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	<title>primer-viaje &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "primer-viaje"</description>
	<pubDate>Sun, 27 Jul 2008 08:17:37 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Primer Viaje]]></title>
<link>http://nathanielyork.wordpress.com/?p=34</link>
<pubDate>Wed, 25 Jun 2008 09:25:30 +0000</pubDate>
<dc:creator>nathanielyork</dc:creator>
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<description><![CDATA[&#8220;Durante nuestro primer viaje, no sabíamos absolutamente nada. Habíamos oído, y leído hast]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><a href="http://nathanielyork.files.wordpress.com/2008/06/115_70.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-41" src="http://nathanielyork.wordpress.com/files/2008/06/115_70.jpg?w=247" alt="" width="247" height="250" /></a>"Durante nuestro primer viaje, no sabíamos absolutamente nada. Habíamos oído, y leído hasta la saciedad las condiciones extremas en que se encontraban el resto de los planetas; el nuestro era un auténtico regalo. Pero hasta que no te enfrentas cara a cara con aquello que has oído, no sabes realmente lo que significa. Entre Júpiter y sus lunas, al borde de la muerte, decidimos que la mejor opción era desaparecer lo más rápidamente posible. Si hubiéramos caído en los profundos mares de Europa,de más de 100 kilómetros de profundidad,  quizás, hubiéramos sobrevivido lo suficiente como para contemplar nuestra propia muerte; la verdadera soledad, sin un alma viva en millones de kilómetros, de años luz. Sólo nosotros cara a cara con el fin. Sólos, descendiendo por las aguas, metros, y metros y metros, sabiendo que nuestra muerte sería...¿por descompresión? ¿Por inundación? Podrían mis labios saborear las aguas de la luna, antes de perder la consciencia en el infinito? No. Decidimos precipitarnos hacia Júpiter, y sus tremendos huracanes; su atmósfera opaca. No veríamos nada, mientras moríamos, y si había suerte, no sentiríamos nada.</p>
<p>Sin embargo, lo único cierto es que no vimos absolutamente nada. Mientras descendíamos hacia su atmósfera, tuvimos la mala suerte de que nuestra nave resistió lo suficiente, como para oír el ruido ensordecedor que aquellos vientos. Nos acercábamos a aquella masa colosal de aire, mientras nuestros cuerpos se enfriaban por el terror; absoluto pavor. No por nuestra inminente muerte. Sino por la inmensidad hacia la que nos estábamos dirigiendo. Hacia unos vientos mortales, un planeta miles y miles de veces más grande que nuestra tierra, y absolutamente opaco. Algo tremendo, enorme, colosal, gigantesco. El verdadero pavor a lo desonocido; recuerdo que se me pasó por la cabeza la misma sensación que se tiene cuando uno no sabe nadar, y se encuentra en unas aguas oscuras, intentando hacer pie.....pero no llega; haciendo movimientos desesperados con los pies, con la esperanza de posarlos en alguna roca; sin embargo con absoluta certeza de que bajo nuestro cuerpo no hay más que  oscuridad, y absoluto vacío. ¿Cuando llegaría nuestra muerte? ¿A qué distancia del huracán? De un huracán del tamaño de varias Tierras..Miles y miles de kilómetros de huracán...</p>
<p>A medida que nuestra nave avanzaba, poco a poco, el sonido era aún mayor. Insoportable. La nave vibraba cada vez más, y podíamos sentir en nuestra piel la fuerza de aquella corriente que nos haría desaparecer en el olvido. Y de pronto, un hálito de desesperanza recorrió mi cuerpo, teniendo en cuenta la desastrosa posibilidad de sobrevivir el tiempo suficiente, como para sentir en todos mis huesos la fuerza de aquel viento. Pero no fué así.</p>
<p>Segundos después, todo cesó. El sonido fué alejándose poco a poco, poco a poco, y cada vez más rápido, hasta no oir más que un pequeño zumbido lejano. La nave dejó de vibrar, y comenzamos a caer, ó eso sentíamos. ¿Sería posible que nuestra nave hubiera aguantado las presiones colosales, y los enormes vientos que roeaban el planeta?.  Todo estaba oscuro, y no se veía nada. Si mi teoría era cierta, no veríamos absolutamente nada. La poca luz de sol no llegaría hasta el centro del planeta. No veríamos nunca nada más. Para nuestra desgracia, habíamos sobrevivido, y la sensación de caída, era cada vez mayor.</p>
<p>Otro hálito de desesperanza alcanzó nuestros corazones, cuando recordamos que la masa planetaria de Júpiter era muy pequeña, ya que todo era atmósfera. absolutamente todo eran gases. Si mi teoría era cierta, no sólo viviríamos (ó moriríamos) en oscuridad, sino que estaríamos horas cayendo, días enteros cayendo; cada minuto a una velocidad mayor...velocidades exponenciales. Nuestra sensación de caída se acrecentaba. Alcanzaríamos una velocidad supersónica en pocos minutos, para desintegrarnos en la superficie rocosa del planeta...ó lo que hubiera allí abajo. ¿Aguantarían nuestros cuerpos tanta aceleración? Por supuesto que no. sin embargo, gracias a nuestros trajes especiales, la sangre recorría por igual nuestro cuerpo, sin verse afectada. Eso supondría horas y horas de tortura, hasta que nuestros propios trajes nos aplastaran lentamente, intentando contrarrestar las presiones acelerativas.</p>
<p>El dolor comenzaba a ser insoportable. No sabía exactamente el estado de mi cuerpo; completa oscuridad, y presión insoportable. Mis sentidos estaban saturados. No sabía si mis vísceras ya estaban aplastadas, si me salía sangre de la boca....si la oscuridad ya era debida al estallido de los globos oculares. Sólo sentía dolor, presión, caída, oscuridad......muerte. No podía siquiera moverme para desconectar el traje; eso hubiera supuesto la muerte instantánea...mi salvación. Pero estaba completamente inmóvil. No teníamos siquiera fuerzas para gritar.</p>
<p>No podía soportar la idea de estar horas así.</p>
<p>Todo acabó. Silencio absoluto. Oscuridad absoluta. Lo siguiente que ví, fue una luz intensa, y la Tierra. Si, la Tierra. La nave se dirigía a gran velocidad en su dirección . Y aquel planeta, de manera casi imperceptible, se hacía más, y más grande. De alguna manera incomprensible, todo había acabado. ¿Ó no?. La nave viajaba a la deriva, atraída por alguna fuerza, pues los instrumentos no funcionaban. Nada funcionaba. No quería ni imaginar el estado exterior de la nave. Y mi cuerpo....no me podía mover. Sólo los ojos. Y doy gracias, porque si hubiera podido mover la cabeza, hubiera visto al resto de mi tripulación repartida en pequeños pedazós; sangre por todas partes; restos humanos, y un sólo cuerpo entero. El de mi copiloto. Con una expresión de terror perpetua, inmortalizada en su cara inmóvil.</p>
<p>Todo aquello me lo contaron. Fuí el único superviviente de la expedición. De alguna manera incomprensible, todavía hoy estudiada, salí de aquel infierno, y llegué a la Tierra. Recogieron mi cuerpo de entre los restos de una nave, casi carbonizada, y hecha pedazos, cuya estructura no era más que un amasijo de hierros. Aún hoy se preguntan cómo conseguí llegar a la tierra. Lo único que me protegió en todo momento fué mi traje espacial....especial.</p>
<p>Tras dos años de recuperación y rehabilitación, pude reincorporarme a la división de exploradores espaciales (AED-Aerospatial Explorer Division). La única razón de aquello, mi experiencia en Júpiter. Mis trastornos psíquicos y físicos, secuelas inevitables, me hubieran impedido volver a la División. Sin embargo, por algún motivo, me lo pidieron. Y yo, por alguna otra razón, acepté. Ellos sabían algo que  intentaban ocultar a toda costa, pues desde aquel día, la inversión en Júpiter se cuadruplicó, y me convertí en el centro de todas las investigaciónes.</p>
<p>Hoy, después de todo lo que he pasado en el resto de misiones, tengo pesadillas con aquel ruido ensordecedor, aquel viento, huracán....mensajero de la muerte. La oscuridad, en ocasiones, me da pavor, y no consigo quitarme todas aquellas sensaciones que viví. Las recuerdo día a día. Sin embargo, las posteriores misiones casi suicidas a las que me sometieron, parecieron juegos de niños. Habían conseguido un individuo que mantuviese la frialdad en todas las situaciones. Y eso me salvó la vida (y las de mis compañeros) en posteriores intentos de colonización. Un héroe de cara al público, y un hombre desmoronado, de cara a la intimidad. Aquel fué mi bautizo espacial. "</p>
<p style="text-align:right;"> Extraido de "El espacio profundo: la mirada de las hormigas" de Nathanel York.</p>
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<title><![CDATA[Otras patrias colombinas y sus razones.]]></title>
<link>http://xpforo.wordpress.com/2008/05/09/otras-patrias-colombinas-y-sus-razones/</link>
<pubDate>Fri, 09 May 2008 07:42:50 +0000</pubDate>
<dc:creator>José Antonio</dc:creator>
<guid>http://xpforo.wordpress.com/2008/05/09/otras-patrias-colombinas-y-sus-razones/</guid>
<description><![CDATA[A Colón le han hecho nacer en Inglaterra, Francia, Suiza, Grecia, Portugal, Galicia, Extremadura, C]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><em>A Colón le han hecho nacer en Inglaterra, Francia, Suiza, Grecia, Portugal, Galicia, Extremadura, Cataluña, Ibiza…</em></p></blockquote>
<p>Con esa frase, el doctor Morales Padrón hace un resumen de la realidad de los lugares de nacimiento atribuidos al descubridor del Nuevo Mundo, pero ni él, ni la mayoría de colombinistas exponen públicamente el por qué de esa situación, nadie duda sobre el lugar de nacimiento de Magallanes, o de Julio César o de tantos y tantos personajes como existen en la Historia ¿por qué, sin embargo, el lugar de nacimiento de Colón es tan debatido a pesar de la seguridad que dan los colombinistas a Génova?</p>
<p><!--more--></p>
<p>En primer lugar porque tanto el propio Colón como toda su familia cuidaron a lo largo de la vida del Almirante, y después de ella, de borrar cualquier rastro documental que pudiese servir para identificar a Colón antes de ese "descubrimiento", tanto es así que incluso de la época en la que vivió en Castilla apenas existen una docena de documentos.</p>
<p>Y un historiador desapasionado no deja de extrañarse que dentro de la gran máquina burocrática que crearon los Católicos en la que es posible encontrar documentos incluso del gasto más mínimo de la corte o del nombramiento más peregrino, no se encuentren documentos relacionados con Colón y su gesta más allá de media docena de recibos y con nombre incierto hasta el retorno del Primer Viaje. Lo que lleva a pensar que los Reyes también tenían interés en mantener en secreto sus relaciones con el hombre arribado de Portugal; en la terminología actual no dudaríamos en calificar al Almirante por lo que respecta a su vida anterior a esa arribada a las costas portuguesas tras el Primer Viaje como la de un<em> agente secreto,</em> es decir un hombre sin rastro ni huellas de su pasado anterior<em>.</em></p>
<p>Tengamos en cuenta, por ejemplo, que Pedro Mártir de Anglería que en el momento del descubrimiento estaba al servicio de los Católicos en la Corte, que conocía a Colón antes de partir para ese Primer Viaje le cita en su carta tras su arribada como "<em>un tal Colono procedente de la Liguria" </em>y es impensable que los Reyes no conociesen el contenido de esa carta antes que el italiano la enviase ya que el objetivo del Primer Viaje era secreto como lo prueba la <em>Carta del Nuevo Mundo</em> donde Colón afirma haber llegado a las Indias, lo que no aparece en ningún documento con anterioridad a ese. Todos jugaron en su época a mantener el secreto del personaje que se escondió tras el rótulo de Cristóbal Colón.</p>
<p>Pero además la única biografía "documentada" que nos ha llegado del aventurero procede de su propio hijo, que desde la edad de catorce años estuvo al lado de su padre y era consciente de sus deseos de ocultar su vida pasada ¿es fiable esa biografía? al menos debía ponerse en cuarentena y mucho más cuando suelta un apellido como el de Colombo, lo sitúa en la Liguria de acuerdo con Pedro Mártir pero contradiciendo una presunta carta de su propio padre donde se declara genovés. Todo eso es lo que da pié a que muchos investigadores con o sin formación histórica elijan la vía heterodoxa en busca de la "verdad" del personaje.</p>
<p>En general todos los que buscan una patria al Almirante se basan en dos puntos:</p>
<ol>
<li>En los modismos linguales que presentan los escritos colombinos donde claramente se aprecian portuguesismos y catalanismos.</li>
<li>En encontrar un apellido del que pueda derivarse el Colón castellano.</li>
</ol>
<p>A partir de ahí investigan en los archivos hasta encontrar un personaje de su época que pueda cumplir con los pocos datos que existen antes de su llegada a Castilla y que son los que proporciona Hernando Colón en la biografía paterna, y una vez encontrado tal personaje se dedican a defenderlo con uñas y dientes.</p>
<p>Pero al igual que los colombinistas ortodoxos no toman en consideración varios puntos:</p>
<ol>
<li>Que el hecho de que alguien tenga modismos de una lengua no quiere decir que necesariamente sea su lengua materna o paterna o haya nacido en el territorio donde se habla dicha lengua.</li>
<li>Que si el empeño de alguien es esconder su identidad no va a tomar su propio apellido castellanizándolo, para su vida posterior.</li>
<li>Que si Hernando Colón afirma que su padre jamás utilizo las manos en su trabajo puede ser para darle una cuna de nobleza, pero también para ocultar el hecho de que los rabinos judíos estaban obligados por la Torá a vivir de un trabajo realizado con sus manos.</li>
</ol>
<p>Lo que si sabemos con toda seguridad es que Colón era marino y sabía levantar cartas de navegación y en eso están de acuerdo todos los testigos que han declarado en los Pleitos Colombinos y en además hay una carta autógrafa del propio Almirante que se repite en el Libro de las Profecías donde afirma que "<em>de muy joven entre en la mar navegando...</em>" y los colombinistas calculan que debió ser sobre la edad de diez años.</p>
<p>Y en esa época navegar y cartear se aprendía en Génova, Portugal y Mallorca, de ahí el hecho que aparezcan esos modismos en su lengua ya que a los diez años su aprendizaje pudo estar condicionado por los términos que se utilizasen allí donde aprendió a navegar y cartear, situar su vida pasada en Génova y hacerle pasar por Portugal en su juventud ocultan el lugar donde el Almirante aprendió sus artes.</p>
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