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	<title>realismo-magico &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/realismo-magico/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "realismo-magico"</description>
	<pubDate>Sun, 27 Jul 2008 08:12:33 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA["La noche que dejó de llover"]]></title>
<link>http://sinfuturoysinunduro.wordpress.com/?p=1891</link>
<pubDate>Mon, 21 Jul 2008 14:38:05 +0000</pubDate>
<dc:creator>Mari Trini Giner</dc:creator>
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<description><![CDATA[&#8220;La noche que dejó de llover&#8221;, opera prima de Alfonso Zarauza, protagonizada por Luis T]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><strong>"La noche que dejó de llover"</strong>, opera prima de <strong>Alfonso Zarauza</strong>, protagonizada por <strong>Luis Tosar</strong> (<em>Miami Vice</em>, <em>Los lunes al Sol</em>), <strong>Nora Tschirner</strong> (<em>Kebab Connection</em>, <em>KeinOhrHasen</em>) participa en la sección «<em>Punto de Encuentro</em>» de la 53 Semana Internacional de Cine de Valladolid, que se celebrará del 24 de octubre al 1 de noviembre de este año 2008.</p>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://maritriniginer.files.wordpress.com/2008/07/lanochequedejoblog_alfosozarauza.jpg"><img src="http://maritriniginer.wordpress.com/files/2008/07/lanochequedejoblog_alfosozarauza.jpg" alt="" align="left" /></a>«<em>Punto de Encuentro</em>», muestra paralela a la Oficial, reúne films de ficción que merecen especial consideración por su valía temática o estilística, y complementa el panorama de cine de ficción ofrecido por el Festival. Esta sección posee carácter competitivo, con un premio que se otorgará por votación popular. Más adelante concretaremos la fecha y hora concreta de la proyección, que será Estreno Mundial.</p>
<p style="text-align:justify;">Con referentes en el cine europeo y el cine independiente americano y con un espíritu de realismo mágico, <strong>LA NOCHE QUE DEJÓ DE LLOVER</strong> cuenta la historia de amor entre dos personas muy especiales y sorprendentes, influidas sin duda por la muy personal visión y sentido del humor de su director <strong>Alfonso Zarauza</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><!--more--><br />
Aprovecho y os informo de que<strong><a href="http://irokofilms.blogspot.com/" target="_blank"> <span style="text-decoration:underline;">Zarauza</span></a></strong>, quinto director que debuta con Iroko Films, <strong><a href="http://irokofilms.blogspot.com/" target="_blank">estrena Blog</a></strong>. En él nos cuenta, a modo de Cuaderno de Bitácora, sus primeros trabajos como cortometrajista, la mayoría protagonizados también por Tosar, sus influencias y los pasos que ha dado hasta llegar a concluir <strong>LA NOCHE QUE DEJÓ DE LLOVER</strong>. Tendremos nuevos contenidos y anécdotas periódicamente y además tendréis permanentemente la posibilidad de comentar directamente con él cualquiera de los temas que os interesen.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA["La noche que dejó de llover" seleccionada a competición en la Semana Internacional de Cine de Valladolid ]]></title>
<link>http://maritriniginer.wordpress.com/?p=272</link>
<pubDate>Mon, 21 Jul 2008 12:54:07 +0000</pubDate>
<dc:creator>Mari Trini Giner</dc:creator>
<guid>http://maritriniginer.wordpress.com/?p=272</guid>
<description><![CDATA[LA NOCHE QUE DEJÓ DE LLOVER, opera prima de Alfonso Zarauza, protagonizada por Luis Tosar (Miami Vi]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size:x-small;"><span style="color:#333333;"><span style="font-family:Arial;"><strong>LA NOCHE QUE DEJÓ DE LLOVER</strong>, opera prima de <strong>Alfonso Zarauza</strong>, protagonizada por <strong>Luis Tosar</strong> (<em>Miami Vice</em>, <em>Los lunes al Sol</em>), <strong>Nora Tschirner</strong> (<em>Kebab Connection</em>, <em>KeinOhrHasen</em>) participa en la sección «<em>Punto de Encuentro</em>» de la 53 Semana Internacional de Cine de Valladolid, que se celebrará del 24 de octubre al 1 de noviembre de este año 2008.</span></span></span></p>
<div><span style="font-size:x-small;"><span style="color:#333333;"><span style="font-family:Arial;"><a href="http://maritriniginer.files.wordpress.com/2008/07/lanochequedejoblog_alfosozarauza.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-273" src="http://maritriniginer.wordpress.com/files/2008/07/lanochequedejoblog_alfosozarauza.jpg" alt="" /></a><br />
«<em>Punto de Encuentro</em>», muestra paralela a la Oficial, reúne films de ficción que merecen especial consideración por su valía temática o estilística, y complementa el panorama de cine de ficción ofrecido por el Festival. Esta sección posee carácter competitivo, con un premio que se otorgará por votación popular. Más adelante concretaremos la fecha y hora concreta de la proyección, que será Estreno Mundial.</span></span></span></div>
<p><span style="font-size:x-small;"><span style="color:#333333;"><span style="font-family:Arial;"></p>
<div><span style="font-size:x-small;"><span style="color:#333333;"><span style="font-family:Arial;"><br />
Con referentes en el cine europeo y el cine independiente americano y con un espíritu de realismo mágico, <strong>LA NOCHE QUE DEJÓ DE LLOVER</strong> cuenta la historia de amor entre dos personas muy especiales y sorprendentes, influidas sin duda por la muy personal visión y sentido del humor de su director <strong>Alfonso Zarauza</strong>.<br />
Aprovecho y os informo de que<strong><a href="http://irokofilms.blogspot.com/" target="_blank"> <span style="text-decoration:underline;">Zarauza</span></a></strong>, quinto director que debuta con Iroko Films, <strong><span style="text-decoration:underline;">estrena Blog</span></strong>. En él nos cuenta, a modo de Cuaderno de Bitácora, sus primeros trabajos como cortometrajista, la mayoría protagonizados también por Tosar, sus influencias y los pasos que ha dado hasta llegar a concluir <strong>LA NOCHE QUE DEJÓ DE LLOVER</strong>. Tendremos nuevos contenidos y anécdotas periódicamente y además tendréis permanentemente la posibilidad de comentar directamente con él cualquiera de los temas que os interesen.</span></span></span></div>
<p><span style="font-size:x-small;"><span style="color:#333333;"><span style="font-family:Arial;"></p>
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<p></span></span></span><span style="font-size:x-small;"> </p>
<p></span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Cuba, timos y realismo mágico]]></title>
<link>http://miguelangelmedina.wordpress.com/?p=146</link>
<pubDate>Thu, 17 Jul 2008 18:23:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>miguelangelmedina</dc:creator>
<guid>http://miguelangelmedina.wordpress.com/?p=146</guid>
<description><![CDATA[Esencia cubana
Pasar una semana en Cuba es una experiencia que marca. Uno llega pensando en playas i]]></description>
<content:encoded><![CDATA[[caption id="" align="alignleft" width="300" caption="Esencia cubana"]<a href="http://farm4.static.flickr.com/3210/2681565981_2953eb350b_b.jpg"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3210/2681565981_2953eb350b_b.jpg" alt="Esencia cubana" width="300" height="220" /></a>[/caption]
<p class="EC_MsoNormal"><span style="font-size:x-small;font-family:Arial;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Pasar una semana en Cuba es una experiencia que marca. Uno llega pensando en playas idílicas, mojitos y ritmo caribeño, pero no es (sólo) eso lo que se encuentra. Al menos, si lo que se pretende no es quedarse en cerrado en un hotel, sino mezclarse con la gente. Y ese, claro, no fue mi plan.</span></span><!--more--><span style="font-size:x-small;font-family:Arial;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"> </span></span></p>
<p class="EC_MsoNormal"><span style="font-size:x-small;font-family:Arial;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Lo primero que llama la atención de Cuba es que son, por lo menos, dos países. Uno, el oficial, se muestra como un destino paradisíaco para el visitante, habla de sol, playas y música, y de trabajadores honrados que defienden los valores morales de la revolución; el otro, el subterráneo, malvive en la penuria de la falta de casi todo,  busca aprovecharse del turista a cualquier precios y ansía el dinero y salir de cualquier modo de la isla. ¿Cómo, si no, se entiende que este Estado tenga dos monedas?</span></span><span style="font-size:x-small;font-family:Arial;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"> </span></span></p>
[caption id="" align="alignright" width="300" caption="Con Juan, en Playa Ancón, cerca de Trinidad"]<a href="http://farm4.static.flickr.com/3288/2681548911_e6a33840b7_b.jpg"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3288/2681548911_e6a33840b7_b.jpg" alt="Con Juan, en Playa Ancón, cerca de Trinidad" width="300" height="220" /></a>[/caption]
<p class="EC_MsoNormal"><span style="font-size:x-small;font-family:Arial;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Ésta, precisamente, es una de las cosas más curiosas del país: hay dos tipos de pesos: los 'nacionales' valen muy poco (más o menos, 25 son un dólar) y se supone que son principalmente para los cubanos; y los 'convertibles', que equivalen más o menos al dólar y se reservan, en principio, a los turistas. Pero hay cosas que sólo se pueden pagar en la moneda "de los extranjeros". Un lío.</span></span></p>
[caption id="" align="alignleft" width="220" caption="En el Capitolio de La Habana"]<a href="http://farm4.static.flickr.com/3145/2682403154_98b2d0d9ca_b.jpg"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3145/2682403154_98b2d0d9ca_b.jpg" alt="En el Capitolio de La Habana" width="220" height="300" /></a>[/caption]
<p class="EC_MsoNormal"><span style="font-size:x-small;font-family:Arial;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">Hay, eso sí, paraísos escondidos, playas inmensas por descubrir a donde todavía no ha llegado la mano de los hoteles. Costas interminables en las que se esconde un chiringuito, donde comer pescado recién cogido por un par de dólares, o donde reposar el daikiri o el mojito bajo una palmera. Hay selva, y carreteras imposibles que pasan por ella, con sus ruidos y sus plantas, y sus tramos sin asfaltar.<span style="font-size:x-small;font-family:Arial;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">La Habana es una selva, pero el país es un misterio. Abrasador, pero encantador. Un lugar donde se pueden atravesar lautopistas de cuatro carriles con un tractor, donde las bicicletas se mezclan con coches de hace 60 años. Un país donde todos son cultos, y simpáticos, pero la mayoría quieren timarte. Un país casi inventado, atrapado en el tiempo, donde todo es posible. El realismo mágico se inventó en un sitio así.</span></span></span></span></p>
<p><span style="font-size:x-small;font-family:Arial;"> </span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Libros. Memoria de mis putas tristes.]]></title>
<link>http://carlosdragonne.wordpress.com/?p=525</link>
<pubDate>Wed, 16 Jul 2008 21:59:02 +0000</pubDate>
<dc:creator>Carlos Dragonné</dc:creator>
<guid>http://carlosdragonne.wordpress.com/?p=525</guid>
<description><![CDATA[Arrancamos una sección en la que esperamos su participación con propuestas o peticiones específic]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">Arrancamos una sección en la que esperamos su participación con propuestas o peticiones específicas. Es la sección de libros. Y lo hacemos con el texto de un libro que hace algún tiempo leí y que hoy, por azares del destino, volvió a mis manos. <strong>Memoria de mis putas tristes</strong> de Gabriel García Márquez. Lo que haremos con ésta sección será armar una especie de ensayo/artículo acerca del título en cuestión y lo pondremos a su disposición, no con el afán de enarbolarnos en la única verdad, sino como una opinión de lo que nos vayamos topando en las estanterías. Ojalá lo disfruten.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://carlosdragonne.files.wordpress.com/2008/07/memoriademisputas.jpg"><img class="size-medium wp-image-526 aligncenter" src="http://carlosdragonne.wordpress.com/files/2008/07/memoriademisputas.jpg?w=194" alt="" width="194" height="300" /></a></p>
<p align="center"><!--more--><strong><em>RASCANDO LOS NOVENTA AÑOS.</em><em><br />
Memoria de mis putas tristes.<br />
Gabriel García Márquez</em></strong></p>
<p style="text-align:right;"><em>"Y sigo esperando,</em><em><br />
con las canas de mierda que me devoran,</em><em><br />
con las arrugas en la frente,<br />
</em><em>haciéndome viejo, senil, marchito,<br />
y no llegas, y no puedo ni masturbarme."</em><strong><em><br />
Hotel de Paso</em></strong><strong><br />
-Carlos Dragonné</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><a name="_ftnref1" href="#_ftn1"></a></strong><br />
La vejez es ingrata y traicionera. Deja a los humanos en medio de la incertidumbre de lo que puede ser su último día, su último respiro. Ese momento en que se van de éste mundo y se dan cuenta que nunca tuvieron tiempo de hacer lo que más deseaban o de cumplir esa tentación de los segundos que se terminan. García Márquez es capaz de llevarnos por ese camino de incertidumbre en <em><strong>"Memoria de mis putas tristes"</strong></em>. Siguiendo con su línea literaria de realismo mágico, juega a presentarnos a un olvidado por si mismo, alguien a quien la vida le ha pasado de tal manera por encima que sabe con certeza que los noventa no van a llegar y necesita desahogar los temores, los fetiches acumulados durante tanto tiempo en una sociedad remilgada y justiciera. Y no parece que exista nada mejor que jugar con la vida y negociar con la muerte unos minutos para el placer. Salvador Dalí dijo que <em>"Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta"</em>.<a name="_ftnref2" href="#_ftn2"></a>En la historia del "Gabo" hay una clara referencia a no dejar las cosas enterradas por los remilgos. Y es ese amor el que permite que se reencuentre nuestro personaje. Ese misterio de inventar el nombre y decirle como la princesa de sus canciones infantiles, aferrandose a los momentos de su felicidad pausada y fugaz, a pesar de ser una prostituta. El amor se puede encontrar de diversas maneras y sin que importe la diferencia de edad, el onirismo con el que se maneja la psicología del personaje, no existe nada más real que las palabras dichas en medio del sueño, los juegos de Delgadita con el lapiz labial sobre el espejo de un baño que nunca compartieron, a pesar de compartir la cama en medio de un ambiente de protección y ternura.</p>
<p style="text-align:justify;">Las relaciones de éste personaje no han sido fáciles. Todo ha sido un juego de escribir las memorias de las mujeres pagadas en busca de ése virilismo estúpido que tenemos los hombres. Y rellenar cuadernos con estos amores de paso mientras se juega al sabio en una columna periodística que importa y que el público que la lee la recibe como canon para vivir es un jugueteo de incongruencia que termina por volverse real. Por eso, quizá, el momento de intensidad es la renuncia a manera de carta de despedida sincera y completamente transparente. Pues nuestro periodista ha encontrado la manera de vivir: en medio del sueño de tener a Delgadita en su vida, correteando por la casa con su vestido empapado mientras rescataba los libros afectados por un tubo roto de una casa abandonada desde hace tanto a pesar de no estar sola. Siempre la soledad resulta una compañera de doble filo, pues a pesar de los momentos de encuentro con uno mismo que puede ofrecer, también ofrece esos rastros de verdad que hieren, que flagelan las entrañas y nos pierden en las sombras. Y en medio de esas sombras, una llamada telefónica a la buena amiga que siempre tendrá un cuerpo listo para nosotros puede ser el camino correcto para encontrar un amor perfecto aunque sea demasiado tarde.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://carlosdragonne.files.wordpress.com/2008/07/gabriel-garcia-marquez.jpg"><img class="size-medium wp-image-527 aligncenter" src="http://carlosdragonne.wordpress.com/files/2008/07/gabriel-garcia-marquez.jpg?w=300" alt="" width="300" height="176" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">Jugar a ser niño, a tener un amor adolescente condenado al lirismo no requiere ser niño o adolescente. Siempre hemos vivido en la realidad de que "<em>...comenzamos a pensar que hay una edad en que el amor se vuelve indecente", </em>como lo dijo el mismo García Márquez en su obra <em>El Amor en los Tiempos del Cólera.</em> Y no podemos darnos cuenta que durante nuestra vida hemos dejado de vivir para ocuparnos de las cosas intrascendentes. García Márquez juega a hacerle caso a Pablo Picasso en "Memoria de mis Putas Tristes", cuando Picasso respondía que <em>"Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida</em>", pues, ¿quién decide los límites de edad para hacer las cosas? ¿Cuándo deja de estar permitido para los seres humanos enamorarse profundamente, cambiar los estilos de vida, sentir celos, comparar, jugar a ser el malo y regresar corriendo en busca de un perdón que nunca debimos pedir? El perdón es el ejemplo claro de la búsqueda que realiza nuestro personaje. Pero no es un perdón a Delgadita por su profesión. No se trata de perdonar a todas las mujeres que pasaron por su vida. Se trata de perdonarse a si mismo, por las voces calladas, por los tiempos perdidos, por la hipocresía de una idiosincrasia latinoamericana del siglo pasado. Es buscar el perdón de todas aquellas oportunidades desperdiciadas bajo el argumento del "no se vale". Porque hemos convertido en verdad lo que Montaigne avizoró como un conflicto para la vida cuando dijo que <em>"Las arrugas del espíritu nos hacen más viejos que las de la cara".</em> No hay que preguntarnos cuánto tiempo falta para llegar a ese final del camino, porque llegaremos a él más rápido. Por eso, deberíamos imaginar que podremos despertar una mañana con los años a los que no sabíamos si llegaríamos, con lo que nunca se quiso y ahora se entiende, con los amores sin besos furtivos o pláticas largas, pero llenos de esa magia que nos recargue la esperanza.</p>
<p style="text-align:justify;">Nunca se debe contar el final de un libro. Pero la esperanza de sonreír por la mañana un día y voltear a ver el pasado escrito en esas "Memorias de mis Putas Tristes" mientras se sueña con una muñeca que nunca habla pero que juega con nosotros a través de un lápiz labial resulta extremadamente tentadora. Y si de esperanza se trata, habrá que pensar que, en el fondo, todos queremos quitarnos la incertidumbre de los días que pasan. Sólo teniendo la meta de lo que queremos que pase podremos guardar la fuerza para buscarlo y conseguirlo. <em></em></p>
<p style="text-align:justify;">Saludos,<br />
D</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Resumen de Cien años de soledad (capítulo 5)]]></title>
<link>http://alvarofelipe.wordpress.com/?p=386</link>
<pubDate>Wed, 09 Jul 2008 17:30:30 +0000</pubDate>
<dc:creator>alvarofelipe</dc:creator>
<guid>http://alvarofelipe.wordpress.com/?p=386</guid>
<description><![CDATA[Sinopsis:

Aureliano y Remedios se casan cuando ella llega a la pubertad. El padre Nicanor Reyna, qu]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><strong>Sinopsis:</strong></p>
<blockquote>
<p style="text-align:justify;"><em>Aureliano y Remedios se casan cuando ella llega a la pubertad. El padre Nicanor Reyna, que había ido a Macondo a celebrar la boda, se queda en el pueblo para limpiarlo del pecado y recolecta limosnas para la construcción de un templo. Rebeca, que debía casarse con Pietro Crespi el mismo día que Aureliano y Remedios, debe suspender la boda al parecer por artimañas de Amaranta. Úrsula y Pietro Crespi dan donativos al padre para terminar la construcción de la iglesia y concretar la boda aplazada. Cuando falta un mes para la boda, Remedios muere por un aborto que la hizo desangrarse por dentro. La boda debe aplazarse nuevamente. En ese tiempo regresa José Arcadio, gigantesco y con el cuerpo lleno de tatuajes. Rebeca, que no podía resistir la atracción se acuesta con él y luego ambos deciden casarse. Pietro Crespi entonces comienza a visitar a Amaranta y le propone matrimonio. Mientras tanto, Aureliano se vuelve liberal luego de ser testigo del fraude en las elecciones. El conspirador Alirio Noguera lo incita a ejecutar la subversión, pero Aureliano rechaza convertirse en un matarife. Ante el inminente levantamiento de los liberales, el ejército toma posesión de Macondo, decomisan las armas y matan a una mujer. Aureliano dirige la revolución, toma por sorpresa el regimiento y fusila a militares. Luego abandona Macondo junto a sus tropas para dar alcance a las fuerzas del general Victorio Medina. Antes de partir nombra a Arcadio jefe civil y militar de la plaza, garantiza la seguridad de su suegro y su familia y deja en claro que a partir de entonces es el coronel Aureliano Buendía.</em></p>
</blockquote>
<p><!--more--></p>
<hr />
<table style="text-align:left;width:100%;" border="0" cellspacing="2" cellpadding="2">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/2008/06/03/resumen-de-cien-anos-de-soledad-capitulo-4/">&#60;&#60; Capítulo anterior</a></td>
<td style="text-align:center;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/resumenes/cien-anos-de-soledad/">Índice</a></td>
<td style="text-align:right;">Capítulo siguiente &#62;&#62;</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr />
<h3 style="text-align:center;">Capítulo 5</h3>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Boda de Aureliano Buendía y Remedios Moscote</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Aureliano Buendía y Remedios Moscote se casaron un domingo de marzo. La pequeña había llegado a la pubertad sin haber superado los hábitos de la infancia y una tarde entró en la sala y mostró a sus hermanas, que conversaban con Aureliano, el calzón embadurnado de una pasta achocolatada. Se fijó un mes para la boda y apenas hubo tiempo para educarla en los hábitos de mujer casada. Pero el día de la boda, Remedios fue la más correcta: Aureliano, muerto de miedo, dejó caer el anillo al suelo al tratar de ponérselo y ella lo esperó con el brazo extendido hasta que el novio paró el anillo con el pie para que no ruede hasta la puerta y regresó sonrojado al altar. Desde entonces se notó el gran sentido de responsabilidad de Remedios: fue ella quien mejor se comportó en la boda y quien separó la mejor porción de pastel para llevársela a José Arcadio Buendía, que se la comió amarrado al tronco del castaño, recitando un salmo incomprensible. La fiesta se prolongó hasta lunes, y en medio de la algazara solo Rebeca era infeliz: ese día debió haberse celebrado su boda con Pietro Crespi, junto a la de Aureliano y Remedios. Pero el italiano había recibido una carta con la noticia de la muerte de su madre. Pietro Crespi fue a verla sin saber que estaba viva y en camino a la boda de su hijo. El italiano reventó cinco caballos con la carrera pero no consiguió llegar a tiempo para la boda. Nunca se supo quien escribió la carta; Amaranta juro su inocencia llorando de indignación.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Nicanor Reyna decide quedarse</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">El Padre Nicanor Reyna tenía planeado regresar a su parroquia luego de oficiar la boda, pero se espantó ante las costumbres de los habitantes de Macondo que pensó que a ningún lugar le hacía tanta falta la simiente de Dios y decidió quedarse una semana más para cristianizar gentiles. Pero nadie le hizo caso. Cansado de predicar en vano, empezó la construcción de un templo, el más grande del mundo. Para financiar la construcción, pedía limosna y aunque la gente le daba, no era suficiente. un Sábado, improvisó un altar y convocó al pueblo a una misa campal. Al final de la ceremonia, antes que se vayan los asistentes, dijo:</p>
<p style="text-align:justify;">—Un momento. Ahora vamos a presenciar una prueba irrebatible del infinito poder de Dios.</p>
<p style="text-align:justify;">El monaguillo le entregó una taza de chocolate humeante que él se tomó de un trago. Luego extendió los brazos, cerró los ojos y se elevó doce centímetros del suelo. Los días siguientes repitió la levitación y la gente, convencida ante la hazaña, le dio tanta limosna que pudo empezar a construir el templo. Solo José Arcadio Buendía no se dejó convencer con la revelación:</p>
<p style="text-align:justify;">—<em>Es muy simple</em> —dijo en latín—: <em>el hombre ha inventado el cuarto estado de la materia</em>.</p>
<p style="text-align:justify;">—<em>No</em> —respondió el padre también en latín— <em>esto prueba sin duda la existencia de Dio</em>s.</p>
<p style="text-align:justify;">Así se supo que era latín la jerga endiablada de José Arcadio Buendía. El padre intentó desde entonces convencerlo, pero José Arcadio Buendía pedía la fotografía de Dios y no se dejó convencer por estampitas y medallas. El padre, sorprendido de la lucidez del patriarca, le preguntó por qué lo tenían amarrado a un árbol.</p>
<p style="text-align:justify;">—Hoc est simplicisimum —contestó—: porque estoy loco.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Peleas entre Amaranta y Rebeca por Pietro Crespi</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">El padre no volvió a visitarlo y se concentró en la construcción del templo. Pero al paso que llevaba, demoraría diez años en estar terminado.</p>
<p style="text-align:justify;">—Te tocará inaugurar la iglesia con tu boda —le dijo Amaranta a Rebeca.</p>
<p style="text-align:justify;">Úrsula intentó acortar el plazo y dio un aporte considerable. El padre consideró que con otro aporte así, la iglesia estaría lista en tres años. Rebeca estaba indignada, pero Amaranta le dio otro sentido: "Así no tendré que matarte en los próximos tres años". Rebeca aceptó el reto, no volvió a dirigirle la palabra, y le propuso a Pietro Crespi fugarse apenas él lo disponga. Pero el italiano no era hombre de aventuras, así que a Rebeca no le quedó más que intentar sortear la vigilancia de su madre para quedarse a solas con su novio. "Pobre mamá", decía viéndola bostezar. "Cuando se muera saldra penando en ese mecedor".  Después de tres meses, aburrido con la lentitud de la obra, Pietro Crespi le dio al padre el dinero que le faltaba para culminar la construcción.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando faltaba menos de un mes para la boda, Amparo Moscote cosió un nuevo vestido para remplazar al que se habían comido las polillas por astucia de Amaranta que había quitado las bolas de naftalina. Sintiendo que el tiempo se acababa, Amaranta decidió envenenar a Rebeca con un chorro de <a href="http://rae.es/láudano" target="_blank">láudano</a> en el café.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Muerte de Remedios Moscote</strong>.<strong> Nacimiento de Aureliano José.</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Un obstáculo mayor obligó a un nuevo aplazamiento de la boda. La pequeña Remedios, despertó a medianoche con una hemorragia en el vientre y murió tres días después con dos gemelos atravesados en el vientre. Aamaranta se sintió culpable, había pedido a Dios que ocurriera algo que le impida envenenar a Rebeca, pero Remedios había llevado un soplo de alegría a la casa: medió en las disputas de Rebeca y Amaranta, se encargó del cuidado de José Arcadio Buendía, cuando nació el hijo de Aureliano y Pilar Ternera, bautizado como Aureliano José, ella decidió atenderlo como su hijo mayor. Aureliano había encontrado en ella la justificación para vivir, los Buendía y los Moscote habian consolidado un vínculo que reforzó la autoridad de don Apolinar ante Macondo. Tan hondo era el cariño que despertaba que cuando Remedios anunció que tendría un hijo, Rebeca y Amaranta hicieron una tregua para tejer en lana azul por si nacía varón y en lana rosada por si nacía mujer. Fue ella la única persona en la que pensó Arcadio frente al pelotón de fusilamiento.</p>
<p style="text-align:justify;">Úrsula impuso un duelo de un año y ubicó la fotografía de Remedios en el lugar donde se veló el cadáver. Amaranta se hizo cargó de Aureliano José. El noviazgo interminable con Pietro Crespi, Rebeca parecía desangrarse dentro del vestido negro de luto; completamente desmoralizada, volvió a comer tierra.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Regreso de José Arcadio</strong>, <strong>incesto com Rebeca</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Un día, alguien empujó la puerta de la calle a las dos de la tarde y los horcones se estremecieron con tal fuerza que en toda la casa tuvieron la impresión de que un temblor de tierra estaba sacudiendo el lugar. Un hombre descomunal, de espaldas que apenas cabian por la puerta, completamente tatuado, con los pelos cortos y parados como crines de mulo, las mandíbulas férreas y la mirada triste. "Buenas", dijo a Amaranta y sus amigas que hacían el bordado, "Buenas" le dijo a Rebeca y luego a Aureliano y se dirigió a la cocina. "Buenas", dijo. Úrsula saltó a su cuello llorando de alegría. Era José Arcadio que regresaba tan pobre como se fue. Durmio tres días y luego fue a la tienda de Catarino e hizo apuestas de fuerza contra cinco hombres a la vez. Catarino, incrédulo de su poderío, apostó doce pesos a que no movia el mostrador. Jose Arcadio no solo lo movió, sino que lo arrancó de su sitio y lo dejó en la calle. Se necesitaron once hombres para meterlo. Luego mostró su masculinidad increíble y totalmente tatuada. decidió rifarse entre las mujeres que lo asediaban a diez pesos el número. Era escandaloso, pues la mujer más solicitada ganaba ocho pesos en una noche, pero todas aceptaron.</p>
<p style="text-align:justify;">—Cinco pesos más cada una —propuso José Arcadio cuando solo quedaban dos números por sacar— y me reparto entre ambas.</p>
<p style="text-align:justify;">De eso vivía. Dormía todo el día y pasaba las noches haciendo apuestas de fuerza. Había naufragado en el mar del Japón, había visto el barco fantasma de Víctor Hugues en el Caribe. La familia no lograba concebir que el muchacho que se llevaron los gitanos era el mismo gigante que se comía medio lecho en el almuerzo y cuyas ventosidades marchitaban las flores. Arcadio, su hijo, apenas lo tomaba en cuenta y ni Aureliano pudo reconstruir la complicidad de la infancia. Rebeca, en cambio, pensó que Pietro Crespi era un alfeñique junto a aquel macho descomunal. Una tarde, no resistió más y fue a su dormitorio. Lo encontró en calzoncillos, tendido en la hamaca. "Perdone", alcanzó a decir, "No sabía que estaba aquí". "Ven acá", dijo él. Rebeca obedeció sudando hielo, sintiendo que se le formaban nudos en las tripas. José Arcadio le acarició los muslos y ella tuvo que hacer un esfuerzo sobrenatural para no morirse cuando una potencia ciclónica asombrosamente regulada la levantó por la cintura y la despojó de su intimidad con tres zarpazos, y la descuartizó como a un pajarito. Alcanzó a dar gracias a Dios por haber nacido, antes de perder la conciencia en el placer inconcebible de aquel dolor insoportable, chapaleando en el pantano humeante de la hamaca que absorbió como un papel secante la explosión de su sangre.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>José Arcadio y Rebeca se casan</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Tres días después se casaron. José Arcadio había buscado a Pietro Crespi el día anterior y le dijo: "Me caso con Rebeca".</p>
<p style="text-align:justify;">—Es su hermana —le dijo el italiano palideciendo.</p>
<p style="text-align:justify;">—No me importa —replicó José Arcadio.</p>
<p style="text-align:justify;">—Es contra natura —explicó Pietro Crespi— y, además, la ley lo prohíbe.</p>
<p style="text-align:justify;">—Me cago dos veces en natura. Y se lo vengo a decir para que no se tome la molestia de ir a preguntarle nada a Rebeca. Ahora —continuó en un tono condescendiente—, que si lo que le gusta es la familia, ahí le queda Amaranta.</p>
<p style="text-align:justify;">Úrsula prohibió a los recién casados pisar la casa e hizo de cuenta que se habían muerto. Ellos alquilaron una casita frente al cementerio y la noche de bodas los gritos de placer de Rebeca despertaron a los vecinos ocho veces en la noche que rogaban que tanta bulla no vaya a despertar a los muertos.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Pietro Crespi empieza a visitar a Amaranta</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Solo Aureliano se preocupó por ellos: les compró muebles y les regaló algo de dinero. Mientras en la casa, Amaranta recibía cariñosamente las visitas de Pietro Crespi que seguía visitando a la familia por iniciativa de Úrsula que no sabía cómo reparar la vergüenza. Para el italiano, acercarse a Amaranta fue una revelación: tenía una rara sensibilidad para apreciar las cosas y una ternura secreta. Un martes, Pietro Crespi no pudo contenerse más y le pidio que se casara con él.</p>
<p style="text-align:justify;">—Por supuesto, Crespi —respondió Amaranta—, pero cuando uno se conozca mejor. Nunca es bueno precipitar las cosas.</p>
<p style="text-align:justify;">Úrsula, ofuscada, sin saber si la desicion era buena o mala, la comentó con Aureliano.</p>
<p style="text-align:justify;">—Estas no son horas de andar pensando en matrimonios —respondió él.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Aureliano se vuelve liberal</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Había cambiado mucho desde la muerte de Remedios. Se sumergió de nuevo en el trabajo y continuó visitando a su suegro que le daba lecciones sobre política, explicándole las diferencias entre conservadores y liberales. Los liberales, según él, eran enemigos del sistema, partidarios de los divorcios y de ahorcar curas. Mientras que los conservadores habían adquirido el poder directamente de Dios y eran defensores del orden público. Aureliano, que no lograba entender como eran capaces de enfrentarse por cosas que no se podían tocar con las manos, sintio que era una exageración traer al pueblo soldados armados para vigilar las elecciones, que decomisaron de casa en casa machetes, cuchillos y todo tipo de armas. El domingo se votó con entera libertad, pero en la noche, mientras jugaba dominó con Aureliano, Apolinar Moscote ordenó al sargento romper la urna y contar los votos. Luego se dejaron diez papeletas rojas de los liberales y el resto se lleno con papeletas azules de los conservadores, se selló la urna y fue llevada a la capital de la provicia a la mañana siguiente. "Si yo fuera liberal —dijo Aureliano a  su suegro—, iría a la guerra por esto de las papeletas".</p>
<p style="text-align:justify;">—Ay Aurelito —le respondió—, si tú fueras liberal, aunque fueras mi yerno, no hubieras visto el cambio de las papeletas.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero al pueblo no le indignó el cambio de las papeleta, sino que los militares no habían devuelto los cuchillos. Don Apolinar Moscote explicó que los soldados habían decomisado las armas como prueba de que los liberales se estaban preparando para la guerra.</p>
<p style="text-align:justify;">—Si hay que ser algo, sería liberal —dijo Aureliano a sus amigos Gerineldo Márquez y Magnífico Visbal cuando le preguntaron sus preferencias—, porque los conservadores son unos tramposos.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Aureliano es incitado por Alirio Noguera</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Al día siguiente, convencido por sus amigos, fue a visitar al doctor Alirio Noguera, quien medicaba a todos sus pacientes con globulitos de azúcar. Este era un farsante que detrás de la fachada de médico escondía a un terrorista con un largo pasado de exilio, subversión y contrabando que había terminado por refugiarse en Macondo y esperar seguro la vejez. Había pasado buen tiempo en reposo pero la llegada de las elecciones y el fraude despertaron en él el instinto subversivo: incitó a los jóvenes y los convenció de acabar con el regimen conservador. Los amigos de Aureliano, lo creyeron demasiado apagado para incluirlo en la revolucion, además que sabían que votó por los conservadores a instancias del suegro. Sin embargo, lo enviaron donde el doctor cuando reveló sus sentimientos políticos. El el cuchitril del médico, con la ventana cerrada para hablar en secreto, Alirio Noguera le explicó por qué era un deber asesinar a los conservadores. Luego le entregó un frasco con globulitos que Aureliano tomaba cada dos horas. Entonces, casi todos los hijos de los fundadores, que estaban implicados en la revolucion, reconocieron en Aureliano a uno de los suyos. Sin embargo, ninguno de ellos estaba seguro de en qué consistía la conspiración hasta que el doctor Noguera le explicó a Aureliano que debía ser un golpe maestro, que liquide a los funcionarios del régimen con sus respectivas familias, sobre todo a los niños.</p>
<p style="text-align:justify;">—Usted no es liberal ni nada —le dijo Aureliano sin alterarse—. Usted no es más que un matarife.</p>
<p style="text-align:justify;">— En ese caso —replicó el doctor con igual calma— devuélveme el frasquito. Ya no te hace falta.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Inminencia de la guerra</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Se trató de cercarlo creyendo que denunciaría la conspiración, pero Aureliano tranquilizó a sus amigos: no diría una sola palabra, pero cuando fueran a asesinar a la familia Moscote, lo encontrarían a él defendiendo la puerta. Fue por esos días cuando Úrsula le contó sobre el matrimonio de Amaranta y Pietro Crespi y él respondió que no era tiempo de estar pensando en matrimonio. Llevaba una pistola arcaica bajo la camisa, visitaba a José Arcadio y Rebeca, por las noches jugaba dominó con su suegro y en el almuerzo intentaba tranquilizar a Arcadio que andaba cada vez más exaltado con la inminencia de la guerra. A principios de diciembre, Úrsula irrumpió en el taller:</p>
<p style="text-align:justify;">—¡Estalló la guerra!</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Inicio de la guerra. Aureliano dirige a los rebeldes.</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">En realidad había estallado tres meses antes, pero don Apolinar Moscote no hizo nada hasta que llegó un pelotón del ejército que estableció su cuartel en la escuela. Se hizo una requisa más drástica que la anterior, casa por casa, el doctor Alirio Noguera fue fusilado sin juicio y el padre Nicanor Reyna fue descalabrado de un culatazo cuando intento impresionar a los militares con la levitación por chocolate. Cuatro soldados mataron a culatazos en plena calle a una mujer que había sido mordida por un perro rabioso. Aureliano visitó a Gerineldo Márquez y le dijo: "Prepara a los muchachos. Nos vamos a la guerra".</p>
<p style="text-align:justify;">—¿Con qué armas? —preguntó.</p>
<p style="text-align:justify;">—Con las de ellos —contestó Aureliano.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><span style="color:#ff0000;">Aureliano es el coronel Aureliano Buendía</span><br />
</strong></p>
<p style="text-align:justify;">El martes a medianoche, el grupo dirigido por Aureliano Buendía, armados con cuchillos de cocina, tomaron por sorpresa la guarnición, se apoderaron de las armas y fusilaron al capitán y a los cuatro soldados que habían matado a la mujer. Arcadio fue nombrado jefe civil y militar de la plaza y los rebeldes partieron para encontrarse con las fuerzas del general revolucionario Victorio Medina. Antes de irse, Aureliano le dijo a Apolinar Moscote: "Usted se queda tranquilo. El nuevo gobierno garatinza, bajo palabra de honor, su seguridad personal y la de su familia".</p>
<p style="text-align:justify;">—Esto es un disparate, Aurelito —exclamó.</p>
<p style="text-align:left;">—Ningún disparate —dijo Aureliano—. Es la guerra. Y no me vuelva a decir Aurelito, que ya soy el coronel Aureliano Buendía.</p>
<p style="text-align:right;"><strong>Álvaro Felipe</strong></p>
<hr />
<table style="text-align:left;width:100%;" border="0" cellspacing="2" cellpadding="2">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/2008/06/03/resumen-de-cien-anos-de-soledad-capitulo-4/">&#60;&#60; Capítulo anterior</a></td>
<td style="text-align:center;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/resumenes/cien-anos-de-soledad/">Índice</a></td>
<td style="text-align:right;">Capítulo siguiente &#62;&#62;</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr />
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[De cómo descubrí a un genio]]></title>
<link>http://tinkerbell310.wordpress.com/?p=10</link>
<pubDate>Wed, 09 Jul 2008 15:28:49 +0000</pubDate>
<dc:creator>tinkerbell310</dc:creator>
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<description><![CDATA[La literatura siempre ha sido una de mis grandes pasiones: desde pequeña tengo recuerdos de mil lec]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>La literatura siempre ha sido una de mis grandes pasiones: desde pequeña tengo recuerdos de mil lecturas que comenzaron con los libritos de "El Barco de Vapor", pasaron por los clásicos de lectura obligada durante los años de estudio y actualmente dedicada a leer aquello que, por una razón u otra que va desde la recomendación de alguien a la búsqueda de algo, simplemente me interesa.</p>
<p>El caso es que, probablemente sin motivo alguno, siempre me negué a leer a García Máquez. Imagino que será porque la primera vez que intenté leerme "Cien Años de Soledad" no estaba preparada para enfrentarme a una historia familiar cíclica de esas características, cargada de realismo mágico que entonces no supe apreciar y escrita con la sensibilidad propia de un grande de las letras.</p>
<p>De repente, el otoño pasado (2007) me enfrenté a mis demonios y me dije a mí misma: "Cien Años de Soledad no va a poder conmigo. En peores plazas hemos toreado". Al principio no pude evitar el desasosiego que me produjo la primera vez que lo intenté: demasiado lento, demasiado repetitivo, demasiado mágico sin ser fantasía...en una palabra: excesivo lo mires por donde lo mires. Los Aurelianos, las Amarantas, los José Arcadios, las Úrsulas, Rebecas y Remedios...¡ah! y las colas de cerdo como castigo por matrimonios consanguíneos, Macondo y los Buendía me superaban.</p>
<p>Pero no me rendí. Y terminé descubriendo una de las mejores obras de la Literatura Universal y, sin duda, a uno de los escritores más sensibles que ha dado el Universo conocido. Gabo es un genio. Nadie escribe una prosa más poética que la suya, con tanta magia que ningún otro escritor expresa mejor la desesperación que produce vivir (o más bien sufrir) un amor contrariado o directamente perdido.</p>
<p>Desde ese momento el colombiano me obsesionó. Y le rendí tributo con otras dos lecturas posteriores más que se extendieron hasta febrero de 2008, concretamente "El Amor en los Tiempos del Cólera" y "Del Amor y Otros Demonios".</p>
<p>La primera fue injustamente acusada de "folletinesca", pero da igual lo que digan: no deja de ser una de las historias de amor eterno y desesperado más grandes jamás contadas, la de Florentino Ariza, que esperó 51 años, 9 meses y 4 días a Fermina Daza, el amor de su vida, demostrando, así, que hay personas a las que no se olvidan ni jamás dejan de amarse, pese a todo.</p>
[wp_caption id="attachment_13" align="aligncenter" width="199" caption="Cartel de la película &#34;El Amor en los Tiempos del Cólera&#34;"]<a href="http://tinkerbell310.files.wordpress.com/2008/07/el-amor-en-los-tiempos-del-colera-cartel_thumb3.jpg"><img class="size-medium wp-image-13" src="http://tinkerbell310.wordpress.com/files/2008/07/el-amor-en-los-tiempos-del-colera-cartel_thumb3.jpg?w=199" alt="Cartel de la pel�cula El Amor en los Tiempos del Cólera" width="199" height="300" /></a>[/wp_caption]
<p>Gracias a Gabo y al Cólera, cada vez que veo una almendra no puedo evitar pensar en el destino de los amores contrariados: es inevitable, igual que le pasaba al doctor Urbino, el mismo que, antes de expirar su último aliento le dijo a su esposa una de las frases más bellas que he visto impresas en un libro: "Sólo Dios sabe cuánto te quise", porque hay tanta amargura, dolor y desesperación en una frase como esa que una vez se ha tatuado en tu piel, es imposible liberarse de su significado más profundo: hay amores que son, simplemente, imposibles de describir con palabras y por ello sólo Dios es testigo de los verdaderos sentimientos que alberga un corazón.</p>
<p>Alguien que es capaz de escribir con tanto sentimiento sobre el tema más universal de todos, el Amor, merece todos mis respetos, así como mis disculpas, por haber repetido hasta la saciedad durante años que el único García Máquez que soportaba era el periodista.</p>
<p>Me equivoqué, porque el mejor Gabito está en páginas y páginas plagadas de Realismo Mágico y en pueblecitos de ficción en algún rincón de Colombia.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[“Yo creo en ti Mario Silva…” dice Chávez]]></title>
<link>http://judioerrante.wordpress.com/?p=29</link>
<pubDate>Sun, 29 Jun 2008 02:11:28 +0000</pubDate>
<dc:creator>judioerrant</dc:creator>
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<description><![CDATA[Con esta frase, Chávez hace añicos las pretensiones de uno de sus más infames seguidores, Acosta,]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span lang="ES">Con esta frase, <strong>Chávez</strong> hace añicos las pretensiones de uno de sus más</span><span lang="ES"> </span><span lang="ES-VE">infames</span><span lang="ES"> seguidores, <strong>Acosta</strong>, quien ostenta el cargo de gobernador del estado Carabobo; mientras eleva a la categoría de ungido, al escatológico <strong>Silva</strong>, dios menor de la exégesis “<em>revolucionaria</em>” chavista—relator diario de los guiones que nacen de la sala situacional cubana. </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">En un discurso que pretende encender el fervor “revolucionario” y propio de una retórica en franca decadencia, <strong>Chávez</strong> coloca las piezas en un intrincado ajedrez, del cual no se conocen bien las reglas. Entre reculadas, “<em>pataletas de ahogado</em>” y desplantes sin sentido, se mueve el dicharachero ex-militar, desplegando una táctica de cuya estrategia solo se vislumbra un zigzagueo demencial, en el cual se hace difícil distinguir lo real de lo propiamente imaginario.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Por mi parte, creo que el performance al que asistimos los venezolanos (quienes ya creíamos haberlo visto todo) tiene como fin ultimo tratar de ubicar en un nivel siquiera presentable, a figuras que de otro modo serian fácilmente desdibujadas por el más leve viento electoral.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="ES"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:12pt;" lang="ES"><span lang="ES"><span style="font-family:Times New Roman;">Ya lo dijo <strong>Petkoff</strong>, esos miles de camisitas rojas que escuchan y aplauden, tienen un “<em>tornillo flojo</em>”.</span></span></span> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Alberto Capitta, Il giardino non esiste - Lettura di Antonio Fiori]]></title>
<link>http://viadellebelledonne.wordpress.com/?p=3622</link>
<pubDate>Sat, 07 Jun 2008 07:22:43 +0000</pubDate>
<dc:creator>fioriantonio</dc:creator>
<guid>http://viadellebelledonne.wordpress.com/?p=3622</guid>
<description><![CDATA[
Alberto Capitta
Il giardino non esiste
Il Maestrale
Nuoro, 2008
Utilizzando la collaudata figura de]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.edizionimaestrale.com/images/book_246.jpg" alt="" width="205" height="350" /><br />
Alberto Capitta<br />
<strong><span style="color:#800000;">Il giardino non esiste</span></strong><br />
Il Maestrale<br />
Nuoro, 2008</p>
<p style="text-align:justify;">Utilizzando la collaudata figura del narratore universale, Alberto Capitta ci propone, attraverso la storia di Carmen, un quarantennio di vita del centro storico sassarese.<!--more--> Dentro<span> </span>una perdurante toponomastica urbana, registriamo cambiamenti sociali e familiari, seguiamo ascese e cadute aziendali, scopriamo l’umanità dei vicoli, assistiamo a partenze e ritorni. Trova certamente conferma, in questo romanzo, quel <em>realismo magico</em> coniato da Massimo Bontempelli e già scelto dalla critica per connotare la scrittura di Capitta (legandolo però, quest’ultima, alla ‘versione’ sudamericana, non presente in Bontempelli). Pur se il mistero non arriva mai a dominare la scena, la visionarietà surreale della protagonista, il dosato rinvio di spiegazioni dolorose e la creata impressione che una sorpresa possa attenderci ad ogni capitolo, immergono effettivamente il racconto in una atmosfera quasi magica. Se dovessimo individuare poi una costante con gli altri due romanzi finora editi dal nostro scrittore (<em>Creaturine</em>, 2005, finalista a Premio Strega, e <em>Il cielo nevica</em>, 1999-2007) questa è certamente rappresentata dalla straordinaria capacità di raccontare il rapporto profondo dei protagonisti con la natura. Il mondo vegetale ed animale si manifestano trasfigurati, e sono capaci alla fine addirittura di interloquire col mondo ‘reale’, come l’asino che Carmen incontrerà nel misterioso giardino. Sempre ricco il bagaglio di metafore ma assai misurata la loro durata, così che di questi incontri con la natura si sente subito la nostalgia. Nell’ultima parte del romanzo le vite di tre donne diversissime confluiscono in una coabitazione conflittuale e razionalmente inspiegabile. Mentre infatti l’anziana Flora si abbruttisce nella solitudine, senza alternative ai fantasmi familiari, Innocenza e Carmen avevano superato in qualche modo il trauma del distacco ed avuto esperienze umane formative e rigeneranti. Eppure scelgono entrambe di restare a vivere con Flora, tentando inutilmente di ricostituire una famiglia superstite. Alla fine l’unica prospettiva di riscatto, l’unica speranza, pare riposta nella scrittura (qui sotto le specie del diario) e nella vita simbiotica con la natura. Non so se questa conclusione sia condivisa dall’autore, ma certamente non saremmo di fronte a valori di ripiego.</p>
<p style="text-align:justify;">Antonio Fiori</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Resumen de Cien años de soledad - Capítulo 4]]></title>
<link>http://alvarofelipe.wordpress.com/?p=143</link>
<pubDate>Wed, 04 Jun 2008 00:49:43 +0000</pubDate>
<dc:creator>alvarofelipe</dc:creator>
<guid>http://alvarofelipe.wordpress.com/?p=143</guid>
<description><![CDATA[Sinopsis:

Para estrenar la casa nueva, Úrsula encarga una pianola de Italia. Para armarla viene un]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Sinopsis:</strong></p>
<blockquote>
<p style="text-align:justify;"><em>Para estrenar la casa nueva, Úrsula encarga una pianola de Italia. Para armarla viene un experto Italiano, Pietro Crespi de quien se enamoran Rebeca y Amaranta. Mientras tanto, José Arcadio Buendía desarmó y malogró la pianola buscando al pianista invisible. Pietro Crespi regresó a componer la pianola y cuando volvió a irse. Rebeca cayó deprimida hasta que le llegó una carta de amor del italiano por medio de Amparo Moscote. La casa se llenó de amor, Aureliano escribía versos por Remedios, Rebeca esperaba el correo con ansias y Amaranta se deshacía en silencio por Pietro Crespi. Aureliano, en medio de una borrachera, se acuesta con Pilar Ternera y le confiesa su amor por la niña. Ella le promete ayudarlo a conquistarla. Cumplió y Aureliano, acompañado de sus padres pidió a la niña en matrimonio. Los padres de ella aceptaron pero con la condición de que se espere a que la niña esté en edad de concebir. Por ese entonces muere Melquíades, lo habían llevado a bañarse en el río y lo encontraron al día siguiente con un gallinazo parado en el vientre. Le hicieron un gran entierro. Para eso, Pietro Crespi había regresado a Macondo a formalizar su relación con Rebeca y Amaranta aprovechó para declararle su amor. El italiano la rechazó y ella renovó sus amenazas de impedir la boda así tenga que matarse. Entonces Úrsula se la llevó de viaje para disipar su pasión. Durante ese viaje, Aureliano se entera que Pilar Ternera está embarazada de él y Jośe Arcadio Buendía se vuelve loco, habla con el fantasma de Prudencio Aguilar por las noches y un día, ante sus arrebatos que destruían la casa, varios hombres lo amarran al castaño. De regreso del viaje, Úrsula y Amaranta lo encuentran ahí y le hicieron un cobertizo para protegerlo del sol y la lluvia.<br />
</em></p></blockquote>
<p><!--more--></p>
<hr />
<table style="text-align:left;width:100%;" border="0" cellspacing="2" cellpadding="2">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/2008/05/14/cien-anos-de-soledad-capitulo-3/">&#60;&#60; Capítulo anterior</a></td>
<td style="text-align:center;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/resumenes/cien-anos-de-soledad/">Índice</a></td>
<td style="text-align:right;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/2008/07/09/resumen-de-cien-anos-de-soledad-capitulo-5/">Capítulo siguiente &#62;&#62;</a></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr />
<h3 style="text-align:center;">CAPÍTULO 4</h3>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Llega de Italia una pianola y un técnico, Pietro Crespi</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">La casa nueva fue estrenada con un baile. Úrsula había encargado costosos menesteres para la la decoración y el servicio y ordenó de Italia el inventó que suscitó la admiración del pueblo: la pianola. La casa importadora la envió por pedazos empacada en varios cajones, junto con un experto, Pietro Crespi, encargado de armarla, afinarla y enseñarles el uso a sus dueños y la forma de bailar la música de moda.</p>
<p style="text-align:justify;">Pietro Crespi era el hombre más hermoso que se había visto en Macondo, rubio y con una elegancia magnífica. Alejado de los dueños de la casa, estuvo varias semanas trabajando en la pianola hasta que un día colocó el primer rollo y el compás de la música hizo que se detengan los ruidos de las obras y la familia se precipite en la sala. José Arcadio Buendía, maravillado el prodigio, instaló la cámara de Melquíades para fotografiar al pianista invisible. Rebeca y Amaranta empezaron a recibir las lecciones de baile que Pietro Crespi les daba bajo la vigilancia de Úrsula. El italiano llevaba unos pantalones ajustados y flexibles, y unas zapatillas de baile. “No tienes por qué preocuparte tanto”, le decía Jośe Arcadio Buendía a su mujer. “Ese hombre es marica”. Pero ella siguió vigilando hasta que Pietro Crespi regresó a Italia. Entonces se organizó la fiesta y la lista de invitados incluía solo a los descendientes de los fundadores de Macondo, ni siquiera las hijas de Apolinar Moscote fueron tomadas en cuenta</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>José Arcadio Buendía destroza la pianola buscando al pianista invisible. Fiesta para estrenar la nueva casa.<br />
</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Mientras se organizaba la fiesta, José Arcadio Buendía destripó la pianola para descifrar su magia secreta. Dos días antes de la fiesta, logró malcomponer el instrumento entre un enredijo de cuerdas que se enrollaban por un lado y se desenrollaban por el otro. El día de la fiesta los descendientes de los fundadores conocieron la casa remodelada y  se reunieron junto al nuevo invento que había sido cubierto con una sábana blanca. Pero cuando Úrsula colocó el primer rollo, la pianola no funcionó. Melquíades, desmigajándose de decrepitud, intentó componerla hasta que, por descuido, José Arcadio Buendía movió un dispositivo atascado y la música salió desafinada y en desorden. Pero la euforia de la fiesta pudo más que el trastrueque melódico y el baile se prolongó hasta el amanecer.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Regreso de Pietro Crespi. Rebeca y Amaranta enamoradas de él</strong>. <strong>Pietro Corresponde a Rebeca</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Pietro Crespi regresó de Italia para componer la pianola y Rebeca y Amaranta lo ayudaron. Era tan afectuoso y honrado que Úrsula renunció a la vigilancia. Luego que el italiano se despidió con un discurso sentimental prometiendo volver muy pronto, Rebeca se encerró en su cuarto a llorar. Fue un llanto inconsolable que se prolongó por varias semanas y cuya causa no conoció nadie. Mientras bordaba con sus amigas una lágrima de nostalgia se salaba el paladar cuando veía la tierra húmeda y volvió a comerla. Al principio lo hizo por curiosidad pero su angustia la hizo soportar el mal sabor de la tierra en la boca y se echaba puñados en los bolsillos y comía sin ser vista mientras conversaba con sus amigas sobre otros hombres. Solo la tierra le hacían sentir menos lejano al único hombre que merecía esa degradación, como si le diera un poco de paz en el corazón. Un día, Amparo Moscote visitó la casa. Amaranta y Rebeca, sorprendidas por la visita repentina la recibieron con un formalismo duro. En un descuido de Amaranta, le entregó una carta a Rebeca. Ella alcanzó a reconocer la letra de Pietro Crespi en el sobre y se escondió la carta en el corpiño mirando a Amparo Moscote con una expresión de gratitud y complicidad hasta la muerte.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Aureliano se encuentra con Remedios y sufre por ella</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Cuando Aureliano vio que cuando vio que Amparo Moscote visitaba la casa se decía a sí mismo: “Tiene que venir con ella”. “Tiene que venir”. Tantas veces se lo repitió que una tarde, mientras armaba un pescadito de oro en su taller, vio a la niña parada en la puerta.</p>
<p style="text-align:justify;">—Entra —le dijo Aureliano.</p>
<p style="text-align:justify;">Remedios se aproximó y le hizo unas preguntas sobre el pescadito. Melquíades estaba sentado en el rincón y Aureliano lo odió pues no pudo hacer nada, solo ofrecerle como regalo el pescadito a la niña. Pero ella se asustó tanto con el ofrecimiento que abandonó a toda prisa el taller. Desde entonces Aureliano perdió  la paciencia y descuidó su trabajo. La buscó con desesperación y pasaba horas escuchando los valses de la pianola junto a Rebeca. A ella le recordaban a Pietro Crespi, a Aureliano todo, hasta la música, le recordaba a Remedios.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>La casa se llenó de amor</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">La casa se llenó de amor. Aureliano lo expresó en versos que no tenían principio ni fin. Los escribía en los ásperos pergaminos que le regalaba Melquíades, en las paredes del baño, en la piel de sus brazos, y en todos aparecía Remedios transfigurada: Remedios en el aire soporífero de las dos de la tarde, Remedios en la callada respiración de las rosas, Remedios en la clepsidra secreta de las polillas, Remedios en el vapor del pan al amanecer, Remedios en todas partes y Remedios para siempre.  Rebeca esperaba el amor a las cuatro de la tarde que era la hora a la que llegaba la mula del correo cada quince días, pero ella esperaba a diario, confiada en que un día llegaría antes de la fecha. Pero sucedió lo contrario y no llegó en la fecha prevista. Loca de desesperación, se despertó a medianoche y comió puñados de tierra masticando lombrices y rompiéndose los dientes con los huesos de los caracoles. Vomitó hasta el amanecer. Úrsula, escandalizada, forzó la cerradura del baúl y encontró las cartas de amor perfumadas.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Aureliano, borracho, se acuesta con Pilar Ternera</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Una tarde Aureliano fue a la tienda de Catarino con sus amigos Magnífico Visbal y Gerineldo Márquez. Bebieron guarapo fermentado con mujeres sentadas en sus rodillas. Aureliano no supo en que momento empezó a flotar y recuperó el sentido de la borrachera en una madrugada ajena en un cuarto extraño donde Pilar Ternera lo alumbraba con una lámpara.</p>
<p style="text-align:justify;">—¡Aureliano!</p>
<p style="text-align:justify;">Ignoraba cómo había llegado ahí, pero sabía cual era el motivo. Se puso de pie y le dijo lo que guardaba en el corazón desde la infancia.</p>
<p style="text-align:justify;">—Vengo a dormir con usted.</p>
<p style="text-align:justify;">Pilar Ternera no le hizo ninguna pregunta, lo llevó a la cama, le limpió el vómito y bajó mosquitero para que sus hijos no los vieran si se despertaban. Cuando terminaron, Aureliano estaba llorando, primero con unos sollozos entrecortados y luego se vació en manantial desatado, sintiendo que algo se había reventado en su interior. Pilar Ternera le preguntó: “¿Quién es?”. Aureliano se lo dijo. “Tendrás que acabar de criarla”, se burló. Pero después de la burla le hizo una promesa espontánea:</p>
<p style="text-align:justify;">—Voy a hablar con la niña —le dijo—, y vas a ver que te la sirvo en bandeja.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Úrsula descubre la pasión de Amaranta</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Cumplió, pero en mal momento porque la casa había perdido la paz de otros días. Al descubrir la pasión de Rebeca, Amaranta sufrió un acceso de calenturas. Al no tener forma de averiguar la causa, Úrsula forzó la cerradura del baúl y encontró las cartas escritas de amor escritas por Amaranta y nunca enviadas a Pietro Crespi. Maldijo la hora en que se le ocurrió ordenar la pianola y decretó un luto sin muerto hasta que sus hijas desistieran de sus esperanzas. Por eso, cuando Pilar Ternera le dijo a Aureliano que Remedios estaba decidida a casarse, él comprendió que la noticia terminaría de atribular a sus padres, pero le hizo frente a la situación y se los dijo. “El amor es una peste”, tronó José Arcadio Buendía. “Habiendo tantas muchachas bonitas y decentes, lo único que se te ocurre es casarte con la hija del enemigo”. Pero, vencido ante el entusiasmo de su mujer que estaba de acuerdo, aceptó con una condición: Rebeca se casaría con Pietro Crespi porque era la correspondida de él y Amaranta sería llevada en un viaje para aliviar su desilusión. Amaranta fingió aceptar la decisión pero se prometió que Rebeca se casaría solo pasando sobre su cadáver.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Aureliano pide a Remedios Moscote en matrimonio</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">El sábado siguiente, Aureliano pidió en matrimonio a Remedios acompañado de sus padres. El corregidor y su esposa creyeron que había equivocado el nombre y trajeron a Remedios para disipar el error. Cuando le preguntaron si quería casarse, ella contestó llorando que solo quería que la dejaran dormir. “Esto no tiene sentido”, dijo consternado Apolinar Moscote. “Tenemos seis hijas más, todas solteras y en edad de merecer, que estarían encantadas de ser esposas dignísimas de caballeros serios y trabajadores como su hijo, y Aurelito pone los ojos precisamente en la única que todavía se orina en la cama”. Finalmente, los Moscote consintieron el matrimonio, pero con la condición de que se espere hasta que Remedios esté en edad de concebir pues aún era impúber.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Muerte de Melquíades. Pietro rechaza a Amaranta</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">La armonía recobrada fue interrumpida por la muerte de Melquíades. Se había vuelto decrépito, estaba perdiendo la vista y el oído, Úrsula le había dispuesto un cuarto contiguo al taller de Aureliano cuando remodeló la casa. El nuevo lugar pareció agradar a Melquíades porque no se lo volvió a ver en el comedor. Solo iba de vez en cuando al taller de Aureliano donde pasaba horas garabateando en sus viejos pergaminos. Pronto la piel se le cubrió de musgo y Aureliano terminó por olvidarse de él. Solo Arcadio se aproximó un poco a él. Años después, frente al pelotón de fusilamiento, Arcadio había de recordar la frase de Melquíades: “Cuando me muera, quemen mercurio tres días en mi cuarto”. Cuando su respiración comenzó a oler lo llevaban a bañarse al río los jueves por la mañana. Un jueves, antes que lo lleven al río, Aureliano le oyó decir: “He muerto de fiebre en los médanos de Singapur”. Ese día se metió en el agua por un mal camino y lo encontraron a la mañana siguiente, varios kilómetros más abajo con un gallinazo parado en el vientre. José Arcadio se negó a que lo enterraran, “Es inmortal —dijo— y él mismo me reveló la fórmula de la resurrección”. Revivió el atanor y puso a hervir un caldero de mercurio por setenta y dos horas y cuando permitió que lo entierren el cadáver empezaba reventarse en silbidos que impregnaban la casa de un vapor pestilente. Fue el primer entierro y el más concurrido que hubo en el pueblo y en su lápida se escribió lo único que se sabía de él: MELQUÍADES. En el tumulto del velorio, Amaranta encontró una ocasión de confesarle su amor a Pietro Crespi que para entonces había formalizado su relación con Rebeca. El italiano no la tomó en serio:</p>
<p style="text-align:justify;">—Tengo un hermano menor —le dijo—. Va a venir a ayudarme en la tienda.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Amaranta es llevada de viaje. Se sepultan los huesos de los padres de Rebeca</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Amaranta, humillada, lo amenazó con detener su boda, así deba atravesar la puerta con su propio cadáver. Pietro Crespi se lo contó a Rebeca y entonces Úrsula decidió apresurar el viaje de Amaranta.</p>
<p style="text-align:justify;">—No te hagas ilusiones —dijo Amaranta a Rebeca al despedirse—. Aunque me lleven al fin del mundo encontraré la forma de impedir que te cases, así tenga que matarte.</p>
<p style="text-align:justify;">Con la ausencia de Úrsula, Rebeca quedó a cargo de la casa y Pietro Crespi le llevaba juguetes de cuerda como regalo en cada visita. Esos juguetes prodigiosos aliviaron la aflicción de José Arcadio Buendía por la muerte de Melquíades. Aureliano, por su parte, enseñaba a leer y a escribir a la pequeña Remedios que poco a poco prefirió sentarse a estudiar con Aureliano que a sus muñecas y sus juegos.</p>
<p style="text-align:justify;">Solo Rebeca era infeliz pues conocía el carácter de su hermana y la gravedad de su amenaza. En busca de alivio llamó a Pilar Ternera para que le lea las barajas.</p>
<p style="text-align:justify;">—No serás feliz hasta que tus padres permanezcan insepultos —fue su pronóstico.</p>
<p style="text-align:justify;">—No entiendo —dijo Rebeca.</p>
<p style="text-align:justify;">—Yo tampoco —respondió Pilar Ternera—, pero eso es lo que dicen las cartas.</p>
<p style="text-align:justify;">Rebeca se lo contó a José Arcadio Buendía y el recordó no haber visto por mucho tiempo el saco con los huesos de los padres de Rebeca. Uno de los obreros le dijo que lo habían emparedado en un dormitorio. Cuando al fin hallaron los huesos los sepultaron en una tumba sin lápida, junto a la de Melquíades.</p>
<p style="text-align:justify;">—Quítate las malas ideas de la cabeza —le dijo José Arcadio Buendía a Rebeca—. Serás feliz.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Aureliano se entera de que tendrá un hijo de Pilar Ternera</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">La amistad de Rebeca abrió nuevamente las puertas de la casa a Pilar Ternera. En cierta ocasión, mientras Aureliano trabajaba en su taller, ella se quedó mirando su labor con una mirada completamente comprensible.</p>
<p style="text-align:justify;">—Bueno —dijo Aureliano—. Dígame qué es.</p>
<p style="text-align:justify;">—Que eres bueno para la guerra —contestó Pilar Ternera—. Donde pones el ojo pones el plomo.</p>
<p style="text-align:justify;">—Lo reconozco —dijo Aureliano con tranquilidad—. Llevará mi nombre.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>José Arcadio se vuelve loco. Es amarrado al tronco de un castaño</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">José Arcadio Buendía había conseguido hacer que una bailarina de cuerda baile sin interrupción por tres días. Ese hallazgo lo excitó más que sus anteriores empresas. No volvió a comer ni a dormir buscando la forma de aplicar el principio del péndulo a todo lo que fuera útil en movimiento. Un día reconoció a un anciano que había entrado a su dormitorio. Era Prudencio Aguilar. Su añoranza de los vivos, la soledad de la muerte era tan intensa que Prudencio Aguilar había terminado queriendo a su peor enemigo. Pero solo pudo encontrarlo cuando Melquíades señaló a Macondo en los mapas de la muerte. Conversaron hasta el amanecer y en la mañana, le preguntó a Aureliano: “¿Qué día es hoy?”. Aureliano le contestó que era martes. “Eso mismo pensaba yo”, dijo José Arcadio Buendía, “Pero me he dado cuenta que sigue siendo lunes porque nada ha variado desde ayer: el cielo, las paredes, las begonias”. Al día siguiente, José Arcadio Buendía insistió en que seguía siendo lunes y no miércoles como decía su hijo. Esa noche, se la pasó llorando por Prudencio Aguilar,  por Melquíades, por los padres de Rebeca, por su mamá y por su papá y por todos los que estaban solos en la muerte. El jueves estalló: “¡La máquina del tiempo se ha descompuesto —casi sollozó, seguro de que seguía siendo lunes— y Úrsula y Amaranta tan lejos!”. Paso toda la noche en vela y el viernes, convencido de que seguía siendo lunes, destrozó la puerta y los aparatos de alquimia, el taller de fotografía el de orfebrería y hubiera destrozado toda la casa si Aureliano no pedía ayuda a los vecinos. Se necesitaron diez hombres para tumbarlo, catorce para amarrarlo, veinte para amarrarlo hasta el castaño del patio donde lo dejaron atado, hablando en una lengua extraña y echando espuma verde por la boca. Cuando regresaron Úrsula y Aamaranta lo encontraron atado. Su mujer le soltó las amarras de las muñecas y los tobillos y lo dejó amarrado solo por la cintura. Luego le hicieron un cobertizo de palma para protegerlo del sol y la lluvia.</p>
<p style="text-align:right;"><strong><em>Álvaro Felipe</em></strong></p>
<hr />
<table style="text-align:left;width:100%;" border="0" cellspacing="2" cellpadding="2">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/2008/05/14/cien-anos-de-soledad-capitulo-3/">&#60;&#60; Capítulo anterior</a></td>
<td style="text-align:center;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/resumenes/cien-anos-de-soledad/">Índice</a></td>
<td style="text-align:right;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/2008/07/09/resumen-de-cien-anos-de-soledad-capitulo-5/">Capítulo siguiente &#62;&#62;</a></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr />
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Rene Magrite (1898-1967)]]></title>
<link>http://echeverria.wordpress.com/?p=21</link>
<pubDate>Mon, 19 May 2008 10:17:11 +0000</pubDate>
<dc:creator>ezbai</dc:creator>
<guid>http://echeverria.wordpress.com/?p=21</guid>
<description><![CDATA[Este pintor surrealista belga de conocido nombre representa con pleno fervor los canones surrealista]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://echeverria.files.wordpress.com/2008/05/philosophy-in-the-boudoir-1947.jpg"></a><a href="http://echeverria.files.wordpress.com/2008/05/la-trahison-des-images-19281.jpg"></a>Este pintor surrealista belga de conocido nombre representa con pleno fervor los canones surrealistas. De influencias como el impresionismo, cubismo, orfismo, futurismo y purismo llega a un estilo muy peculiar influencia de otro gran surrealista, este es, De Chirico.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://echeverria.files.wordpress.com/2008/05/the-lovers-1928.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-26" src="http://echeverria.wordpress.com/files/2008/05/the-lovers-1928.jpg?w=300" alt="" width="300" height="220" /></a></p>
<p style="text-align:center;">[The lovers. 1928]</p>
<p>Un importante aspecto de la obra de Magritte es lo que se llama "Realismo mágico", en el que <em>"investiga las ambiguas relaciones entre palabras, imágenes y los objetos que éstas denotan". (wikipedia)</em>. Obras como <em>El espejo falso 1928 o La perfidia de las imágenes</em> 1928-1929, obra en la que sale la famosa cita ceci n'est pas une pipe.</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://echeverria.files.wordpress.com/2008/05/the-false-mirror-le-faux-miroir-1928.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-23" src="http://echeverria.wordpress.com/files/2008/05/the-false-mirror-le-faux-miroir-1928.jpg?w=300" alt="" width="300" height="196" /></a> <a href="http://echeverria.files.wordpress.com/2008/05/la-trahison-des-images-19282.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-33" src="http://echeverria.wordpress.com/files/2008/05/la-trahison-des-images-19282.jpg?w=300" alt="" width="300" height="232" /></a><a href="http://echeverria.files.wordpress.com/2008/05/la-trahison-des-images-1928.jpg"></a></p>
<p style="text-align:center;">[El espejo falso/La perfidia de las imágenes]</p>
<p><em> "Magritte dotó al surrealismo de una carga conceptual basada en el juego de imágenes ambiguas y su significado denotado a través de palabras poniendo en cuestión la relación entre un objeto pintado y el real"</em>. (wikipedia)</p>
<p style="text-align:center;"><em><a href="http://echeverria.files.wordpress.com/2008/05/la-golconda1.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-27" src="http://echeverria.wordpress.com/files/2008/05/la-golconda1.jpg?w=300" alt="" width="300" height="225" /></a></em></p>
<p style="text-align:center;">[Golconda]</p>
<p><em>"Las formas básicas y los temas, sin embargo, continúan la fantasía del lugar común durante los años sesenta. Una escena urbana nocturna a la que se le superpone un cielo azul con nubes de atardecer flotando; carreras de jockeys en coches y por habitaciones; o una elegante amazona paseando por un bosque mientras es segmentada por los árboles. Pero el mundo de Magritte contiene siempre al misterioso hombre invisible con bombín y abrigo negro solo o en grupos, como en Golconda (1953), donde una multitud de ellos desciende sobre la ciudad".</em> (Arnason).</p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://echeverria.files.wordpress.com/2008/05/philosophy-in-the-boudoir-19471.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-28" src="http://echeverria.wordpress.com/files/2008/05/philosophy-in-the-boudoir-19471.jpg?w=223" alt="" width="223" height="300" /></a></p>
<p style="text-align:center;">[Philosophy in the Boudoir. 1947]</p>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"><em>"My painting is visible images which conceal nothing; they evoke mystery and, indeed, when one sees one of my pictures, one asks oneself this simple question 'What does that mean'? It does not mean anything, because mystery means nothing either, it is unknowable." </em></span><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">(</span><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;">René Magritte) </span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"><a href="http://echeverria.files.wordpress.com/2008/05/la-gacheuse-the-bungler.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-29" src="http://echeverria.wordpress.com/files/2008/05/la-gacheuse-the-bungler.jpg?w=199" alt="" width="199" height="300" /></a> <a href="http://echeverria.files.wordpress.com/2008/05/the-son-of-man-1967.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-30" src="http://echeverria.wordpress.com/files/2008/05/the-son-of-man-1967.jpg?w=214" alt="" width="214" height="300" /></a></span></p>
<div></div>
<p><span style="font-size:10pt;font-family:Arial;"></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">[The Bungler/The son of man]</span></span></span></p>
<p><font face="Arial"></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:0;">  </p>
<p></font></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><a href="http://echeverria.files.wordpress.com/2008/05/the-menaced-assassin-1927.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-31" src="http://echeverria.wordpress.com/files/2008/05/the-menaced-assassin-1927.jpg?w=300" alt="" width="300" height="227" /></a></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:0;"> <span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">[The Menaced Assassin. 1927]</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;"><span><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/y7lr0SYUfEo'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/y7lr0SYUfEo&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Resumen de Cien años de soledad - Capítulo 3]]></title>
<link>http://alvarofelipe.wordpress.com/?p=53</link>
<pubDate>Wed, 14 May 2008 12:43:55 +0000</pubDate>
<dc:creator>alvarofelipe</dc:creator>
<guid>http://alvarofelipe.wordpress.com/?p=53</guid>
<description><![CDATA[Sinopsis:

El hijo de Pilar Ternera y José Arcadio fue llamado Arcadio y fue criado junto con Amara]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Sinopsis:</strong></p>
<blockquote>
<p style="text-align:justify;"><em>El hijo de Pilar Ternera y José Arcadio fue llamado Arcadio y fue criado junto con Amaranta y Rebeca (una niña que llegó de improviso llevando un saco con los huesos de sus padres y fue adoptada por los Buendía) como si fueran hermanos. Rebeca tenía el vicio de chuparse el dedo y comer tierra. Por ese entonces, los animalitos de caramelo que vendía Úrsula propagaron una peste de insomnio que degeneró en una de amnesia. Aunque intentaron combatirla, no culmina hasta la llegada de Melquíades (que regresa de la muerte) que trae el remedio. Aureliano decide vivir sin mujer para siempre pues se cree impotente, mientras José Arcadio Buendía intentaba sacar la fotografía de Dios. Úrsula decide remodelar y agrandar la casa en vista de que Rebeca y Amaranta son dos bellas señoritas. Cuando la casa iba a ser pintada de blanco, una orden del corregidor obliga a hacerlo de azul. Al final llegan a un acuerdo José Arcadio Buendía y el corregidor. De esa conversación, Aureliano queda enamorado de la hija menor del corregidor, que apenas tenía nueve años y podría haber sido su hija por la edad.<br />
</em></p></blockquote>
<p><!--more--></p>
<hr />
<table style="text-align:left;width:100%;" border="0" cellspacing="2" cellpadding="2">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/2008/05/03/cien-anos-de-soledad-capitulo-2/">&#60;&#60; Capítulo anterior</a></td>
<td style="text-align:center;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/resumenes/cien-anos-de-soledad/">Índice</a></td>
<td style="text-align:right;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/2008/06/03/resumen-de-cien-anos-de-soledad-capitulo-4/">Capítulo siguiente &#62;&#62;</a></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr />
<h3 style="text-align:center;">CAPÍTULO 3</h3>
<p><span style="color:#ff0000;"><strong>Nace Arcadio y es cuidado con Amaranta. Aureliano se dedica a la platería</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">El hijo de Pilar Ternera y José Arcadio recibió el nombre de José Arcadio, pero terminaron por llamarlo Arcadio para evitar confusiones. Fue criado junto con la pequeña Amaranta por los indios guajiros y ambos aprendieron antes la lengua de los indios que el español. Sin embargo, Úrsula no les prestó atención pues andaba demasiado ocupada en su negocio de animales de caramelo. Macondo se había renovado con la nueva gente. También José Arcadio Buendía se sentía nuevo, renovó su empeño de los tiempos de la fundación de Macondo, trazó planos, diseñó las casas y adquirió tal autoridad en el pueblo que nadie modificaba su casa sin antes consultarlo con él. Aureliano se había empeñado en esos tiempos en la platería, andaba tan atareado que su padre pensó que le hacía falta una mujer y le dio un poco de dinero. Pero Aureliano gastó el dinero en agua regia y embelleció las llaves con un baño de oro. "No tienes de qué quejarte —le decía Úrsula— los niños heredan las locuras de sus padres". Entonces, Aureliano se quedó mirándola fijamente y le dijo:</p>
<p style="text-align:justify;">—Alguien va a venir.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Llega Rebeca, trayendo los huesos de sus padres</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Úrsula no le tomó mucha importancia, desde que había llegado la gente nueva siempre venía alguien a Macondo. Pero el domingo se cumplió el pronóstico de Aureliano: llegó Rebeca.</p>
<p style="text-align:justify;">Era una niña de menos de once años que llevaba arrastrando un saco con los huesos de sus padres muertos. Además llevaba una carta donde explicaba que sus padres eran parientes lejanos de los Buendía, así que se quedaron con ella y como no había cementerio en Macondo conservaron la talega sin sepultar. Aureliano tuvo la paciencia de leerle todo el santoral pero la niña no respondió a ningún nombre, así que la llamaron Rebeca pues ese era el nombre de su madre que figuraba en la carta.</p>
<p style="text-align:justify;">Por mucho tiempo, Rebeca no se incorporó a la vida familiar, andaba escondida chupándose el dedo y ni siquiera comía. Cuando se preguntaban cómo no se moría de hambre descubrieron que comía la cal de las paredes y la tierra del piso. Úrsula se empeñó en quitarle el vicio, le echó hiel de vaca a la tierra, le hizo tomar jarabes a la fuerza y añadió correazos al tratamiento. Pero cuando Rebeca se curó de su manía empezó algo peor.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Peste del imsomnio</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Una noche, la india que cuidaba a Rebeca la vio despierta en medio de la noche, chupándose el dedo y con los ojos brillantes y se espantó pues reconoció los síntomas de la peste del insomnio. Pronto sus temores quedaron aclarados. Por la noche nadie tenía sueño y al llegar a la mañana todos se sentían tan descansados como si hubieran dormido dos días. José Arcadio Buendía no entendía por qué era una peste si, al contrario, no dormir les daba más tiempo libre, pero la india le explicó que lo malo no era no dormir sino que con el tiempo se perdía la memoria. La peste del insomnio estaba en los animalitos de caramelo que vendía Úrsula y pronto todo el pueblo la había contraído. Al principio todos se emocionaron con la novedad, pero pronto quisieron dormir, no por cansancio, sino por nostalgia, así que se bebieron un preparado de hierbas hecho por Úrsula; pero no durmieron, sino que soñaron despiertos y uno podía ver los sueños de los otros pasando al frente como si la casa se hubiera llenado de visitantes. Así fue como conocieron a los padres de Rebeca. Y como nadie estaba seguro de la causa de la peste y sus formas de contagio, decidieron que todas las personas sanas debían tocar una campanita para que nadie se les acerque y las contagie.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>José Arcadio Buendía intenta combatir la pérdida de la memoria</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Cuando la peste del insomnio empezó a quitarles la memoria, José Arcadio Buendía diseñó una forma de recordar el nombre de las cosas y escribió, con un hisopo entintado, el nombre de las cosas en cada una. Luego escribió la descripción de cada cosa, pues comprendió que no solo olvidarían los nombres, sino también la utilidad de todos los objetos. En la vaca quedó la siguiente inscripción: "Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para sacar leche, y a la leche hay que hervirla para mezclarla con café y hacer café con leche". Pilar Ternera, que antes les leía el futuro en las cartas, les leyó el pasado en las barajas con tanta fortuna que no paraba de recibir clientes que preferían vivir un pasado ilusorio que recordar el verdadero con tan complejos métodos. José Arcadio Buendía también construyó la máquina de la memoria, compuesta por una rueda llena de tarjetitas. Había que girar la manivela y en pocos minutos se veían todos los conocimientos necesarios para vivir tranquilo.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Melquíades regresa de la muerte y acaba con la peste del imsomnio</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Había escrito unas catorce mil fichas cuando llegó un visitante a Macondo, era decrépito y estaba vestido de negro. Entró a la casa de José Arcadio Buendía, saco unos frascos de su maleta y le dio de beber de uno a José Arcadio Buendía y así le hizo recobrar la memoria. El visitante era Melquíades y dijo que había regresado de la muerte pues no soportaba la soledad. La amistad de José Arcadio Buendía y Melquíades rejuveneció, limpiaron el antiguo laboratorio y el gitano le mostró un nuevo invento: la daguerrotipia. De aquella época era el único retrato de los Buendía donde se veía a Aureliano, vestido de terciopelo negro, entre Amaranta y Rebeca; tenía la misma mirada lánguida que todos le conocieron siempre. Hasta entonces nadie le había conocido una mujer. En realidad no la había tenido.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Aureliano se acuesta con una adolscente prostituida por su abuela</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Meses después volvió Francisco el hombre, un anciano trotamundos que se ganaba la vida llevando noticias de un lugar a otro. Apareció sin previo aviso en la tienda de Catarino y con él llegó una mujer muy gorda y una mulata adolescente. Mientras Francisco el Hombre relataba las noticias, Catarino con una rosa artificial en la oreja aprovechaba para tocar a los hombres donde no debía. Cuando Aureliano estaba por irse, la mujer gorda le dijo:</p>
<p style="text-align:justify;">—Entra tú también, solo cuesta veinte centavos.</p>
<p style="text-align:justify;">Adentro Aureliano se encontró con la adolescente desnuda, tenía el pellejo pegado a las costillas y la piel en carne viva. Dos años antes había dejado una vela encendida y el fuego había consumido la casa de su abuela. Desde entonces debía acostarse con setenta hombres por noche, a veinte centavos cada uno, y según sus cálculos le faltaban todavía diez años para pagarle la casa a la abuela. Aureliano salió de la tienda sin haber hecho nada y al día siguiente fue a la tienda con la firme determinación de casarse con la muchacha y liberarla de la tiranía de la abuela, pero para entonces ella ya había abandonado el pueblo. Con el tiempo, Aureliano decidió se un hombre sin mujer para ocultar su impotencia.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Melquíades inicia la daguerrotipia (fotografía) y Úrsula empieza la remodelación de la casa</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Por ese entonces, Melquiades andaba tomando fotografías de todo lo fotografiable en Macondo y le dio la máquina a José Arcadio Buendía quien se obsesionó en obtener la fotografía de Dios o en todo caso, comprobar que no existía. A Úrsula los años se le iban en sus negocios de bizcochos y dulces para mantener la economía familiar que un día se quedó sorprendida de descubrir que Amaranta y Rebeca se habían convertido en dos hermosas señoritas, así que sacó sus ahorros acumulados en esos años y empezó la remodelación de la casa para hacerla un lugar digno de sus dos hijas. La casa se llenó de gente que apresuraba su trabajo y poco a poco fue saliendo entre el desorden la casa más espléndida que se había visto en Macondo. Cuando la casa estaba lista y solo faltaba la pintura blanca para la fachada, les llegó un papel firmado por el corregidor enviado por el estado. La orden era que debían pintarse las fachadas de azul para celebrar el aniversario de la república.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Llega don Apolinar Moscote, ordena que se pinten las casas de azul y José Arcadio Buendía lo echa del pueblo</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Don Apolinar Moscote, había llegado silenciosamente al pueblo y había improvisado un despacho para atender sus asuntos. Ahí lo encontró José Arcadio Buendía cuando fue a reclamarle por el papel que le había llegado. "¿Usted escribió este papel?", le pregunto. "¿Con qué derecho?", le preguntó luego. "He sido nombrado corregidor de este pueblo", dijo don Apolinario Moscote.</p>
<p style="text-align:justify;">—En este pueblo no mandamos con papeles. Además no necesitamos corregidor porque aquí no hay nada que corregir.</p>
<p style="text-align:justify;">Antes que don Apolinario Moscote pudiera contestar, le contó como vivían pacíficamente y en orden y como no habían necesitado nunca de la intervención del gobierno para resolver sus asuntos.</p>
<p style="text-align:justify;">—De modo que si quiere vivir aquí sea bienvenido —concluyó José Arcadio Buendía— pero si quiere implantar el desorden obligando a que la gente pinte su casa de azul puede agarrar sus cosas y largarse por donde vino. Porque mi casa será blanca como una paloma.</p>
<p style="text-align:justify;">—Quiero advertirle que estoy armado —contestó el corregidor lleno de temor.</p>
<p style="text-align:justify;">—Esto lo hago —dijo José Arcadio Buendía al tiempo que levantaba al corregidor por las solapas y lo ponía en el camino de salida- porque prefiero cargarlo vivo y no tener que seguir cargándolo muerto por el resto de mi vida.</p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Regreso de Apolinar Moscote junto a su familia, tregua con los Buendía, enamoramiento de Aureliano</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Una semana después, don Apolinario Moscote estaba de regreso, con su mujer, sus siete hijas y seis soldados descalzos, armados con escopetas.</p>
<p style="text-align:justify;">José Arcadio Buendía, acompañado por su hijo Aureliano, fue a hablar con el recién llegado. Apolinario Moscote no perdió la calma al verlos; les presentó a dos de sus hijas, Amparo, de dieciséis y Remedios, de nueve, una niña preciosa con piel de lirio y ojos verdes.</p>
<p style="text-align:justify;">—Muy bien —dijo José Arcadio Buendía— usted se queda, pero no por miedo a sus soldados, sino por consideración a su mujer y a sus hijas. Solo le ponemos dos condiciones: la primera, cada quien pinta su casa del color que quiere; la segunda, esos soldados se van, nosotros garantizamos el orden.</p>
<p style="text-align:justify;">—¿Palabra de honor?</p>
<p style="text-align:justify;">—Palabra de enemigo —respondió José Arcadio Buendía- porque usted y yo seguimos siendo enemigos.</p>
<p style="text-align:justify;">Los soldados se fueron y todo el mundo quedó en paz, menos Aureliano. La imagen de Remedios se le quedó doliendo en alguna parte del cuerpo, casi le molestaba para caminar, como una piedrecita en el zapato.</p>
<p style="text-align:right;"><em><strong>Álvaro Felipe</strong></em></p>
<hr />
<table style="text-align:left;width:100%;" border="0" cellspacing="2" cellpadding="2">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/2008/05/03/cien-anos-de-soledad-capitulo-2/">&#60;&#60; Capítulo anterior</a></td>
<td style="text-align:center;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/resumenes/cien-anos-de-soledad/">Índice</a></td>
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</tr>
</tbody>
</table>
<hr />
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Realismo mágico]]></title>
<link>http://maistro.wordpress.com/?p=182</link>
<pubDate>Thu, 08 May 2008 01:28:58 +0000</pubDate>
<dc:creator>maistro</dc:creator>
<guid>http://maistro.wordpress.com/?p=182</guid>
<description><![CDATA[Nota para latinoamericanos.
Salman Rushdie es realismo mágico. Y no sólo eso, quizá sea su mejor ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Nota para latinoamericanos.</p>
<p>Salman Rushdie es realismo mágico. Y no sólo eso, quizá sea su mejor exponente. Esta es una opinión válida. Claro que "en gustos se rompen géneros" pero más allá de esto, los "conocedores" necesitan "etiquetas" y/o "categorías" hasta de orden geográfico y temporal (¡¡!!)</p>
<p>Señores "literatura del norte", del "crack", "generación del setenta", del "boom" boom y recontraboom... señores "especialistas" y "expertos" en la materia... perpetuadores de equívocos...</p>
<p>¿No han leído a Borges?</p>
<p>¿No han leído a George Orwell?</p>
<p>¿Por qué siguen empecinados en entender la realidad de manera lineal cuando es compleja?</p>
<p>¿Acaso les falta talento?</p>
<p><a href="http://solodiossabe.wordpress.com">Sólo Dios sabe</a>...</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Resumen de Cien años de soledad - Capítulo 2]]></title>
<link>http://alvarofelipe.wordpress.com/?p=13</link>
<pubDate>Sat, 03 May 2008 23:18:50 +0000</pubDate>
<dc:creator>alvarofelipe</dc:creator>
<guid>http://alvarofelipe.wordpress.com/?p=13</guid>
<description><![CDATA[Sinopsis:

Se cuenta el origen de Macondo y la filiación de José Arcadio Buendía y úrsula Iguar]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><em></em><strong>Sinopsis:</strong></p>
<blockquote>
<p style="text-align:justify;"><em>Se cuenta el origen de Macondo y la filiación de José Arcadio Buendía y úrsula Iguarán pues ambos además de esposos son primos y pesa sobre ellos la maldición de engendrar iguanas (aunque la primera mención es acerca de iguanas, el resto del libro habla más bien de un niño con cola de puerco, está contradicción confunde a muchos lectores). Por precaución, Úrsula se pone un pantaloncillo de castidad que José Arcadio Buendía le obligará a quitarse seis meses después de su boda, pues había matado a Prudencio Aguilar por burlarse de su hombría. Posteriormente, Úrsula Iguarán y Jośe Arcado Buendía huyen del pueblo, acompañados por algunos vecinos, pues los acosaba el fantasma de Prudencio Aguilar, y es en esta huida que fundan Macondo. Con el tiempo el hijo mayor, José Arcadio, se hizo monumental y tuvo amoríos con una vecina que leía el futuro en las cartas, Pilar Ternera hasta que huyo con los gitanos al enterarse que ella esperaba un hijo suyo. Úrsula, desesperada por recuperar al hijo fugitivo, va a buscarlo y en vez de dar con él, regresa con pobladores de otros lugares.</em></p>
</blockquote>
<p><!--more--></p>
<hr />
<table style="text-align:left;width:100%;" border="0" cellspacing="2" cellpadding="2">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/2008/05/03/cien-anos-de-soledad-capitulo-1/">&#60;&#60; Capítulo anterior</a></td>
<td style="text-align:center;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/resumenes/cien-anos-de-soledad/">Índice</a></td>
<td style="text-align:right;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/2008/05/14/cien-anos-de-soledad-capitulo-3/">Capítulo siguiente &#62;&#62;</a></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr />
<h3 style="text-align:center;"><strong>Capítulo 2:</strong></h3>
<p><span style="color:#ff0000;"><strong>José Arcadio y Úrsula son primos y pesa sobre ellos una maldición</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Cuando el pirata Francis Drake atacó Riohacha en el siglo XVI, la bisabuela de Úrsula Iguarán se asustó tanto con los cañonazos que se sentó en el fuego. Para librarla de la vergüenza, su esposo se la llevó a otro pueblo donde conoció al tatarabuelo de José Arcadio Buendía. Siglos más tarde los tataranietos de uno y de otro se casaron. Así que cuando Úrsula se enojaba con las locuras de su marido se saltaba más de tres siglos para maldecir al pirata. Pero era un simple recurso de desahogo, pues ambos sabían que estaba unidos más que por eso: eran primos. Habían crecido juntos y aunque para todos era seguro su futuro matrimonio, se opusieron tenazmente cuando los muchachos anunciaron su decisión de casarse. Tenían miedo de que les nazcan iguanas. Nadie había olvidado a un pariente que pasó toda su vida con una cola escondida entre los pantalones y que murió cuando un amigo suyo le hizo el favor de cortarla con un hacha de carnicero. Pero igual se casaron en una fiesta que duró tres días. La madre de Úrsula no se dio por vencida y convenció a su hija de usar unos pantalones que se aseguraban con varias correas y una hebilla al frente pues tenía miedo de que su marido termine por violarla. Así estuvieron varios meses, y habían sustituido el acto del amor por la pelea para sacar la hebilla.</p>
<p><span style="color:#ff0000;"><strong>José Arcadio Buendía mata a Prudencio Aguilar</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Todo iba bien hasta que un día, el gallo de José Arcadio Buendía venció al de Prudencio Aguilar.</p>
<p style="text-align:justify;">―Te felicito ―le dijo Prudencio―. A ver si por fin ese gallo le hace el favor a tu mujer.</p>
<p style="text-align:justify;">José Arcadio Buendía no respondió, pero regresó al rato con una lanza que dejó clavado a Prudencio Aguilar en la pared, con el hierro atravesado en su garganta. Luego regresó a su casa, con la lanza aún chorreando sangre y le ordenó a Úrsula que se quite la hebilla del pantalón.</p>
<p style="text-align:justify;">―Si has de parir iguanas, criaremos iguanas ―le dijo― pero en este pueblo no habrán más muertos por culpa tuya.<br />
Pasaron la tarde y la noche retozando en la cama mientras se filtraban por la ventana los llantos de la familia de Prudencio Aguilar y de su velorio.</p>
<p><span style="color:#ff0000;"><strong>El fantasma de Prudencio obliga a José Arcadio a abandonar Riohacha. Fundación de Macondo</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">El asunto fue clasificado como un duelo de honor, pero a ambos les quedó el peso en la conciencia. Las noches siguientes, el fantasma de Prudencio Aguilar se paseó por la casa de los Buendía buscando agua para lavarse la herida de la garganta. José Arcadio Buendía intentó botarlo pero al final el fantasma pudo más, ambos juntaron sus cosas para mudarse del pueblo. Antes de irse, José Arcadio Buendía degolló todos sus gallos de pelea, y se embarcó en la travesía que terminaría con la fundación de Macondo. Varios amigos suyos, con sus mujeres y sus niños, los acompañaron emocionados por la aventura. A los catorce meses, Úrsula dio a luz a un hijo con todas sus partes humanas y después de dos años de travesía, comprendieron que no llegarían a ningún lugar y decidieron establecerse ahí. José Arcadio Buendía había tenido un sueño donde veía casas con paredes de espejos y una voz que le decía que el pueblo se llamaba Macondo. Años después, cuando vio el hielo en la tienda de los gitanos, José Arcadio Buendía comprendió que esos eran los espejos de su sueño, y estuvo a punto de construir una fábrica de hielo, pero andaba muy entusiasmado con el aprendizaje de sus hijos de las artes de la alquimia. Pero el mayor, José Arcadio, parecía ajeno a todo. Además estaba adquiriendo el tamaño monumental y la fuerza de su padre. Una vez, de casualidad, Úrsula lo vio desnudo y se asustó de comprobar que su hijo estaba demasiado dotado para la vida.</p>
<p><span style="color:#ff0000;"><strong>Amoríos entre Pilar Ternera y José Arcadio. Nacimiento de Amaranta. Embarazo de Pilar Ternera<br />
</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Pilar Ternera, una mujer que iba a la casa a leer las barajas, mientras le leía el futuro a José Arcadio, pasó la mano por debajo de la mesa y lo tocó entre las piernas."Qué bárbaro", le dijo y se quedó en silencio. Para José Arcadio fue un momento inolvidable, no dejó de pensar en ella y quería verla y que ella lo vuelva a tocar y le vuelva a decir "Qué bárbaro" y así una y otra vez.</p>
<p style="text-align:justify;">Un día ella lo llamó a su casa y lo tocó con tanta libertad que José arcadio sintió más miedo que placer. Ella le pidió que la busque esa noche y él aceptó. A partir de entonces se encontraron a menudo, retozaban en la oscuridad, cubiertos por el mosquitero y cuidando de no hacer bulla para no despertar a los que dormían en la misma habitación. Tan obnubilado estaba José Arcadio con su descubrimiento del sexo que no tomó atención al momento en que su padre logró recuperar el oro de Úrsula. Cuando José Arcadio Buendía le preguntó que le parecía, él respondió con inocencia:</p>
<p style="text-align:justify;">―Mierda de perro</p>
<p style="text-align:justify;">Su padre le dio con el revés de la mano y José Arcadio fue curado esa noche por Pilar Ternera. Eso lo acercó más a ella y su hermano Aureliano se convirtió en su cómplice, tanto que esperaba despierto hasta el regreso de José Arcadio para que le cuente los pormenores de su intimidad con Pilar Ternera y sufría los mismos espasmos y las mismas convulsiones. Por ese tiempo llegaron gitanos nuevos, al tiempo que nacía la tercera hija de los Buendía, Amaranta.  Pero los hermanos estaban demasiado atarantados con sus aventuras que José Arcadio no supo qué hacer cuando Pilar Ternera se lo dijo:</p>
<p style="text-align:justify;">―Vas a tener un hijo.</p>
<p><span style="color:#ff0000;"><strong>José Arcadio se va con los gitanos</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">No volvió a verla más, un día salió a ver a los gitanos y entre la multitud encontró una muchachita tímida a la que abrazó por las espaldas y se la llevó a una carpa donde se desnudaron e hicieron el amor acompañados de una pareja que jugaba a las cartas y otra que lo hacía en el piso.</p>
<p style="text-align:justify;">Esa misma tarde, José Arcadio se amarró un trapo rojo en la cabeza y se fue con los gitanos.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando Úrsula lo supo puso el grito en el cielo, pero a José Arcadio Buendía no le importó. "Mejor, así aprenderá a hacerse hombre", sentenció. Pero Úrsula salió a buscar a su hijo sin hacerle caso a su marido. Pasaron cinco meses hasta que ella regrese. Mientras tanto José Arcadio Buendía se encargó de Aureliano y la pequeña Amaranta, y aunque Pilar Ternera se ofreció a ayudarlo, Aureliano, que sentía que esa mujer tenía la culpa de la fuga de su hermano, la acosó de tal modo que ella no quiso regresar.</p>
<p><span style="color:#ff0000;"><strong>Úrsula regresa de buscar a su hijo con gente de otros pueblos</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Meses después volvió Úrsula, no había encontrado a su hijo, pero venía con gente nueva del otro lado de la ciénaga. Había hallado el camino que su marido no había podido descubrir en su búsqueda de los grandes inventos.</p>
<p style="text-align:right;"><strong><em>Álvaro Felipe</em></strong></p>
<hr />
<table style="text-align:left;width:100%;" border="0" cellspacing="2" cellpadding="2">
<tbody>
<tr>
<td><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/2008/05/03/cien-anos-de-soledad-capitulo-1/">&#60;&#60; Capítulo anterior</a></td>
<td style="text-align:center;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/resumenes/cien-anos-de-soledad/">Índice</a></td>
<td style="text-align:right;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/2008/05/14/cien-anos-de-soledad-capitulo-3/">Capítulo siguiente &#62;&#62;</a></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<hr />
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Resumen de Cien años de soledad - Capítulo 1]]></title>
<link>http://alvarofelipe.wordpress.com/?p=12</link>
<pubDate>Sat, 03 May 2008 22:41:35 +0000</pubDate>
<dc:creator>alvarofelipe</dc:creator>
<guid>http://alvarofelipe.wordpress.com/?p=12</guid>
<description><![CDATA[En 1967 el colombiano Gabriel García Márquez escribió un libro que sacudió los cimientos mismos ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">En 1967 el colombiano Gabriel García Márquez escribió un libro que sacudió los cimientos mismos de la teoría literaria. Fue leído por eruditos, profesores, universitarios y hasta amas de casa que nunca se habían interesado por la lectura. Su trascendencia es tal que se ha visto en esta novela una metafora de Latinoamérica e incluso de la humanidad en sí.</p>
<p style="text-align:justify;">De un momento a otro Gabriel García Márquez, quien apenas había estudiado un año de derecho se convirtió en una celebridad y en 1982 se le concedió el Premio Nóbel de Literatura. Hoy en día, a sus ochenta años, es uno de los pocos mitos vivientes de la Literatura a nivel mundial.</p>
<p style="text-align:justify;">Inicio mi serie de resúmenes de obras literarias con el primer capítulo de esta novela (son veinte en total). Sucesivamente iré añadiendo resúmenes de mi absoluta autoría, en ellos intento ser lo más meticuloso posible y ceñirme con suma fidelidad al texto original.</p>
<p><!--more--></p>
<p><strong>Sinopsis: </strong></p>
<blockquote>
<p style="text-align:justify;">"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo"<em>. Macondo, en ese entonces, era una pequeña aldea a la que llegaban todos los años, por el mes de marzo, los gitanos dirigidos por Melquíades, llevando los últimos inventos de la ciencia. El patriarca y fundador de Macondo, José Arcadio Buendía, se obsesiona con los inventos de los gitanos al extremo de descuidar a su familia. Descubre que la tierra es redonda y planea un viaje para encontrar la tierra de los inventos, pero luego de un peligroso viaje, solo llegó al mar. Ante su decisión de abandonar Macondo, Úrsula, su mujer, lo detiene y le dice que se ocupe de sus hijos. José Arcadio se entretiene en darles leccciones poco verídicas a sus hijos, José Arcadio y Aureliano. Cuando vuelven los gitanos, José Arcadio se entera de la muerte de Melquíades. Además, junto con sus dos hijos, conoce el hielo, que el cree es el más grande invento de su tiempo.<br />
</em></p></blockquote>
<hr />
<table style="text-align:left;width:100%;" border="0" cellspacing="2" cellpadding="2">
<tbody>
<tr>
<td><span style="color:#ffffff;">&#60;&#60; Capítulo anterior</span></td>
<td style="text-align:center;"><a href="http://alvarofelipe.wordpress.com/resumenes/cien-anos-de-soledad/">Índice</a></td>
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</tr>
</tbody>
</table>
<hr />
<h3 style="text-align:center;"><strong>Capítulo 1</strong></h3>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Inicios de Macondo. Los gitanos llegan en marzo.</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo, en ese entonces, era una pequeña aldea de unas veinte casas construidas a la orilla del río a la que todos los años, por el mes de marzo, los gitanos, dirigidos por Melquíades, visitaban Macondo y llevaban los adelantos de la ciencia. Primero llevaron el imán y la gente se asombró cuando vio que los clavos y las cacerolas cobraban vida propia e iban detrás de los lingotes imantados. José Arcadio Buendía pensó que así podría encontrar oro. Melquíades, que era honrado, lo previno: "Para eso no sirve"; pero no lo convenció. José Arcadio Buendía, entusiasmado con hacerse rico, exploró todo Macondo con sus imanes y solo encontró una armadura antigua.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>José Arcadio Buendía se obsesiona con la Alquimia</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Cuando volvieron los gitanos, llevaron el catalejo y mostraron a una mujer que estaba al fondo de la colina tan cerca como si estuviera a un metro. "La ciencia ha eliminado las distancias", pregonó Melquíades. También llevaron la lupa y demostraron que concentrando los rayos de sol en un punto determinado, se podía prender fuego. José Arcadio Buendía pensó que las propiedades incendiarias de la lupa podrían tener usos más importantes que quemar unas hojas secas y diseñó una compleja arma de guerra; además redactó un didáctico manual y lo envió por correo a las autoridades del gobierno, convencido de que lo citarían para que adiestre a sus ejércitos en el uso de su nueva tecnología, pero se equivocó nuevamente. Pero Melquíades, como prueba de su honradez, le dio a cambio de la lupa unos mapas y unos instrumentos de navegación. José Arcadio Buendía empezó nuevamente a ensimismarse en sus experimentos, observaba al sol y a las estrellas y un día, a la hora del almuerzo, soltó su descubrimiento:</p>
<p style="text-align:justify;">―La tierra es redonda, como una naranja.</p>
<p style="text-align:justify;">Úrsula, su mujer, creyó que se había vuelto loco; pero cuando volvieron los gitanos, Melquíades se encargó de desagraviar a José Arcadio Buendía diciendo que, en efecto, la tierra era redonda. Además le regaló un laboratorio de alquimia. Escuchando los relatos de Melquíades, José Arcadio Buendía descubrió que podía conseguirse la piedra filosofal y doblar el oro. Emocionado, le pidió a Úrsula permiso para desenterrar sus monedas, luego las metió en un caldero, echó hierbas, minerales, grasa de cerdo y lo hirvió todo junto. Al final, el oro se había convertido en una sustancia pastosa aplastada en el fondo del caldero.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><span style="color:#ff0000;">José Arcadio, fundador de Macondo, decide buscar la tierra de los inventos</span></strong></p>
<p style="text-align:justify;">Cuando volvieron los gitanos, la población se sorprendió al ver a un Melquíades juvenil, cuando la última vez estaba decrépito. "En el mundo están ocurriendo cosas increíbles ―le decía José Arcadio Buendía a Úrsula―. Ahí mismo, al otro lado del río, hay toda clase de aparatos mágicos, mientras nosotros seguimos viviendo como los burros".</p>
<p style="text-align:justify;">Al inicio, José Arcadio Buendía fue el más trabajador del pueblo; distribuyó uniformemente las casas para que todas reciban igual cantidad de sol y desde todas se llegue al río con la misma cantidad de pasos. También había llenado el pueblo de pájaros que cantaban al unísono y llenaban al pueblo con sus trinos. Así que cuando llegaron los gitanos, dijeron que se habían guiado por el canto de los pájaros. Desde entonces José Arcadio Buendía enloqueció pensando en la alquimia y emprendió la tarea de encontrar una ruta que uniera a Macondo con los grandes inventos. Lo ayudaron varios hombres del pueblo y viajaron por muchos días por senderos desconocidos, abriendo trocha con sus machetes, comiendo carne de guacamayos y pasando por terrenos fantasmales hasta que, después de dos semanas de aventuras, encontraron un barco en el desierto, en mitad de la nada. José Arcadio Buendía no se desalentó y continuó por cuatro días más hasta que llegó al mar, un mar sucio y espumoso que terminó de humillarlo.</p>
<p style="text-align:justify;">―¡Carajo! ―gritó― Macondo está rodeado de agua por toda partes.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Úrsula impide un nuevo viaje de su marido</strong></span> <span style="color:#ff0000;"><strong>y lo hace atender a sus hijos</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Cuando volvió trazó un mapa caprichoso de Macondo, un mapa falso y casi vengativo, mientras rumiaba la idea de trasladar al pueblo a un lugar mejor. Cuando Úrsula lo vio no le dijo nada, pero tenía preparada su respuesta; así que cuando José Arcadio Buendía, con todas sus cosas listas para mudarse, le dijo que se iban, ella fue terminante:</p>
<p style="text-align:justify;">―No nos iremos. Aquí nos quedamos, porque aquí hemos tenido un hijo.</p>
<p style="text-align:justify;">―Todavía no hemos tenido un muerto ―dijo él―. Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo la tierra.</p>
<p style="text-align:justify;">―Si es necesario que yo me muera para que se queden aquí ―replicó ella con suave firmeza―, me muero.</p>
<p style="text-align:justify;">José Arcadio Buendía tuvo que rendirse ante la voluntad de su mujer. Pidió a sus hijos que le ayuden a desclavar sus cajas y, como si acabaran de nacer, empezó a ocuparse de ellos con la misma firmeza que le aplicó a sus experimentos de alquimia. El mayor, José Arcadio, tenía catorce años y había nacido en el viaje antes de la fundación de Macondo; el segundo, Aureliano, iba a cumplir seis y desde su nacimiento se había caracterizado por su mirada profunda. José Arcadio Buendía se sintió renovado, le enseñaba a sus hijos la geografía en mapas antiguos, también a leer y a sacar cuentas, hasta que un día detuvo la lección cuando escuchó los tambores y las sonajas de los gitanos.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>Llegan nuevos gitanos. Melquíades ha muerto</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">Eran gitanos nuevos con muchas cosas nuevas: la gallina que ponía cien huevos de oro al día, la máquina que pegaba botones y bajaba la fiebre, el mono amaestrado que adivinaba el pensamiento, el aparato para olvidar los malos recuerdos y tantas cosas más que José Arcadio Buendía quiso inventar la máquina de la memoria para no olvidarse de ninguna. Salió llevando a sus dos hijos de la mano y se metió entre la multitud buscando a Melquíades, pero ninguno entendía su lenguaje, hasta que un gitano, que anunciaba un jarabe para hacerse invisible, se lo dijo: "Melquíades murió", justo antes de desaparecer. Después otros gitanos se lo confirmaron, Melquíades había muerto por las fiebres y su cuerpo  había sido arrojado al mar. Pero a los niños no les importó la turbación de su padre porque querían ver una de las atracciones que se anunciaba como el último invento de los sabios de Memphis. José Arcadio Buendía pagó los treinta reales y entraron a una carpa donde un gigante destapó un enorme cofre. Dentro había un gran bloque transparente cruzado por varias agujas interiores. Desconcertado, intentando explicarles a sus hijos el fenómeno, José Arcadio Buendía se atrevió a murmurar:</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ff0000;"><strong>José Arcadio Buendía y sus hijos conocen el hielo.</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;">―Es el diamante más grande del mundo.</p>
<p style="text-align:justify;">―No ―corrigió el gitano―. Es hielo.</p>
<p style="text-align:justify;">José Arcadio Buendía pagó el dinero para que él y sus hijos puedan tocarlo. Aureliano lo hizo pero retiró la mano asustado; José Arcadio, en cambio, no se atrevió a hacerlo. Pero su padre no les prestó atención, estaba tan maravillado con los avances de la ciencia que exclamó:</p>
<p style="text-align:justify;">―Este es el gran invento de nuestro tiempo.</p>
<p style="text-align:right;"><strong><em>Álvaro Felipe</em></strong></p>
<hr />
<table style="text-align:left;width:100%;" border="0" cellspacing="2" cellpadding="2">
<tbody>
<tr>
<td><span style="color:#ffffff;">&#60;&#60; Capítulo anterior</span></td>
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</tr>
</tbody>
</table>
<hr />
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[René Magritte: "Los  valores personales" (Personal Values), 1.951]]></title>
<link>http://irea.wordpress.com/?p=271</link>
<pubDate>Tue, 15 Apr 2008 00:40:31 +0000</pubDate>
<dc:creator>irea</dc:creator>
<guid>http://irea.wordpress.com/?p=271</guid>
<description><![CDATA[
]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://irea.files.wordpress.com/2008/04/magritte-personal-values.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-270" src="http://irea.wordpress.com/files/2008/04/magritte-personal-values.jpg?w=497" alt="" width="515" /></a></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La mansión de los Hols (Gabriel Silveira)]]></title>
<link>http://obocatriste.wordpress.com/?p=34</link>
<pubDate>Mon, 14 Apr 2008 21:07:49 +0000</pubDate>
<dc:creator>obocatriste</dc:creator>
<guid>http://obocatriste.wordpress.com/?p=34</guid>
<description><![CDATA[“Escuchad y os diré lo que es el superhombre” (Friedrich Nietzsche, Así habló Zarathustra)

E]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:right;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><span style="font-family:Georgia;">“Escuchad y os diré lo que es el superhombre” (Friedrich Nietzsche, Así habló Zarathustra)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><span style="font-family:Georgia;"><br />
En aquél tiempo, disfrutábamos al máximo de nuestra intimidad en pareja y, como Phil estaría en casa toda la tarde, decidimos caminar un poco y descubrir los alrededores de la playa. Después de subir por las escaleras destinadas a los turistas que desean disfrutar del agotador paisaje de los acantilados, Helena y yo emprendimos un largo paseo por el campo, siempre acompañados, por un lado, de las pequeñas fincas de ganado normando y, por el otro, del gigantesco despeñadero que amuralla el Canal de la Mancha. Embebidos por el aire puro y propositalmente irreponsables con el reloj, seguimos alejándonos cada vez más de Etretat, tomando rutas desconocidas y cruzando demarcaciones de propiedades privadas en dirección Fécamp.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><span style="font-family:Georgia;">Cuándo empezó la lluvia de un solo golpe, fue Helena quién encontró abrigo en la ruína, una típica casa solariega normanda. Construída en medio de la nada, sin carreteras de acceso o electricidad, probablemente se había incendiado y no tenía más características reconocibles que sus dos plantas y una buhardilla de la que sólo quedaban las vigas expuestas. Sorprendidos por el cambio brusco de tiempo – que en realidad, tratándose de la Mancha, no tenía nada de sorprendente – decidimos aventurarnos removiendo los escombros de la oscura mansión, buscando algún mistério con que entretenernos. Helena se ocupó de la segunda planta y me quedé solo, envuelto en la bruma gris de la lluvia torrencial, que ya borraba del campo de visión el paisaje marino.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><span style="font-family:Georgia;">No tardé mucho en encontrar algo interesante. Eran los restos de lo que habría sido una especie de mórbido diário de família, pero del que no quedaban más que unas pocas páginas legibles. La mitad de sus hojas se volvió ceniza nada más tocarlas. Todo lo que logré leer o descifrar a partir de frases sueltas reproduzco aquí, en la misma orden cronológica en que lo leí, pero quizás con demasiadas y generosas variaciones del lenguaje, puesto que, además de la <span> </span>falla traducción, no lo he conservado más que en la traicionera memória. Aun así, estoy seguro que serán de valía para la compreensión de lo que ocurrió en esta inolvidable tarde, hecho que relataré posteriormente.<span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><em><span style="font-family:Georgia;">“Étretat, 14 de noviembre de 1962”</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><em><span style="font-family:Georgia;"> “Acabo de completar una década como jerarca de nuestra família. Mis manos y rodillas temblorosas confiesan 85 años de vida, pero el tiempo no registró más que 35. Hemos sido dedicados por siglos, fuertes y disciplinados en cada segundo de nuestras miserables existencias. Nos hemos aprisionado a vidas empapadas de sufrimiento, obstinación, soledad (…) por objetivos tanto loables como insanos. Si lo que deseábamos era tornarnos seres únicos, lo hemos logrado: soy seguramente el idoso más joven del mundo.”</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><em><span style="font-family:Georgia;"> “(…) pero también para decretar el fin de nuestra epopeya familiar. Hoy por la mañana, al despertarme con la natural dificultad de un viejo engañado por el tiempo, (…) mujer – y prima – adormecida por la muerte, sin más movimientos que el de su cabello ritmado por la brisa marina. Confieso que no lloré, ciego por una súbita fatalidad que me enseñaba que sería yo el siguiente mártir de nuestra podrida genética. Con ella, se moría la última posibilidad de futuro (…)”</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><em><span style="font-family:Georgia;"> “Al tercer día, ya daban señales de (…) haciéndolo más por compasión que realmente por amor, en medio a la terrible escena que (…). Sé que ella no se ha ido, sé que acecha por la ventana de los minutos, buscando a mi hijo y yo.”</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><em><span style="font-family:Georgia;"> </span></em><span style="font-family:Georgia;">Nada más se comprendía en la página firmada por Martin Hols, la que llevaba la fecha más reciente de lo que sobraba del diario. En trance absoluto e invadido por la necesidad de comprobar lo real de sus palabras, no logré llamar a Helena, sino que me puse, hambriento de respuestas, a buscar alguna otra página que se hubiera preservado. Esperaba encontrarme, una vez más, con un relato como el de Martin Hols y me sorprendieron los siguientes apuntes:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><span style="font-family:Georgia;"> </span><em><span style="font-family:Georgia;">“Fecha: 03 de octubre de 1882</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><em><span style="font-family:Georgia;">Nombre: Ingmar Hols</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><em><span style="font-family:Georgia;">Padre: Liber Hols / Madre: Telma Hols</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><em><span style="font-family:Georgia;">Porcentaje de inbreeding: 49%</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><em><span style="font-family:Georgia;">Deformaciones físicas: engrandecimiento de la omoplata derecha / 7 años de (…) desde los (…) hasta la puberdad / pierda de mobilidad de las rodillas a los 14 años con frecuentes (…) y los ejercícios / fusión anómala de las vértebras 31 y 32 (…)”</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><span style="font-family:Georgia;">En el pie de página, unos apuntes borrosos hacían una espécie de defensa de una supuesta teoría de la evolución de Whilhem Hols. En ellos, ridicularizaba el sepultamento de Darwin en la abadía de Westminster – con claro desprecio hacia los ingleses – y alababa a Hols por mantener su conocimiento en família, privándole de la mala interpretación de una humanidad despreparada. Al otro lado de la misma hoja, nuevos apuntes establecian el número de familiares, 163, de los cuales más de la mitad eran niños, casi todos submetidos al régimen de <em>conditionnement. </em>Más adelante, debajo de unos dibujos aterradores de las herramientas llamadas “moldeadores de tórax” y “perfuradora de huesos”, un texto volvía a hablar de dicho régimen, en el que - por lo que pude deducir - los niños vivían isolados en lo alto de grandes árboles, impedidos de utilizar los miembros inferiores y en condiciones extremas que le conduciesen a la <em>“predisposición genética al cambio, generando la necesidad física de la mutación que a través de los siglos será esencial para el éxito de nuestro gran objetivo".</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height:150%;"><span style="font-family:Georgia;"><em></em>La lluvia aumentaba y un gigantesco ogro gris de humo parecía haberse levantado del mar, tumbándose groseramente sobre la tierra. Perturbado por mis lecturas, inmerso en mis descubiertas, me asaltó el silencio de Lucía, en la segunda planta. Solté el diario y disparé por la escalera, abriendo paso entre el polvo que, de alguna forma, lograba subsistir en medio a tanta humedad. A cada paso que daba, crescía dentro de mí un miedo ahogante, una angustia corrosiva en mi pulmón que me impedía respirar. Después de cruzar el pasillo en la oscuridad, identifiqué Helena empapada por la lluvia que entraba por la buhardilla, quizás hipnotizada por la visión del hombre-pájaro, que alzaba vuelo por entre las vigas, quizás ya perdida en la locura del momento que le robó para siempre la lucidez y la humanidad.</span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[MazlStation]]></title>
<link>http://garidocygielnik.wordpress.com/?p=178</link>
<pubDate>Thu, 03 Apr 2008 18:49:37 +0000</pubDate>
<dc:creator>garidocygielnik</dc:creator>
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<description><![CDATA[





Domingo 27 de abril
Domingo 4 de mayo
20:30 hs
 

Lerma 420 – Capital


Entrada 20 pesos


]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:0;" align="center"><strong><em><span style="font-size:24pt;font-family:Arial;"><a href="http://garidocygielnik.wordpress.com/files/2008/04/imagen1.jpg"></a></span></em></strong></p>
<div class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:0;">
<div class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:0;"><strong><em><span style="font-size:24pt;font-family:Arial;"><strong><em><span style="font-family:Arial;"><a href="http://garidocygielnik.wordpress.com/files/2008/04/imagen2.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-181" src="http://garidocygielnik.wordpress.com/files/2008/04/imagen2.jpg" alt="" /></a></p>
<hr size="4" noshade="65535" /></span></em></strong></span></em></strong></div>
</div>
<div style="text-align:center;"><strong><em></em></strong></div>
<div style="text-align:center;"><strong><em><span style="font-family:Arial;"><span style="font-size:small;">Domingo 27 de abril</span></span></em></strong></div>
<div style="text-align:center;"><strong><em></em></strong><strong><em><span style="font-family:Arial;"><span style="font-size:small;">Do