li>
</ul>
</li>
<li class="toclevel-1"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Empleo_de_bienes_en_actividades_profesionales"><span class="tocnumber">7</span> <span class="toctext">Empleo de bienes en actividades profesionales</span></a></strong>
<ul>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Ayudas_familiares"><span class="tocnumber">7.1</span> <span class="toctext">Ayudas familiares</span></a></strong></li>
</ul>
</li>
<li class="toclevel-1"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Organizaci.C3.B3n_espec.C3.ADfica_de_los_centros_de_agregados"><span class="tocnumber">8</span> <span class="toctext">Organización específica de los centros de agregados</span></a></strong>
<ul>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Grupos"><span class="tocnumber">8.1</span> <span class="toctext">Grupos</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-2"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Celadores"><span class="tocnumber">8.2</span> <span class="toctext">Celadores</span></a></strong></li>
</ul>
</li>
<li class="toclevel-1"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Los_numerarios_y_agregados_y_los_consejos_evang.C3.A9licos"><span class="tocnumber">9</span> <span class="toctext">Los numerarios y agregados y los consejos evangélicos</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-1"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Notas"><span class="tocnumber">10</span> <span class="toctext">Notas</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-1"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Referencias"><span class="tocnumber">11</span> <span class="toctext">Referencias</span></a></strong></li>
<li class="toclevel-1"><strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agregado_%28del_Opus_Dei%29#Enlaces_externos"><span class="tocnumber">12</span> <span class="toctext">Enlaces externos</span></a></strong></li>
</ul>
<p><a title="exopus.jpg" href="http://exopus.wordpress.com/files/2006/12/exopus-tomates-72.jpg"><img src="http://exopus.wordpress.com/files/2006/12/exopus-tomates-72.miniatura.jpg" alt="exopus.jpg" align="right" /></a></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Testimonios de Miguel Fisac Sobre el Opus Dei]]></title>
<link>http://exopus.wordpress.com/2007/09/12/testimonios-de-miguel-fisac-sobre-el-opus-dei/</link>
<pubDate>Tue, 11 Sep 2007 23:20:58 +0000</pubDate>
<dc:creator>Ivan de ExOpus</dc:creator>
<guid>http://exopus.es.wordpress.com/2007/09/12/testimonios-de-miguel-fisac-sobre-el-opus-dei/</guid>
<description><![CDATA[
Iván
Los biógrafos oficiales del Opus Dei suprimen de su historia a todos aquellos que dejan la I]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><img src="http://www.opuslibros.org/spaw/images/fisac1.jpg" alt="Miguel Fisac" height="192" width="160" /></p>
<p style="text-align:right;text-indent:27pt;" align="right"><strong>Iván</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Los biógrafos oficiales del Opus Dei suprimen de su historia a todos aquellos que dejan la Institución. Y no escapa a esta norma, de dar la muerte civil a todo aquel que deja de someterse a su «santa coacción» y les abandona, ni siquiera aquellos que fueron piezas esenciales para el nacimiento y ulterior desarrollo del Opus Dei</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Éste es el caso de Miguel Fisac, arquitecto de talla universal y persona de una integridad moral irreprochable al que el propio Fundador del Opus Dei debía literalmente la vida, puesto que fue Fisac, con el dinero de su padre y con su esfuerzo personal, quien le ayudó a pasar de una a otra España durante la Guerra Civil, junto a varios miembros más de la Obra.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Miguel Fisac no aparece en ninguna de las biografías oficiales de Escrivá porque terminó saliéndose del Opus Dei, tras 19 años de ayudarle intensamente con su vida y dinero.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Podemos comprobar este hecho de olvido planeado con los dos textos de abajo. En el primero se refieren a él con un inidentificable <strong><em>Miguel, un estudiante, antiguo alumno de la Academia DYA</em></strong>,<strong> </strong>y en el segundo ni se le nombra.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Aquí van las citas.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>A eso del mediodía, don Josemaría sube al autobús que va a Seo de Urgel. Le acompañan Juan Jiménez Vargas, Pedro Casciaro, Francisco Botella, José María Albareda -el joven doctor en farmacia y química que ha asistido unas semanas antes, en Madrid, a los ejercicios espirituales dados por el Padre, y que ha pedido enseguida formar parte del Opus Dei- y Miguel, un estudiante, antiguo alumno de la  Academia DYA</strong> (Al paso de Dios, Capítulo 13.<strong> François Gondrand</strong>).</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>El 7 de octubre partieron hacia Valencia. Acompañaban a don Josemaría, Juan Jiménez Vargas, José María Albareda, Manolo Sainz de los Terreros -en cuya casa de la calle Sagasta había pasado el mes de agosto de 1936- y Tomás Alvira, un profesor de Instituto, amigo de José María Albareda, al que había conocido hacía pocos días.</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>En Valencia se encontraron con Pedro Casciaro y Francisco Botella, dos estudiantes de arquitectura que pertenecían a la Obra. Los dos estaban dispuestos a acompañar al Padre, aunque en aquel momento no se veía la forma de hacerlo. Estaban movilizados y destinados a servicios auxiliares en el ejército republicano. Pedro trabajaba en la oficina de la Dirección General de los Servicios de la Remonta</strong> (El fundador del Opus Dei, Capítulo 6.<strong> Peter Berglar</strong>).</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Esta omisión metódica e institucional nos lleva a agrupar los testimonios que Miguel Fisac ha dado sobre el Opus Dei y su Fundador, para evitar con ello que su memoria y obras sean realmente olvidadas.</p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><strong>—oOo—</strong></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><strong>ÍNDICE</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span style="color:#993300;"><a href="#Por_Que"><span style="color:#993300;">Miguel Fisac, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?</span></a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span style="color:#993300;"><a href="#Nunca"><span style="color:#993300;">Nunca Le Oí Hablar Bien De Nadie</span></a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span style="color:#993300;"><a href="#Mentiras"><span style="color:#993300;">Mentiras Bajo La Piadosa 'Caridad Cristiana'</span></a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><span style="color:#993300;"><a href="#ODAN"><span style="color:#993300;">Respuestas De Miguel Fisac A Las Preguntas Del OPUS DEI AWARENESS NETWORK (ODAN).</span></a></span></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><a href="#ODAN"></a></strong></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><strong>—oOo—</strong></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;"><a title="Por_Que" name="Por_Que"></a><strong>Miguel Fisac, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?</strong></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;"><a href="http://exopus.wordpress.com/2007/07/01/por-que-no-es-usted-del-opus-dei/"><img src="http://exopus.wordpress.com/files/2007/07/portada.thumbnail.jpg" alt="portada.jpg" /></a></p>
<p style="text-align:right;text-indent:27pt;" align="right"><strong><a href="http://exopus.wordpress.com/2007/07/01/por-que-no-es-usted-del-opus-dei/"><span style="color:#993300;">Encuesta realizada entre 1970 y 1974</span></a></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>MIGUEL FISAC. </strong>Doctor<strong> </strong>Arquitecto. <strong>Madrid.</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Desde 1955 en que, por propia voluntad y no sin trabajo, conseguí salir del Opus Dei, no tengo ningu­na clase de vinculación con él.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Como en diferentes ocasiones se han publicado no­ticias que pretendían vincular mi salida del Opus Dei con mi matrimonio, quiero aclarar que a mi mujer me la presentaron después de salir de la Obra, y al año y medio nos casamos, y ella en ningún momento ha tenido ninguna clase de relación ni vinculación con el Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Nunca en el instituto tuve ningún cargo de dirección, y lo único que hice fue trabajar intensamente en mi profesión y padecer un auténtico martirio espiritual hasta mi salida; por ser muy inclinado a los escrúpu­los de conciencia.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Los trabajos de arquitectura que en aquellos años realicé, me han servido para mi desarrollo profesio­nal, pero no más que los que libremente habría reali­zado en aquella época de intenso trabajo, y ha sido des­pués de mi salida del Opus Dei cuando he realizado más obras y creo que de mayor interés.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">He continuado teniendo amistad con algunos de los miembros del Opus Dei que convivieron conmigo, que en algunas ocasiones me han invitado a colaborar en algunas publicaciones y he aceptado la invitación, lo mismo que he aceptado también los ofrecimientos que me han hecho personas y en publicaciones de muy di­ferentes ideologías; ya que de lo que tengo un deseo concreto es de no encasillarme en ninguna clase de capilla ni grupo religioso, político, económico, etc.</p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><strong>—oOo—</strong></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><a title="Nunca" name="Nunca"></a><strong>NUNCA LE OÍ HABLAR BIEN DE NADIE</strong></p>
<p><span></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em>Cuando Escrivá iba a ser beatificado a principios de la década de los noventa, varios antiguos miembros del Opus Dei, pidieron comparecer en la Causa para aportar su testimonio. La Congregación Vaticana a cargo del proceso de beatificación, -milagrosamente en manos del Opus Dei-, se negó a escuchar a todo aquel que tuviera un punto de vista crítico a la supuesta santidad del protagonista.</em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em>Algunos de estos testimonios fueron publicados por la editorial Libertarias/ Prodhufi en un libro titulado <strong>Escrivá de Balaguer - ¿Mito o Santo?</strong> De él extraemos este testimonio de Miguel Fisac </em><span>(<strong>Nota de <span style="color:#993300;"><a href="http://www.opuslibros.org/escritos/miguel_fisac.htm"><span style="color:#993300;">Opus Libros</span></a></span></strong>).</span></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><a title="arriba" name="arriba"></a><strong>—oOo—</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En el programa de televisión «La Clave» (7-2-92) yo dije refiriéndome al Sr. Escrivá:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-No recuerdo haberle oído hablar bien de nadie.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Reconozco que era una afirmación muy fuerte. Y el periodista de la Vanguardia, Ricardo Estarriol que había visto al padre Escrivá sólo en visita o, tal vez, en horas de trabajo comentó:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Yo no dudo de lo que dice Fisac. Pero yo en cambio le oí hablar bien de todo el mundo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Entonces yo debí explicarle que lo que ocurría es que yo había tratado a este señor más de cerca; en la intimidad. Yo había desayunado con él, almorzado con él, cenado con él y no un día sino muchos días de muchos años. Yo había recorrido España entera, mano a mano con él en coche, habíamos cantado a dúo. Incluso yo le había cargado a mis espaldas, al cruzar los ríos, en el paso del Pirineo, y hasta el día de la famosa rosa de madera que él encontró en Rialp había dormido con él bajo la misma manta. Es decir, que yo no había estado con él en visita.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">El periodista, lo mismo que el teólogo Illanes estaban acostumbrados a oír lo que el padre decía, pero de cara a la galería, como se ha podido ver en los vídeos que le grabaron para presentarle al público en los últimos años de su vida.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo fui uno de los 20 o 25 primeros que entraron en el Opus Dei. Por más señas: el 29 de febrero de 1936.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Durante la República hubo en España persecución religiosa y eso me creó bastante intranquilidad; lo mismo que a otros jóvenes como yo. Me acuerdo de la Semana Santa en que tirotearon las procesiones en mi pueblo, en Daimiel, resultó desagradabilísimo. Yo volví muy excitado a Madrid, a la pensión donde también se hospedaba un amigo, Pedro Casciaro, que estudiaba la carrera de Arquitectura como yo. Recuerdo que él me dijo:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Me he encontrado con un sacerdote interesante y querría presentártelo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Y me llevó a la residencia DYA, a la calle de Ferraz, 50. Allí conocí a este señor que estuvo muy amable conmigo. Después, seguí viéndole de vez en cuando. Èl nos daba unas charlas, nos comentaba algo sobre el Evangelio y luego asistíamos a la bendición y reserva del Santísimo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Aquel ambiente era simpático y todos los de su alrededor me parecieron muy agradables. Tenía todo aquello un aspecto de renovación religiosa. Se trataba, según decían, de volver a vivir la fraternidad de los primeros cristianos.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Sin embargo, cuando el Sr. Escrivá después de muchas historias y sin aclararse nunca -pues todo era muy secreto- me contó que eso tenía más fondo, me dio miedo y me dije:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Yo aquí no me meto de ninguna manera.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo nunca hubiera dicho que quería entrar en ninguna parte, lo que sucedía es que yo estaba dispuesto a ayudar al que me lo pidiera. Y me dijeron que si podía pintarles un cuadro para el comedor y se lo pinté y luego otra cosa y otra. Vamos, que yo estaba en la mejor disposición.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Pero un día ingresaron allí dos de los amigos que estudiaban conmigo, Pedro Casciaro y Paco Botella y una vez dentro empezaron a tirar de mí de una manera tremenda. El Sr. Escrivá comenzó a ser mi director espirtual.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-No te preocupes, me decía.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Yo estoy dispuesto a ayudar, pero nada más, insistía yo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Bien, no te preocupes, me repetía él.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Un día me llamó Pedro Casciaro y me dijo que el Padre quería verme.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo fui algo preocupado porque unos días antes a mi hermano le había tocado la lotería y me figuré que me iba a pedir dinero. Pero al llegar me metió en su despacho y me dijo:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Miguel, yo creo que tú tienes vocación.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Y no supe decirle que no. La realidad es que yo no quería entrar allí y estuve como un imbécil. Y desde el principio quise salirme o morirme.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Una de las cosas que el Sr. Escrivá repetía constantemente, como una actitud de lealtad, era que no debíamos confesarnos fuera de allí: «La ropa sucia en casa se lava», -nos decía. Y yo me sentía deseperado. Bien es verdad que no hice nada de proselitismo. Si yo quiero marcharme, pensaba para mis adentros, ¿cómo voy a decirle a nadie que entre? Una sola vez lo hice y me duele. Un día que fuimos a Valencia Álvaro Portillo y yo, me dijeron que les echara una mano con un chico que andaba casi convencido para entrar. Aunque yo no estaba por la labor, le hablé y él dijo que sí. Luego me sentí mal por haberle coaccionado. Se trataba de Federico Suárez, el que es ahora capellán de la Casa Real. Me gustaría poderle pedir perdón por haberme prestado a aquello.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Permanecí en el Opus durante muchos años. El ambiente interno era agradable, la gente se ayudaba y se encontraba uno muy cómodo. Todos teníamos una formación cultural parecida y de buena educación.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Sin embargo, los actos de piedad eran excesivos. A mí me agobiaban porque tenían que hacerse continuamente: el ofrecimiento de obras, media hora de oración, la Misa y la Comunión, el Angelus, tres partes de rosario, etc. y cuando terminabas el día y hacías el recuento de obras te habías saltado varias de ellas. Pero nunca te preguntabas: ¿qué he hecho yo por mi prójimo?</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En vez de pensar que no había hecho nada por el prójimo, pensaba en que me había olvidado la lectura espiritual o el examen o no se qué oración. Todo eso me hacía sufrir porque yo era muy escrupuloso.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En seguida de terminar la carrera empecé a trabajar. Esto sí que me gustaba y absorbía mucha parte de mi tiempo. Nunca tuve ningún cargo interno en la casa ni quise tenerlo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En cuanto a lo del sacerdocio era una cosa muy dura. El Sr. Escrivá llegaba y decía:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Tú cura y tú no.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Conozco a algunas personas que quisieron ser sacerdotes y él no lo permitió. Vincente Rodíguez Casado, catedrático de Historia al que se conoció después por su cargo de Director General, tenía vocación de sacerdote y no lo fue. Tampoco el ingeniero de Caminos Fernando Valenciano, que tenía una gran vocación, pudo serlo. En cuanto a mí, el Padre conocía mi postura claramente negativa y me prometió, como una excepción, que no me haría ser cura.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Te prometo que no serás sacerdote, me aseguró.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo me quedé más tranquilo. Pero aún así cuando se planteó el problema de los primeros sacerdotes (Álvaro Portillo, José Luis Muzquiz, José María Hernández Garnica, Ricardo Fernández Vallespín) yo estaba muy violento y temí que me lo propusiera.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En el Proceso de Beatificación del Sr. Escrivá, varios sacerdotes del Opus Dei me han descalificado, diciendo que mi conducta era contradictoria, propia de mi inestabilidad emocional con temperamento desequilibrado con ideas obsesivas y manía persecutoria. No entiendo por qué, entonces, el Sr. Escrivá me escribía cartas de cuatro hojas nombrándome socio elector, categoría que él daba a muy pocos. En esa carta, escrita a mano por él, después de elogiar mi labor dentro de la Obra, me obligaba a ser uno de los que votara para elegir al siguiente Presidente del Opus Dei cuando él muriera.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Por supuesto, cuando yo salí del Opus Dei, el propio Padre le mandó a Antonio Pérez para que yo le devolviera aquella carta, cosa que yo hice en el acto.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">También recuerdo que un día me llamó y me explicó que aunque no fuera sacerdote deseaba que yo formara parte de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Quiero que pertenezcas, como excepción, a esta Sociedad, me dijo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Como yo lo que pretendía era marcharme de allí y no atarme más, le contesté:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-¿Puedo decir que no?</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Sí, me dijo él.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Pues entonces digo que no, le respondí.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Aquella tarde, Álvaro Portillo me comentó que el Padre le había dicho que yo le había dado un gran disgusto.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Desgraciadamente yo desempeñé un papel en la Obra a través de lo que menos me interesaba: el dinero. Se me ha achacado que yo trabajé mucho porque el Opus me proporcionó el trabajo. Eso no es verdad. En aquella época había trabajo de sobra. Salimos diez arquitectos de la Escuela e inmediatamente a mí me ofrecieron varios puestos. El Director General, D. Pedro Muguruza me propuso que me fuera a su despacho y luego, su hermano José María, también lo intentó.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Por aquellos años había muchas construcciones por hacer y además éstas producían mucho dinero. En mi caso concreto yo le daba todo lo que ganaba a la Obra y era el que ingresaba más, pues los otros tres o cuatro que estaban conmigo tenían sueldos de catedráticos que no eran cantidades importantes. Mis honorarios sí que lo eran. También el dichoso dinero fue lo que hizo que vinieran a buscarme, precisamente, a Daimiel. Yo suponía que habían ido a salvarme la vida y luego comprendí que mi padre tenía el dinero para pagar el paso a la zona Nacional por el Pirineo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Durante los años que estuve en el Opus, yo arrastraba un malestar latente, interior, que hacía que gritara con frecuencia. A veces me indignaba con el Sr. Escrivá y luego iba a pedirle perdón. Él me contestaba quitándole importancia al asunto.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Pero si no me has dicho nada, me replicaba, no te preocupes.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo creía que él y todos los demás me tenían un gran cariño y por eso me dolía coger la puerta y marcharme. Yo les quería de verdad y los sigo queriendo, aunque no he encontrado esa reciprocidad en ellos. Pues para el que se va de allí, la norma es que no existe ya, se ha muerto, o como si fuera un enemigo al que hay que perseguir.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Ahora, he creído en conciencia que tenía la obligación de dar un testimonio y por eso lo doy. Lo paso muy mal escribiendo todo esto. Pero creo que tengo la obligación de hacerlo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cuando me planté y dije que me iba de la Obra yo estaba en Madrid, y el Sr. Escrivá en Roma. Antonio Pérez me dijo:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-He hablado con el Padre y me ha dicho que te marches, pero que él quiere hablar contigo antes de que lo hagas.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cogí el primer avión para Roma y me presenté allí. En el aeropuerto me estaban esperando y como eran las once de la noche me dijeron que me acostara, que durmiera tranquilamente y que al día siguiente oiría la misa del Padre y él hablaría conmigo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Lo hicimos así, le expliqué que yo no podía continuar. No era nada nuevo para él, se lo había dicho muchas veces. Él me dijo que hablara con Álvaro.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Lo primero que hizo Álvaro, fue comentarme que estaba indignado por la actitud incorrecta que había tenido Pepe Montañés, esa última semana, respecto a un asunto de dinero con mi padre. Yo le contesté que eso que había hecho me había molestado mucho, pero que no tenía nada que ver con mi decisión de salirme. Después, él recordará cuando añadió:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Miguel, quiero pedirte perdón por las coacciones a que te hemos sometido para que no te fueras, pero has actuado durante todos estos años de forma tan generosa que por eso hemos creído que tenías vocación.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Hice la maleta y cuando me iba Álvaro me dijo:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-El Padre tiene ahora que ir a Viena y me ha dicho que le haría ilusión que lo llevaras tú en el coche.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Álvaro, le contesté, muchas gracias por el ofrecimiento, pero a donde tengo que irme es a Madrid.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Ellos continuaban actuando con ese vicio que quieren ahora canonizar: La Santa Coacción.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Por fin me vi en la calle. Y respiré. Ese ambiente de secretismo y ese mentir, durante todos los años que estuve en la Obra, siempre me habían agobiado. (Hace unas semanas, yo veía en el programa «La Clave» a esos dos sacerdotes mintiendo). Yo sé que estaban mintiendo y ellos saben que estaban mintiendo. Por eso cuando ¡ya en la calle!, con una maletita, ligero de equipaje, sin un céntimo en el bolsillo, me vi camino de casa de mis padres pensé:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Bueno, Miguel, aquí hay una cosa clara, primero vas a decir siempre la verdad, que es lo tuyo. Y luego vas a ser bueno en vez de tanta monserga.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Porque, ¿qué es ser bueno? Pues querer a los demás. Nada más.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Desde entonces he procurado documentarme y reeducar mi formación religiosa. O mejor dicho, mi sentir profundo religioso. Y creo que ahora estoy en mejores condiciones que en las que estaba. En el Opus sólo hay piedad. ¿Es mala la piedad? No, si sirve y ayuda a la fe. Sí es mala si se la presenta como solución para todo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Los conocimientos sobre los que estaba fundada toda la estructura espiritual del Opus Dei se basan en la percepción, no aclarada nunca, del Sr. Escrivá, de que un día y en un lugar determinado, Dios le había dado a conocer la labor que tenía que realizar: la santificación del trabajo ordinario, poner a Jesucristo en la cúspide de las actividades humanas, etc., etc. Esto se lo oí referir al Sr. Escrivá muchas veces. Una de ellas cuando él y yo pasábamos por la acera de delante del convento de los P.P. Paules de la calle de García de Paredes, en donde él había tenido esta experiencia.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Consideraba de la máxima trascendencia sobrenatural el fenómeno, pero no se aclaraba ni tampoco daba ninguna clase de detalles. Yo supongo que esta cuestión tiene que haber sido analizada por especialistas y debería darse a conocer a los fieles sin seguir dejándolo como un misterio, pues es la clave de la fundación del Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Esta actitud del Sr. Escrivá de presentar el supuesto misterio, como sobrenatural, la fomentó él para que se hiciera extensiva a todo lo que él hacía y decía aunque en algunos casos lo que hacía y decía estuviera en contradicción. Y después todo lo que dice y lo que hace el Padre aunque este decir y hacer esté en contradicción, será recibido por sus hijos como palabra de Dios.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cuando yo le escribí al Cardenal Tarancón, diciéndole que quería declarar en el Proceso que se estaba llevando a cabo le explicaba que no era fácil describir la figura de este señor. Pues era una persona muy compleja porque él jugaba con dos barajas. Es decir que corrientemente jugaba con la baraja con la que jugamos todos al realizar nuestros actos. Pero él tenía además la baraja sobrenatural y de vez en cuando echaba una carta de esta baraja y creaba una visión equivocada.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Por ejemplo yo, que durante los últimos tiempos, viví en la casa de Diego de León, 14 con Álvaro Portillo, Antonio Pérez, Luis Valls, Florentino Pérez Embid y alguno más, recuerdo que el Padre comía y cenaba en el comedor principal con nosotros y no había ninguna fiesta importante en el Opus que él no aguara, ya fuera Nochebuena o cualquier otra. De pronto se enfadaba, no sabíamos por qué, y se metía en su cuarto dejándonos allí tirados. Eso era algo habitual en él. No sabíamos nunca cómo iba a reaccionar ni nos daba ninguna explicación. Supongo que él creía que tenía que hacerlo así por una razón de tipo ascético.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Lo mismo ocurría con las chicas. Él las tenía muy lejanas y les hablaba siempre en plan de padre. Pues bien, de repente echaba una carta de esas y a las pobres las descomponía. Por ejemplo, les obligaba a hacer una tortilla francesa una y otra y otra vez, porque decía que no estaban en su punto.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Alguien se figurará que el Sr. Escrivá tenía un paladar exquisito, pero yo creo que les provocaba para que ellas tuvieran paciencia, como ocurre en esas historias de conventos en donde el superior incordia e incordia para dar más lustre e esta virtud. Por eso querer conocerle a fondo resultaba dificilísimo porque nos enredaba sin saber por qué.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Me acuerdo que un día vino a Madrid un cura de Barcelona, que dirigía a muchos chicos jóvenes. Yo creo que alguna vez se habían escrito los dos. Y el Padre, al saber que venía este señor a conocerle me comentó:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Ha venido a ver al bicho. Vamos a darle un paseo en coche.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Y desde el primer momento él procuró comportarse de una manera absurda para escandalizarlo. Me dijo que cantara unas canciones de Conchita Piquer que él tarareó, tuvo una conversación intrascendente, nos llevó a cenar a un restaurante de lujo y cuando volvimos y dejamos a aquel pobre cura todo asustado, él se echó a reír viendo el desconcierto que le había producido.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Desde luego, él creía que era un elegido por Dios y que estaba condenado a ser un santo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Es extraño que con el paso de los años se dejara llevar de una serie de vanidades que siempre le habían parecido mal y que yo le oí reprobarlas.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Curiosamente, había una serie de hechos en su vida más o menos parapsicológicos que él procuraba no comunicar a nadie o a casi nadie. Yo fui testigo de excepción en alguno de ellos.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Durante la guerra, un día, al llegar a Burgos me contaron que un señor importante de allí se había dado cuenta de que el padre de Pedro Casciaro era uno de los jefes socialistas de Albacete y a pesar de ello, éste tenía un buen enchufe en la oficina de reclutamiento del General Orgaz, mientras que su hijo estaba en primera línea en el frente. Había que ir a visitarlo y tranquilizarle para que no hiciese ninguna denuncia. Y como yo iba con mi uniforme de oficial recién estrenado, me pidieron que fuera yo a hablar con su mujer y el Sr. Escrivá iría a verle e este señor y a convencerle para que no denunciara a Pedro. Y cuando yo llegué a ver a aquella señora, ella se puso histérica, dijo que Pedro era un rojo y que lo iba a pagar y nos echó de mala manera.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cuando nos encontramos de nuevo en el hotel Sabadell con el Padre, yo le conté que me había descompuesto y que lo había hecho muy mal y él nos comentó:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Pues si os sirve de consuelo yo lo he hecho peor. Este señor se ha puesto como un basilisco y hemos terminado a farolazos.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Después de comer, Pedro Casciaro y Paco Botella se marcharon a su oficina, Albareda se fue también y yo me quedé solo con el Sr. Escrivá. Entonces él, puesto en el mirador de la habitación del hotel, murmuró:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Mañana morirá el hijo de este señor.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Aquella frase me dejó estupefacto y estuve en silencio. Nos pusimos a escribir y a hacer nuestras cosas hasta que hacia las siete de la tarde él me propuso dar una vuelta:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Si quieres podemos ir a la catedral a hacer la visita al Santísimo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Así lo hicimos, y al salir de la catedral, en una esquina donde se pegaban las esquelas, vimos que estaba apuntado el nombre del señor con el que él había estado discutiendo por la mañana. (El Sr. Escrivá había dicho que moriría el hijo y allí ponía que era el padre).</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">No hagas ningún juicio -me advirtió- vamos a pedir por él.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Después el Sr. Escrivá me explicó sin aclararse muy bien, que él lo que había entendido era: «Mañana entierro» y que por eso, se había figurado que el que estaba en el frente era el que iba a morir.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">¿Aquello fue una premonición? No lo sé, premoniciones de esa clase las tiene mucha gente. Pero en su fuero interno el Sr. Escrivá tenía la idea de que era un predestinado.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Recuerdo que me hicieron escribir esta experiencia para la posteridad como si se tratara de algo sobrenatural, y hubiera que demostrar, en un futuro, los poderes del Padre.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En los primeros tiempos el Sr. Escrivá había dicho que se le tuteara; pero más tarde comprobó que sus hijos le perdían un poco el respeto y retrocedió, empezó a ponerse más distante. Cuando yo llegué ya era un hecho el llamarle Padre.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Desde pequeño él había tenido un gran complejo de inferioridad, al ver despreciada a su familia y, por ello, perdió el control. Los títulos, los marquesados, los escudos nobiliarios le pirriaban. Cuando logró trabar amistad con la marquesa de Macmaon, hizo grandes proyectos. Allí aprendió a poner bien una mesa, a que las sirvientas fueran con cofia almidonada y con guantes, a que todo estuviera perfectamente elegante. Realmente, los grandes de España le impactaban.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Lo de solicitar el título de <strong><span style="color:#993300;"><a href="http://www.opuslibros.org/libros/Carandell/marques_de_peralta.htm"><span style="color:#993300;">Marqués de Peralta</span></a></span></strong>, yo me figuro -porque algún comentario le oí- que fue para poder aspirar a presidir la Orden de Malta que creo que exige, por estatutos, que el presidente (maestre o como se llame) sea aristócrata.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Su apellido era «Escrivá» a secas. A él le escuché alguna vez, que cuando era presentado a algún aristócrata con ocasión de su cargo de Rector del Real Colegio de Santa Isabel, le preguntaban: ¿Escrivá de Romani? y él tenía que decir que no, lo cual producía en el auditorio cierta actitud de desprecio. Así que le añadió lo de Balaguer. Por esa misma razón a Álvaro Portillo le hizo ponerse el «del» para darle más tono aristocrático.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">A mí me parece que el Sr. Escrivá se justificaba dentro de él, de estas vanidades y grandezas de las que hacía gala, pensando que tenía que aparecer siempre como una persona importante, porque así se le tendría respeto a su Obra. Por consiguiente él no podía ir a un hotel de mala muerte sino a uno lujoso. No podía llevar gemelos baratos sino de oro. Y siempre que hacía ostentación de algo procuraba jugar con la carta sobrenatural porque, si no, no se hubiera encontrado a gusto. Él tranquilizaba su conciencia asegurando que lo hacía por el bien de la Obra.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Él tenía una visión crítica muy dura y hacía juicios negativos de la gente, incluso de su gente. A mí me molestaban su comentarios nada agradables. La crítica de curas, frailes y monjas era constante. A los Jesuitas no los quería. Él se proclamaba ingenuamente anticlerical.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Y fui a Roma muchas veces con él. Le gustaba ir a la  Basílica de San Pedro. Se ponía delante de la estatua de San Pedro y decía:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Creo en la Iglesia a pesar de los pesares.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Y golpeaba su cabeza contra los pies de la imagen y jugaba con la frase: «Aquí yace un español que vivió diez años en Roma y no perdió la fe».</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Poco antes de morirse, Tardini le dijo al Sr. Escrivá que Pío XII había pensado hacerles Cardenales a él y a Montini y que él había rechazado ese honor para no dar lugar a que nombrara a Montini; pues éste era un peligro para la Iglesia, y el Sr. Escrivá estaba muy de acuerdo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Había mucho de contradictorio en el padre Escrivá. Siempre seleccionaba a las personas: decía que los peces había que pescarlos por la cabeza. Escogía a los más listos y desechaba a los otros. Cuando comprendió que no era fácil apoderarse de la Universidad, lo hizo con el Gobierno.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Del milagroso paso por Andorra, yo puedo contar que fue durísimo, pero no milagroso.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cuando el Padre estuvo con los suyos, refugiado en la  Embajada de Honduras de Madrid, acordaron entre todos los que allí estaban, que él debía pasarse a la otra zona. Y como no había nadie que les pudiera ayudar en la zona nacional, decidieron cruzar el Pirineo con la ayuda de unos guías, a los que había que pagar bastante dinero.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo, hacía tres meses que había ingresado en el Opus, estaba escondido en la buhardilla de mi casa de Daimiel. Y primero tuve noticias de Paco Botella. Más tarde se presentó Juan Jiménez Vargas a buscarme. Aquel era un acto heroico que me emocionó, él estaba jugándose la vida por mí. Luego, mucho más tarde, comprendí que le habían mandado a Madrid para que consiguiera el dinero necesario para poder pagar a los guías, y debió de decirle Isidoro Zorzano que yo posiblemente lo podría tener. Por eso, Juan fue a Daimiel. A mí me impresionó su valentía. Mi padre sacó, de donde pudo, creo que treinta y siete mil pesetas, que nosotros llevamos a Barcelona. Desde allí, después de más de un mes sin documentación y un peligro tremendo, pudimos escapar hacia Francia.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">El grupo estaba constituido por el Sr. Escirvá, Paco Botella, Pedro Casciaro, José M.ª Albareda, Tomás Alvira, Juan Jiménez Vargas, Manuel Saiz de los Terreros y yo. En total éramos ocho. Pero como éste último y yo nos salimos más tarde de la Obra, los biógrafos nos suprimieron y desde entones se dijo que habían sido seis.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Escrivá no era franquista, cuando le convenía ver a Franco, decía unas amabilidades y cuando le pidieron que le diera unos Ejercicios Espirituales a él y a Dña. Carmen, lo hizo. Y lo hacía bien. En aquellas primeras épocas sabía llegar a la gente. Cuando estaba delante de una mesita en el oratorio, lo hacía bien. Eso no tiene nada que ver con esas grabaciones teatrales que nos han dado después en la televisión y que producen vergüenza. No se cómo pudo cambiar y engreírse tanto.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Era de un exclusivismo tremendo. Por eso ha hecho de la  Obra, una secta. La última vez que yo vi a Paco Botella le dije:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Mira, Paco, sois una mafia.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Pero Miguel, ¡qué cosas me dices!, me contestó él.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo creo que el pobre tenía el dolor de comprender que sí, que en efecto lo era.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Nos dimos un abrazo y se despidió. Al mes siguiente murió. En la esquela del periódico ponía catedrático, pero no sacerdote, me extrañó.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cuando en el año 1955 salí de la Obra, fue como si me hubieran quitado un peso de encima. ¡Al fin liberado! Pero como el Padre no quería que me fuera, le escribió una carta a mi confesor, Paco Botella, para que él me la leyera, en la que decía: «Siento que Miguel quiera marcharse porque va a sufrir mucho y va a ser un desgraciado»</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">El camino estaba inexorablemente trazado: Miguel sufriría mucho y sería un desgraciado. Y aunque la realidad de los hechos haya dicho lo contrario, porque a mi, además de casarme un año y medio después de mi salida, y tener una mujer y unos hijos estupendos, (a ella me la presentaron tres meses después de estar ya fuera de la Obra) todo me fue perfectamente y mi trabajo profesional se desenvolvió con gran éxito.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Pero el Sr. Escrivá nunca quiso darse por enterado de mi buena suerte y aunque me escribía cartas muy amables, nunca quiso enterarse de mi matrimonio ni de que existían mis hijos. Porque yo, según sus predicciones no podía ser más que un desgraciado. Y los seguidores de Escrivá, como buenos seguidores, eso sí, hicieron lo posible para que la profecía se cumpliera. Pero a pesar de todo no lo consiguieron. Ni tampoco pudieron borrar mi nombre de entre los vivos.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Todo hombre tiene en esta vida contratiempos y horas de dolor.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo los tuve también al morir mi hija de seis años y medio. Esta desgracia sirvió para que el día de su entierro aparecieran por mi casa dos sacerdotes del Opus Dei que, en lugar de rezar algún responso y decirme unas palabras de consuelo, hicieron unos aspavientos extraños y en voz baja me dieron a entender que aquella muerte era un castigo de Dios. De Roma donde estaban entonces el Sr. Escrivá y Álvaro Portillo no me llegó nada; ni una carta ni un recuerdo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Monseñor Echevarría dice en el Proceso de Beatificación que a mí hay que rechazarme porque me obstino en ver persecución donde no hay más que caridad.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cuando a lo largo de mi ya larga vida profesional, me fui tropezando con actitudes que no comprendía, siempre al indagar a fondo, me encontraba con algo o alguien que estaba relacionado con el Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Primero, intentaron repescarme y como me negué a ello, se dedicaron a perseguirme. Me han hecho tantas faenas, que puedo parecer que cuento todo esto por venganza, pero yo no tengo ni he tenido ningún resentimiento.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Ante esta molestísima situación, pensé que la correcta posición de un católico era la de decirlo a la Iglesia. Busqué alguna autoridad eclesiástica de Roma a la que yo conociera y a la que pudiera pedir consejo. Y en 1977 me puse en comunicación con el Obispo D. Maximino Romero de Lema, le fui a visitar, y me recibió.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Le conté la situación en la que me hallaba, le entregué una lista con los nombres y las faenas que me habían hecho los señores del Opus Dei. El las estudió con todo detenimiento y me dijo que aquello había que arreglarlo inmediatamente y que la mejor manera de hacerlo era que yo llamara a Álvaro Portillo y que pidiera verle diciéndole que me lo había indicado el Sr. Obispo, al que él conocía mucho; puesto que los dos formaban parte de comisiones de la curia romana. Entonces le telefoneé a Álvaro y se lo dije y él me contestó:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Por Dios, Miguel, para hablar conmigo no necesitas que te recomiende nadie. ¡Ven ahora mismo!</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Aquella misma tarde estuve con él y le expliqué que el Opus Dei me estaba persiguiendo y le di una serie de pruebas y de nombres. Como él necesitaba hablar de este asunto con D. Florencio Sánchez Bella, consiliario entonces de España, le iba a mandar que fuera enseguida a Roma, por lo que me pidió que volviera a la mañana siguiente, y así lo hice. Al otro día, seguimos hablando y al despedirme me dijo:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-Miguel, vete tranquilo, que yo daré orden de que no se te persiga.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">¡Y decían que tenía manía persecutoria!</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Todas estas cuestiones de persecución o de comportamientos que con cierto eufemismo podríamos llamar «más bien poco cristianos» se hacen no solamente a mi por supuesto, responde a una actitud general en la  Prelatura del Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En este momento el que beatifiquen o no al padre Escrivá me parece que no tiene mucha importancia. Estoy dispuesto a aceptar el tristísimo argumento que utilizó Benito Bardinas en «La Clave» al decir que, cada día el santoral nos presenta catorce o más santos desconocidos y que contar con uno más, no parece que sea motivo de tanta preocupación. Pero lo que sí es muy peligroso, a mi manera de ver, es que aparejada a esa beatificación va unida la canonización de dos grandes vicios humanos que son la intransigencia y la coacción que el padre Escrivá canoniza elevándolos a la categoría de la Santa Intransigencia y la Santa Coacción.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>Miguel Fisac</strong></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><strong>—oOo—</strong></p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><a title="Mentiras" name="Mentiras"></a><strong>Mentiras Bajo </strong><span><strong>La Piadosa</strong></span><span><strong> 'Caridad Cristiana'</strong></span></p>
<p><span></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>Miguel Fisac*</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>Polémica Beatificación Del Fundador Del Opus Dei</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">*Miguel Fisac es doctor arquitecto. Permaneció 20 años en el Opus Dei.<br />
EL PAÍS - Sociedad - 20-04-1992
</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><em>El autor de este artículo, un conocido arquitecto que permaneció 20 años en el Opus Dei, califica de mentiras algunas declaraciones que han hecho sobre su persona directivos del Opus Dei en el proceso de beatificación de Josemaría Escrivá de Balaguer y desvela datos de la personalidad del fundador del Opus.</em></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Al conocer algunos de los escritos sobre el proceso de beatificación del señor Escrivá me he quedado sorprendido ante las mentiras que sobre mi vida y persona pronuncian, con la más piadosa "caridad cristiana", unos sacerdotes que saben que están mintiendo.Yo pretendería algo más importante que defenderme; pretendería ayudar a descubrir la falta de veracidad de esas declaraciones que han servido de base a unas conclusiones que pueden acarrear una gran responsabilidad a la Iglesia.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Los ataques a mi persona que propagan, ellos saben que son falsos. Algunos miembros del Opus Dei que aún viven lo saben muy bien, y ellos pueden y tienen la obligación de confirmarlo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Estos testigos son, en primer lugar, Álvaro Portillo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo le tengo afecto a Álvaro. Él ha conocido toda mi trayectoria espiritual, desde antes de la guerra civil española hasta el día que me marché de la Obra. Él recordará muy bien que ese día me dijo: "Miguel, quiero pedirte perdón por las coacciones a que te hemos sometido para que no te fueras, pero has actuado durante todos estos años de forma tan generosa que, por eso, hemos creído que tenías vocación". Otras personas que me conocen bien son Antonio Fontán, Pedro Casciaro y Antonio Pérez. Éste último ya no pertenece a la  Obra.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Los cimientos sobre los que está fundada toda la estructura espiritual del Opus Dei se basan en la percepción, no aclarada nunca, del señor Escrivá, de que un día y en un lugar determinado, Dios le había dado a conocer la labor que tenía que realizar: la santificación del trabajo ordinario, poner a Jesucristo en la cúspide de las actividades humanas, etcétera. Esto se lo oí referir al señor Escrivá muchas veces. Todo lo que dice y lo que hace el Padre, aunque este decir y hacer esté en contradicción, será recibido por sus hijos como palabra de Dios.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>Desgracias</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Y cuando un infeliz como yo se empeñó en irse de la Obra, como el Padre no quería que me fuera, le escribió una carta a mi confesor, Francisco Botella, para que él me la leyera, en la que decía: "Siento mucho que Miguel quiera marcharse porque va a sufrir mucho y va a ser un desgraciado".</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">El camino estaba inexorablemente trazado: Miguel sufriría mucho y sería un desgraciado. Y aunque la realidad de los hechos haya dicho lo contrario, porque a mí, además de casarme un año y medio después de mi salida, y tener una mujer y unos hijos estupendos (a ella me la presentaron tres meses después de estar yo fuera de la Obra), todo me fue perfectamente y mi trabajo profesional se desenvolvió con gran éxito. Pero el señor Escrivá nunca quiso darse por enterado de mi felicidad y, aunque me escribía cartas muy amables, nunca quiso enterarse de mi matrimonio ni de que existían mis hijos. Porque yo, según sus predicciones, no podía ser más que un desgraciado. Y los seguidores de Escrivá, como buenos seguidores, eso sí, hicieron todo lo posible para que la profecía se cumpliera; como luego diré. Pero a pesar de todo no lo consiguieron. Ni tampoco pudieron borrar mi nombre de entre los vivos, como los biógrafos de Escrivá han pretendido hacer.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Todo hombre tiene en esta vida horas de dolor. Yo las tuve también al morir mi hija de seis años y medio. Esta desgracia sirvió para que el día de su entierro aparecieran por mi casa dos sacerdotes del Opus Dei, que, en lugar de rezar algún responso y decirme unas palabras de consuelo, hicieron unos aspavientos extraños y en voz baja me dieron a entender que aquella muerte era un castigo de Dios. De Roma, donde estaban entonces el señor Escrivá y Álvaro Portillo, no me llegó nada; ni una carta ni un recuerdo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Ciñéndome ya a los escritos que se han dado a conocer. El promotor de justicia del tribunal de Madrid pone de manifiesto, para excluirme del proceso, mi conducta contradictoria, propia de mi inestabilidad emocional y temperamento desequilibrado, con ideas obsesivas y manía persecutoria, etcétera. Un individuo de esta catadura claro que no debe declarar. Pero mucho menos debe de figurar como socio numerario elector: el máximo grado en la categoría de socios del Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Pues bien, yo, Miguel Fisac Serna, ese personaje tarado al que hace referencia el señor promotor de justicia del tribunal de Madrid, recibió un día una carta de cuatro páginas escritas a mano por el señor Escrivá, en la que, después de elogiar mi labor dentro de la Obra, me nombraba socio elector, categoría que tenían muy pocos y que obligaba, una vez conocido el fallecimiento del presidente, a ir a Roma y votar al nuevo presidente vitalicio.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Por supuesto, cuando yo salí del Opus Dei, Antonio Pérez me dijo que el Padre quería que le devolviera la carta, cosa que hice en el acto, como él puede confirmar.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">De las alusiones explícitamente dirigidas contra mí que monseñor Echevarría (autoridad muy relevante ahora del Opus Dei) hace en el proceso, hay dos redactadas con una ambigüedad oscura y mal intencionada. Una dice: "Cometía grandes imprudencias"; la otra: "Empezó a dar a entender que había más problemas de costumbres que de cabeza". ¿Cuáles son esas grandes imprudencias? ¿Cuáles son esos problemas de costumbres?</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo exijo, si este señor es una persona seria, que diga con toda claridad qué quiere dar a entender con esas ambiguas alusiones que tienden a que se piense en auténticas aberraciones. De no hacerlo así, demostrará que es un vulgar mentiroso y habrá que, pedirle responsabilidades por vía judicial.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>Persecución</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Monseñor Echevarría dice, por último, "se obstina en ver una persecución donde no ha habido, ni hay, más que caridad". En mi ya larga vida profesional¡ me fui tropezando con actitudes que no comprendía. Siempre, al indagar a fondo, me encontraba con algo o alguien que estaba relacionado con el Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Ante esa molestísima situación, pensé que la más correcta posición de un católico era la de decirlo a la Iglesia. En 1977 me puse en comunicación con el obispo don Maximino Romero de Lema, y le fui a visitar a Roma. Él me dijo que llamara a Álvaro del Portillo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Entonces le telefoneé a Álvaro, que me dijo: "Por Dios, Miguel, para hablar conmigo no necesitas a nadie que te recomiende, ven a verme inmediatamente". Aquella misma tarde estuve con él y le expliqué que el Opus Dei me estaba persiguiendo, y le di una serie de pruebas. Como él necesitaba hablar de este asunto con don Florencio Sánchez Bella, consiliario entonces de España, y le iba a ordenar que fuera inmediatamente a Roma, me pidió que volviera a la mañana siguiente, y así lo hice. Al otro día seguimos hablando y, al despedirme, me dijo: "Miguel, vete tranquilo, que yo daré la orden de que no se te persiga". O sea, que no era manía persecutoria.</p>
<p style="text-align:center;text-indent:27pt;" align="center"><strong>—oOo—</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">&#160;</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>MIGUEL FISAC, Dr. ARQUITECTO </strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">20 años de estrecha relación con Escrivá</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>Fuente: <span style="color:#993300;"><a href="http://www.opuslibros.org/"><span style="color:#993300;">Opus Libros</span></a></span> que a su vez lo toma de <span style="color:#993300;"><a href="http://www.odan.org/"><span style="color:#993300;">ODAN</span></a></span> (Opus DEI AWARENESS NETWORK, Inc.) 2000</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong>Comprensión de los Primeros Años del Opus Dei</strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><a title="ODAN" name="ODAN"></a><strong>RESPUESTAS DE MIGUEL FISAC A LAS PREGUNTAS DEL OPUS DEI AWARENESS NETWORK (ODAN)</strong></p>
<p><span></span></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em>1) Cómo encontró al fundador del Opus Dei Monseñor José María Escrivá de Balaguer. Describa su relación a través de los años.</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En 1935, las Autoridades de la República Española realizaban una política de franca persecución religiosa. Esta persecución creaba en los creyentes una reacción de exaltación generosa de deseo de mejorar su cristianismo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo tenía veintiún años. Al regreso a Madrid de una Semana Santa llena de conflictos religiosos, de Daimiel, -mi ciudad natal, en La  Mancha-, un compañero de estudios de Arquitectura: Pedro Casciaro, me dijo que un confesor le había presentado a un sacerdote. Este sacerdote le había parecido interesante y quería que yo lo conociera.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Me llevó a la Residencia DYA en la calle de Ferraz n0 50. La  Residencia DYA era nombrada así, porque los estudiantes que vivían allí estudiaban "Derecho o Arquitectura". Pero en secreto te decían que significaba "Dios y Audacia".</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Esta Residencia funcionaba como una Residencia normal de Estudiantes. Allí vivían algunos que nunca supieron nada del Opus Dei. Otros que llegaron después de haber ingresado en el Opus Dei, y otros que eran residentes corrientes y después fueron del Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">A esta Residencia DYA me llevó Pedro Casciaro y me presentó a don José María Escrivá. Un sacerdote joven y simpático, con el que tuvimos una conversación que me gustó. Él me invitó a que volviera por allí.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">No se puede sintetizar fácilmente una relación, que se alargó casi veinte años.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Al principio, me encontré en un ambiente agradable, con estudiantes buenos y simpáticos que me fueron acosando, hasta mi ingreso en el Opus Dei en Febrero de 1936.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Sólo llevaba tres meses allí, cuando regresé a mi tierra y se inició enseguida la Guerra Civil Española.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Durante un año, salvé la vida, escondido en un techo de la casa de mis padres. Un miembro del Opus Dei, Paco Botella, me escribió y le contestó mi hermana para no descubrir que yo estaba allí escondido. Y los dos siguieron carteándose como si se tratara de dos amigas.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Un día de Octubre de 1937, se presentó en mi casa de Daimiel un médico de la Obra: Juan Jiménez Vargas. Venía a recogerme con documentación falsa, y nos marchamos, en el tren y de noche, con el dinero que mi padre pudo reunir.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Después de muchas peripecias y con Casciaro y Botella, que se nos unieron en Valencia, llegamos a Barcelona en donde estaba Mons. Escrivá y otros tres más. Y los ocho, después de un mes en Barcelona y otro mes en los montes del Pirineo, nos pasamos por Andorra a Francia y desde allí por San Sebastián, a la llamada Zona Nacional.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Todos los que estábamos en la edad Militar nos incorporamos al Frente. Mons. Escrivá con José María Albareda, Casciaro y Botella -los dos últimos gracias a las gestiones de Escrivá entraron en una oficina de reclutamiento militar- Todos se hospedaron en el modesto hotel Sabadell, en Burgos, en donde estuvieron durante el resto de la guerra. Yo tenia una gran simpatía por ellos, pero me sentía sin vocación religiosa. Lo pasaba muy mal y quise salirme. La guerra había terminado. Mons. Escrivá nos dio unos Ejercicios Espirituales. Él los aplicó muy bien a mi situación. Así que consentí en continuar; pero para mí fue un continuado martirio. Este malestar era mitigado por el ambiente amigable que había allí y por mi gran entusiasmo y dedicación profesional a la arquitectura. Con mi trabajo ganaba bastante dinero, que entregaba íntegramente al Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">No hice proselitismo. Ni quise intervenir en asuntos de dirección y de autoridad internos de la Obra. Pero siempre tuve relación de igualdad con los que mandaban en el Opus Dei y vivía con ellos.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em>2) Cómo encontró a Alvaro Portillo. Describa su relación con él a través del los años.</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En el año 1935, había aproximadamente, veinte -en su gran mayoría estudiantes que vivían en la Residencia o pasaban gran parte del día en ella y que ya tenían vinculación con el Opus Dei-. Además se encontraban allí otros residentes que nada sabían del Opus Dei Entre los primeros estaba el estudiante de Ingeniero de Caminos, Alvaro Portillo. Él era de mi edad y entró en la Obra unos meses antes que yo. Vivía, como yo con su familia. En los primeros días de Julio de 1936, yo asistí por primera vez a un acto colectivo en el que hacían (creo que se llamaba la oblación) el primer compromiso, Alvaro Portillo, José Ramón Herrero Fontana y Enrique Alonso Martínez. (Estos dos últimos salieron después del Opus Dei.)</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En aquella época, la dirección de la Residencia, la llevaban con Mons. Escrivá, el arquitecto Ricardo Fernández Vallespín y también, el médico Juan Jiménez Vargas, y Francisco Pons, creo que licenciado en Filosofía y Letras. El con un hermano suyo, salió de la Obra. El señor Escrivá, después, hablaba despectivamente de ellos. Lo que sí recuerdo haber oído contar a Alvaro, es que Francisco Pons fue el que había intervenido en su decisión de entrar en el Opus Dei. Y que le presentó la Obra como la de unos Cruzados con capa y espada. Y yo le oí a Mons. Escrivá decir que para uso muy interno: en determinados rezos se llevarían unas capas blancas con un escudo en rojo en forma de Cruz con los cuatro extremos en punta de flecha. (De estas y otras cosas pueden dar fe, hoy, Pedro Casciaro y Juan Jiménez Vargas).</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En el primer año de la guerra Civil Española, todos los miembros de la Obra se dispersaron. Después de muchas vicisitudes y peligros, algunos de ellos fueron acogidos en la Embajada de Honduras. Allí fue donde Escrivá y Portillo vivieron juntos día y noche y, de ahí, salió la indisoluble unión de un tandem que ha permanecido hasta la muerte.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Con la intervención de Juan Jiménez Vargas, que estaba de médico militar en un batallón anarquista de la C.N.T., decidieron que Mons. Escrivá tenía que huir de Madrid y pasarse a la Zona Nacional. Le acompañarían Jiménez Vargas, que desertaría del Ejército Republicano y José María Albareda. Éste último estaba a punto de ingresar en el Opus Dei. También le acompañarían: Tomás Alvira, amigo de éste y que después sería uno de los primeros socios supernumerarios, y Manuel Saiz de Los Terreros ingeniero de caminos, numerario del Opus Dei. Manuel se fue al poco tiempo del Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">¿Por qué Alvaro Portillo se quedó en la Embajada? No lo sé. ¿Por qué, sin embargo, a mí, un recién ingresado y sin especial relevancia, vinieron a buscarme? Después, he llegado a suponer, que al conocer el precio elevado que los guías pedían para ayudar a la fuga a través del Pirineo, como se trataba de bastante dinero, y Alvaro no podía aportarlo, me buscaron a mí, porque supusieron que mi padre lo daría: como así fue.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cuando en nuestra fuga por los bosques del Pirineo, llegamos a la pequeña aldea de Rialp, creímos que ya estábamos salvados. Aquella noche, el señor Escrivá se la pasó llorando. Lo sé muy bien, porque dormimos en un lugar muy frío, que había sido un antiguo horno de pan. Yo compartí con Mons. Escrivá una de las cuatro mantas de que disponíamos. Esto sucedió, a continuación de una dura escena con Jiménez Vargas, durante la cena, en la que Mons. Escrivá dijo que él se volvía a Madrid, porque había traicionado a Portillo, al dejarlo sólo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Más de un año después, Portillo, con otros dos miembros de la  Obra: Alastrue y Rodríguez Casado, se pasaron a la Zona Nacional, por el Frente de Madrid.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Alvaro y yo vivimos los primeros años de posguerra con mis problemas de vocación y todas sus vicisitudes. También yo viví de una forma muy personal y directa, el itinerario de él, primero de laico y después de sacerdote.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En 1955, decidí dejar irrevocablemente el Opus Dei, una Institución en la que cada vez me encontraba más incómodo y cada vez me gustaba menos; porque se desarrollaba por caminos muy distintos de los que yo había supuesto. Sin embargo, yo sentía alejarme de unos amigos a los que quería y sigo queriendo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Le comuniqué mi decisión a Antonio Pérez, con el que vivía. Él era, entonces, la máxima autoridad del Opus Dei en España: Secretario General y Consiliario de España. Al poco rato de hablarle, me dijo que había telefoneado a Mons. Escrivá a Roma. Y él le había dicho que si quería, que me marchase, pero que me pedía que antes fuera a verle. Cosa que hice cogiendo el primer avión aquella misma tarde. Llegue de noche a Roma. Me fueron a recoger al aeropuerto y me dijeron que Mons. Escrivá les había dicho que me levantara tarde a la mañana siguiente, que él diría la misa y, después de desayunar juntos, hablaría conmigo. Así lo hicimos. Le dije que él sabia que yo no tenía vocación y que no podía seguir más tiempo así. Él, solamente me contestó que hablase con Alvaro. Y lo hice. Como tantas veces habían conseguido disuadirme, ellos pensaron que ésta sería una más. Estuve cambiando impresiones con Alvaro. Ellos sentían que yo me fuera y yo sentía irme.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Después de pasar dos días allí, tratando y hablando con Mons. Escrivá y Alvaro Portillo, les acompañé a los alrededores de Roma. Visitamos a unos estudiantes en Castellgandonfo. Paseamos para que yo me distrajera. Ellos intentaron hacerme cambiar de idea. Pero yo dejé clara mi posición.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Ya en Bruno Buozzi 73, cuando estaba todo decidido, Alvaro me dijo en un aparte:</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">-"El Padre ha dicho que tiene que hacer un viaje a Viena y le hace mucha ilusión que tú -como lo has hecho otras veces - le lleves en coche". "- ¡Por Dios, Alvaro! - le contesté - yo, donde tengo que irme es a Madrid."</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cuento todos estos detalles, de mi salida del Opus Dei para indicar la situación amigable que había por ambas partes. Alvaro Portillo me despidió con estas palabras: -"Quiero, Miguel, pedirte perdón por la coacción a que te hemos sometido, pero tu actuación dentro de la Obra, ha sido tan generosa, que hemos creído que tenias vocación y por eso hemos obrado así".</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Fue, como digo, tan amigable mi salida, que hasta más de dos años después, yo seguí confesándome con Paco Botella, el mismo confesor que tenía dentro del Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Recuerdo que al salir con una maleta, ligera de peso, desde la residencia de Diego de León a la casa de mis padres, yo pensaba: "Ahora, Miguel, vas a decir siempre la verdad y vas a procurar ser buena persona, ¡y nada más!" Este pensamiento resumía la agobiante situación moral en que me encontraba. Con tanto secreto y tanta mentira y también con esa indigestión de normas y rezos que encorsetan la vida de los miembros numerarios del Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Tres meses después de mi salida del Opus Dei en una conferencia en la Escuela de Arquitectura, en un Cursillo de Jardinería, conocí a una chica que nada sabía del Opus Dei con la que un año después me casé.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Mi confesor se ofreció a celebrar la boda, pero mi mujer prefirió que fuera el P. Felix García, agustino, que era confesor suyo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Pedí a dos socios numerarios del Opus Dei, que aceptaron, ser testigos de la boda. Pero un día antes me dijeron que no podían serlo, porque no era costumbre: una mentira como tantas otras. Tampoco dejaron asistir a la boda a mi hermana Lola, que también era del Opus Dei; Antonio Pérez me mandó un telegrama en el que el Papa nos daba su bendición: Este era un documento corriente que concedía la Santa Sede cuando se solicitaba.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Durante los primeros siete años, Mons. Escrivá me escribió, de su puño y letra, varias cartas cariñosas que yo contesté en el mismo tono; pero en las que él nunca hizo ni la más mínima alusión a mi mujer ni a mis hijos.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Al poco tiempo de mi salida, se intentó, como se ha hecho con otros, que hubiera un acercamiento de colaboración como supernumerario o cooperador, que yo no estaba dispuesto a aceptar;</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Al comprobar mi rechazo a ese acercamiento, aunque sí mi amistad sincera con las personas del Opus Dei, se inició, por diferentes miembros de la  Obra, una autentica persecución y difamación que me comenzó a ocasionar perjuicios profesionales: con actitudes repentinas y extrañas de clientes que ya me habían encargado trabajos y también de profesionales que tenían alguna clase de vinculación con el Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Sería muy largo explicar la cantidad de detalles, de clara demostración de persecución y desaires que he sufrido con el desprecio hacia mi familia, y que culminó en la actuación de dos sacerdotes de la Obra a la muerte de mi hija de seis años. Ni Mons. Escrivá, ni Alvaro Portillo me dijeron nada. Ni la más mínima palabra de pésame. El mismo día del entierro, Paco Botella y Antonio Pérez, vinieron a mi casa haciendo gestos de horror y dándome a entender con palabras más o menos veladas que era un castigo de Dios por haberme salido del Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Aquella actitud me pareció tan canallesca, que rompí todos los papeles y cartas que se relacionaban con mi estancia en el Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Con la entrada en el Gobierno del General Franco de algunos miembros numerarios y supernumerarios del Opus Dei creció su poder a nivel civil, y noté, en posibles clientes, que por cariño o por miedo hacia el Opus Dei no me encargaban trabajos.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Esta persecución, que continúa hoy en día, llegó hasta tal grado que pensé, siguiendo el consejo evangélico, decírselo a la Iglesia.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Me fui a Roma, en donde un Obispo que yo conocía, tenía un alto cargo en la Curia Vaticana. Le llevé datos y documentos en donde se demostraba la persecución de la que era objeto por personas reí asociadas de alguna manera con el Opus Dei. El prelado leyó detenidamente toda la documentación y me dijo: <em>"Creo que debe llamar a Alvaro Portillo, con el que tengo relación con frecuencia en reuniones de la Curia, para decirle que yo le he dicho que hable con él y yo también le hablaré cuando le vea; pues esta persecución tiene que acabar"</em>. Le llamé por teléfono, se puso Alvaro y le dije: <em>"Don Maximino Romero de Lema, conociendo mi situación me ha recomendado que te llame para pedirte que me recibas"</em>. <em>"¡Por Dios Miguel!, me dijo. Tu no necesitas a nadie para hablar conmigo, ven ahora mismo"</em>. Así lo hice y estuvimos hablando un buen rato. El me prometió que llamaba enseguida al Consiliario de España, que era Florencio Sánchez Bella, y que yo volviera a la mañana siguiente. Unos días después fue a verme y aunque lo vi bastante más frío que la tarde anterior, me dijo: <em>"Vete tranquilo, porque yo daré orden para que no se te persiga"</em>. Unos días después fue a verme en Madrid el Consiliario que había regresado de Roma. Quería darme una justificación. Me dijo que esas persecuciones eran apreciaciones mías y que mi falta de trabajo sería porque a la gente no le gustaba mi arquitectura.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">La consecuencia de todo esto ha sido, que han seguido persiguiéndome todo lo que han podido, incluso la persecución ha continuado con mi hijo que también se llama Miguel Fisac.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em>3) ¿Cómo se formó el Opus Dei?</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">El conocimiento que tengo hoy de la formación del Opus Dei, en parte, la conozco por habérsela oído contar al propio fundador. Otra parte, he llegado a reconstruirla por noticias conocidas por biografías e investigaciones de periodistas, que encajan con comentarios que yo he oído del propio Mons. Escrivá y también de su madre o de sus hermanos Carmen y Santiago; con los que tuve bastante relación, cuando vivían, en lo que podríamos llamar la casa madre, en la calle de Diego de León 14, en la que yo vivía también con Mons., Escrivá, Alvaro Portillo y algunos más.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Pienso que Mons. Escrivá padecía un trauma infantil, del que hablaba muy poco. De cuando, siendo aún niño, su padre con otro socio, quebró en un negocio de telas que tenían en Barbastro, pueblo natal del fundador y lo echaron violentamente de allí.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Su padre pasó a ser un simple dependiente de comercio en Logroño, en donde él estudió el bachillerato en el Instituto Nacional. Después, fue al Seminario Diocesano de Zaragoza, en donde creo que tenía un tío canónigo. A Mons. Escrivá le he oído decir que su vocación sacerdotal se la debía a su padre. Supongo que porque, debido a la situación económica en que había quedado la familia, no le podían pagar el cursar una carrera universitaria.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Parece que después de ordenado sacerdote y después de una corta estancia en la parroquia de un pueblo de la diócesis, consiguió marcharse a Madrid. Allí hizo un concurso u oposición y fue nombrado Rector del Real Patronato de Santa Isabel.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Según me contó su madre, cuando después de tener un sueldo fijo, llevó a Madrid a su madre y sus otros dos hermanos, tuvo un período de gran exaltación místico-religiosa y se flagelaba con frecuencia y le oían, pues la casa era pequeña y su madre comentaba a sus otros hijos: "se va a matar".</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Esta situación debió de coincidir con la que yo le oí referir que había visitado hospitales de pobres y les cortaba las uñas de los pies. Esta fecha coincide con la idea o la señal que él dijo que había recibió sobre su fundación.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Durante el tiempo en que yo le conocí, no le vi nunca estar con ningún pobre.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Un día, Mons. Escrivá y yo pasábamos por delante de la  Iglesia de los P.P. Paules, en la calle de García de Paredes de Madrid. Mons. Escrivá señaló una ventana de la planta segunda o tercera y me comentó: En esa habitación, cuando yo estaba haciendo unos Ejercicios Espirituales, -no sé si dijo: "vi, entendí o comprendí, -toda la estructura de la Obra". Esto lo repitió otras veces. Pero no lo expresaba con claridad. A nadie, que yo sepa, le aclaró Mons. Escrivá, la característica del fenómeno místico o lo que fuera. Desde luego, él lo consideró como una revelación sobrenatural.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">El día anterior a que la República Española se incautara del Monasterio del Real Patronato de Santa Isabel, el Sr. Escrivá me pidió que fuera a la iglesia y sacara unas cuantas fotografías de unos lugares concretos. Sobre todo de la pequeña ventana de la verja de clausura del presbiterio que se abría para que las monjas recibieran la comunión. Y, entonces me contó, sin ser yo todavía de la Obra, que un día en que él daba la comunión a cada una de las monjas, al darle la Sagrada Hostia a cada una de ellas, cuando pensaba mentalmente: "yo te quiero más que ésta", sintió que el Señor le decía, según el conocido refrán: "Obras son amores y no buenas razones'. Porque él aún no había hecho nada para poner en marcha el O.D. A pesar de haber pasado varios años desde aquel día señalado.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">El confesor de Mons. Escrivá, creo que se llamaba P. Sánchez S.J., Yo, que le hice muchas veces de chofer a Mons. Escrivá, le llevé a una casa para visitar a este señor. Y, fue este P. jesuita el que, al conocer esos acontecimientos, le dijo: "Esto es una Obra de Dios". Nombre que Mons. Escrivá tomó como propio de la Fundación.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Recuerdo que un día que le llevé a ver a este confesor, Monseñor Escrivá al regresar al coche, me comentó: "¡Que barbaridad, estoy azarado de los piropos que me ha dicho mi confesor!"</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em>4) ¿Qué individuo, si hubo alguno, ayudó a Monseñor Escrivá en la formación del Opus Dei?</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">No conozco a nadie que le ayudara a Mons. Escrivá, de una forma directa, en la Fundación del Opus Dei. Sí en las diferentes etapas de las aprobaciones canónicas: Alvaro Portillo en primer lugar y después algunos juristas numerarios del Opus Dei como Antonio Pérez, Amadeo Fuenmayor y no sé si alguno más.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En los primeros tiempos, le oí decir a Mons. Escrivá, que había habido, unos doce sacerdotes, de los cuales dijo que desde el mismo día que le prometieron obediencia, comenzaron a desobedecerle. Al único que yo conocí de esos sacerdotes en la Residencia DYA, fue a don Lino y lo mataron en Madrid durante la guerra civil.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em>5) ¿Cuál fue la razón de Escrivá para añadir Balaguer a su apellido?</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo supongo que ese interés por darle importancia a su apellido, estaba relacionado con el trauma, infantil del que ya he hablado. Se comprobaba fácilmente al vivir junto a Mons. Escrivá, su gran afección hacia la aristocracia: Marqueses, Condes, etc. Y, como algunos de estos personajes, estaban relacionados con algunas monjas del Real Patronato de Santa Isabel y él era el Rector, cuando las religiosas le presentaban a algunos de estos aristócratas y oían que su apellido era Escrivá, enseguida con familiaridad preguntaban: ¿Escrivá de Romaní?, (conocida familia aristocrática) Y al decirles él que no, ellos mostraban un ostensible rechazo que a él le proporcionaba un tremendo malestar. Esto no es una suposición mía, esto se lo he oído contar al propio Escrivá, que decidió, sacar a su apellido, su posible procedencia de "Balaguer", pueblo catalán. Y le añadió este complemento. Yo presencié la recogida de documentación que se hizo, para presentarla en el Ministerio de Justicia, para su aprobación. Trámites que, en general, no presentaban dificultad.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em>6) ¿Cómo reaccionaron los sacerdotes y laicos ante el Opus Dei?</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">El conocimiento del Opus Dei, tanto de sacerdotes como de laicos, no se hizo de una manera pública, sino individualizada y se exigía una gran discreción al que se le comunicaba. La reacción era estrictamente personal. Positiva o negativa según los casos.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cuando algunos de sus miembros aparecieron públicamente en política, la reacción fue igualmente muy variada; como sigue siendo. La reacción, en general, dependía de la actitud que tenían los que la recibían. Tanto si eran creyentes como si no lo eran. En cuanto a las gentes de hoy, también depende de la posición avanzada o retrógrada que tenga el creyente.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En los primeros años, en los que el Opus Dei presentaba una actitud avanzada de modernización de la Iglesia, sus adictos éramos los que deseábamos esa renovación. Después del Concilio Vaticano II, el signo se ha cambiado y son los más conservadores los que ven al Opus Dei con simpatía.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em>7) ¿Cómo entró usted en el Opus Dei?</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Después de que Pedro Casciaro me presentara a Mons. Escrivá, como ya he contado, me asignaron un día fijo a la semana, para asistir a una de las reuniones de una hora que Mons. Escrivá daba a unos grupos muy reducidos de estudiantes.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En esas charlas, alrededor de una mesa, Mons. Escrivá leía y comentaba el evangelio de la semana. También iba introduciendo suavemente el cumplimiento de algunos normas que obligatoriamente se hacen en el Opus Dei: Ofrecimiento de obras, oración, sacramentos y examen. A continuación se hablaba un rato como en una tertulia. En ningún caso se hacia referencia al Opus Dei. El conocimiento del Opus Dei se hacía directa y personalmente, con un gran secreto. Pero diciendo que no era secreto, sino simplemente discreción. Puesto que tampoco íbamos a contar nuestras intimidades familiares a cualquier persona.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Sin llamar la atención, sino más bien diciéndonos que era para tener un mejor conocimiento de cada uno de nosotros, se nos hacía una media filiación: nombre y apellidos, padres, estudio o profesión y también aficiones y deportes. Recuerdo que entre mis aficiones yo puse la música y que me gustaba pintar, y entre los deportes, el esquí.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">A los pocos días de haber rellenado esa hoja, al llegar una tarde, Mons. Escrivá y alguno más me presentaron un bastidor muy grande de alrededor de 1 '50 X 2 metros, con un enorme lienzo en blanco y me pidieron que les hiciera un cuadro para el comedor.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Fui al zoológico a tomar unos apuntes y comencé a pintar unos ciervos muy grandes en un bosque con mucho verde y azul. Como se tardaba bastante en rellenarlo, tuve que ir muchas tardes. Mons. Escrivá se sentaba a mi lado y hablábamos de muchas cosas mientras yo pintaba.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En una de las primeras sesiones me contó, como muestra de confianza, su planteamiento del Opus Dei: me explicó que no me lo decía para nada personal, pero que le pidiera al arcángel San Gabriel que, como a Tobias, me dirigiera hacia una chica guapa y rica para casarme. "O... por si el Señor me pedía más". Esta era un frase que él repetía siempre en casos análogos.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">A mí me entró una gran preocupación. Pero él me dijo que no me preocupase y que, como yo padecía escrúpulos de conciencia, él me ayudaría a desterrarlos, y que estuviera tranquilo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Pedro Casciaro y Francisco Botella estudiaban arquitectura como yo y vivían en la Residencia. Habían entrado en la Obra y comenzaron con un acoso tremendo hacia mí, para que yo también entrara. Yo les respondía que yo me dirigía con Mons. Escrivá. Estaba tranquilo y nada dispuesto a entrar.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo vivía con mi hermano, militar bastante mayor que yo, en un apartamento con dos sirvientas mayores que mi madre nos había mandado de nuestra tierra.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">A mi hermano, que jugaba con frecuencia a la  Lotería Nacional, le tocó el primer premio, 100.000 pesetas. En aquel tiempo, esta cantidad era muy importante.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Unos días después, Casciaro me llamó por teléfono para decirme que Mons. Escrivá quería hablarme. Fui temiendo que me pidiera dinero, pues la economía de la Residencia estaba muy quebrantada y cuando llegué, nada más entrar, en el despacho, Mons. Escrivá me dijó: "creo que tienes vocación". Respiré al comprobar que no quería el dinero de mi hermano. Pero no tuve valor para negarme, aunque estaba muy lejos de sentir el más mínimo entusiasmo. Desde entonces sentí una pesadilla que no sabía como quitarme de encima.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Así es cómo yo ingresé en el Opus Dei. No tengo noticias de que nadie lo hiciera de esa manera.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em>8 ) ¿Cuáles eran sus responsabilidades y deberes como miembro del Opus Dei? Si cambiaron a lo largo del tiempo. Describa los cambios.</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cuando se entraba en el Opus Dei se hacía un triduo. Se escribía una carta autógrafa pidiendo la admisión. Lo primero que decía Mons. Escrivá era: "La razón más sobrenatural para cumplir las obligaciones es "porque a cada uno le da la gana". No se trataba de un mandato. Lo más fuerte que podían decirte era que si hacías el favor de hacer esto. O sea, toda la obediencia, "teóricamente" descansaba en la voluntariedad. Era una cosa bonita de expresar. Pero en realidad, tenía una enorme carga de coacción.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Teóricamente si se quería, se vivía en una casa del Opus Dei. En realidad algunos que yo he conocido: como Rafael Calvo Serer o Alberto Ullastres, casi nunca vivieron en una casa de la Obra; aunque hacerlo se consideraba de buen espíritu. No sé ahora que ocurrirá. Me parece que debe de ser distinto. Hasta creo que en mi tiempo era también distinto entre los primeros y los que ingresaron más tarde.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Había unas Normas, unos actos de piedad diarios, obligatorios. Para el que de buena fe quería compaginarlas con una intensa labor profesional, era un verdadero martirio casi imposible de cumplir. Un ofrecimiento de Obras, media hora de oración, Misa y Comunión; Angelus, los quince misterios del Rosario, lectura espiritual, otra media hora de Oración. Visita al SS. Sacramento, Preces y Examen de Conciencia. Continua presencia de Dios con jaculatorias, miradas a la Imagen de la Virgen, etc.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Para mí, visto ahora de lejos, podría decir que se había sustituido la  Fe por la  Piedad. Por la piedad religiosa. No por la piedad a nuestros prójimos que no aparecían por ninguna parte; sobre todo si no pertenecían al Opus Dei. Económicamente se entregaba todo lo que se ganaba. Después, los gastos que tenias que hacer: locomoción, etc. los justificabas detalladamente a final de mes.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cada semana se tenía una confidencia con el director de la casa en la que debían tratarse de todo lo referente a cuestiones profesionales, de apostolado etc., todo, menos los pecados, que se confesaban semanalmente a un sacerdote de la Obra. También había una reunión de los adscritos a aquella casa; que era presidida por el director laico, con asistencia del cura de la casa como uno más.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cada mes se hacía un retiro espiritual en un día, generalmente, festivo. Lo dirigía un sacerdote del Opus Dei. Se hacía con mayor o menor intimidad, según las personas que asistieran. A veces hasta gente no perteneciente al Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cada año, se hacían unos Ejercicios Espirituales de 4 ó 5 días, siguiendo las pautas de San Ignacio de Loyola.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">No tengo idea de lo que hace la gente joven, ahora. Ni la tenía tampoco cuando pertenecía a la Obra. Porque voluntariamente procuraba no estar enterado de toda la estructura de la organización. Aunque, si sabía, que esa organización interna, pensada y evolucionada según el pensamiento de Mons. Escrivá y Alvaro Portillo, nada tenía que ver con las disposiciones de tipo administrativo y religioso que para su aprobación, se fueron presentando. Primero Diocesanas y después de la Iglesia Universal. Los numerarios las desconocían.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em>9) Su estancia en el Opus Dei afectó a su personalidad y a su relación con su familia</em></strong>.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">En mi caso concreto, a mi personalidad afectó poco. Porque los superiores me toleraron una actuación personal más independiente de lo que era corriente entre los miembros de la Obra. Ellos, estaban más vinculados a problemas internos, y sobre todo al proselitismo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Tal vez, mi inclinación natural a la intolerancia y mi mal genio, lejos de corregírseme, pienso que se me fomentó. Hay que tener en cuenta que en la situación interior en que me encontraba, yo tenía inclinación a la ira, vicio que después me ha costado tiempo corregir.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Con mi familia, mi principal hecho relevante fue el no vivir con ellos y no poderles dar, en aquel tiempo por no existir ninguna aprobación canónica, alguna explicación clara del porqué había tomado esa determinación. Aunque toda la peripecia de mi paso a la otra Zona de la Guerra, explicaba algo de la situación. Posteriormente, me han comentado algunos familiares, el alejamiento afectivo que durante aquellos años tuve con ellos.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cuando terminó la Guerra Civil, Mons. Escrivá quiso ir a mi pueblo a saludar a mis padres y estuvimos allí un par de días. También, naturalmente, conoció a mi hermana Lola. Y tuvo una actitud incorrecta con un sacerdote de allí, porque le pareció que le había tratado con poca deferencia. Al regresar a Madrid, me comentó un pensamiento suyo que a mí me produjo extrañeza: Que si a mis padres les parecería bien que los restos de su padre, se trasladaran a nuestro panteón familiar en Daimiel. Pregunta que transmití a mis padres. Ellos extrañados como yo, no tuvieron inconveniente. Pero de esa cuestión no volvió a hablar más. En los numerosos viajes en coche que yo había hecho con él, porque le gustaba mucho viajar en coche y a velocidad, pero sin interesarle demasiado llegar a ninguna parte, ni contemplar un bello paisaje, así como tampoco oír una buena música; sino canturrear canciones frívolas. En uno de esos viajes a Logroño, quiso que fuéramos al Cementerio en donde, en una tumba muy sencilla, estaba enterrado su padre.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Al poco tiempo de aquella visita a Daimiel, le escribió una carta a mi hermana proponiéndole que entrara en el Opus Dei. Ella fue la primera mujer que entró en el Opus Dei en este intento de comienzo de la  Sección femenina que anteriormente había fracasado; creo que dos veces. Esta operación podría llamarse "de hermanas" de los que ya estábamos allí. Ingresaron unas cuatro o cinco hermanas de numerarios: de Jiménez Vargas, Rodríguez Casado, de Paco Botella etc. Pero sólo creo que quedó al final Lola.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em>10) ¿Cuánto tiempo fue miembro del Opus Dei y cuáles fueron las razones que le llevaron a abandonarlo?</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">El día que me llamó Mons. Escrivá, fue el 27 de febrero de 1936. Y el día que salí, el 27 de septiembre de 1955.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Las razones, más que de abandonar, podría decirse, las razones de haber seguido tanto tiempo queriendo desde el primer día, no haber entrado.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Es evidente que yo actué siempre -comenzando por mi entrada en el Opus Dei, de una forma coactiva, inadmisible. También es verdad que mi entusiasmo y mi deseo de colaboración dieron pie a que me coaccionaran. A Mons. Escrivá le dije las mayores impertinencias que nadie en el Opus Dei le había dicho. Pero todas ellas se referían a Arte y Arquitectura, sobre todo religiosa. Nuestra discrepancia fue tan grande que, durante las obras de la casa central en Roma, Mons. Escrivá me prohibió que me acercara por allí. Ni siquiera pude hacerlo por razones profesionales independientes del Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Tengo que aceptar, que esas discrepancias, de concepto y, no solo artístico, sino también cultural, influyeron en mi lento alejamiento de los planteamientos, podríamos llamar teológicos y sobre todo de índole sobrenatural del Opus Dei.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Conforme el Opus Dei crecía en extensión y poder, a mí se me iba deshaciendo como fenómeno sobrenatural.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Al final, la Obra, creció como se esperaba, ya que siempre tuvo vocación universal. Desde los días en que la Obra era más pobre y sencilla, creímos firmemente que llegaría a ser muy importante civil y religiosamente. Pero aquello, terminó por ser una máquina para engendrar poder. Yo no veía que podía llegar a ser el medio cristiano de salvación del mundo.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em>11) ¿Tiene usted conocimiento del proceso de beatificación de Mon. señor Escrivá?</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Cuando comenzó el Proceso de Beatificación de Mons. Escrivá, se comenzó también la publicación de un Boletín, que daba cuenta de las vicisitudes de dicho Proceso.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">A mí me mandaron siempre ese Boletín y por él estaba enterado de todo. Entonces pude darme cuenta, de que la persona que presentaban en este Proceso, no respondía, en absoluto, a la realidad del Mons. Escrivá al que yo había tratado con intimidad. Y me creia en la obligación moral de intentar declarar en ese Proceso.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em>12) ¿Pudo testificar en el Proceso de Beatificación ante el Tribunal de la Causa de los Santos?</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">El lugar en cuya diócesis se iniciaba el Proceso de Beatificación de Mons. Escrivá era el Arzobispado de Madrid-Alcalá. Lo regia el Cardenal Tarancón, con el que yo tenía alguna relación. Y aproveché para decirle que, yo había conocido muy de cerca a Mons. Escrivá, y creía en conciencia que debía declarar. Él me dijo que le parecía muy bien y que le hablaría al secretario del Tribunal, para que me incluyese en la lista.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">A los pocos días, me dijo que yo no declararía. Pero que le escribiera a él una carta larga. Así lo hice. Le mande una carta diciéndole que hiciera el uso que le pareciera conveniente. Al cabo de unos días, él me contestó otra carta diciéndome que había recibido la mía y que me la agradecía en nombre de la Iglesia y en el suyo propio.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;"><strong><em>13) ¿Cuál fue la actitud del entonces cardenal de Toledo (Tarancón) en relación a su testimonio en el Proceso de Beatificación?</em></strong></p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">El Cardenal Vicente Enrique y Tarancón, este es su nombre y apellido completo, no ha sido Cardenal de Toledo, sino Cardenal Arzobispo de Madrid-Alcalá. Su comportamiento en lo referente a mi frustrada declaración y después de conocer los detalles de su actuación, me parece muy mal.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">El tribunal del Proceso, con una evidente falta de imparcialidad, quería eliminarme; porque sabía que mis apreciaciones iban a ser totalmente objetivas y de primera mano. Porque yo no me iba a parar a juzgar si lo que decía favorecía o entorpecía la causa. Yo iba a actuar como lógicamente ha de actuar un cristiano. Yo no tenía otro fin, que el de dejar tranquila mi conciencia.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Unos días después de haberse opuesto el tribunal del Proceso a aceptar mi declaración, me llamó un antiguo miembro, del Opus Dei, Alberto Moncada, profesor de Sociología que había publicado varios libros críticos sobre el Opus Dei y me dijo: "Me han requerido para que declare en el tribunal del Proceso para la Beatificación de Mons. Escrivá. ¿Entiendes tu eso?"</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Yo le contesté: "Lo entiendo perfectamente. Tú has conocido muy de lejos a Mons. Escrivá. Tus opiniones, posiblemente, serán muy negativas - cuanto más negativas, más les gustará. Como consecuencia de tú salida del Opus Dei, tú te retiraste de la Iglesia. Sólo servirán para presentarte como un declarante hostil. Estos Señores tendrán una muestra muy lucida para contrastar con las abundantísimas declaraciones laudatorias que quieren presentar."</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">Pocos días antes del acto de la Beatificación celebrado por Juan Pablo II en la  Plaza de San Pedro, hubo en la prensa española bastante agitación. Se desencadenaron bastantes opiniones encontradas. Y en un prestigioso programa de televisión, titulado "La Clave", se quiso tratar el tema de la  Beatificación de Escrivá y me llamaron para que interviniese. Les contesté que en conciencia debía de aceptar, aún cuando, no me apetecía nada decir lo que tenía que decir.</p>
<p style="text-align:justify;text-indent:27pt;">El programa se desarrolló durante más de dos horas. Intervinieron en él, el vicepostulador de la Causa y el Decano de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra (sacerdotes del Opus Dei) y un 